11587dic1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 11587  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                           Magistrado Ponente   

                                        Dr.    EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO   

                                                                   Aprobado    por    Acta  No.193   

Santafé de Bogotá, D.C.,  tres (3) de  diciembre de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          Decide  la Corte el recurso extraordinario de casación interpuesto  por  el  defensor  de  RAFAEL  EDUARDO  IBAÑEZ  VERGARA, contra la sentencia de  noviembre  29  de  1.995,  mediante  la  cual  el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Sincelejo,  condenó  a  dicho  procesado  a 12 años y 6 meses de  prisión  por el delito de homicidio tentado en Alvaro José Alcocer Hernández.   

          ANTECEDENTES   

          1.-                       En la noche del viernes 6 de mayo de 1.994, los  jóvenes  Carlos  Daniel  Chica  Zuccardi,  Víctor  Andrés Hernández Merlano,  Antonio   Gabriel   de  la  Ossa  Agudelo  y  Alvaro  José  Alcocer  Hernández  compartieron  unos  tragos  y al parecer se hicieron a unos palos con los cuales  se  chanceaban  y  urgaban los focos o lámparas de unos establecimientos, tarea  en  que  fueron  divisados por el director del DAS en dicha ciudad de Sincelejo,  doctor  Rómulo  Betancourt  Garrido,  quien  iba  acompañado  de  su escolta y  conductor,  Rafael  Eduardo  Ibañez  Vergara,  y  del  agente,  William Nuñez.   

          Al  sentirse sorprendidos, los jóvenes emprendieron la huida en el  automóvil  marca Nissan en que se movilizaban, reapareciendo momentos después,  lo  cual  motivó  que  el  conductor  Ibáñez Vergara saliera a la mitad de la  calle,  les  gritara  y  sacara  su  pistola  haciendo unos disparos, resultando  herido  Alvaro  Alcocer  Hernández,  quien  fue  conducido  a  una  clínica  e  intervenido quirúrgicamente, logrando salvar su vida.   

          2.-  Luego  de  algunas  diligencias preliminares la “Fiscalía 8a.  Previa  y Permanente” abrió investigación (fl. 37), y remitió el expediente a  la  Unidad de Vida, ante la cual el imputado rindió indagatoria (fl. 56) y dijo  que  cuando  vio  reaparecer  el vehículo a gran velocidad, como prevención, y  “para  que  se  detuvieran”, disparó “al aire”, sin la intención de impactar a  nadie.   

          –  Realizadas  otras  pruebas, se cerró investigación y la Unidad  5a.  Especializada  de la Fiscalía, por medio de resolución de diciembre 15 de  1.994  (fl.  311),  acusó a Ibañez Vergara por los delitos de “disparo de arma  de  fuego contra vehículo” (art. 195 C.P.) y tentativa de homicidio (C.P. arts.  323 y 22).   

          3.-  El  Juzgado  3°  Penal  del  Circuito de Sincelejo asumió la  causa,  celebró  audiencia  pública (fl. 394)y dictó sentencia de agosto 2 de  1.995  (fl.  432),  por  la  cual condenó por el citado delito contra la vida y  absolvió  por  el  atentatorio  contra la seguridad pública. Por el primero de  ellos, condenó al acusado a 12 años y 6 meses de prisión.   

          Tal  fallo  fue  apelado  por  el  defensor  de  Nuñez  Vergara, y  confirmado  por el Tribunal, el que recurrió ahora en casación el defensor del  condenado (fl. 18 cdno. Tribunal).   

         

          LA   DEMANDA   

                        Primer  cargo           

          Con  base  en el artículo 220-3 del Código de Procedimiento Penal  se   alega   la  nulidad  del  proceso,  como  consecuencia  de  las  siguientes  irregularidades.   

          –  Se dictó auto de detención por los delitos de “Disparo de arma  de  fuego  contra  vehículo”  y  homicidio  tentado  (fl.  58  cdno. Tribunal),  mediante  providencia  en  la  cual  “pudo  haberse  prevaricado”,  ya que no se  observó  por  parte  del  Fiscal  “el  lugar  de detención para miembros de la  Fuerza  Pública”  (art. 402 C.P.P.) y además se infringió el artículo 42 del  decreto  2146 de 1.989, que indica el lugar de detención para miembros del DAS.  La  detención del procesado se cumplió en la Cárcel del Circuito de Sincelejo  “donde  permaneció  varios  días con peligro para su propia vida, toda vez que  le  tocó  estar  junto con delincuentes capturados por él. Este hecho debe ser  materia  de  investigación a fin de ir acabando un poco con la dictadura fiscal  imperante” (fl. cit. infra).   

          -Afirma  que  en la audiencia pública sostuvo -en forma opuesta al  Fiscal  y  al  Agente  del Ministerio Público- la no concurrencia de los hechos  punibles  imputados,  tesis  que  fue  acogida  por  los  sentenciadores. Estima  entonces  que  si  no  compartieron  éstos  la  acusación,  “el  juez antes de  sentenciar,   en  lugar  de  emitir  el  fallo  definitivo,  debe  invalidar  la  resolución  de acusación haciendo uso del instituto de la nulidad y remitir el  proceso  a  la Fiscalía instructora para que el Fiscal subsane la irregularidad  advertida”  (fl.  62  supra), y no, como ocurrió aquí, condenar por uno de los  delitos  materia  de  acusación  (la  tentativa de homicidio) y absolver por el  otro.   

          Insiste  en que hubo error en la denominación jurídica (fl. 63) y  se  ha debido decidir la nulidad, como lo ha reiterado esta Sala de Casación, y  en  esos  términos  solicita  que  se  invalide  la  actuación  a partir de la  mencionada resolución acusatoria.   

          Segundo cargo:   

          Lo  hace  consistir en una violación indirecta de la ley “debido a  error  de  hecho  por un falso juicio de identidad consistente en tergiversar el  contenido  del  testimonio  de  los  señores Víctor Andrés Hernández Merlano  (fl.  5),  Carlos Daniel Chica Zuccardi (fl. 6), Rómulo Betancourt Garrido (fl.  21),  William  Nuñez  Paredes  (fl.  25)  y  Alvaro  José Alcocer Hernández”.   

          A  la  afirmación  del  Tribunal en el sentido de que el procesado  disparó  con  dolo  eventual,  dice que éste se basó en siete testimonios, de  los  cuales  transcribe  ciertos  apartes (fls. 65 infra a 69) para luego anotar  que  los  declarantes  “no  reportan,  informan  o denuncian o revelan lo que el  fallador  ha  sostenido  que  ellos  dicen,  pues  estos  testimonios en ningún  momento  y  por ninguna parte contienen afirmaciones en el sentido de que RAFAEL  EDUARDO  IBAÑEZ  VERGARA  ejecutó  el  disparo  de manera intencional o dolosa  contra  todos,  algunos  o  solo  uno  de los ocupantes del Nissan Sentra en que  viajaban  la  víctima  con sus demás compañeros del momento porque lo moviera  propósito  homicida  en esos instantes, ni tampoco de sus atestiguaciones puede  inferirse   de   manera   inequívoca  tal  propósito  criminal  como  pretende  sostenerlo  la judicatura singular y plural en la sentencia agraviada” (sic. fl.  70).   

          Reafirma  la  aplicación  indebida  del artículo 323 del Código  Penal  e  insiste  en  que  la  prueba  testimonial no afirmó la intención del  procesado  al  disparar, y anota (fl. 72) que “a contrario de lo que sostiene el  Tribunal  Superior  de  Sincelejo  a  través  de su Sala de Decisión Penal, al  igual  que  la  judicatura  de  primera instancia, de los testimonios de Rómulo  Betancourt  Garrido  -Director  del DAS- y William Nuñez Paredes- agente de esa  institución-  (fls.  21  y  24), la intención del procesado no fue nunca la de  disparar  contra  todos  o alguno de los ocupantes del carro conducido por Chica  Zuccardi,  sino  que  su  propósito fue hacerlo hacia arriba y en dirección al  aire”.   

         Y  añade  que  de lo expuesto por los testigos Rómulo Betancourt  Garrido  y  William  Nuñez Paredes la tesis de las lesiones personales culposas  surge  mas  nítida  que  el  argumento  del  homicidio tentado, ya que al haber  actuado  Ibañez  Vergara  con  culpa,  solo  pueden  surgir  y  tipificarse las  lesiones  padecidas  por  Alvaro  José  Alcocer  Hernández,  ocurridas  por la  confianza  de  Ibañez  Vergara en evitar el resultado al producir el disparo, o  por imprevisión del resultado previsible.   

         Pide,  pues,  que  se  case el fallo y se dicte “el que en derecho  corresponda” (fl. 75).   

         

        CONCEPTO DE LA PROCURADURIA   

                     “Primer  cargo”   

         El  señor  Procurador  Segundo Delegado en lo Penal se refiere en  primer  término a las funciones acusatorias de la Fiscalía, y al artículo 250  de  la  Carta Política, como también a los artículos 118 y 119 del Código de  Procedimiento  Penal  sobre  la  posibilidad de dividirse en diferentes Unidades  administrativas,  a  fin  de  lograr  una  mayor  especialidad  respecto  de las  investigaciones  de  cada  una  de  las  conductas  delictuales  sometidas  a su  conocimiento,  sin  que dicha organización se presente como factor determinante  de competencia, de cara a la clase del ilícito (fl. 9 concepto).   

         Recuerda  que  la  etapa  de  la  instrucción  fue adelantada por  un   Fiscal  Delegado  “ante  el  funcionario  competente  para  juzgar  el  punible”.   

         Y  en cuanto a la calificación del sumario y la invalidación que  pretende  el  censor, anota que “es evidente la sinrazón de tal propuesta” (fl.  10),  ya  que  al  procesado se le acusó por homicidio en grado de tentativa, y  por  tal  delito  se  le  condenó,  y agrega que reconocer en los términos del  libelista  que  la  absolución  por  concepto del punible de disparo de arma de  fuego  contra  vehículo,  se identifica como irregularidad sustancial afectante  del  debido  proceso  por  errónea  calificación,  implica la inoficiosidad de  anular  la  actuación,  para posteriormente volver a proferir un fallo en igual  sentido al emitido.   

         Concluye entonces que el cargo no prospera.   

         Segundo cargo:   

         Estima  que  aquí  se  equivoca  el  casacionista  en cuanto a la  causal  escogida,  pues  como  sostiene  la  existencia de un delito de lesiones  personales,  debió  alegar  la  nulidad  reconociendo  el cambio, incluso de la  competencia,  y  no la violación indirecta citando en su apoyo dos providencias  de esta Sala de julio 12 de 1.995 y octubre 24 de 1.996.   

         Sin perjuicio de lo anterior, considera  la  Delegada  que  el  Tribunal  acertó  al  deducir  el  dolo  eventual  en el  comportamiento  del acusado (fl. 15), refiere a la sana crítica que utilizó el  sentenciador  para  el  análisis de la prueba, y le critica al casacionista que  su  réplica  no  se  proyecta  a  todos  y cada uno de los pilares probatorios,  dejando  de  lado  aspectos fundamentales sobre los que se soporta la sentencia,  “como  aquellos  que  dicen  relación  con el peritazgo que indica, entre otros  aspectos,  la dirección del disparo efectuado en contra del automotor en el que  se  desplazaba  la  víctima  y  que  desvirtúa  por completo la posibilidad de  predicar  un  actuar  culposo  respecto  de  Ibañez  Vergara  y de igual forma,  aquellas  circunstancias  que  se  extraen  de  su indagatoria, conducentes a la  misma conclusión” (fl. 16).   

         Y  termina:  “Por  lo  tanto,  resulta irrefutable el hecho de que  Ibañez  Vergara  actuó  en forma dolosa, pues, consciente de su comportamiento  ilícito,  agredió en forma voluntaria a su víctima interesando parte vital de  su  organismo;  para  ello,  empleó  el  medio  idóneo  encaminado a lograr su  objetivo,  propósito  que  en  últimas  no  obtuvo debido a la concurrencia de  factores externos que se lo impidieron” (fl. 17).   

         Solicita, así, no casar el fallo impugnado.   

         En  su  oportunidad, la Procuradora Judicial II Penal de Sincelejo  descorrió  traslado,  oponiéndose  a  cada  una  de  las  pretensiones  de  la  demanda.   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

          Cargo primero:   

         1.-  Obviamente  que  las irregularidades que el censor noticia en  cuanto  al  sitio donde estuvo por un tiempo detenido el procesado, no  conforman  un  cargo que afecte la  validez   de   la   sentencia,   y   ni   siquiera  consultan  la  realidad  del  expediente:   

         En  la  resolución  que  detuvo  preventivamente al sindicado, se  ordenó  oficiar  al INPEC para que determinara el lugar donde debía cumplir la  detención  IBAÑEZ  VARGARA,  dada la calidad de empleado del DAS, y quien a la  sazón  se  encontraba  en  las  dependencias de dicha Institución. El referido  oficio aparece en copia al folio 93.   

         Y  por  si  fuera poco, el 23 de agosto de dicho año, procesado y  defensor  -el  mismo que cumple aquí de demandante en casación- solicitaron al  Fiscal  cambio de sitio de detención, alegando que Nuñez Vergara se encontraba  en  la  Cárcel  del  Distrito  desde el 18 de agosto. El mismo 23, la Fiscalía  dictó  resolución en la cual advirtió que quizás el INPEC “entendió mal” el  oficio,  pero reconociendo razón a los solicitantes, así dispuso oficiar en lo  pertinente.   

         De  su solicitud, el defensor remitió copia a la Procuraduría, a  la  Defensoría  del Pueblo y a la Dirección Seccional de Fiscalías (fl. 210),  lo  que  descuenta  inclusive  la  necesidad  de  remitir  ahora copias en igual  sentido.   

         En  suma:  si  se  dio  la  irregularidad  que  se  le imputa a la  Fiscalía   ella  no  tendría  virtud  para  afectar  la validez del fallo  proferido,    por   falta   de   incidencia   en   su   sentido,   legalidad   y  contenido.   

         

         2.-  Sobre  el  reproche  de  incompetencia  procede  recordar que  cuando  la  Fiscalía  8a.  “Previa y Permanente” abrió investigación, ordenó  remitir  la  actuación a la Coordinación de Fiscalías Especializadas para que  procediera  a  hacer la designación del Fiscal que debía continuar adelantando  la  investigación   (fl.  38  infra),  la  cual,  según  se reseñó, fue  avocada y calificada por la Fiscalía 5a. Especializada.   

         Por  estas razones, cuando el proceso arribó al Juzgado 3° Penal  del  Circuito  de  Sincelejo, el defensor de Nuñez Vergara solicitó la nulidad  alegando  falta  de  competencia,  pues   consideraba (y lo sigue estimando  ahora  en  casación)  que  el  conocimiento  radicaba en la Unidad de Vida (fl.  339).   

         El  Juzgado  le  respondió  que  tal  cosa  no  generaba nulidad,  citándole  para  ello la Resolución Nro. 8 de 1.992 de la Fiscalía General de  la  Nación,  cuyo artículo 13 habilitaba al Fiscal Jefe de Unidad para asignar  a  uno  o  a  varios  fiscales  un asunto, según las necesidades del servicio y  otros factores, por lo que concluyó:   

        “En  el  caso  de  autos,  si  bien  la  calificación  la hizo un  funcionario  de  la  Fiscalía  que  no está al frente de la Unidad de Vida, si  tiene  competencia  para hacerlo por cuanto actúa ante los Juzgados Penales del  Circuito.  Por  una  parte. Por otra, ya vimos como la misma organización de la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  permite  la  reasignación  de  procesos a  cualquier Fiscal.   

        Ello  no  es  más  que el cumplimiento y desarrollo del artículo  119  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  que en su parte final dice: “…En  cualquier  momento  se  podrá asignar a otro funcionario de igual categoría la  instrucción  adelantada  por  el  Fiscal  ó  la  Unidad  de Fiscalía mediante  Resolución motivada.-   

        Si  miramos  el  expediente hallamos el pronunciamiento del Fiscal  5°,   quien  considera  que  el  proceso  debe  estar  radicado  en  la  Unidad  Especializada  de delitos contra la Vida. Pero también aparece la decisión del  Jefe  de  Unidad,  doctor  NARVAEZ  ASSIA,  sobre  el  particular,  ordenando en  providencia  de  junio 27 de 1.994, que el Fiscal 5° continue conociendo de esa  investigación.   

        Por  último  no  debe  olvidarse  que  no  sólo se investigó el  delito  de  Tentativa  de Homicidio, sino también el punible denominado disparo  de  arma  de  fuego  sobre  vehículo,  este  último, comprendido dentro de las  investigaciones  asignadas  a  la Unidad Ley 30/86 y varios, hechos que instruye  la  Fiscalía  5°  Especializada,  otra  razón más para no ordenar la nulidad  invocada” (fls. 345 y 346).   

         Tal  respuesta se muestra clara, precisa, fundada y con arraigo en  el  proceso, lo que la hace suficiente aún ahora para inadmitir la propuesta de  invalidación  que trae la demanda, con mayor razón cuando el censor no entra a  rebatir  los  supuestos  en  que el juzgador se funda, lo que le resta novedad y  contundencia a la censura.   

         3.-  Acusar   por dos delitos concurrentes, no tipificándose  sino  uno solo de ellos, obviamente no constituye motivo de nulidad por errónea  calificación,  sino  que, advertido en su momento dicho yerro, lo procedente es  absolver  por  el delito que se considera inexistente, que justamente fue lo que  hizo  aquí el sentenciador en decisión que ataca el censor con el argumento de  la  mala  calificación.  Precisamente  la  audiencia  pública  es  para que el  defensor  debata la providencia acusatoria, cosa que efectivamente se hizo en el  presente  caso,  donde  sostuvo  el  defensor  de  IBAÑEZ  VERGARA  que  no  se  tipificaba  el  delito de “disparo de arma de fuego contra vehículo”, tesis  que  aceptó el sentenciador, admitiendo el referido error in iudicando cometido  al calificar la instrucción.   

         Con  respecto  del  delito  imperfecto  de  homicidio,  si el  censor  quería  en  este  cargo  cambiar  dicha adecuación por una de lesiones  personales,  debió primero entrar a demostrar ese error en la valoración de la  conducta  y  no  simplemente  suponerlo  para impetrar la invalidación, pues al  hacerlo  dió  por  probado  lo  que  precisamente  le  correspondía acreditar,  incurriendo en una verdadera petición de principio.   

         Por  indebidamente propuesto y erradamente sustentado, el cargo de  nulidad no puede prosperar.   

         Segundo cargo :   

         Como  el  casacionista  afirma  que  Nuñez Vergara, al disparar e  impactar  a  Alcocer  Hernández,  no  lo  quiso matar, sino que lo lesionó por  falta  de  previsión,  es  ostensible que plantea la existencia de un delito de  lesiones  personales  culposas,  lo  cual entrañaría no solamente una errónea  calificación,  sino  la  falta  de  competencia del funcionario que la produjo,  situaciones  éstas  que,  de prosperar, implicarían  la  nulidad  del  proceso  a  partir,  inclusive  del proveído que clausuró la  investigación.   

         Sin   embargo,   como   en   la   demanda  el  casacionista  aduce  expresamente   la  violación  indirecta   de   la  ley  por  error  de  hecho,  lo  cual  implicaría  el  proferimiento  de  una sentencia sustitutiva, resulta clara la improcedencia del  reparo  y su erróneo plantamiento, ya que, de prosperar el mismo, esta Corte se  vería  imposibilitada para proferir el fallo de reemplazo, pues, de hacerlo, el  desajuste  con  la acusación devendría una evidencia e incurriría, por tanto,  en   el  vicio  procesal  que  traduce  la  causal  2ª  de  casación  (art.220  C.P.P.).   

