13606b

1999

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

Magistrado  Ponente:   

DR.   EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO   

Aprobado   Acta   No.  20   

Santa Fe de Bogotá, D.C., dieciséis (16) de  febrero de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS  

                                 Mediante este proveído la Sala  inadmitirá  la  demanda  de  casación  presentada  a nombre del procesado  JOSE  ANTONIO  PEREZ PEREZ contra la sentencia de diciembre 16 de 1996, mediante  la  cual el Tribunal Nacional lo condenó a 35 años de prisión por los delitos  de   secuestro   extorsivo   y  porte  ilegal  de  armas  de  defensa  personal.   

                               LA SENTENCIA   

                                 Dice  el  referido fallo que al  medio  día del 21 de abril de 1995, en el municipio de Itaguí, Departamento de  Antioquia,  portando revólveres sin salvoconducto, José Antonio Pérez Pérez,  Javier  Antonio  Castrillón  Vallejo,  y  otros  individuos  no  identificados,  secuestraron  al  comerciante  en  madera FRANCISCO CRISTOBAL VANEGAS JARAMILLO,  propietario  de  la  empresa  “MADEXITO”, exigiendo luego por su liberación  200 millones de pesos.   

Gracias a una llamada telefónica anónima,  el   25   subsiguiente  fue  rescatado  el  secuestrado  y  capturados  los  dos  mencionados.   

LA DEMANDA  

“Causal Tercera”.  

Aquí  el  censor  argumenta  que,  así se  impusiera  la consulta del fallo de primer grado, el Tribunal Nacional no podía  agravar  la  pena.  Cita  al  respecto  providencias  de la Corte Constitucional  proferidas  en  sede de tutela, y al final del libelo critica al sentenciador de  segunda  instancia que haya variado de complicidad a coautoría la intervención  de los procesados en los hechos (fl.67 cdno. Trib.).   

“Segunda  causal:   disonancia   entre   los   cargos   y   la  sentencia.”   

Afirma  que  en  la  segunda  instancia  la  acusación  de  complicidad  fue  convertida  en  coautoría,  controvirtiendo a  renglón  seguido  la  prueba  que  se tuvo en cuenta para condenar y dándole a  determinados  elementos  de  juicio  su  propia  valoración  (fls.  67 infra. y  68).   

“Primera CAUSAL,  VIOLACIÓN  DE  NORMA  SUSTANCIAL.  ERROR  EN  LA  APRECIACIÓN DE LA PRUEBA, EL  INFORME POLICIAL, UBICUIDAD DE MI CLIENTE”   

Hace al punto valoraciones tendientes a que  “mi  defendido  ha  demostrado  que  para la fecha de los hechos se encontraba  fuera   de   la   ciudad   de   Medellín   y   el   Valle  de  Aburrá”  (fl.  cit.).   

Discute  la  existencia  en este proceso de  “plena  prueba”  y  concluye  que   “la culpabilidad de mi cliente no  existe  y  así  se  deduce  de  todas  las  pruebas  y testimonios allegados al  proceso”,   repitiendo   su   propia   estimación   del   caudal  probatorio.   

Pide  entonces  la  casación del fallo con  apoyo en los tres “cargos” efectuados.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  demanda  de  casación  que se acaba de  extractar  será  inadmitida  al  no  cumplir con los requisitos previstos en el  artículo 225 del Código de Procedimiento Penal. En efecto:   

Primer cargo  

El  mismo se hace al amparo de la “causal  tercera”,  mas  ésta está mal invocada  (art.  220-3  C.P.P. que no cita el actor), pues la violación de  la  “reformatio  in  pejus” que aduce el censor debe hacerse con apoyo en la  violación  directa  del  artículo 31 de la Carta Política y de los artículos  17  y  217  del  Código  de  Procedimiento  Penal, los cuales desarrollan dicho  precepto constitucional.   

En  segundo  lugar,  en vez de sustentar la  prohibición  de  agravar  la  pena  por  parte  del Tribunal, cuando aparte del  “apelante  único”  la  sentencia  debe  ser  consultada,  se limita a citar  varias  decisiones  de la Corte Constitucional proferidas en sede de tutela, las  cuales,     como     se     sabe,     sólo     tiene    efectos    ‘inter        partes’,  y  no “erga ommnes” o frente a  todos los casos en general.   

