11287b1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 11287  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            MAGISTRADO PONENTE:   

                            ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON   

                            APROBADO ACTA No. 179   

Santa  Fe de Bogotá, D.C., noviembre doce de  mil novecientos noventa y nueve.   

VISTOS  

Se  ocupa  la Sala de la demanda de casación  presentada por el defensor del procesado Carlos Mario Osorno Luna.   

El  24  de  mayo de 1995, el juzgado 37   penal  del  circuito  de Medellín condenó a Osorno Luna, a Robert Wilson Serna  Franco,  Luis  Gerardo Jiménez Múnera y a Juan Carlos González Chaverra, a 42  meses  de  prisión  y  a  la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas   por  el  mismo  término,  como  coautores  de  hurto  calificado  y  agravado.   

          En  razón del recurso de apelación, el  25  de  agosto  del  mismo  año  el Tribunal Superior de Medellín confirmó la  sentencia,  modificando  la pena: 21 meses de prisión y reducción proporcional  de   la  accesoria.   Esta  decisión  constituye  el  objeto  del  recurso  interpuesto.   

HECHOS  

Correctamente,   el  señor  juez  de  2ª.  instancia los resumió así en la sentencia recurrida:   

“Informan   las   diversas   constancias  integrativas  de  este  averiguatorio penal que aproximadamente a las tres de la  madrugada  del  30  de  enero  de  1994, cuando el señor CARLOS MARIO QUINTERO,  cumplía  funciones  de  taxista asalariado por HECTOR DE JESUS ZAPATA ARDILA en  vehículo   ‘Chevrolet  Chevette’, modelo 1.993,  de     placas     TIO-457,     afiliado     a     la     empresa    ‘Suavetax’,  al  pasar por un prostíbulo de la  calle  60  con  carrera  52  de  esta capital, fue contratado por cuatro hombres  desconocidos  para  que  los  transportase  hasta  el  Barrio  San  Germán. Sin  embargo,  cuando transitaba con sus eventuales pasajeros por los Talleres de las  Empresas  Varias,  en  el  sector  de  ‘Los         Colores’,  estos  le revelaron sus verdaderos propósitos que no eran otros  distintos  al  apoderamiento  del  rodante y el dinero que llevase consigo, pues  amedrentándolo  con  navaja  y aplicándole la vulgarmente llamada ‘Máquina’      para    colocarlo    en  imposibilidad  de  obrar, le obligaron a detener la marcha, tomando uno de ellos  el  volante  con  su  víctima a bordo. No obstante, ésta  logró lanzarse  del  aparato  para  pedir  ayuda  a  un colega suyo que casualmente pasó por el  lugar  y con la asesoría de otros taxistas, emprendieron la persecución de los  delincuentes,  quienes  se  vieron obligados a abandonar el aparato unas cuadras  más  adelante,  cuando  dejó  de  funcionar  por la activación del sistema de  alarma.  En el recorrido fue apresado, CARLOS MARIO OSORNO LUNA y entregado a un  Sub-oficial  de  la Cuarta Brigada, mientras sus compinches, quienes se llevaron  consigo  $  50.000.oo  del  vehículo,  lograron  burlar  a  sus  perseguidores,  internándose  en sitio despoblado. Sin embargo, con la tardía colaboración de  OSORNO  LUNA,  fueron identificados sus compañeros de fechorías, ROBERT WILSON  SERNA  FRANCO,  LUIS  GERARDO  JIMÉNEZ  MUNERA Y JUAN CARLOS GONZALEZ CHAVERRA,  todos  amigos entre sí, residentes en el vecino municipio de Copacabana, y a la  postre ligados en la encuesta”.   

ACTUACION PROCESAL  

El  informe  rendido  por  la  autoridad  de  policía  que  conoció  del  asunto  y  dejó  a  disposición  de la unidad de  fiscalía  a  un  detenido,  fue  la  base  para iniciar la instrucción penal y  escuchar  en diligencia de indagatoria a Carlos Mario Osorno Luna, a quien luego  de  ampliar  su  injurada,  se le definió la situación jurídica con medida de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva  con  reconocimiento  del  derecho a la libertad.   

Después  de nueva ampliación de indagatoria  por  parte  de  Osorno  Luna,  la  fiscalía  decidió  vincular  al  proceso  a  Robert   Wilson  Serna  Franco  y  Luis Gerardo Jiménez Múnera, a quienes  recibió  indagatoria.  Juan  Carlos  González  Chaverra,  al  enterarse  de la  vinculación  al  proceso  de sus compañeros, se presentó voluntariamente ante  la  fiscalía  y  fue  oído  en injurada. A los tres últimos implicados se les  resolvió  la  situación  jurídica  con medida de aseguramiento consistente en  detención  preventiva  con derecho a la libertad provisional de conformidad con  el  artículo 415,  numeral 7º.  del C. de P.P., previa constitución  de caución prendaria.   

Cerrada la investigación, el 16 de junio de  1994  la fiscalía 43  de la unidad 4ª. de patrimonio calificó el mérito  del  sumario  con  resolución  de acusación contra los cuatro sindicados, como  presuntos  responsables  de  hurto  calificado  y  agravado.  Les  reconoció la  libertad provisional.   

La defensora de los procesados Serna Franco,  Jiménez  Múnera  y  González  Chaverra,  interpuso  recurso de apelación. La  unidad  de  fiscales  delegados  ante  los  Tribunales Superiores de Antioquia y  Medellín confirmó la decisión el  12 de septiembre de 1994.   

El juzgado 37 penal del circuito de Medellín  adelantó  la etapa de la causa, y luego de llevar a cabo la audiencia pública,  dictó  sentencia  condenatoria  en  los  términos indicados.  Además, le  negó  a  los  procesados  el subrogado de la condena de ejecución condicional,  “habida  cuenta  de que ninguno de los dos requisitos que para su otorgamiento  establece el artículo en cita se presenta en este caso…”.   

Apelado  el  fallo  de primera instancia, el  Tribunal  Superior  de  Medellín  lo modificó, en el sentido de condenar a los  procesados  a  la  pena  principal  de  21 meses de prisión y a la accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por el mismo término. En lo  demás lo confirmó.   

El defensor del procesado CARLOS MARIO OSORNO  LUNA,  en  tiempo  oportuno,  interpuso recurso extraordinario de casación, que  fue concedido por el Tribunal.   

El  6  de  febrero  de  1996, la demanda fue  declarada   ajustada    y  se  corrió  traslado  al  ministerio  público.   

LA DEMANDA  

El  casacionista  planteó  en  su libelo la  causal  primera de casación: violación directa de la ley sustancial,  por  cuanto  no  fue  aplicado  el  artículo  68  del  C. P., es decir, porque no se  concedió   la  condena  de  ejecución  condicional.  Pidió  fuera  invalidada  parcialmente  la  sentencia  y  que en su lugar se profiriera la de remplazo que  reconozca  el  beneficio  solicitado.  Luego  de  aludir  a  la  interpretación  errónea  del  artículo 68 del C. P., critica el análisis que hace el Juzgador  sobre   la  personalidad  y  sobre  la  naturaleza  y modalidades del hecho  punible  y  trata  de  sustentar  su  pensamiento en unas decisiones de la Corte  sobre  el  punto.  Cuestionó al Tribunal el dejarse llevar por la mala fama que  tiene  la  ciudad  de  Medellín  y  por  el  impacto  que  produce  el hurto de  vehículos,   estigmas   o   prejuicios  que  le  hicieron  perder  objetividad.  Consideró,  por  último,  que  “…el sentenciador  atribuyó  al  art.  68  del  C. P., violado para el caso en comento, un sentido  jurídico  que  no  tiene  y  en  consecuencia  un efecto o consecuencia del que  carece,  siendo por tanto icorrecto el entendimiento o interpretación abstracta  que de la dicha norma se ha hecho”.   

EL MINISTERIO PUBLICO  

          El  Procurador 2º. delegado en lo penal conceptúa que la sentencia  no  puede  ser  casada, esencialmente por la pluralidad de errores técnicos que  se  observan  en  la  demanda.  En  detalle,  partiendo  del escrito de defensa,  explica:  (1) Viola el principio de no contradicción, porque a la vez que acude  a  la  interpretación errónea de una norma, afirma que no fue aplicada. (2) En  contra  del  ataque  hecho,  el  Juzgador  sí  aplicó la norma que se dice fue  desconocida,  solo  que  la  utilizó  en  forma denegativa. (3)  Aparte lo  anterior,  el  casacionista  se  dedica a plantear sus personalísimos puntos de  vista  sobre  el  tema,  como si la Corte, en sede de casación,  fuera una  tercera  instancia  y,  además,  con  olvido  de  la  presunción  de acierto y  legalidad  que ampara a la sentencia de 2ª. instancia. (4) El censor en ninguna  parte  demuestra  la interpretación errónea hecha por el Juez, es decir,   no  prueba  que el sentenciador hubiera elegido correctamente una disposición y  le  hubiera  atribuido sentidos, efectos o consecuencias (positivas o negativas)  que no comportaba estructural-normativamente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

    

1. Recordando   con   más  detalle  el  trámite  procesal,  se  tiene  esto:     

1.1.  Los señores Osorno, Serna, Jiménez y  González  Chaverra  fueron  condenados  en  1ª.  instancia  el  24  de mayo de  1995.   

1.2.  El  26  de  mayo del mismo año fueron  notificados   los   intervinientes,  entre  ellos  los  dos  defensores  de  los  procesados (Fl. 183).   

1.3.  El  1º.  de  junio  de 1995 apeló el  defensor  de  tres  procesados  (Fl. 186) y el 2 de junio lo hizo el defensor de  Carlos  Mario  Osorno  (Fl.  187).   

1.4.  El 14 de junio de 1995, el defensor de  los  señores Serna, Jiménez y González sustentó el recurso interpuesto (Fls.  189 s.s.).   

          1.5.   Dentro   del  término  de  traslado  para  los  recurrentes,  no     sustentó    el    representante    de  Osorno    Luna,  como  se  hizo constar al Fl. 193.  Quiso  hacerlo sólo el 27 de junio de 1995, cuando vencía el lapso de traslado  a los no recurrentes (Fls. 196 y 196 vto).   

1.6.   El   mismo   día   27,  el  juzgado  del  circuito concedió el  recurso   en   favor   de  Serna,  Jiménez  y  González,  y  por  no              haber             sustentado          oportunamente         la              inconformidad,        declaró           desierto   el  recurso    respecto   de  Carlos    Mario             Osorno            Luna (Fls. 197/8).   

1.7. El 25 de agosto de 1995, el Tribunal de  Medellín,  cuando  conoció  el  asunto en 2ª. instancia, redujo la pena a los  procesados  y,  expresamente,  hizo  extensiva  la  diminuente  a  Osorno  Luna,  a      pesar    de    que    su   defensor           no              había            sustentado   el  recurso,  en  aras  del  principio constitucional de  igualdad (Fl. 211).   

1.8. El 12 de septiembre de 1995, el defensor  de  Osorno  Luna  interpuso  recurso  de  casación  (Fl.  221)  y  el Tribunal,  estimándolo  procedente,  dispuso los traslados correspondientes. En tiempo, el  defensor  recurrente  presentó  la  demanda que, curiosamente, aparece también  firmada por el representante de los otros señores procesados.   

1.9. Adelantado el trámite correspondiente,  el  6  de  febrero  de  1996  se  declaró ajustada la demanda y expresamente se  afirmó  que  como  el  defensor  de  Serna,  Jiménez y González suscribía la  demanda  sin  haber interpuesto el recurso extraordinario, tal acto se entendía  como una simple coadyuvancia.   

          1.10.  El  5  de febrero de 1995 se recibió en la Corte el concepto  del   procurador   delegado   y   se  registró  proyecto  el  11  de  julio  de  1997.   

2.  Dentro de los requisitos para acceder al  recurso  de  casación,  la  Corte ha sentado, entre otros,  el relacionado  con  el  interés  para impugnar extraordinariamente. Ha dicho, exactamente, que  para  que  uno  de  los  sujetos procesales pueda acudir en casación, ha debido  apelar  y  sustentar  debidamente  la  sentencia  de primera instancia y que, al  contrario,  si  no  lo  ha  hecho  o lo ha hecho precariamente, carece de razón  para,   después,  querer  recurrir  en  casación  pues  que  ha  enseñado  su  conformidad  o   acuerdo con la decisión proferida por el juzgador de 1ª.  instancia.   

Simultáneamente,   la   Corte   ha  hecho  excepciones,  es  decir, ha afirmado que sí es viable recurrir en casación aun  cuando  no  se  haya  realizado  la  apelación  mencionada,  si la sentencia es  conocida  en  2ª.  Instancia con motivo del grado de consulta, si con motivo de  la  alzada  provocada  por otro  sujeto procesal se desmejora la situación  del  sujeto  procesal  y  si  lo  planteado  en  la  demanda es la nulidad. Este  requisito  se  remonta al 9 de agosto de 1995 (M. P. Dr. Dídimo Páez Velandia)  y   la  doctrina  se  ha  mantenido  pacíficamente,  como  se observa, por  ejemplo,   en  las  decisiones  del  5 de agosto de 1997 (M.P. Dr. Fernando  Arboleda  Ripoll),  11 de agosto de 1999 (M.P. Dr. Edgar ;Lombana Trujillo) y 31  de agosto de 1999 (M.P. Dr. Jorge Córdoba Poveda).   

3.    Si    comparamos    lo    plasmado  discriminadamente  en  el punto 1. de estas consideraciones, con lo reseñado en  el  punto  2.,  fácilmente concluimos que quien recurrió en casación, el  defensor  de  Osorno  Luna,  carecía  de  interés para ello, primero porque no  sustentó  el  recurso de apelación respecto de la sentencia de 1ª. Instancia,  pudiendo  hacerlo,  y  segundo  porque  la  situación  de  Osorno Luna no está  acompañada  de  ninguna  de  las  razones  exceptivas  tenidas en cuenta por la  jurisprudencia.   

          Con  fundamento  en  lo anterior, resulta obvio que la demanda, como  ya se anunció, debe ser desestimada.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          Desestimar la demanda.   

Cópiese y devuélvase al Tribunal de origen.  Cúmplase.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL             JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO           

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS     E,    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON               YESID  RAMIREZ BASTIDAS   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria             

    

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