18087(05-12-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  18087   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 153  

Bogotá,  D.C,  cinco de diciembre de dos mil  dos.   

V    I   S   T   O  S   

Procede  la Sala a examinar las formalidades  básicas  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor del procesado  WALSON ODISIO HUDGSON BRANDT  en  relación  con  el  fallo  de  segundo grado de fecha octubre 4 de 2000, por  cuyo   medio  el Tribunal Superior de San Andrés, Providencia y Santa  Catalina  confirmó  íntegramente  la sentencia proferida por el Juzgado Único  Penal  del  Circuito  Especializado de San Andrés Isla condenando al procesado,  entre  otros,  a las penas principales de doce (12 años de prisión y multa por  el  equivalente a doscientos (200) salarios mínimos mensuales como infractor al  artículo  33  de  la  ley 30 de 1986, agravada por la circunstancia del numeral  3º del artículo 38 idem.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

La  investigación se inició con base en el  informe  suscrito  el  25  de  noviembre  de  1997 por el Jefe de la Sección de  Policía  Judicial  e  Investigaciones  de  la  Policía Nacional de San Andrés  Islas,  subteniente  Faiver  Balaguera  Cobos,  señalando  que  en  horas de la  mañana  del  24 de los mismos se dispuso verificar la información recepcionada  por  el  patrullero  Fredy Márquez Mendoza sobre el ingreso a la Isla de veinte  (20)  kilos  de  cocaína  que  fueron sacados del mar por Luis Miguel Martínez  Muñoz,  quien al ser interrogado por las autoridades aceptó haber rescatado el  saco  que contenía la sustancia, pero que lo había entregado a Dalmario Manuel  Chanchila,  Supervisor  de la Empresa Trash Buster, quien a su vez confirmó que  en  su  poder  tenía  la  cantidad  de  once  (11)  kilos  del  estupefaciente,  señalando  a  WALSON ODILIO HUDGSON como la persona a quien se la había dado a  guardar,  a  cuya casa de habitación se dirigieron las autoridades, encontrando  parte  de  la  sustancia  “camuflada en la parte de  atrás”. Otra cantidad de la droga fue hallada en la  residencia de Ramón Batista Contreras.    

Por  tales  hechos,  fueron  vinculados  al  proceso  mediante  indagatoria  WALSON  ODILIO  HUDGSON  BRANDT,  Ramón Batista  Contreras,  Luis  Miguel  Martínez  Muñoz  y  Dalmiro Manuel Canchila Vergara,  contra  quienes  el  8  de  enero  de 1999 se dictó resolución acusatoria como  presuntos  coautores  responsables  de infringir el artículo 33 de la ley 30 de  1986,   agravado   por  la  circunstancia  del  numeral  3º  del  artículo  38  idem.   

El  Juzgado Único Penal del Circuito de San  Andrés  Islas  dictó  sentencia condenatoria el 21 de junio de 2000, por medio  de  la  cual  condenó, entre otros, al procesado WALSON ODISIO HUDGSON BRANDT a  la  pena  principal  ya  especificada,  decisión  contra  la  cual se interpuso  recurso  de  apelación  por  su  defensor, siendo confirmada por el Tribunal en  segunda instancia como antes se ha indicado.    

LA    DEMANDA   DE  CASACIÓN   

          Bajo  un  único  cargo, al amparo de la causal primera, el defensor  del  procesado WALSON ODISIO HUDGSON BRANDT acusa la sentencia de ser violatoria  de  los  artículos 28 y 230 de la Carta Política y 2º, 247 y 445 del anterior  Código de Procedimiento Penal.   

          Alega  que su representado fue condenado de una manera injusta, pues  no  obra  en  el  proceso  prueba conducente, eficaz y pertinente que señale su  participación  en el delito objeto de la causa. Las pruebas consideradas por el  juzgador  fueron  de  carácter  indiciario, con base en las cuales no se podía  condenar.  Tampoco  tienen  valor  probatorio en este proceso los testimonios de  oídas recepcionados.   

          Agrega  que  aunque  el  subteniente de la Policía Faiver Balaguera  Cobos  habló en plural cuando dice haber escuchado las manifestaciones que hizo  Dalmiro  Canchila  sobre el destino de la droga, de todas maneras no especificó  qué  otra  persona  oyó  el  relato.  Además,  en  el curso de su indagatoria  Canchila  negó  tajantemente haber hecho semejantes afirmaciones, razón por la  cual  debe darse crédito al dicho de su defendido WALSON ODISIO, máxime cuando  de  conformidad  con  el  artículo 50 de la ley 504 de 1999, los informes de la  Policía  Judicial y las versiones suministradas por informantes no tienen valor  probatorio en el proceso.   

