13769a

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 18  

          Santafé  de  Bogotá,  D.  C.,  once  de febrero de mil novecientos  noventa y nueve.   

VISTOS:  

          Examina  la  Sala  los  aspectos formales de la demanda de casación  presentada  en contra de la sentencia del 22 de mayo de 1997, dictada en segunda  instancia  por  el  Tribunal  Superior  de  Santafé de Bogotá, después de que  dicha  Corporación  concedió  el  recurso  interpuesto  por  el procesado JHON  LERMAN NÁJAR DELGADO y su defensor.   

          De   acuerdo   con   los   artículos  220  y  225  del  Código  de  Procedimiento Penal, se procede a esta revisión preliminar.   

CUESTIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL:   

          Según  lo  refieren  los  fallos de instancia, en la noche del 3 de  diciembre   de   1994  se  celebraban  sendos  grados  de  bachillerato  en  las  residencias  de  la  familia  PASTRANA  y  de  la  dama YASBLEIDY, procesalmente  identificada  sólo por su nombre, situadas a inmediaciones de la calle 62 sur y  la  carrera  76,  en  el  barrio Perdomo de esta ciudad.  Mientras que a la  primera  fiesta mencionada acudieron como invitados JHON LERMAN NÁJAR DELGADO y  su  hermana  MAGDA  RUBY, en la segunda se reunieron MILTON ARBELÁEZ RONCANCIO,  su  padre  EDILBERTO  ARBELÁEZ  QUINTERO,  LEIBER SALAMANCA SALAMANCA y RICARDO  MARTÍNEZ RICO, entre otros.   

          Entre  Jhon Lerman Nájar Delgado y Milton  Arbeláez  Roncancio  se suscitó una riña, porque el  primero  no  compartía  los  amores  del  segundo  con  su hermana Magda  Ruby,  confrontación  en  la  cual  intervino      también     Edilberto     Arbeláez  Quintero, quien fue golpeado persistentemente a puños  y  puntapiés en la cabeza y otras zonas de su cuerpo, hasta el punto que quedó  exánime  en  el  lugar y después falleció como consecuencia de una hemorragia  subaracnoidea,  debida  al  trauma  craneo-cervical  producido  con  instrumento  contundente.   

          Abrió  la correspondiente investigación el Fiscal 49 Delegado ante  los  Jueces Penales del Circuito, fueron vinculados con indagatoria los hermanos  JHON  LERMAN  y  JOSÉ  RICARDO  NÁJAR  DELGADO,  mas  solamente el primero fue  afectado  con medida de aseguramiento de detención preventiva (fs. 36, 62, 90 y  105).   

          Ulteriormente,  el instructor cerró parcialmente la investigación,  sólo  en  lo que atañe al detenido Jhon Lerman Nájar  Delgado,  y,  por medio de providencia del 19 de junio  de  1996, se dictó resolución acusatoria en su contra, como coautor del delito  de  homicidio  simple,  de  conformidad  con los artículos 23 y 323 del Código  Penal  (fs.  168  y 202).  La acusación quedó ejecutoriada el 15 de julio  del  mismo  año,  fecha  en  la cual se aceptó el desistimiento del recurso de  apelación antes interpuesto por la defensa (fs. 228).   

          El  Juzgado  57  Penal del Circuito tramitó el juzgamiento y dictó  sentencia  condenatoria el 28 de febrero de 1997, por medio de la cual impuso al  acusado  la  pena  principal de 12 años y 6 meses de prisión, como coautor del  delito   de   homicidio  preterintencional  (fs.  328).   Dado  que  tanto  el procesado como su defensor  intentaron  la  apelación  de  dicho  fallo,  el  Tribunal  lo  confirmó en lo  pertinente,  según  decisión  de  segunda instancia que está fechada el 22 de  mayo de 1997 (cuaderno 2ª instancia, fs. 17).   

         

LA    DEMANDA    Y    LOS    REQUISITOS  FORMALES:   

          Después  de  algunos  aspectos  introductivos  relacionados  con la  identificación  de  la  sentencia impugnada y los sujetos procesales y también  de  una  breve  reseña  de  la actuación procesal, el actor invoca como causal  única  de  impugnación  la violación indirecta de la  ley  sustancial,  por  error de derecho, de acuerdo con  el  numeral  1°, cuerpo segundo, del artículo 220 del Código de Procedimiento  Penal.   

          En  el  capítulo  de  la fundamentación, el demandante dice que el  yerro  se  presenta en la apreciación del testimonio de RUBÉN LOZANO GARCÍA y  el  protocolo  de  necropsia,  dado  que  resulta  físicamente  imposible que a  puntapiés  se  haya  fracturado  el  cráneo  de la víctima; además, si fuese  cierto  que  ésta  fue  acometida  a  patadones,  de  todas maneras se hubiesen  producido  la  ruptura en los demás huesos del cuerpo, desplome o explosión de  órganos  blandos  y  desprendimiento  de  la  piel, consecuencias que no fueron  señaladas en la autopsia.   

