13143a

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

   SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

DR. RICARDO CALVETE RANGEL  

APROBADO ACTA No. 16  

Santafé  de  Bogotá, D.C., febrero nueve de  mil novecientos noventa y nueve.   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala sobre la admisibilidad de  las  demandas  de  casación  presentadas  por  los  defensores de NUMAR ORLANDO  ARANGO  VARGAS  y  HENRY ALIRIO ALVIS BAEZ, contra la sentencia proferida por el  Tribunal  Superior  de Santafé de Bogotá D.C., confirmatoria de la dictada por  el  Juzgado  Octavo  Penal del Circuito de la misma ciudad, mediante la cual los  condenó  a  la  pena  principal  de  veinticinco  (25) años de prisión por el  delito de Homicidio.   

HECHOS  

Los  sintetiza  el juez de primera instancia  así:   

“Se contraen a la muerte violenta de quien  respondía  al nombre de ABSALON FRANCO VALENCIA, ocurrida el diecisiete (17) de  Julio  de  1.994  en  la  calle  134 Bis frente al número 93-22 de esta ciudad,  cuando  HENRY  ALIRIO  ALVIS  BAEZ  y  NUMAR ORLANDO ARANGO VARGAS le propinaran  varias   heridas   con   arma   blanca,  las  que  a  la  postre  originaron  su  deceso”.   

LAS DEMANDAS  

1.  El  defensor del procesado NUMAR ORLANDO  ARANGO  VARGAS  invoca  la causal señalada por el artículo 220 del C. de P.P.,  numeral  1º  ,  por  violación  de  una  norma  sustancial,  por  error  en la  apreciación de determinadas pruebas.   

A    manera   de   sustentación   dice:  “CONFESION.-  El  19  de  julio  de  1994, ante la Fiscalía 88 de Santafé de  Bogotá,   HENRY  ALIRIO  ALVIS,  confiesa  su  autoría  del  crimen  en  forma  espontánea  únicamente  aduciendo como motivo, el hecho probado de un presunto  acoso  sexual  y  de que en el momento de los hechos del (sic) sindicado ALVIS ,  se  sintió atacado, lo que provocó su reacción inmediata, sacando el puñal o  puñaleta  que  cargaba  y  procedió  a  defenderse  apuñalando  a  su virtual  atacante.  Para  nada  compromete  la  responsabilidad  de mi defendido, ni como  autor  material,  ni  cómplice  o auxiliador, es decir que el comportamiento de  ARANGO VARGAS, es totalmente ajeno a lo ocurrido”.   

“Esta  versión,  solo es acogida en parte  por  los Honorables Jueces y Magistrados, quienes aceptan la autoría y rechazan  los   demás   planteamientos  incluyendo  la  ajenidad  de  los  hechos  de  mi  defendido”.   

“El  Honorable  Tribunal  –  Sala  Penal –  Magistrado  Ponente  hace  un  pormenorizado análisis de que los hechos o mejor  las  heridas  fueron  producidas  con  dos armas, de acuerdo con la profundidad,  ancho  de  las  encontradas  en  el  cuerpo del occiso, que de acuerdo con ello,  aunque  la  navaja encontrada en la chaqueta de NUMAR ORLANDO, no coincide en su  totalidad  con  las  mismas,  ni  se  le  encontraron manchas de sangre no puede  descartarse  la  intervención  de él en tales actos. Pero esta conclusión, la  de  su  intervención,  no es más que una deducción, que se origina o parte de  la   conclusión   a   que   llega   el   mismo   Magistrado,  en  su  análisis  anterior”.   

Cita apartes de la providencia del Tribunal y  afirma  que con respeto no comparte ese criterio, pues precisamente el sindicado  HENRY  ALIRIO  ALVIS,  expresa  que  recorrieron  despacio un callejón oscuro y  allí  fue  donde  apuñaló  a  FRANCO  VALENCIA, en este recorrido se gastaron  cinco  minutos  y  el  Tribunal  observó  en  el  Protocolo  de  Necropsia y la  descripción  de  las  heridas,  que  la mayoría de ellas son “chuzones” de  poca  profundidad  y gravedad, que se pueden realizar rápidamente. Solamente se  le  encontraron al cadáver dos heridas profundas una en el epigastrio y otra en  el  tórax,  lo  cual  permite atender la confesión de ALVIS  que deja por  fuera de cualquier coautoría a su defendido.   

Esta  prueba  conjuga  con  la experticia de  patología  Forense de 4 de agosto de 1.995, la cual hace un ponderado análisis  de  las  armas  encontradas,  de  su presunta o no participación como elementos  materiales  en  el  Homicidio y la razones criminalísticas para aceptar o no su  participación,  “documento”  que  no  fue  tenido  en cuenta por la segunda  instancia.   

En  cuanto a la prueba testimonial, la misma  no  fue  apreciada  en  su  contenido, pues quien tenía una aparente causa para  agredir  al  occiso  FRANCO  VALENCIA  era  ALIRIO ALVIS BAEZ  por el acoso  sexual  del  cual  era  víctima por parte de éste en una fiesta, hechos que lo  pusieron en ridículo ante sus amigos y demás invitados al evento.   

La  versión del sindicado en su indagatoria  fue  ratificada  por  las  declaraciones  de  LENIN  GERONIMO  SANCHEZ,  ADRIANA  CARDENAS,  DAYSI  BEJARANO Y ALVARO LOZADA, lo que demuestra que el procesado es  ajeno  a  la  ejecución  del occiso, que no tenía móvil para participar en el  hecho,  y  que debido a su estado de embriaguez no se dio cuenta de lo sucedido,  tuvo  una  laguna mental, ya que fue encontrado al día siguiente en su casa con  los   elementos   de  vestir  que  portaba  la  noche  anterior,  incluyendo  el  arma.   

Solicita  se revoque la sentencia de segunda  instancia y se absuelva a su defendido del delito de Homicidio.   

2.  Por  su  parte el defensor del procesado  HENRY  ALIRIO  ALVIS BAEZ  presenta en la demanda  tres cargos, dos al  amparo  de  la  causal  tercera  por  estimar  que  la sentencia se dictó en un  proceso  viciado  de nulidad, y uno por la causal primera, violación directa de  la ley sustancial.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

I.  Demanda a nombre de NUMAR ORLANDO ARANGO  VARGAS.   

Desde  la  formulación  del único cargo se  advierte  que  el  libelista  desconoce  la  exigencia del numeral 3º  del  artículo  225  del  Código de Procedimiento Penal, en la cual dice que se debe  señalar  la  causal  para pedir la revocación del fallo, “indicando en forma  clara y precisa los fundamentos de ella”.   

                                   El  actor  aduce  la  causal  primera,  “por  error  en la apreciación de las  pruebas”,  expresión  general  que  por  sí  misma  no permite saber en qué  consiste   la   inconformidad   del  recurrente,  pues  las  equivocaciones  del  sentenciador  en  materia probatoria pueden ser de diverso orden, esto es, en la  contemplación  fáctica  o en la jurídica, y en cada una de ellas puede asumir  diferentes    modalidades,    que    a    su    vez    tienen   un   determinado  desarrollo.   

                                     No  obstante  la  imprecisión en la presentación del reparo, esa falla podría  subsanarse  con una sustentación en la que se aclarara cuál es el error que se  endilga  a  la sentencia, y cuál su trascendencia, pero ello no ocurre, pues el  impugnante  se  limita  a  sostener  que  el  procesado  HENRY ALIRIO ALVIS BAEZ  confesó  la autoría del crimen en forma espontánea, sin comprometer para nada  la  responsabilidad  de  su  defendido,  ni  como autor, cómplice o auxiliador,  diligencia  que conjugada con la experticia de patología forense de 4 de agosto  de  1995  determinan  que  el  comportamiento de NUMAR ORLANDO ARANGO VARGAS, es  totalmente  ajeno  a  lo  ocurrido.  Así mismo asevera que las declaraciones de  algunas  personas  demuestran  que  el  procesado  es  ajeno a la ejecución del  occiso.   

                                 Como  se ve, el demandante cree que la sustentación del recurso puede consistir  en  exponer  su  particular  opinión sobre el mérito que se le ha debido dar a  las  pruebas,  sin  preocuparse de demostrar algún error que vicie la sentencia  de  ilegalidad, como si el proceso continuara en las instancias, y la misión de  la  Corte fuera escoger entre su criterio y el del sentenciador.   

                                  Es  inocuo que el defensor interponga el recurso extraordinario únicamente para  sostener  que  su  cliente  es  inocente,  pues  debe  saber que la sentencia de  segunda  instancia  goza  de la doble presunción de acierto y legalidad, que no  se desvirtúa con meros comentarios que nada demuestran.   

Lo  dicho es suficiente para concluir que la  demanda se debe rechazar in límine.   

