13400a

1999

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE:  

DR. RICARDO CALVETE RANGEL  

APROBADO ACTA No. 17  

Santa Fe de Bogotá, D.C., febrero diez de mil  novecientos noventa y nueve.   

VISTOS  

Resuelve la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado LUIS ELIAS CELIS  MONROY,  contra  la  sentencia proferida por el Tribunal Superior de Santafé de  Bogotá  D.C.,  confirmatoria  de  la  dictada  por el Juzgado Primero Penal del  Circuito  de  la  misma ciudad, mediante la cual lo condenó a la pena principal  de diez (10) años de prisión por el delito de Homicidio.   

HECHOS  

Siendo  las  diez de la noche del día 13 de  mayo  de  1992, se encontraba JHON EDISON CARDENAS departiendo con tres personas  en  el  Bar  “La  Sirena”, ubicado en la Carrera 13ª #10-66 de esta ciudad,  cuando  un  desconocido  disparó hacia ellos en cuatro oportunidades para luego  salir  huyendo,  siendo  perseguido  por  aquél  y otro de sus acompañantes de  nombre  JOSE  REINEL  GALVIS  VALENCIA,  pero  cuando  ya iban sobre la vía, el  agresor  disparó  de  nuevo  causándole  la  muerte  a  JHON  EDISON CARDENAS.  Momentos  después el homicida LUIS ELIAS CELIS MONROY fue capturado por agentes  de   la   policía   que   habían  salido  de  un  CAI  al  percatarse  de  las  detonaciones.   

LA DEMANDA  

El defensor formula un cargo al amparo de la  causal  primera  así:  “La  sentencia  es  violatoria de una norma de derecho  sustancial,  a   la  voz  del  artículo  220  del  C.P.  P.,  por falta de  aplicación  del  artículo  445  del C. P. P., en forma indirecta, por error de  hecho  en  la  apreciación  de  las  pruebas  en  torno a las reglas de la sana  crítica”.   

En  la  fundamentación dice que el Tribunal  dejó  de  reconocer  el  principio de In Dubio Pro Reo plasmado en el artículo  445  del  estatuto  procesal,  acusando la sentencia por ser violatoria en forma  indirecta  de la ley sustancial por falta de aplicación de la norma citada, por  error  de  hecho,  consistente  en  la  apreciación  errónea  de  las  pruebas  producidas en el proceso (Falso juicio de identidad).   

Textualmente manifiesta:  

“Existió  una equivocación del Juzgador  en  relación  con  la  materialidad de la prueba articulada, se siembra la duda  insalvable  que  trasciende  en  cuanto a las circunstancias de modo y tiempo en  que  se  desarrollaron  los  hechos,  es  así que se habla de las 10:45, 10:30,  0915,  y  que  según  el Tribunal no existe mayor disparidad, cuando entre esos  intervalos  de  tiempo  pueden  pasar muchas cosas. Las circunstancias de tiempo  para  atribuir  un  cargo de responsabilidad, deben estar bien precisadas. Estas  imprecisiones  brotan  del  informe  policial  de captura, que da las 9:45 de la  noche,  como el tiempo que sucedieron (F 14). Por su parte el testimonio de JOSE  REINEL  GALVIS,  refiere  que fue a las 10.30 de la noche (F11) y los policiales  que  a  las  9:45  eman  (sic) de las declaraciones , que como pruebas de cargo,  edificaron  la  certeza  de  la  responsabilidad  del  sindicado,  al  tenor del  artículo  247  del  C.P.P.,  contundentes  contradicciones  que  desdibujan  su  contenido;  omitiendo  el  Tribunal  tales  contradicciones que pecan contra las  reglas  de  la  sana crítica, generando error de hecho en la materialidad de la  prueba  que  llevaron  a  desconocer  la  duda  razonable,  y  así  vulneran el  artículo  445  del  C.P.P.  y aplican indebidamente el artículo 247 del C.P.P.  por el cual se profirió condena”.   

A  manera  de  complemento  agrega  que  el  policía  NICOLAS  LEON  MORALES  refiere  en  primer  plano  que la persona que  vestía  ropa  oscura  se detuvo y se escucharon dos disparos, y una persona que  vestía  camisa  blanca  cayó  al  piso,  y  de nuevo la persona de ropa oscura  salió  a correr y observó que hacía el ademán de tirar algo a unas viviendas  del  primer piso, pero pese a que se buscó el arma  no se encontró, luego  se  debe  concluir  que  el  testigo  no vio que la persona de negro disparó al  occiso.   

Encuentra contradicción entre el testimonio  del  agente  RODRIGO  DE  JESUS  VELANDIA  CASTILLO y el de su compañero REINEL  RUIZ,  en cuanto a la vestimenta del capturado. Este asevera que portaba un saco  de  paño, contrario a los otros declarantes que hablan de una chaqueta de cuero  negro,  y  una  chaqueta  negra  de  jean.  Para  el actor estas contradicciones  generan un yerro grave que no vio el Tribunal.   