          Al   mencionar   las   normas  infringidas,  el  demandante  cita  y  transcribe  el  artículo  254 del Código de Procedimiento Penal; agrega que el  fallador  no  cumplió  “adecuadamente” lo previsto en la norma, por ello la  violó   directamente,   pero   que  indirectamente  también  transgredió  los  artículos  23  y  325  del  Código  Penal,  que  son  preceptos  de  carácter  sustancial.   

          Es  fácil  advertir que el censor confunde “error de derecho” y  falencias  en  la  “sana crítica” de la prueba.  En efecto, el primero  se  refiere  a  fallas  en  cuanto  a  los  requisitos  de existencia, validez y  eficacia  de  la  prueba,  pero,  en relación con las dos pruebas que menciona,  ninguna  objeción  se  concreta  por el actor en ese sentido (cuestión de mera  legalidad);    mientras   que   el   segundo   atañe   a   juicios   de   valor  empírico-racionales  orientados  a  la  virtud  demostrativa  de  los medios de  convicción (cuestión de hecho).   

          Empero,  si  se  acepta  que  el  demandante  incurre  en  la común  impropiedad  de  denominar  “errores  de  derecho”  a  los que ocurren en el  intento  de valoración racional de la prueba, no es menos cierto que, a la hora  de  señalar  presuntas  inconsistencias  en las pruebas, no trae a colación el  examen   que   hizo   el   Tribunal   sobre   el   testimonio   de  Rubén  Lozano  García  y  el dictamen de  necropsia,  única  manera  de  que  eventualmente  se  pueda hacer el juicio de  comparación  con  sus propias advertencias y así poder concluir si hubo faltas  graves   contra   las   reglas   de   la  lógica  y  la  experiencia  común  o  científica.   

          En  este  solo  sentido,  la  censura  viola el principio lógico de  razón  suficiente,  porque  no  identifica  ni presenta cabalmente el objeto de  impugnación  (sentencia).   También  se  vulnera la regla de petición de  principio,  pues  da  por demostrado que el sentenciador incurrió en vacíos en  cuanto  al  examen  racional  de  la prueba, pero no argumenta su existencia por  referencia a lo que precariamente se hizo en el fallo.   

          De  otra  parte,  el  recurrente tampoco  despliega  argumentación  alguna  para  demostrar porqué es imposible producir  una  fractura de la bóveda craneana con puntapiés, máxime si el agresor usaba  algún calzado.   

          Ahora  bien,  se  reivindica  la ausencia de otros daños igualmente  graves  en el resto del cuerpo de la víctima, lo cual le indica al actor que el  acometimiento  no  pudo  haber  sido  por puntapiés, pero tampoco ha demostrado  porqué  dicha  conclusión  es  unívoca  y  de  qué  manera se excluyen otras  inferencias,  verbigracia que el ataque fue más recio en los golpes descargados  sobre  la  cabeza  o  que,  desde  el  punto de vista de las lesiones de golpe y  contragolpe,   la  masa  encefálica  sigue  siendo  un  órgano  extremadamente  vulnerable, a pesar de su protección ósea.   

          En  síntesis,  el  demandante  no  comparte  el  análisis  ni  las  deducciones  probatorias  del Tribunal, pero la casación no es la sede propicia  para  hacer valer pareceres sino para demostrar errores desestabilizadores de la  legalidad  del  fallo.   Dado que el actor apenas cita el artículo 254 del  C.  de  P.  P.,  la  Sala  se  queda  sin  saber en qué falló la sana crítica  dispuesta  por el fallador, ni tampoco qué fue lo dicho en la motivación de la  sentencia  sobre  cada  medio  probatorio,  como  para concluir que, antes de la  evaluación conjunta, no se hizo ponderación individual.   

          Finalmente,  la  petición  del recurrente es del todo inconsecuente  con  sus  premisas  basadas  en  la  causal  primera  de casación, pues pide la  nulidad  del  fallo  condenatorio (causal tercera) y el proferimiento de otro de  carácter  absolutorio,  cuando  lo consistente es solicitar la revocatoria para  dictar la sentencia sustitutiva de absolución.   

          Se  rechazará  de  plano  la  demanda y, por ausencia de esa debida  forma,   se   declarará   injustificado   el   recurso   de   casación   antes  concedido.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          Rechazar      in     limine  la  demanda  de casación presentada por el defensor del procesado  JHON  LERMAN  NÁJAR  DELGADO.   En  consecuencia,  se  declara desierto el  respectivo   recurso   otorgado   por   el  Tribunal  Superior  de  Santafé  de  Bogotá.   

          En  relación  con  esta  providencia  no procede recurso alguno, de  conformidad   con  los  artículos  197  y  226  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

          Cópiese y cúmplase.   

JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL               RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE  ENRIQUE  CÓRDOBA  POVEDA    CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                           CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                    

DÍDIMO PAEZ VELANDIA                                                                 NILSON                        PINILLA  PINILLA                          

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria.    

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