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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 13577  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                  Aprobado acta No. 133   

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa  Fe  de Bogotá, D. C.,  siete de  septiembre  de mil novecientos noventa y nueve.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de la demanda de casación presentada por el apoderado de la parte civil  en  el  proceso  que se sigue contra GUILLERMO LEONCIO  ESPONDA TORRES.   

          Antecedentes.-   

Aproximadamente  a  las diez de la noche del  once  de  mayo  de mil novecientos noventa y seis, por el sitio de la carrera 10  con  calle  12  de  El  Espinal  (Tol.  ),  luego de una reyerta suscitada entre  ALFREDO  HERRERA  ROJASy  GUILLERMO LEONCIO ESPONDA TORRES, éste ocasiónó una  herida  con  arma  blanca  en  el pecho de aquél, lo que obligó su traslado al  Hospital de la localidad donde falleció horas después.   

Asumido  el  conocimiento  del  hecho por la  Fiscalía  30  Seccional  de El Espinal, abrió investigación (fl. 8), vinculó  mediante  indagatoria  al  capturado  ESPONDA  TORRES (fl. 10), y le definió la  situación  jurídica con medida de aseguramiento de detención preventiva (fls.  37 y ss.).   

Posteriormente,  luego  de  recaudar algunos  medios  de convicción, a solicitud del defensor (fl. 108), el primero de agosto  de  mil  novecientos  noventa y seis se llevó a cabo la diligencia de audiencia  para  sentencia  anticipada,  en  la  cual  se acusó al procesado del delito de  homicidio  de  que trata el artículo 323 del C. P., modificado por el artículo  29  de  la  Ley  40  de  1993,  cometido  en las circunstancias previstas por el  artículo  60  ejusdem,  cuyos  cargos  fueron  aceptados  en  su integridad por  ESPONDA TORRES (fl. 144).   

Remitido  el  diligenciamiento  al  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito, previa admisión de la demanda de parte civil (fl.  149),  culminó  la  instancia  condenando  al  procesado a la pena principal de  cinco   años,   seis  meses  y  veinte  días  de  prisión,  la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y funciones públicas por lapso igual al de la pena  principal  y le impuso la obligación de pagar un equivalente en moneda nacional  a  ochocientos  gramos oro por concepto de los perjuicios materiales y cincuenta  gramos  por los morales, todo ello en favor de los perjudicados con el hecho, al  encontrarlo   penalmente   responsable   del  delito  imputado  en  el  acta  de  formulación  de  cargos  para  sentencia  anticipada  (fls. 158 y ss.) mediante  decisión  que  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué modificó  en  el sentido de imponerle las sumas equivalentes en moneda nacional a  un  mil   y  quinientos  gramos  oro  por  concepto  de  los  perjuicios  morales  y  materiales,  respectivamente, y confirmó en sus restantes partes, al conocer en  segunda  instancia  por  vía  de apelación, interpuesta por el apoderado de la  parte civil (fls. 3 y ss. cno. Tribunal).   

Contra  el fallo de segundo grado este mismo  sujeto  procesal  oportunamente  interpuso  recurso  extraordinario de casación  (fl.  34),  el  cual  fue  concedido  por el ad quem (fl. 36), presentando en el  término  legal  el escrito con el cual persigue sustentar la impugnación (fls.  51), y sobre cuya admisibilidad se pronuncia la Corte.     

             La demanda.-   

Con apoyo en la causal primera de casación,  prevista  por  el artículo 220 del C. de P.P., comienza por aducir que el fallo  de  segundo grado es indirectamente violatorio de la ley sustancial “ya que al  no  apreciar  en  su conjunto las pruebas vertidas al proceso, así como tampoco  tener  en  cuenta  la  enfermedad  grave  del suscrito apoderado y la negativa a  practicar  nuevas  pruebas, lleva al fallador AD QUEM a confirmar el hipotético  estado  de  ira,  con  la  consecuente  imposición  de  una  pena  irrisoria  e  ilegal”.   

Del mismo modo afirma que se violó el debido  proceso  al  no  haberse  practicado  las  pruebas solicitadas con la demanda de  parte  civil  “ya  que por esta omisión, no se dio la oportunidad procesal de  probar   los  perjuicios  materiales  y morales sufridos por los deudos del  obitado  y que, ascienden a más de $ 50.000.000.oo solamente teniendo en cuenta  el    actual    salario    mínimo    y    el    promedio   de   vida   de   los  colombianos”.   

En   el   capítulo   que   dedica  a  los  “Fundamentos  legales”  indica  que  el  fallo que censura es indirectamente  violatorio  del  artículo  60  del  Código Penal, por omisión probatoria. Del  mismo  modo,  vulnera  el artículo 29 de la Constitución “relativo al debido  proceso  y  a  la  consecuente  presentación  de  pruebas  e impugnación de la  contraparte”.  Por  último,  viola  el  artículo  246 del C. de P. P. que es  norma  sustancial,  a  pesar  de  estar  en  dicho  Código, ya que establece un  derecho a favor de los sujetos procesales”.   

