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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 13672  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°146  

Santafé   de   Bogotá,  D.C.,  septiembre  veintiocho (28) de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

ASUNTO:  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación formulada en defensa del procesado RAFAEL ANTONIO  MORALES  MUÑOZ,  sindicado  de  homicidio  y  porte  ilegal de arma de fuego de  defensa personal.   

HECHOS:  

La  tarde  del  1°  de agosto de 1995, en la  carrera  42  con  calle  24  de  Envigado,  cuando CARLOS MARIO OCHOA MORALES se  disponía  a  ingresar a su casa, recibió cuatro impactos de arma de fuego, que  le  ocasionaron  la  muerte.  Al  poco tiempo, la policía capturó a EDILSON DE  JESUS  SERNA  MONTOYA,  RAFAEL  ANTONIO MORALES MUÑOZ y ROBINSON MAZO, como las  personas que posiblemente habían cometido el homicidio.   

ANTECEDENTES PROCESALES:  

La  Fiscalía 75 Seccional de Envigado abrió  investigación,  escuchó  en  indagatoria  a  RAFAEL  ANTONIO  MORALES  MUÑOZ,  EDILSON  DE  JESUS  SERNA MONTOYA y ROBINSON MAZO. El  13 de agosto de 1995  decretó  su  detención  preventiva  (fs.  43  y Ss., cd.1), medida recurrida y  confirmada  (fs.  118  y  Ss. ib.). Cerrada la investigación, el 27 de enero de  1996  les  fue proferida resolución de acusación, por homicidio y porte ilegal  de  arma  de  fuego  de  defensa  personal, el primero en calidad de autor y los  otros  como cómplices (fs. 186 y Ss. ib.). El 12 de marzo siguiente, el ad quem  decretó  la  nulidad  parcial  de  lo actuado en lo referente a ROBINSON MAZO a  partir  de  su  injurada  y  confirmó  el  pliego  de cargos formulado a RAFAEL  ANTONIO   MORALES  MUÑOZ,  que  era  materia  de  apelación  (fs.  215  y  Ss.  ib.).   

Correspondió al Juzgado Penal del Circuito de  Envigado  adelantar  el  juicio y el 2 de diciembre de 1996, por dichos delitos,  condenó  a  RAFAEL  ANTONIO MORALES MUÑOZ a 25 años y 2 meses de prisión y a  EDILSON  DE  JESUS  SERNA MONTOYA a 20 años y 11 meses de prisión; además les  impuso  10  años  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas y la  obligación  de  indemnizar  los  respectivos  perjuicios  (fs.  325 y Ss. ib.).   

Apelado  ese  fallo  defensivamente, el 27 de  febrero  de 1997 el Tribunal Superior de Medellín disminuyó la pena impuesta a  EDILSON  DE JESUS SERNA MONTOYA a 17 años y 1 mes de prisión y lo confirmó en  lo  restante,  mediante  sentencia  que  es objeto del recurso extraordinario de  casación (fs. 361 y Ss. ib.).   

LA DEMANDA:  

Al   amparo  de  la  causal  primera  de  casación  son  formulados  los  cargos a la sentencia impugnada, por violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  debido  a  falso  juicio  de  identidad  al  tergiversarse el sentido objetivo de la prueba.   

El recurrente sostiene que el Tribunal no tuvo  en  cuenta  la  ampliación  de   indagatoria  de  EDILSON  DE  JESUS SERNA  MONTOYA,  en  donde  dijo  que  no  había  visto al otro sindicado disparar, en  cambio  a  uno de los policías que conoció el caso le manifestó lo contrario,  sin  que  se sepa a quien le está mintiendo o diciendo la verdad. Agrega que si  SERNA  MONTOYA  formulaba  cargos  a terceros, debió tomársele el juramento de  rigor.   

Dice  que,  en el indicio “la conclusión o  hecho  indicado  debe  ser  precisa  y  clara”  y  que  no existe prueba de la  responsabilidad  de  su  representado  en  el  homicidio  de  Carlos Mario Ochoa  Morales;  nadie  lo  observó  disparando  y  el único que le formula cargos se  contradice.   

