13096 (29-04-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    EXTRADICION DE NACIONALES  

Si  está  definido  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  que  en este caso debe procederse con apego a las reglas  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  ha  de  saberse  que, tanto el trámite  judicial  previsto  en  el  artículo  556  de  dicho  estatuto como el concepto  regulado   en   el   artículo   558  idem,  están  diseñados sobre el presupuesto lógico de la posibilidad  jurídica  de  llegar  a  conceder  la  extradición,  no porque absurdamente se  piense  que  de  manera  fatal  el  procedimiento  siempre  atraerá conceptos y  decisiones  positivas  sobre  la materia (también suele negarse en la práctica  por  múltiples  razones),  sino  en  virtud  de que más irracional resultaría  desplegar  simbólicamente  un  trámite  referido  a un objeto que ab   initio   está   prohibido   por  la  Constitución   y   la   Ley   (extradición   de   nacionales  colombianos  por  nacimiento).   Es  decir, a la hora de ahora, por obra de los artículos 35  de  la  Carta  Fundamental  y  546  del  Código de Procedimiento Penal, la mera  constatación  de  la  nacionalidad  colombiana  por  nacimiento  en  cabeza del  ciudadano  requerido,  hecho  que  ocurre de entrada con la formalización de la  solicitud   de   extradición,  se  constituye  en  un  apriori  que  impide  el  aprontamiento de otras diligencias.   

PROCESO                                                              :  13096   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 43  

Santafé de Bogotá, D. C., abril veintinueve  de mil novecientos noventa y siete.   

VISTOS:             

         Tras  invocar  la  disposición  del  artículo  555 del Código de  Procedimiento  Penal,  el  Ministerio de Justicia y del Derecho envía a la Sala  toda  la  documentación  presentada  por  la  Embajada de los Estados Unidos de  América  para  formalizar la solicitud de extradición del ciudadano colombiano  HELMER HERRERA BUITRAGO.   

         Como  el  Gobierno  Nacional  pretende  de la Corte el trámite     y     el    concepto   judicial  que  ordinariamente  preceden    la    decisión    gubernativa    final    sobre   la   extradición  pasiva, de conformidad con  los  artículos  555  a  558 del Código de Procedimiento Penal, la Corporación  hará previamente algunas precisiones.   

SE CONSIDERA:  

         1.   De conformidad con el numeral 2° del artículo 189 de la  Constitución  Política,  le  corresponde  a la Rama Ejecutiva la dirección de  las  relaciones  internacionales.   Como  quiera  que la extradición es un  acto  de  asistencia  jurídica  internacional,  y  así  la concibe el Estatuto  Procesal  Penal  cuando  la califica como “relación  con  autoridades  extranjeras” (Libro V, artículos  538  y  siguientes), no hay duda de que en esta precisa materia, aunque también  se  tocan  ámbitos  del  derecho  penal y del derecho procesal, el liderazgo le  concierne  al  Gobierno  Nacional, obviamente con la pertinente colaboración de  la  Rama  Judicial,  concretamente  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  cuando  se  trata  de  extradición  pasiva.   Con  razón  se  afirma  que  la  ley  procesal  penal  colombiana  ha  adoptado  un sistema  mixto gubernativo-judicial.   

         2.   En  armonía con dicha responsabilidad preeminente que le  otorga  la  Carta  Fundamental  al  Ejecutivo,  el  artículo 547 del Código de  Procedimiento  Penal  dispone  que  le  corresponde  al  Gobierno, por medio del  Ministerio  de Justicia y del Derecho, ofrecer o conceder la extradición de una  persona    procesada    o    condenada    en    el   exterior,   “salvo    en    los    casos    contemplados    en    el   artículo  anterior” (colombianos por nacimiento y extranjeros  por  delitos  políticos  o  de opinión).   Y  a  tono  con  ese  mismo protagónico deber especial del  Gobierno,  la  ley  dice  que  la respectiva solicitud deberá ventilarse por la  vía  diplomática,  razón por la cual primeramente interviene el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  órgano  que  no  sólo  debe  pasar  la documentación  completa   al   Ministerio   de  Justicia  y  del  Derecho,  sino  que  también  preliminarmente   rendirá   un  concepto  en  el  que  “exprese si es del caso  proceder  con sujeción a convenciones o usos internacionales o si se debe obrar  de    acuerdo    con    las    normas    de    este    código”   (artículo     552    idem.  Se ha subrayado).   

         3.   El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  atento  a la  soberanía  que  le dispensa el último precepto citado, le envía al Ministerio  de  Justicia  y del Derecho el oficio número O.J.E. 171, fechado el 19 de julio  de  1996,  por  medio del cual le comunica que se ha formalizado por parte de la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América  el  pedido de extradición del  ciudadano  HELMER  HERRERA  BUITRAGO,  de acuerdo con la nota verbal número 461  del  2  de julio de 1996, y conceptúa que el 14 de septiembre de 1979 se firmó  en  la ciudad norteamericana de Washington un convenio de extradición entre los  gobiernos  del  país  requirente y de Colombia, el cual fue aprobado por la ley  27  de  1980  y  se  realizó  el canje de instrumentos de ratificación el 4 de  marzo  de 1982 en Santafé de Bogotá, fecha a partir de la cual entró en vigor  el  tratado,  de  acuerdo  con el artículo 21 (2) de su contenido.  La ley  aprobatoria  de  la  convención  fue  declarada inexequible por sentencia de la  Corte  Suprema  de  Justicia del 12 de diciembre de 1986, y, repetido el paso de  la  sanción por el entonces Presidente de la República, que dio lugar a la ley  68  de 1986 (14 de diciembre), nuevamente la Corte halló inconstitucional dicha  formalización  interna  del tratado, según lo dijo en fallo del 25 de junio de  1987.   

         4.   De  modo  que,  con  la  invocación  de la autoridad del  pronunciamiento  del  23  de  marzo  de  1988,  obra  del  Consejo de Estado, el  Ministerio  estima  que el mencionado tratado de extradición “está vigente a  nivel  internacional,  pero  no puede ser aplicado en nuestro país por faltarle  el  requisito  de  su  aprobación parlamentaria” (fs. 3 y 4, actuación de la  Corte).   

         5.   En  el  oficio N° M/OJ 0002029, fechado el 30 de octubre  de  1996, el Ministerio hace más explícita la facultad exclusiva de selección  del  ordenamiento  conforme  con  el  cual debe sustanciarse la extradición del  señor  Herrera Buitrago, en  atención  al  artículo 552 citado, y dice que, en relación con este ciudadano  y  otros  que menciona expresamente, “por no existir  convenio  aplicable  al caso toda vez que el Tratado de Extradición suscrito en  1979   entre   Colombia   y   los  Estados  Unidos  de  América,  se  encuentra  internacionalmente  vigente,  pero  es inaplicable, es  procedente  obrar  de  conformidad  con  las  normas  pertinentes del Código de  Procedimiento  Penal…”  (Se  ha resaltado).   Para  llegar  a  esta conclusión vuelve sobre las reflexiones consignadas en el  concepto  anterior y refuerza con el texto de las reservas hechas por Colombia y  Estados  Unidos  a  la  Convención  de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico  Ilícito  de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, suscrita en Viena el 30  de diciembre de 1988 (fs. 1 y 2).   

         6.    En   la   evidencia   D,   escrito  que  aparece  en  la  documentación  aportada  por  el  país solicitante, se dice que HELMER HERRERA  BUITRAGO   nació   en  Colombia  el  24  de  agosto  de  1951  y  es  ciudadano  colombiano.   

         7.    Si  está  definido  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  que  en este caso debe procederse con apego a las reglas del Código  de  Procedimiento  Penal, ha de saberse que, tanto el trámite judicial previsto  en  el artículo 556 de dicho estatuto como el concepto regulado en el artículo  558  idem, están diseñados  sobre  el  presupuesto  lógico de la posibilidad jurídica de llegar a conceder  la  extradición,  no  porque  absurdamente  se  piense  que  de manera fatal el  procedimiento  siempre  atraerá  conceptos  y  decisiones  positivas  sobre  la  materia  (también  suele  negarse en la práctica por múltiples razones), sino  en  virtud  de  que  más  irracional  resultaría  desplegar simbólicamente un  trámite   referido   a   un  objeto  que  ab  initio  está  prohibido  por  la  Constitución  y  la  Ley  (extradición  de  nacionales  colombianos por nacimiento).  Es decir, a la  hora  de  ahora, por obra de los artículos 35 de la Carta Fundamental y 546 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  mera  constatación  de  la nacionalidad  colombiana  por  nacimiento  en cabeza del ciudadano requerido, hecho que ocurre  de  entrada con la formalización de la solicitud de extradición, se constituye  en un apriori que impide el aprontamiento de otras diligencias.   

         8.   Como  el  objeto  del procedimiento de extradición es la  acreditación  de  los  requisitos  y  condiciones  para ofrecerla o concederla,  sobre  todo  en  su fase judicial, inútil resulta una  materialización de  formas  y  pruebas  que  a  nada conducen, porque el resultado de antemano está  definido  ope legis y no por  gracia de demostración alguna.   

         9.   En  efecto,  repárese  cómo es de restringido el objeto  del  concepto  que  se  espera  de la Corte, de acuerdo con el artículo 558 del  Código  Procedimiento  Penal,  para ver de comprobar que resultaría inocente y  contrario  a la lógica, en relación con un nacional colombiano por nacimiento,  explorar  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada;  o  tratar de  identificar  plenamente  al  requerido,  con  el  fin  de  evitar la sanción de  inocentes;  o  examinar  las  acusaciones para evitar la doble incriminación; o  verificar  la  equivalencia  de  la  decisión  adoptada  en  el  extranjero  en  relación  con  nuestro  ordenamiento jurídico; y, si fuere el caso, establecer  el  cumplimiento  de las cláusulas de los tratados públicos.  Todas estas  constataciones,  en  sana  lógica,  presuponen que el solicitado, por lo menos,  puede  llegar  a  ser  extraditado,  de  otra  manera  no  se  justificaría  la  implementación  de  todo  un  procedimiento,  así  la decisión conclusiva sea  diversa  por razones formales, materiales o de conveniencia nacional (en el caso  del Gobierno).   

         En  este  orden  de  ideas, ante un requisito de procedibilidad que  afecta  el  objeto  mismo  del  debate  incidental,  y  habida  cuenta  que  los  servidores  públicos  en Colombia ejercen sus funciones en la forma prevista en  la  Constitución,  la  ley  y  el reglamento (Const. Pol., arts. 6° y 123), la  Corte  se  abstendrá  de  darle trámite a la documentación que el Gobierno ni  siquiera  debió  remitir  a  esta  Sala,  consciente  como  era de que mientras  prevalezcan  aquellos  ordenamientos, resultaba imposible excitar el trámite de  extradición  pasiva  de nacionales colombianos por nacimiento, y por las mismas  razones  dispondrá  su devolución al Ministerio de Justicia y del Derecho para  que se ciña a la Constitución  y a la ley.   

         Por  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

         Abstenerse   de   dar   trámite   a  la  documentación   recibida  para  concepto  en  relación  con  la  solicitud  de  extradición  del  señor  HELMER  HERRERA  BUITRAGO,  nacional  colombiano  por  nacimiento, de conformidad con la motivación expuesta.   

         Devuélvase el expediente al Ministerio de Justicia.   

         Cúmplase.   

CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                          RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE    CÓRDOBA    POVEDA                          JORGE ANÍBAL GÓMEZ  GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                            DÍDIMO PÁEZ  VELANDIA   

NILSON    PINILLA    PINILLA                                            JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria.  

     

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