Sin perjuicio de lo dicho cabe afirmar -con  reiterada  jurisprudencia-  que  los  precitados artículos autorizan a sostener  que   la   referida   prohibición   de  reforma  “in  pejus”  opera  cuando  EXCLUSIVAMENTE  se  interponga  recurso  de  apelación  y que, en cambio, en la  consulta se puede decidir “sin limitación alguna”.   

Y  en  tercer término, en este mismo cargo  entra  en  contradicción cuando reclama que el sentenciador no podía “variar  de  complicidad  a  coautoría” la intervención del procesado, planteamientos  “excluyentes”   que   la   ley  (art.  225  cit.  nral.  4º.)  sólo permite hacer en cargos separados.   

Segundo cargo.  

Los procesados fueron acusados expresamente  “a  título  de  autores”, como se lee a folio 258 del cuaderno número 1, y  en  esa  forma  de  intervención  delictual  fueron  condenados  en el fallo de  segunda  instancia impugnado, el cual varió en ese sentido la “complicidad”  deducida  por el Juzgado fallador, pero repítase que el “cargo” por el cual  se   hizo   la   acusación   y   que   enfrentó   la   defensa,   fue   el  de  autoría.   

En este reproche la falencia se pone más de  bulto,  pues,sin  solución  de  continuidad  de la referida “disonancia entre  acusación  y sentencia” -causal 2ª. de casación-, pasa a criticar (a manera  de  instancia,  además)  la  evaluación  probatoria  que  contiene  el  fallo,  con  lo  cual  se desplaza hacia la causal primera de  casación,  cuerpo segundo, violación indirecta de la  ley,  de  donde  fácil es ver que aquí también hace una “mezcla indebida”  en el  mismo cargo o “capítulo”.   

Tercer cargo.  

En  esta  “primera causal” no  es menor su equivocación, pues alega  error   en   la   valoración   probatoria,  pero  no  sustenta,  en  términos de casación, tal aserto, ya  que  en  lugar  de precisar si se incurrió en yerro de hecho o de derecho (y de  qué  clase  cada  uno),  se  limita  a enfrentar sus superficiales estimaciones  probatorias  a  las  que  razonadamente  hizo  el sentenciador para arribar a la  declaratoria de responsabilidad de los procesados.   

Es  decir  que  aquí  tampoco sustentó el  cargo.   

Así  las cosas la demanda será inadmitida  en decisión inimpugnable (C.P.P. arts.226 y 197).   

-La   sentencia   de  segundo  grado  fue  “apelada”  únicamente  por  el procesado José Antonio Pérez (fl. 44 vto.)  y,  en consecuencia, fue sólo a su respecto que se “admitió” el recurso de  casación (fl.47).   

Javier  Antonio  Castrillón,  coprocesado  no  recurrente dio poder a  un  abogado  y éste, dentro del traslado a los no recurrentes (C.P.P. art.224),  presentó  demanda  de  casación  (fls.75  y  ss.),  para  lo  cual  no  estaba  legitimado,  pues  reitérase  que  no  era  recurrente, y entonces mal    podía    sustentar   una   impugnación   que   no   había  hecho,  aparte  de que tal “demanda” la presentó  extemporáneamente,   es  decir  dentro  del  término  de  traslado  para los no recurrentes; y si lo que  quiso  fue apoyar la demanda a nombre del coprocesado PEREZ, ha debido presentar  el  alegato respectivo, más  no “otra demanda”.   

Por impertinente, pues, su escrito no será  examinado.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

                                  

1.           INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada a nombre del procesado JOSE ANTONIO PEREZ PEREZ.   

2.  Declárase,  por  tanto, DESIERTA dicha  impugnación. Devuélvase el proceso al Tribunal de origen.   

3.  Por impertinente no examinar la demanda  de  casación presentada a nombre del no recurrente y coprocesado JAVIER ANTONIO  CASTRILLON.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                 RICARDO   CALVETE   RANGEL                                       

JORGE  ENRIQUE  CORDOBA POVEDA                  CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                     

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                            CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                                  NILSON    PINILLA  PINILLA                                                          

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *