20911(28-01-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20911   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 03.  

          Bogotá,   D.C.,   enero   veintiocho   (28)   de   dos  mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

          Conceptúa   la   Corte  sobre  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano      colombiano      CARLOS      ALBERTO  PAREDES,    formalizada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América  mediante Nota Verbal No. 742 del 16 de mayo de 2003.   

LA SOLICITUD  

          El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  a través de su Embajada en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines de extradición de  CARLOS   ALBERTO   PAREDES,  mediante  la  Nota Verbal No. 1437 del 30 de octubre de 2001, en atención a que  el  28  de  septiembre  de  2000,  el Gran Jurado ante la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para el Distrito Sur de Nueva York profirió en contra de aquel  la  acusación  No.  S200  CR  841  (LMM),  por  concierto  para  distribuir una  sustancia   controlada  (cocaína)  y  concierto  para  lavar  dinero.  Al  día  siguiente,    el    Magistrado    Juez    Henry   B.  Pittman  de  la  Corte  mencionada  profirió  auto de  detención  contra  CARLOS ALBERTO PAREDES.   

El  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de  Colombia  dio  traslado  de  esta  solicitud  al  Ministerio  de  Justicia y del  Derecho,  y al Fiscal General de la Nación, quien mediante resolución del 2 de  noviembre  de  2001 ordenó la captura con fines de extradición de CARLOS  ALBERTO  PAREDES,  la cual se hizo  efectiva el 20 de marzo de 2003 en la ciudad de Bogotá.   

          Con  Nota  Verbal  742  del  16  de mayo de 2003, el Gobierno de los  Estados   Unidos   de  América  formaliza  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores   la   solicitud   de   extradición  del  referido  ciudadano  quien  “es  requerido  para comparecer a juicio por delitos  federales  de  narcóticos  y  lavado  de  dinero  de  conformidad  con la sexta  resolución  de  acusación  sustitutiva  No.  S6 00 Cr. 841 (LMM) dictada en la  Corte   Distrital   de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York”.  También  “es el  sujeto  de la resolución de acusación No. 01-386-A, dictada el 3 de octubre de  2001,  mediante la cual se le acusa de un cargo por concierto para poseer con la  intención   de  distribuir  y  para  distribuir  cinco  kilogramos  o  más  de  cocaína”,    proferida    en    la   Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito Oriental de  Virginia”.   

          Para  formalizar  la  solicitud  de  extradición  se  allegaron los  siguientes  documentos  debidamente traducidos y legalizados por el Consulado de  Colombia en Washington:   

          Copia  de  la  acusación  sustitutiva  formulada por el Gran Jurado  ante  la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva  York  el  2  de mayo de 2002, así como copia de la acusación presentada por el  Gran  Jurado  ante  la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito  Oriental de Virginia el 3 de octubre de 2001.   

          Declaraciones    juradas   de   Boyd   M.  Johnson   y   Rebeca   H.  Bellows,  Fiscales  Asistentes  en las Fiscalías para  los  Distritos  Sur  de Nueva York y oriental de Virginia en los Estados Unidos,  respectivamente,  en las cuales realizan una presentación de los procedimientos  policiales  y judiciales efectuados, así como del compromiso de responsabilidad  del solicitado.   

          Copia  de  las  ordenes  de arresto expedidas el 17 de abril de 2003  por  el Magistrado Frank Maas,  y  el  3  de  octubre  de 2002 por el Subsecretario Ken  Welter  contra CARLOS ALBERTO  PAREDES    para    dar    contestación    a    unas  acusaciones.   

          Disposiciones  del  Código  Penal de los Estados Unidos, relevantes  al  caso:  Título  21,  Secciones 812, 841, 846 y 853; Título 18, Secciones 2,  982, 1956 y 3282.   

          Declaraciones     juradas    de    Scott  Byers     y     Timothy  McGrath,  Agentes  Especiales  del Servicio Federal de  Investigaciones  (FBI) y de la Administración de Control de Drogas (DEA) de los  Estados  Unidos,  respectivamente,  quienes  actuaron como investigadores en las  averiguaciones  que determinaron las acusaciones presentadas contra el requerido  en extradición.   

          Declaraciones     juradas     de    Hugo  Figueroa    y    Duverney  Goldsworthy,   acerca   de   sus  relaciones  con  el  solicitado  en  extradición  en  punto  de  los  delitos  por  los cuales se le  acusa.   

          La actuación en Colombia ha sido la siguiente:   

La  Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  remitió  a  la  Fiscalía General de la Nación la Nota  Verbal  No.  1437  del  30  de octubre de 2001, procedente de la Embajada de los  Estados  Unidos  de  América, por cuyo medio solicita la detención provisional  con   fines   de   extradición   de   CARLOS  ALBERTO  PAREDES.  El  señor  Fiscal  General  de  la  Nación  accedió  a  lo solicitado a través de resolución del 2 de noviembre del mismo  año  y  la captura del requerido se produjo el 20 de marzo de 2003 en la ciudad  de Bogotá.   

          La   Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  remitió  a la Fiscalía General de la Nación y al Ministerio del Interior y de  Justicia  la  Nota  Verbal  No.  742  del  16  de mayo de 2003, procedente de la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante  la  cual sustenta y  formaliza  la  solicitud  de  extradición  de  CARLOS  ALBERTO PAREDES.   

El  solicitado  se  encuentra  privado de su  libertad    en    la   Penitenciaría   de   Máxima   Seguridad   de   Cómbita  (Boyacá).   

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó   mediante   oficio   OAJ.E.  0419  del  16  de  mayo  de  2003,  que  “por  no  existir  Convenio  aplicable  al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  las  normas  pertinentes del Código de  Procedimiento   Penal   colombiano”,  y  el  señor  Ministro  del  Interior  y de Justicia envió la actuación a esta Sala para los  fines establecidos en el artículo 517 de la Ley 600 de 2000.   

