10731e

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 10731  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                                                           

                                                    Magistrado Ponente   

                                                    Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                                                    Aprobado Acta N°56   

                                                                                           

Santafé  de  Bogotá, D. C., veinte (20) de  abril de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          V I S T O S :   

Decide  la  Sala  el  recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  FABIAN  ALBERTO  AGUDELO  GARCIA,   en  contra  del  fallo de 21 de  febrero  de  1995,  por  medio  del  cual  el  Tribunal  Superior  de Medellín,  impartió  confirmación  a  la sentencia del Juzgado Segundo Penal del Circuito  de  Bello  que  lo condenó a la pena principal de 40 años y 9 meses prisión y  multa  por  la suma de $10.000,oo, a la accesoria de interdicción de derechos y  funciones  públicas por el término de 10 años, a la condena civil del pago de  perjuicios  morales  y  materiales  y  le  denegó el subrogado de la condena de  ejecución  condicional,  una  vez que lo declaró penalmente responsable de los  delitos  de  homicidio,  homicidio  y  lesiones, extorsión y hurto calificado y  agravado,  que  le  habían sido imputados en sendas resoluciones de acusación,  formuladas     en     cuatro    procesos    penales    objeto    de    posterior  acumulación.   

          HECHOS  Y  ACTUACION  PROCESAL :   

1°.- PROCESO #216 POR EXTORSION.  

El  15  de diciembre de 1992, ante la Unidad  Investigativa  de  la  Fiscalía  General  de  la Nación, la señora LUZ MARINA  LOPEZ  CARO, esposa de LUIS ALBERTO GUARNIZO RIVERA, puso en conocimiento de las  autoridades  que  en  la  noche  anterior había sido introducido un escrito por  debajo  de  la  puerta  de su casa, en donde además funciona una carnicería de  propiedad de GUARNIZO RIVERA, con la siguiente leyenda en el sobre:   

                      “Señor ?  Luis  por  el  bien  de su hogar lea lo q’ esta incluido en el sobre por el bien  suyo   y   de   la   familia   no   falle  mañana  el  compromiso”  (Redacción  textual).   

El    escrito    era    del    siguiente  tenor:   

                      “Señor ?  Luis,  para  el  mes  12/15  a las PM en adelante necesitamos la $1.200.000 y si  pide  protección  de la ley va perdiendo su familia .. Muerte si, no colaboran”  (Redacción y ortografía textuales).   

En  la  misma diligencia de denuncia expresa  que  tiene  conocimiento  que  en  el sector operan unas bandas y que conoce “un  joven  que le dicen FABIAN y hablan mal de él … Sospechamos que tiene que ser  PECAS  porque  mi hija de nombre Pilar dice que este muchacho saluda a mi esposo  DON  LUIS  y  FABIAN  también  lo  saluda así, la mayoría de la gente le dice  Tolima, porque él es de allá”.   

                     

LUIS  ALBERTO  GUARNIZO RIVERA, por su parte  informó  que  el  día 15, “como a las once de la mañana bajaba un muchacho de  nombre  FABIAN  es  un  sicario”  a quien llamó para contarle del escrito y “me  dijo  que  él me colaboraba que le diera cinco mil pesos ($5.000,oo) que el iba  por  unos  fierros  y que iba a cuadrar unos amigos y que él estaba pendiente a  las  doce y media, yo le di los cinco mil pesos y el muchacho se fue. A la media  hora  llegó  y  me dijo que le diera otros cinco mil ($5.000,oo) que necesitaba  …  regreso  nuevamente,  y  me  dijo  que  ya sabia quien era el que me había  metido  la  carta debajo de la puerta, … en una taberna vi un muchacho vestido  de  blanco  y  me  dijo  que ese era el que me estaba chantajiando … FABIAN me  preguntó  que  cuánta  plata  le  podía dar para el cuadrar el negocio con el  muchacho,  yo  le  dije  que  nada  que  yo no tenía dinero … me dijo que los  consiguiera  o  era  que  yo  iba a permitir que me mataran y también a toda mi  familia,  yo  le  contesté que le daba trescientos mil pesos ($300.000,oo) pero  que  me  tenía  que dar plazo … anoche a las ocho u ocho y media y me dijo me  tiene  que  dar  veinte mil pesos más ($20.000,oo) que necesitaba para él ir a  matar  a ese muchacho … yo le presté el cuchillo pero los veinte mil pesos no  se los dí …”.   

La  Unidad  de  Fiscalía, Grupo Previas, de  Bello  dispuso la apertura de investigación previa el 18 de diciembre de 1992 y  una  vez  recaudó  las pruebas pertinentes, mediante resolución de abril 14 de  1993   declaró  persona  ausente  a  FABIAN  AGUDELO  GARCIA,  contra  quien dictó medida de aseguramiento  de  detención  preventiva  el día 26 siguiente por el delito de extorsión. El  13  de  agosto  del  mismo  año  de  1993,  se  recepcionó  la  indagatoria de  FABIAN AGUDELO GARCIA, y en  la  ampliación  de  esta  diligencia  en  la  cual se le recaudó material para  confrontación grafológica.   

A  continuación  se  calificó  el  mérito  sumarial   según   resolución  de  septiembre  10  de  1993,  con  resolución  acusatoria   en  contra  de  FABIAN  ALBERTO  AGUDELO  GARCIA, por el delito de extorsión. En el mismo auto  se  le  designó  una  profesional  del  derecho  como  defensora, a quien se le  notificó la resolución acusatoria.   

En  firme  el  auto anterior, se designó un  nuevo  defensor  quien  pretendió  entrevistarse  con  su  defendido  y  al  no  lograrlo,  por renuencia de éste, renunció al encargo, pero el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de Bello que adelantaba el juicio, no aceptó la renuncia.  Sin  solicitud  de  prueba  alguna  por  parte  de  los  sujetos  procesales, ni  ordenación  oficiosa,  se citó para la audiencia según auto de 14 de enero de  1994,  la  cual  no  se  celebró  al  disponerse la acumulación del proceso al  Radicado  bajo  el  #241  por  el  delito  de  homicidio  seguido  en  contra de  FABIAN AGUDELO GARCIA, ante  la  Unidad  Unica  de  Fiscalía  local,  previa  suspensión de la actuación y  unificándose  la defensa en el profesional que viene asistiendo al encartado en  la actuación #241 por homicidio.   

