19210(21-05-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19210  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 54  

Bogotá  D.C.,  veintiuno (21) de mayo de dos  mil dos (2002).   

           Se   pronuncia   la   Sala   sobre  la  admisibilidad  de  la demanda de revisión presentada en defensa del sentenciado  CARLOS  HERNÁN MUÑOZ PINEDA  contra  el  fallo  de  noviembre  8  del  pasado año,  mediante  el cual el Tribunal Superior de Cundinamarca confirmó el proferido en  su  contra por el Juzgado 2º Penal del Circuito de Fusagasugá, condenándolo a  la  pena  principal  de  siete  (7)  años  de prisión como autor del delito de  homicidio   en   grado   de  tentativa,  en  concurso  con  hurto  calificado  y  agravado.   

ANTECEDENTES  

          1.   De  los fallos de instancia se sabe que en la tarde del 23  de   enero  de  1988,  cuando  José  Didacio  Benavides  Espitia  cabalgaba  en  compañía  de  su  hijo Nicanor Benavides Delgado en dirección a su residencia  ubicada  en  la  verada El Tendido del municipio de Pasca (Cundinamarca), fueron  atracados  por dos individuos que les dispararon con armas de fuego.  En la  agresión  el  primero  de  los citados resultó herido, en tanto que el segundo  logró  evadirse  no  sin  reconocer  antes  a  CARLOS  HERNÁN    MUÑOZ    PINEDA    como   uno   de   los  antisociales.    

           Benavides   Espitia   refirió  en  la  ampliación  de  su denuncia, que a través de las indagaciones realizadas luego  de  los  sucesos  estableció  que  el  otro asaltante había sido Saúl Hortúa  Morales,   e   indicó   haber  sido  despojado  ilícitamente  de  la  suma  de  cuatrocientos mil pesos.   

          2.   Clausurado  el ciclo investigativo se calificó su mérito  probatorio  con  resolución  acusatoria de fecha abril 17 de 1997, en la que se  imputó   a   los  sindicados  CARLOS  HERNÁN  MUÑOZ  PINEDA  y  Saúl  Hortúa  Morales  la  autoría,  en  concurso  de  conductas  punibles,  de  los  delitos  de  homicidio  en grado de  tentativa y  hurto calificado y agravado.   

          3.   El  Juzgado 2º Penal del Circuito de Fusagasugá celebró  la  audiencia  pública  y  en fallo del 28 de junio de 2001 absolvió a Hortúa  Morales,  a  la  vez  que  condenó al procesado MUÑOZ  PINEDA,  en  consonancia con el pliego de cargos, a la  pena principal de siete (7) años de prisión.   

          Por  virtud de la apelación incoada por el sindicado y su defensor,  el  Tribunal  Superior  de Cundinamarca revisó el pronunciamiento del a quo, al  que  le impartió confirmación integral mediante providencia del 8 de noviembre  del pasado año.   

LA DEMANDA  

           El  demandante  presenta  “como  cargo frente a las sentencias de  primera      y      segunda     instancia,     el     de     NULIDAD”,   que  invoca  con  sustento  en  la  “causal   primera   del  artículo  207  del  Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000”,  al  estimar  que  tales  decisiones  fueron  proferidas  en  un  proceso  inválido  por encontrarse configurados los  supuestos  de  anulación previstos en los numerales 2º y 3º del artículo 306  ibídem.   

          Tratándose  de  la  nulidad  derivada  de  la violación del debido  proceso,  el  actor  fundamenta  dicho  pedido  en la irregular notificación al  sentenciado  MUÑOZ PINEDA de  las  resoluciones  proferidas en el curso del proceso y durante el lapso durante  el  cual  permaneció  en  contumacia, pues respecto de las mismas se omitió la  comunicación  telegráfica otrora ordenada en el artículo 190 del Decreto 2700  de 1991, subrogado por la Ley 81 de 1993.   

          En  punto  a  la  argüida  violación  del  derecho  de defensa, el  demandante  aduce  que  su  asistido  careció  en  forma absoluta de asistencia  técnica,  porque  quienes  lo representaron en forma oficiosa hasta su captura,  efectuada  en  la  etapa  del  juicio con precedencia a la audiencia pública, a  diferencia  de  lo  afirmado  por  el  Tribunal en el fallo atacado, actuaron de  manera  negligente  y  descuida  reflejando el abandono de la gestión confiada.   

