13844e

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 13844  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 60  

          Santafé   de  Bogotá,  D.C,  veintisiete   de  abril  de  mil  novecientos noventa y nueve.   

VISTOS  

          Decide  la  Corte sobre el aspecto formal de la demanda de casación  con  la que el apoderado judicial de FABIOLA MARÍA FAJARDO JIMÉNEZ sustenta el  recurso  interpuesto  contra  la  sentencia  del  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Pasto mediante la cual el 17 de junio de 1997 confirmó la condena  a  28  años  de  prisión, que en su contra impuso el Juzgado Segundo Penal del  Circuito de la misma ciudad como autora del injusto de homicidio.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          En  horas  de  la noche del 26 de enero de 1993, cuando José María  Martínez  Duarte dormía en su lecho en la finca “La  Martinica”  de  la  vereda  Cuajacal  de  Pasto, fue  atacado  sin  aparente  obstáculo para que el autor ingresara al domicilio y le  produjera la muerte con arma punzante y contundente.   

          En  el  lugar  se encontraban su esposa FABIOLA MARÍA FAJARDO y sus  menores hijos Nancy Lorena y Daniel.   

          Conocidos  los  anteriores  hechos, la Fiscalía Quinta de la Unidad  Previa  y  Permanente de Pasto dio inicio a la investigación preliminar, siendo  más  tarde  vinculados a la instrucción formal la señora FABIOLA  MARÍA  FAJARDO  y  ALVARO  VILLOTA.  Una  vez  cerró  la instrucción, al calificar el  mérito  del  sumario  el  20  de  junio  de  1996, la Fiscalía Quinta decidió  proferir   resolución  de  acusación por el delito de homicidio contra la  dama,    mientras    que    el    ciudadano    recibió    el    favor   de   la  preclusión.   

          El  Juzgado Segundo Penal del Circuito de Pasto llevó a término la  vista  pública  que  concluyó con la condena de la procesada el 14 de abril de  1997;  decisión  confirmada  en  todas  sus  partes por el Tribunal Superior de  Pasto el 17 de junio siguiente.   

LA DEMANDA  

          El  ataque  por  causal de nulidad promovido por el censor se centra  en   la   violación   del   debido   proceso,  porque  no  existe  “ninguna  declaración que se le endilgue a mi patrocinada como la  AUTORA  INTELECTUAL Y MENOS AUTORA MATERIAL”; postura  que  desarrolla  a  través  de  la  crítica  sobre  la  forma como el Tribunal  apreció  las  declaraciones  de  “presuntos testigos  que  no  lo  son  de nada”, por lo que en su opinión  resulta  desacertada  la  conclusión  del  fallador merced a la cual consideró  como  móvil  del  delito  de homicidio el factor económico cuando la procesada  tenía  estabilidad  en  tal  sentido,  había  contribuido  eficazmente  en  la  consolidación  del  patrimonio  conyugal y lo que más le favorecía en caso de  haber  pretendido  desprenderse  del  vínculo  conyugal era la liquidación del  haber social, nunca la comisión de un punible contra la vida.   

          Seguido  a  esto  señala:  “Existe otra  nulidad   como   es   la  de  el  derecho  de  la  contradicción”  pues  al  defensor  en  ningún  momento  se  le  enteró sobre la  práctica  de declaraciones en la investigación como tampoco se evacuaron en la  audiencia   las  pedidas,  y  “lo  que  existen  son  declaraciones    mal    intencionadas    que    a    toda    hora    tratan   de  perjudicarla”.   

          Interpreta  a  su  modo las versiones del mayordomo de la finca Juan  Merchancano,  de  la  aseadora  y las relaciones entre la procesada  y  los  hijos  mayores  de  la víctima, que con vehemencia apunta eran pésimas, y  afirma  que de allí fluye el interés de aquéllos en procura de los bienes del  difunto,  hecho evidente por la forma como desplazaron en el juicio de sucesión  a  la  procesada  de  cualquier opción patrimonial, como también a los menores  hermanos  extramatrimoniales, guardándose para sí otra serie de maniobras como  la  de  lograr la declaratoria de interdicción de Adriana, mujer drogadicta que  había  estado  en  la  finca  el día de los hechos, sin que tal suceso hubiese  sido    valorado    adecuadamente   por   el   Tribunal.       

          Con  base  en  lo anterior, califica de temerarias las declaraciones  que  sirvieron  de apoyo a la condena, solicita su nulidad y la práctica de las  que  no  se  evacuaron  durante  el  juicio  a  fin  que  se  rehaga  el proceso  “desde       el       momento       de       la  calificación”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Las  puntuales  pautas  señaladas  en  el artículo 225 del C.P.P.,  cuyo  cumplimiento por parte de los censores faculta a la Corte para realizar el  estudio  de  fondo  del  caso,  es  el  necesario  primer  paso  que auspicia el  entendimiento  del  por qué el recurso extraordinario de casación, diferente a  los  ordinarios  de instancia, constituye estudio específico de la legalidad de  la sentencia.   

          Planteamiento  de  un  juicio  técnico  que  no  escapa a la causal  tercera  en  la  medida  en  que  al igual que las otras persigue la ruptura del  fallo,  solo  que  a  través  de  la  clara y precisa puesta en conocimiento de  aquellos   yerros  que  terminaron  por  arrasar  el  procedimiento  establecido  constitucional  y  legalmente,  con  incidencias  tales  que la única manera de  restaurar    la    afectación    es   por   medio   de   la   reposición   del  trámite.   

          Estos  errores  in  procedendo  deben  mencionarse  con  exactitud  en  la  demanda sin caer en el  círculo  vicioso  del  replanteamiento  del  debate  probatorio,  pues la doble  presunción  de  acierto  y  legalidad  con  que  ingresan  los fallos a sede de  casación desvirtúan esta opción.   

          La    anterior   reflexión   permite  descubrir  las  marcadas  deficiencias  de  que  se  duele  el  libelo sometido a estudio preliminar pues,  desatento  a  las  reglas  que  imponen  las  formas  de la casación, el censor  terminó   presentando   un  alegato  propio  de  las  instancias,  sin  ningún  desarrollo  sobre  el  tema  de  violación  al  debido  proceso y al derecho de  contradicción;  por el contrario, la invitación del censor va encaminada a que  la  Corte  tercie  en  un debate probatorio ya fenecido en el proceso, olvidando  que  había  propuesto  la  causal  tercera  -no la primera en cuyo seno se hace  posible  el  ataque  sobre  las pruebas siempre y cuando se trate de comprobados  errores  cometidos  por el fallador- y que la casación no es un recurso creador  de  tercera  instancia  sino  extraordinario,  revisor  de  la  legalidad  de la  sentencia.   

          Tan  inapropiada resulta la demanda frente a las exigencias formales  de  la  casación,  que cuando algún acercamiento tiene el actor con la aducida  causal,  en  el  sentido  de  haberse  dejado de practicar algunas declaraciones  durante  el  juicio,  lo  cual llevaría a pensar por ejemplo en la vulneración  del  principio  de  investigación  integral  que autoriza el ataque por vía de  nulidad,  ni  siquiera  menciona las personas cuyo testimonio era clave, y menos  señala  la incidencia de estas pruebas en la eventual transformación del fallo  de condena en uno absolutorio.   

          Es  como  si  el demandante se hubiera propuesto dejar a la Corte la  obligación  por  él  incumplida, con evidente desconocimiento del principio de  limitación  que  gobierna  el  recurso  extraordinario; de tal suerte que si el  lindero  impuesto  por  el  libelista  al  presentar  su demanda no satisface la  claridad  y  precisión  requeridas  en  procura  del presupuesto de formalidad,  significa  que el texto será simple expresión de oposición pero no plataforma  impulsora  del  recurso  hacia su segundo paso, que es el sometimiento del fallo  al análisis de su legalidad.   

          Así  las  cosas, el recurrente no acierta siquiera en la escogencia  de  la  causal  y de allí la equivocación en la confección de una demanda que  resulta  inidónea  para  concitar  el estudio de fondo de la Corte, razón más  que  suficiente  para  disponer  su  rechazo  y  la  consiguiente deserción del  recurso.   

          En   tal   virtud,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL   

RESUELVE  

          1.   RECHAZAR  IN  LIMINE  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de la procesada FABIOLA MARÍA FAJARDO  JIMÉNEZ.   

          2.   DECLARAR  DESIERTO  el recurso de  casación   concedido   por  el  Tribunal  Superior  de  Pasto  en  el  presente  asunto.   

          3.   DEVOLVER el expediente a su lugar  de origen.   

          Esta  decisión  no  admite  recurso  alguno  de conformidad con los  artículos 197 y 226 del C.P.P.   

        

Comuníquese y Cúmplase   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                                          CARLOS A.GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                          CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

DÍDIMO    PAEZ    VELANDIA                                                        NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria    

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