22564(28-07-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22564  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Aprobado   Acta   No.  64   

          Bogotá   D.   C.,  veintiocho de julio de dos mil cuatro.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  JAIRO  CALDÓN  LÓPEZ contra el fallo de segundo grado del 15 de marzo de 2004,  proferido  por  el  Juzgado  Cuarto  Penal del Circuito de Popayán, mediante el  cual  confirmó en su integridad la sentencia proferida por el Juzgado Promiscuo  Municipal  de  San Sebastián, Cauca, en descongestión, condenando al procesado  en  cita  a la pena principal de 40 meses de prisión y multa por el equivalente  a  60  salarios  mínimos mensuales como autor responsable del delito de estafa,  negándole   la   condena   de   ejecución   condicional   y  la  prisión  domiciliaria.   

LA DEMANDA  

          El  defensor  del  procesado  JAIRO CALDÓN LÓPEZ inicia su demanda  señalando  que  a  través de la misma pretende que la Corte declare la nulidad  de  la  sentencias  de  primera y segunda instancia en aras de la salvaguarda de  los derechos fundamentales vulnerados a su representado.   

          Refiere  entonces que en el trámite del presente juicio, el Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  de Popayán, en proveído de 21 de agosto de 2003, le  concedió  al  procesado  CALDÓN  LÓPEZ  la  detención domiciliaria por haber  acreditado su condición de padre cabeza de familia.   

          No  obstante, agrega, al proferir la sentencia de primera instancia,  el  Juez  Promiscuo  Municipal  de  San  Sebastián, en descongestión, decidió  revocar  el  beneficio,  punto  que  fue  confirmado en segunda instancia por el  Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Popayán.   

          Sostiene  que  tales  decisiones desconocen el debido proceso, y por  tanto    generan    una    causal    de   “nulidad  supralegal”  por  violación  al  principio de la no  reformatio   in   pejus,  consagrado en el artículo 31 de la Constitución Nacional.   

          Ello,  porque  para  la  época  en  que  el Juez Penal Municipal de  Popayán  accedió  a la sustitución de la medida de aseguramiento, ya existía  en  el  proceso la constancia del antecedente penal anterior contra el procesado  CALDÓN  LÓPEZ,  por el delito de estafa, aspecto que, supone, no fue tenido en  cuenta  por  el  funcionario  por  tratarse  de  un  antecedente “de    menor    entidad    frente   al   derecho   fundamental   del  menor”,  decisión  que no fue respetada por el Juez  Promiscuo   de   San   Sebastián,   que  ilegalmente  procedió  a  revocar  el  beneficio.   

             Aduce  que  de  acuerdo con la normatividad penal, la única  posibilidad  de  revocar  un  beneficio de tal naturaleza, es el incumplimiento,  durante  el  período  de  prueba,  de cualquiera de las obligaciones impuestas,  pero  nunca  el hecho de que con posterioridad aparezca un antecedente en contra  del  beneficiado,  máxime  cuando en éste caso, a su mandante le fue concedida  la  detención  domiciliaria  cuando  ya existía la constancia sobre la condena  anterior.   

          Además,  agrega,  después  de  que  el  procesado  CALDÓN  LÓPEZ  suscribió   el   acta   compromisoria,  no  ha  incurrido  en  otras  conductas  reprochables  ni  ha incumplido las demás obligaciones impuestas, razón por la  cual no podía revocársele el beneficio.   

         

          Califica  como  injusto  que  se  haya considerado a su representado  como  un  hombre  proclive  al  delito,  puesto que lo que existe en su caso son  antecedentes   anteriores   a   la   concesión   del   beneficio  y  no  hechos  sobrevivientes al mismo.   

          Finaliza   su   argumentación  aduciendo  que  el  caso  representa  “una  gran  oportunidad”  para  que  la  Corte desarrolle la jurisprudencia sobre el particular, y de paso  restablezca    los   derechos   fundamentales   del   procesado   y   su   menor  hijo.   

          Concluye  solicitando  que  se  decrete la nulidad de las sentencias  impugnadas.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

          En  razón  de  que el objeto de la impugnación es una sentencia de  segundo  grado dictada por un Juzgado de Circuito, y además la sanción máxima  prevista  para  el  delito de estafa por el que fue condenado el procesado JAIRO  CALDÓN  LÓPEZ  (8 años) no satisface el límite señalado en el artículo 205  del  Código  de  procedimiento  Penal   para acceder a la casación por la  vía  ordinaria,  procede  el examen de la demanda a la luz de los requisitos de  la   modalidad   discrecional   establecida   en   el   inciso   3º  del  mismo  precepto.   

          En  ese  propósito,  se  recuerda que la Sala ha dicho en repetidas  ocasiones  que para acceder a la casación por esa vía excepcional, no sólo es  indispensable   que  se  invoque  cualquiera  de  los  dos  únicos  motivos  de  realización  que  se definen en el referido inciso 3º de la norma citada, esto  es,   el   desarrollo   de  la  jurisprudencia  y  la  protección  de  derechos  fundamentales,  sino  que también debe presentarse fundadamente la necesidad de  uno  o de ambos fines, lo que de suyo obliga al demandante a argumentar sobre la  ausencia  de definiciones jurisprudenciales en relación con uno o varios de los  temas  discutidos en el proceso; o a indicar, demostrativamente, que en el curso  del  mismo  hubo  infracciones  graves a los derechos fundamentales que debieron  garantizarse  en  el  mismo,  con la suficiente individualización de los que se  estiman   violados   y   las   conductas   de   la   judicatura   que   a   ello  contribuyeron.   

         En  el  caso presente, el impugnante parece invocar cada uno de los  motivos  excepcionales  que dan cabida a la discrecionalidad de la Corte para su  aceptación,  pero  en  ninguno  de  ellos demuestra una causa que justifique el  sometimiento del caso a esta sede.   

         

          En   efecto,  frente  al  primer  aspecto  planteado,  esto  es,  la  vulneración  de  las  garantías  fundamentales  del  procesado  porque  en  la  sentencia  se le revocó la detención domiciliaria para negarle el sustituto de  la prisión domiciliaria, se hacen las siguientes precisiones:   

Tratándose  de la prisión domiciliaria, el  juez  está  facultado  para  negarla  si  no  se  cumplen  ciertos presupuestos  legales,  razón  por la cual, en tales casos, será necesario que el demandante  deje  insinuada  la  violación  flagrante  de  dichos requerimientos. Es decir,  tendría  que  demostrar  que  el  juzgador  inventó  un requisito que no está  expreso  o  implícito  en el artículo 38 del Código Penal, o en la ley 750 de  2002,  para  el  caso  del  infractor  cabeza  de  familia,  actitud que habría  transgredido  el  principio  de  legalidad;  o  que no motivó razonablemente la  denegación  del  sustituto,  sino  que  todo lo hizo en obediencia al más puro  capricho,   pues   en   tal   caso   conculcaría   la   garantía   del  debido  proceso.   

          En  esos  términos,  el argumento traído por el demandante no pone  en  evidencia arbitrariedad alguna del juzgador cuando consideró que a pesar de  que  el  procesado  es  padre  cabeza de familia, otra circunstancia objetiva no  satisfacía  las  condiciones  para  acceder  a  la  prisión  domiciliaria como  sustitutiva   de  la  prisión  intramuros,  por  cuanto  JAIRO  CALDÓN  LÓPEZ  registraba  un  antecedente penal por el delito de estafa, conclusión a la cual  podía  arribar  el  fallador,  pues  tratándose  de la condición de procesado  cabeza  de  familia,  el  inciso  3º  del  artículo 1º de la ley 750 de 2002,  excluyó   el  beneficio  para  quienes  “registren  antecedentes     penales,    salvo    por    delitos    culposos    o    delitos  políticos”.   

Entonces, si el  citado  artículo  1º  de  la  ley  750 de 2002 excluye del beneficio a quienes  registren  antecedentes  penales,  con  la salvedad anunciada, y contra el aquí  procesado  existe  una  condena  anterior  por  un  delito  doloso,  atender  el  planteamiento  de  la  defensa significaría nada menos que una modificación de  la  exigencia  legal, pues en últimas lo que se pretende es la exclusión de un  requisito de procedibilidad, sin justificación alguna.   

De  otro  lado,  ya lo ha dicho la Corte, la  concesión   de   la   prisión   domiciliaria  es  diferente  a  la  detención  domiciliaria,  pues  mientras  la  primera  sustituye  la  pena  impuesta  en la  sentencia,  la  segunda  sustituye la detención preventiva. Por lo mismo, haber  gozado  de  detención  domiciliaria  durante  el  proceso  en  ninguna forma se  encuentra  previsto  en la ley como circunstancia que obligue a la concesión de  la  prisión  domiciliaria en la sentencia condenatoria. Las determinaciones que  sobre  la  detención  domiciliaria  se tomen en el trámite del proceso, aunque  fundamentadas   en   requisitos  propios  del  instituto,  siempre  tendrán  el  carácter de provisionales y esencialmente removibles.   

Así   las   cosas,   el   requisito   de  “necesariedad”   que  consagra  la  ley  para  acceder  a  la  casación  excepcional  (inciso 3° del  artículo  205  del Código de Procedimiento Penal), no se cumple en el presente  caso,  pues  el planteamiento aducido no pone en evidencia error alguno cometido  por  el  fallador  que  implique la vulneración de las garantías procesales de  JAIRO CALDÓN LÓPEZ.   

         Ahora,   frente   al   pretendido   desarrollo  jurisprudencial,  el  solicitante   en   forma   alguna   presenta   en   los  términos  inicialmente  especificados,  una  clara  argumentación  de  que  el  tema que propone tratar  requiera  la  intervención interpretativa de la Corte, bien sea por la falta de  claridad  de  las  normas  que regulan el caso definido en la sentencia, o bien,  porque     existan     criterios     jurisprudenciales     desactualizados     o  contradictorios.   

          La   argumentación  frente  al  punto  se  limita  a  destacar  que  “estamos  frente  a  un  caso  que encarna una gran  oportunidad  como  para  que  esa Alta Corporación desarrolle la jurisprudencia  sobre  este particular”, pero, como puede observarse,  el  recurrente  no  ofrece verdaderas razones que le señalen a la Sala cuál es  la   necesidad   del   desarrollo   jurisprudencial   sobre   el  tema  aludido,  desconociendo  por demás que respecto del sustituto de la prisión domiciliaria  son abundantes los pronunciamientos de la Corte.   

          Por  lo  anterior, como el demandante no acreditó que una decisión  de  la  Sala  contribuiría  al  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  ni resulta  indispensable  para la garantía de los derechos fundamentales del procesado, la  demanda presentada será inadmitida.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

         INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre  del  procesado  JAIRO    CALDÓN    LÓPEZ,  y en consecuencia DECLARAR DESIERTO el recurso, por lo anotado en  la motivación de este proveído.     

Contra   este  auto  no  procede  recurso  alguno.   

         Cópiese,  notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al Tribunal de  origen   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ             ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO             

EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO     ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN            JORGE     LUIS     QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS              MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Nuñez  

Secretaria  

    

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