23623(25-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23623  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta  número  041   

Bogotá D.C., veinticinco (25) de mayo de dos  mil cinco (2005)   

          Decide  el  despacho  si es admisible la demanda de casación que el  defensor  de  José  Rubiel  Serna Rincón  interpuso  contra  la sentencia de segunda instancia proferida por  el  Tribunal  superior  de Cali el día 5 de noviembre de 2004, mediante la cual  confirmó  la  del  Juzgado  trece  penal  del circuito de la misma sede, que lo  condenó  a  la  pena  principal  de  cuarenta  meses de prisión como autor del  delito   de   ejercicio   ilícito   de  actividad  monopolística  de  arbitrio  rentístico.   

HECHOS  

          Para  el  día  22  de  septiembre de 2000, la empresa Inversiones y  promociones   Calima  de  la  ciudad  de  Cali,  representada  por  José   Rubiel   Serna   Rincón,  tenía  programada  la  rifa  de  un  vehículo  que jugaría en esa fecha con el premio  mayor  del  Sorteo  extraordinario  de  navidad,  que  en  suerte lo ganó Jaime  Collazos.  En seguida el ganador acudió a reclamar su premio, el cual no le fue  entregado  porque  la  empresa  no tenía lo recursos para adquirirlo, siéndole  ofrecidos  en compensación otros bienes, que igualmente nunca se le entregaron.  Al  advertirse  a  las  autoridades  se  comprobó  que la rifa no tributaba los  derechos  que le corresponden al sector salud ni estaba registrada ni tenía las  autorizaciones     correspondientes     para     realizar     ese     tipo    de  actividades.   

ACTUACION PROCESAL  

          La  Unidad  de delitos  contra  el  patrimonio  económico  abrió investigación el 27 de marzo de 2001  con  el  fin  de investigar la supuesta comisión del delito de estafa y ordenó  vincular  mediante  diligencia  de  indagatoria al procesado (fs.,   5),  a  quien efectivamente lo escuchó el 29 de agosto del mismo año  (fs., 47).   

          El  31  de  agosto  de  2001  le  resolvió  la situación jurídica  imponiéndole  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva sin derecho a  excarcelación  por  la  comisión de los delitos de “fraude procesal, estafa,  falsedad  e  infracción  al  monopolio  rentístico  del  estado respecto a los  juegos  de  azar,”  mediante  decisión  que  fue  confirmada por la fiscalía  delegada  ante el tribunal superior el 24 de octubre del mismo año (fs., 84 y 154).   

          Luego  de  que  el  30  de  octubre  de  2001 decidiera sustituir la  detención   preventiva   por  la  domiciliaria  (fs.,  164),  la  fiscalía  clausuró la investigación y la  calificó  mediante  providencia del 22 de enero del año siguiente, acusando al  sindicado  por  la  probable  comisión  de  los  delitos  de estafa y ejercicio  ilícito  de  actividad  monopolística  de  arbitrio  rentístico  (fs., 206).   

          El  juzgado  trece penal del circuito, luego del trámite propio del  juicio,  el  22  de septiembre de 2003 condenó al sindicado a la pena principal  de  40  meses  de  prisión  como  autor  del  delito  de  ejercicio ilícito de  actividad  monopolística  de  arbitrio  rentístico  y  dispuso la cesación de  procedimiento   por   el   de  estafa  al  haberse  reparado  integralmente  los  perjuicios.   

          Finalmente,  el  5 de noviembre de 2004 el Tribunal superior de Cali  confirmó  en  su  integridad  la  decisión  (fs., 341  cuaderno 2).   

          Dentro  de  la oportunidad legal el defensor del sindicado interpuso  el recurso extraordinario de casación   

DEMANDA     DE  CASACION   

          Con  fundamento  en  el  cuerpo  segundo  de  la  causal primera, el  demandante  formula  un  solo  cargo  contra la sentencia. En él señala que el  ejercicio  ilícito  de  actividad  monopolística  de  arbitrio rentístico fue  tipificado  como  delito  en la ley 53 de 1993 con el fin de proteger las rentas  del  sector  salud,  lo  cual entre otras cosas explica su ubicación dentro del  título    de   conductas   que   atentan   contra   el   orden   económico   y  social.   

          A  juicio  del demandante, la conducta que se imputa al procesado no  satisface  las  exigencias  que  la  tipicidad  reclama,  pues  el  sindicado no  realizó  la rifa en varios territorios, sino únicamente en el departamento del  Valle,  de  manera  que por esa razón no tenía por qué tributar a Ecosalud el  14%  del  valor  total  de las ventas, tal y como para estos casos lo dispone la  ley  53  de  1993; a lo sumo debía realizar alguna contribución especial, como  en  efecto  lo  hizo  a  la Fundación hogares de ancianos de Teresa de Calcuta,  fuera  de  que  si  tenía  autorización  para realizar el sorteo, como aparece  demostrado en el plenario.   

          En  conclusión: lo que busca el tipo penal es evitar la evasión de  impuestos  y  el deterioro de las rentas del sector salud, de tal modo que no se  estructura  ningún  injusto  si  el  organizador  no estaba obligado a tributar  impuestos por tratarse de una rifa menor.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Teniendo  en  cuenta  que  la ley vigente al momento de comisión de  los   hechos   es  la  llamada  a  regir  el  recurso  de  casación1  –  salvo que  una  ley favorable disponga una mejor solución -, debe precisarse que la 553 de  2000,2  que para esa época imperaba, regulaba, como igual el decreto 2700  de 1991 y la ley 600 de 2000, dos opciones:   

La  primera,  que  corresponde  a  la llamada  casación    común,    procedía    (i)  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda instancia por los  Tribunales   superiores   y   el   Tribunal   Superior   Militar,   (ii)  en  los  procesos  que  se  hubiesen  adelantado  por  delitos que tengan señalada pena privativa de la libertad cuyo  máximo  exceda  de  ocho  (8) años; y la segunda, relacionada con la casación  discrecional,  dirigida  contra  las sentencias de segunda instancia distintas a  las  anteriores, en la que además de los requisitos generales de toda demanda y  sin  consideración  al quantum de la pena, se debía indicar el interés por la  protección      de     garantías     fundamentales     o     el     desarrollo  jurisprudencial.   

Teniendo en cuenta que el delito por el cual  fue  condenado el sindicado, tenía asignada para ese tiempo una pena máxima de  seis  años  de  prisión,  debía  el  demandante  ajustar  la  demanda  a  las  previsiones  de  la casación discrecional. Sin embargo, fuera de que la demanda  no  reúne  los  requisitos generales de toda demanda, el demandante ni siquiera  expresó,  lo  cual era esencial, si acudía a la segunda opción y por lo tanto  si  lo  que  buscaba  era  desarrollar jurisprudencialmente un punto concreto de  derecho  que a la vez sirviera para solucionar el caso juzgado, o la protección  de garantías fundamentales de su defendido.   

Al   incumplir  con  los  presupuestos  de  procedibilidad  que  la  casación  discrecional  exige,  la  demanda  no  puede  admitirse.  De  manera  que  por  esas  razones y ante la evidencia de que no es  necesaria  la  intervención  oficiosa de la Sala en orden a defender garantías  fundamentales  que  le  abran  espacio  a  la  casación  oficiosa, se impone la  inadmisión de la demanda.   

Por lo expuesto, LA  CORTE    SUPREMA    DE    JUSTICIA,    SALA    DE   CASACION   PENAL,   

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de   casación  presentada  a  nombre  de  José     Rubiel     Serna     Rincón.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese, cúmplase y  devuélvase al tribunal de origen.   

MARINA   PULIDO   DE  BARON   

  SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                      HERMAN                GALAN  CASTELLANOS   

ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO           EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO   

Comisión de servicio  

ALVARO         O.        PÉREZ  PINZON                       JORGE   L.  QUINTERO  MILANÉS   

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS              MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Cfr.,  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de casación penal, auto del 16 de febrero de  2005, M.P. Alfredo Gómez Quintero   

2 Los  efectos  de  la  sentencia  C  252  de  2001,  mediante  la  cual se declaró la  inexequibilidad  de  apartes de la ley 553 de 2000, no afectan la definición de  la  procedencia  del  recurso  en  lo  que  se refiere a los límites punitivos.     

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