10176 (10-07-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    IMPEDIMENTO/  RECUSACION   

Tesis:  

En  auto  de marzo 1° de 1984, con la misma  tutoría del doctor Gómez Velásquez, se dijo:   

“…La obligación del funcionario público,  cuando  advierte  uno  cualquiera de los motivos consagrados por la legislación  como  causales  de  separación,  es  perentoria:  manifestar su impedimento sin  reticencias  ni  pretextos.  En  este  punto  se  le demanda rectitud y claridad  buscando  tan  solo  los  altos  fines  a  que  responde el comentado instituto.  Cualquiera  de  las partes debe, por iniciativa propia, en circunstancias tales,  introducir  la  recusación  pertinente,  aportando  la  demostración de rigor.  Iguales  factores  de  lealtad  y  probidad  deben  existir. Pero la distorsión  institucional  se  presenta  cuando las partes se abstienen de formular y probar  la  recusación,  para  insinuar  al  funcionario  la conveniencia o justicia de  invocar  su  impedimento.  Y  aquél  resuelve  referirse a éste, tramitándose  posteriormente  el  incidente  por  las  normas propias de la recusación.    

PROCESO                              : 10176   

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                                  Magistrado Ponente   

                                                                NILSON PINILLA PINILLA   

                                                                  Aprobado Acta No. 101.      

Santafé  de Bogotá D.C. diez (10) de julio  de           mil           novecientos          noventa          y          seis  (1996).                                                              

          V I S T O S:   

Por  recurso  de  apelación  interpuesto en  oportunidad  por  la  procesada  y su defensor y sustentado en forma oral en los  términos  contenidos  por el artículo 196B del C. de P. P., conoce la Corte la  sentencia  proferida  el  15  de  Diciembre  de 1994 por el Tribunal Superior de  Santafé  de  Bogotá,  a  través de la cual condenó a la doctora STELLA  MARIA  REYES  NEIRA, a las penas  principales  de  13 meses de prisión como responsable del delito de prevaricato  por  omisión  (art.  150 C.P.), cometido en ejercicio de la función de Juez 14  Civil  del Circuito de este Distrito Capital, e interdicción en el ejercicio de  derechos  y  funciones públicas por el mismo término, y a la pena accesoria de  pérdida del aludido cargo.   

Resolvió, además, abstenerse de condenarla  al  pago  de  perjuicios  y  de  decretar  la  nulidad parcial de la resolución  acusatoria;    absolvió    a   la   doctora   Reyes  Neira  del hecho punible abuso de función pública y  le  otorgó  el  subrogado  penal de la condena de ejecución condicional.    

          Hechos y actuación procesal:   

1.  Ante el Juzgado 14 Civil del Circuito de  Santafé  de  Bogotá  se  adelantaba  el  proceso  de  admisión  de concordato  preventivo   voluntario  pedido  por  el  comerciante  MANUEL  ANTONIO  MANRIQUE  SORIANO,  asunto que derivó en declaratoria de quiebra, dispuesta por auto de 4  de  junio  de  1986  (fs.  1 a 3, primer cdno. anexos), en razón a impugnación  propuesta por algunos de sus acreedores.   

Mediante  escrito  presentado el 24 de junio  siguiente  (f.  13  ib.),  la  apoderada  de  MANRIQUE  SORIANO  solicitó  a la  funcionaria  de conocimiento “se declare impedida para seguir conociendo de este  proceso.”  Y  agregó:  “Señalo  como  causal de recusación la que consagra el  numeral  9° del at. (sic) 152 (sic) del C. de P.C.”, invitación al impedimento  respondida  por  la  doctora  Reyes  Neira en providencia de 24 de septiembre de  1986  (f.  14 ib.) en el sentido de “NO ACEPTAR los cargos que hace la apoderada  judicial  de  la  parte  demandante”,  y  en  consecuencia  dispuso  que una vez  ejecutoriado  el mencionado auto, el proceso fuera remitido al Tribunal Superior  para que dirima el incidente.   

Luego  de  varias  actuaciones,  el Tribunal  Superior  al  revisar  por  vía  de  apelación la providencia de octubre 17 de  1989,  por  medio  de  la cual el Juzgado 14 Civil del Circuito negó la nulidad  propuesta  por el apoderado del comerciante declarado en quiebra, por auto de 27  de  noviembre  de  1990  (f.  30  y  Ss.  primer  cdno.  original),  revocó  la  providencia  recurrida,  y decretó la nulidad de todo lo actuado desde el 24 de  junio  de 1986 (fecha en que fuera presentado el escrito que invitaba a la aquí  sindicada  a  declararse impedida), aduciendo el ad quem que desde este momento,  por  mandato  de  la ley (C. de P.C. art. 146 vigente para entonces), el proceso  quedaba  suspendido  hasta  tanto  el  superior  decidiera  el  incidente, y sin  embargo, la juez del conocimiento siguió actuando.   

Retornó  el proceso a la primera instancia,  disponiéndose  por  auto  del  4 de junio de 1991 que volviera al superior para  que  se  pronunciara  sobre  la  recusación,  incidente  finalmente resuelto en  providencia  de  30 de julio siguiente (fs. 2 y 3 cdno. 4 anexos), en el sentido  de  “Decretar  que  no  hay  motivo  para  que la señora Juez Catorce Civil del  Circuito de esta ciudad, se aparte del conocimiento del asunto…”   

2.  El  26  de julio de 1991, el comerciante  MANUEL  ANTONIO  MANRIQUE  SORIANO  presentó  ante  la  Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Santafé  de  Bogotá,  denuncia penal contra la Juez 14 Civil del  Circuito.   

Después de practicadas varias diligencias en  fase  de  indagación  preliminar, la investigación fue abierta formalmente por  el  Tribunal, el 29 de enero de 1992, recibiéndose entre varias otras probanzas  la  indagatoria  de la doctora Reyes Neira,  en dos extensas sesiones (fs. 241 a 282, primer cdno. original).   

Clausurada  la  investigación,  el Tribunal  competente  profirió  el correspondiente calificatorio, de fecha 10 de junio de  1992  (fs.  80  y  Ss.  segundo  Cdno.   original),  en  el  cual  formuló  acusación  contra  la  inculpada,  por  el  concurso  homogéneo  y sucesivo de  prevaricatos  por  omisión  (arts.  26  y  150  C.P.),  como concresión de los  siguientes cargos:   

         “…No  remitir  el proceso al Tribunal en la forma prevista por la  ley para que el superior resolviese sobre la recusación.” y,   

        “…  Retardar  el  proferimiento  del  auto de obedecimiento a lo  resuelto por el superior.” (fs. 91 y 97 segundo cdno. original).   

Calificatorio que recurrido por la defensa  fué  confirmado  por  la  Unidad  de Fiscalías ante la Corte en providencia de  noviembre  17  de  1992  (fs.  20  y  Ss.  primer Cdno. segunda instancia) en lo  concerniente  con  el  primer  cargo, revocó el segundo, decretando en su lugar  cesación  de  procedimiento,  y  agregó  a la resolución acusatoria contra la  doctora  Reyes  Neira el  delito  de  abuso  de  función  pública  (C.P.  art.  162), al precisar que la  funcionaria   sindicada   fuera  de  omitir  enviar  el  asunto  a  su  superior  jerárquico  para que resolviera sobre la recusación planteada por la apoderada  del  quebrado,  persistió en su actuación, no obstante que, de conformidad con  lo   previsto  en  los  artículos  170  y  antiguo  146  (154  en  la  versión  actual),   del  Código  de  Procedimiento Civil, la actuación se suspende  desde  que  el  funcionario  judicial se declara impedido o reciba el escrito de  recusación, hasta cuando haya sido resuelto el incidente.   

3.  Agotados  los trámites procedimentales  propios  del  juicio  y sin que se adujeran nuevos medios de prueba, se celebró  la  audiencia  pública  con intervención de los sujetos procesales, y cumplida  la  misma produjo el Tribunal, con fecha 15 de diciembre de 1994, las decisiones  mencionadas  en  la  introducción  del  presente  pronunciamiento,  cuya alzada  concurrieron  a  sustentar  los  apelantes  y  los no recurrentes, en el momento  previamente señalado.   

4.      Sustentación     de     la  impugnación:   

4.1. El defensor de la acusada, tanto en su  intervención  oral como innecesariamente por escrito, formuló un sinnúmero de  reproches  contra  el  Magistrado  ponente  del fallo recurrido, aspectos que la  Corte  no  entra  a considerar por no guardar trascendencia, como lo reconoce el  mismo  censor,  frente  a  lo  esencial  del proceso y, si hubiere substancia en  éllos, el propio recriminador habría incoado lo consecuente.   

Interesa  rescatar  de  sus planteamientos,  encaminados  a  obtener la absolución de la procesada, que el escrito por medio  del  cual  la  apoderada  del  comerciante MANRIQUE SORIANO invitó a la doctora  Reyes   Neira,  en  su  condición  de  Juez 14 Civil del Circuito de esta ciudad, para que se declarara  impedida,  “carecía  de  explicación  de  la  causal,  de  los hechos y de las  pruebas”  (f. 82 último cdno. de la Corte), es más, dice el recurrente que “no  había  tal  recusación,  era un papel sin los requisitos legales” (f. 75 ib.),  sin  embargo, la funcionaria investigada se pronunció sobre el mismo, ordenando  enviar  el  proceso  a su superior para que decidiera el incidente, corporación  que  en  principio omitió tratar lo referente a la recusación, para finalmente  reconocer  que  no  había  motivo  que  llevara a la separación de la juez del  conocimiento.   

Enfatiza   que  la  doctora  Reyes    Neira   en   manera   alguna  pretendió  ocultar  el proceso para que el Tribunal Superior conociera sobre la  aparente  recusación,  de  allí que no es factible reprocharle omisión por no  haber  enviado  el  proceso al superior, pues ella así lo dispuso, solo que por  omisión  de  la  Secretaría  de  su despacho en el oficio remisorio no se hizo  mención  a  ese específico motivo, desatención que no impedía que el ad quem  resolviera  en  forma  perentoria  sobre  la recusación por encima de los otros  motivos por los cuales se envió el asunto en alzada.   

4.2.  El  señor  Fiscal  Delegado ante los  Tribunales  de  Santa  Fe  de  Bogotá  y  Cundinamarca, pide que se confirme la  sentencia  contra  la sindicada, que está acorde con lo sostenido por él en su  intervención en la audiencia pública.   

En  sustento, asevera que del tipo penal de  prevaricato  omisivo,  en lo que tiene que ver con la culpabilidad, para el dolo  no  se  reclaman  específicos  ingredientes  subjetivos,  pues  basta  para  su  configuración  que  el  funcionario  omita  un  acto  al  que funcionalmente se  encuentra  obligado  y,  siendo  como  era  del  conocimiento  de la acusada, el  contenido  de  la  norma  procesal  civil  que  le imponía la suspensión de la  actuación   como   consecuencia   de  lo  que  ella  entendió  un  escrito  de  recusación,  omitió  darle  el  trámite  adecuado  al  incidente; que si bien  existió  un  error de la Secretaría cuando envió el proceso al Tribunal, toda  vez  que realmente no se destacó el motivo que apremiaba el envío, no entiende  justificable  la  conducta  de  la  procesada al no advertir, cuando retornó el  expediente  a  su  despacho,  que  la  recusación  no  había sido resuelta, ni  comprende  su  afirmación  en cuanto “que el Tribunal implícitamente se había  pronunciado  al  respecto…”,  respuesta que encuentra sin sentido por provenir  de  funcionaria  con  amplia  trayectoria  en  las  lides jurisdiccionales de su  competencia.   

