21919(31-08-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21919  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado acta N° 064  

Bogotá,  D. C., treinta y uno (31) de agosto  de dos mil cinco (2005).   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia  la  Corte en sede de casación  respecto   de  la  eventual  transgresión  de  una  garantía  fundamental  del  procesado  CARLOS ENRIQUE BARRETO SALGUERO,  relacionada  con  el  quantum  de  la pena accesoria que le fuera  impuesta  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Chocontá, según  sentencia  condenatoria  fechada  el  12  de  agosto  de 2002, decisión que fue  confirmada,  el  5  de  agosto  de  2003,  por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Cundinamarca.   

H E C H O S  

El   juzgador   de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“Aproximadamente a  las  10:25 p.m. del 20 de octubre de 1999 ANCENO RONDÓN GUTIÉRREZ, llegó a la  bomba       de       gasolina      ‘Terpel’  del  municipio  de  Villapinzón  -Cundinamarca-,  con  el fin de echarle gasolina al  vehículo  Mitsubishi de placas QFK 445, pero fue intimado con arma de fuego por  tres  personas  que  lo  amenazaron  a  él  y a la señora MYRIAN STELLA ROMERO  SILVA.  Al  primero  de  ellos,  lo  bajaron en forma violenta del automotor, lo  tiraron  al  piso,  le pusieron una rodilla sobre su pecho y le dispararon, para  luego  apoderarse  no sólo del campero, sino de la pistola que portaba  el  hoy  occiso,  marca  Astra,  calibre  7.65,  joyas  o  cadenas,  celular y otras  pertenencias  de  la  persona que le hacía compañía, a quien le apuntaron con  arma   en   el   estómago   y   le  raparon  un  maletín  que  llevaba  en  la  mano.   

“El vehículo fue  hallado  el  22  de  octubre de 1999 en Tauramena (Casanare), en el balneario de  ‘La   Quebrada   Agua  Blanca’,   sin   que  inicialmente  se  diera  razón  sobre  su  propietario,  pero  luego  se logró  establecer  que  en  dicho  lugar  estaba  el  señor  BARRETO  SALGUERO y en el  interior   del   automotor  se  hallaron  prendas  y  documentos  personales  de  él…”.   

ACTUACIÓN    PROCESAL   

1.  Con  base en el acta de levantamiento del  cadáver  y en la denuncia presentada por Olga Marina Villamil, la Fiscalía 1ª  Seccional  de  Chocontá,  el  26  de  octubre de 1999, profirió resolución de  apertura de instrucción.   

Escuchado   en  indagatoria,  entre  otros,  Carlos    Enrique    Barreto    Salguero,  el  14  de  marzo de 2000 se le resolvió la situación jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  por  los delitos de  homicidio  agravado, hurto calificado y agravado, porte ilegal de armas de fuego  de defensa personal y uso de documento público falso.   

Practicados varios medios de prueba, el 22 de  mayo  de  2000  se  clausuró  la  investigación  y el 9 de agosto siguiente se  calificó  el mérito del sumario con resolución de acusación en contra, entre  otros,  de  Carlos Enrique Barreto Salguero,  por  los  delitos  de  homicidio  agravado,  hurto  calificado  y  agravado,  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal y falsedad  material  de  particular  en documento público, decisión que cobró ejecutoria  el 25 de septiembre del citado año.   

El expediente pasó al Juzgado Primero Penal  del  Circuito  de Chocontá (Cundinamarca) que, luego de dar trámite al juicio,  el  12  de  agosto  de  2002, condenó a Carlos Enrique  Barreto  Salguero  a la pena principal de 32 años y 6  meses  de  prisión,  a la accesoria de inhabilitación  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso de la pena privativa de la  libertad  y  al  pago de perjuicios, como autor de las  conductas  punibles de homicidio agravado, hurto calificado y agravado, falsedad  material  de  particular  en documento público y porte ilegal de armas de fuego  de defensa personal.   

Apelado el fallo por el defensor, el Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  el  5  de  agosto  de  2003,  lo  confirmó  en  lo  fundamental,   toda   vez   que   dedujo   la   participación  de  Carlos  Enrique  Barreto Salguero a título  de coautor de las conductas punibles anteriormente mencionadas.   

Contra  esta  determinación, el defensor del  procesado  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación  y presentó la  correspondiente demanda.   

2.  La Sala de Casación Penal, mediante  providencia  fechada  el 29 de junio del presente año, inadmitió la demanda de  casación.  No  obstante,  como  advirtió  que  en  la  sentencia  condenatoria  proferida     contra    Carlos    Enrique    Barreto  Salguero   se   le   impuso   la  pena  accesoria  de  inhabilitación  de  derechos  y funciones públicas por un lapso igual al de la  pena  privativa de la libertad, esto es, 32 años y 6 meses de prisión, quantum  punitivo  que  podría  eventualmente  desbordar  el  máximo  señalado  por el  legislador  al  respecto,  circunstancia  que  comportaría la violación de los  derechos  y garantías del sentenciado, dispuso surtir al Ministerio Público el  traslado  establecido  en  la  ley  para  que  conceptuara  sobre  dicha posible  transgresión.   

Por   consiguiente,   como   el   presente  pronunciamiento  no  se  ocupa  de  la  demanda  de  casación presentada por el  defensor  del  procesado,  la  cual,  como  se  dijo, fue inadmitida, no se hace  necesaria su síntesis en esta providencia.   

CONCEPTO  DEL  PROCURADOR  CUARTO   

DELEGADO PARA LA CASACIÓN PENAL  

Sostiene  el  Ministerio Público que el tema  relacionado   con   las   penas  principales  y  accesorias  previstas  para  un  determinado  delito,  no  impide  la  combinación  de  preceptos  con el fin de  integrar  la  norma  más  favorable, motivo por el cual resulta valedero que de  cada  una  de  ellas  se  tome  lo  que  más  favorezca  al procesado frente al  tránsito legislativo.   

Por  consiguiente,  afirma que no existe duda  que  el  apotegma  jurídico  en virtud del cual la ley se aplica a partir de su  vigencia,  admite una importante excepción con fundamento en el artículo 29 de  la  Constitución  Política,  en  cuanto  ordena  que  las leyes sustanciales y  procesales   de  carácter  sustancial  favorables  al  procesado  o  condenado,  necesariamente     deben     aplicarse     con     preferencia     a    aquellas  desfavorables.   

Después  de  recordar  el  contenido  de los  artículos  51  y 52 de la Ley 599 de 2000, dice que de acuerdo con lo dispuesto  en  el artículo 44 del Decreto 100 de 1980, norma vigente para la época de los  hechos,  la pena accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas no  podía, en ningún caso, tener una duración superior a 10 años.   

Por  ello,  estima  que  es  “manifiesto  y  esencial  el  equívoco  de  los  sentenciadores  de  primera  y  segunda  instancia,  porque  al determinar la pena accesoria por una  duración  igual  a la de la pena principal de prisión, es decir, treinta y dos  años  y  seis  meses,  incurrieron  en  flagrante  violación de las garantías  fundamentales  atrás  precisadas,  porque no sólo sobrepasaron el tope máximo  de  20 años establecido por la nueva codificación, sino que dejaron de aplicar  los    10    años    de    duración    máxima   que   indicaba   la   antigua  legislación”, razón por la cual sugiere a la Corte  casar  parcialmente  y  de  oficio  la  sentencia,  con el objeto de enmendar la  mencionada irregularidad.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Examinada  la  sentencia  condenatoria que el  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de Chocontá profirió, el 12 de agosto de  2002,     contra     Carlos     Enrique     Barreto  Salguero y que fue confirmada por el Tribunal Superior  de  Cundinamarca,  según  fallo  fechado el 5 de agosto de 2003, surge evidente  que  la  pena accesoria de inhabilitación de derechos y funciones públicas que  le  fue impuesta por un lapso igual al de la pena principal, esto es, 32 años y  6  meses,  desbordó  no  solo el limite máximo que establece el inciso 1° del  artículo  51  de  la Ley 599 de 2000, sino que también excedió los diez años  que  sobre  dicha  sanción contemplaba el artículo 44 del Decreto 100 de 1980,  norma  ésta última vigente para la época de ocurrencia de los hechos juzgados  y aplicable por ser más favorable.   

Ante esa situación y teniendo en cuenta que,  de  conformidad  con  lo  preceptuado  en  el  artículo  29 de la Constitución  Política,  “nadie podrá ser juzgado sino conforme  a  leyes  preexistentes  al  acto  que se le imputa”,  norma  que  contempla  el  principio  de legalidad de las penas y, por lo mismo,  protege  la  libertad  individual  frente a la arbitrariedad de los funcionarios  judiciales  y garantiza los principios de seguridad jurídica y de igualdad ante  la    ley,1  surge  claro que la pena accesoria que se le impuso a Carlos  Enrique Barreto Salguero lesiona el  citado principio de legalidad.   

En  efecto, el artículo 52 del Código Penal  de  1980,  norma  aplicable,  como  se  dijo,  por  ser  más  favorable  que la  consagrada  en  la  Ley  599  de 2000,  establecía que la pena de prisión  implicaba  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por  un  período  igual  al  de  la pena principal, pero, a su vez, el artículo 44,  ibidem, señalaba que su duración máxima era de diez (10) años.   

En  otros  términos,  la  pena  accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  debía  ser  igual a la de  prisión,  pero  si ésta era superior a diez (10) años, la de interdicción no  podía  franquear  ese  límite,  parámetro  éste  último  que  sin  duda fue  desconocido  por  los  juzgadores de instancia, conllevando así a la violación  del principio de legalidad de dicha pena.   

Por  lo  tanto,  compartiendo el criterio del  Procurador  Delegado,  la Sala, haciendo uso de las facultades conferidas por el  artículo  216  del  Código  de  Procedimiento  Penal, casará  oficiosa y  parcialmente  el  fallo  de segundo grado y, en consecuencia, disminuirá a diez  (10)   años  la  pena  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas,   hoy  llamada  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas, impuesta al procesado.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.           CASAR   oficiosa   y   parcialmente  la  sentencia    impugnada    y,    en    consecuencia,   imponer   a   CARLOS  ENRIQUE  BARRETO SALGUERO la pena  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por el término de  diez (10) años, conforme a lo expuesto en esta providencia.   

2.          PRECISAR  que  las  restantes decisiones  adoptadas en el fallo impugnado se mantienen incólumes.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

         Salvamento de voto   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                        ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                 TERESA RUÍZ NÚÑEZ   

                                                                                           Secretaria   

    

1  Casación   23491   del  8  de  junio  de  2005,  M.P.  Dra.  Marina  Pulido  de  Barón.     

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