21564(13-04-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 21564  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  024  

         

Bogotá,  D. C., trece (13) de abril de dos  mil cinco (2005).   

V   I   S   T   O  S   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda de revisión presentada por el apoderado de JOSE  EUCLIDES  RESTREPO  CANO  contra el  fallo  proferido  por  el  Tribunal  Nacional  fechado  el 3 de febrero de 1998,  mediante  el  cual  modifica  parcialmente  la  sentencia  de  primera instancia  dictada  por  el Juzgado Regional de Medellín del 27 de junio de 1997,  la  cual   lo   condenó   por   los   delitos   de   concierto   para  delinquir  y  terrorismo.   

  H   E   C   H   O  S   

El     juzgador     de   segunda    instancia   los   sintetizó   de   la   siguiente manera:   

“El  ciudadano  Carlos  Enrique  Londoño  Pérez, a raíz del apoyo que le dio a cierta persona  víctima  de  un  hurto  que  consistió  en  prestarle  el  teléfono  para que  informara  a  la  Policía,  recibió  a  partir  del  27  de  agosto, constante  persecución  por  parte  de  un  grupo  de personas integrantes de una banda de  malhechores  que  se  dedicaban  a la comisión de delitos de diversa índole en  los   barrios   ´Llanaditas´,  ´Golondrinas´,  ´los  mangos´,  y  sectores  aledaños  en  la  ciudad de Medellín.  En la fecha citada, fue atacada su  residencia  ubicada  en  uno  de esos barrios con explosivos y disparos pero sin  consecuencias  personales  y  el  5  de  septiembre posterior, se le repitió el  ataque  a  mano  armada  e  incendiando  la  residencia,  lo  que por fortuna se  controló  por  la oportuna intervención de los bomberos, objetivo que al final  lograron  en  las primeras horas del 21 de septiembre quedando destruida por las  llamas con todos los enceres que contenía”.   

    

El  procesado  José Euclides Restrepo Cano  fue  identificado  por  la víctima como uno de los miembros de la organización  criminal,  a  la  que  se  atribuye  entre  innumerables  actos  delictivos,  la  destrucción de su residencia.     

L  A      D  E  M A N D  A   

Luego de sintetizar la actuación procesal,  de  identificar  los  despachos  que  profirieron  las  decisiones  de primera y  segunda  instancia y de precisar la conducta punible por la que fue condenado el  procesado,  con  fundamento  en la causal 3ª consagrada en el artículo 220 del  Código   de    Procedimiento   Penal,   pretende   el   actor  la  revisión del fallo.   

A  tal  efecto,  aduce el actor que para la  época   en  que  su  defendido  fue  escuchado  en  indagatoria,  su  capacidad  cognoscitiva  y  de  raciocinio  se  encontraba disminuida a raíz de sufrir con  anterioridad  graves  quebrantos  en su salud, originados por el padecimiento de  “paludismo     o     malaria”,    enfermedad   que   lo   obligó   a   guardar   varios   días   de  convalecencia   en  la  Fundación  Hospitalaria San Vicente de Paúl de la  ciudad  de  Medellín,  institución de la cual allega el respectivo certificado  clínico.   

Por  tal motivo, acota que su poderdante en  dicha  diligencia  no pudo recordar con exactitud que su lugar de residencia era  el   barrio   “La  independencia  (hoy  Veinte  de  Julio)”,  hecho  que de haberse conocido dentro del  diligenciamiento,  según  criterio del actor, seguramente hubiera producido una  solución   favorable  a  los  intereses  de  su  defendido,  toda  vez  que  si  efectivamente  su  representado  para  la  época  de  los hechos habitaba en el  occidente  de  la  ciudad  de  Medellín,  no era posible que a título de autor  material  cometiera los   delitos por los cuales fue condenado, puesto  que   el   sitio   de   operación  criminal  de  la  banda  de  “los  roqueros”  según  consta  en  el  expediente,  era  un  barrio  de  la  denominada  comuna nororiental de la misma  ciudad.      

En  esas  condiciones,  allega  como prueba  nueva  al  diligenciamiento  las  declaraciones  extraproceso  de  la compañera  permanente  del  procesado,  al igual que la de su progenitora y varios vecinos,  en   donde   dan   fe   de   la  veracidad  de  los  hechos  anteriormente   descritos.   

LA  CORTE CONSIDERA  

De  manera  reiterada  viene  señalando la  Corte  que para el demandante resulta ineludible el estricto cumplimiento de los  requisitos  formales  y sustanciales contemplados en los artículos 220 y 222 de  la  Ley  600  de 2000, ya que la pretensión de quien acude a esta acción está  dirigida  a  derruir  la inmutabilidad y firmeza que caracterizan las sentencias  ejecutoriadas,  exigencias  que  de no ser acatadas conlleva a la inadmisión de  la demanda.   

Recuérdese  que  la  remoción  de la cosa  juzgada  sólo  es  posible  cuando  frente  a la demostración de alguna de las  causales  taxativamente  señaladas  en la ley, se evidencia que se cometió una  injusticia.   

Por  tal  circunstancia, la demanda deberá  ser  confeccionada  con  sujeción  a los parámetros legales y con respeto a la  causal  en  que  se  apoya,  pues,  en caso contrario, el escrito se torna en un  alegato  de  instancia,  lo  que  constituye  un desafuero al desnaturalizar los  fines de la revisión.   