2°.- PROCESO #241 POR HOMICIDIO.  

El  día  4  de noviembre de 1992, cuando se  encontraba  en  el  aula de clases del Colegio Atanasio Girardot, dos individuos  penetraron  al  recinto y sacaron de él a la alumna ANA MILENA ESCOBAR SALAS, y  en   el   corredor   del   establecimiento  le  dispararon  con  “un  changón”,  ocasionándose  su muerte en el mismo día, a consecuencia “natural y directa de  la  anemia aguda, heridas de traquea, encéfalo y cayado de la aorta por arma de  fuego  de carga múltiple. Lesiones de naturaleza mortal”, conforme al protocolo  de necropsia.   

Practicó las primeras diligencias la Unidad  Unica  de  Fiscalía  de  Bello  (Antioquia),  Grupo de Previas, dependencia que  comisionó  a  la  Unidad  Investigativa  del  Cuerpo  Técnico.  El  recaudo de  diligencias  llevó  a  la apertura de la investigación, determinación asumida  el  15  de  abril  de  1993  por la Unidad Unica de Fiscalías de Bello, pues se  había  señalado  a FABIAN AGUDELO GARCIA, como uno de los autores de la muerte.   

El  3  de  agosto  de  1993,  FABIAN    AGUDELO   GARCIA,   rindió  indagatoria  asistido  por  abogada  titulada  y  el 8 de noviembre siguiente se  resolvió  sobre  su situación jurídica disponiéndose medida de aseguramiento  de  detención  preventiva  por homicidio agravado. El 28 de diciembre del mismo  año  se  produjo  la  calificación, emitiéndose resolución acusatoria por el  delito  de  homicidio  agravado  en  ANA  MILENA  ESCOBAR  SALAS,  en  contra de  FABIAN        AGUDELO       GARCIA.   

Por  auto  de  enero 18 de 1994, se dispuso  acumular  este  proceso junto con el anterior por el delito de extorsión, ambos  en   contra  de  FABIAN  AGUDELO  GARCIA.   

La causa por la muerte de ANA MILENA ESCOBAR  SALAS,  se  adelantó  por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Bello hasta  colocarlo  en  el mismo estado del proceso por extorsión y se señalaron fechas  para  celebrar la audiencia pública de juzgamiento los días 10 y 27 de mayo de  1994.  No obstante el 17 de mayo la Unidad seccional de Fiscalías remitió otro  proceso  por  homicidio  en  contra de FABIAN AGUDELO  GARCIA,  con  resolución  acusatoria por lo cual se  suspendió el trámite para una nueva acumulación posterior.   

3°.- PROCESO #274 POR HOMICIDIO Y LESIONES  PERSONALES.   

La  Unidad  de  Fiscalías,  1a. Permanente  turno  “D”,  de  Medellín, practicó el 26 de febrero de 1993, la diligencia de  levantamiento   del  cadáver  de  JAIDER  DE  JESUS  FERNANDEZ  VALDES,  en  la  Policlínica  Municipal, a donde había sido remitido con múltiples heridas con  proyectil  de arma de fuego, recibidas en atentado sucedido en la carrera 60 con  calle  21  del  municipio  de  Bello,  cerca  a  su  residencia, horas antes. En  desarrollo  de  estos hechos resultó lesionado el señor SERGIO ANTONIO ALVAREZ  quien  padeció  “perturbación  funcional  permanente del órgano de la visión  binocular,   por   enucleación   ojo   izquierdo”,   con   incapacidad  por  25  días.   

Las diligencias investigativas señalaron a  FABIAN  AGUDELO  GARCIA,  como  autor  de  la muerte de JAIDER DE JESUS FERNANDEZ VALDES, y por ello se le  vinculó  mediante  indagatoria  recepcionada  el  15  de  julio de 1993 ante la  Unidad  Seccional  de  Fiscalías  de  Bello  y  con  la asistencia del defensor  previamente designado por el indagado.   

La  situación jurídica le fue resuelta el  22   de   los  mismos  mes  y  año,  profiriéndose  en  su  contra  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva por los delitos de homicidio en JAIDER  DE  JESUS  FERNANDEZ  VALDES  y  Violación  al  Decreto 3664 de 1986, artículo  1°.   Posteriormente  se  le  increpó el delito de lesiones personales en  SERGIO  ANTONIO  ALVAREZ, dentro de los mismos hechos, por lo cual se amplió la  indagatoria  (noviembre  23/93)  y  se  resolvió  sobre su situación jurídica  (noviembre   24/93),   emitiéndose   medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva por el delito de lesiones personales.   

La  calificación se produjo el 27 de abril  de  1994,  ordenándose  emitir resolución acusatoria en contra de FABIAN  AGUDELO GARCIA, por los delitos  de  homicidio  en  JAIDER  DE  JESUS  FERNANDEZ  VALDES y lesiones personales en  SERGIO   ANTONIO   ALVAREZ.    Se   precluyó   por   el  porte  ilegal  de  armas.   

A  petición  del  defensor de FABIAN   AGUDELO  GARCIA,  el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Bello, a quien correspondió adelantar la causa,  mediante  auto de mayo 26 de 1994, dispuso acumular este proceso con radicación  #274,  a  los  radicados  bajo  los  números  216  (por  extorsión) y 241 (por  homicidio),   éstos  ya  acumulados  contra  el  mismo  procesado  FABIAN  ALBERTO  AGUDELO  GARCIA, para  seguirla por un solo trámite.   

Se supo entonces que ante el Juzgado Décimo  Primero  Penal  Municipal  de Medellín, cursaba otro asunto contra FABIAN  ALBERTO  AGUDELO  GARCIA,  con  resolución acusatoria ejecutoriada, por el delito de hurto.   

4°.- PROCESO #18.466 por HURTO CALIFICADO Y  AGRAVADO.   