Concluye   solicitando   que   la   Corte  “infirme” el fallo de segunda instancia.   

          

SE CONSIDERA:  

De los presupuestos formales de admisibilidad  establecidos  por  el  artículo  225  del  C.  de P. P., prácticamente ninguno  cumple  el escrito que a manera de demanda de casación presenta el apoderado de  la  parte  civil  constituida  dentro  del  proceso  que  se  sigue en contra de  GUILLERMO  LEONCIO  ESPONDA  TORRES,  siendo  por  tanto  ineludible  tener  que  decretar  su rechazo y consecuencialmente declarar desierto el recurso, conforme  lo dispone el artículo 226  ejusdem.   

Obsérvese  cómo  si  bien  identifica  la  sentencia  impugnada,  omite  hacerlo en relación con los sujetos procesales, e  incumple  la  carga de hacer una síntesis de los hechos materia del juicio y de  la   actuación   llevada  a  cabo.  Y  cuando era de esperarse que al  menos  precisara  la  causal de casación en que se apoya para la interposición  del   recurso  y  concretara  los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  la  impugnación,  el discurso no solo lo abandona en el enunciado, sino que además  incurre  en  el  desacierto  técnico de  entremezclar motivos que debieron  haber  sido  presentados  en  capítulos separados,  conforme lo precisa el  artículo 225-4 del C. de P. P..   

Ello  es lo que se aprecia cuando refiere la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial   (art.  60) del C.P., donde  además  de  no precisar si la transgresión se produjo por falta de aplicación  o  aplicación  indebida,  nada dice sobre la forma como se llegó a ella si por  errores de hecho o de derecho, siendo de su carga hacerlo.   

Y  cuando  dice  que  no fueron valoradas en  conjunto  las  pruebas  vertidas,  guarda absoluto silencio sobre cuáles fueron  las   recaudadas,   qué  dicen  ellas,  cómo  fueron  apreciadas  por  el  juzgador,  cuál  debió  ser  su mérito persuasivo al ser evaluadas en su  integridad,  y  a qué conclusión se habría llegado de haber procedido de esta  manera los juzgadores.   

Desconociendo,   además,   que  el  fallo  impugnado   no   pudo  haber  sido  proferido  en  un  proceso  ajustado  a  las  prescripciones  legales y al mismo tiempo viciado de nulidad, sin desarrollar un  capítulo   separado  como  corresponde  hacerse  cuando  son  invocadas  varias  causales  de  casación,  aduce  que  se  transgredió  el  artículo  29  de la  Constitución  Nacional  por no haberse decretado las pruebas solicitadas con la  demanda  de  parte  civil,  en  postura que genera aún mayor confusión pues de  ella  no  se  logra  desentrañar si lo perseguido es que la Corte case el fallo  impugnado  profiriendo  el  que  daba  reemplazarlo  o  decrete la nulidad de lo  actuado.           

Adicional  a  los  desaciertos que vienen de  destacarse,  en  la  demanda  nada se dice acerca de la repercusión patrimonial  del  error  que  persigue  denunciar,  el  cual  hace consistir en la violación  indirecta  del  artículo  60 del Código Penal, por omisión en la práctica de  pruebas,  ni se toma el trabajo de indicar cómo el valor de la condena impuesta  a  GUILLERMO  LEONCIO  ESPONDA  TORRES,  resulta  desfavorable  en  la  cuantía  establecida  para  que  la casación civil sea procedente, conforme lo establece  el artículo 221 del C. de P. P.   

    

Así  las  cosas,  al  ser tan evidentes los  defectos  de  la  demanda, y como la Corte no puede enmendarlos para ajustarla a  los   presupuestos   de  admisibilidad  legalmente  establecidos,  la  decisión  correspondiente  es  su  rechazo y declarar consecuencialmente desierto el   recurso,      como      se      advirtió      ab      initio      de      estas  consideraciones..        

Puesto  que  esta decisión causa ejecutoria  con  su  suscripción,  según  lo disponen los artículos 197 y 226 ejusdem, se  ordenará  la devolución inmediata del expediente al tribunal de origen, previa  comunicación a los sujetos procesales.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

RECHAZAR la demanda  de  casación presentada por el apoderado de la parte civil en el proceso que se  sigue  en  contra  de  GUILLERMO  LEONCIO  ESPONDA  TORRES, por lo anotado en la  motivación   de   este  proveído.  En  consecuencia  SE  DECLARA  DESIERTO  el  recurso.    

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                 JORGE              E.              CORDOBA  POVEDA         

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE    EDGAR LOMBANA TRUJILLO      

MARIO           MANTILLA  NOUGUES             CARLOS      E.      MEJIA  ESCOBAR        

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON               NILSON      PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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