12139 (28-08-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    ANTIJURIDICIDAD/    TIPICIDAD/   FALSEDAD  IDEOLOGICA EN DOCUMENTO PUBLICO   

La antijuridicidad de la acción de incluir en  un  escrito público mentiras no va implícita en la tipicidad, es necesario que  con  ello  se  afecte el interés jurídico tutelado, aunque sea potencialmente,  ya  que  si  la  conducta  resulta  inocua  la  falsedad  no puede ser objeto de  reproche  penal,  pues  de ser así se sancionaría el hecho realizado al margen  de  cualquier incidencia social, despojando al derecho penal de su naturaleza de  protector  de  bienes  jurídicos  para  convertirlo  en un instrumento ciego de  represión.   

Dicho  de  otra manera, lo que es imputable a  una  persona  como  delito  de  falsedad ideológica en documento público no es  simplemente  que  consigne  en  un  escrito  expedido  como funcionario público  puntos  que  no corresponden a la verdad, sino que además esa falsedad tenga al  menos potencialmente capacidad de daño.   

Proceso No. 12139  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                               Magistrado Ponente:   

                                     DR.    RICARDO    CALVETE  RANGEL   

                               Aprobado Acta No. 101   

Santa  Fe  de  Bogotá  D.C., veintiocho de  agosto de mil novecientos noventa y siete.   

V I S T O S  

                                 Procede  la  Sala a resolver el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  Fiscal  Delegada ante el Tribunal  Superior  de  Cali,  contra  la  sentencia  de  esa  Corporación  en la cual se  condenó  al ex-juez de Instrucción Criminal FERNANDO RUIZ SARRIA POR EL DELITO  DE  PREVARICATO POR ACCIÓN, y se le absolvió del cargo de falsedad ideológica  en documento público.   

HECHOS  

                                 Fueron resumidos por la Sala en  pasada oportunidad así:   

“1.-  El  día  13  de  marzo  de 1.992 fue  secuestrado   el  médico  Francisco  José  Caicedo  Quintero,  por  quien  sus  plagiarios  exigían  que  su  hermano residente en los Estados Unidos cancelara  una deuda que tenía con “el patrón”.   

         

         2.-  El 26 del mismo mes y año, unidades del Ejército Nacional lo  rescataron  en  la  calle  1a.  No 12A-27 del Barrio San Antonio de la ciudad de  Cali,  y  capturaron a Octavio Gallego, José Humberto Gómez y Alba Ruby Arias,  a  quienes se les decomisó tres armas de fuego, cuarenta y cuatro cartuchos, un  radio marca Yaesu, dos bippers y otros elementos.   

                                 3.- Luego de practicadas algunas  pruebas  en  la  Unidad Investigativa de Policía Judicial de Orden Público, se  remitieron  las  diligencias  a un Juzgado de instrucción de Orden Público, el  que  mediante  auto  del  30  de  marzo  avocó  conocimiento  y ordenó recibir  diligencia  de  injurada  a  los  detenidos,  comisionando al Juez Ambulante que  designara la Dirección de Instrucción Criminal.   

                                 4.- Por resolución No 0220 del  31  de marzo de 1.992, se designó para la práctica de las injuradas al titular  del  Juzgado  Quinto  de  Instrucción  Criminal Ambulante, doctor Fernando Ruiz  Sarria.   

                                   5.-  El  Juez  Quinto  avocó  conocimiento,  recibió  las  indagatorias,  y  el  7  de  abril  del mismo año  resolvió   la   situación   jurídica  dictando  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva a José Humberto Gómez Alcalde, Octavio Gallego Ramírez  y  Alba Ruby Arias Hernández por el delito de secuestro simple, concediéndoles  la  libertad  provisional mediante caución de cincuenta mil pesos ($ 50.000.oo)  por cada uno, dinero que debía ser consignado en el Banco Popular.   

                                 En vista que el mencionado Banco  se  encontraba  en cese de actividades para la época, el dinero fue recibido en  el  Juzgado  y  al  día  siguiente  fue depositado en la entidad crediticia; en  consecuencia  se libraron las órdenes de libertad y se suscribió la diligencia  de  compromiso, en ella se especificó que los títulos Nos. 162068305, 16206855  y  161068552  habían  sido  presentados  para  obtener  la  libertad, cuando en  realidad fueron expedidos un día después de firmada el acta.   

