19234(11-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19234  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta No. 032  

Bogotá D.C., marzo once (11) de dos mil tres  (2003).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la Corte acerca del recurso de  casación  excepcional  interpuesto por el defensor del procesado WILLIAM MUÑOZ  MUÑOZ  contra  la sentencia proferida por el Juzgado Doce Penal del Circuito de  Cali  el  26 octubre de 2001, mediante la cual le impuso pena de diecisiete (17)  meses  y  diez (10) días de prisión como autor responsable del delito de hurto  calificado  en  el grado de tentativa y la contravención de lesiones personales  dolosas tipificada en la Ley 23 de 1991.   

HECHOS   Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1.- Aquéllos ocurrieron en la ciudad de Cali  el  5  de abril de 2001 hacia las 9 y 30 de la mañana, cuando el señor WILLIAM  MUÑOZ   se  hizo  presente  en  la  residencia de la señora Gloria Helena  Rojas  Ruiz  y  de  su  progenitora,  con  el pretexto de realizar unos trabajos  acordados  con  anticipación, quien le indicó que aún no tenía los elementos  necesarios  para ello. No obstante insistió en que dialogaran al interior de la  residencia  y  aprovechando  que ésta le dio la espalda mientras le servía una  taza  de  café,  la tomó por el cuello y con una navaja le hizo varios lances,  de  los  cuales  ésta  se  defendió,  alcanzándola  a  lesionar  en  su  mano  izquierda.  En  ese  momento  se  hizo  presente  la  madre de la lesionada y le  solicitó  ayuda  a  la inquilina del primer piso, quien a su vez le dio aviso a  unos  señores  que pasaban en ese momento, los cuales intervinieron, desarmaron  al agresor y lo retuvieron hasta que llegó la policía.   

2.-  El  9  de  abril de 2001 la Fiscalía 14  Local  de Cali asumió el conocimiento del asunto, vinculó mediante indagatoria  al  implicado  y le definió la situación jurídica con medida de aseguramiento  de  detención preventiva, según decisión del 9 de abril siguiente1.   

3.-  El 29 de junio de 2001 se llevó a cabo  diligencia  de  formulación  de  cargos  para  sentencia anticipada, conforme a  solicitud  efectuada  por  WILSON  MUÑOZ  MUÑOZ,  los  cuales  aceptó  en  su  integridad2   

.  

4.-  El  Juzgado Séptimo Penal Municipal de  Cali  dictó  sentencia  anticipada en la que lo condenó al procesado a la pena  de  diecisiete  (17) meses y diez (10) días de prisión, como autor responsable  del  delito  de  hurto calificado en el grado de tentativa y lesiones personales  dolosas  tipificada  en  la  Ley  23 de 1991, a la accesoria de interdicción de  derechos  y funciones públicas por tiempo igual a la principal y al pago de los  perjuicios   morales  causados  con  la  infracción3.   

5.- El Juzgado Doce Penal del Circuito de esa  ciudad,  al  desatar  el  recurso  de apelación interpuesto por el defensor del  procesado  contra  el  fallo  del  a  quo,  confirmó  la  condena  impuesta  en  providencia  del  26  de  octubre  de  2001, la cual recurrió por la vía de la  casación                 excepcional4.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN:  

          Acusa  el  censor  la  sentencia de segunda instancia por violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  proveniente  de  un  error  de  hecho en la  apreciación de las pruebas.   

          Asegura  que  la  funcionaria juzgadora incurrió en el citado yerro  al  negarse a aplicar el artículo 373 del Decreto Ley 100 de 1980 a favor de su  representado,  el  cual  declaró  exequible  la  Corte  Constitucional mediante  sentencia C- 148 del 22 de abril de 1998.   

          Según   ese   pronunciamiento,   es  deber  del  operador  judicial  proyectar  el  valor  de  apropiado  al  equivalente  de  1.88 salarios mínimos  legales  vigentes.  En  este caso, como los hechos ocurrieron el mes de abril de  2001, cuando el salario mínimo era   

de   $286.000.oo,   el  1.88  de  esa  suma  equivaldría    a    $537.868.oo,    menor    al    valor    estimado   por   la  denunciante.   

          En  consecuencia,  se  violó  el artículo 373 del anterior Código  Penal  “en  la  sentencia  de segunda instancia, al  negar  por  error  de  hecho  dicha  rebaja de pena que iba de una tercera parte  hasta  la  mitad”,  causando  con ello agravios a su  representado,  pues  la  pena  que  se le impuso hubiese disminuido a la mitad o  proporcionalmente.   

          Existiendo  la  prueba  sobre el valor de los aretes y la cadena que  el  implicado  pretendía  hurtar,  que  no  es  otra  que la declaración de la  ofendida,  no  quedaba  otro camino que tener en cuenta a favor del procesado la  susodicha rebaja al momento de tasar la pena.   

          Solicita  se  case  la sentencia y se procede a la rebaja de la pena  impuesta al sentenciado.   

         

CONSIDERACIONES:   

          1.-  Cuando  la  casación  se  intenta  por la vía excepcional, es  requisito  indispensable para su viabilidad que el recurrente elabore una debida  fundamentación  respecto  de uno de los motivos consagrados en la ley, bien sea  que  se  pretenda  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los  derechos fundamentales.   

          Efectuada  la justificación para que la Corte intervenga en el caso  concreto,  es procedente entrar a verificar si además en la formulación de los  cargos  el  libelista cumplió con los parámetros de orden técnico en cuanto a  su  demostración  y  trascendencia,  conforme  a  la causal de casación que se  invoque y el yerro que se pretenda acreditar.   

          2.-  En el asunto que es materia de examen, el actor no hace ninguna  referencia  a  uno  de  tales presupuestos, sino que de entrada formula el cargo  contra  la  sentencia  recurrida por la vía del error de hecho, sin que tampoco  sea  posible  deducir,  del  contenido  del reproche, la demostración de uno de  tales motivos.   

          Es  así  como  acusa el fallo de segundo grado por violación de la  ley  sustancial,  según él, derivado de una errónea apreciación probatoria y  que  condujo  a  la  falta  de  aplicación  del artículo 377 del Código Penal  anterior.   Las   reflexiones   que   al  respecto  presenta  el  censor  están  fundamentadas  en  la  sentencia  C-  148 del 23 de abril de 1998, que obliga al  juzgador  a reconocer la rebaja punitiva allí consagrada cuando el valor de los  bienes  objeto del hurto, sea inferior al 1.88 del salario mínimo legal mensual  vigente   a  la  época  de  comisión  del  hecho,  tal  como  ocurre  en  este  caso.   

          No  obstante,  el  censor  omitió  justificar  la  necesidad  de un  pronunciamiento  de la Sala sobre uno de los tópicos consagrados en la ley para  acceder  a  la  casación discrecional, circunstancia que por sí sola impone la  inadmisión de la demanda instaurada.   

          3.-  La  ausencia  de  ese  requisito  de  procedibilidad  no impide  añadir,  sin  embargo, que la sola mención de la sentencia C- 148 de 1998, que  declaró  exequible  el artículo 377 del Código Penal cuya aplicación reclama  el  recurrente,  no  resulta  suficiente para acreditar el desconocimiento de la  ley  sustancial,  en  consideración  a que el cumplimiento del aspecto objetivo  referido  a  la  cuantía  del  ilícito, no es el único requisito que se exige  para  reconocer  la  rebaja  punitiva  allí  consagrada.  Además  de  ello, es  indispensable  que  se  demuestren  otros  aspectos,  tal  como  la  misma Corte  Constitucional lo señaló en ese pronunciamiento:   

“En  ejercicio de la misma potestad que le  confiere  la  Constitución,  el  legislador  fija otras condiciones en la norma  demandada,  para  acceder  al atenuante de la pena en este tipo de conductas. No  solamente  el  valor  del  bien  objeto de la falta debe ser inferior a diez mil  pesos  (teniendo  en  cuenta  las consideraciones de la presente sentencia) sino  que  el  infractor,  para  tener  derecho  al  beneficio allí contemplado, debe  carecer  de antecedentes penales y no haber ocasionado grave daño a la víctima  atendida su situación económica.    

Sólo si se cumplen estos tres requisitos, se  da  el  presupuesto  de  la  norma,  es  decir,  el  atenuante de la pena. Tales  requisitos  también se encuentran ajustados a la Carta pues caben en el ámbito  de  la autonomía del legislador para  fijar las penas y las condiciones en  las  que  un  infractor  se vería cobijado por un trato benévolo por parte del  Estado”.   

          Significa  lo  anterior  que  la rebaja punitiva no opera ipso iure,  sino  que  es necesario que se reúnan los otros presupuestos aludidos, respecto  de  los  cuales  el  libelista  no  hizo  ninguna mención en su libelo, lo cual  habría  impedido  acreditar que en realidad su representado se hacía merecedor  a la rebaja.   

          5.-  Finalmente,  el  casacionista tampoco cumplió con las mínimas  pautas  técnicas que impone el ataque del fallo por la vía del error de hecho,  donde  es  necesario  demostrar  si  en  éste incurrió a través de los falsos  juicios  de  existencia  o  de  identidad  o  por  el  falso  raciocinio,  y  su  transcendencia  en  la  decisión  final.  En  consecuencia,  por  este aspecto,  tampoco resultaba viable la admisión de su demanda.   

          A  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

  RESUELVE:   

          INADMITIR  la  demanda  de  casación  que  por  la vía excepcional  interpuso el defensor del procesado a WILLIAM MUÑOZ MUÑOZ.   

         

          Contra     esta     providencia     procede     el     recurso    de  reposición.   

Notifíquese    y  devuélvase. Cúmplase   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO      E.      ARBOLEDA  RIPOLL                HERMAN  GALÁN CASTELLANOS            

CARLOS       AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE            JORGE     ANÍBAL    GÓMEZ  GALLEGO                      

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Folios 14 y 22.   

2  Folios 39 y 151.   

3  Folios 190.   

4  Folios 227 y 250.     

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