Iniciado el trámite previsto en el artículo  518  del  Código de Procedimiento Penal colombiano, el 17 de septiembre de 2003  se  resolvió  acerca  de  las  pruebas solicitadas por la defensa y en la misma  decisión  se ordenó correr el traslado para que los intervinientes presentaran  sus  alegatos;  la  defensa  interpuso recurso de reposición contra la referida  providencia que fue resuelto el 26 de noviembre siguiente.   

El  defensor  del  requerido y el Ministerio  Público  allegaron  en oportunidad las alegaciones previas al concepto que debe  emitir la Corte.   

ALEGATOS     DE  CONCLUSIÓN   

          El Ministerio Público:   

El  Procurador  Tercero  Delegado  para  la  Casación  Penal  considera reunidas las exigencias establecidas en el artículo  520  del  estatuto  procesal penal, para que la Corte emita concepto favorable a  la  extradición  de CARLOS ALBERTO PAREDES solicitada por el Gobierno de los Estados Unidos.   

          Advierte  que  si  la  Corte  emite concepto favorable y el Gobierno  Nacional  decide  extraditar al requerido, este no debe ser sometido a juicio en  el  país  requirente  por hechos diversos a los que motivaron esta petición de  extradición,  ni  puede ser sometido a tratos crueles, inhumanos o degradantes,  tortura,  pena  de prisión perpetua o muerte, de conformidad con lo establecido  en el artículo 512 del Código de Procedimiento Penal.   

         

Señala  que a la solicitud se acompañó la  totalidad  de documentos establecidos en el artículo 513 de la Ley 600 de 2000,  debidamente autenticados y traducidos.   

Acerca  de la identidad plena del solicitado  en  extradición,  el  Ministerio  Público  estima  que los datos suministrados  sobre  él  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos en la Nota Verbal 742, el  número  de  su  cédula de ciudadanía, el cotejo dactiloscópico de la reseña  decadactilar  tomada  al  momento  de  su captura con las huellas impresas en la  tarjeta  de  preparación  de  su  cédula  de ciudadanía, y la identificación  presentada    en    este    trámite,   permiten   tener   por   satisfecha   la  exigencia.   

En  punto  de la doble incriminación expone  que  el  cargo  por concierto para cometer delitos de narcotráfico y para lavar  dinero  proveniente  del  tráfico  de  narcóticos  encuentra su equivalente en  nuestro  derecho  en  el  artículo  340  del  Código  Penal, modificado por el  artículo  8º  de  la  Ley 733 de 2002, con pena superior a cuatro (4) años de  prisión.   

          A    su    vez,   el   comportamiento   censurado   a   CARLOS  ALBERTO  PAREDES  por traficar con  estupefacientes  se  encuentra  reprimido en el artículo 376 del Código Penal,  también con sanción que supera los cuatro (4) años de prisión.   

Sobre  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  indica que las acusaciones formuladas por el Gran  Jurado  del  Distrito  Sur  de  Nueva  York  y del Distrito Oriental de Virginia  contra  CARLOS ALBERTO PAREDES  guardan  semejanzas esenciales y formales con nuestra resolución acusación, en  cuanto  informan  al requerido los comportamientos constitutivos de los delitos,  la  calidad  en la que intervino, las pruebas que sirvieron para acusarlo, y las  disposiciones  infringidas,  todo  lo cual sirve de referencia al inculpado para  ejercer su defensa en el juicio.   

          La Defensa:   

          El    defensor    de    CARLOS   ALBERTO  PAREDES   solicita   a   la   Corte  emitir  concepto  desfavorable  a  la petición de extradición de su representado, pues considera  que  no  se  reúnen  a  cabalidad  las exigencias dispuestas en la legislación  colombiana para ello, por las siguientes razones:   

Acerca     de     la     equivalencia     de     la     providencia     proferida    en    el  extranjero manifiesta que la resolución de acusación  de   nuestro   sistema   procesal   penal   no   corresponde   al   indictment,  pues para proferir la primera  “debe  haberse  transcurrido  por  la etapa previa o  preliminar,  la instrucción propiamente dicha, en la cual el procesado tiene la  oportunidad  de  conocer  las  pruebas en su contra, controvertirlas, llegando a  configurarse  un derecho fundamental: el de defensa, inserto dentro del mismo en  un  principio,  como  el  de  presunción  de  inocencia;  logrando  acceder por  designación  contractual  o  de  oficio  de  un defensor, con el cual seguir el  curso  del  proceso;  se  requiere  el  definir situación jurídica (en algunos  casos).  Por  su  lado  el INDICTMEN, se profiere sin ser necesaria la presencia  del  procesado,  conllevando  a  que  no  conozca  las  pruebas,  mucho menos el  haberlas  controvertido,  no  siendo obligación del Fiscal el presentarlas, tan  solo  hasta  el  juicio,  no  puede  el indicment cumplir con un análisis de la  prueba  que  haya  sido  controvertida, como lo exige el artículo 397 del C. de  P.P.,   siendo   este   un   punto   de   fondo   y   no   de  forma”.   

          Más    adelante    precisa    el   defensor   que   “el  indicment  se  relaciona  con  la  resolución de apertura de la  investigación,  dentro  de la cual, así como sucede en Norteamérica, se puede  librar    orden   de   captura”,   y   agrega   que  “en  procura de garantizar el derecho de defensa, la  Resolución  de  acusación no puede ser modificada, no se pueden incluir nuevos  cargos;  caso  contrario  sucede  con  el  indicment,  dentro del cual se pueden  llegar  a  incluir  varios cargos, modificándose cuantas veces le interese a la  Fiscalía”.   

          Respecto  de  la doble incriminación de la  conducta   delictiva   afirma   que   “en  Colombia  para  que  exista  el  concierto  se  requiere  de  la  existencia  de  un  acuerdo de voluntades con el fin de cometer delitos, pues si  el   acuerdo   es   para  cometer  un  solo  delito,  como  por  ejemplo  el  de  narcotráfico,   no   se   está  ante  tal  delito,  sino  ante  una  forma  de  coparticipación  delictiva (…) el delito de concierto para delinquir no es un  hecho  punible instantáneo, que se consuma cada vez que se realiza una conducta  punible,   sino   que   es   un   delito   de  mera  conducta  y  de  ejecución  permanente”,    y   por   tanto,   “no  cumple  la norma del Código de Estados Unidos, con el requisito  estructural  de  tipificar  el concierto parea delinquir en Colombia”.   

          Luego  de  transcribir  apartes  de  la  sentencia  C-241  de  1997,  proferida  por  la  Corte  Constitucional, el defensor anota que “en  los  últimos  días,  ex  funcionarios  de  la Fiscalía de los  Estados  Unidos,  han  venido  en  señalar  como  el  delito de conspiración o  intento   de   tráfico  de  sustancias  controladas,  tiene  una  denominación  diferente  o  distinta  a la que se da en Colombia, y que por consiguiente se ha  dejado    de    analizar   este   tema   trascendental   en   el   trámite   de  extradición”.   

          En  punto  de  la  validez  formal  de  la  documentación   allegada,  el  defensor  indica  que  “los indicment aportados utilizan un lenguaje que no  es  preciso  en cuanto a las fechas, a los lugares donde ocurrieron los delitos.  No  se  incluye  una  fecha  concreta,  sino  periodos  de  tiempo indefinidos o  aproximados,  en  fin el indicment no permite establecer con claridad los hechos  delictivos,  lo  cual  deriva  de la observación de ser una providencia de mero  trámite”.   

          Tales  requisitos “se vienen supliendo de  manera  reiterada  con declaraciones de funcionarios de la Fiscalía que actúan  como  investigadores  del caso, lo cual implica que tienen un interés en que su  trabajo  concluya  en  buena forma, dichos funcionarios expresan el conocimiento  personal  que  tienen  de la causa, en un documento que no constituye una prueba  no   (sic)  obrante  en  el  proceso,   no  es  un  testimony,  ni  una  deposition,  sino  una  declaración  extraprocesal un affidavit”.   

          Con  relación a la copia auténtica de las  disposiciones  aplicables,  el apoderado del requerido  en   extradición   expone   que  no  fueron  allegadas  a  este  trámite  pues  “a  folios  141 a 147, y 80 a 86 del cuaderno anexo,  hallamos  las normas que se dicen violadas por el señor CARLOS ALBERTO PAREDES,  sin  que en las mismas -se insiste-, hallemos acto o documento, de funcionario o  autoridad  de  los  Estados  Unidos  de América, que nos de la certeza sobre el  contenido de las mismas”.   

          Y  agrega  que  “no  puede suplirse esta  autenticación  de  las  normas con el sello o firma del Secretario de Estado de  los  Estados  Unidos,  pues  como  ha  de  verificarse  en la certificación, en  traducción,  del 12 de mayo de 2003, firmada por la Directora Asociada, Oficina  de  Asuntos  Internacionales, División de lo Penal, Departamento de Justicia de  los  Estados  Unidos,  MARY  D.  RODRIGUEZ (…) no se relacionan los documentos  contentivos    de    las    normas    que    se    dicen    violadas”.   

          También   afirma  que  no  “aparece  en  dichos  documentos  del  presunto  original,  como  en  la traducción, el sello  impuesto,   vr.gr.   en   el   indicment,   o   el   affidavit,  etc”,  circunstancia que evidencia un vicio de forma, “pues  no  se  conoce cual es la forma prescrita por el legislador de  los  Estados  Unidos, para autenticar disposiciones lo cual debiera obrar dentro  del trámite”.   

En   cuanto   atañe   a  la  identidad  de la persona reclamada, asevera  el  defensor  que  no  se  ha  establecido  que  su asistido es la misma persona  requerida  por  el  Gobierno de Estados Unidos, pues tanto en la Nota Verbal No.  1437,  como  en la 742, se dice que el solicitado nació el 24 de julio de 1958;  no  obstante, el Jefe de la Oficina de INTERPOL en Colombia indica que nació el  2  de  agosto  de  1958,  fecha  que también es señalada por la Registraduría  Nacional  del estado Civil, y por tanto, tal divergencia conduce a duda sobre la  identificación del requerido en extradición.   

Agrega que “si de  homónimo  desea  plantearse el tema, las autoridades judiciales Colombianas, se  han  encargado de crear tal posibilidad, al arrimar al trámite los antecedentes  de  CARLOS  ALBERTO  PAREDES,  determinando  que existe otra persona con iguales  características  físicas,  y al cual se le sigue unos procesos en la Fiscalía  67  y 48, de la Unidad II de patrimonio, Seccional de Cali (V), por los punibles  de  Hurto,  Estafa  y  Falsedad,  y al cual se le ha identificado con la C.C.No.  16.881.371,   y   con   los   nombres   de  CARLOS  ALBERTO  PAREDES”.   

          Finalmente,  la  defensa manifiesta que en caso de rendirse concepto  favorable,  corresponde a la Corte señalar al Gobierno Nacional que debe exigir  al  país  requirente que el extraditado no sea juzgado por un hecho anterior al  que  motivó la solicitud, ni se le puede imponer pena de destierro o de muerte,  y  que  no puede ser juzgado por hechos anteriores al Acto Legislativo No. 01 de  diciembre  de  1997, por medio del cual se modificó el artículo 35 de la Carta  Política,  en  especial,  porque  en  la  acusación en el Distrito oriental de  Virginia   se   alude   a   hechos   sucedidos   en  1996  o  alrededor  de  tal  época.   