Retomando el caso concreto, observa la sala  que  el  actor  en  su  escrito  no  dio  cabal  cumplimiento  a lo que regla el  artículo  222,  toda  vez que se limitó a mencionar sin desarrollar en momento  alguno   con  la  precisión  y  claridad  que  la ley exige, los supuestos  fundamentos  de  hecho y de derecho en que apoya su solicitud, omisiones éstas,  que  la  Corte  no  puede  entrar  a  corregir,  dado  el carácter rogado de la  acción,  lo  que  conlleva  necesariamente  a  la inadmisión del libelo.    

En  el  presente  caso,  de  la lectura del  libelo  se  colige que el actor no sólo se aparta de los lineamientos en que se  ampara  el  instituto  de  la revisión, sino que hace a un lado el hecho que el  proceso  ya  terminó  con  sentencia ejecutoriada que ha hecho tránsito a cosa  juzgada  y  que,  por  lo  mismo, no se trata de una instancia más en la que se  puedan  discutir  nuevamente  los  aspectos jurídicos o los elementos de juicio  que  sirvieron  de  fundamento  a  una  decisión  que  tiene  el  carácter  de  definitiva e inmutable.   

Ahora bien, cuando la acción se funda en la  causal   tercera,   es   decir,   la   aparición   de  hechos  o  pruebas   respecto   de   la   cuales   el   sentenciador no tuvo  oportunidad  de  pronunciarse  por  no haberlas conocido, y que de haberlo hecho  habría      llevado      definitivamente     a     la   absolución   o   a  la  declaración de inimputabilidad del  procesado  frente  al  acontecer  fáctico por el que fue  condenado,   es     deber     del    demandante    no    sólo   relacionar   y   allegar  al  libelo  los medios de convicción en que  funda  su  pretensión,  sino también demostrar que de haber sido oportunamente  conocidas  en  el  curso de los debates ordinarios del proceso, la solución del  asunto  habría  sido  la  absolución  o la declaración de inimputabilidad del  sentenciado, dada la contundencia demostrativa de tales pruebas.   

Es   así  como  el  actor  se  limita  a  allegar   declaraciones  extraprocesales surtidas por diferentes deponentes  que,  considerados  de  manera  mancomunada,  solo  dan fe del supuesto lugar de  residencia  del procesado durante la época de comisión de los punibles por los  cuales fue condenado.   

En  efecto,  de  las  diferentes  versiones  aportadas  como  novedosas  al  diligenciamiento,  en ningún momento se infiere  algún   elemento   de  juicio  desconocido  dentro  del  trámite  que  permita  controvertir  la  responsabilidad  de José Euclides Restrepo Cano dentro de los  hechos objeto de la condena que le fue impuesta.   

Desatinada resulta entonces la posición del  actor,  al  pretender  derruir la firmeza e inmutabilidad con que viene amparada  la  sentencia  de  segunda  instancia, sustentando su petición en declaraciones  deshilvanadas y carentes de contundencia demostrativa.   

Además,   como   lo   ha   precisado  la  jurisprudencia  de  la  Sala,  “no  se  aviene a la  naturaleza  y  alcance  de esta causal la pretensión por aducir cualquier clase  de  medio  probatorio,  sino  solamente  aquellos  que  apuntan  a establecer la  inocencia  del  procesado  o  su inimputabilidad, pues la revisión, en cuanto a  esta  causal se refiere, no ha sido instituida para dar lugar a la continuación  del  juicio que culminó con la providencia que hizo tránsito a cosa juzgada, o  revivir  el  debate  jurídico-probatorio  que  se  llevó a cabo en el fenecido  proceso,  sino  para postular, con base en la prueba ex novo, un cuestionamiento  serio  a  la  declaración  de  justicia que puso fin a la controversia procesal  mediante decisión definitiva e inmutable.   

“Por esa razón,  como  presupuesto  de  admisibilidad  del  libelo  demandatorio de la revisión,  cuando  de  la  causal tercera se trata, establece la ley la obligación para el  accionante     de     relacionar    ‘las  pruebas  que  se aportan para demostrar los hechos básicos de  la  petición’, esto es,  allegarlas  con  la  demanda  y acreditar al tiempo que tienen la virtualidad de  modificar  el  sentido  del  fallo,  es  decir,  que  reúnen  los  dos extremos  mencionados  en  precedencia:  novedad  y trascendencia, pues de no cumplir esta  carga,  ha  de  entenderse  que  lo  pretendido  es  prolongar el debate de modo  inútil  e  impertinente como si el juicio no hubiera fenecido con la ejecutoria  de  la  decisión  cuya revisión se demanda, imponiéndose, en consecuencia, la  inadmisión       del      libelo”.1   

En  esas  condiciones,  no  se admitirá la  demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

1.  Reconocer  al doctor Luis César Urrego  Tabares  como  apoderado  del condenado JOSÉ EUCLIDES  RESTREPO CANO.   

2.   INADMITIR  la demanda de revisión contra el fallo proferido por  el  Tribunal  Nacional  fechado  el  3  de  febrero de 1998, mediante el cual se  condenó  a  JOSÉ EUCLIDES RESTREPO CANO    por    los    delitos    de    concierto   para   delinquir   y  terrorismo.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                     HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                  EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                   JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                              MAURO SOLARTE PORTILLA   

Permiso  

TERESA    RUÍZ  NUÑEZ   

Secretaria     

1  Revisión  19252  del  11  de  marzo  de  2003,  M.  P.  Dr.  Fernando  Arboleda  Ripoll.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *