17079(11-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17079  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 40   

          Bogotá D.C., once de abril de dos mil dos.   

VISTOS  

          Se  ocupa  la  Corte  en  decidir  lo  concerniente  a  la casación  discrecional    invocada    por   el   defensor   del   procesado   LEVY  ANÍBAL  MORENO CUESTA, para impugnar  la  sentencia  de  segundo  grado  proferida  por  el Tribunal Superior Quibdó,  Chocó,  el  11  de  febrero  de 2000, por cuyo medio confirmó integralmente la  condena  de  32  meses  de prisión que el Juzgado 2º Penal del Circuito de esa  ciudad  le  impuso  al  justiciable  como  responsable de la conducta punible de  peculado por aplicación oficial diferente.   

ANTECEDENTES  

          1.  Los  sucesos  a  los  que  se  contrae la presente actuación se  concretan  en  el manejo irregular que el entonces alcalde municipal de Bagadó,  Chocó,   LEVY   ANÍBAL   MORENO  CUESTA,  le  dio a los  recursos   que   por   valor   de   $57’589.400.oo  giró  la  Nación  para  la vigencia fiscal del año de  1994  con  destino a las 17 comunidades indígenas del Alto Andágueda, suma que  jamás  recibieron  sus  beneficiarios  según  lo  denunció ante la Dirección  Seccional   de   Fiscalías   de   Quibdó,  un  visitador  de  la  Contraloría  Departamental el 25 de octubre de 1995.   

          2.  La  correspondiente investigación la adelantó la Fiscalía 7ª  de  la  Unidad Especializada de Delitos contra la Administración Pública, y al  sumario  vinculó mediante indagatoria al citado MORENO  CUESTA y a Bernardo Antonio Moreno Mena, a quienes les  definió  su  situación  jurídica  imponiéndoles  medida  de aseguramiento de  caución   prendaria  por  el  concurso  de  hechos  punibles  de  peculado  por  apropiación  y  peculado  por  aplicación oficial diferente.  Fenecida la  etapa  instructiva,  aquel  despacho  por  resolución  del  13 de marzo de 1997  acusó  a  los  procesados como presuntos responsables de la conducta punible de  peculado  por  aplicación oficial diferente, en concurso, en tanto precluyó la  investigación   a   favor   de   ambos   por   la   ilicitud  de  peculado  por  apropiación.   

            Habiéndole  correspondido tramitar el juicio al Juzgado 2º Penal  del  Circuito  de  Quibdó,  y  evacuada  la vista pública, por fallo del 16 de  noviembre  de  1999  profirió  la  condena de la que con antelación se hiciera  mérito   en   contra   de  MORENO  CUESTA,  pues   a Moreno Mena lo absolvió de los cargos imputados en  la  acusación,  condena  que  el  Tribunal  Superior  de dicha ciudad confirmó  integralmente  por el suyo del 11 de febrero de 2000, como igualmente se dijera.   

          3.  Inconforme  el defensor del condenado con la decisión, el 21 de  febrero   siguiente   manifestó   al  Tribunal  que  interpondría  el  recurso  extraordinario  de  casación  ante la Sala Penal de esta Corporación, para que  de  manera  excepcional  y  en  uso  de  su  facultad  discrecional “acepte  el  recurso  si  lo  considera  necesario  para el desarrollo  de la jurisprudencia o la garantía  de  los  derechos  fundamentales  realmente  vulnerados  en este asunto.”    

Al  efecto,  el 8 de marzo del mismo año el  defensor  allegó  el  escrito de Fls. 397 a 415, diciendo acudir a la casación  discrecional  para  propender  por  la  defensa de una garantía fundamental -el  debido  proceso-,  la  cual  considera  violada  con  la  expedición  del fallo  recurrido  extraordinariamente por la vía de la casación excepcional, pues, en  su  sentir,  “cuando a una  persona  se  deduce la necesidad de un tratamiento penitenciario, con fundamento  en  la  personalidad  que  ella  tiene  y  no  le otorgan la libertad, se están  violando  no  solamente  la  Constitución  sino  las leyes penales.”   

Igualmente  considera el letrado como objeto  de  quebranto  el  derecho  a  la  defensa,  por  cuanto  en  la  indagatoria  y  posteriores  ampliaciones  de  la misma, al sindicado no se le interrogó por la  totalidad  de  los  hechos delictivos en que se fincó el correspondiente pliego  de  cargos,  ya  que  se  le  vinculó  por peculado por apropiación, empero la  acusación  y  la  condena  versaron  por el punible de peculado por aplicación  oficial diferente.   

Para resolver, SE CONSIDERA:  

Habiéndose  proferido  el  fallo de segundo  grado  en  razón de este asunto el 11 de febrero de 2000, valga decir, en plena  vigencia  de  la  ley 553 de 2000, menester resulta precisar que su ejecutoria e  impugnación  se  rigen por el ordenamiento dicho, como ya ha tenido oportunidad  la  Corte  de  decirlo  en  varios  de  sus  pronunciamientos,  entre otros, los  realizados  el  22  de octubre y el 19 de diciembre del año pasado con ponencia  de  quien aquí cumple similar cometido, Rdos. 18.582 y 18.244, así como el que  igualmente  se hiciera en la fecha inicialmente citada, Rdo. 18.631, M.P. Carlos  Augusto Gálvez Argote.   

Ahora,  en  torno  al  trámite  que aquella  normatividad  dispuso  para  hacer  procedente la casación excepcional, en auto  del 11 de julio de 2000 se dijo:   

“(…) en virtud  de  la  reforma introducida por la ley 553 al trámite de la casación, tanto su  interposición  como  la sustentación quedaron concentrados en un solo acto que  se  formaliza  con la presentación de la demanda en los términos del artículo  6º   del  nuevo  estatuto,  lo  que  en  punto  al  trámite  de  la  casación  discrecional  impone  un  cambio  sustancial toda vez que a diferencia de lo que  ocurría  con  la  normatividad  derogada,  donde  el  acceso  a la impugnación  extraordinaria  se  buscaba  en  la Corte dentro de los 15 días siguientes a la  última  notificación  de  la  sentencia y una vez obtenido éste el recurrente  disponía  de  30  días  para  sustentarlo con el respectivo libelo, ahora, por  fuerza  de  que  la  casación  se  interpone  y sustenta con la demanda, no hay  posibilidad  de un rito previo para excitar positivamente la discrecionalidad de  la  Corte  con  un  escrito  diferente porque ésta ya no obra con libertad para  ‘aceptar      un  recurso’  como  antaño,  sino  para  ‘admitir  la  demanda’  (Ley  553 art.  1º  inciso  3º)  que supone tiene a la vista, todo lo cual impone la necesidad  de  que  el  libelo  de  casación  excepcional tenga un capítulo preliminar, o  introito,  donde  el  opugnador  consigne  los motivos suficientes (necesidad de  desarrollo  jurisprudencial  o  de  garantías a los derechos fundamentales) que  lleven  a  la  Corte  a franquear el acceso a la impugnación extraordinaria que  por modo general le niega la ley.   

“De   ser  satisfactorio   este   último  condicionamiento,  así  se  reconocerá  en  la  calificación   de   la   demanda  que  será  ajustada  si  cumple  los  demás  requerimientos  del  artículo  9º ibidem (226 C.P.P.); pero si no se anticipan  los  motivos  para que la Corte excepcionalmente se ocupe de la demanda o éstos  son  insuficientes para convencerla de la procedencia de la casación, el libelo  será    inadmitido   con   arreglo   a   la   misma   norma   (…)”  -Rdo.  16.936,  M.P.  Jorge  Aníbal  Gómez Gallego-.   

          El  asunto  sometido  al  examen  de  la  Sala  no  se sujetó a las  estipulaciones  de  la  mencionada  Ley 553 de 2000, como quiera que quien aquí  pretende  acceder  a  la casación discrecional lo hizo por el procedimiento que  aquella  normatividad  derogó  en  su momento, pues, conforme con la misma, sus  preceptivas   resultaban   aplicables  “a  los  procesos  en  que  se interponga la casación a partir de su  vigencia”   (Art.   18  transitorio),  ocurriendo  lo  primero el 8 de marzo de 2000, y lo segundo el 15  de  enero  del mismo año, fecha en que se promulgó la ley con su inserción en  el Diario Oficial Nº 43.855.       

          Como  en  este  caso  ni  siquiera existe demanda susceptible de ser  sometida  al  examen formal que la ley prevé, la decisión a tomar no puede ser  otra  que  rechazar  el  informal  escrito  mediante  el  cual el libelista dijo  interponer    en    razón    de   este   asunto   el   recurso   de   casación  excepcional.   

         En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE  

         RECHAZAR  el  escrito mediante el cual el  defensor  de  LEVY  ANÍBAL  MORENO CUESTA  pretende  impugnar  por  la  vía excepcional, el fallo de segundo  grado   proferido   por   el   Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Quibdó.   

Cópiese,   comuníquese   y  devuélvase.  Cúmplase   

ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                    

CARLOS        E.        MEJÍA  ESCOBAR                           NILSON PINILLA  PINILLA                                

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

           

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