          Con  base  en  lo expuesto, el apoderado del requerido solicita a la  Corte  que  su  concepto  sea  desfavorable  a  la  petición  presentada por el  Gobierno de los Estados Unidos.   

SE  CONSIDERA   

Aclaración  previa   

          Es  pertinente señalar que con anterioridad al Acto Legislativo del  16  de  diciembre  de  1997 que modificó el artículo 35 de la Carta Política,  era  improcedente  por  disposición  constitucional conceder la extradición de  nacionales  por  nacimiento; por tanto, si los cargos que el Gran Jurado formula  a  CARLOS ALBERTO PAREDES ante  la  Corte del Distrito Oriental de Virginia comprende varias conductas ocurridas  “a  partir  de  aproximadamente el mes de octubre de  1996,  y  continuando  en  lo  sucesivo  hasta aproximadamente el 28 de marzo de  2001”, y se ha acreditado que el requerido nació en  Cali  (Colombia)  en 1958, debe puntualizarse que esta solicitud de extradición  sólo  resulta procedente respecto de los comportamientos posteriores a la fecha  del mencionado Acto Legislativo de 1997.   

              Como según lo expresó  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  dentro  de  este  trámite no existe  tratado  de  extradición  vigente  entre  Colombia  y  los  Estados  Unidos  de  América,  se  debe  decidir  con  fundamento  en lo dispuesto por el Código de  Procedimiento   Penal   colombiano;   advertido   lo  anterior,  a  la  Sala  le  corresponde,  según  lo indicado en el artículo 520 del referido ordenamiento,  rendir   concepto  sobre  la  validez  formal  de  la  documentación presentada, la demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  la  concurrencia  de  la  doble  incriminación, la  equivalencia  de  la providencia proferida en el extranjero y el cumplimiento de  lo   previsto   en   tratados   públicos, cuando fuere el caso.   

          1.        Validez formal de la documentación   

          El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América solicita por vía  diplomática   la   extradición   de  CARLOS  ALBERTO  PAREDES a través de su Embajada en Colombia; para tal  efecto  anexa  copia  de  la acusación sustitutiva formulada por el Gran Jurado  ante  la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva  York  el  2  de mayo de 2002, así como copia de la acusación presentada por el  Gran  Jurado  ante  la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito  Oriental  de  Virginia  el 3 de octubre de 2001, en las cuales se relacionan las  conductas   objeto   de   censura,   así  como  los  lugares  y  fechas  de  su  ocurrencia.   

          También  allega copia de las órdenes de arresto expedidas el 17 de  abril  de 2003 por el Magistrado Frank Maas,  y  el  3  de  octubre  de  2002 por el Subsecretario Ken     Welter    contra    CARLOS    ALBERTO    PAREDES   para   dar  contestación  a  unas  acusaciones;  las declaraciones juradas de Scott      Byers     y     Timothy  McGrath,  Agentes  Especiales del  Servicio  Federal de Investigaciones (FBI) y de la Administración de Control de  Drogas   (DEA)  de  los  Estados  Unidos,  respectivamente,  y  de  Boyd    M.    Johnson   y   Rebeca  H.  Bellows, Fiscales Asistentes en  las  Fiscalías  para  los Distritos Sur de Nueva York y oriental de Virginia en  los  Estados  Unidos,  que además de confirmar los pormenores de la acusación,  especifican   los   datos   de   identidad   del  solicitado  y  relacionan  las  disposiciones   normativas   aplicables   al   caso;  documentos  que  obran  en  traducción  al  castellano certificada y autenticada conforme a la legislación  prescrita  por  el  Estado requirente, y con firmas autenticadas ante la Cónsul  de Colombia en Washington, D.C.   

          Por tanto, este requisito se encuentra satisfecho.   

2.           Plena identidad del requerido   

Está suficientemente acreditada la identidad  de  la  persona  solicitada,  sobre  lo  cual no existe reparo de su parte, pues  CARLOS  ALBERTO PAREDES se ha  identificado  y  firmado como tal en este trámite. Existe correspondencia entre  el  número  de  cédula  de ciudadanía que fue informado en las notas verbales  1437  y  742, y el que fue anotado en el poder otorgado a su abogado para que lo  represente.   

Además,  se  cuenta  con  la  demostración  técnica  de su identidad a través del resultado positivo que arrojó el cotejo  dactiloscópico  de  la  tarjeta  decadactilar  remitida  por  la Registraduría  Nacional  del Estado Civil a su nombre, y las huellas tomadas con ocasión de su  captura.   

Se  trata  de un hombre nacido en Cali el 24 de julio de 1958, de nombre  CARLOS        ALBERTO        PAREDES,    también  conocido  como  “El  Pibe”  o “El Negro”, identificado con la cédula de  ciudadanía  número  16.609.923  de  Cali.  Es  la  misma persona solicitada en  extradición  por el Gobierno de los Estados Unidos, capturada el 20 de marzo de  2003 en Bogotá, por orden del Fiscal General de la Nación.   

         

          La exigencia, entonces, se encuentra satisfecha.   

          3.        Principio de la doble incriminación   

CARLOS    ALBERTO    PAREDES  es  solicitado  para dar contestación a  dos  acusaciones  proferidas  el 3 de octubre de 2001 y el 2 de mayo de 2002 por  el  Gran  Jurado ante las Cortes de los Estados Unidos para el Distrito Oriental  de  Virginia,  y  para  el  Distrito Sur de Nueva York, respectivamente, por los  cargos  de  concierto  para  distribuir y poseer con la intención de distribuir  cocaína,   y   concierto   para   lavar  dinero  proveniente  del  tráfico  de  narcóticos.   