         Aparte   de  ello,  el  casacionista  no  demuestra,  ni  de  lejos,  que  el  fallador haya  distorsionado  el contenido objetivo de las pruebas de cargo, haciéndolas decir  lo  que no dicen, sino que se aplica a afirmar, de su  propio  e  insular cuño, que el procesado no tuvo la  intención  de dañar a ninguna de las personas que iban en el automóvil Nissan  y,  en  esa  línea  sostiene una cosa que deviene una verdad de perogrullo; que  ninguno  de  los testigos dice que el procesado tenía la referida intención de  matar.   

         Semejante  apreciación  resulta obvia, por cuanto los testigos no  podían  ingresar  al  exclusivo ámbito interno del  procesado.   El  Tribunal  se  apoyó  fue  en  otros   datos   procesales   que   no   combate  el  casacionista,  como  lo  demuestran  los  siguientes  apartes  de la decisión recurrida, donde se transcribe la siguiente afirmación  del procesado que a continuación  analiza el fallador.   

         

                   “Yo digo  que  el  disparo  fue  al  aire, porque yo me paro, saco el arma y la disparo EN  FORMA  HORIZONTAL,  siempre  el tiro sale hacia arriba por la presión del arma,  yo  disparé sin la intención de perjudicar a nadie Y DISPARO HACIA EL VEHICULO  sin  la  intención  de  perjudicar  a  nadie(…).  (SUB.  la Sala. Fls. 59 del  Cuaderno original)” -fl.36 cdno. Tribunal.     

         

        “…se  aprecia que la bala penetró en dirección horizontal. Por  ello  resulta  extraño  que  el  defensor  diga que su cliente es apoyado en su  relato  por  su  jefe  BETANCOURT  GARRIDO y su compañero NUÑEZ PAREDES cuando  estos,  al  indicar  en sus testimonios que luego de la detonación observaron a  IBAÑEZ  VERGARA  en  la  calle (BETANCOURT) o cerca de la calle (NUÑEZ) con el  revólver  en  la  mano  y  su  trompetilla apuntando hacia arriba, porque es el  mismo  acusado quien descarta definitivamente que el arma hubiera apuntado hacia  dicha dirección” (fl. 37).   

        “Entonces,  no  hay  duda  de  que el disparo fue hecho por RAFAEL  EDUARDO  IBAÑEZ  VERGARA  contra  el  automotor  donde  los  cuatro jóvenes se  desplazaban  y  que  lo  hizo cuando ellos ya habían pasado por el frente de la  llanera  y  se enrumbaban hacia la glorieta situada al frente de la referenciada  cadena  radial,  separándolos  en  ese momento una distancia aproximada de doce  metros,  conforme se extrae del plano topográfico y demas probanzas obrantes en  el  infolio.  Esa  circunstancia  de  disparar  contra  un vehículo ocupado por  cuatro  personas,  desde una distancia corta, con un arma idónea para causar la  muerte  y  en  dirección  a la parte ocupada del mismo, pone de manifiesto, sin  hesitación  alguna  para  la  Sala,  el  ANIMUS  NECANDI o propósito de matar,  máxime  si  se  tiene en cuenta que el autor de la conducta es un miembro de un  cuerpo  de  seguridad del Estado, con nueve años de servicios a la institución  y   con  experiencia  en  el  manejo  de  las  armas,  quien  indudablemente  se  representó  las  consecuencias  de su acción y sin embargo la quiso” (fl. 39).   

         Como  se  puede ver, el censor no acertó ni en la causal ni en la  sustentación  del  cargo,  por  lo  que frente a su fracaso, la sentencia no se  casará.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la Corte  Supre­ma de Justicia en  Sala   de   Casación   Penal,   de   acuerdo   con   el   Ministerio  Público,  adminis­trando justicia  en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

        RESUELVE   

         NO   CASAR  la  sentencia  recurrida.   

         En  firme  esta providencia, devuélvase el expediente al Tribunal  de origen.   

Cópiese y cúmplase.  

        JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO   

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                        JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                               EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                        CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                             NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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