     

I. En cuanto al libelo presentado   a  nombre  de  HENRY  ALIRIO ALVIS BAEZ, se declarará ajustado a derecho porque  reúne   los   requisitos   exigidos   por  el  artículo  225  del  Código  de  procedimiento  Penal,  y  se  ordenará  correr  traslado  de  él al Procurador  Delegado en lo Penal por veinte días para que emita concepto.     

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia – Sala de Casación Penal –   

RESUELVE:  

1.   Rechazar   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  NUMAR ORLANDO ARANGO VARGAS, y en  consecuencia declarar desierto el recursos interpuesto.   

2.  Declarar  ajustada  a derecho la demanda  presentada  por  el  defensor  del  procesado  HENRY ALIRIO ALVIS BAEZ. Córrase  traslado al Procurador Delegado para que emita concepto.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno, (art. 197 C. de P. P.).   

Cópiese,      Comuníquese      y  Cúmplase.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL             RICARDO  CALVETE     RANGEL                                             

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                          CARLOS   A.   GALVEZ  ARGOTE                                              

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                          NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

Proceso No. 13143  

                                        CORTE    SUPREMA    DE  JUSTICIA   

                                         SALA  DE  CASACION PENAL   

                                Magistrado Ponente:   

                                      Dr:    RICARDO    CALVETE  RANGEL   

                                   Aprobado  Acta  No.  066    

                                  Santa  Fe de Bogotá D.C., mayo  once de mil novecientos noventa y nueve.   

                                VISTOS:   

                                  Resuelve la Sala la solicitud de  nulidad  del  trámite de casación impetrada por el Procurador Tercero Delegado  en lo Penal.   

                                          FUNDAMENTOS   DE   LA  SOLICITUD   

                                   

                                  El  Juzgado  Octavo  Penal  del  Circuito  de  Santa  fe  de Bogotá condenó a los procesados HENRY ALIRIO ALVIS  BAEZ   y  NUMAR  ORLANDO  ARANGO  VARGAS a la pena principal de veinticinco  (25)  años  de  prisión,  y  a  la  accesoria  de  interdicción de derechos y  funciones   públicas   por   diez  (10)  años,  por  el  delito  de  homicidio  simple.   

                                  El  fallo  fue impugnado por los dos defensores, y el Tribunal Superior de Santa  Fe  de  Bogotá  resolvió  el  recurso de apelación al procesado NUMAR ORLANDO  ARANGO  VARGAS,  pero  no  hizo  ningún pronunciamiento respecto a HENRY ALIRIO  ALVIS BAEZ.   

                                  Contra  esa  decisión interpusieron el recurso de  casación los dos imputados, el  cual  les  fue  concedido, y posteriormente fue sustentado mediante las demandas  correspondientes.  El libelo presentado a nombre de NUMAR ORLANDO fue rechazado,  y la demanda a nombre de  HENRY ALIRIO aceptada.   

                                 Estima el Procurador Delegado que  el  ad  quem  incurrió  en violación a la garantía constitucional de la doble  instancia,  por  cuanto   no  se  pronunció sobre el recurso de apelación  interpuesto  por  uno  de  los  sujetos procesales, irregularidad que genera una  nulidad por violación al derecho de defensa y al debido proceso.   

                                  No  es  posible  afirmar que el  Tribunal  resolvió  de manera implícita el recurso, porque la defensa orientó  las  alegaciones  para  obtener  el reconocimiento de una legítima defensa o en  subsidio  el  exceso  en  la  causal  de  justificación,  temas  que  no fueron  abordados por el juzgador de segunda instancia en el fallo.    

                                  Según  el  artículo  218  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  el  recurso  de casación procede contra las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia por los Tribunales Superiores, el  Nacional  y  el  Penal  Militar,  luego  la Corte solo adquiere competencia para  conocer  de  dichas  decisiones  siempre  que  se  haya  desatado  la apelación  interpuesta,  toda  vez  que  la  figura  de  la  casación  per saltum no está  prevista para el procedimiento penal.   

                                    Al  no  haberse  resuelto  la  apelación  respecto  de  uno de lo sujetos procesales,  no ha sido dictada  respecto  de  él  sentencia  de  segunda  instancia,  luego por sustracción de  materia,  la  Corte no tiene competencia para pronunciarse sobre la impugnación  interpuesta   y   por   ende   la   Delegada   no   puede   emitir  el  concepto  correspondiente.   