En la primera se anota que:  

“A   partir  aproximadamente  del  mes de octubre de 1996, y continuando en lo sucesivo hasta  aproximadamente  el  28  de  marzo  de  2001,  dentro  del  Distrito Oriental de  Virginia  y  en  otras partes, CARLOS PAREDES, también conocido como El Negro y  Carlos  El  Negro” y otras personas “de   hecho,   a   sabiendas   e  intencionalmente,  se  combinaron,  conspiraron,  se  confabularon  y  convinieron entre cada uno de ellos y con los  co-conspiradores  no  acusados  (…) para cometer los delitos siguientes contra  los Estados Unidos:   

“1. A sabiendas,  intencional  e  ilícitamente poseer, con la intención de distribuir, cinco (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una cantidad  detectable  de  cocaína, una sustancia controlada narcótica de la Lista II, en  violación  del  artículo  21,  Código de los Estados Unidos, Sección 841 (a)  (1); y   

“2. A sabiendas,  intencional  e  ilícitamente,  distribuir  cinco  (5)  kilogramos o más de una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una  cantidad  detectable de cocaína, una  sustancia  controlada narcótica de la Lista II, en violación del artículo 21,  Código    de   los   Estados   Unidos,   Sección   841   (a)   (1)”.   

En   la   segunda   acusación  se  afirma  que:   

“Desde  aproximadamente  el mes de julio de 1999 hasta aproximadamente el 29 de julio de  2000,  inclusive,  en  el  Distrito  Sur de Nueva York y en otras partes, CARLOS  PAREDES,   alias   ‘El  Pibe’, alias ‘El Negro”  y  otras personas “ilícitamente, intencionalmente y  a  sabiendas, se combinaron, conspiraron, se confabularon y convinieron juntos y  con  cada  uno  de ellos para violar las leyes contra narcóticos de los Estados  Unidos”   

“Fue  parte  y  objeto    de    dicha   conspiración   CARLOS   PAREDES,   alias   ‘El          Pibe’,       alias       ‘El Negro”  y  otras personas “distribuirían y poseerían, como  de  hecho lo hicieron, con la intención de distribuir una sustancia controlada,  a  saber,  5  kilogramos  o  más  de  mezclas  o  sustancias que contenían una  cantidad  detectable  de  cocaína,  en violación de las Secciones 812, 841 (a)  (1)  y 841 (b) (1) (A) del Título 21, Código de los Estados Unidos”.   

Y también se expresa:  

“Desde  aproximadamente  el mes de julio de 1999 hasta aproximadamente el 29 de julio de  2000,  inclusive,  en  el  Distrito  Sur de Nueva York y en otras partes, CARLOS  PAREDES,   alias   ‘El  Pibe’, alias ‘El Negro”  y  otras  personas “ilícitamente, deliberadamente y  a  sabiendas  se combinaron, conspiraron, se confabularon y convinieron juntos y  con  cada  uno  de  ellos para violar la Sección 1956 (a) (1) (A) (i) y (B) (i)  del     Título     18,    Código    de    los    Estados    Unidos”.   

“Fue  parte  y  objeto   de   la  conspiración  de  lavado  de  dinero  CARLOS  PAREDES,  alias  ‘El   Pibe’,       alias       ‘El Negro”  y  otras  personas  “en  un  delito  en  que estuvo  envuelto  el  comercio interestadual (sic)  y  extranjero que afectó al mismo, a sabiendas de que los bienes  envueltos  en  transacciones financieras representaban los productos gananciales  de  alguna  forma  de  actividad  ilícita,  ilícitamente,  deliberadamente y a  sabiendas  realizarían  e  intentarían,  como de hecho realizaron e intentaron  realizar,  transacciones  financieras en que, de hecho, estuvieron envueltos los  productos  gananciales  de  una  actividad  ilícita  especificada,  a saber, el  narcotráfico,  a  sabiendas  de  que  las transacciones habían sido concebidas  para:  (a)  promover  la  realización de una actividad ilícita especificada; y  (b)  ocultar y disfrazar la naturaleza, la ubicación, la fuente, la titularidad  y   el  control  de  los  productos  gananciales  de  dicha  actividad  ilícita  especificada,  en violación de las Secciones 1956 (a) (1) (A) (i) y (B) (i) del  Título      18,      Código      de     los     Estados     Unidos”.   

Las normas del Código de Estados Unidos que  consideran  violadas  las  autoridades  de allí son: Título 21, Secciones 812,  841 y 846; Título 18, Secciones 2 y 1956.   

Título 21, Sección 812:  

“Lista  II  de  sustancias controladas”   

“(a) A menos que  se  exceptúe específicamente o a menos que figure en otra lista, cualquiera de  las   sustancias   siguientes,   sea  producida  directa  o  indirectamente  por  extracción  de sustancias de origen vegetal, o independientemente, por medio de  la  síntesis  química,  o mediante una combinación de extracción y síntesis  química:   

“(4)  hojas  de  coca,  excepto  hojas de coca y extractos de hojas de coca de las cuales se haya  eliminado  la  cocaína,  la  ecgonina  y  derivados  de  ecgonina  o sus sales;  cocaína,  sus  sales,  isómeros ópticos y geométricos, y sales de isómeros;  ecgonina,  sus derivados, sus sales, isómeros y sales de isómeros; o cualquier  compuesto,  mezcla  o preparación que contenga cualquier cantidad de cualquiera  de  las  sustancias  a  las  que se hace referencia en este párrafo”.   

