13073a

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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              CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                      Magistrado Ponente:   

                                                      DR.DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                      Aprobado Acta No.017   

                                                       Santafé de Bogotá, D.C., febrero diez  (10) de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          Examina  la Corte, de conformidad con lo dispuesto por el artículo  226  del  C.de  P.P.,  la  viabilidad  de  la  demanda con la que se sustenta el  recurso  de  casación  interpuesto contra la sentencia  proferida el 15 de  noviembre  de 1996 por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali, en la  cual   se   condena  a  JOSE  GILBERTO   VERGARA  RODRIGUEZ  ó  RODRIGUEZ  VERGARA,  ó VERGARA VERGARA  como    autor     del    concurso   de   delitos   de   estafa   y   fraude  procesal.     

          A N T E C E D E N T E S   

          1.-   Elevando   una   consulta   a  la  Superintendencia  de  Notariado  y Registro, en la que se le respondió el 12 de  septiembre  de  1989  que  podía  hacerlo, con fundamento en una denuncia penal  formulada   antaño   por   el   ciudadano   Francisco   Rodríguez  Rodríguez,  uno   de   sus  tres  hijos  de  crianza,   JOSE  GILBERTO  VERGARA,   pasados  varios meses de la muerte de aquél, tramitó ante  la  Notaría  Segunda  de Cali el cambio de sus apellidos, quedando entonces con  el  nombre de JOSE  GILBERTO RODRIGUEZ VERGARA, y aprovechar esta coyuntura  como  medio  para  promover  proceso notarial de sucesión a nombre suyo y de su  madre  de  crianza,  la  ya  anciana  y  viuda  de  Rodríguez, aduciendo con el  registro  de  nacimiento  así obtenido, ser hijo extramatrimonial del occiso, y  haciéndose  al  cincuenta por ciento de la masa herencial según escritura 2507  de  la  Notaría Doce de Cali fechada el 31 de mayo de  1993, con desconocimiento del testamento otorgado por  el  de  cujus  en  el  que  dejaba sus bienes exclusivamente a sus tres hijos de  crianza.   

          2.-  El  sindicado  fue  comprometido en  juicio  por resolución de acusación del 13 de marzo  de  1995  por los delitos de fraude procesal y estafa  (fls.  388 y ss. cd. ppl.1), y por los mismos hechos punibles condenado, pues el  Tribunal  Superior  del  Distrito,   al  conocer  la  sentencia  de primera  instancia   que   daba   por   prescrito  uno  de  los  ilícitos  la  modificó  parcialmente,  quedando  la  decisión   en  términos  punitivos por ambos  delitos. (fls. 667 y 725 cd.ppl. 1).   

          3.-  Inconforme  la  defensa,  impugnó  extraordinariamente  el  fallo  de  segundo grado, sustentando el recurso con la  demanda cuyo examen ocupa ahora la atención de la Corte.   

          LA DEMANDA   

          En  el  cargo  que  conforma la demanda, la señora defensora   acusa  la  sentencia  de segundo grado de ser violatoria de la ley sustancial en  forma  indirecta,  debido  al  error de hecho en la modalidad de falso juicio de  identidad,  en  que  incurrió  en  la  evaluación  de  la  prueba  documental,  específicamente  del  registro civil de nacimiento expedido al procesado con el  nombre      de      GILBERTO       RODRIGUEZ  VERGARA  el  13  de  septiembre de 1989, al asumir el  fallador  que  la  utilización de dicho documento fue causa  generadora de  los    delitos    de   fraude   procesal.   

          Menciona  como  normas  transgredidas los artículos 246, 247,248 y  254 del C. de P.P.  y el 29 de la Carta Política.   

          Hace  consistir  el  error,  en que el Tribunal  “no le dio el  alcance  que establece la ley”  al registro al desconocerle  “el valor  y la autenticidad …”  porque al apreciarlo:   

                      “…  le  suministró  …  un  contenido   diferente al que en realidad contiene, es  decir,   la   prueba   se    desvirtuó   en   su   sentido  objetivo   desconociéndole lo que ella significa …”.   

          Añade  que  el  Tribunal desconoció que para la obtención de ese  documento  el  procesado  cumplió  con  el trámite que establece la ley,   pues  acudió  a  la Superintendencia de Notariado y Registro y con antecedentes  documentales  apropiados  expedidos por la autoridad  competente al efecto,  obtuvo   la   autorización   para   tramitar   el  dicho   registro.    

          Precisa  que  el  Tribunal igualmente dejó de apreciar    “como  medio  probatorio”   la  autorización  de  la Superintendencia para  el   cambio  del registro original de nacimiento del implicado, por lo cual  terminó impartiendo condena también por el delito de estafa.   

          Bajo  el  titulo   “La  incidencia de los errores proclamados”  concluye  que  de  no  haber  cometido  el  fallador los acotados errores,   habría  expedido  fallo  de  absolución  en  favor  del  procesado, por,    

                     

                        “la  sencilla  razón   de  que en su contra no existe prueba legal  alguna  ni siquiera para haberlo vinculado a esta investigación.”.   

         Tras  nueva  reiteración  del planteamiento central, solicita que  la  Corte  profiera fallo de reemplazo absolviendo por todos los hechos punibles  al implicado.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         En   la   elaboración   de   la   demanda  de  casación  han  de  tenerse   en cuenta las formalidades señaladas por el artículo 225 del C.  de  P.P.,   porque  el  recurso  extraordinario es un medio impugnatorio de  carácter  técnico  regulado  de manera especial, cuya viabilidad depende de la  observancia,  en  ese  escrito,  de las pautas referidas,  al punto que, su  desatención  enerva  la  reclamación  impidiendo  su  trámite,  a  la luz del  artículo 226 de la misma codificación.   

         Precisión  y  claridad en la exposición de los fundamentos de la  causal  aducida  para solicitar la infirmación del fallo y señalamiento de los  preceptos  que  se  estiman  violados,  ordena  el numeral 3o. del artículo 225  preanotado,  y  son esos atributos justamente los que brillan por su ausencia en  la demanda que se examina. En efecto:   

         Se  acusa  la  sentencia de incurrir en  error  de  hecho  por falso juicio de identidad, bajo  el  supuesto  de que en ella se distorsiona el contenido de la prueba documental  constituida    por    el    registro    civil   de  nacimiento   presentado   por   el  procesado  para  instaurar  proceso notarial de sucesión del ciudadano que proveyó a su crianza  y   lo   tuvo   únicamente   como   “hijo  de  crianza”,   y  en  el  cual  documento  se  hizo aparecer como hijo biológico de  éste,  aprovechando la autorización para cambiarse  su   verdadero   apellido   mediante  la  gestión  de  nuevo  registro  de  nacimiento,  expedida  por  la  Superintendencia de Notariado y Registro lograda  con  argucias,   consiguiendo  inducir en error al funcionario oficial y en  últimas,   hacerse a una masa herencial que en la proporción reclamada no  le  correspondía de acuerdo a la voluntad testamentaria del de cujus,  que  alegó desconocer.   

         Hace  consistir  el  error  evaluativo  del  fallador,  en  que al  estudiar  el susodicho registro civil,  “no le dio el alcance que establece  la  ley”,   sino  que lo tergiversó en virtud de otro error de valoración  en  que  incurrió  al  dejar de apreciar  la autorización expedida previas las formalidades de ley por la  Superintendencia de Notariado y Registro.   

         La  objeción,  como  se observa, se arraiga en que a un documento  público  como lo es el registro civil de nacimiento legalmente gestionado se le  negó  el valor probatorio que la ley le confiere,  situación ésta que en  el  evento  de acontecer, constituye error de derecho  por  falso  juicio  de  convicción, y no el error de  hecho  de  que  habla la casacionista, que al así argumentar provoca el rechazo  de  su  demanda,  decisión que se fortalece si se tiene en cuenta que al hablar  también  de  falta de apreciación de otro documento público, la autorización  de  cambio  de  apellido  expedida  por  la Superintendencia, omite demostrar la  razón  de  este  aserto  y  la  incidencia  de  tal  error  en el sentido de la  sentencia,  dejando  la  glosa  en  una  mera  afirmación huérfana de respaldo  argumental  y  fáctico, al igual que sucede con la aseveración de que  el  procesado  debe  ser  absuelto  “por la sencilla razón de que en su contra  no  existe  prueba  legal  alguna ni siquiera para haberlo vinculado …”,   impidiendo  así  su  estudio  por  la  Corte,  que  de esta manera no  logra  conocer  los alcances de la  inconformidad.   

         A  lo  anotado añádanse otras inconsistencias más:  por un  lado,  la  falta de precisión de la argumentación, pues la censura se presenta  en  relación con el delito de fraude procesal (fl. 812 cd. 2 orig.),  pero  concluye  con  la solicitud absolutoria por todos los hechos punibles imputados,  descubriendo  así  una  incoherencia  en  la  exposición;  por otro lado,  omite  citar  las  normas  sustanciales  que  considera infringidas;  y, de  contera,  incluye  entre  los  preceptos  que  menciona,  al  artículo 29 de la  Constitución  Nacional,  que  como se sabe es fuente garantizadora frente a los  errores  procedimentales que pueden atentar contra los derechos de las partes en  el  proceso  y  que  se  traducen  en nulidades de distinta extensión según el  caso,  que por lo mismo deben alegarse en casación a través de la causal 3a. y  no de la 1a. del artículo 220 del C. de P.P..   

         Significa  el  expuesto  cúmulo de fallas formales de la demanda,  que el recurso ha perdido en este caso su viabilidad.   

         Por  las  razones  anotadas,  la  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

         RECHAZAR   IN  LIMINE  la  demanda  de  casación   presentada   en   este  proceso  y  por  consiguiente,  DECLARAR    DESIERTO    el   recurso  extraordinario   presentado  a  nombre  de  GILBERTO  VERGARA    ó    GILBERTO    RODIGUEZ    VERGARA   ó    GILBERTO   VERGARA  VERGARA  contra  la  sentencia   del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cali  que  lo  condena por el concurso de  delitos  de  estafa y fraude procesal.  Esta providencia carece de recursos  (art.197 y 226 C. de P.P.).   

         En    firme,   DEVUELVASE el expediente a la oficina de origen.   

         COPIESE Y CUMPLASE.   

         JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                               RICARDO     CALVETE  RANGEL   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                        JORGE E. CORDOBA POVEDA   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        NILSON PINILLA PINILLA   

                    PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

                           Secretaria     

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