Señala  que  se violaron los artículos 302,  247  y  445 del Código de Procedimiento Penal y 29 de la Constitución Nacional  y  que se debe dar aplicación al principio in dubio pro reo.   

Por  lo anterior, solicita casar la sentencia  demandada    y    se   profiera   “sentencia   estimatoria   de   sustitución  total”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

Cualquiera  que sea la causal que se invoque,  la  demanda  de  casación  no  es  de  libre elaboración y debe ceñirse a los  requisitos  establecidos  por  el  artículo  225  del  Código de Procedimiento  Penal,  entre  los  cuales  está  el  señalamiento de la preceptiva que estime  infringida,  la  indicación  clara,  precisa  y completa de los fundamentos, en  armonía  con  la  naturaleza  del  quebranto  aducido,  además de demostrar la  trascendencia o incidencia del yerro en el fallo.   

El  recurrente destaca las contradicciones en  que  incurrió  el  sindicado  EDILSON  DE  JESUS  SERNA  MONTOYA  para restarle  mérito,  pretendiendo  de  esta  manera  dar  primacía a su análisis sobre el  efectuado  por  el juzgador, concretamente frente a las sindicaciones de que fue  RAFAEL  ANTONIO  MORALES  MUÑOZ  el  autor  del  homicidio,  que sin nominar ni  sustentar  separada  y subsidiariamente insinúa ilegales al no ratificarse bajo  juramento.  En  realidad,  no  ataca  la  conclusión  a que llegó el fallador,  mediante  el  falso  juicio  de identidad que anunció, sino que se esfuerza por  dar  a  entender su discrepancia. No precisa en qué consistió la distorsión o  qué  fue  lo  mutado  para  hacer  decir  algo que no contiene la prueba. Así,  menciona  un  yerro  que  no formula cabalmente ni desarrolla, e incluye asertos  contradictorios.   

Transcribe  citas  sobre  el  indicio,  pero  tampoco  precisa  con  nitidez  si ataca la inferencia lógica o la apreciación  del  hecho indicador, ni señala a qué indicio hace relación y se sale de este  tema  para  retornar   vagamente a las aseveraciones efectuadas por el otro  acusado,  destacando  la  incongruencia en que dice incurrió, lo cual desdibuja  su  oposición a lo considerado por el juzgador,  quedándose a nivel de un  débil  alegato  de  instancia  y  no  frente  a un recurso extraordinario, cuya  técnica especial debe ser cumplida.   

En  síntesis,  el  censor no concreta en que  consistió  el  error  en  la  apreciación  de  la  prueba,  que  de no haberse  presentado  llevaría  a  quebrar el fallo o a variar su sentido, supuesto yerro  que  presuntamente  no  dejó  al  ad  quem  advertir  la  pretendida  duda  que  persistiría   en   la   apreciación   probatoria,   sobre  la  autoría  o  la  responsabilidad  de  su  representado. De otra parte, como se limita a decir que  no  se  reconoció  el  principio  in  dubio  pro  reo  que se supone habría de  aplicarse,  si  el  fallador   hubiese determinado que la duda subsistía y  sin   embargo   condena,  lo  acaecido  constituiría  una  violación  directa.   

Como  la  Corte  no puede entrar a llenar los  vacíos  ni  suplir  al  casacionista  para  superar  la  ausencia de claridad y  precisión,  de  conformidad  con  lo  dispuesto en los artículos 225 y 226 del  Código  de  Procedimiento  Penal  se  impone  el rechazo de la demanda, lo cual  conduce  a  declarar  desierta la impugnación, mediante decisión que no admite  recurso  alguno  al adquirir ejecutoria en la fecha en que es suscrita (art. 197  Ib.).   

Por lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia  en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

RECHAZAR     IN    LIMINE   la   demanda   de  casación presentada  en  defensa  del  procesado  RAFAEL  ANTONIO  MORALES MUÑOZ y, en consecuencia,  declarar desierta la impugnación interpuesta.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                                 JORGE  E. CORDOBA  POVEDA                     

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE                   EDGAR             LOMBANA  TRUJILLO                       

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                         CARLOS   EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON              NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                       

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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