Título 21, Sección 841 (a) (1):  

“(a)   Actos  ilícitos”.   

“Salvo tal como  se  autorice  en  este  subcapítulo,  será  ilícito  que cualquier persona, a  sabiendas o intencionalmente”.   

“(1)  fabrique,  distribuya  o  surta, o posea con la intención de fabricar, distribuir o surtir  una sustancia controlada”.   

Título   21,   Sección   841   (b)   (1)  (A):   

“(b)  Sanciones”   

“Salvo cuando se  disponga  lo  contrario en la Sección 859, 860 u 861 de este título, cualquier  persona  que  viole  la subsección (a) de esta sección será sentenciada de la  manera siguiente:   

“(1)   (A)  Tratándose  de  una  violación  de  la subsección (a) de esta sección en que  estén involucrados”   

“5  kilogramos  o   más  de  una  mezcla  o sustancia que contenga una cantidad detectable  de”   cocaína   o   sus   derivados.   

“a tal persona se  le  sancionará  a  un  plazo de prisión que no podrá ser menos de 10 años ni  más de la cadena perpetua…”.   

Título 21, Sección 846:  

“Cualquier  persona  que  intento  o conspire para cometer cualquier delito que se define en  este  subcapítulo  quedará  sujeta  a  las  mismas  sanciones  que  las que se  especifican  para  el  delito, la comisión del cual fue el objeto del intento o  la conspiración”.   

Título 18, Sección 2:  

“Quienquiera que  cometa  un  delito  contra  los  Estados  Unidos,  o auxilie, instigue, asesore,  ordene,    induzca    o    logre   su   comisión,   es   punible   como   autor  principal”.   

“Quienquiera que,  premeditadamente,  haga  que  se  cometa un acto, que de haberlo realizado él u  otra  persona, sería un delito contra los Estados Unidos, es punible como autor  principal”.   

Título  18, Sección 1956 (a) (1) (A) (i) y  (B) (i):   

“(a)   (1)  Quienquiera  que,  a  sabiendas  de que los bienes envueltos en una transacción  financiera  representan  los  productos gananciales de alguna forma de actividad  ilícita,  realice  o  intente  realizar  tal transacción financiera en que, de  hecho,  están  envueltos  los  productos  gananciales de una actividad ilícita  especificada:   

“(A) (i) con la  intención   de   promover   la   realización   de   una   actividad   ilícita  especificada”.   

“(B)  (i)  a  sabiendas  de  que  la  transacción ha sido concebida total o parcialmente para  ocultar  o  disfrazar  la naturaleza, la ubicación, la fuente, la titularidad o  el   control   de   los   productos   gananciales   de  una  actividad  ilícita  especificada”.   

“Será  sentenciado  a  una multa de no más $500.000 o dos veces el valor de los bienes  envueltos  en  la  transacción,  la  suma  que  resulte mayor, o un período de  prisión     de     no     más     de    20    años,    o    ambos”.   

Los  cargos  por  los  cuales  se  acusó a  CARLOS   ALBERTO   PAREDES  encuentran  su  equivalencia en disposiciones del Código Penal colombiano, cuyo  texto es el siguiente:   

Artículo  340, modificado por el artículo  8º de la Ley 733 de 2002:   

“Concierto para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con el fin de cometer delitos,  cada  una de ellas será penada, por esa sola conducta, con prisión de tres (3)  a       seis       (6)       años”.   

“Cuando  el  concierto   sea   para   cometer   delitos   de  tráfico  de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas  (…)  lavado de activos (…) la  pena  será de prisión de seis (6) a doce (12) años y multa de dos mil (2.000)  hasta  veinte  mil  (20.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales”.   

Artículo 376:  

“Tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  El  que  sin  permiso de autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso personal, introduzca al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte, lleve consigo,  almacene,  conserve,  elabore, venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a  cualquier  título droga que produzca dependencia incurrirá en prisión de ocho  (8)  a  veinte  (20)  años  y  multa  de  mil  (1.000) a cincuenta mil (50.000)  salarios mínimos legales mensuales”.   

Artículo  323, modificado por el artículo  8º de la Ley 747 de 2000:   

“Lavado  de  activos.  El que adquiera, resguarde, invierta, transporte, transforme, custodie  o  administre bienes que tengan su origen mediato o inmediato en actividades …  relacionada  con  el  tráfico  de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias  sicotrópicas,  o  les  de  a  los  bienes  provenientes  de  dichas actividades  apariencia   de   legalidad   o  los  legalice,  oculte,  encubra  la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación,  destino,  movimiento  o  derecho  sobre tales  bienes  o  realice  cualquier  otro  acto  para  ocultar  o  encubrir  su origen  ilícito,  incurrirá  por esa sola conducta, en prisión de seis a quince años  y  multa de quinientos a cincuenta  mil salarios mínimos legales mensuales  vigentes”.   

Artículo 29:  

“Autores.  Es  autor  quien  realice la conducta punible por sí mismo o utilizando a otro como  instrumento…Son  coautores  los  que,  mediando un acuerdo común, actúan con  división  de  trabajo  criminal atendiendo la importancia del aporte…El autor  en  sus  diversas  modalidades  incurrirá  en la pena prevista para la conducta  punible”.   

En el asunto que concentra el estudio de la  Sala,  al cotejar las normas invocadas por Estados Unidos como país requirente,  con  las  disposiciones  internas  de  Colombia, fácilmente se advierte que las  conductas  de  concierto  para  traficar  con narcóticos y concierto para lavar  dinero  procedente  del tráfico de estupefacientes, así como propiamente la de  tráfico  de  estupefacientes  y  lavado  de  activos, se encuentran penalizadas  tanto  allí  como  acá; de igual forma, en ambos países se encuentra regulada  la  figura  de  la  autoría,  predicable,  en este caso, de los comportamientos  mencionados  en  precedencia,  circunstancia que evidencia el cumplimiento de la  exigencia de doble incriminación.   

