12696j

1999

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No. 12696  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr.  MARIO MANTILLA  NOUGUES   

Aprobado Acta No. 097  

Santafé  de  Bogotá, D. C. primero (1°) de  julio de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

La procesada MONICA  VICTORIA  CORREA  ALZATE quien se halla detenida en la  Cárcel  Reclusión  de  Mujeres  en  Manizales,  recurrió  en  reposición  el  proveído  de fecha primero (1°) de junio del corriente año, en lo referente a  la  negativa de otorgarle la libertad provisional, que constituye punto nuevo en  la  citada  decisión  en  la  que  se  resolvió favorablemente otro recurso de  reposición,  con  relación  al reconocimiento de rebajas de pena por trabajo y  estudio.   

Al escrito se le dio el trámite previsto en  el artículo 200 del Código de Procedimiento Penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

En  el  proveído impugnado la Sala precisó  que  la  peticionaria  MONICA  VICTORIA  CORREA  ALZATE  tenía  derecho  a  una  redención  de  pena  por  trabajo  y  estudio  equivalente a trece (13) meses y  veintiséis  (26)  días,  los  que sumados al tiempo efectivo en reclusión, le  permitían  acreditar  un total de ochenta (80) meses y  diecinueve  (19)  días, superiores a las dos terceras  (2/3)  partes  de  la  sanción que le fuera impuesta en la sentencia de segunda  instancia  del  Tribunal  Nacional,  es  decir, diez (10) años de prisión como  autora  del  delito de omisión de informes sobre actividades terroristas de que  trata  el  artículo  4°  del  Decreto  180 de 1988, adoptado como legislación  permanente por el Decreto 2266 de 1991.   

Como   fundamento   para   negarle   a  la  peticionaria  la  libertad  provisional,  la  Sala  destacó  que  “A la aquí  procesada  se  le  capturó  el  11  de  octubre  de 1993 en compañía de otras  personas,  durante  el  allanamiento  que  se  realizó  por  orden de un Fiscal  Regional  a  un  inmueble  ubicado  en  la  vereda El Astillero, sector de Aguas  Frías  del  Municipio de Medellín, para procurar la captura de Escobar Gaviria  quien pudo escapar del citado lugar”.   

“Es claro que quienes se dedican a cumplir  actividades  de  narcotráfico  y  terrorismo,  o  quienes  de  una u otra forma  prestan  ayuda  a aquellos, como ocurre en el presente caso, causan grave daño,  incluso  de  manera irreparable, creando  no solamente un estado permanente  de  zozobra  e  intranquilidad  a  la  mayor  parte de los colombianos, sino que  también  acabaron con la vida y la ilusión de un basto sector de la población  joven   de   la   sociedad   a   la   cual   la   peticionaria   desea  retornar  tempranamente”.   

“Fuera  de  los  factores  objetivos  ya  analizados,  no existen dentro del plenario elementos de juicio concluyentes que  permitan  a  la  Corte realizar un pronóstico favorable a la rehabilitación de  la  procesada,  razón por la cual, debe cumplir con la totalidad de la sanción  que  le  fuera  impuesta  por  el  Tribunal  Nacional en su sentencia de segundo  grado,  la  que  viene precedida de la doble presunción de legalidad y acierto,  manteniendo  su  vigencia al menos hasta que se desate el recurso extraordinario  de casación interpuesto contra ella” (fl. 147 y 148).   

La  recurrente en su escrito de reposición,  expresa  que “Frente al raciocinio hecho por tan alta Corporación en cuanto a  que  mi  personalidad impide un pronóstico favorable  para       mi      readaptación      social, es aceptar que pese a mi ejemplar  conducta  observada  durante  todo  el  tiempo  de  privación  de  mi libertad,  conducta  y  calificación que hecha por las autoridades y personas competentes,  calificaciones  éstas que reposan en el expediente, así como también el hecho  de  no  aparecer  en el mismo antecedentes penales en mi contra, que indiquen el  alto  grado de peligrosidad y que mi personalidad no es la adecuada, lo que para  mi  caso  según la presente decisión no sirve ni servirá de obvice (sic) para  rehabilitarme  ni  mucho  menos reivindicarme de mi único desacierto cometido y  antes sancionado”.   

“Pero aún más descabellado es el hecho de  afirmarse  que  debo  cumplir  con  la  totalidad  de  la  sanción que me fuera  impuesta  por  el  Tribunal Nacional en su Sentencia de Segundo Grado, cuando es  el   Estado   quien   no   pone  a  nuestro  favor  los  mecanismos  básicos  e  indispensables  para  lograr la rehabilitación y readaptación social, y que en  las  ocasiones  que  estos  se  observan a cabalidad y son presentados (como son  presentar  buena  conducta  durante  la  permanencia  en el centro de reclusión  donde  se  purga   la  condena, la no existencia de antecedentes penales en  contra  de  la  penalizada  y  su  personalidad,  además  el  acta  No. 02  proferida  por  la  Reclusión  Nacional  de  Mujeres  de  Manizales,  ficha  de  evaluación  de  trabajo,  estudio y enseñanza del 1° cuatrimestre del año de  1.999  y que reposa en el expediente), no se apoya con la decisión de tan magna  Corporación  mi  petición,  de  LIBERTAD CONDICIONAL.  Vulnerando   la   confianza   y   fe  en  el  interno  rehabilitado  ni  en  el  concepto  dado  por  las Instituciones carcelarias con  relación  a  las evaluaciones constantes que sirven para definir y calificar la  personalidad de sus internos”.   

“Condenarme  al hecho de tener que cumplir  con  la  totalidad  de la pena, por creer que deseo retornar tempranamente, a mi  libertad  es  condenarme  a  una  sanción doblemente impuesta al desatender los  postulados  y requisitos cumplidos, negándome el derecho a mi libertad ganada y  pretendida”.   

Concluye la libelista que continuar marginada  de   su   familia   y   de   la  sociedad  a  la  que  pertenece,  es  alargarle  innecesariamente  “la  purga  de mi condena”, además del desconocimiento de  derechos  fundamentales  como  su  “GANADA  LIBERTAD”  la  que  considera ha  alcanzado  con  el  cumplimiento  de  los  requisitos objetivos y subjetivos que  exige la ley.   

En primer término debe hacérsele claridad  a  la  recurrente, que según el artículo 101 de la Ley 65 de 1993, los jueces,  en  este caso la Corte “..para conceder o negar la redención de pena, deberá  tener  en  cuenta la evaluación  que se haga del  trabajo,   la   educación   o   la   enseñanza   de   que  trata  la  presente  ley.  En  esta evaluación se considerará igualmente  la   conducta   del   interno.   Cuando   esta   evaluación  sea  negativa,  el  juez…..se  abstendrá de  conceder dicha redención…” (negrillas fuera de texto).   

Es claro entonces que la conducta observada  por  un  interno  durante  el  tiempo  en  reclusión  y  la evaluación que las  autoridades  carcelarias  realizan  respectos  de  las actividades cumplidas por  aquél,  permiten al Juez reconocer o no las rebajas de pena que reclame y pueda  tener  derecho el recluso, más no que esas precisas evaluaciones correspondan a  la  personalidad  del  interno  para  los  fines  del  instituto  de la libertad  condicional  o  provisional  como  erradamente  lo  afirma la libelista, pues la  competencia  de  Junta  evaluadora  del  trabajo,  estudio  o  enseñanza, lo es  exclusivamente  para determinar si dichas actividades han sido o no cumplidas en  forma  satisfactoria  por  el  recluso,  única  manera para que las mismas sean  consideradas  por  la  autoridad judicial como válidas para redimir parte de la  sanción  impuesta  en la sentencia o la que eventualmente le pueda corresponder  si ésta última aún no se ha proferido.   

En  cuanto tiene que ver con la evaluación  de  la  personalidad que el juzgador debe realizar respecto de cada procesado en  particular,  la Sala en reiterados pronunciamientos ha puntualizado que con base  unas  bondadosas  referencias  personales que las autoridades carcelarias puedan  haber  realizado  para los fines antes indicados, no pueden resultar suficientes  para  una  valoración  integral  de  su  personalidad, pues no resulta acertado  prescindir   de  las  condiciones  bajo  las  cuales  se  llegó  a  cometer  la  infracción  juzgada,  “…porque  jamás  podrá equipararse esta valoración  para  los  casos de un delito pasional u ocasional, con las que se refieren a un  delito  cuya  comisión  ha implicado el montaje de una verdadera empresa que no  desaparece  por  el  solo  hecho de la entrega o captura de uno o algunos de sus  integrantes,  dado  que  en éste último caso, es responsabilidad del juez ante  la  ley  y  la  comunidad,  la de tomar certeza y contar con garantía en cuanto  aquella  organización  preparada  para  la actividad ilícita haya desaparecido  real  y  radicalmente,  o  distanciado  por  lo  menos  e irrevocablemente de su  actividad  al  sentenciado, ya que de otro modo, flaco servicio se le prestaría  a  la  sociedad  y  al  cumplimiento  de  los  fines de la pena, con simplemente  anticipar  la  posibilidad de que el sentenciado se reincorpore a aquel ambiente  y  retome aquellos medios y propósitos que lo habían llevado a la comisión de  su infracción”.   

“…..Tan   complejas   organizaciones  y  actividades,   elaboradas   y   cuidadosamente   concebidas   y  ejecutadas,  es  racionalmente  comprensible  que  tengan hundidas profundamente sus raíces, sin  que   hagan   fácil,   por   lo   mismo,   su   desmonte  y  desvertebramiento,  circunstanciando,  obviamente,  dentro  del  análisis  de esos ‘antecedentes de  todo  orden’  la  complejidad  que  representa  en  casos  como  el  presente la  valoración  del  pronóstico  de  que se hiciera cita en un inicio”  (auto  del  16  de  marzo  de  1995),  criterio  que  se  ha  mantenido en los casos de  narcotráfico,  terrorismo  y  otros  de  suma  gravedad,  cuya  conducta de sus  autores  y  copartícipes, merecen mayor severidad no solo en la fijación de la  pena,  sino  también  en  el  reconocimiento de los subrogados penales, sin que  esto último comporte una doble sanción como la libelista afirma.   

Para tener derecho a la libertad condicional  o  provisional,  es  decir,  de  manera  anticipada,  han  de  estar acreditados  suficientemente  no solamente los requisitos objetivos de la pena, sino también  aquellos   del   orden  subjetivo  cuya  valoración,  se  reitera,  corresponde  exclusivamente  al  funcionario  judicial  con  fundamento  en  las  referencias  procesales  y  “los  antecedentes  de  todo  orden”,  que  no  pueden quedar  limitados  a  la  simple  existencia o no de fallos condenatorios anteriores por  delitos o contravenciones.   

En consecuencia, la determinación atacada de  no    conceder    la    libertad    provisional    a    la   recurrente,   será  mantenida.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL, NO REPONE su  proveído  del  primero  (1°) de junio del corriente año, en cuanto negó a la  procesada  MONICA  VICTORIA CORREA ALZATE la libertad provisional.   

Notifíquese   y   cúmplase.                                                             

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL                                              

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                                        CARLOS            A.           GALVEZ  ARGOTE                  

                   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                         MARIO MANTILLA  NOUGUES                    

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR                                              NILSON  PINILLA  PINILLA                                                   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

Proceso No. 12696  

         CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

         SALA DE CASACION PENAL   

                                         Magistrado Ponente:   

                                         DR.MARIO MANTILLA NOUGUES   

                                         Aprobado Acta No.124   

                                         Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  veinticuatro  (24)  de agosto de mil  novecientos noventa y nueve (1999).   