                                 6.-  La  actitud asumida por el  Juez  Quinto  de  Instrucción Ambulante fue puesta en conocimiento del Tribunal  Superior,  Sala  Disciplinaria, que lo sancionó con dos meses de suspensión en  el   ejercicio   del   cargo   y   compulsó  copias  para  que  se  investigara  penalmente.”.   

ACTUACION PROCESAL  

                                 1.-  El 25 de mayo de 1.993, la  Unidad   de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Cali  abrió  investigación  penal  por  los  presuntos  delitos de prevaricato por acción y  falsedad ideológica en documento público.   

                                 2.- Escuchado en indagatoria el  doctor  RUIZ  SARRIA,  manifestó  que interpretó la comisión conferida por la  jurisdicción  de  orden  público en forma amplia, porque siempre se trataba de  autos  abiertos que dejaban la posibilidad de definir la situación jurídica de  los  indagados.  Consideró  que la conducta de los sindicados se adecuaba en el  secuestro  simple y no en el extorsivo porque solo buscaban tener al secuestrado  como   rehén   mientras   comparecía   su   hermano   para   pagar   la  deuda  adquirida.   

                                 Con relación al hecho de haber  recibido   los   dineros  de  la  caución  impuesta  para  lograr  la  libertad  provisional,  sostiene  que  debido  a la huelga bancaria resultaba imposible la  consignación  y  por  ende  la  excarcelación,  razón  por  la cual optó por  recibir  la  garantía  y  elaboró   la diligencia compromisoria indicando  como  comparecientes  a  los  sindicados,  cuando  en verdad dicha diligencia se  suscribe  en  el lugar de reclusión, lo cual puede configurar una irregularidad  pero no un acto delictuoso.   

                              Sostiene que obró de buena fe y  que   si   hubo   alguna   equivocación,   ella   no   puede  tener  naturaleza  penal.   

                               3.- El 1º de octubre de 1.993,  la  Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Cali dictó medida  de  aseguramiento de detención preventiva contra el doctor Fernando Ruiz Sarria  por  los delitos de falsedad ideológica en documento público y prevaricato por  acción.   

                               4.- El 16 de junio de 1.994 se  profirió  resolución  de  acusación  en  la  cual  se llamó a juicio al ex –  funcionario  judicial  por  los  punibles de prevaricato por acción en concurso  con el de falsedad ideológica en documento público.   

        SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA   

                                 El  Tribunal  de  instancia  condenó  al  ex-Juez de Instrucción Criminal de Cali a dieciocho (18) meses de  prisión  por  el  delito de prevaricato por acción, y en cuanto al de falsedad  ideológica  en  documento  público  expresó  que  en el acta de diligencia de  compromiso   firmada   por   los  sindicados  se  dejó  un  espacio  en  blanco  correspondiente  al  número de los títulos que serían consignados en el Banco  Popular  para  respaldar las obligaciones que adquirieron al serles concedida la  libertad  provisional,  ya  que  la  entidad  bancaria  se encontraba en cese de  actividades,  pero  la  suma  de dinero fijada como caución fue entregada en el  Juzgado  y  al  día  siguiente  se  consignó,  se  obtuvieron  los títulos de  depósito judicial y se llenó el espacio en el acta.   

                               Precisó  el  a  quo que no se  afectó   el  contenido  de  la  diligencia,  porque  los  beneficiados  con  la  liberación  aceptaron  los  compromisos  legales  y  el  valor  de  la caución  fue   depositado  en  el  juzgado  dadas  las  circunstancias laborales del  banco,   por   lo   cual   aunque   tal  conducta  resulta  típica,  carece  de  antijuridicidad  material,  puesto  que  el  agregado  al acta compromisoria fue  veraz  en  la  medida  en  que  la caución fue realmente prestada. Cita algunos  apartes  de  la  obra  “La  Falsedad documental” del doctor Luis E. Romero Soto,  según  el cual, no constituye falsedad ideológica punible la alteración de la  verdad  que  recae  en partes del documento que no pueden servir de prueba o que  están fuera de las facultades del funcionario consignarlas.   

                              Sostiene que no se generó daño  alguno  en  el  bien jurídicamente tutelado ni se afectaron los derechos de los  sujetos procesales.   

                               Con  estas  razones  profirió  sentencia  absolutoria  en favor del acusado por el delito contra la Fe Pública  imputado en la resolución de acusación.   

