18380(05-12-01)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18380  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nº: 153   

          Bogotá D.C., cinco de diciembre de dos mil dos.   

VISTOS  

            Conforme  con  lo  reglado  en  el  artículo  235  del Código de  Procedimiento  Penal  de  1991  -223  de la Ley 600 de 2000-, examina la Sala de  manera  preliminar  el  aspecto formal de la demanda de revisión instaurada por  el  apoderado  especial  de  ARMANDO  EZEQUIEL NOGUERA  CHECA,    contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior Pasto,  Nariño,  el  23  de  abril  de  1999, por cuyo medio confirmó la condena de 40  años  de  prisión emitida por el Juzgado 2º Penal del Circuito de Ipiales, al  hallarlo  responsable  de la conducta punible de homicidio agravado.     

ANTECEDENTES   

          Conforme  con  la  información  que  se origina en los anexos de la  demanda,  se  sabe  que entre las 2:30 y 3:00 de la madrugada del 25 de enero de  1997,  en  el establecimiento público dedicado al expendio de gasolina Esso del  municipio  de Ipiales, Nariño, ubicado sobre la vía Panamericana, ARMANDO  EZEQUIEL  NOGUERA  CHECA  luego de  rociar  con  gas  lacrimógeno  el  rostro  de  José Enrique Ortiz Chalapud, lo  emprendió  a  golpes  y  mediante  la  utilización  de  arma  cortopunzante le  ocasionó  severos y graves lesionamientos que determinaron su deceso. Procesado  y  juzgado  en  razón  de  tales hechos, NOGUERA CHECA  fue condenado por el Juzgado 2º Penal del Circuito de  la  citada  localidad   mediante  fallo del 16 de febrero de 1999, por cuyo  medio  le  impuso  la  sanción corporal a la que en el acápite inicial se hizo  alusión,  la  cual  confirmó  el  Tribunal  Superior  de  Pasto al revisar por  apelación   la  determinación  de  primer  grado,  como  igualmente  allí  se  anotó.    

LA  DEMANDA   

          Al  amparo  de  lo  normado en el artículo 232-3 y 5 del Código de  Procedimiento  Penal  anterior,  sostiene  el  libelista que pretende remover el  fallo  atacado  bien  por  existir  prueba  posterior  a  la condena que permite  establecer  la inocencia de su defendido, y/o por estar viciada la sentencia por  prueba falsa.   

          Otorgándole  plena  credibilidad  al único testigo de cargo, José  Rivera  Charfuelan, el Tribunal cimentó su decisión de condena en el dicho del  citado   declarante   no   empece   las   críticas  formuladas  a  sus  falaces  atestaciones, aduce el actor.    

          No   obstante,   agotada   aquella  controversia,  aspira  ahora  el  demandante  a  que  con las informaciones de nuevos testigos como las que habrá  de  suministrar  en  su  oportunidad el funcionario que ofició en el respectivo  proceso  como  agente del Ministerio Público, así como las del primer defensor  del  reo, se podrá saber del arrepentimiento, de la retractación del susodicho  testigo  al  conocer  de  la  larga condena impuesta al sentenciado, pues por la  ingesta  etílica  y  el avanzado estado de embriaguez en que se hallaba para el  momento  de la ocurrencia de los hechos, físicamente le era imposible trasmitir  certeza   acerca   de   la  imputación  hecha  al  acusado.   Seguidamente  agrega:   

“La revisión del  fallo  permitirá  corregir  el error de apreciación del juzgador y declarar la  inexistencia  de  un  delito  de  homicidio, para establecer la autoeliminación  provocada  por  el  avanzado  estado  de  embriaguez  del  extinto  ORTIZ, quien  encuentra  la  muerte  al  perder  el  equilibrio y caer brutalmente al cárcamo  (túnel  artificial  típico  de las gasolineras) a una altura de 1,50 metros de  altura  y  afectarse  con  las  mortales  lesiones  explicadas por el experticia  médico.”           

          Y  con  la  finalidad de establecer la parcialidad con que actuó en  el  proceso  la  juez  del  conocimiento,  solicita  el  demandante se le reciba  certificación  jurada  a  la  funcionaria  a  efecto  de  que  declare sobre su  oposición  a  los  amoríos de su sobrina con el hoy condenado. De igual manera  aspira  a  que  al  sentenciado  rinda  una  nueva versión en relación con las  circunstancias   en   que   se  finca  la  petición  de  revisión.     

   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.  La  acción  de  revisión  procede  contra sentencias que hayan  hecho  tránsito a cosa juzgada, disponía perentoriamente el Art. 232 del C. de  P.  Penal de 1991, como hoy igualmente lo prevé el 220 de la Ley 600 de 2000, y  el  escrito por cuyo medio se pretende su remoción no es de libre formulación,  por   cuanto   el   Art.   234   ibidem  -222  de  la nueva ley procesal penal- impone el cumplimiento de los  presupuestos  de  forma  y contenido allí relacionados, cuya inobservancia hace  que  la  respectiva  demanda resulte inidónea y por consiguiente su inadmisión  es la consecuente declaración que ha menester hacer.   

          Entre  las  exigencias  señaladas  en el precepto citado en último  lugar,  su  inciso  final  establece  que  con  el  escrito correspondiente debe  acompañarse  copia  de  los fallos de primero y segundo grados, “y  constancia  de  su ejecutoria”, según  el  caso,  cuya  omisión,  dado  el  carácter  rogado  de la acción, no le es  posible enmendar de oficio a la Corte.   

          De  una  tal  falencia,  adolece  la  demanda  de  cuyo examen en su  aspecto  formal  se  ocupa la Sala, puesto que si bien el libelista arrimó como  anexo  de  su  escrito  copias  de  los  fallos  producidos  en  las  instancias  ordinarias,  olvidó  aportar  las  constancias acerca de su ejecutoria, defecto  este  que  impone  su  inadmisión a voces del Art. 235  ejusdem.   

         

2. Al margen de lo anterior y en tratándose  de  la  causal  3ª  esgrimida por la demandante como motivo de revisión, tiene  dicho  la  Corte  que  esta acción no es una instancia más a la cual acudir en  demanda  de  un  reexamen  probatorio,  como aquí se pretende, puesto que si el  objetivo  fundamental  de  la revisión es enmendar la injusticia material de un  fallo  -en  el evento sub lite  permitir  la  demostración  de  que  ha  sido  condenado como responsable de un  delito  un   inocente-,  temas  como  los  que  se  plantean  en la demanda  atinentes  al  pretendido error de apreciación del juzgador en cuanto desconoce  el  actor  el ponderado estudio hecho por el Tribunal acerca de la idoneidad del  testimonio  censurado,  y la argüida ausencia de imparcialidad de la juez de la  causa, son por completo extraños a la acción de revisión.   

         

          Ahora,  no  basta  relacionar  las  pruebas  cuando  para quebrar la  condición  de  res  iudicata  que  ostenta una sentencia en firme, el actor invoca la acción de revisión; es  menester   aportar  con  la  demanda,  ha  precisado  la  Sala  en  múltiples  ocasiones,  los  elementos de  persuasión  con  los  cuales  se  pretende  acreditar los hechos básicos de la  petición,  so  pena  de  que aquella sea rechazada, pues, independientemente de  las  consecuencias  o  resultados  que  pueda  deparar  su  desarrollo  ante  la  eventualidad  de  que  se  ordene  impartir el trámite de rigor a la respectiva  acción   rescisoria,   tal   exigencia   se  erige  en  presupuesto  formal  de  insoslayable  cumplimiento  a voces del artículo 234-4 de la Ley Procesal Penal  anterior (222-4 de la actual).   

          El  libelista  apenas  si  atina  a  mencionar las pruebas que en su  sentir  pueden  demostrar  de  qué manera el testigo único de cargo falseó la  verdad  de  lo  acontecido en perjuicio del sentenciado, con la vana aspiración  de   que  se  vuelvan  a  debatir  aspectos  ya  definidos  en  las  respectivas  instancias.  Al  no aportar el demandante el soporte probatorio siquiera sumario  del  sustento  de  su  pretensión, el escrito en su aspecto formal carece de la  idoneidad necesaria para que la Corte entre a darle curso.   

          No  es  al Juez de Revisión al que le compete recopilar las pruebas  que  sirven  de  fundamento de la demanda, se insiste, sino que es el accionante  el  que  debe  acompañar  con la solicitud de revisión los elementos de juicio  con los cuales aspira a demostrar la causal que invoca.   

          3.    El   dislate   deviene   mayúsculo   cuando   el   demandante  prácticamente  invita  a la Corte a que escoja entre la causal 3ª y la 5ª. En  relación  con  aquélla,  como  ya  se vio, su inadecuada fundamentación da al  traste  con su aspiración. Y respecto de la última, ni siquiera se ocupa de su  sustentación,  como  no  fuera  su  lacónica  afirmación  de que el dicho del  testigo  único  resulta ser falaz, y de ahí la necesidad de que se le vuelva a  escuchar  para  poder  apreciar  su arrepentimiento y retractación respecto del  cargo que le endilga al sentenciado.   

          Así  las cosas, como el escrito de demanda incumple básicamente la  exigencia  formal  prevista  en  el  artículo  234-3  del  C. de P. P. -220 del  actual-,  se  impone  su  inadmisión  de  conformidad  con  lo  indicado  en el  artículo  235 ejusdem -223 de  la Ley 600 de 2000-.    

A  ello se procederá, una vez reconocido el  apoderado a cuyo cargo estuvo la elaboración de la demanda.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.  Reconocer  al  doctor  Manolo  Riascos  Belálcazar   como   defensor  del  condenado  ARMANDO  EZEQUIEL  NOGUERA  CHECA,  en los términos y para los  efectos precisados en el poder conferido.   

2.           INADMITIR  la  demanda de revisión que en  representación  del  mencionado  reo  instauró  su  defensor,  conforme  a las  motivaciones plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

            

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                    

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                         YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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