                                        La  procesada  MONICA    VICTORIA    CORREA    ALZATE  mediante  escrito dirigido a esta Corporación desde el Centro de  Reclusión        de        Mujeres       de       Manizales,       DESISTE   del  recurso  de  casación  interpuesto  en  su representación contra la sentencia de fecha mayo 16 de 1996  proferida  por  el  Tribunal  Nacional, mediante la cual modificó la de primera  instancia  de  un  Juzgado  Regional  de  Medellín  que  la  condenó a la pena  principal  de  12  años de prisión por el delito de omisión de informes sobre  actividades    terroristas    que    contempla    el   artículo   4� del Decreto 180 de 1988 (introducido  a  la  legislación  permanente  por  el Decreto 2266 de 1991), en el sentido de  fijarle por dicha conducta diez (10) años de prisión.   

                                  Recibido el proceso en  esta  Corporación  y  cumplido  el  reparto, por auto de fecha 11 de febrero de  1997,  se  declaró  ajustada  a  derecho  la  demanda presentada a nombre de la  citada  procesada, ordenando correr traslado al Señor Procurador Delegado en lo  Penal  a  fin  de  que emitiera su concepto en el término del artículo 226 del  Código de Procedimiento Penal.   

                                 En escrito recibido  el  26  de  julio  del  corriente  año,  la  procesada consigna que desiste del  “recurso interpuesto en esa Corporación”.   

                                              De  conformidad   con  lo  establecido  por  el  artículo  244  del Código de  Procedimiento        Penal,        es        viable        el       desistimiento      del     recurso  extraordinario  de  casación, únicamente mientras el proceso no haya ingresado  a  Despacho  para  fallo,  requisito  que no se dá en el presente caso, pues la  Secretaría  puso  el asunto a disposición del Magistrado Sustanciador el 16 de  julio  del año próximo pasado, para la elaboración del respectivo proyecto de  sentencia que ponga fin al recurso extraordinario de casación.   

                   

                                  Así  las cosas, ha de  concluirse        que        la       manifestación       de       desistimiento  debe ser inaceptada por  extemporánea  y  como consecuencia de ello, ordenarse que una vez en firme esta  decisión,  el  expediente  vuelva  al Despacho del Magistrado sustanciador para  los fines legales pertinentes.   

                                   En mérito de lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE  CASACION PENAL,   

                                      R E S U E L V E :   

                                      1.-INACEPTAR   el  desistimiento  del  recurso  extraordinario  de  casación  impetrado  por la procesada MONICA  VICTORIA CORREA ALZATE, por las  razones consignadas en precedencia.   

                                      2.- En firme esta providencia, vuelvan  las  diligencias  al  Despacho  del Magistrado sustanciador para la elaboración  del respectivo proyecto de fallo que deba proferirse.   

                                     Notíquese  y  cúmplase.                     

                                   JORGE    ANIBAL    GOMEZ  GALLEGO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                             JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ  ARGOTE                                        EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJIA  ESCOBAR                                        MARIO MANTILLA NOUGUES   

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                        NILSON PINILLA PINILLA   

                                      PATRICIA     SALAZAR  CUELLAR           

                                                       Secretaria   

Proceso N° 12696  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. MARIO MANTILLA  NOUGUES   

Aprobado Acta No. 198  

Santafé de Bogotá, D.C., diciembre catorce  (14) de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

Decide  la  Corte  el  recurso de casación  interpuesto  contra  la  sentencia dictada el 16 de mayo de 1996 por el Tribunal  Nacional,  mediante  la  cual  con  modificación y parcial revocación de la de  primera  instancia  se  condena  a  MONICA  VICTORIA  CORREA  ALZATE  a  la pena  principal  de  10  años  de  prisión   y multa por valor equivalente a 10  salarios  mínimos  legales  como  coautora  del  delito de omisión de informes  sobre  actividades  terroristas   –  artículo  4º  Decreto  180 del 1988,  Decreto 2266 de 1991.   

En  la  misma  providencia  se  declara  la  nulidad  de  lo  actuado  en  relación  con  los  coprocesados    Ana  Ligia  Rueda  y   José Urbano Ortíz.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

Al tener conocimiento el bloque de búsqueda  de  la  Policía  Nacional  que  en  un  inmueble  rural  ubicado  en  la vereda  Artillero,  sector  Aguas Frías, Barrio Belén de Medellín se podía encontrar  Pablo  Escobar Gaviria, el 11 de octubre de 1.993, se practicó una allanamiento  al  referido  predio logrando decomisar los siguientes elementos: tres radios de  comunicación,  dos  antenas  y  un cargador de baterías, así como material de  uso  privativo  de  la  Fuerza  Pública  consistente  en  un  fusil Ak-47, tres  proveedores  para  el  mismo,  un  fusil  Colt-  R-15, un proveedor para éste y  abundante  munición  calibre  223, dinero en considerable cantidad; y aunque el  individuo  buscado  logró  evadir  a  la  autoridad, en el referido inmueble se  logró  la  captura  de  las  mujeres  ANA LIGIA  RUEDA   y   MONICA   VICTORIA   CORREA   ALZATE y el conductor de un taxi que  fue  requerido  por  radio  teléfono con el fin de prestarle ayuda, mensaje que  fue  interceptado  por el citado Bloque de Búsqueda de esa manera se capturó a  JOSÉ  URBANO  ORTIZ RUEDA.   

Una  Fiscalía  Regional de Medellín   abrió  la  investigación  y  vinculó  mediante  indagatoria  a los referidos,  contra   todos  los  cuales   profirió  resolución de acusación por  los    delitos     de  omisión  de  informes  sobre  actividades  delictivas  terroristas tipificado en el artículo 4º. del Decreto 180 de 1988,  convertido  en  legislación  permanente  por el Decreto 2266 de 1991   y    contra    la  referida   ANA  LIGIA   RUEDA    además  por  porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de  uso privativo de la Fuerza  Pública,   en  calidad  de  cómplice. (fls. 411 y ss.  cd.  1).     Esta    providencia  fue   confirmada  en   apelación   el  18  de  enero  de  1995  por  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Nacional..   

