STP2639-2020

2020

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP2639  – 2020  

Radicación  No. 109419  

(Aprobado  Acta No. 59)  

Bogotá  D.C., diez (10) de marzo de dos mil veinte (2020)  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por Jenny  Ximena Murillo Sánchez contra  el fallo de tutela proferido por la Sala de Casación Laboral  de la Corte Suprema de Justicia el 18 de diciembre de 2019,  que  negó el amparo constitucional invocado contra la Sala  Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Popayán,  por la presunta vulneración de los derechos fundamentales al  debido proceso y acceso a la administración de justicia.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio al Juzgado  Primero Laboral del Circuito de Popayán y a las partes e  intervinientes en el proceso ejecutivo laboral con número de  radicación 2018-00066.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

[…]  Refiere que por medio de apoderado judicial presentó demanda  ordinaria laboral en contra del extinto Instituto de Seguros  Sociales, solicitando el pago de las prestaciones sociales, sanciones  e indemnizaciones adeudadas; que el conocimiento le correspondió  al Juzgado Primero Laboral del Circuito de Popayán, el que en  sentencia del 28 de enero de 2010, accedió a las pretensiones;  que contra dicha decisión ambas partes interpusieron recurso  de alzada y el Tribunal Superior de Popayán, en fallo del 30  de enero de 2012, la modificó parcialmente; que la entidad  accionada formuló recurso extraordinario de casación, y  la Corte, en providencia del 12 de diciembre de 2017, no casó;  que el 18 de febrero de 2018, pidió al juzgado la ejecución  de las condenas impuestas en el proceso ordinario, y por auto del 24  de abril de 2018, libró mandamiento de pago en contra de  FIDUAGRARIA S.A., en calidad de vocera y administradora del PAR ISS  Liquidado; que en proveído del 13 de marzo de 2019, el juzgado  negó las excepciones propuestas por la ejecutada,  pronunciamiento que fue apelado y el tribunal en proveído del  24 de septiembre de 2019, declaró la nulidad de todo lo  actuado a partir del mandamiento de pago inclusive y ordenó la  remisión de las actuaciones al Ministerio de Salud y  Protección Social, para que dicha cartera ministerial  procediera al pago de las acreencias reconocidas.  

Con base en lo  expuesto, pide se ordene «[…] al Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Popayán – Sala Laboral, revocar en  su totalidad la providencia judicial de fecha 24 de septiembre de  2019, para en su lugar resolver los recursos de apelación  instaurados por la parte ejecutada PAR ISS Liquidado […]».  

EL  FALLO IMPUGNADO  

La  Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia,  mediante decisión adoptada el 18 de diciembre del año  inmediatamente anterior, negó el presente amparo  constitucional.  

Para  arribar a tal decisión, el cuerpo colegiado constitucional de  primer grado señaló que la decisión cuestionada  resulta razonable, razón por la que no le es permitido al juez  de tutela entrar a controvertirla, máxime cuando en la misma  no se observan errores protuberantes, antes bien, la determinación  de remitir el asunto al Ministerio de Salud y Protección  Social en aras de efectivizar el pago de las acreencias reconocidas  judicialmente, en manera alguna vulnera los derechos fundamentales  reclamados, por cuanto se emitió conforme al inciso 2° del  artículo 1° del Decreto 541 de 2016, con la modificación  introducida por el Decreto 1051 del mismo año.  

LA  IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, la parte actora la impugnó  con la finalidad que sea revocada y se acceda al resguardo invocado.  

Como  argumentos de la alzada, la parte recurrente señaló que  la determinación de primera instancia omitió  pronunciarse sobre los derechos al recurso judicial efectivo y acceso  a la administración de justicia, y los principios de seguridad  jurídica y legalidad, los cuales, en su sentir, son  desconocidos por lo siguiente:  

            

i. Ante          la imposibilidad de materializar los derechos laborales reconocidos          en providencia judicial, pues el proceso ejecutivo era la única          herramienta para ello, además que, un trámite          administrativo no puede equipararse a un escenario judicial, máxime          si se tiene en cuenta que el numeral 5° del artículo 7          del Decreto 2013 de 2012 y el literal d) del canon 6 del Decreto 254          de 2000 no prohíben la posibilidad de iniciar la ejecución          de las condenas, vía jurisdiccional, contra los patrimonios          autónomos.  

            

ii. Al          variarse la competencia de la justicia laboral ordinaria sin la          intervención del legislador, la cual es de su resorte          exclusivo. Además, el trámite ante la cartera          ministerial carece de regulación y reglamentación.  

            

iii. El          tribunal accionado al ordenar la nulidad dejó sin efectos las          medidas cautelares, lo cual es improcedente a voces del inciso 2°          del artículo 138 del CGP. Además, que la invalidez fue          convalidada por no haberse alegado en tiempo.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo normado          en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991, artículo          2º del Decreto 1983 de 2017 – modificatorio del artículo          2.2.3.1.2.4 del Decreto 1069 de 2015 –,          y el          artículo 44 del Reglamento General de esta Corporación,          esta Sala es competente para resolver el recurso de impugnación          interpuesto por Jenny          Ximena Murillo Sánchez contra          el fallo de tutela proferido por la Sala de Casación Laboral          de la Corte Suprema de Justicia.  

            

2. El          problema jurídico que convoca a la Sala en esta oportunidad          consiste en establecer          si frente a la providencia del 24 de septiembre de 2019 proferida          por la Sala          Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Popayán,          por          la cual se invalidó la actuación procesal desde el          mandamiento de pago, inclusive, para en su lugar, ordenar el envío          del expediente al Ministerio de Salud y Protección Social          para que sea aquella autoridad que pague las acreencias laborales          reconocidas judicialmente a la aquí accionante, previo          levantamiento de las medidas cautelares que hayan sido decretadas al          interior del proceso ejecutivo laboral 2018-00066, se configuran los          requisitos de procedibilidad de la acción de tutela contra          decisiones judiciales y por tanto, debe revocarse el fallo de tutela          de primer grado para en su lugar concederse el amparo constitucional          invocado.  

            

3. Requisitos de          procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar                  decisiones judiciales, salvo que comporten vías de hecho, la                  acción es improcedente, porque su finalidad no es la de                  revivir oportunidades o momentos procesales culminados, reponer                  términos de ejecutoria que permitan la impugnación de                  las decisiones, y tampoco constituirse en el escenario donde puedan                  efectuarse valoraciones probatorias diferentes a la que realizó                  el juez de conocimiento, a quien corresponde hacer esa labor de                  acuerdo con la competencia que le asigna la ley.    

Si  así fuera,  ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de defensa de  derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a la  seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de                  procedibilidad que implican una carga para el accionante, tanto en                  su planteamiento como en su demostración, como lo ha                  expuesto la propia Corte Constitucional.2    

Por este motivo, y  como ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la  acción de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión  que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b.  Que hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y  extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la persona  afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un  perjuicio iusfundamental  irremediable.  

c.  Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela  se hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado  a partir del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene  un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y  que atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Que el accionante identifique de manera razonable tanto los hechos  que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y  que hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que la decisión judicial contra la cual se formula la acción  de tutela no se corresponda con sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata  de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto de las  exigencias específicas, como fue recogido en la sentencia  C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación se  relacionan:  

a.        Defecto  orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que  profirió la providencia impugnada carece absolutamente de  competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales3          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin motivación,          que implica el incumplimiento de los funcionarios judiciales de          explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos de sus          decisiones, en el entendido que precisamente en esa motivación          reposa la legitimidad de su órbita funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado          [4].

8. Violación          directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en  atención a la fuerza normativa de la cosa juzgada y al respeto  de la autonomía judicial, la acción consagrada en el  artículo 86 de la Constitución Nacional, cuando se  dirige a cuestionar una decisión judicial, tiene carácter  excepcional, y su prosperidad está atada a que se cumplan los  requisitos de procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que  quien acude a ella tiene la carga no sólo respecto de su  planteamiento, sino de su demostración.  

            

4. Análisis          del caso concreto  

                              

1. En                  el presente caso se encuentra que la censura constitucional                  propuesta por la parte actora se dirige a denunciar que la                  providencia confutada adolece de defecto sustantivo o material y                  violación directa de la Constitución Política,                  por desconocimiento de lo normado en los artículos 29, 228 y                  229 constitucionales y canon 25 de la Convención Americana                  de Derechos Humanos, habida cuenta que al invalidar lo actuado para                  ordenar el envío del expediente al Ministerio de Salud y de                  la Protección Social en aras de obtener el pago de las                  acreencias laborales reconocidas en sentencia judicial, se                  desconoció la competencia del juez laboral ordinario para                  adelantar el correspondiente proceso ejecutivo, puesto que el                  ordenamiento jurídico no ha proscrito la posibilidad de                  iniciar tal trámite ante la autoridad judicial una vez                  finalizada la liquidación del Instituto de Seguros Sociales.    

                              

2. En                  el caso bajo examen, a partir del marco jurídico presentado                  y la revisión de las pruebas obrantes en el plenario,                  refulge con claridad para la Sala que la solicitud de amparo, no                  cumple con los siguientes requisitos generales de procedibilidad:                  i) «que hayan sido                  agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de defensa                  judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de                  evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental                  irremediable» y, ii) «Que                  el accionante…hubiere alegado tal vulneración en el                  proceso judicial, siempre que esto hubiere sido posible»,                  siendo estas las razones de la premisa conclusiva aquí                  vertida.    

                              

3. En                  relación con lo anterior, conforme                  a la literalidad del inciso 4º del artículo 86                  constitucional, la acción de tutela comporta un carácter                  subsidiario o residual consistente en que “Esta                  acción solo procederá cuando el afectado no disponga                  de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice                  como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.”,                  por                  tanto, en caso de no satisfacerse tal parámetro de                  procedibilidad la acción tuitiva se torna improcedente al                  tenor de lo previsto en el numeral 1º del artículo 6º                  del Decreto 2591 de 1991 (CC                  T-282 de 2012).    

En  ese orden de ideas, resulta pertinente recordar que acorde con la  jurisprudencia nacional el aludido principio envuelve tres  características importantes que llevan a su improcedencia  contra providencias judiciales, a saber: «(i)  el asunto está en trámite; (ii) no se han agotado los  medios de defensa judicial ordinarios y extraordinarios; y (iii) se  usa para revivir etapas procesales en donde se dejaron de emplear los  recursos previstos en el ordenamiento jurídico»  (C.C.S.T-103/2014), hipótesis esta última, respecto de  la cual, la Corte Constitucional, ha dejado por sentado:  

[…]  En  conclusión, es necesario que quien alega la vulneración  de sus derechos fundamentales haya agotado los medios de defensa  disponibles en la legislación para el efecto. Esta exigencia  responde al principio de subsidiariedad de la tutela, que pretende  asegurar que la acción constitucional no sea considerada en sí  misma una instancia más en el trámite jurisdiccional,  ni un mecanismo de defensa que reemplace aquellos otros diseñados  por el legislador. Menos aún, que resulte ser un camino  excepcional para solucionar errores u omisiones de las partes o para  corregir oportunidades vencidas en los procesos jurisdiccionales  ordinarios.  

De  esta manera, valga anotar que el mentado carácter no puede ser  concebido únicamente como un requisito formal o procesal, sino  que se consagra como una verdadera garantía constitucional  dirigida a preservar la armonía del ordenamiento jurídico,  habida cuenta que previene que la acción de tutela i) supla o  reemplace los legalmente concebidos, ii) se desnaturalice ante el uso  indiscriminado y caprichoso de los ciudadanos, iii) se convierta en  medio alternativo o facultativo que complemente los mecanismos  judiciales ordinarios de defensa, en aras de obtener un  pronunciamiento más ágil y expedito (CC T – 471  de 2017).                              

4. En                  lo atinente al deber de denunciar la vulneración en el                  respectivo proceso judicial ante el juez natural, debe señalarse                  que este presupuesto guarda                  estrecha relación de conexidad con el principio de                  residualidad de la acción de tutela, por cuanto el proceso                  judicial es considerado como el canal ordinario de defensa judicial                  primordial y propicio para debatir la ilegalidad del supuesto de                  hecho trasgresor contenido en la providencia judicial que se                  censura, en aras de lograr superar la situación vulneradora.    

