18298(11-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18298  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE E. CÓRDOBA  POVEDA   

Aprobado acta N° 40  

Bogotá,  D. C.,once (11) de abril de dos mil  dos (2002).   

V I S T O S  

Resuelve  la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  ORLANDO  SÁNCHEZ AVELLANEDA, condenado por  el  delito  de  homicidio  culposo,  conforme a los lineamientos de la casación  discrecional.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Los  hechos los sintetizó el juzgador de  segundo grado así:   

“El 26 de diciembre  de  1994,  se  hallaba  FERNANDO  GUILLERMO  CRIOLLO ROMERO cumpliendo funciones  urinarias  desde  el  puente que atraviesa el río Teusacá, en la población de  La  Calera  (Cundinamarca),  cuando  desde  el interior de un campero Willis que  transitaba  por  allí  hacia  el  sitio  denominado  Puente Palo, conducido por  ORLANDO  SÁNCHEZ  AVELLANEDA,  uno  de sus ocupantes … lo empujó haciéndolo  rodar  por  un precipicio y caer luego al río, siendo encontrado muerto al día  siguiente        aguas       abajo”.   

2.  El  Juzgado  Treinta  y  Nueve  Penal del  Circuito  de  Bogotá,  mediante  sentencia  del  29 de mayo de 2000, condenó a  Orlando Sánchez Avellaneda a  la  pena  principal  de  12 años y 6 meses de prisión, a la  accesoria de  rigor  y  al pago de los daños y perjuicios, como autor del delito de homicidio  preterintencional.   

3.  Apelada  la  anterior  decisión  por  el  defensor  del  procesado, el Tribunal Superior de la misma ciudad, al desatar el  recurso,  la  modificó  parcialmente,  el  12 de octubre del citado año, en el  sentido  de condenarlo a las penas principales de 2 años de prisión y multa de  $1000,  como  autor del delito de homicidio culposo, concediéndole el subrogado  penal   de   la   condena   de   ejecución   condicional.   En  lo  demás,  la  confirmó.   

4. Dentro del término legal, el defensor del  procesado presentó la respectiva demanda de casación.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Luego   de  identificar  a  los  sujetos  procesales,  de  realizar  una  síntesis  de  los  hechos  y  de  la actuación  procesal,  al  amparo  de  la  causal  primera  de  casación,  el  defensor del  procesado  acusa  al  Tribunal  de  haber  violado,  de  manera  directa, la ley  sustancial,  por  aplicación indebida de los artículos 23, 25, 37 y 329 del C.  Penal y falta de aplicación del artículo 36 del C. de P. Penal.   

En    lo    que    llamó    “FUNDAMENTACIÓN  DEL CARGO”,  después  de  copiar  algunos de los  artículos  citados  en  precedencia  y  de  transcribir  unos  fragmentos de la  sentencia  del  Tribunal, afirma que dicha Corporación aplicó indebidamente la  figura  de la coautoría y coparticipación en tratándose de un delito culposo,  aspecto  que,  conforme  a  la  doctrina  y a la jurisprudencia, la que copia en  algunas  de  sus  partes,  resulta  equivocado, ya que es imposible “predicar     la     coautoría     o  coparticipación  en  los  delitos  culposos,  por  cuanto los generadores de la  culpa  son de origen netamente personal y es imposible decir que haya un mínimo  acuerdo  de  voluntades  para generarlos y, en tales condiciones, el Tribunal de  instancia  aplicó indebidamente las normas ya citadas y dejó de aplicar la que  verdaderamente       correspondía”.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia       impugnada       y,       en      consecuencia,      “cesar  todo  procedimiento  a favor del  procesado,   por   cuanto   él   no   cometió   el  hecho  punible”.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.  Teniendo  en  cuenta  que  la  casación  discrecional  incoada  por el defensor de los procesados, se presentó dentro de  la  vigencia  de la Ley 553 de 2000, que fue declarada inexequible en algunas de  sus  normas,  según  sentencia  C-252 del 28 de febrero de 2001, dictada por la  Corte  Constitucional,  habiendo  efectivamente  salido  de nuestro ordenamiento  jurídico  a partir del 17 de marzo siguiente, necesario es concluir, como lo ha  sostenido  la  Sala,  que  la  admisibilidad  de  la demanda debe sujetarse a lo  reglado en la citada ley.      

Por  tal  motivo,  cuando  se  intentaba  la  casación  por  la  vía excepcional, ya no era procedente solicitar a la Corte,  previa  exposición suscita de los motivos, la concesión del recurso y, una vez  admitido,  presentar  el  respectivo  libelo,  sino  que,  al  igual que para la  casación  por  la  vía  común,  dentro  de  los treinta días siguientes a la  ejecutoria  de la sentencia de segunda instancia, debía presentarse la demanda,  la  que,  además  de reunir los requisitos formales del artículo 225 del C. de  P.  Penal  (subrogado por el 8° de la Ley 553 de 2000), vigente para la época,  debía  referirse  a  los  fines  específicos  de  esta modalidad casacional, a  saber,  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los derechos  fundamentales.   

En otros términos, en esta vía excepcional,  no  bastaba  que se presentara una demanda formalmente ajustada a las exigencias  del  artículo  225,  citado, sino que era preciso evidenciar el cumplimiento de  los   requisitos  adicionales  de  admisibilidad,  esto  es,  la  necesidad  del  desarrollo  jurisprudencial  sobre  un  tema  específico  o  la garantía de un  derecho fundamental.   

Así  de  forma  clara  lo  preceptuaba  el  artículo  218  del  C. P. Penal (subrogado por el 1° de la Ley citada), cuando  señalaba  que  “De manera  excepcional,  la  Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, discrecionalmente,  puede  admitir  la  demanda  de  casación…  a  solicitud de cualquiera de los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para el desarrollo de la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna  los      demás      requisitos      exigidos     por     la     ley”.   

2.  En  este  asunto, resulta evidente que el  demandante  tiene legitimidad e interés para solicitar la casación por la vía  excepcional,  por tratarse del defensor del procesado quien, empero, no precisó  si se trataba de la discrecional o de la común.   

De  todos  modos,  entendiendo, en razón del  quantum  punitivo consagrado para el delito de homicidio culposo que se trata de  la  excepcional,  sin  embargo,  no  señaló, en acápite separado, como era su  deber,  cuál  era  el fin perseguido con esta modalidad casacional, esto es, el  desarrollo   de   la   jurisprudencia   o   la   garantía   de   los   derechos  fundamentales.   

Al  haberse construido la demanda, como si se  tratara  de  la  casación  común  y, por lo tanto, sin cumplir con el anterior  requisito, se inadmitirá.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de   casación   presentada   por   el   defensor   del  procesado  ORLANDO SÁNCHEZ AVELLANEDA.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,  notifíquese  y devuélvase a  la oficina de origen. Cúmplase.   

ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                            CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE                         

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                     

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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