Celebrado  el  juicio,  un juzgado regional  emitió  fallo  de  condena  contra todos los procesados por los mismos delitos,  (fls.    114    y    150    cd.    2)     de   la   resolución    acusatoria;           pero       el       Tribunal  Nacional,    al   conocerlo   en   apelación  y  por  consulta,   considerando  que   se   había  transgredido el derecho de defensa de  los  procesados   ANA   LIGIA  RUEDA   y   JOSE URBANO ORTIZ  RUEDA  por  haber  sido  oídos  en indagatoria   sin la asistencia de  profesionales  del  derecho   –  pese  a  haber  sucedido  antes de la  declaratoria  de  Inexequibilidad  del artículo148 del C. de P. P. en el aparte  que  lo permitía –    declaró  respecto de  éstos la  nulidad      de   lo   actuado    desde    su   declaración  indagatoria   excepción  hecha  “de  las  pruebas  que  fueron  legal  y  oportunamente    allegadas”,      mientras    que    en    relación  con    MÓNICA VICTORIA  CORREA  ALZATE, con modificación a  la        pena,         confirmó         la       sentencia  condenatoria.    (flls. 39-79 cd. Tr.).   

Esta procesada   interpuso dentro  de   la  oportunidad  legal   el  recurso  extraordinario  contra  la   sentencia de segundo grado.   

LA    DEMANDA  

El  defensor  sostiene que la sentencia fue  dictada  en  juicio  viciado de nulidad con fundamento legal en el artículo 220  causal 3ª del Código de Procedimiento Penal.   

CARGO PRIMERO:  

La procesada fue oída en indagatoria el 13  de  octubre  de  1993  sin la asistencia de abogado, pues para la ocasión se le  nombró  como defensora a la ciudadana Liliana Calle, quien  no es abogada,  con  violación  del   derecho de defensa  consagrado en el inciso 3º  del artículo 29 de la Constitución Nacional.   

Agrega   que la irregularidad  no  fue  subsanada  por el hecho de que  al día siguiente,   en  ampliación  de   su  indagatoria  la procesada fue asistida por el abogado  Néstor  Salgado,  “tanto menos  -precisa-   cuanto que en  aquella    pretendida   diligencia   de   ampliación    …   no  fue  interrogada    acerca   de   las   circunstancias   y  hechos  de  que  trata   el  artículo  359  del  C.  de  P. P., ni mucho menos en cuanto al  delito   de  omisión  de información sobre actividades terroristas” por  el  cual  posteriormente  fue  acusada  y  condenada.   Tampoco  se la  interrogó  sobre  sus  condiciones civiles y personales, con el pretexto de que  había   sido   preguntada   sobre   esto   en   la   primera   sesión   de  la  diligencia.   

Con   estas   omisiones  del  funcionario  investigador    se    transgredió    a    la    procesada    el    derecho   de  defensa.     Estima que  la ampliación  del acto   inválido   “no  tiene  la  virtualidad  para  convertirlo  en vigoroso o  eficaz  jurídicamente”.   

CARGO SEGUNDO:  

Sin  embargo de haber planteado    en  la censura precedente los  hechos  en que lo hace consistir,   lo reitera de manera independiente:   

La sentencia se dictó en juicio viciado de  nulidad  por  quebranto  del  derecho  de defensa, en cuanto la procesada no fue  interrogada  ni  el  13  ni  el  14  de  octubre  de 1993, fechas en que rindió  indagatoria,  “acerca  del  delito  de  omisión de informes sobre actividades  terroristas”    por  el  cual fue acusada y condenada. En apoyo a de  su  argumento  transcribe  en  extenso un fallo del 27 de agosto del 92, de esta  Corte,  por  encontrarlo pertinente.   

Asegura  que  la  incriminada  “ninguna  manifestación  hizo  sobre  el delito”  de  omisión  de   información  sobre  actividades  terroristas   

“por  la  sencilla razón de que nada le  preguntaron  acerca  de ese aspecto.   Por  ejemplo , teniendo en  cuenta  lo  expuesto  por  la  H. Corte …en la sentencia transcrita ….   Hubiera  podido  explicar,  como  todo lo indica que es la realidad, que no tuvo  conocimiento  de que el señor  que llegó  a la casa  en la cual  fue  capturada  hubiese  realizado u ordenado llevar a cabo actos terroristas, y  que  ,  por lo mismo, no podía  informar a las autoridades acerca  de  hechos  inexistentes,  o  hipotéticamente  ,  aceptar  que sí existieron tales  actividades  por parte del mencionado sujeto  u otras personas, pero no los  comunicó   a  la  justicia  por   temor   fundado   a  que   atentaran    contra    su   vida,   etc.,   o   planteando   circunstancias   de  atenuación”.   

Estimando transgredido el derecho de defensa  a  la  procesada,   con  apoyo  en  los  dos  reproches,   formula  su  solicitud   casacional  deprecando  que  la  Corte  decrete  la  nulidad  de  lo  actuado  a partir e inclusive de la diligencia de indagatoria.   

EL MINISTERIO PUBLICO  

El señor Procurador Segundo Delegado en lo  Penal  en  su concepto  prohíja  el segundo cargo de la demanda   y por tanto, sugiere acceder a la solicitada casación.   

Para  desechar el primer aspecto tratado en  el  cargo  -no haber sido asistida  la procesada en la primera sesión  de   su   indagatoria   por  un  profesional  del   derecho-,  reconoce  el  funcionario  que  esta  diligencia  se  cumplió  antes  de  la  declaratoria de  Inexequibilidad  parcial  del   artículo   148 del C. de P. P. que lo  autorizaba,    advierte   que    el   tema   “…  se  despacha  desfavorablemente   …..   dada   la   naturaleza   de   una   ciudad  con  las  características   de     Medellín,   en   la   que  …  prestan  su  servicio    buen   número   de  abogados”,  no  obstante  lo  cual   considera     que   la   irregularidad    denunciada   no   tuvo   ocurrencia   porque  las dos sesiones de indagatoria conformaron   “una  unidad  espacio  –  temporal”  y en la segunda la procesada   sí  contó  con  la  asistencia  de  un  abogado    que tuvo ocasión  de    “controvertir   las   imputaciones    efectuadas  en   la  indagatoria  inicial”.   En relación con la alegada omisión de las  formas   exigidas  por el artículo 359 del C. de P. P. para lar recepción  de  la indagatoria sostiene que  esa unidad conformada por las dos sesiones  de  la  indagatoria   relevaba   a  la Fiscalía de repetir  esas  formas que se habían cumplido en la primera.   

         En  alusión  a  la  falta  de interrogatorio sobre el delito por el  cual   la   procesada  fue  acusada  y  condenada,    a  que  también  refiere   el  censor  en   este cargo, considera que  este reparo  desconoce  la  técnica  de  la  demanda  de casación  por tratarse de una  causa  de  nulidad   “con una base argumental totalmente diversa”   que  no  puede  desarrollarse  en  el mismo discurso, sino por separado, como lo  hizo al presentar un segundo cargo  sobre el tema.   

Haciendo eco al segundo cargo de la demanda,  considera    con   el   casacionista,    que   la   procesada  no  fue  interrogada    en   su  indagatoria   “por  las  circunstancias  fácticas  alusivas  al  delito  o,  respecto de  aquellas relacionadas con  cualquiera  de  las conductas que encierran el tipo por el que se le llamó  a  juicio  y  luego  se le condenó”, y en el interrogatorio  “se basó  primordialmente    en    auscultar    algunas   circunstancias   fácticas   concomitantes   a su captura o que le  antecedieron, ilustrativas pero  inconexas totalmente con las sindicaciones  …”.   

Tras   un  breve  análisis   de  la  necesidad    del    correcto   interrogatorio   en   la   injurada   y   su  importancia,    y   advirtiendo   con   referencia    a   un  segmento  jurisprudencial   que   trae   en  apoyo   de  su  criterio,   que  no  puede   exigirse  que en  esa clase de diligencia  deba enterarse  al  procesado     “de  la  calificación jurídica que hasta el  momento  recibe  la  conducta  objeto de reproche”,  y que  “si ya  mediaba    una   decisión   sobre   su   situación   jurídica   enmarcando      provisionalmente    la    conducta   en   el  tipo   …,  se  hacía  menester   indagar  nuevamente a la sindicada  …    para   así   corregir   las  deficiencias  de  las  anteriores  diligencias…”,   termina  por  admitir el motivo de nulidad alegado por  la  defensa,  sugiriendo  que  debe  declararse  “hasta la indagatoria  a  efectos de que se corrija el yerro”.   

CONSIDERACIONES  

Al   cargo primero  que afirma la  nulidad   del   proceso   por   dos   razones:   la    primera,    por  desconocimiento  del  derecho  de  defensa,  al haber sido  escuchada   en   la  primera  sesión  de esa diligencia  con la asistencia de una  ciudadana  carente  de  la   calidad de abogada, y la segunda,  por no  haberla  interrogado  el   Fiscal  en la indagatoria sobre los hechos   constitutivos del delito por el cual  fue acusada y condenada.   

Aunque  el  factor   técnico de   la    demanda   se   resiente  porque  pese  a  tratarse  de  dos  motivos   diferentes  de   nulidad, los involucra en la misma censura,  cuando  lo  debido, conforme a lo  preceptuado en el artículo 225-4 del C.  de  P.  P.,  era  separarlos  y argumentar independientemente; no  obstante   es   preciso   reconocer   que    la  falla   aparece   enmendada    por   el   propio  demandante   al  formular  como  cargo  segundo    sus  objeciones  por  la  deficiencia  del   interrogatorio  formulado   a  la  sindicada  en la indagatoria.    Se   fijará    entonces   la   atención    de  la  Corte,  en  el  primer  aspecto    de   este  reparo:   el  nombramiento  de  una  persona  no  profesional  del derecho para asistir a la  procesada en la primera sesión  de su indagatoria, que  se cumplió el 13 de octubre de 1993.   

El  respeto  por los derechos fundamentales  como  el  de  defensa del sindicado al momento de rendir su indagatoria, ha sido  tema  recurrentemente  tratado  por  esta  Sala,  que aún cuando el primer  inciso  del  artículo  148  del  C.  de  P.  P.  autorizaba la habilitación de  ciudadanos  honorables  no servidores públicos para esa ocasión, no vaciló en  reconocer  su  transgresión  en los eventos en que consideró injustificada esa  habilitación;   sin   embargo,   a   raíz  de  la  expedición  por  la  Corte  Constitucional,  de  su  sentencia C.049 del 8 de febrero de 1996, declarando la  inexequibilidad  de  ese  segmento  normativo,  esta Sala continúo aceptando la  validez   del   nombramiento   de   esos  ciudadanos  como  defensores  para  la  indagatoria,  salvo  manifiesta  irregularidad,  claro  está,  siempre y cuando  hubiera  ocurrido  antes del referido fallo constitucional. Así se ha precisado  en  varios  pronunciamientos,  unos de ellos el auto del 6 de mayo de 1998 (M.P.  Dr. Nilson Pinilla Pinilla).   

En ese orden, la procesada  comenzó a  rendir  su indagatoria el 13 de octubre de 1993    a las siete de  la  noche,     cuando  se  encontraba  en plena vigencia la   autorización     de    habilitar   personas   honorables   no   servidoras  públicas   para  asistir  en  indagatoria, y aunque  la diligencia se  surtió   en   Medellín,  ciudad   en  donde  efectivamente   existen  numerosos  abogados,  ni el recurrente lo demuestra, ni el proceso lo   revela,   que    la  designación  de  la  ciudadana  que la  asistió  en  esa  oportunidad   fue  fruto  de  la arbitrariedad  del  funcionario  investigador,  de  otro lado por la hora nocturna en que se inició  la  diligencia,  (fls. 23 y ss. cd. 1), es muy posible que  los abogados en  ejercicio   no  estuvieran  en  disponibilidad,  de  manera  que   no   existió   el   pregonado   quebranto   del   derecho   de   defensa,  que   generosamente     el    Tribunal     Nacional      dio   por  desconocido     por    la    misma   causa    para   los   otros   procesados      al    anular    la    actuación,    en  desafortunada   decisión  que  si  no  cobijó   a la recurrente, fue  porque    ésta   solicitó  ampliación  de  la  diligencia  al  día  siguiente  y  designó abogado de confianza para que la asistiera (fls. 51 y ss.  cd. Id..).   

Síguese   por   consecuencia,    la  improsperidad de este reparo.   

Tampoco  el   cargo  segundo  tiene la  virtualidad de remover el fallo demandado.   

Radica   esta   acusación   en   que  la  procesada   en  su  indagatoria  no  fue  interrogada  por  el Fiscal   “acerca  del  delito   de  omisión  de  informes sobre actividades   terroristas    previsto   en   el   artículo   4º.  del  Decreto  180  de  1988”  por el cual fue enjuiciada y condenada.   

Al   desarrollar   el   planteamiento  el  demandante   asevera   que   la   incriminada   “no   hizo  …  ninguna   manifestación  en  cuanto   al  delito precitado  … por la sencilla  razón  de  que  nada  le  preguntaron acerca de ese aspecto”, de donde colige  que   se  le desconoció el derecho de defensa  y el proceso debe  ser anulado desde la injurada.   

La función de la indagatoria es permitirle  a  quien  la rinde conocer y explicar unos hechos posiblemente delictivos que se  le  imputan,  independientemente  de  su  calificación  jurídica,  la  cual se  encuentra  reservada  para  los  momentos  de  la  resolución  de la situación  jurídica,  la  acusación  y  la sentencia.  Así lo ha sostenido la   Corte  y es preciso reiterarlo hoy ante la situación que refleja  el   proceso en el cual  se ha dictado la sentencia recurrida.   

En ese orden el interrogatorio contiene los  hechos  materia  del  proceso  y  por  lo  tanto es errónea la apreciación del  censor,  con mayor razón cuando de las respuestas suministradas por la acusada,  no  hay duda sobre el conocimiento que ella tenía frente a los cargos que se le  imputaban.   

De  esa manera, del texto de las diligencia  de   indagatoria  se  evidencia que se le hicieron conocer los hechos   que  motivaron  su vinculación y a partir de ello suministró las explicaciones  que  estimó  del caso, consistentes en una persistente evasiva sobre   los  motivos  de  su  presencia  en  la  finca  allanada,  no  sin afirmar   que   conocía  a  través  de  los  medios de comunicación  al   delincuente  Pablo  Escobar  Gaviria   y  que  éste portaba  dos  armas,  una  de  ellas,  un  fusil   que   ella  pudo  ver  cuando  su  compañera   de    permanencia  en  el  inmueble  lo  puso  al  alcance  de  Escobar   en el momento en que se disponía a abordar el helicóptero en el  cual   se   evadió   del   lugar    poco   antes   de   llegar  la  Fuerza  Pública..   

En  la  primera  sesión,  luego  de  sus  generales   de   suministró   como   versión  sobre  los  motivos  de  la  captura:   

“…   Ya   al    otro  día  nos  encontramos   doña  ANA LIGIA RUEDA y yo…. Yo me fui con ANA LIGIA   para  San Antonio …  Llegamos a la finca iban siendo las seis de la tarde  y  en  esa  finca  no  había nadie.  ANA LIGIA …  abrió   la   pieza   y la cocina ella  llevaba  llaves  a   la   casa  grande   de  la   finca  no entramos.    Hicimos   la  comida nos acostamos  ya estaba oscuro.  Como a eso  de  las  nueve  de  la noche del domingo llegó un señor, tocó y nos dijo  hola  y  no  nos  dio  la cara entonces él tenía llaves de la casa grande …,  abrió  y  entró   él se acostó y apagó las luces.   Al lunes  el  señor  se  levantó  a  las  once  de  la  mañana pidió un desayuno   doña   ANA  LIGIA…  se  lo llevó  ….Como a la una de la tarde yo  salí  de  la cocina y en la tablillita dejó el señor que había llegado dejó  una  ropa  sucia   yo  la cogí y la lavé junto con una mía  y de la  señora   ANA  ….   Yo  me  fui  a  lavarla  y  cuando  terminé  de  lavarla    me  senté   con  la  señora   en  la  cocina  a  ver  televisión.   Cuando  nosotras  estábamos  en la cocina a eso de las  cuatro  …   de  la tarde del  día lunes salió de la casa de él el  señor  que  había  llegado  yo  miré hacia la ventana de la cocina y vi   pasar   un  señor  que llevaba una camiseta roja y una chaqueta azul, como  medio  barbadito,  como  cumbambón   …  sin bigote, con cabello crespo y  estaba   peinado   ….y   se   fue    él   salió   por   detrás  de  la  casa.    Como  a eso de las cinco  … llegó un helicóptero, yo  estaba  en  la  cocina  y  entonces  salí y me senté en una banquita  …  cuando al momento llegaron tres policías ….”.   

A  las  preguntas  más  caracterizadas del  interrogatorio replicó:   

“PREGUNTA:  Cómo, cuándo y dónde  conoció   usted    a    ANA   LIGIA  RUEDA   ?     RESPUESTA:     Yo  la conocí  en un almacén …De eso hace  seis  meses  ….yo  la  volví  a ver  y la saludé fue casualidad que nos  hubiéramos   encontrado  en  la  oriental  …y  me  dijo  que  si  no  quería  acompañarla  a  cuidar  una  finca,  y  como  ella  está  tan  viejita , yo la  acompañaba   y  ahí quedamos de encontrarnos el domingo …, para irnos a  esa  finca   …PREGUNTA.:  Sabía usted a qué lugar iba a acompañar  a   ANA  … RESPUESTA.:  No señora,  Yo le pregunté para donde  íbamos  y  ella  me contestó que para una finca  de San Antonio , que era  de  propiedad  de  una  señora  Helena  yo  no  le pregunté el apellido y ella  tampoco  me  lo  dijo   yo  no  la conozco a ella tampoco ….PREGUNTA.: Le  dijo   a  usted  ANA … qué labores iban a desempeñar en la finca?   RESPUESTA.:    A   cuidar   la   finca.   ….  PREGUNTA::  Por   qué  motivo   ANA   …  la  escogió a usted para acompañarla a cuidar la  finca?   RESPUESTA.:  Yo  no se.  PREGUNTA.: Qué la motivó a usted a  acompañar   a  ANA   …  RESPUESTA.:   Porque  me  dió  pesar  para  acompañarla.   Ella  no me obligó ni nada, yo me fui y no le hice ninguna  pregunta  al  respecto … PREGUNTA.:  Sabe usted si ANA  … conocía  al   señor    que   llegó   a   la   finca  que  estaban  cuidando?   RESPUESTA.:   No no se si lo conocía.  PREGUNTA.: Cuando el visitante  llegó  a  la  finca,  qué  actitud  tomó la señora  ANA ..? RESPUESTA.:  Nada,  no  dijo nada, él entró a la casa y nosotras nos quedamos en la pieza y  nos  acostamos … PREGUNTA.: Preguntó usted  en algún momento quién era  el  visitante…?   RESPUESTA.:  A  nadie.  PREGUNTA.: En este momento  sabe  usted  quién  fue  el  señor que visitó la finca?.  RESPUESTA.: El  coronel  me  dijo  que  era PABLO ESCOBAR.  PREGUNTA.:  Conoce usted a  Pablo  Escobar?  RESPUESTA.:  No.  No lo visto nunca,  lo he  visto  por  televisión.  PREGUNTA.: Usted dice haber visto a PABLO ESCOBAR  por  televisión,  se  le  pareció  al  señor  que  visitó  la  finca ?   RESPUESTA.:   No, no.  PREGUNTA.:  Sabe usted  en qué lugar  fueron  encontradas  las  armas  decomisadas  en  el  operativo, al igual que el  dinero?.  RESPUESTA.:   En  la  casa  de  la finca  en donde estaba el  señor  que  visitó  la  finca.    Todo  lo  sacaron  de la casa y lo  tiraron  en  el  piso  y  ahí  fue  donde  los  ví en el corredor.    PREGUNTA.:   Sabe  usted  manejar  armas?  RESPUESTA.:  No.   PREGUNTA.:   Ha   pertenecido   o   pertenece    usted   algún   grupo  de  narcotraficantes?.   RESPUESTA.:   No.   PREGUNTA.:   Pertenece  o  ha  pertenecido  usted a un grupo ilegalmente armado?. RESPUESTA.: No, yo no conozco  eso.     PREGUNTA.:   Conoce   usted  o  ha  tratado  personalmente  a  integrantes  de  grupos  de  narcotraficantes?  RESPUESTA.: No.  PREGUNTA.:  Conoce  usted  o  ha  tratado  personal  y  directamente a integrantes de grupos  ilegalmente  armados? RESPUESTA.: No. “.(fls. 28-29 cd. 1)   

         Al    día    siguiente,    por    solicitud   de   la   propia  sindicada,      fue     conducida    a    ampliar    su    indagatoria  (fl.49):   

PREGUNTA.:   Sírvase  hacernos  un  relato  claro  y  preciso  de  los  puntos que desea ampliar … RESPUESTA.: Que  cuando  llegó  el  helicóptero,  la  señora  ANA LIGIA …, … fue ella a la  pieza  del señor que habitaba allá y sacó una arma larga y un maletín,   se   fue   detrás   de   la   casa  y  junto   a  un  potrerito  ahí  los  dejó.    Allí  dejó  el  arma  larga  y  el  maletín  y  ya.   ….    También    deseo   manifestar    …-   aquí   describe  físicamente  al  individuo  de  que  ha venido hablando –   Cuando el  señor  llegó así para la casa  él llegó con dos maletines, uno largo y  otro  pequeño,  un  maletín  largo y entonces  el coronel dijo:  que  ahí   estaba  dizque un fusil…,  ahí habían unas carpas y un poco  de  cosas,  los maletines eran más bien negros ,  el señor se entró a la  pieza  ,  para  la  casa  de  él   y ya  no volvió a salir más ….  PREGUNTA.:   Había   visto usted esta persona con anterioridad?   RESPUESTA.:   No  señor  nunca.   PREGUNTA.:  Sabe  usted si el mismo  señor  conversó  algo con la señora  ANA … RESPUESTA.: No señor, ella  y   yo   estuvimos   juntas   …PREGUNTA.:  Conoce  usted  personalmente  o  en  fotografías  a  Pablo  Escobar Gaviria? quien es requerido públicamente por la  justicia  colombiana  ?    RESPUESTA.:  Vea  en el batallón  me  mostraron  unas fotos y ninguna de esas es ese señor, las fotos que me  mostraron  eran  del  señor   PABLO  ESCOBAR,   ninguna  de esas era,  porque  ninguna  se  parece  a  él, al señor Pablo  Escobar ,  yo lo  conozco  a  él  en fotografías. ….PREGUNTA.:   Dentro de  los  dos  maletines   que se le colocan  …reconoce usted alguno de estos,  como   el   que    doña   …   lanzó    hacia   el  protrero?   RESPUESTA.:    Este  maletín que me acaban de poner de presente , ese  es  el que sacó la señora … de la casa y lo levó al protrero …..Y el otro  maletín    …    también   con   ese   también   llegó   ese   señor   …  …PREGUNTA.:      Libremente    así    es   su   voluntad   sírvase  decirnos   si las dos armas de fuego que le coloco de presente  las ha  visto  si los reconoce?… RESPUESTA.:   Sólo la negra, que es la que  sacó  esa  señora  …. De la pieza  del señor,  el tal  Pablo  escobar,  con  el  bolso  negro   (la  indagada  indica el fusil Colt AR-15  calibre  323  …PREGUNTA:   Libremente díganos sabe usted qué contenían  esos  dos  maletines?  RESPUESTA.  :No  lo  sé  cuando el señor llegó que los  llevaba…PREGUNTA.:  Cuál   fue  la reacción de ANA …. ,cuando sintió  los  motores  o  ruido  del  helicóptero?   RESPUESTA.:   no  las dos  salimos  ….  Ella vio cuando vio que el helicóptero  aterrizó  fue  cuando  entró  a  la  misma  pieza  y  sacó  el  maletín  y el fusil …(fls.  51-55).   