Señala  que  del  mismo informe policivo se  extraen  contradicciones  respecto del individuo capturado, y que no es el mismo  que  disparó  en el Bar la Sirena, como lo anotó el testimonio de REINEL RUIZ,  porque  el  detenido  no  vestía  chaqueta  negra  de cuero sino saco de paño.  Contrariamente  a  lo  afirmado  por  el Tribunal, hubo confusión por parte del  testigo  REINEL  en  cuanto  a  la sindicación directa a CELIS MONROY de ser el  homicida  de  JOHN  EDISON  CARDENAS,  en  cuanto a la vestimenta del que entró  disparando  al  gril  La Sirena, donde se encontraba “el interfecto” (hombre  de  chaqueta  negra), y el capturado LUIS ELIAS CELIS MONROY ( hombre de saco de  paño).  Luego  se  interroga: “Si estaba a 5 metros cuando el sujeto disparó  en  repetidas  ocasiones  a los (sic) integraban la mesa, por qué no acertó en  su  vestimenta y caracteres físicos, es decir no existió plena identidad entre  la persona que disparó y la capturada”.   

Termina  su  alegación  manifestando que el  testigo  REINEL  RUIZ  había  consumido licor, el arma no fue hallada pese a la  intensa  búsqueda,  el  lugar  era  peligroso,  las  condiciones de alumbrado y  “las  graves  contradicciones  (sic) positiva del testimonio de EXCELINO PEÑA  (?),  constituyeron  sin  duda  alguna  yerros de facto en la apreciación de la  prueba,  que  no  originó  en  conjunto  la  certeza  de la responsabilidad del  justiciable,     aplicándose     indebidamente    el    artículo    247    del  C.P.P”   

Las  pruebas de cargo, y más exactamente el  testimonio  de  “REINEL”,  no  tiene  crédito frente a los postulados de la  sana  crítica,  porque se puede afirmar que tergiversa la “verdad, Procesal y  se le dio un valor no merecido”.   

Solicita que se case la sentencia y se dicte  el fallo que en derecho corresponda.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

                             1.  El reproche que formula el libelista  consiste  en  que  a  su juicio la sentencia es violatoria del artículo 445 del  Código  de  Procedimiento   Penal,  porque  las  pruebas fueron apreciadas  desconociendo las reglas de la sana crítica.   

                             Ese planteamiento equivale a decir que en  opinión   del  actor  los  juzgadores  realizaron  una  valoración  probatoria  contraria  a las reglas de la lógica, de la ciencia, o de la experiencia, y esa  es justamente la carga demostrativa que tiene quien demanda.   

                             2. Pues bien, en la alegación presentada  por  el  impugnante  destaca  que  los  testigos  no coinciden exactamente en el  señalamiento  de  la  hora  en que ocurrieron los hechos, (9:45; 10:30; 10:45),  pero  en  lugar  de  ocuparse de tratar de demostrar que incidencia podía tener  esa  situación respecto de la determinación tomada en el fallo, lo que hace es  lanzar  afirmaciones  generales  que  a  nada  conducen,  tales  como  que  esas  contradicciones  las  omitió el Tribunal, “pecan contra las reglas de la sana  crítica”,  y  que  llevan  a  desconocer  la  duda razonable y a vulnerar los  artículos 247 y 445 del Procedimiento penal.   

                             Y  lo  más  grave,  no  dice  cómo  la  omisión  del tribunal puede ser violatoria de las reglas de la sana crítica, y  mucho  menos  de cuál de ellas, falencia en la que persiste cuando se refiere a  que  los  policiales  que  declararon no coinciden en la descripción de la ropa  que llevaba en ese momento el capturado.   

                             Además,  se  olvida de que lo que está  atacando  es  la sentencia, y en vez de precisar dentro del contenido de ella en  dónde  está  el  error, la deja de lado para dedicarse a la exposición de una  serie  de  comentarios sobre la forma como él habría apreciado las pruebas, en  una  evidente  repetición  de  argumentos propios de las instancias, ajenos por  completo a los fines del recurso extraordinario interpuesto.   

                               La    jurisprudencia   ha   repetido  insistentemente  que  el hecho de tener una opinión diferente a la del fallador  sobre  el  mérito  que ofrecen las  pruebas, no solo no es demostrativo de  la  existencia  de  un  error, sino que es algo explicable por los intereses que  animan  a  actuar  a  cada  uno  de  los  sujetos  procesales, quienes no pueden  desconocer  que  quien  tiene  la  última  palabra en esa materia es el juez, y  mientras   respete   las   reglas   de   la   sana   crítica   su  criterio  es  inmodificable.      

                             En síntesis, el censor anuncia un error  que  ni siquiera intenta demostrar, y dedica el escrito a confrontar el criterio  del  sentenciador  con  su  particular punto de vista, yerro que deja a la Corte  sin  tema  sobre  el  cual  pueda pronunciarse, siendo entonces lo procedente el  rechazo  in limine de la demanda por no reunir la exigencia del numeral 3º. del  artículo 225 del Código de Procedimiento Penal.     

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia -Sala de Casación Penal-   

RESUELVE  

Rechazar  la demanda de casación presentada  por  el  defensor  del  procesado  LUIS  ELIAS  CELIS  MONROY, y en consecuencia  declarar desierto el recurso interpuesto.   

En virtud de lo dispuesto en el art. 197 del  Código   de   Procedimiento   Penal,   contra  este  auto  no  procede  recurso  alguno.   

Comuníquese y Cúmplase  

   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL                                       

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                              CARLOS    A.    GALVEZ  ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR                                      

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                           NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *