18300(11-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No 18300  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 40  

          Bogotá, D. C., once de abril de dos mil dos.   

VISTOS  

          El  Tribunal  Superior  de  Neiva, según sentencia de segundo grado  fechada  el  19  de  diciembre de 2.000, confirmó el fallo de primera instancia  dictado  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Garzón (Huila), por medio  del  cual  el procesado GABRIEL ROJAS PEÑA fue condenado a la pena principal de  dos  (2)  años  de  prisión,  multa en cuantía de un mil ($ 1.000.oo) pesos y  suspensión  por un (1) año en el ejercicio de la profesión de conductor, como  autor  del  delito  de  homicidio  culposo  cometido  en  contra  de  la  vida  del ciudadano GILBERTO MENESES  NOGUERA.   

          En  la  misma  decisión, el Tribunal avaló la condena solidaria en  perjuicios   dispuesta  en  contra  del  acusado  y  la  empresa  transportadora  Cootranslaboyana  Ltda.,  ésta como tercero civilmente responsable, en cuantía  de   cuarenta   y   cuatro   millones   trescientos   cincuenta   mil  pesos  ($  44.350.000.oo),  por  concepto  de  perjuicios materiales, y el equivalente a un  mil (1.000) gramos de oro en razón del daño moral.   

          En  relación  con  la  aludida  sentencia, el apoderado del tercero  civilmente  responsable  presentó  demanda  de casación, motivo por el cual en  esta oportunidad se decidirá sobre la admisibilidad de la misma.   

ANTECEDENTES Y CONSIDERACIONES  

          1.   El  fallo  del  Tribunal fue emitido en vigencia de la Ley  553  de  2000,  por  medio  del  cual se introdujeron reformas a la casación, y  entonces  quedó  ejecutoriado  el 23 de enero del año en curso.  A partir  del  día  siguiente, la secretaría del Tribunal dejó constancia del curso del  término  de  treinta  (30) días para presentar demanda de casación, según lo  previsto  en el artículo 6° de la mencionada ley, con la indicación de que el  lapso  vencía  el  6  de  marzo  siguiente  (cuaderno  Tribunal, fs. 14).    

          2.    De  acuerdo  con  posterior  constancia  secretarial,  el  apoderado  del tercero civilmente responsable presentó oportunamente la demanda  de  casación,  aunque no se dejó constancia de la fecha y hora de su recibo en  la    respectiva    dependencia    (idem, fs. 20).   

          3.   A  pesar  de  que  la sentencia C-252 de 2001 (febrero 28)  declaró   inexequible   el   vocablo  “ejecutoriadas”  del  artículo  1°  de  la  Ley 553 de 2000 (que modificó el artículo 218 del  Código  de  Procedimiento  Penal de 1991), y también los incisos 1° y 2° del  artículo  6°  de  la  misma  ley  (que  había  reformado el artículo 223 del  anterior  estatuto  procesal  penal),  el  acto  de  presentación de la demanda  comenzó  a  surtirse  conforme con las normas declaradas inconstitucionales y a  su  tenor  debía  consumarse,  pues resulta evidente que la inexequibilidad, en  cuanto  revive  automáticamente  las  disposiciones  anteriores,  generaría un  tránsito  de  legislación solucionable a la luz del artículo 40 de la ley 153  de  1887, máxime que la Corte Constitucional no le otorgó efectos retroactivos  al   respectivo   fallo   de   inconstitucionalidad   (Ley  270  de  1996,  art.  45).   

          4.   De  modo  que,  a  primera  vista, por el aspecto penal no  sería  procedente la casación a la luz del artículo 1° de la Ley 553, porque  el  máximo  de  la pena prevista para el delito de homicidio culposo es de seis  (6)  años,  según  lo señalaba el artículo 329 del anterior Código Penal, e  igualmente  lo  dispone  el artículo 109 de la Ley 599 de 2000 (actual estatuto  sustantivo).   

          5.   Sin  embargo,  ocurre  que  el  artículo 221 del anterior  Estatuto  Procesal  Penal,  según la redacción del artículo 4° de la Ley 553  (norma vigente para el momento de la presentación), dispone:   

“Cuantía  para  recurrir.   Cuando la  casación  tenga por objeto únicamente lo referente a  la     indemnización    de    perjuicios    decretados    en    la    sentencia  condenatoria   deberá  tener  como  fundamento  las  causales  y  la  cuantía  establecidas  en  las normas que regulan la casación  civil,  sin consideración a la pena señalada para el  delito  o  delitos” (se ha  destacado).   

          6.   Aunque  el  demandante  no  especifica  al  comienzo de su  escrito  que atacará únicamente lo referente a la indemnización de perjuicios  ordenados  en  la  sentencia,  lo  cierto  es que ello emerge nítidamente de la  conclusión  del  primer  cargo,  presentado  por  medio de la causal primera de  casación,  como  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial.   Dice lo  siguiente:   

“Concluyo, por  lo     tanto,     que     haber     ‘desvinculado  del  proceso’  a este propietario del bus y asociado de la Cooperativa, Gilberto  Sevilla  Zúñiga,  tal como lo hizo el numeral quinto de la parte resolutiva de  la  sentencia  de  primer  grado,  confirmado  por  la  de segunda instancia, se  realizó  sin  apego  a  las  normas  transcritas y comentadas las cuales fueron  violadas  indirectamente  por  error  de hecho consistente en un falso juicio de  identidad  de  las  dos  pruebas  documentales  a que me he referido y por haber  omitido  la  existencia  de  los  documentos  arriba  citados presentados por el  procesado  a  la  Fiscalía cuando solicitó el depósito del carro accidentado,  visibles a folios 5 a 11 del cuaderno principal.   

“Este  error  llevó  a  la  Sala  de  Decisión a aplicar indebidamente el Artículo 2341 del  Código  Civil  y sus Artículos concordantes 2344, 2347 y 2356 de la misma obra  lo  mismo  que  los  artículos  citados  al principio del planteamiento de esta  Causal  Primera y los Artículos 280 y concordantes del Código de Procedimiento  Civil    y    274    del    Código   de   Procedimiento   Penal,   condenando   a   Cootranslaboyana   Ltda.   sin   estar   vinculada  contractual   o   extracontractualmente  con  el  señor  Gabriel  Rojas  Peña,  condenándola  en perjuicios materiales y morales; y estableciendo entre aquella  y    este    una    solidaridad    no   considerada   por   la   ley.   

“A   (sic)  contrario  sensu,  si  hubiese  tenido  en  cuenta  y  valorado correctamente el  documento  contentivo  del  contrato de administración del bus, de una parte; y  si,  por  otra, se hubiese considerado correcta y legalmente la fecha cierta del  documento  de  permuta,  y  se hubiesen considerado y valorado los documentos de  folios  5  a  11  del  cuaderno  principal,  no  se  habría fulminado sentencia  condenatoria  contra  Cootranslaboyana  Ltda.,  en solidaridad con Gabriel Rojas  Peña,  sino  contra  éste  y  el  denunciado  en  el  pleito  Gilberto Sevilla  Zúñiga.   

“De conformidad  con  lo  anterior,  solicito  respetuosamente a la Sala de Casación Penal casar  parcialmente  la  sentencia  impugnada  en cuanto hace a los ordinales tercero y  quinto  de  la  sentencia  de  primera  instancia, que fueron confirmados por la  sentencia  impugnada de segundo grado, no condenando a  Cootranslaboyana  Ltda.  (y sí absolviéndola) al pago de perjuicios materiales  y  morales  a  favor  de  la señor Stella Álvarez Chávez, dejando vigente tal  condena  en  cabeza  del señor Gabriel Rojas Peña, de una parte; y vinculando,  mediante  condena  en  tales perjuicios, al señor Gilberto Sevilla Zúñiga, de  otra parte”.   

          7.   Afirma  entonces  el  recurrente que el desconocimiento de  alguna  prueba  documental, condujo equivocadamente al sentenciador a vincular a  la  empresa Cootranslaboyana Ltda. como tercero civilmente responsable, dado que  dichos  medios de convicción enseñaban que no existía vínculo contractual ni  extracontractual  de  la  mencionada  compañía  con el procesado GABRIEL ROJAS  PEÑA.    He   ahí   una   discusión  eminentemente  relacionada  con  la  titularidad de la indemnización de perjuicios.   

          8.   El  demandante  no  toca  los  aspectos  penales del fallo  impugnado,   porque   inclusive   expresamente  manifiesta  su  acuerdo  con  la  responsabilidad  penal  del  acusado  ROJAS  PEÑA  y  la  condena impuesta como  consecuencia.   

          9.   Ahora  bien,  el segundo cargo lo ofrece el impugnante por  la  vía  de  la  causal  tercera  de casación (nulidad), dado que producida la  sentencia  C-252  de  2001,  que  declaró  inexequible  algunos  apartes de los  artículos  1°, 6° y 10° de la Ley 553 de 2000, ha de entenderse que el fallo  de  segundo  grado  no  se  encuentra  “ejecutoriado”,  y  entonces  debe  anularse  el  trámite surtido con base en la ley afectada de  inexequibilidad,  a  partir  de  la  notificación  de  la  sentencia de segunda  instancia.   

          Entiende   el   demandante   que  la  reivindicada  nulidad  permite  desplegar  la  casación  como recurso extraordinario y no como acción, de modo  que se cumpla el debido proceso.   

          10.   Pues  bien, no obstante que el actor invoca la nulidad de  la  actuación procesal, lo hace a partir de la notificación de la sentencia de  segundo  grado,  y  no con el fin de atacar la existencia del hecho punible o la  responsabilidad  penal  del  procesado   ROJAS  PEÑA, sino para abrirle un  mayor  espacio  (según  su criterio) a su exclusiva pretensión de exoneración  del pago de perjuicios civiles a la empresa Cootranslaboyana Ltda.   

          11.   De  modo  que  si la propuesta de la demanda de casación  presentada  en  nombre  del tercero civilmente responsable, atañe únicamente a  la   ausencia   de  responsabilidad  civil  propia  para  la  indemnización  de  perjuicios,     el     impugnante     debió     ceñirse     a     “causales y cuantía establecidas en las  normas  que  regulan  la casación civil, sin consideración a la pena señalada  para  el  delito o delitos”,  conforme con el artículo 221 del Código de Procedimiento Penal.   

          12.   Resulta  que, de acuerdo con el artículo 366 del Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado por el artículo 1° de la Ley 592 de 2000  (12  de  julio),  el recurso extraordinario de casación procede cuando el valor  actual  de  la resolución desfavorable al impugnante sea igual o superior a 425  salarios  mínimos  legales mensuales, cifra que se aplicará a las demandas que  se  interpongan  a  partir  de  la  vigencia  de  la  mencionada ley (parágrafo  1).   

          Como  quiera  que  el  valor  del salario mínimo mensual en el año  2001  era  de  $  286.000.oo, según lo estableció del Decreto 2579 de 2000, la  cuantía  para recurrir en casación en ese entonces equivalía a una suma igual  o  superior  a  $  121.550.000.oo,  que  es  la  correspondiente  a 425 salarios  mínimos mensuales.   

          13.   En  este caso, la empresa transportadora Cootranslaboyana  Ltda.  fue  condenada solidariamente a la suma de $ 44.350.000.oo por perjuicios  materiales,  y  al equivalente a un mil (1.000) gramos de oro, en cuanto a daño  moral.   Como  para  la fecha de la presentación de la demanda, 6 de marzo  de  2001,  el  valor del gramo-oro para la venta era de $ 19.072,84, implica que  los  1.000  gramos  valían  $ 19.072.840.oo, cifra que agregada al valor de los  perjuicios  materiales  arroja  un resultado de $ 63.422.840.oo como monto total  de la condena civil.   

          Como  se  ve,  la  cuantía  final de la condena no alcanza al valor  indicado  en  la  ley,  razón  por  la  cual ha de declararse que el demandante  carece  de interés jurídico para recurrir en casación y, por ende, la demanda  se  inadmitirá  al  tenor  del  artículo  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE  

          Por  falta  de  interés  del  demandante,  se inadmite la casación  propuesta  a  favor  de  la  empresa Cootranslaboyana Ltda., en su condición de  tercero civilmente responsable.   

          En    relación    con   esta   providencia   no   procede   recurso  alguno.   

          Cópiese, comuníquese, cúmplase y devuélvase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                           JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA           

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS                         CARLOS  A.  GÁLVEZ  ARGOTE                        

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                     EDGAR               LOMBANA  TRUJILLO              

CARLOS  E. MEJÍA ESCOBAR                    NILSON      PINILLA     PINILLA                     

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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