          La  conducta  descrita en el artículo 33 de la ley 30 de 1986 es de  carácter  alternativo, pero el juzgador omitió especificar a cuál de ellas se  adecua  la  conducta  de su defendido, y si el verbo rector imputado lo es el de  “conservar”,   no  se  probó  que  al  procesado  se  le hubiere encontrado sustancia estupefaciente y  menos  que  la  hubiere  recibido  de otra persona para guardarla. Y si ello fue  así,  de  todas  maneras no se tiene razón sobre la cantidad de sustancia, por  lo  que  no  puede  decirse  que  WALSON  ODISIO  es  coautor del delito juzgado  “porque  no  se  ha  establecido  si  la  supuesta  coautoria  fue  propia  o  impropia,  no se pusieron de acuerdo para repartir el  trabajo, ni tampoco lo ejecutaron en un solo instante”.   

          Las   solas   manifestaciones   del   agente   Faiver  Balaguera  no  constituyen  plena  prueba  contra  el  procesado  HUDGSON, pues se trata de una  versión  controvertida  en  el  curso  de la instrucción. Apenas se cuenta con  algunos   indicios   que   no  son  suficientes  para  sustentar  una  sentencia  condenatoria, tal como lo expresó en escrito anterior.   

          La  preceptiva  incorporada  al  inciso  final del artículo 313 del  Código   de  Procedimiento  Penal  en  el  sentido  de  negar  cualquier  valor  probatorio  a  los informes policivos, se ajusta plenamente a la Carta Política  pues  el  artículo  29  de  la  misma consagra la presunción de inocencia, que  sólo  puede  ser  derruida cuando se incorporen legal y regularmente al proceso  pruebas  que  el procesado pueda controvertir. Los informes de policía, si bien  muchas  veces  revelan situaciones objetivas verificadas por las autoridades, en  otras    son    producto    de   indagaciones   con   terceros   indeterminados,  estructurándose  así  conjeturas  o  apreciaciones  que  materialmente  no son  idóneas  para  configurar  una  prueba, máxime cuando en su producción no han  intervenido los sindicados que pueden verse afectados con ellos.   

          De  acuerdo  con  estos  parámetros,  no se encuentra en el proceso  prueba   contundente,   eficaz   ni  pertinente  que  comprometa  seriamente  la  responsabilidad   de   WALSON   HUDGSON,   a   favor  de  quien  “florece  mucha duda”, razón por la cual  no merecía la condena que finalmente se le impuso.   

          Acusa  al  Tribunal  de  haber  desconocido  la  versión de Dalmiro  Manuel  Canchila  Vergara, quien excluyó a su defendido del grupo de individuos  que  se  encargó  de manipular, repartir, ocultar y conservar la droga, aspecto  en  el  cual  fue  sincero, pues aunque las autoridades trataron de coaccionarlo  para  que  involucrara  a  WALSON  ODISIO,  en  ningún  momento  aceptó que le  entregó  parte  de  la sustancia, de donde los cargos en su contra son fruto de  conjeturas  o  suposiciones  argüidas tanto en la etapa de la instrucción como  en el juicio.   

          La  aseveración  del Tribunal en el sentido de que WALSON si tenía  conocimiento  que  su  cuñado Dalmiro Canchila había llevado la droga hasta su  casa  con  el  propósito  de  esconderla  en  ese lugar, es completamente falsa  porque  el  procesado  Canchila no hizo afirmación semejante en su indagatoria,  razón  por  la  cual  solicita que se atiendan los principios de investigación  integral  e  imparcialidad  del  funcionario  en  la búsqueda de la prueba para  absolver  a  su  defendido  como  quiera  que  no  se  encuentra  demostrada  su  responsabilidad.   

         

          El   Tribunal   lesionó   las   garantías   fundamentales   de  su  representado, tanto de orden legal como constitucional.   

          Finaliza  su escrito solicitando que se case la sentencia impugnada,  para que en su lugar se profiera una de carácter absolutorio.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Una  vez  más  se  encuentra  la  Corte  frente a un escrito que se  aparta   de   las  más  elementales  exigencias  de  claridad,  precisión  y  técnica  que para su admisibilidad formal requiere el  artículo  225  del  Código de Procedimiento Penal vigente a la sazón (hoy 212  de  la  ley 600 de 2000), lo que anticipa el anuncio de su rechazo prematuro, en  cuanto  no  le  es  dado  a  la  Corte, regida como se halla en esta sede por el  principio  de  limitación,  entrar  a complementar o corregir los términos del  libelo,   cuya   contradicción,  deficiencias  y  confusión  asoman  desde  un  principio.   

         Es  así como el impugnante, si bien dice acudir a la causal primera  del  artículo 220 del anterior Código de Procedimiento Penal, en manera alguna  alude  a  errores  de  hecho  o  de derecho relevantes que hayan conducido a una  decisión  ilegal  como  tampoco  a  las modalidades de los mismos (falso  juicio  de  existencia,  falso  juicio  de  identidad, falso  raciocinio o falso juicio de legalidad).   

         Podría  pensarse  que  por  las  críticas  a  la  valoración del  testimonio  vertido  por  el agente Faiver Balaguera, y  el  desconocimiento  que  se  alega  de  la  versión rendida por el coprocesado  Dalmiro  Manuel  Canchila  Vergara, la causal se quiso  encaminar  por  la  violación indirecta de la ley. Mas, sin embargo, es lo real  que  más  allá de estas escuetas alusiones la alegación jamás progresa, pues  no  se  indica si los errores cometidos pudieron ser de hecho o de derecho, como  tampoco  se  ocupa  el censor en demostrar de qué manera trascendería el yerro  en el sentido del fallo impugnado.   

         Muy  al  contrario,  es  la  contradicción  la  que  emerge  en el  discurso  del  demandante, porque finalmente aduce posibles errores de actividad  del  juez  incompatibles  con la causal primera, cuando anuncia la violación de  las  garantías  legales  y  constitucionales  debidas a su representado, que no  explica cómo se dieron, ni que efectos generaría.   

Tan   confusa  se  hace  la  censura,  que  recurrentemente  el  censor se desvía a reclamar que se atiendan los principios  de  investigación  integral  e imparcialidad del funcionario en la búsqueda de  la  prueba  para  absolver  a  su  defendido,  de  donde  si lo pretendido es la  alegación  del  desconocimiento de dicho principio, investigación integral, la  presentación  del  cargo  debió  encauzarse  por separado, como principal, y a  través  de  la  causal  tercera, atendiéndose así al principio de prioridad y  autonomía  que  rigen  los  motivos  alegables  en  esta sede extraordinaria de  impugnación.   

Igualmente  informal  resulta  la alegación  sobre  la  duda  que  favorece  al  procesado,  puesto  que  si  el reparo está  orientado  a  destacar  cómo  a  pesar de que la prueba sólo daba para sembrar  incertidumbre,  el  Tribunal  no  lo  consideró  así  y  fulminó  la  condena  aduciendo  certeza  donde  sólo  había  perplejidad,  la  violación indirecta  escogida  se  erige  en  el  camino  adecuado  para  formular  la  censura, pero  demostrando,  eso  sí,  los errores de hecho o de derecho en la apreciación de  las   pruebas   que   determinaron   los  falsos  juicios  del  juzgador  en  la  fundamentación de la condena.   

         Además,  el cargo carece de argumentación suficiente, en la medida  en  que  no  da  a  conocer los fundamentos probatorios aducidos por el fallador  para  condenar,  pues  sólo  de esa manera se podría tener un referente cierto  para  emprender  también  el  juicio de trascendencia de los eventuales yerros,  limitándose  apenas  a  esgrimir  que  la  condena se sustentó en una serie de  indicios  que  no  tienen  la  fuerza suficiente para arribar a la certeza de la  responsabilidad del procesado WALSON ODISIO HUDGSON BRANDT.   

Así  las  cosas,  porque  el rigor técnico  está  ausente del libelo que apenas se ofrece como memorial contentivo de ideas  de  choque  con  el  criterio  del juzgador, deviene inepto para los fines de la  casación,  razón  suficiente  para  inadmitirlo  y  declarar  la  consiguiente  deserción del recurso interpuesto.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         

         R E S U E L V E:   

         INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre   del   procesado      WALSON      ODISIO     HUDGSON  BRANDT,  y en consecuencia  DECLARAR  DESIERTO  el  recurso,  por  lo  anotado  en  la  motivación  de este  proveído.     

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

          Cópiese,  comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de  origen.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS      A.      GALVEZ  ARGOTE                         

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN              YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Teresa Ruíz Núñez  

Secretaria  

    

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