LA IMPUGNACION  

                               La  Fiscal  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Cali  recurrió  en  apelación la anterior providencia,  solicitando  la  revocatoria  de  la  sentencia  absolutoria  dictada al ex-Juez  Fernando  Ruiz  Sarria  por  el  delito  de  falsedad,  con  fundamento  en  las  siguientes razones:   

     

a. La caución  es  una condición ineludible para gozar de la libertad provisional, y cuando es  prendaria  implica  un  depósito  de dinero con la posibilidad de cambiarlo por  una  póliza  de  garantía, pero el funcionario no está facultado para recibir  dicho  dinero,  comportamiento  que ha sido fuertemente cuestionado por la Corte  Suprema de Justicia.     

                              Pero el enjuiciamiento no es por  haber  recibido  el  valor de la caución, sino por haber faltado a la verdad al  suscribir  el  acta de compromiso haciendo constar que se habían presentado los  títulos,  requisito  sin  el  cual no se hubiera podido poner en libertad a los  favorecidos,  lo  que  indica  su  arbitrario  propósito de poner en libertad a  peligrosos delincuentes.   

                               b) Contrario a lo que sostiene  el  Tribunal,  la  conducta  atribuida  al  ex  funcionario si produjo un daño,  porque  permitió  la  excarcelación  mal  concedida  de  unos  sindicados  que  normalmente    solo    podían    disfrutar   de   ella   dos   o   tres   días  después.   

                              Se vulneró el bien jurídico de  la  fe  pública y al mismo tiempo se le causó grave daño a la administración  de  justicia,  por  lo  que  también puede afirmarse que la conducta del doctor  RUIZ SARRIA tuvo un alto grado de antijuridicidad material.   

                               “Afirmar  que  la deliberada  consignación  de  un  hecho  falso  en  un  documento  público suscrito por un  funcionario  público  no causa lesión al bien jurídico tutelado, sería tanto  como  admitir que tales documentos carecen de importancia y que solo son simples  instrumentos  de  trámite  que  se  pueden  crear  o  suprimir  al arbitrio del  funcionario de turno”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. Está acreditado que por acuerdo número  7  del 7 de marzo de 1.990, el Tribunal Superior de Cali nombró en propiedad al  doctor  FERNANDO RUIZ SARRIA como Juez 5o. de Instrucción Criminal, quien tomó  posesión  el  30  de  marzo  del  mismo  año. En cumplimiento de sus funciones  recibió  una  comisión  de  un  Juzgado de Instrucción de Orden Público para  recibirle  indagatoria  a  varios sindicados de un delito de secuestro, y luego,  sin  estar facultado para ello, procedió a resolverles la situación jurídica,  les  impuso medida de aseguramiento de detención preventiva, y les concedió la  libertad  provisional  mediante  caución  de  cincuenta  mil  pesos que debían  consignar en el Banco Popular.   

                              Sin embargo, como para esa fecha  la  entidad  bancaria no se encontraba en servicio, el dinero de la caución fue  recibido  en  el  Juzgado  y  se  ordenó la libertad suscribiendo diligencia de  compromiso  en  la  cual  se  consignó que los títulos 1662068305, 16206855, y  161068552,  habían  sido  presentados  para  obtener  dicha libertad, cuando en  realidad fueron expedidos un día después de firmada el acta.   

2.  Como  se  dejó  anotado en la reseña  correspondiente,  la  recurrente limita su inconformidad a la absolución por el  delito  de  falsedad,  porque  considera que el funcionario judicial faltó a la  verdad  cuando  consignó en el acta compromisoria que se habían presentado los  títulos  de depósito, lo cual le sirvió de medio para poder poner en libertad  a los delincuentes indagados.   

3.   La  providencia  que  resolvió  la  situación  jurídica  y concedió la libertad provisional a los implicados JOSE  HUMBERTO  GOMEZ  ALCALDE, OCTAVIO GALLEGO RAMIREZ y ALBA RUBY ARIAS HERNANDEZ es  de  fecha 7 de abril de 1992. Al día siguiente, 8 de abril, el secretario pasó  un  informe  en  el  sentido  de  que  el  apoderado  de  dos  de los sindicados  solicitaba  que  se le recibiera el valor de las cauciones en razón a que en el  Banco  popular  no  había atención al público. Acto seguido, el mismo día 8,  el  Juez  RUIZ  SARRIA  dispuso  mediante  auto “el  recibo  de  las fianzas impuestas para posterior depósito o consignación en el  Banco  Popular  y de esta manera no entorpecer el trámite de la libertad de los  procesados.  Ofíciese  a  la  Gerencia de esa entidad su colaboración para los  fines  pertinentes.  En  consecuencia  de  lo  anterior  se dispondrá librar la  respectiva   ordenes   (sic)  de  ezcarcelación  (sic)  y  la  suscripción  de  diligencias de compromiso”.   

El oficio efectivamente se libró el mismo  día,  en  el  cual también se expidieron las boletas de libertad (recibidas en  la  cárcel  a  las 10:25 a. m.), y con esa fecha aparece suscrita la diligencia  de  compromiso,  en  la  que  se hace constar que los sindicados presentaron los  títulos  de  consignación  Nos.  162068305,  162068155 y 162068552, los cuales  fueron  expedidos  por  el  Banco  con  fecha  9  de  abril,  esto  es,  un día  después.   

La explicación dada por el acusado en la  indagatoria,  la  cual  no  ha  sido  controvertida  y  guarda  armonía  con lo  establecido  por  la investigación, es que el día 8 se firmó la diligencia de  compromiso  dejando el espacio en blanco para que una vez obtenidos los títulos  con  el  dinero  entregado al juzgado se anotaran los números correspondientes,  lo que efectivamente se hizo al día siguiente.    

Es claro que el propósito del funcionario  no  fue ocultar el hecho de haber recibido el dinero de las cauciones, pues como  ya  se  dejó  anotado,  la decisión fue tomada mediante auto de sustanciación  que  obra en el expediente, advirtiendo que se actuaba de esa manera para que se  pudiera  hacer  efectiva  la  libertad decretada. La falla fue no haber relatado  todos  los  detalles en el acta de compromiso, esto es, haber explicado que como  el  Banco  Popular  se  encontraba en paro y ya estaba concedida la libertad, el  juzgado  había  recibido las cauciones mientras la entidad volvía a prestar el  servicio,  y  una  vez  ocurrido  esto,  dejar  constancia  de  los  títulos de  consignación.    

Así  las  cosas,  es  evidente que en la  diligencia  de  compromiso  está  consignado  un  hecho que no corresponde a la  verdad,  en  cuanto  para  obtener  la  libertad  no  se  entregaron títulos de  consignación  de  las cauciones sino su valor, circunstancia que desde el punto  de  vista  de  la  adecuación típica constituye una falsedad ideológica. Pero  también  es  claro  que  se  trata de una conducta completamente inocua, ya que  ante  el  cese de actividades en el Banco Popular se había dispuesto en un auto  recibir  el  dinero  en  el  juzgado  y librar las órdenes de libertad, como en  realidad  se  hizo,  de  modo que con la anotación posterior de los números de  los  títulos  expedidos  por la entidad no se estaba logrando la excarcelación  como equivocadamente lo entiende la recurrente, ni afectando nada.   

Se  puede  inferir  que  la  decisión de  recibir  el  dinero  de  las  cauciones directamente en el juzgado es una prueba  más  del  interés del funcionario para poner en libertad a los indagados, pero  ese  es  un  aspecto comprendido y analizado dentro de la acción prevaricadora,  anterior a la anotación de los títulos en el acta.    

La  antijuridicidad  de  la  acción  de  incluir  en  un  escrito  público mentiras no va implícita en la tipicidad, es  necesario  que  con  ello  se  afecte el interés jurídico tutelado, aunque sea  potencialmente,  ya  que  si la conducta resulta inocua la falsedad no puede ser  objeto  de  reproche  penal, pues de ser así se sancionaría el hecho realizado  al  margen  de  cualquier  incidencia  social, despojando al derecho penal de su  naturaleza  de protector de bienes jurídicos para convertirlo en un instrumento  ciego de represión.   

Dicho de otra manera, lo que es imputable  a  una  persona  como delito de falsedad ideológica en documento público no es  simplemente  que  consigne  en  un  escrito  expedido  como funcionario público  puntos  que  no corresponden a la verdad, sino que además esa falsedad tenga al  menos  potencialmente capacidad de daño, que es lo que falta en el caso que nos  ocupa,  en  donde  se dejó de anotar una verdad que sirvió para hacer efectiva  la  libertad concedida a los procesados, para consignar una mentira innecesaria.   

Con fundamento en lo dicho la Sala estima  que   la   decisión  tomada  por  el  a  quo  es  acertada,  por  lo  tanto  se  confirmará.   

    

       En  mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Confirmar      la      sentencia  recurrida.   

Notifíquese y cúmplase  

          

CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE                                  FERNANDOEARBOLEDARIPOLL             

RICARDO   CALVETE   RANGEL           JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO CARLOS E. MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ   VELANDIA                                        NILSON PINILLA PINILLA   

JUAN  MANUEL  TORRES FRESNEDA    PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

                                                                                                                         Secretaria   

   

    

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