                     

                                  Así  las cosas, al violarse el  principio  de  la  doble  instancia  no es posible tampoco surtir el trámite de  casación,  razón  por  la  cual  solicita  a  la  Corte “decretar la nulidad  parcial  de  su auto del nueve de febrero de mil novecientos noventa y nueve, en  cuanto  declaró  ajustada  a  derecho la demanda presentada por el defensor del  procesado  HJENRY ALIRIO ALVIS BAEZ y remitir el expediente al Tribunal Superior  de  Bogotá para que entre a decidir el recurso de apelación interpuesto por el  defensor del procesado”.   

                                      CONSIDERACIONES   DE   LA  SALA   

                                   

                                    1º.-   En  virtud  del  principio  de la unidad de sentencia, cuando alguno de los procesados recurre el  fallo  no  cobra ejecutoria hasta tanto no se resuelva la impugnación, dado que  aunque  los  demás no sean recurrentes, la decisión del superior eventualmente  podría  extenderse  a  ellos,  verbigracia  si  se  decretara una nulidad de lo  actuado, o se reconociera una atenuante aplicable a todos etc.   

                                 Así las cosas, desde el punto de  vista  procesal  la  sentencia  de  segunda instancia que confirma la de primera  tiene  efectos respecto de todos los acusados, aunque de manera particular no se  ocupe  de  la  situación  de  alguno de ellos, bien porque no fue recurrente, o  porque  habiéndolo  sido sus planteamientos no fueron resueltos. De modo que si  los  sujetos  procesales  consideran  que está viciada por alguna irregularidad  sustancial,  la  única  manera  de  impedir  su  ejecutoria  es  recurriendo en  casación para denunciar la ilegalidad.   

                                   

                                  2.  En el caso que nos ocupa el  acriminado  HENRY ALIRIO ALVIS interpuso el recurso de apelación y lo sustentó  oportunamente,   aduciendo   contra   la   sentencia  un  error  in  procedendo,  consistente  en  que  a  su  juicio  el  Tribunal  no  le  resolvió los reparos  formulados  en  la  sustentación  de  la  impugnación, reproche que, previo el  concepto   del   Ministerio   Público,  debe  ser  resuelto  por  la  Corte  de  Casación.   

                                 3. Como el Procurador parte de un  supuesto  que  para la Sala es equivocado, consistente en creer que la sentencia  de  segunda  instancia  solo  tiene  efectos respecto del apelante NUMAR ORLANDO  ARANGO,   ve  como  mecanismo  adecuado  para  la  solución  del  problema  que  simplemente  se  devuelva  el expediente para que el Tribunal se pronuncie sobre  las  alegaciones  del  otro  recurrente, sin tener en cuenta que eso solo sería  posible  admitiendo  que  el  censor tiene razón, e invalidando parcialmente la  sentencia  cuestionada, declaración que a su vez solo podría hacer la Corte al  resolver  la  demanda  de casación, no por fuera del recurso extraordinario que  es  lo  que  le  da  posibilidad  de ocuparse de la decisión del ad quem.    

                                 El régimen legal de los recursos  indica  que  el  superior  puede  anular,  revocar  o modificar una sentencia de  primera  instancia,  pero  si  es recurrida en apelación. En ese mismo orden de  ideas,  la  Corte puede casar un fallo de segunda instancia, pero únicamente al  resolver la casación, así el error demandado sea evidente.   

                                  4. En síntesis, el momento para  resolver  si  hubo  o  no violación del debido proceso y de la defensa técnica  -cargo  presentado  por el demandante- es al decidir el recurso de casación, de  manera  que  la  nulidad solicitada por el Procurador Delegado no es procedente.   

                                  En  mérito  de lo expuesto, la  Corte Suprema de Justicia -Sala de Casación Penal-.,   

                                RESUELVE:   

                                  No decretar la nulidad del auto  mediante  el cual se ajustó la demanda presentada por el defensor del procesado  HENRY  ALIRIO ALBIS BAEZ.   

                                En  firme  remítanse las diligencias al Procurador Tercero Delegado en lo Penal  para que emita concepto.   

                                    Cópiese,   notifíquese   y  cúmplase,   

                                       JORGE    ANIBAL    GOMEZ  GALLEGO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL   

JORGE   E.   CORDOBA   POIVEDA                              CARLOS    A.    GALVEZ  ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                          NILSON PINILLA PINILLA   

                                          PATRICIA     SALAZAR  CUELLAR   

                                                                                          Secretaria   

    

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