11271(27-09-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 11271  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO PONENTE  

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON   

APROBADO ACTA No. 116  

Bogotá,   D.  C.,  veintisiete  (27)  de  septiembre de dos mil dos (2002).   

VISTOS  

          Se  ocupa  la  Sala  de  examinar  la  viabilidad  de  declarar la prescripción de la acción penal en este asunto, lo  que  implicaría  que  no  pudiera  pronunciarse sobre el fondo de la demanda de  casación    interpuesta    por    el    defensor    del   señor   JORGE  ENRIQUE NORIEGA SÁNCHEZ contra la  sentencia  del  16  de  agosto  de  1995,  dictada  por  el Tribunal Superior de  Barranquilla.   

ANTECEDENTES   

         Hacia  el  año  de  1991, JORGE ENRIQUE NORIEGA SÁNCHEZ convivió  con  YIDA YAZMIN ARAUJO CANTILLO por espacio de 7 meses, no obstante el disgusto  que  por esa situación expresaba la familia de ésta. Debido a problemas que se  presentaron  entre  la  pareja,  la  joven,  quien  para  entonces se hallaba en  embarazo, regresó a su casa paterna.   

         El  7  de  agosto  de  1993 la señora ENRIQUETA LICONA contrató a  JORGE  ENRIQUE  para  que  tomara  fotografías  en la fiesta que ofrecía en su  casa,  situada  al  frente  de  la  familia  ARAUJO.  Hasta  allí se dirigieron  aproximadamente  a  las  9  de  la noche ANGEL MIGUEL ARAUJO RAMIREZ y DALMIRO y  ANGEL  MIGUEL ARAUJO CANTILLO, padre y hermanos de YIDA YAZMIN, instando a JORGE  ENRIQUE  para  que  saliera  y  les  explicara los comentarios desobligantes que  días  antes  había  hecho  respecto  de  la familia y de su convivencia con la  joven.  Como  aquel  no  salió,  los  ARAUJO  le  hicieron  algunos daños a la  motocicleta  de  NORIEGA,  que  estaba parqueada en la acera, y se retiraron del  lugar.   

         Cuando  parecía  que  todo  estaba  calmado,  NORIEGA  SANCHEZ  se  dirigió  a  su casa, al parecer a armarse, y luego se produjo un enfrentamiento  con  los  ARAUJO  en  el  que  resultaron heridos con arma de fuego los hermanos  DALMIRO  y  ANGEL  MIGUEL,  como  consecuencia de lo cual falleció este último  cuando  era  conducido  a  un  centro  hospitalario.  NORIEGA,  por su parte, se  refugió en una casa vecina, donde fue capturado por la policía.   

         El  8  de  agosto  de  1993  la  Fiscalía  Segunda de la Unidad de  Investigación  Previa  dictó  resolución de apertura de instrucción y, luego  de  escuchar  en  indagatoria  a  JORGE  ENRIQUE  NORIEGA  SANCHEZ,  remitió la  actuación  a  la  Unidad  Especializada  en  Delitos contra la Vida. Asumió el  conocimiento  el  fiscal segundo seccional, quien resolvió situación jurídica  el  13  de  agosto  de 1993 con medida de aseguramiento de detención preventiva  por  el  delito  de  homicidio. Cerrada la investigación, el 29 de noviembre de  1993  calificó  su  mérito  con  resolución  de acusación, en la que además  ordenó  compulsar copias para investigar diversos delitos, entre ellos el falso  testimonio  en  que  pudo  incurrir  el  señor Moisés Martínez y las lesiones  personales  que sufriera Dalmiro Araujo Cantillo, providencia que fue confirmada  el   26   de   enero  de  1994  por  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior.   

         El  Juzgado Primero Penal del Circuito de Barranquilla adelantó la  etapa  del  juicio  y, una vez celebrada la audiencia pública, el 27 de febrero  de  1995  dictó sentencia condenatoria contra NORIEGA  SANCHEZ por el delito de homicidio cometido en estado  de  ira,  razón  por  la cual le impuso pena de 16 años y 8 meses de prisión,  interdicción  de derechos y funciones públicas por 10 años, suspensión de la  patria  potestad  por  15  años  y le ordenó pagar los perjuicios ocasionados,  sentencia    que   fue   confirmada   en   su   integridad   por   el   Tribunal  Superior.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         En  auto  del  9  de  abril  de  1999,  dictado  dentro del proceso  radicado  bajo  el  número  13.165,  dijo  la  Sala con ponencia del magistrado  Dídimo Páez Velandia:   

“La calificación sumarial impartida en la  resolución    de   acusación  no  obstante  su  carácter  provisorio  se  convierte  en  ley   del  proceso, pues es el hito fundamental a partir del  cual  el  Estado  garantiza  al acusado el derecho de defensa y se desarrolla la  actividad  defensiva  durante  el  debate  del juicio, pero a la vez  está  sujeta  a  las  resultas  de  éste,  materializadas  en  la  sentencia  de  las  instancias”.     

“Esta,  cuando  es  condenatoria  y  se  pronuncia  bajo  los  parámetros  del  debido  proceso  y  concordante  con  la  resolución  acusatoria, es el único pronunciamiento judicial dentro de la fase  ordinaria  del  proceso con categoría de definitividad en la imputación penal,  sea  que  la  mantenga  en los mismos términos de la acusación fiscal o que le  introduzca  variaciones  de menor compromiso penal, de donde se colige que es el  tipo  penal  contemplado  en  el  fallo de las instancias con las circunstancias  específicas  declaradas, el que establece el término de la prescripción de la  acción penal”.   

         En  consecuencia, como los falladores reconocieron que el homicidio  simple  se  había  cometido en estado de ira, la mayor pena imponible no podía  ser  superior  a  20  años  de prisión, que corresponde a la mitad del máximo  previsto  en  el artículo 323 del Código Penal de 1980, según lo disponía el  artículo  60  ibídem.  Sin  embargo, al entrar en vigencia la Ley 599 de 2000,  mediante  la  cual  se  adoptó el nuevo Código Penal, este extremo punitivo se  disminuyó  a  12  años  y  6  meses porque la más alta pena para el delito de  homicidio  simple  (artículo  103)  se  fijó  en  25  años  y se conservó la  disminución  de  la  mitad  cuando  se actuara en estado de ira o intenso dolor  (artículo 57).   

         Así  determinada  la  pena  máxima en la cantidad de 12 años y 6  meses   de   prisión   de   acuerdo   con   el   estatuto   vigente,  aplicable  retroactivamente  en  virtud  del  principio  de favorabilidad, la acción penal  prescribiría  en  el  término  de  6  años  y 3 meses contados a partir de la  ejecutoria  de  la resolución de acusación, tal como lo prevé el artículo 86  del  Código  Penal,  lo  que  en  este caso ocurrió el 26 de enero de 1994, de  manera  que  el  plazo  prescriptivo se encuentra ampliamente superado y, por lo  tanto,  resulta  procedente  decretar la cesación de procedimiento en favor del  señor       JORGE      ENRIQUE      NORIEGA  SÁNCHEZ,  quien  según constancia que obra al folio  99 recuperó su libertad el 22 de noviembre de 2000.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de justicia,   

         

RESUELVE   

         Declarar  prescrita la acción penal por el delito de homicidio por  el    que    fue   condenado   el   señor   NORIEGA  SÁNCHEZ y, por consiguiente, decretar en su favor la  cesación de procedimiento.   

         Cópiese,   notifíquese   y  devuélvase  al  juzgado  de  origen.   

         

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                                NILSON      PINILLA  PINILLA                        

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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