13846j

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 13846  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 115  

          Santafé  de Bogotá, D.C, tres de agosto de mil novecientos noventa  y nueve.   

VISTOS  

          Se  apresta  la Corte a realizar el estudio del aspecto formal de la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora de MANUEL SANTOS MOSQUERA  contra  la  sentencia  del  Tribunal Superior de Cali calendada el 8 de julio de  1997  y confirmatoria de la que en primera instancia había proferido el Juzgado  10  Penal del Circuito en contra del procesado, al hallarlo incurso en el delito  de acceso carnal violento.   

ANTECEDENTES Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          El  9  de junio de 1996, y mientras se hallaban realizando un taller  nocturno  de arquitectura en las dependencias del docente Otto Valderruten en la  ciudad  de  Cali,  Fabián  Andrés  Valencia  Solís,  Nicolás Manzano, Zuleni  Valderrama,  Dalia Carine Pérez y Beatriz Elena Mojica, entre otros, de repente  apareció   un   sujeto   con   el   rostro   cubierto   con   un  pasamontañas  identificándose  como  militante de una facción guerrillera y tras separar del  grupo  a  Zuleny  y  a  Fabián, en un lugar aledaño, accedió carnalmente a la  chica  para  luego  obligar  al  compañero de ella a hacer lo mismo mientras el  violador emprendía la huída.   

          Como  autor  del  hecho fue reconocido por los educandos un servidor  del  profesor,  de  nombre  MANUEL  SANTOS  MOSQUERA,  quien una vez capturado y  abierta  la  correspondiente investigación por el Fiscal Octavo Seccional de la  unidad  de reacción inmediata de Cali, rindió injurada recibiendo luego medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  por  el ilícito de acceso carnal  violento;  delito  por  el cual luego fue acusado mediante resolución del 30 de  septiembre  de  1996.  Tramitado  el  juicio  en  el  Juzgado  Décimo Penal del  Circuito,  el  30  de  abril  de  1997  se profirió sentencia de condena con la  posterior   refrendación   en   segunda  instancia  del  Tribunal  Superior  de  Cali.   

LA DEMANDA  

          En   escuálida   alegación,   después   de   afirmar  que  invoca  ”la causal tercera de los artículos 218, 219, 221 y  siguientes    del    código    de    procedimiento    penal”,    apunta   la   libelista   que   no   resultó   acertado  endilgarle  responsabilidad  penal  al  acusado cuando en el lugar de los hechos había más  hombres  con  las  características  biológicas y morfológicas de los negros y  además  existe  referencia testimonial de que a la hora del suceso el procesado  “estaba    en    la    casa    de    su    hermana  descansando”.   

          Añade  que  si  SANTOS  hubiese sido el autor del delito no habría  facilitado  su  captura,  y  en todo caso la existencia de espermatozoides no es  prueba  contundente  para  condenar,  pues  al  haber estado otros sujetos en el  escenario de los acontecimientos se crea el presupuesto de la duda.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Como  si  la  demanda  de  casación se tratara de un texto de libre  elaboración  en  el  que cualquier cosa pudiera decirse, la censora dilapida el  recurso   extraordinario   al  presentar  un  libelo  sin  coherencia  entre  el  planteamiento  del innominado cargo y la normatividad que cita al desgaire, como  tampoco  ofrece  un  discurso  hilvanado, congruente y razonable del que pudiera  determinarse  alguna  relación  con  el  requerido  juicio  técnico  jurídico  revestido  de  precisas  formas  que  constituyen el aval de impulso para que la  Corte  cumpla  con  la  labor  examinadora  de  la  legalidad  de  la  sentencia  censurada.   

          Todo  ello  se  extraña  en  un  libelo  que  se abandona al simple  recaudo  de  opiniones  opositoras  a  la sentencia, en clara manifestación del  cambio  de la obligación formal señalada en el artículo 225 del C.P.P. por la  del  desaprovechamiento del momento procesal oportuno con miras a la demolición  del  fallo,  si  es que éste muestra falencias con asiento en cualquiera de las  causales  establecidas  en el artículo 226 del C.P.P., el cual paradójicamente  la censora ni siquiera menciona.   

          Es  así  como  el  escrito  que  a  manera  de  demanda presenta la  impugnante  simplemente  contiene  vagas  aseveraciones sin fundamento eficaz en  aras   de  su  demostración,  privando  a  la Corte de conocer cuál es el  error  que  se le atribuye al sentenciador, requisito este no sólo lógico sino  además  necesario  en  la  construcción acertada del juicio técnico jurídico  propio  de  la  casación,  que  de  no observarse convierte la proposición del  extraordinario recurso en reprochable desgaste de la justicia.   

          Es  que  cuando  el  legislador habla de claridad y precisión, nada  diverso  al planteamiento lógico de la temática del recurso se refiere, porque  de  no  ser  así  perdería su esencia el recurso, el que bien se sabe no está  reglado  para abrirle paso a la especulación trashumante sino para controlar la  legalidad  en la producción de los fallos que surgen al mundo jurídico ungidos  de la doble presunción de acierto y legalidad.   

          Decir  en sede de casación, por ejemplo, que existe prueba sobre la  permanencia  del  procesado  en lugar distinto al de los hechos en el momento de  su  consumación  pero  que  por  existir  otras  personas  allí no se le puede  atribuir   responsabilidad   penal   al   acusado,   es  un  comentario  por  lo  contradictorio  no  menos  insustancial y carente de proyección en la sentencia  que  supuestamente  se  ataca, es decir, sin ligamen entre lo que se censura con  lo censurado, promocionándose una alocución sin sentido.   

          En  tan  precarias  condiciones,  la  demanda  habrá  de rechazarse  in  limine  por  la absoluta  inobservancia  de  las  exigencias  formales  del  artículo  225 del Código de  Procedimiento   Penal,  con  la  consiguiente  declaratoria  de  deserción  del  extraordinario recurso.   

          Por  lo  anterior,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL   

RESUELVE  

          1.   RECHAZAR  IN  LIMINE  la  demanda  de  casación presentada en favor de MANUEL SANTOS MOSQUERA.   

          2.   DECLARAR  DESIERTO  el recurso de  casación  concedido  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cali  dentro de este asunto.   

    

1. DEVOLVER  el  expediente  a  su  lugar  de  origen.     

Por disposición de los artículos 197 y 226  del C. de P. Penal, contra este proveído no caben recursos.   

Comuníquese y Cúmplase  

   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA   

CARLOS   A.GALVEZ   ARGOTE                                             EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUES                                             CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                NILSON      PINILLA  PINILLA   

                                         PATRICIA     SALAZAR  CUÉLLAR   

Secretaria    

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