La  persistente negativa de la sindicada en  el  interrogatorio  demarcó  la  pauta del interrogatorio al investigador, y es  evidente  que  a  pesar  de  su reticencia,  éste  le hizo saber  que  el sujeto del relato era la persona buscada ampliamente en el país; de tal  suerte  que al interrogarla  sobre las actividades que  cumplió éste  sujeto   durante  el  tiempo  que  permaneció  en  el  lugar,    ella  replicó    refiriendo    el   episodio   del   porte   de   unas  voluminosas   armas   de  fuego y su apresurada salida en helicóptero  intentando  llevarse una que su compañera ANA LIGIA pretendió entregarle en el  lugar en donde aterrizó la aeronave.   

De las preguntas y las respuestas surge con  absoluta  claridad  que  la  mujer  fue  enterada  por  el fiscal, de los hechos  que   en  el  devenir  del  proceso, fueron calificados como “omisión de  información   oportuna  sobre  la  presencia  de   terroristas” que  describe  y  sanciona  el  artículo 4º. del Decreto 180 de 1988, adoptado como  legislación  permanente  por  el  2266  de  1991, en estos términos: “El que  conociendo  de  la  presencia  de  terroristas,  o sus planes y actividades para  cometer  alguna  de  las  conductas  contempladas  en  el artículo 1º omitiere  informar  oportunamente sobre ellos a la autoridad competente…; este artículo  1º  establece: “Terrorismo. El que provoque o mantenga en estado de zozobra o  terror  a  la  población  o  a  un sector de ella, mediante actos que pongan en  peligro  la  vida,  la  integridad  física  o la libertad de las personas o las  edificaciones   o   medios   de   comunicación,   transporte,  procesamiento  o  conducción  de  fluidos  o  fuerzas  motrices  valiéndose de medios capaces de  causar  estragos  incurrirá en prisión…”. Además,  es cierto que por  la  época  de los hechos materia de la indagatoria era de conocimiento público  en   el   territorio  Nacional,  por  su  amplia  difusión  en  los  medios  de  comunicación,  –  hecho  notorio – las actividades terrroristas de Escobar  Gaviria,  de quien la procesada admitió que lo conocía por haberlo visto en la  televisión y en fotografías.   

Es exagerado   pretender  que  desde  la  misma  indagatoria  que se recibe al imputado al poco tiempo de   sucedidos    los  hechos  ,   deba  entérasele  de  la  calificación  jurídica  que  hasta  el  momento  recibe  la conducta objeto de reproche, como  equivocadamente   lo    pretenden    el   casacionista     y  el    Procurador  Delegado, que se empeñan en desconocer la evidencia  del  interrogatorio,    pues   es la propia  ley – artículo  360  del  C.  de P. P.-    la  que  dispone indagar por  los  hechos  que  originaron  la  vinculación,  que  no son otros que los   estructurantes   de  la  imputación,  plasmada  posteriormente con su  encuadramiento  jurídico  en   las  decisiones   fundamentales que se  adoptan   a  lo  largo  del  proceso, esto es,  la que define su   situación  jurídica,    la   que   califica  el   mérito  probatorio, y finalmente la sentencia.   

Sobre este aspecto la Sala ratifica lo dicho  en anterior oportunidad:   

“En efecto, es  claro  que  de  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 360 del C.P.P. al  imputado   debe   interrogársele   ‘en     relación    con    los    hechos    que    originaron    su  vinculación’,  pero no  sobre  los  tipos  penales concretos que se consideren infringidos por parte del  instructor,  pues  además  de  que  la  disposición  en  cita en ninguna forma  posibilita   ese   interesada   hermenéutica   no   resulta  lógica  ni  menos  comprensible  ante  la realidad y dinámica de la investigación penal, toda vez  que  la  explicación  que  el  Estado requiere al imputado es sobre su conducta  entendida  dentro del contexto fáctico, que es lo que a la postre posibilita el  correspondiente  análisis  jurídico  positivo, conforme sucedió en este caso.   

Esto  no  significa,  por  tanto,  que  al  imputado  no se le deba interrogar sobre todos los cargos que obre en su contra,  sino  que  la  ley  no  exige  la precisión técnico jurídica de la estructura  analítica  del  delito  para  que  el indagado explique su actuar dentro de tan  elevado  y complejo marco conceptual; de ahí que resulte realmente infundado el  cargo  frente  al  caso  concreto,  pues resulta evidente que al procesado se le  preguntó  sobre  los  hechos  constitutivos  del  atentado  contra  la  vida  e  integridad  personal”  (sentencia  del  3  de  junio  de 1998, M.P. Dr. Carlos  Augusto Gálvez Argote).   

Por  lo  anotado,  no sobra advertir que el  sindicado,  al  defenderse  de los hechos concretos, por los que se le interroga  desde  ese momento ejerce su defensa, y tal como lo ha puntualizado la Corte, no  es   necesario   encasillar   los   hechos   en   una   figura   delictiva   concreta,    pues   lo   que   el   estado  requiere  del  imputado  es  la  respuesta     sobre    su    conducta     “entendida    dentro   del  contextofáctico,  que  es  lo  que  a  la  postre posibilita el correspondiente  análisis jurídico positivo” conforme sucedió en este caso.   

Estas   precisiones    dejan   sin  fundamento    la   pretensión    casacional   y   demarcan    la  discrepancia de la Corte con el concepto del Ministerio Público.   

No    se    casará     pues,   la  sentencia.   

En mérito, la Corte Suprema de Justicia en  Sala   de   Casación   Penal,    en  desacuerdo  con  el  concepto  de  la  Procuraduría,   administrando  justicia  en  nombre de la República y por  autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

NO        CASAR   la  sentencia recurrida.   

Devuélvase  el  expediente a la oficina de  origen.   

CÓPIESE  Y  CÚMPLASE.  

JORGE ÁNIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                                        JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE                               EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                        CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                NILSON     PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *