23087(19-01-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso  23087   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 001.  

          Bogotá   D.C.,   enero   diecinueve   (19)   de   dos   mil   cinco  (2005).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  el  recurso  de queja interpuesto por el procesado  ANGEL  ADOLFO  PITRE  CORZO  contra  el  auto por cuyo medio el Tribunal Superior de Barranquilla decidió no  reponer  el  proveído  por  cuyo  medio  se  abstuvo  de  conceder  el  recurso  extraordinario  de  casación contra el fallo de segundo grado proferido el 9 de  septiembre  de  2004, confirmatorio del de primera instancia, a través del cual  fue  condenado como autor penalmente responsable del delito de falsedad material  de particular en documento público.   

ANTECEDENTES   

          Según  se  expresa  en  el  fallo  de  primer  grado,  se demostró  que   el  médico  y  abogado  ANGEL ADOLFO PITRE  CORZO    “expidió   un  certificado   de  defunción  a  nombre  de  la  señora  Martha  Lía  Cardona,  señalando  que  la  muerte había sido ‘consecuencia  de  un  trauma  craneoencefálico,  por  caída  de un  caballo’. Situación que no  le  constaba  y  al  que  tenía  la  obligación  médica de verificar antes de  proceder  en  tal sentido, en su condición de médico. Es decir que faltó a la  verdad  al  hacer  una  afirmación  inexistente.  El  documento  fue vertido al  tráfico   jurídico,   produciendo   efectos  negativos,  pues  la  muerte  fue  registrada  en  la  Notaría  Primera  de  Barranquilla en la que se expidió un  registro  de defunción en virtud del cual fue solicitada la reclamación de una  póliza   de   vida  ante  la  entidad  Seguros  Bolívar  S.A.  y  Suramericana  S.A”.   

Luego de transcurrido el rito pertinente, el  Juzgado  Octavo Penal del Circuito de Barranquilla profirió fallo a través del  cual  absolvió  al  acusado  PITRE  CORZO  por los delitos de falsedad en documento privado y fraude procesal  y  lo condenó a la pena principal de dos (2) años de prisión y a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  lapso,  como autor penalmente responsable del delito de falsedad material  de particular en documento público.   

          En  la  misma  decisión  condenó a Martha  Libia  Cardona  Montoya a la pena principal de dos (2)  años  de  prisión  como autora penalmente responsable de los delitos objeto de  acusación   y  a  su  vez,  absolvió  a  Martha  Luz  Idárraga Cardona de los cargos imputados.   

          El   fallo   fue   impugnado   por   el   defensor  de  Martha  Libia  Cardona  y  el  Tribunal de  Barranquilla  lo  confirmó mediante providencia del 9 de septiembre de 2004, en  la  cual  se  precisó  que  “la  Sala no entrará a  evaluar  el  memorial  de  apelación  presentado  por este defensor   (   el   mismo  procesado  ANGEL  PITRE  GARZON, se aclara), por haber  sido     allegado    al    juzgado    de    primera    instancia    de    manera  extemporánea”.   

En  relación con el fallo de segundo grado,  tanto  el  defensor de Martha Libia Cardona   como   el   procesado   ANGEL   ADOLFO  PITRE,  interpusieron  recurso  de casación. Mediante  auto  del 11 de octubre del año anterior, el Tribunal de Barranquilla concedió  la  primera  de  las  impugnaciones  extraordinarias,  pero respecto del segundo  recurso  señaló  que  “el  despacho se abstiene de  concederlo  debido a que el citado procesado no apeló la sentencia proferida en  primera  instancia”. Contra esta decisión el acusado  ANGEL  ADOLFO PITRE interpuso  recurso  de  reposición, el cual fue resuelto de manera adversa por el Tribunal  a  través  de  providencia  del  4  de  noviembre  de  2004, motivo por el cual  formuló contra esta última decisión recurso de queja.   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO DE QUEJA  

          Aduce  de  manera  inicial  el impugnante que si bien contra el auto  que  resolvió  el  recurso  de  reposición interpuesto contra la decisión del  Tribunal  de  abstenerse  de  conceder  el  recurso de casación no es viable el  recurso  de  queja, procede a interponerlo, dado que en el referido auto se dijo  expresamente que era viable tal impugnación.   

          Al  decidir  el  Tribunal  abstenerse  de  conceder  el  recurso  de  casación,  agrega, con el argumento de que no impugnó el fallo de primer grado  (interés),  invadió  la  competencia  exclusiva de la Sala de Casación Penal,  única   facultada   para   pronunciarse   sobre  ese  específico  aspecto,  de  conformidad  con  lo establecido en el artículo 213 de estatuto procesal penal,  pues   al  Tribunal  únicamente  compete  pronunciarse  cuando  el  recurso  es  presentado extemporáneamente.   

          Con  fundamento  en  abundantes  citas  de doctrina y jurisprudencia  concluye   indicando   que   “la  competencia  para  determinar  si el impugnante en casación, TIENE O NO INTERES JURIDICO en acudir  al   Máximo  Tribunal  Judicial  en  materia  penal,  es  única,  exclusiva  y  privativamente  de  la  Sala  Penal  de la Corte Suprema de Justicia”  por  lo  cual “constituye una VIA DE  HECHO   JUDICIAL,   el  que  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Barranquilla  Sala  Penal,  mediante  su  pronunciamiento de noviembre 4 hogaño  decida  declarar improcedente el RECURSO DE CASACION interpuesto por el suscrito  por  carecer  de  INTERES  JURIDICO  Y  POR NO HABER APELADO EL FALLO DE PRIMERA  INSTANCIA”.   

          Con  base  en lo expuesto solicita la revocatoria del auto impugnado  para  que  sea  concedido el recurso extraordinario de casación que interpuso y  allega  de  una  vez la correspondiente demanda “para  que    se   surta   el   traslado   a   la   parte   no   recurrente”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

No  obstante que el impugnante considera que  el  recurso  de queja resulta improcedente en tratándose del auto por medio del  cual  el  Tribunal  Superior de Barranquilla se negó a reponer la decisión por  cuyo   medio  negó,  por  falta  de  interés,  el  recurso  extraordinario  de  casación,   pues   tal  mecanismo  impugnaticio  sólo  es  viable  contra  las  decisiones  que  niegan  el  recurso  de apelación, es lo cierto que la Sala de  tiempo  atrás  viene  aceptando  que  “el recurso de  queja  resulta  procedente  cuando  es  denegado  el  recurso  extraordinario de  casación”, sólo que “a  condición  de  que  se  afiance  en motivo diferente a la extemporaneidad de su  presentación”1    (subrayas    fuera    de  texto).   

          En  este  caso, como fácil es concluirlo, el motivo invocado por el  Tribunal  para  abstenerse de conceder el referido recurso lo fue exclusivamente  la  falta  de interés del procesado derivada del hecho de no haber impugnado el  fallo  adverso  de  primer  grado,  esto  es,  por  motivo  diferente  al  de su  interposición  extemporánea,  razón  por  la  cual  no  se  remite  a duda su  procedencia  como  condición  para adoptar la solución de fondo que en derecho  corresponda.   

Pues bien, precisado lo anterior se tiene que  si   salvo   la  interposición  extemporánea  del  recurso  extraordinario  de  casación,  las  demás condiciones de procedibilidad del mismo sólo pueden ser  ponderadas  por  la Corte al momento de calificar el libelo, según lo establece  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000,  es claro que la competencia del  Tribunal  respecto  de  la  concesión  de  la  impugnación  extraordinaria  se  encuentra  limitada  a verificar si el recurso fue o no interpuesto dentro de la  oportunidad  legal  prevista  para  ello. En el primer caso, es apenas razonable  concluir  que  su  concesión  deviene  imperiosa,  sin  menester  de  análisis  diversos  que  desborden  el ámbito del referido término para el ejercicio del  derecho de impugnación.   

          En   el   segundo,   también   con  consideraciones  objetivas,  se  procederá  a  la  declaratoria  de  extemporaneidad, ayuna de análisis de otro  orden.   

          En   el   presente   asunto  se  advierte  que  si  el  Tribunal  de  Barranquilla  adoptó  la  decisión  de  abstenerse  de  conceder el recurso de  casación  interpuesto  por  el  procesado ANGEL ADOLFO  PITRE,   invocando   para   ello  que  el  recurrente  “no   apeló  la  sentencia  proferida  en  primera  instancia”, se ocupó de un motivo diverso al que le  correspondía  valorar,  es  decir, desbordó su ámbito de competencia reglada,  en  cuanto  decidió  sobre  un  aspecto  que,  como  ya se dijo, compete a esta  Corporación por mandato legal de manera exclusiva y excluyente.   

Por  tanto,  si  como  de conformidad con lo  establecido  en  el  inciso  2º  del  artículo  123 de la Carta Política, los  servidores  públicos “ejercerán sus funciones en la  forma   prevista  en  la  Constitución,  la  ley  y  el  reglamento”,  es  evidente  que en este caso donde el Tribunal desbordó los  límites  de  su intervención funcional, la conclusión a la que sin dificultad  se  llega  es  a  la  de que le asiste razón al recurrente cuando a través del  recurso  de  queja  insiste  en que se le conceda la impugnación extraordinaria  interpuesta  en  tiempo  a  fin  de que sea esta Sala, con la competencia que le  otorga     la     ley,     la    que    decida    sobre    el    “interés”   que   le  asista  o  no  al  demandante  para  impugnar el fallo de segundo grado, según la clara preceptiva  del artículo 213 del estatuto procesal penal.   

Lo dicho en precedencia constituye, entonces,  razón   suficiente   para   que   la  Sala  conceda  el  recurso  de  casación  oportunamente  interpuesto por el mismo procesado ANGEL  ADOLFO   PITRE  y  disponga  la  devolución  de  las  diligencias para que el Tribunal adopte el trámite subsiguiente.   

Por  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

1.             CONCEDER  el  recurso    de    casación    interpuesto    por   el   procesado   ANGEL   ADOLFO   PITRE   CORZO  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  de  Barranquilla  el 9 de septiembre de  2004.   

2.             DEVOLVER,  en  consecuencia,  la  actuación  al  Tribunal  de  origen  para  que se corran los  traslados de rigor.   

Comuníquese    y  cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria    

1  Providencia  del  3  de  julio  de  2003.  Rad.  21010.  M.P.  Dr. Edgar Lombana  Trujillo, entre otras.      

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