          El   Gran  Jurado  forma  parte  del  poder  judicial  en  el  país  requirente,   y   se   basó   para  acusar  al  requerido  en  extradición  en  procedimientos  adelantados  por  Agentes  Especiales  del  Servicio  Federal de  Investigaciones  (FBI) y de la Administración de Control de Drogas (DEA) de los  Estados  Unidos,  que permitieron establecer que CARLOS  ALBERTO  PAREDES,  era integrante de una organización  para  traficar  con  estupefacientes  y  lavar  los ingresos provenientes de tal  actividad en ese país.   

          Así  las cosas, se encuentra acreditado que los comportamientos por  los    cuales    se    acusó    a   CARLOS   ALBERTO  PAREDES   en   los   Estados  Unidos  son  igualmente  considerados  delictivos  en  Colombia,  se  les  ha  asignado  una pena mínima  superior  a  los  4  años de prisión, y además, no corresponden a delitos que  tengan  carácter  político  o  de  opinión,  luego se tiene por satisfecha la  exigencia de la doble incriminación.   

          Este requisito legal se cumple a satisfacción.   

4.           Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero   

Estima  la Sala que también esta exigencia  se  encuentra acreditada, pues la acusación del Jurado Federal es equivalente a  la  resolución  acusatoria  establecida  en  el  artículo  397  del Código de  Procedimiento Penal colombiano.   

          En  efecto,  según  la documentación debidamente aportada por vía  diplomática,   autenticada  y  traducida,  la  acusación  señala  los  cargos  imputados   y   las   disposiciones   del  país  requirente  que  se  estimaron  violadas.   

En la acusación se relacionaron los lugares  de  ocurrencia  de  los  comportamientos  (Nueva  York y el Distrito oriental de  Virginia),  su  fecha  (“desde aproximadamente el mes  de  julio  de  1999  hasta  aproximadamente  el  29 de julio de 2000”,   para   la   primera  acusación,  y  “a  partir aproximadamente  del  mes  de octubre de 1996, y continuando en lo sucesivo hasta aproximadamente  el  28  de marzo de 2001” para la segunda acusación,  el    nombre    del    acusado,    CARLOS    ALBERTO  PAREDES,  también conocido como “El Pibe” o “El  Negro”.   

Adicionalmente   se   allegaron   varias  declaraciones  juradas  en  respaldo  a  la  solicitud de extradición, rendidas  por    Scott    Byers   y  Timothy   McGrath,  Agentes  Especiales   del   Servicio   Federal   de   Investigaciones   (FBI)   y  de  la  Administración   de   Control   de   Drogas   (DEA)   de  los  Estados  Unidos,  respectivamente,    Boyd    M.   Johnson    y   Rebeca   H.   Bellows,  Fiscales  Asistentes  en las Fiscalías para los Distritos Sur de  Nueva  York  y  oriental  de  Virginia  en  los  Estados  Unidos, y Hugo     Figueroa     y    Duverney  Goldsworthy,  testigos de cargo,  que  apoyan  la  actuación  e  indican  el  compromiso  de  responsabilidad del  requerido,  luego  es  evidente  la  equivalencia  entre  la acusación del Gran  Jurado  y  la resolución acusatoria establecida en nuestro sistema, obviamente,  se trata de una equivalencia material y no de identidad de formas.   

          La  exigencia dispuesta por el legislador se satisface a plenitud en  este asunto.   

Ahora  bien,  el  Gobierno  Nacional  está en la obligación de exigir que el extraditado no vaya  a  ser  juzgado  por  conductas  punibles  distintas  a  las  que  motivaron  la  solicitud,  ni  sometido  a  tratos  crueles,  humanos  o  degradantes,  y si la  legislación  del  Estado requirente pena con la muerte el injusto que motiva la  extradición,  la  entrega  se  hará  bajo  la  condición  de que tal pena sea  conmutada,  de  conformidad  con  la preceptiva del artículo 512 del Código de  Procedimiento Penal.   

RESPUESTA   A   LOS  ALEGATOS   

          Por  lo  dicho,  el concepto favorable de la Corte a la extradición  de  CARLOS  ALBERTO  PAREDES,  coincide  con  las  consideraciones  que  en tal sentido presentó el Ministerio  Público.   

Sobre los alegatos del defensor, orientados  a  que la Corte emita concepto desfavorable a la petición de extradición de su  representado,  por  considerar  que  no  se  reúnen  los  presupuestos legales,  oportuno resulta efectuar las siguientes observaciones:   

Es cierto que la acusación del Gran Jurado  en  el  procedimiento  de  los  Estados  Unidos  no corresponde exactamente a la  resolución  de  acusación  establecida  en  el  Código de Procedimiento Penal  colombiano,  ni  demanda  iguales  presupuestos,  como  lo anota el defensor, no  obstante,  preciso resulta destacar que ello obedece a la diferencia de sistemas  procesales,  circunstancia  que obliga, en punto de verificar la equivalencia de  las  providencias  en ambos países, que se trate de una equivalencia material y  no  de  identidad  de  formas; por tanto, si en la acusación del Gran Jurado se  acredita   la  materialidad  del  delito,  se  relacionan  las  pruebas  que  la  fundamentan,  se  identifica  al  acusado,  es  señalado  el  compromiso de sus  responsabilidad  y se mencionan los preceptos violados, con el propósito de que  ejerza  su  derecho  de  defensa  en  la  etapa  del  juicio,  no hay duda de su  equivalencia  con  la  resolución  de acusación establecida en nuestro sistema  procesal que contiene exigencias similares.   