                              

5. Bajo                  tal derrotero, descendiendo al sub                  lite, se puede                  concluir que la parte actora dejó de interponer en debida                  forma el recurso de reposición, que legalmente procedía                  por mandato del artículo 63 del CPT y SS, contra la                  providencia del 24 de septiembre de 2019,                  por ser un auto                  interlocutorio,                  herramienta                  judicial a través de la cual podía invocar las                  razones que, a su juicio, justificaban la prosperidad de su                  pretensión ordinaria ante la misma autoridad judicial que                  dictó la decisión que hoy cuestiona.    

La  anterior tesis deviene de la aplicación literal del canon  precitado, el cual impide cualquier remisión normativa al  Código General del Proceso en tema del recurso horizontal,  debido a la existencia de norma procesal especial que gobierna dicho  mecanismo de impugnación – precepto 145 del ibídem  -. Además, frente al particular, la Sala de Casación  Laboral de esta Corte en STL12208-2018, 12 de sep. 2018, rad. 52670,  expuso que:  

[…]  Conforme lo anterior, para esta Sala Laboral es claro que el  Tribunal accionado incurrió en la transgresión del  derecho fundamental al debido proceso de la tutelante, con ocasión  del auto de fecha 25 de julio de 2018, al negar el recurso de  reposición contra el auto que concedió el recurso de  casación, lo anterior, por cuanto fundamentó la  improcedencia de tal mecanismo en  el artículo 318 del Código General del Proceso,  cuando lo cierto es que dicho compendio no es aplicable en materia  laboral,  por lo que la providencia cuestionada comporta una flagrante vía  de hecho por defecto procesal ante la arbitraria decisión de  la autoridad tutelada de apartarse de manera evidente de las normas  procesales aplicables, lo que afecta de manera grave el debido  proceso.  

Al  respecto, debe indicarse que la procedencia del mencionado recurso de  reposición encuentra soporte en el artículo 63 del  Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social, el cual,  refiere que aquel procede  contra «los autos interlocutorios» sin hacer distinción  de la autoridad que lo profiera,  por ello, no existe una justificación válida para que  el Tribunal cuestionado se abstuviera de resolver el mismo.  

Significa lo  anterior, que quien ahora acciona en tutela bajo su propia voluntad  dejó precluir la instancia ordinaria para exponer sus  inconformidades y reclamar la protección de sus derechos, por  manera que no resulta admisible que pretenda a través de esta  acción residual, subsidiaria y excepcional, censurar las  actuaciones desplegadas por el funcionario competente por fuera de  los canales dispuestos por el legislador, pues ello, se reitera,  torna absolutamente improcedente la solicitud de amparo.  

                              

6. Debido                  a lo expuesto, al constatar la Sala que la presente solicitud de                  amparo no cumple con los requisitos generales de subsidiariedad y                  del deber de denunciar                  la vulneración en el respectivo proceso judicial ante el                  juez natural, dicha situación                  jurídica impide que se estudie de fondo la presencia o                  configuración de alguna de las causales específicas                  de procedibilidad de la acción tuitiva contra providencias                  judiciales, como a bien lo ha sostenido la jurisprudencia                  constitucional bajo la siguiente fórmula «Las                  condiciones generales de procedencia son aquellas cuya ocurrencia                  habilita al juez de tutela para adentrarse en el contenido de la                  providencia judicial que se impugna. Dicho de otro modo, son las                  condiciones sine                  quibus non es                  posible abordar el estudio de la providencia judicial impugnada»                  (CC                  T-012 de 2018),                  por                  tanto, las pretensiones elevadas a través de esta acción                  constitucional devienen improcedentes.    

                              

7. Los                  precedentes razonamientos constituyen                   fundamento suficiente                  para                  confirmar                  el fallo impugnado.    

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  CONFIRMAR  la sentencia proferida el  18 de diciembre de 2019  por la Sala  de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia,  por las razones  expuestas en la parte considerativa de esta providencia.  

2º  NOTIFICAR  esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo  30 del Decreto 2591 de 1991.  

3º  REMITIR el  proceso a la Corte Constitucional para su eventual revisión,  de conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folio          43, cuaderno No. 2 de primera instancia.  

2          Cfr. Corte          Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de 2006.  

3          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

4          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

      

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