El  26  de  marzo  de 1993, en las primeras  horas  de  la  tarde,  fue  asaltado  el señor LUIS EDUARDO MUÑOZ BEDOYA, a la  altura  de la calle 20 con carrera 53, Sector de La Alpujarra, de Medellín, una  vez  que  había  entregado  una  carta  en  sitio  aledaño.  Los asaltantes le  exigieron  que  entregara  las  llaves de una motocicleta que él conducía y le  amenazaron  de  muerte  en  caso  de  formular  denuncia. Además de la moto, lo  despojaron  de  su  reloj  y  de  una  tula  de trabajo con veinte envíos en su  interior.  Identificó  el  automotor  como  marca Honda C70, modelo 1992, color  rojo,  con  placas  CIN-24 de Medellín, de propiedad de la empresa Avianca para  la cual trabaja.   

Un  día  después,  las  autoridades  del  Departamento  Dos, Policía Carabineros, Cuarta Estación Manrique de Medellín,  capturaron  a  quien  dijo  llamarse  ALBERTO AGUDELO  OSPINA,  quien se movilizaba en la moto sustraída y  portaba,  entre otros objetos, un maletín color verde de la empresa Avianca con  22  sobres de correspondencia. Posteriormente se identificaría al retenido como  FABIAN    ALBERTO    AGUDELO    GARCIA.   

Ordenó  la  apertura  de  instrucción  y  practicó  las  diligencias  de rigor, la Unidad Cuarta de Patrimonio, Fiscalía  7a.  Delegada,  con sede en Medellín, de la Fiscalía General de la Nación, en  donde  rindió  indagatoria  FABIAN  ALBERTO AGUDELO  GARCIA.   

El  29 de marzo siguiente se remitieron las  diligencias  al  Juzgado  43  Penal Municipal de Medellín y el 30, el procesado  designó  defensor,  siendo  reconocido  y  posesionado  en  la  misma  calenda.   

Las diligencias pasaron al juzgado 11 Penal  Municipal  de  la  misma  ciudad,  funcionario  que  el  1°  de  abril de 1993,  resolvió  sobre  la  situación  jurídica de FABIAN  AGUDELO    GARCIA,    imponiéndole    medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva  por  el delito de hurto calificado en  perjuicio  de  los  intereses  patrimoniales  de LUIS EDUARDO MUÑOZ BEDOYA y la  empresa  Avianca.  El 20 de mayo de 1993 se le concedió libertad provisional al  indemnizar   los   perjuicios   conforme  al  artículo  415-7  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

La calificación se profirió el 27 de enero  de   1994,   al  dictarse  resolución  acusatoria  en  contra  de  FABIAN  AGUDELO  GARCIA, por el delito  de  hurto  calificado y agravado en perjuicio de LUIS EDUARDO MUÑOZ BEDOYA y de  la empresa AVIANCA.   

En  firme el calificatorio, las diligencias  se  remitieron  al  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Bello, dependencia  judicial  que  ordenó la acumulación de este proceso a los anteriores seguidos  contra el mismo procesado, según auto de julio 1° de 1994.   

Unificados los cuatro procesos relacionados  y  encontrándose  equiparada la actuación en cada uno de ellos, se celebró el  juicio público el día 20 de octubre de 1994.   

La  sentencia de primer grado se emitió el  28  de octubre de 1994 por parte del Juzgado Segundo Penal del Circuito de Bello  (Antioquia) y en ella se resolvió:   

                                           “PRIMERO:  CONDENESE     a     FABIAN     ALBERTO    AGUDELO  GARCIA,  de  condiciones  civiles  reseñadas  en la  motiva  a  la  pena  principal  de  CUARENTA  (40) AÑOS y NUEVE (9)           meses de  prisión  y  multa  por  valor  de  $10.000  a  favor del CONSEJO SUPERIOR DE LA  JUDICATURA  al hallársele responsable del concurso de punibles, HOMICIDIO en la  persona  de  JAIDER  DE  JESUS  FERNANDEZ  VALDES y LESIONES PERSONALES donde es  ofendido  SERGIO  ANTONIO  ALVAREZ,  …  HOMICIDIO  en la persona de ANA MILENA  ESCOBAR  SALAS  …, EXTORSION, en perjuicio de los esposos GUARNIZO LOPEZ … y  HURTO  CALIFICADO,  …  en detrimento económico de la empresa “Avianca” y LUIS  EDUARDO MUÑOZ BEDOYA. …”.   

Le  impuso,  además, la condenación civil  correspondiente;   la  pena  accesoria  interdictiva  de  derechos  y  funciones  públicas  por  diez  años;  declaró  que  no  es  merecedor  a  la condena de  ejecución  condicional;  le abono el tiempo en detención preventiva como parte  cumplida de la pena; y, dispuso la publicación de la sentencia.   

Por apelación conoció el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  -Sala  Penal- de Medellín, quien en sentencia de 21 de  febrero   de   1995   (por  un  lapsus  calami  el  fallo  dice  de  1994),  Corporación que CONFIRMO lo resuelto por el a quo.   

Contra   esta  sentencia  se  recurre  en  casación ante la Corte Suprema de Justicia.   

         LA  DEMANDA :   

Tres cargos formula el censor en contra del  fallo, así:   

CARGO PRIMERO :  

Al amparo de la causal primera del artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal, formula el censor este primer cargo  “por  haber  incurrido  el  sentenciador  ad  quem en violación indirecta de la  norma  sustancial, por error de hecho ostensible en la apreciación de la prueba  arrimada  al  proceso, aplicando indebidamente los artículos 323, 324 y 334 del  Estatuto Punitivo …”.   

Señala   que   en   relación   con   la  responsabilidad   deducida  en  el  proceso  seguido  por  el  homicidio  de  la  estudiante  ANA  MILENA ESCOBAR SALAS, el sentenciador expresó que FABIAN   AGUDELO   GARCIA,  era  quien  portaba  el  arma  de  fuego, “… pues fueron varios los testigos que lo vieron  entrar  con  una bolsa plástica en la mano”, pero omite señalar cuáles fueron  dichos  testigos,  “tornando  imposible  la  censura  en  Casación”  y haciendo  difícil  al  impugnante  “señalar,  si  el  sentenciador incurrió en error de  hecho  o de derecho, en un  falso juicio de existencia o en un falso juicio  de  identidad,  en  un  falso  juicio  de  legalidad  o  en  un  falso juicio de  convicción”.   

No   obstante  indica  que  respecto  del  testimonio  de  UBER  GERMAN GIL, incurre en error de  hecho  por  falso  juicio  de identidad, pues le hace  decir  lo  que  no  dijo.  Coloca  el  fallador “el changón en manos de Agudelo  García,  interpretando equivocadamente el testimonio de GIL quien, además, “no  sabe  indicar  con  certidumbre  los  rasgos  fisonómicos  de  las personas que  describe”.   

Incurrió  el  fallador  en  error   de   hecho  por  falso  juicio  de  existencia  al  analizar  el dicho de la madre de la víctima ESCOBAR SALAS,  señora  LUZ  MARINA  SALAS  pues  ésta informa que unas compañeras de su hija  fueron  a  su  casa  ocho  días  luego de los hechos y “me contaron que Duberly  Fortina  Zapata  había  entrado  el  arma,  le entregó una bolsa del éxito al  pecoso,  él  entró  al  salón y la llama a Ana Milena, Duberly le entregó la  bolsa y él después de esto fué que llamó a la niña mía …”.   

Si el fallador, concluye, no distorsiona la  versión  de Uber Germán Gil y “si hubiese valorado el testimonio de la señora  Luz  Marina  Salas  de  Escobar  (folios  48  fte.)  no  habría incurrido en el  ostensible  error  de hecho, afirmando que el changón lo llevaba FABIAN ALBERTO  AGUDELO …”.   

Así dice que se aplicaron indebidamente los  artículos 323 y 324 del Código Penal.   

CARGO SEGUNDO:  

Lo  expone  señalando  que el sentenciador  “distorsionó  el  testimonio  de  Sor  Nelly  Agudelo  Jiménez”,  ya  que esta  deponente  describe “inequívocamente”  los rasgos de la persona que salió  del aula de clases, como “el mono”, “el mono pecoso”.   

Si  sólo hubo un disparo, solo una persona  retiró  a  la joven ANA MILENA del aula de clases y sólo una persona disparó,  no  puede hablarse de coautoría, pues sólo una persona intervino en el proceso  ejecutivo  y  consumativo  del homicidio y este lo fue “el mono pecoso”. Tampoco  puede  hablarse  de  coautoría  tácita,  “ya  que  los principios de identidad  delictual,  convergencia  intencional,  mancomunidad  de  intereses, no aparecen  demostrados   en   el   proceso”.  Esa  distorsión  de  la  prueba  conduce  al  predicamento  de  un  error de hecho por falso juicio de identidad que llevó al  sentenciador  a  la indebida aplicación de los artículos 323 y 324 del Código  Penal.   

Como  incidencia  señala  que  la  errada  tasación incrementó indebidamente la pena.   

CARGO TERCERO:  

Reclama  que  hubo  un  falso  juicio  de  identidad  por parte del fallador al darle “pleno poder demostrativo al dicho de  Juan  Carlos  Sánchez  Váldez, cuando señala a FABIAN ALBERTO AGUDELO como el  autor  material  de  la  muerte  de su hermano Jaider de Jesús Fernández y del  lesionamiento de Sergio Antonio Alvarez”.    

Y agrega:  

                       “Ese  ostensible  error  de  hecho, llevó al sentenciador a aplicar indebidamente los  artículos  323  y  324  del Estatuto Punitivo, en concordancia con la Ley 40 de  1993.  Un análisis correcto del testimonio de Sánchez Váldez (Folios 13 vts.)  en  sus  aspectos  subjetivo  y objetivo, hubiese llevado al juzgador a no darle  credibilidad  alguna  en  lo  atinente  a  la  acusación  que formula contra el  imputado”.   

Enumera  como  fallas  que el declarante es  testigo  interesado  y  único;  que  no lo analizó a fondo por la reiteración  delincuencial    de    FABIAN    ALBERTO   AGUDELO  GARCIA,  ya  que  SANCHEZ  VALDES no declaró lo que  realmente  vió;   que  el  error de hecho por falso juicio de identidad es  tan  protuberante,  que  se  le  dió plena credibilidad al testigo sin tener en  cuenta  su  real ubicación, su estado de ánimo, las distancias, la ausencia de  reconocimiento  en fila de personas y la práctica de inspección judicial en el  lugar  de  los  hechos;  y  que  ignoró  los testimonios de la madre de SANCHEZ  VALDES, señora MARINA VALDES LONDOÑO.   

En  conclusión solicita casar parcialmente  el  fallo  para que se revoquen las condenas por los delitos de homicidio en Ana  Milena  Escobar y homicidio y lesiones personales, respectivamente, en Jaider de  Jesús Fernández y Sergio Antonio Alvarez.   

         CONCEPTO DE LA PROCURADURIA DELEGADA EN LO PENAL   

Descorrió el traslado el Procurador Tercero  Delegado  en  lo  Penal, quien se pronuncia de manera adversa a las pretensiones  del  actor,  resaltando cómo se advierte con claridad que el actor promueve los  varios  reparos  contra la sentencia a través de la misma causal y por la misma  vía:  violación  indirecta.  Por  razones  de  orden,  lógica  y de la propia  estructura  del  fallo,  su concepto lo refiere inicialmente en lo que atañe al  homicidio  en  la  colegiala  y  luego  sobre el homicidio y las lesiones de los  albañiles, así:   

1.-  DEL  PROCESO POR LA MUERTE DE LA JOVEN  ANA MILENA ESCOBAR SALAS.   

La  demanda,  estima,  no  cumple  con  las  exigencias  mínimas  que  impone  el artículo 225 del Código de Procedimiento  Penal  y  su postura se resume en la afirmación de que del dicho de la madre de  la  fallecida,  LUZ  MARINA  SALAS,  que no analizó el juez sentenciador, no se  desprende   un  juicio  de  responsabilidad  penal  en  contra  de  FABIAN  AGUDELO  GARCIA, “en tanto que  algunos  de  los  testimonios sobre los cuales construyó la condena el Tribunal  no  fueron  mencionados,  con lo cual se desconoce la fuente de las conclusiones  del   sentenciador   y   se  torna  imposible  el  ataque  de  la  decisión  en  casación”.   

Para el Ministerio Público,  

                        “No  obstante,  tal  apreciación  conduciría  en  principio  a creer que su censura  está  referida  a  falta de motivación  -falta de expresión en la sentencia de la valoración jurídica  de    las    pruebas;    causal   de   nulidad   no  formulada-   acompañada  de  un  falso  juicio  de  existencia por omisión”.   

Mas la misma demanda admite que el procesado  FABIAN  AGUDELO  GARCIA,  fue  identificado  como  quien llevaba “el changón”, aduciendo, entonces, que a  tal  conclusión  se  arribó  por la tergiversación de los testimonios de Uber  Germán Gil y de Sor Nelly Agudelo.   

La  tesis  que  el  defensor pretende sacar  avante  no  advierte  que  el  fallador  de  primera  instancia  consignó cómo  FABIAN  AGUDELO  GARCIA,  fue  la persona que ingresó al aula de clases portando dentro de un paquete del  almacén  “Exito” el arma de fuego mencionada lo cual si bien no vio Uber Gil si  lo  observó  su  condiscípulo  cuando  le expresó: “si ve hermano ese man tan  visajoso  con  ese  changón  (folios  36  y  50)”,  luego  lo que le endilga al  Tribunal  no  corresponde a la realidad ya que en el fallo se determina cómo al  admitirse   lo   expresado   por   Uber,   se   deduce   que   era  FABIAN  AGUDELO  GARCIA,  y  no  otro,  quien  estaba  portando  arma  el  luctuoso  día.  Al efecto cita el Procurador  Delegado en lo Penal el siguiente párrafo del fallo del Tribunal:   

                        “El  testigo  que  observó  y dijo eso, cuya capacidad de percepción y credibilidad  no  pone  en  duda  la  sala,  se  refería al sindicado FABIAN ALBERTO AGUDELO,  y   no   al   otro,  eso  es  indudable;  éste  permanecía  en  la  puerta y al alcance de Uber Germán  Gil,  quien  no  le advirtió arma alguna, ni nada que revelara la posesión del  artefacto  y  que  aquél  quien  ingresó  al  aula y se paseó por el interior  llevando  la  bolsa  plástica  y  no  otra,  además, es la interpretación que  permite el contexto de la declaración”.   

El   Tribunal,   además,   dedujo   la  responsabilidad  de FABIAN AGUDELO GARCIA,  por la prolifera prueba indiciaria existente en su contra en el  proceso. Al efecto, transcribe del fallo:   

                   “En suma,  la  capacidad  para  delinquir, la presencia en el lugar, la posesión del arma,  las  falsas  y  contradictorias  explicaciones sobre el motivo de su presencia y  las  circunstancias que la rodearon, la rápida huida del escenario del crimen y  la   manifiesta   solidaridad  criminal  que  demuestran  los  hechos,  permiten  imputarle   al   acusado   FABIAN  ALBERTO  AGUDELO  GARCIA, la participación en el homicidio, a título  de    coautor    y    la    subsiguiente    responsabilidad    penal   en   esta  conducta”.   

La  inadecuada  y  antitécnica  tarea  del  libelista  se  reduce a imponer su criterio enfrente a un testimonio, señalando  que   no   hubiese  incurrido  el  Tribunal  en  error  si  cree  su  unilateral  interpretación  respecto  de  Luz  Marina  Salas,  “el que, como lo destacó la  Delegada no existió”.   

2.-  DEL PROCESO POR LA MUERTE DE JAIDER DE  JESUS FERNANDEZ y LAS LESIONES EN SERGIO ANTONIO ALVAREZ.   

El  “TERCER  CARGO”  que  aduce  a un falso  juicio  de identidad cometido sobre el testimonio del hermano de la víctima del  homicidio,  señor  JUAN  CARLOS  SANCHEZ VALDES, no tiene mejor fortuna que los  anteriores,  “ya  que  sin límite alguno lo califica de indigno de credibilidad  por  factores  que  en  su  opinión  no fueron vistos por el juzgador, como que  provenía del hermano de la víctima y simplemente era de oídas”.   

Se  convierte  la  censura  en  una  mera  especulación  que  desconoce  la  facultad  judicial  de  valorar  las  pruebas  conforme  a  las  reglas  de la sana crítica, irrumpiendo en el falso juicio de  convicción,   lo   cual  lo  torna  en  antitécnico  y  falto  de  claridad  y  precisión.   

Por  el  contrario,  no  fue  descuidado el  Tribunal  en  este  punto  de  manera  que fue “sometido el testimonio a la sana  crítica,  se  apreció como directo y digno de crédito por su contenido, dadas  las particularidades que ofrecía” y consignó:   

                  “El estaba  en  el  lugar de los hechos y los percibió de primera mano, según se desprende  de  las  declaraciones  de  Marina  Váldez (fl. 10 vto) Orlando Antonio Rincón  (fls. 49 vto y 50) y Sergio Antonio Alvarez (fl. 51)”.   

Abonando a ello, el fallador estimó que el  testigo  estuvo  a  menos  de 15 metros, a punto que logró esquivar un disparo.  Refutó  el  fallador la versión del imputado FABIAN  ALBERTO  AGUDELO  GARCIA, que maliciosamente señaló  como  autor de los homicidios “al Pecas”, sabiendo que éste había ya fallecido  y  dando  inconsistente y contradictoria explicación sobre supuesta ausencia de  la localidad en donde estos acontecimientos se desarrollaron.   

Se desplazó, dice el Procurador Delegado en  lo  Penal,  el casacionista al cuestionar la valoración probatoria, del ámbito  del  error  de  hecho  para  incursionar  en  el  de derecho por falso juicio de  convicción,  lo  cual  amerita  desestimar  la  demanda.  La inexistencia de un  reconocimiento  en  fila  de  personas y de una inspección judicial al lugar de  los  hechos,  se  hacia innecesaria “cuando precisamente el testigo que reprueba  identificó  al  autor  del  hecho” y porque si echaba de menos su práctica, el  ataque  al  fallo  ha  debido  proponerlo  y  demostrarlo al amparo de la causal  tercera de nulidad.   

Así, pues, la pluralidad de indicios en el  proceso  por la muerte de la colegiala y la prueba directa en el atentado contra  los   albañiles,  permanecen  incólumes  haciendo  la  censura  desenfocada  e  inalcanzable la pretensión.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE:   

CARGO PRIMERO :  

Indica la demanda que incurrió el fallador  “en  violación  indirecta de la norma sustancial, por error de hecho ostensible  en  la  apreciación  de  la prueba arrimada al proceso, aplicando indebidamente  los  artículos 323, 324 y 334 del Estatuto Punitivo …”, error al cual arribó  el    juzgador    al    determinar    la    responsabilidad    de   FABIAN  ALBERTO  AGUDELO  GARCIA, en el  proceso   seguido   por  el  homicidio  de  la  estudiante  ANA  MILENA  ESCOBAR  SALAS.   

La  Corte  Suprema  de  Justicia, ha venido  pregonando:   

                        “La  jurisprudencia  también  ha sido reiterativa e incontrovertida al precisar que,  cuando     se     trata     de    la    violación  indirecta  el censor tiene que demostrar que el juez  incurrió  en  ostensible  error  de  hecho  o  de derecho en el análisis de la  prueba,   que  de manera indirecta y decisiva influyó en el fallo para que  una  Ley sustancial no se aplicara, se aplicara indebidamente, o se interpretara  erróneamente.  Se  está  en  la  obligación,  consecuentemente,  de  indicar,  cuáles  son  las  pruebas sobre las que recae el error, la naturaleza de éste,  la  norma procesal objetiva que regula la aducción de la prueba y la incidencia  concluyente  de  este yerro del juzgador en la parte resolutiva de la sentencia.  Y   si   se   alega   error   de  hecho,  la  censura  debe  demostrar  que  el  fallador incurrió en un  falso     juicio     de    existencia,  esto  es,  que omitió la consideración de pruebas obrantes en  el  proceso,  o  tuvo  en  cuenta  pruebas  materialmente  inexistentes; o en un  falso     juicio     de     identidad,  o sea, que el sentenciador tergiversó el contenido fáctico de  la  prueba,  bien porque le dio un alcance objetivamente mayor del que realmente  tiene  o  inferior al que en ella obra. Y si de error  de  derecho se trata, para que proceda de apreciarse  la  prueba  a pesar de sus vicios de aducción, o, darle a la misma un valor que  la  Ley no le atribuye (hoy por hoy, tarifarla, cuando lo que existe  es la  libre  apreciación  o  persuasión  racional)”   (Cas.  marzo  29/93,  Mg.  Ponente Dr. Gustavo Gómez).   

En  esta  oportunidad la demanda, y así lo  advierte   el  Ministerio  Público,  no cumple con las exigencias mínimas  que  impone  la  ley  y  reitera  la  jurisprudencia transcrita, para el recurso  extraordinario  y apenas si se limita a la consideración de que el dicho de Luz  Marina  Salas  no  fue  analizado  en  el  fallo y que de él no se desprende un  compromiso   penal  contra  FABIAN  ALBERTO  AGUDELO  GARCIA,  a  la  vez  que  algunos  testimonios  que  sirvieron   para   edificar   el  juicio  de  condena,  no  fueron  mencionados,  desconociéndose,  entonces,  la  fuente  de  las  conclusiones  del  juzgador y  haciendo  imposible  el ataque en casación. De ser ello así considera la Corte  Suprema  de  Justicia  acorde  con  el  Procurador  Delegado  en  lo Penal, “tal  apreciación  conduciría  en  principio a creer que su censura está referida a  una  falta de motivación -falta de expresión en la sentencia de la valoración  jurídica  de  las pruebas; causal de nulidad no formulada-  acompañada de  un  falso  juicio  de  existencia  por  omisión”. Sin embargo, el propio censor  termina   aceptando   que   FABIAN  ALBERTO  AGUDELO  GARCIA, fue señalado como la persona que portaba el  “changón”,  para  censurar  que  a  dicha  conclusión arribó el fallador como  fruto  de  la tergiversación de los testimonios de Uber Germán Gil y Sor Nelly  Agudelo.   

El  discurso se orienta, en síntesis, a un  cuestionamiento  de la credibilidad que dio el juzgador a las diversas versiones  que  conforman  el  informativo, pretendiendo imponer su particular apreciación  respecto  del  valor  probatorio  que  debía asignársele a algunas de ellas en  abierto  olvido  de  que  el  sistema  procedimental  nacional  se  rige  por la  apreciación  racional  conforme a las reglas de la sana crítica y que el fallo  está amparado de la doble presunción de legalidad y acierto.   

Relacionado  con el reproche según el cual  no  se  dice  cuál  la prueba testimonial que condujo a señalar a FABIAN  ALBERTO AGUDELO GARCIA, como la  persona  que portaba una bolsa, dentro de la cual se determinaría que estaba un  arma  de  fuego  (Changón),  la  sentencia  de  primer  grado fue explícita al  consignar:   

                    “Deja en  claro  que  FABIAN,  llevaba  una  bolsa  del  Exito,  sin que se enterara de su  contenido  y  niega ser ella  (se está refiriendo a DUBERLEY ZAPATA) quien  se  la  entregó,  como  ha  venido  conjeturando  la  progenitora de la occisa,  señora  LUZ  MARINA  SALAS.   Y  es  que es lo  cierto  que  FABIAN  AGUDELO,  llegó  al  salón  provisto  de una bolsa, donde  llevaba  algo  oculto,  sobre  este  aspecto también declaró SOR NELLY AGUDELO  JIMENEZ,  quien  identifica al moreno que conversó con DUBERLEY y dice esta que  ese  sujeto  desde  que  se  presentó  al  salón  llevaba  en  sus  manos  una  bolsa (Resalta la Corte)”   

                  “Retomando  el  testimonio de DUBERLEY dice que no averiguó quien lo acompañaba por miedo,  pero  demuestra  que si conoce a JAIME, apodado “Pecas” y sabe que es buen amigo  de  FABIAN  porque  frecuentemente  se  les  veía  juntos y visitaba la casa de  FABIAN,  pero  no  puede asegurar que este lo acompañó el día de la muerte de  ANA MILENA porque no lo vio”   

                                           “Interrelacionando  todos  estos testimonios, queda demostrado que  FABIAN  AGUDELO  GARCIA,  acompañado  de  un  sujeto  con  características “Mono-Pecoso” y que tiene que  corresponder  a  JAIME  (A.  Pecas),  amigo  íntimo  de  FABIAN, fueron los dos  únicos  extraños  que  aparejados  llegaron en búsqueda de ANA MILENA, juntos  salieron  del  salón  con  ella y una vez herida de muerte, fueron vistos salir  aparejados  en  rauda  carrera  por  las  escalas  del  edificio, para eludir la  acción de la Justicia”.   

La  transcripción ilustrará, entonces, la  sinrazón  del  recurrente al cuestionar que no se expresó la prueba de la cual  se  dedujo la responsabilidad penal de FABIAN ALBERTO  AGUDELO  GARCIA,  en  la muerte de la estudiante ANA  MILENA  ESCOBAR  SALAS,  lo  cual  determina  que, además de la formulación no  técnica  de  la  demanda,  las  argumentaciones contradicen la verdad de lo que  consignan el fallo y el   

proceso  mismo,  recordando  que cuando las  sentencias  de  primero  y segundo grado se orientan en un mismo sentido, han de  considerarse  como  una  unidad,  integradas  y,  además,  que los fallos no se  sustentaron  exclusivamente  en prueba testimonial, sino que en ellos se enuncia  todo un complejo indiciario que forma las diligencias.   

Toda  la prueba indiciaria enunciada en los  fallos  y  calificada como abundante y seria, permanece incólume pues el censor  no  la desvirtúa y para nada se refiere a las contradictorias explicaciones del  procesado  que  desvirtuaron  su  excusa.  Así  entonces,  ni siquiera de haber  probado  los  cargos,  el  fallo  perdería  apoyo  bastante para sostenerlo, en  cuanto  el  ataque  por  vía  de  la violación indirecta debe desquiciar en su  integridad  la prueba que sustenta el fallo, pues de dejarle soporte, a pesar de  acreditar   eventualmente  algún  error,  se  haría  imposible  acceder  a  la  casación.   

El cargo no prospera.  

CARGO SEGUNDO:  

En este caso afirma que el testimonio de Sor  Nelly  Agudelo fue igualmente tergiversado del cual  -dice el casacionista-  no  puede deducirse coautoría ya que esta testigo identifica plenamente a quien  disparó: “el mono, pecoso”.   

Incurre  nuevamente  en la equivocación de  pretender   imponer   su   criterio   al  del  juzgador  según  sus  personales  apreciaciones,   olvidando  que  el  principio orientador de la valoración  probatoria  imperante  en  nuestro medio  es la apreciación racional de la  prueba  y   desconociendo las argumentaciones que exponen los juzgadores en  el  fallo  cuestionado  y  mostrándose  igualmente  desenfocado cuando pretende  demostrar  que  la  coautoría  se  dedujo  exclusivamente del testimonio de Sor  Nelly Agudelo.   

Concretamente  dijo el fallo ya referido en  primera   instancia,   en   relación   con  el  grado  de  coparticipación  de  FABIAN    ALBERTO    AGUDELO    GARCIA:   

                   “Teniendo  entonces  una  versión  clara  del  concepto de coautoría, en el presente caso  concatenando  todas  circunstancias  antecedentes, concomitantes y posteriores a  este  homicidio,  todo  indica  que FABIAN AGUDELO GARCIA, actuaba conjuntamente  con  JAIME  (A.  Pecas),  en  el  punible,  desarrollando  un  plan común y con  distribución  de  funciones,  actuando  de mutuo acuerdo en la realización del  punible:  Juntos  llegaron  al  aula de clase en búsqueda de ANA MILENA, juntos  salieron  con  la  víctima hacia el corredor, apartándola de la visibilidad de  sus  compañeros  de estudio, juntos huyeron dejándola en estado agónico en el  piso  y  es  que  si  en  gracia  de  discusión diéramos por cierto que el que  descerrajó  el  disparo, hubiese sido JAIME ALBERTO RODRIGUEZ (Alias Pecas), no  puede     desconocerse    que    FABIAN    ALBERTO  AGUDELO,  era  íntimo amigo de aquel, circunstancia  demostrada  con  la  testigo  DUBERLEY  ZAPATA,  deduciéndose  que  actuaban en  solidaridad  criminal,  pues  de  no  ser  así  no se iba a hacer acompañar de  persona  ajena  a  los  hechos,  porque  nadie delinque en presencia de quien lo  conoce, por que ello podía dificultar la impunidad”.   

La objeción, concretada a la “coautoría”,  aparece  indebidamente  menospreciada por el impugnante cuando sostiene que solo  “el  pecoso”  fue  ejecutor  material  de los disparos, pues para el juzgador la  coincidencia   de   los   dos   sujetos   no   fue   meramente  accidental  sino  preacordada.   

Carece, entonces, de fundamento este segundo  cargo y como tal deberá declararse que no prospera.   

TERCER CARGO:  

Expresa  el  libelista  que  incurrió  el  fallador  en  error  de  hecho  por  falso juicio de identidad cometido sobre el  testimonio  de  Juan Carlos Sánchez Valdés y rendido dentro del proceso que se  adelantó  por  la  muerte  del  hermano  de  éste, Jaider de Jesús Fernández  Valdés.  Reprocha  al  juzgador  el  haberle dado credibilidad cuando señala a  FABIAN    ALBERTO    AGUDELO    GARCIA,  como  autor  material  de  la  muerte  de JAIDER DE JESUS y las  lesiones  en  SERGIO  ANTONIO  ALVAREZ,  proponiendo  “Un análisis correcto del  testimonio  en  sus  aspectos subjetivo y objetivo” método con el cual “hubiese  llevado  al  sentenciador  a  no  darle  credibilidad alguna en lo atinente a la  acusación que formula contra el imputado”.   

La  incorrección es evidente y se reduce a  meras  especulaciones sobre su personal e interesada valoración del mérito que  el  juez  dio  a esta específica prueba testimonial. Resalta así nuevamente el  olvido  del  sistema  de  valoración  probatoria  que  orienta  el  Código  de  Procedimiento  Penal  Colombiano  y  la  presunción  de legalidad y acierto que  lleva aneja la sentencia judicial.   

Basta   lo   anterior  para  rechazar  la  pretensión  a  más  de  que   de  todas  maneras, el fallo recurrió a un  adecuado  sistema  de valoración de este testimonio, analizándolo como directo  y  merecedor  de crédito por su contenido, no como lo califica el impugnante un  testigo  de  oídas  que  trae  al  proceso  comentarios  que recaudó. El fallo  radicalmente  lo  señala  como  presente  en el lugar de los hechos y quien los  “percibió  de  primera  mano”,  para  lo  cual recurre a otras declaraciones de  testigos  que  corroboran tales circunstancias, tales como Marina Valdés -madre  del  fallecido  y  del  testigo-,  Orlando Antonio Rincón y el lesionado Sergio  Antonio  Alvarez.  En efecto, literalmente se consignó en el fallo del Tribunal  Superior del Distrito Judicial -Sala Penal- de Medellín:   

                      “Todo  testimonio,  aún  el  del  directamente  ofendido, debe someterse a la crítica  racional para determinar su grado de veracidad   

                   “El hecho  de  que se trate en este evento de un testigo único y hermano de la víctima no  le  resta,  per  se,  credibilidad  a  su  declaración;  la  sana  crítica del  testimonio  aconseja  que,  en  tales casos, debe ponerse especial cuidado en el  examen  de  las  circunstancias  o modalidades del hecho que describe el testigo  por  el interés que puede tener en deformarlos, pero que, respecto del autor de  la  conducta,  su  testimonio  se torna más creíble y debe mirarse sin recelos  por  la natural disposición que tiene a que se castigue al verdadero autor y no  a otro y así lo han entendido la doctrina y la jurisprudencia.   

                     “En el  caso  que  examina  la Sala, nada conduce a pensar que Juan Carlos Sánchez haya  mentido,  ni  en  torno  de  las  circunstancias  del  hecho, ni del autor de la  conducta,  ni  es  cierto  que  sea  un  testigo  de  oídas o que su testimonio  obedezca a simples comentarios.   

                       “Él  estaba  en  el  lugar  de  los hechos y los percibió de primera mano, según se  desprende  de  las  declaraciones  de  Marina  Valdés  (  fl. 10 vto ), Orlando  Antonio  Rincón ( fs. 49 vto  y 50 ) y Sergio Antonio Alvarez ( fl. 51 ) y  de la lectura imparcial y completa de su testimonio.   

                        “La  proximidad  al  lugar, no mayor de 15 metros, y la reacción frente al homicidio  de  su hermano, que le valió un disparo, de otra parte, no dejan duda alguna de  su  capacidad  para  percibir  e  identificar  al  autor  de  la  conducta y los  testimonios  de  Orlando  Antonio  Rincón  y  Sergio  Antonio  Alvarez, quienes  relatan  los  hechos  en  similares  términos,  impiden  dudar de su veracidad”  (Págs. 11 y 12 del fallo).   

Respecto  a la alusión por la no práctica  de  algunas  pruebas,  se  anota  la  imprecisión  de  la censura pues de haber  ocurrido  esta  circunstancia  con fuerza suficiente para repercutir en el fallo  final,  la  proposición  ha debido formularse al amparo de la causal tercera y,  como  bien  lo  resalta  el Procurador Delegado en lo Penal, resultaban tanto la  diligencia  de  reconocimiento en fila de personas como la inspección judicial,  abiertamente   innecesarias,   “cuando  precisamente  el  testigo  que  reprueba  identificó al autor del hecho”.   

Este cargo, tampoco prospera.  

No  siendo  -desde otra óptica-  esta  una  oportunidad  para  revivir  el debate sobre los medios de prueba tenidos en  cuenta  en  la  sentencia  ya  que  no  es  una  nueva  instancia,  -como parece  entenderlo  el  censor-,  sino  que el extraordinario recurso se limita  al  examen  de conflictos específicos de ilegalidad y de la aplicación del derecho  objetivo  en  la  sentencia, y menos el momento de introducir un discurso con el  cual  se  pretenda  sacar  avante  la  particular opinión de uno de los sujetos  procesales,  tal  cual  se  aprecia  en  el desarrollo del tema en la demanda de  casación presente, es claro que la pretensión fracasa.   

Si  asumió  el  fallador,  amparado  en su  convicción  racional,  el  grado  de  credibilidad que concedió a esta prueba,  así  eventualmente  otras  opciones  pudieren apreciarse, prima la del juzgador  amparada  por  la  doble presunción de legalidad y acierto, en decisión que no  revela  un  desborde  de los principios que imperan en el sistema procesal de la  sana   crítica   y,   antes   bien,   se  aprecia  razonablemente  aplicados  y  racionalmente  fundamentados  en  el  fallo, luego la censura no puede prosperar  por este aspecto.   

Este cargo tampoco prospera.  

En  mérito de lo expuesto la Corte Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal.   

         R E S U E L V E :   

NO  CASAR  la  sentencia  impugnada  por el  defensor     de     FABIAN     ALBERTO    AGUDELO  GARCIA.   

Cópiese,  comuníquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            RICARDO  CALVETE     RANGEL                                                        

JORGE    CORDOBA    POVEDA                             CARLOS    A.    GALVEZ  ARGOTE                        

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR                       

DIDIMO      PAEZ    VELANDIA                                              NILSON       PINILLA       PINILLA                                                   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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