          Acerca  de  la  distinción que el apoderado del solicitado pretende  realizar  entre  el  delito  de concierto para delinquir establecido en el país  requirente  y el consagrado en Colombia, baste decir, que al confrontar el texto  de  las  disposiciones  legales  sobre  el particular en ambas legislaciones, el  defensor  no  consigue  explicar,  ni  se  advierte,  que  exista una sustancial  diferencia entre unas y otras.   

Ahora  bien,  la  adecuación  o  no  del  comportamiento  del  requerido  a  las  normas  legales  correspondientes en los  Estados  Unidos,  es  un  tema  que  corresponde abordar al interior del proceso  penal  que  allí  se  adelanta,  y  ante  las  autoridades judiciales del país  requirente.   

          Como  el  apoderado del solicitado señala que en las acusaciones no  se  precisan  las  fechas  ni  los  lugares de ocurrencia de los comportamientos  delictivos,  sino  que  se  alude a las declaraciones de los investigadores, las  cuales  no constituyen prueba, oportuno se ofrece señalar que reiteradamente la  Sala  ha  expuesto  que  en  este  trámite no hay lugar a censurar la validez o  mérito  de  la  prueba  recaudada por las autoridades extranjeras, el tiempo de  comisión   de   los   delitos,  la  forma  de  participación  o  el  grado  de  responsabilidad  del  solicitado,  la  calificación jurídica de los hechos, la  competencia  del  órgano  judicial  y  la  validez del proceso adelantado en el  extranjero,  pues  todo ello corresponde a la órbita de competencia exclusiva y  excluyente  del  país solicitante, y su alegación debe hacerse al interior del  proceso adelantado por las autoridades de aquel.   

          Como  el  defensor  afirma que no se allegó copia auténtica de las  disposiciones   que   se   estiman  violadas  por  las  autoridades  de  Estados  Unidos,   dado   que   no  “aparece en dichos documentos del presunto original,  como  en  la  traducción,  el  sello  impuesto,  vr.gr.  en  el indicment, o el  affidavit,  etc”,  circunstancia  que  evidencia  un  vicio  de  forma,  suficiente  resulta  expresar que al respecto ha señalado la  Sala que:           

“Si   la  documentación  allegada  con  la  solicitud  ha  sido traducida por autoridades  extranjeras,  y  la  ley procesal confiere presunción de autenticidad y validez  cuando  los documentos son presentados por vía diplomática, la Corte carece de  competencia  para  cuestionar  un tal trámite, ya que sólo en el evento en que  algunas  de  esas  piezas  no  hayan  sido  vertidas  al  idioma  oficial  de la  República  (art.  10  C.P.), a solicitud de parte o de oficio, procede disponer  que  ello  se  haga…”1.   

          Además,  el  apoderado  del requerido no señala la importancia del  sello  o  la  firma que echa de menos en los referidos documentos, circunstancia  que denota la intrascendencia de su queja.   

En  cuanto  atañe  a  la presunta duda que  sobre  la identidad del solicitado en extradición indica su defensor, considera  la  Sala  que  en  especial  la  prueba  técnica,  esto  es, el cotejo técnico  dactiloscópico   entre   la  reseña  decadactilar  tomada  al  momento  de  su  aprehensión,  con  las  impresiones dactilares plasmadas en la tarjeta remitida  por   la   Registraduría   Nacional   del   estado   Civil,  despeja  cualquier  incertidumbre   al   respecto,   pues  allí  se  concluye  que  “dichas   impresiones  corresponden  en  su  morfología  general  de  ubicación  y  conformación  de puntos característicos entre sí, es decir que  fueron  plasmadas  por una misma persona en este caso por CARLOS ALBERTO PAREDES  identificado  con  CC  16.609.923  expedida  el  24 de Enero de 1977”.   

Por tanto, la divergencia que sobre la fecha  de  nacimiento  existe  entre  las  notas  verbales  (24  de julio de 1958) y la  información  suministrada  por  las  autoridades  colombianas  (2  de agosto de  1958),  carece  de  la trascendencia pretendida por el defensor, pues los demás  elementos  obrantes  en  el  trámite  permiten  afirmar  sin duda alguna que el  solicitado  en extradición y el capturado con tales fines, es la misma persona,  y como tal ha actuado en este trámite.   

Por  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL emite CONCEPTO FAVORABLE a la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano CARLOS ALBERTO  PAREDES,  también conocido como “El Pibe” o “El  Negro”,  formulada por el Gobierno de los Estados Unidos de América a través  de  su  Embajada  en  Bogotá,  sólo  en  relación con las conductas cometidas  con    posterioridad   al   16   de   diciembre   de  1997,  frente  a  las  cuales  el  Gobierno  Nacional,  además,  está  en  la  obligación de exigir que el  extraditado  no  vaya  a  ser juzgado por conductas punibles distintas a las que  motivaron  la  solicitud, ni sometida a tratos crueles, humanos o degradantes, y  si  la  legislación  del  Estado  requirente  pena con la muerte el injusto que  motiva  la  extradición, la entrega se hará bajo la condición de que tal pena  sea  conmutada,  de  conformidad con la preceptiva del artículo 512 del Código  de Procedimiento Penal.   

Por la Secretaría de la Sala, comuníquese  esta   determinación   al  requerido  CARLOS  ALBERTO  PAREDES,  a  su  defensor,  al  Agente  del Ministerio  Público  y al Fiscal General de la Nación para lo de su cargo con relación al  detenido preventivamente con fines de extradición.   

Devuélvase la actuación al Ministerio del  Interior   y   de    Justicia   para   los   trámites   subsiguientes   de  ley.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 Auto  del 15 de agosto de 2000. M.P. Dr. Fernando Arboleda Ripoll.     

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