          Con   los   anteriores   argumentos   el   libelista   solicita  que  “sea    revisada   la  sentencia,  declarando  que  se ha proferido un juicio viciado, por vulneración  del  derecho  a  la  defensa,  decretando  la  nulidad de lo actuado a partir de  primer       nombramiento      del      defensor      de      oficio”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La  demanda  de revisión con la cual se  pretende  remover  la  intangibilidad  de  una  decisión  judicial que ha hecho  tránsito  a cosa juzgada, amparada entonces con la doble presunción de acierto  y  legalidad,  según  el  reiterado  y pacífico criterio de la Sala, en manera  alguna  constituye un escrito de libre elaboración; por el contrario, en virtud  del  mandato expreso del legislador ha de satisfacer las exigencias establecidas  en  el  artículo  222  del Código de Procedimiento Penal y acompañarse de los  documentos  igualmente  señalados  en  ese  mismo  precepto,  de  manera que la  ausencia  de  dichos  requisitos  formales determina su inadmisión al tenor del  artículo  223  ibídem, como se anuncia  respecto del libelo presentado en  defensa del sentenciado MUÑOZ PINEDA.   

          1.   En  efecto, por disposición del artículo 220 ejusdem, la  acción  de revisión sólo procede contra decisiones ejecutoriadas, trátese de  sentencias,  resoluciones  de  preclusión  de  la  investigación o de autos de  cesación  de  procedimiento,  según el caso, circunstancia que ineludiblemente  le  corresponde  demostrar  al  actor,  quien  para  este  específico  fin y en  acatamiento  del inciso final del precitado artículo 222 de la Ley 600 de 2000,  debe  anexar  la  copia  o  fotocopia  de  las  decisiones  de primera y segunda  instancia  con  la  constancia  de  su ejecutoria, documento este último que no  sobra  agregar,  le  compete  expedir a la autoridad judicial respectiva como lo  preceptúa el artículo 116 del Código de Procedimiento Civil.   

          En  la  demanda  examinada  el  apoderado  incorporó  tan sólo las  fotocopias  de  los  fallos  dictados  por  el Juzgado 2º Penal del Circuito de  Fusagasuga   y   el   Tribunal   Superior  de  Cundinamarca;  sin  embargo,  con  posterioridad  y  encontrándose  la  solicitud en esta Corporación, allegó la  constancia  sobre  la  firmeza  del pronunciamiento cuya revisión pretende, que  por  la  razón  acotada en precedencia surgía imprescindible para discernir si  la acción promovida resultaba o no viable atendida su ejecutoria.   

          2.   Pero  si la deficiencia así advertida fue subsanada antes  del  pronunciamiento  de  la  Sala,  igual  no  acontece  al  pasar  por alto el  demandante  que  la  revisión únicamente procede por los motivos taxativamente  señalados  en  el  artículo  220  del Código de Procedimiento Penal, no en el  artículo  207  ejusdem como lo entiende de manera equivocada, pues esta última  norma  alude a los supuestos en los cuales es posible acudir en casación, medio  de  impugnación que a pesar de ostentar también un carácter extraordinario se  inspira  en  fines  totalmente  diversos  de  aquella, a la vez que su ejercicio  corresponde  a  un  trámite,  a  oportunidades  y  exigencias diferentes.    

          Esta  desatinada  comprensión  del  actor  lo condujo a plantear la  revisión  del  fallo  de segunda instancia con cimiento en la configuración de  presuntos  errores  de  procedimiento  a  los  que les asigna trascendencia para  propiciar  la  nulidad  de  lo actuado, perdiendo de vista que de haber existido  debieron   ser  planteados  en  tiempo  dentro  del  recurso  extraordinario  de  casación,   desde   luego,  mediante  la  demanda  respectiva  ajustada  a  los  requisitos  formales  establecidos  legalmente para la misma, no a través de la  acción  impetrada,  concebida  para  remover la firmeza de una decisión que se  muestra ostensiblemente injusta.   

          En  síntesis,  la demanda en el caso de autos no aparece apoyada en  alguna  de  las  causales  por  razón  de  las  cuales  al  tenor del artículo  220   del  estatuto instrumental penal surge viable la revisión contra las  sentencias  ejecutoriadas;  menos  aún,  se  expresaron  por  el  apoderado los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  que  soportan la solicitud de revisión,  ofreciéndose entonces por completo infundada.   

          Así  las  cosas, con asidero en artículo 223 de la Ley 600 de 2000  la  Corte  inadmitirá  la  demanda  de  revisión  presentada  en  defensa  del  sentenciado CARLOS HERNÁN MUÑOZ PINEDA.   

          Contra esta decisión procede el recurso  de reposición.   

          En  razón  y  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,  Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

          1.  Reconocer al Dr. Tito Gutiérrez  Cabrera  como  defensor  del  condenado  CARLOS HERNÁN  MUÑOZ  PINEDA en los términos y para los efectos del  poder conferido por su representado.   

          2.         INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  en  nombre del sentenciado  CARLOS HERNÁN MUÑOZ PINEDA,  conforme  a las motivaciones consignadas en la parte motiva de esta providencia.   

         Notifíquese y cúmplase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS                                          CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE   A.   GÓMEZ   GALLEGO                                                               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                                                   NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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