Además,  señala  que  es la misma doctora  Reyes   Neira,   quien  reconoció  que  tuvo inconvenientes con un Secretario de su despacho, y resulta  que  dicho  ex-empleado  es  el  esposo  de  la  apoderada del quebrado Manrique  Soriano,  a lo que se suma el hecho que la sindicada confirmó, según afirma el  Fiscal,  “que  sí estaba casada con el resultado del proceso. Ante una pregunta  mía  me  respondió,  es  que  a  mi  se  me  hizo más importante proteger los  intereses  de  ochenta personas que estaban siendo afectadas por la conducta del  señor  Nieto  (sic)…  Qué  implicaba  ante  todo?.  Llevarse por delante las  disposiciones legales.” (fs. 94 y 95, último cdno. Corte).   

4.3. El señor Procurador 2° Delegado en lo  Penal,  predica  desde  el  inicio  de su intervención la inocuidad del extenso  proceso  seguido contra la doctora STELLA MARIA REYES  NEIRA,  frente  a  la  atipicidad del comportamiento  atribuido,  imputación  que  no  puede  deslindarse  más  allá  del  problema  circunscrito  “…en  el  porqué  no se remitió la actuación al Tribunal para  que  se  decidiera  la  recusación…”(f.  97),  cuando  en  el  escrito  de la  apoderada  del  quebrado,  a  cuyo  texto  da  lectura, lo que se plasmó no fue  cuestión  diferente  a  la  solicitud para que se declarara impedida, pedimento  que  conforme  a  la  reiterada  posición  de la Corte, no tiene fundamento, ni  menos  efectos  procesales  en razón a que el impedimento surge del fuero mismo  del  funcionario  y  no  de los sujetos trabados en el litigio, significando con  ello  que no resultaba, siquiera, el deber legal de emitir pronunciamiento sobre  la   posición  esbozada  en  tales  términos,  que  devenía,  por  tanto,  en  manifiesta  improcedencia, según apoyo jurisprudencial que toma de la decisión  pronunciada  por  esta  Sala  el  16  de  septiembre  de  1991  con ponencia del  Magistrado  Dr.  Gustavo  Gómez  Velásquez,  en  donde  analizados  los puntos  diferenciales  entre  impedimento  y  recusación,  concluye  afirmando  que  la  invitación  o  solicitud  al  funcionario  a  que  se declare impedido no tiene  existencia  ni  cabida  dentro  del  instituto  procesal  penal ni tampoco en el  procedimiento  civil, considerando insignificante que en el escrito comentado se  hubiese  comprendido  la  expresión  “recusación”,  por  no  ser  un  problema  simplemente  gramatical  sino  de contenido material y jurídico, que reclama el  acompañamiento  de  las  pruebas  del hecho o hechos generadores y de la causal  alegada.   

Concluye  considerando  que  la funcionaria  acusada  no  estaba  obligada legalmente a pronunciarse “sobre esta recusación,  porque  esta petición no cumplía las exigencias legales, entonces es indubable  que  el  comportamiento  de ella al no remitir el proceso al Tribunal, carece de  relievancia   jurídica   porque   el  procedimiento  allí  era  legal,  porque  legalmente  no  se  le  imponía decidir en ese sentido frente a la petición de  recusación”  (f.  104).  En esos términos, pide la revocatoria de la sentencia  en  estudio  y  la consecuente absolución de la implicada, por atipicidad de la  conducta investigada.   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE:   

Antes  de  abordar  el  fondo  del  asunto  propuesto,  ha  de  reconocerse  al  Ministerio Público que la multiplicidad de  argumentos  contenidos en la sentencia recurrida, no solo hacen perder el centro  del  problema,  sino que trascienden más allá del comportamiento materia de la  resolución  acusatoria,  adentrándose  en terrenos propios para su definición  en  el  proceso  de  quiebra,  desbordamiento  que  condujo a traer a comentario  episodios  que  fueron  materia  de  preclusión de la investigación y que, por  tanto, no viene al caso comentar.   

Para  evitar  equívocos  y  disquisiciones  superfluas,  debe  la  Corte  remontarse a la actuación cumplida por la doctora  Stella     María     Reyes     Neira,  en  su  condición de Juez 14 Civil del Circuito de Santafé de  Bogotá,  para  encontrar  los  límites  que derivaron en la formulación de la  imputación ahora objeto del fallo censurado. Así se tiene:   

1.1. Correspondió a la doctora Reyes  Neira  el proceso de concordato  preventivo  voluntario  propuesto  por MANUEL ANTONIO  MANRIQUE  SORIANO,  a través de apoderado, y cuando  se  tramitaba  recurso  de  reposición  y  de  apelación  interpuesto  por  el  demandante  contra  el  auto  de  4  de  junio  de  1986 que revocó el de 13 de  diciembre  de  1985,  por  medio  del cual se admitió el concordato, para en su  lugar    declarar   en   estado   de   quiebra   al   comerciante   MANRIQUE   SORIANO,  su  representante  judicial,  doctora  ALBA  CLARA  ZUÑIGA  BOLAÑOS,  presentó el 24 de junio de  aquel año de 1986, un escrito pidiendo:   

        “…en  mi  condición  de  apoderada  judicial  del señor Manuel  Antonio  Manrique Soriano en el asunto de la referencia, atentamente solicito de  Usted, se declare impedida para seguir conociendo de este proceso.   

        Señalo  como  causal  de recusación la que consagra el numeral 9  del At. (sic) 152 (sic) del C. de P.C.   

        En  consecuencia,  solicito se envíe el expediente al señor Juez  15  Civil  del Circuito para que continúe su tramitación.” (f. 13 primer cdno.  anexos).   

1.2.   Mediante  providencia  de  24  de  septiembre  de  1986  (f.  14  ib.), la doctora Reyes  Neira  resolvió  “NO ACEPTAR los cargos que hace la  apoderada  judicial  de  la  parte demandante”, aclarando que la profesional del  derecho,  al  parecer,  se  refiere a la causal de recusación establecida en el  Código  de  Procedimiento Civil artículo 142-9 para entonces vigente, pero que  ella  “no  ha tenido enemistad ni amistad íntima con la apoderada”, de ahí que  dispuso  que  una  vez  en  firme  el auto, “remítase el…proceso al Honorable  Tribunal  Superior del Distrito Judicial Sala Civil de esta ciudad, a fin de que  sea resuelto por dicha superioridad el conflicto planteado.”   

1.3.  El  proceso de quiebra estuvo en tres  ocasiones   en  el  Tribunal  Superior,  en  dos  de  ellas  en  su  integridad,  corporación  que  advirtió  que  existía  la aparente “recusación”, pero por  auto  de  27 de noviembre de 1990, sin pronunciarse sobre el incidente, decretó  la  nulidad  de  todo  lo  actuado  desde  el  24  de  junio  de  1986 (fecha de  presentación   del  escrito  invitando  al  impedimento),  para  finalmente  en  proveído  de  30  de  julio  de  1991,  declarar  que no hay motivo para que la  funcionaria sea separada del conocimiento del asunto.   

Con  tales  antecedentes,  obligado resulta  definir  este  interrogante:  ¿Desde el punto de vista legal, debía la doctora  Reyes Neira, pronunciarse  sobre  la  propuesta  que  le  hiciera  la  apoderada  del  comerciante MANRIQUE  SORIANO,   para  que  se  declarara  impedida?.  La  verdad:  No.  Ello  por  lo  siguiente:   

De   antaño   viene   sosteniendo   la  jurisprudencia  de esta Corte sobre las diferencias en materia de impedimentos y  recusaciones,  en  orden  no  solo  a  la  transparencia  que  debe  gobernar la  actuación  de  los  sujetos  procesales  y de los funcionarios judiciales, sino  para   evitar  aquella  irregular  costumbre  en  el  litigio,  de  proponer  la  “invitación o solicitud al impedimento”.   

Como lo recordó el Ministerio Público, la  Sala sostuvo en ocasión pasada que:   

        “…provocar,  promover,  suscitar  la  separación  del funcionario de conocimiento del proceso, y esta figura, sea por  la  vía  de  la invitación o de la solicitud, que para el caso es lo mismo, no  existe  en  nuestro  procedimiento penal y ni siquiera tiene cabida en el civil.  Ya  se  ha asegurado por esta corporación que la declaración de impedimento es  determinación  de  la  exclusiva  incumbencia  del  funcionario,  atributo suyo  propio   y  único,  pues  sólo  a  él  corresponde  auscultar  su  particular  situación  y  decidir,  conforme a la misma, silenciar o manifestar la excusa.”  (M.P.   Dr.   Gustavo   Gómez   Velásquez,   auto   de  16  de  septiembre  de  1991).   

En auto de marzo 1° de 1984, con la misma  tutoría del  doctor Gómez Velásquez, se dijo:   

        “…La  obligación  del  funcionario  público,  cuando  advierte  uno  cualquiera  de  los motivos consagrados por la  legislación   como  causales  de  separación,  es  perentoria:  manifestar  su  impedimento  sin  reticencias ni pretextos. En este punto se le demanda rectitud  y  claridad  buscando  tan  solo  los  altos  fines  a que responde el comentado  instituto.   Cualquiera   de   las   partes  debe,  por  iniciativa  propia,  en  circunstancias   tales,  introducir  la  recusación  pertinente,  aportando  la  demostración  de  rigor.  Iguales factores de lealtad y probidad deben existir.  Pero  la distorsión institucional se presenta cuando las partes se abstienen de  formular  y  probar la recusación, para insinuar al funcionario la conveniencia  o  justicia  de  invocar  su  impedimento.  Y aquél resuelve referirse a éste,  tramitándose   posteriormente  el  incidente  por  las  normas  propias  de  la  recusación.    

        El  C.  de  P.  P.  trae dictados legales para uno y otro eventos.  Pero  no  es  dable  mezclarlos ni tratar de solucionar un impedimento cuando lo  que  se  ha  presentado  es una recusación o atender ésta con los preceptos de  aquél.   Una   petición   de   una   parte   en  el  sentido  de  reclamar  la  exteriorización  de un impedimento, debería responderse con la invocación del  fuero  propio  que  implica  esta  función,  sin  involucrar  los  motivos  del  cuestionamiento.  Y  allí  pararía  el asunto, sin atraer la intervención del  homólogo  que sigue en turno o la del inmediato superior. Esta doble actuación  solo    posibilita    cuando    el    que    puede   excusarse   manifiesta   el  impedimento…”   

Mas    recientemente    reiteró   esta  Sala:   

        “En   consecuencia,   la   invitación   o  sugerencia  a  que  el  funcionario  se  declare  impedido,  es  una  figura  extraña a nuestro sistema  procedimental,   a   la   cual   debe  hacerse  caso  omiso  pues  de  lo  contrario  se  estaría  dando  creación  a  un  tercer  sistema  que  no estuvo en el espíritu del legislador  estructurar.”  (auto  de  enero  24/96,  única  10.381,  M.P. Dr. Dídimo Páez  Velandia).   

Esta  solución  también impera en materia  civil,  pues  basta  recordar lo que en relación con la formulación y trámite  de  la recusación tenía previsto el artículo 144 del Código de Procedimiento  Civil,  disposición  vigente para el momento de la actuación de la funcionaria  acusada,   que   guarda   armonía   con   el   actual   152.  Decía  la  norma  citada:   

        “Formulación  y  trámite  de  la  recusación. La recusación se  propondrá  ante  el juez del conocimiento o el magistrado ponente, con  expresión de la causal alegada y los hechos en que se funde.  En   el   mismo   escrito  se  pedirán  las  pruebas  que  se  pretendan  hacer  valer…” (subraya fuera del texto).   

Para  la  Corte  es  claro que los jueces,  magistrados  y conjueces en los diversos ámbitos de competencia tienen el deber  de  declararse  impedidos  tan  pronto  advierten la existencia de alguna de las  causales  de  recusación.  Las  partes  o sujetos procesales, pueden recusarlos  cuando  concurra  en  ellos  alguno de los motivos que llevan a pensar o suponer  que  su  imparcialidad  resulta  comprometida  o  que  no tendrán el equilibrio  suficiente  para el cabal ejercicio de sus funciones, caso en el cual, la ley de  procedimiento  exige, como acaba de verse, la expresa mención de la causal, los  hechos  y las pruebas que a esa demostración conduzcan. Impertinente, entonces,  invitar  al  funcionario a que lo haga, pues el derecho de los intervinientes no  es  formular  estas  excitaciones, sino recusar, claro está, cuando hay razones  para ello.   

Volviendo al caso examinado, ni siquiera la  mención    que    hizo    la    apoderada    del    comerciante    MANRIQUE  SORIANO,  al  aludir  a  una  causal  de  recusación,  constituye  adecuada  proposición del incidente, pues  allí  no  se  aducen  hechos  ni se piden ni presentan pruebas, al punto que la  funcionaria,  queriendo  adivinar lo pretendido, dijo que no tenía enemistad ni  amistad  íntima  con  la  peticionaria, para agregar que “ni siquiera he tenido  trato  personal  con ella” (f. 14 primer cdno. anexos). Se trata, simplemente de  una  invitación  para que la acusada se declare impedida, indebida insinuación  que,  como  ya  se dijo, no es válida en materia procesal, pues el impedimento,  se    insiste,    nace   motu   proprio   del  funcionario,  y  lo  procedente  para  las  partes  es  la  recusación.   

De  lo hasta aquí demostrado, surge claro  que   para   la   doctora  Reyes  Neira,  no  nació  el  deber  legal  de  pronunciarse sobre la aparente  recusación,  incidente  que  como  ya  se  vió,  no  fue propuesto en la forma  prevenida  por  la  ley.  No obstante lo anterior, la sindicada se refirió a la  petición,  ordenando  remitir  el  proceso  a  su superior jerárquico para que  decidiera,  corporación que en las primeras oportunidades en que tuvo el asunto  a  su  conocimiento, no advirtió el aparente incidente pendiente de definición  y fue bastante tiempo después cuando la desestimó expresamente.   

De  todo lo anterior emerge claramente que  los  hechos  no revelan omisión, denegación ni retardo penalmente subsumibles,  en  el  trámite  de  un  acto  de  suyo  improcedente, con lo cual se desdibuja  cualquier  posibilidad  de  condena  en  contra  de  la doctora REYES NEIRA, por  ausencia de tipicidad.   

En   conclusión,   de  acuerdo  con  el  Ministerio  Público  y  en parte con la defensa, la Corte debe revocar el fallo  de  condena  motivo  de  impugnación;  en  su  lugar, absuelve a la funcionaria  implicada  frente  al  hecho  punible  que  originó  su  comparecencia  en esta  causa.   

Por  lo  anteriormente  expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

                             R E S U E L V E:   

1°          REVOCAR  íntegramente  la  sentencia  condenatoria  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Santafé de Bogotá en  contra   de   la   doctora   STELLA   MARIA   REYES  NEIRA, y   

2°          ABSOLVER   como   consecuencia  a  la  acusada  por  el  delito  de prevaricato por omisión, que se le acusó de haber  incurrido   en   su   condición   de   Juez  14  Civil  del  Circuito  de  esta  ciudad.   

3° Cancélase la caución prestada por la  implicada  como  medida  de  aseguramiento  (f.  109  segundo  cdno.  original),  ordenando reintegrarla en su favor.   

4°   Líbrense   las   comunicaciones  correspondientes.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

        FERNANDO    ARBOLEDA    RIPOLL         

RICARDO          CALVETE  RANGEL             JORGE    CORDOBA  POVEDA           

        No firmo   

JAIME           BERNAL  CUELLAR            JORGE  A. GOMEZ GALLEGO    

        Conjuez   

         No  firmo   

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR                DIDIMO       PAEZ  VELANDIA           

NILSON           PINILLA  PINILLA              JUAN    MANUEL  TORRES FRESNEDA     

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        SECRETARIA.   

   

    

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