17451(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17451  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.  FERNANDO  E.  ARBOLEDA RIPOLL   

Aprobado acta No. 103  

Bogotá,  D.  C.,  veintitrés de julio  del año dos mil uno.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de los procesados  HECTOR  GUTIERREZ  ALTAFULLA   y  OSMAN  ARTURO  HERNANDEZ PARDO.   

          Antecedentes.-   

La cuestión fáctica, ocurrida en la ciudad  de    Barranquilla,   fue   declarada   por   el   ad   quem,   de   la   manera  siguiente:   

“Cerca  de  las  6:30  de  la  mañana del  primero  de  noviembre  de 1998, llegaron a una fiesta familiar que se celebraba  en      una     residencia     ubicada     en     el     barrio     ‘Rebollo’ de esta ciudad, un grupo de jóvenes  conformado  por  Leiner  Yanez  León,  Alvaro  Martínez, José Eugenio Cabrera  López,  WILSON  ALEXANDER  OTALORA  y  Solaris  Padilla  Polo. Este último fue  llamado  por  Rosiris Cabrera y se presentó una discusión entre ellos, ante lo  cual  Padilla  Polo  contó  con  el  respaldo  del  grupo  de  personas  que lo  acompañaba  quienes se armaron (con) cascajos y piedras, lo que a su vez llevó  también  a que otro grupo en el cual se encontraban los procesados se equiparan  con  armas  cortopunzantes,  en  fin,  esta actitud llevó a que el primer bando  huyera  siendo  perseguidos  por  los  últimos. Uno de los perseguidores logró  impactar  con una piedra a WILSON ALEXANDER OTALORA SUAREZ, quien al caer quedó  indefenso,  lo  que  fue  aprovechado  por  sus  atacantes, dentro de los que se  encontraban  los  procesados,  para herirlo con arma blanca en forma repetida en  la  cara,  en  la  región  precordial  izquierda,  en  el abdomen, codo y brazo  izquierdo, lo que fue suficiente para causarle la muerte”.   

Agotada   la  fase  correspondiente  a  la  instrucción  en  la  cual  fueron  vinculados mediante indagatoria OSMAN ARTURO  HERNANDEZ  PARDO  (fl.  36)  y  HECTOR  GUTIERREZ  ALTAFULLA  (fl. 40), y previa  clausura  de  ésta  (fl.  143),   el  primero  de marzo de mil novecientos  noventa   y   nueve   la  Fiscalía  treinta  y  siete  delegada  de  la  unidad  especializada   en  delitos  contra  la  vida  y  otros,  calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario con resolución de acusación contra los procesados por  el  delito  de  homicidio  (fls. 153 y ss.), en providencia que el dieciséis de  abril  siguiente  la  Unidad de fiscalía delegada ante el tribunal superior del  distrito  judicial  de  Barranquilla,  adicionó  en  el sentido de acusar a los  procesados  por  el  delito  de  homicidio agravado y confirmó en sus restantes  partes  al  conocer  en segunda instancia por vía de apelación interpuesta por  el defensor (fls. 6 y ss. cno. sda. inst.).   

El  juicio  lo  tramitó el Juzgado séptimo  penal  del  circuito, donde se llevó a cabo la vista pública (fls. 231 y ss.),  y  el  catorce  de  diciembre  de  mil novecientos noventa y nueve puso fin a la  instancia  condenando  a  los  procesados a la pena principal de veintiocho (28)  años  de  prisión  y  la  accesoria  de  interdicción de derechos y funciones  públicas  por  el  término  de  diez  (10)  años,  al  declararlos penalmente  responsables  del  delito  imputado en el pliego enjuiciatorio (fls. 364 y ss.),  mediante  sentencia  que  el veinticuatro de marzo del año dos mil, el Tribunal  superior  del distrito judicial de Barranquilla, confirmó íntegramente (fls. 5  y  ss.  cno.  Trib.),  al  conocer  en  segunda instancia por vía de apelación  interpuesta por el defensor.   

Contra  el  fallo de segunda instancia, este  mismo  sujeto procesal en la oportunidad prevista por el artículo 6º de la ley  553  de  2000  presentó  demanda  de  casación  sobre  cuya  admisibilidad  se  pronuncia la Corte (fls. 23 y ss. Ib.).   

    

             La demanda.-   

Comenzando  por  identificar  los  sujetos  procesales  y la sentencia objeto de impugnación, sintetizar los hechos materia  de  juzgamiento   (en cuyo acápite confiere particular mérito a la prueba  allí  mencionada)  y  la actuación procesal, con apoyo en la causal primera de  casación,  el actor denuncia que el fallo es violatorio, por vía indirecta, de  la  ley  sustancial,  por  aplicación  indebida  del  artículo  23 del Código  Penal.   

Al efecto sostiene que “en este proceso es  más  que  evidente  que  HECTOR  GUTIERREZ  ALTAFULLA  y OSMAN ARTURO HERNANDEZ  PARDO,  ni  realizaron,  ni  determinaron  a  otro  u  otros  para  que lo (sic)  realizaran  el  homicidio   de  WILSON  ALEXANDER  OTALVARO SUAREZ, las que  (sic)  las  pruebas  arrimadas  al  proceso  contra  ellos  no dan la certeza de  responsabilidad  exigida  para  condenar  por  el  artículo  247 del Código de  Procedimiento   Penal,   tal  como  lo  demuestro  en  este  escrito  y  en  mis  anteriores”.   

Agrega  que  dicha  transgresión de la ley,  “proviene  de  error  de  hecho  en  la  apreciación tanto de los testimonios  incriminatorios   como   lo   (sic)   exculpatorios,   puesto  que  el  fallador  “distorciona    (sic)   los  testimonios  de  catorce  (14)  declarantes,  haciéndolos  aparecer  como  si  no  existieran en el proceso, siendo que todos  fueron  arrimados  oportunamente”,  dando  lugar  a que no fueran consideradas  como pruebas de descargo.   

De  habérseles  conferido el mérito de ser  medios   de  exculpación,  prosigue,  y  confrontarlos  con  los  testigos  que  incriminan  a  los  procesados,  necesariamente  se  hubiera  generado  una duda  razonable  que  al  tenor  del artículo 445 del Código de procedimiento penal,  debía  ser  resuelta  a  favor  de  los sindicados mediante el proferimiento de  sentencia absolutoria.   

Por lo anterior solicita de la Corte casar la  sentencia  demandada,  y  dictar  la  correspondiente  en  que se absuelva a los  procesados del cargo por el delito de homicidio.   

         SE CONSIDERA:   

Por   incumplir   los   presupuestos   de  admisibilidad  establecidos  por  el  artículo 225 del Estatuto Procesal Penal,  modificado  por  el  artículo  8º de la ley 553 de 2000, en obedecimiento a lo  dispuesto  por el artículo 9º ejusdem, la Corte habrá de inadmitir la demanda  de  casación  que  el  defensor  de los procesados HECTOR GUTIERREZ ALTAFULLA y  OSMAN ARTURO HERNANDEZ PARDO presenta.   

En  efecto, no solo desatiende el demandante  el  deber de confrontar la prueba con las declaraciones del fallo para demostrar  la  configuración  del  error  de  hecho  que pretende denunciar, dado que gran  parte  de  su  discurso lo dedica a cuestionar el mérito persuasivo conferido a  los  medios por la fiscalía encargada de la instrucción del sumario, olvidando  en  ello  que  el  objeto  de  la  casación es el fallo del tribunal, sino que,  además,  en  una  alegación  libre  de  formalidad,  de  pronto  propia de los  alegatos  de  instancia,  que  como se tiene acordado contradice la naturaleza y  razón  del  juicio  ante  la  Corte,  se  dedica  a  conferir subjetivo valor a  determinados  elementos  de  convicción,  al  margen  de  lo  que  debe ser, en  estricto  sentido,  la demostración de los yerros demandables a través de este  extraordinario  medio  de impugnación, todo lo cual impide que la sustentación  pueda ser admitida al trámite.   

El  desapego por la técnica que gobierna el  instrumento  a  que se acude, resulta aún más evidente cuando en la demanda se  omite  concretar  el  tipo  de  error  de hecho que se quiere denunciar, y en su  desarrollo   indistintamente   se   anuncia  que  el  juzgador  distorsionó  la  expresión  fáctica  de  14  declaraciones  incorporadas a la actuación (falso  juicio  de  identidad),  al tiempo que se afirma no haberlas considerado a pesar  de  obrar  válidamente  en  el  proceso  (falso  juicio  de existencia), lo que  constituye  un  manifiesto contrasentido lógico de imposible solución, pues si  dichos   medios  no  fueron  apreciados,  como  se  afirma,  no  pudieron  verse  distorsionados como con igual rigor se sostiene.   

Lo observado en últimas por la Corte, no es  la  pretensión  concreta de demostrar la violación de la ley por el fallo, fin  para  el cual ha sido instituida la casación, sino continuar el debate fáctico  desordenadamente   atribuyendo   particular   mérito  persuasivo  a  la  prueba  recaudada,  sin  percatarse  que  el  juicio feneció con el proferimiento de la  sentencia  de segunda instancia  y que ésta se halla amparada por la doble  presunción  de  acierto y legalidad cuya desvirtuación compete al casacionista  mediante   la  presentación  de  demanda  que  satisfaga  los  presupuestos  de  admisibilidad establecidos en la ley procesal.   

Es  tal  la  falta  de  concreción  de  la  propuesta  impugnatoria,  que  aún  de suponerse que orienta el ataque hacia el  error  de  hecho  por  falso raciocinio, lo cual podría resultar de la crítica  persistente,  de  “ignorar  o  desnaturalizar  los  testimonios  favorables  y  sublimizar  los  incriminatorios”,  en  la  demanda  nada se informa acerca de  cuál  fue  el  mérito  conferido  en el fallo a las declaraciones que allí se  mencionan,  porqué  en  la  apreciación  de  estos  medios el juzgador atentó  contra  las  reglas  de  sana  crítica  que  rigen el sistema de la persuasión  racional,  ni  cómo,  con  apego  a  éste, en sede de casación habría de ser  corregido  el  desacierto  para  dar  lugar  a  adoptar una decisión distinta y  opuesta  de  la  declarada judicialmente en el fallo de segunda instancia.    

      

Siendo entonces, tan manifiestos los defectos  que  la  demanda  ofrece,  pues,  como  se  deja  expuesto,  en  ella  no  logra  establecerse  clara  y precisamente los fundamentos de la causal que se aduce, y  como  por  virtud  del  principio  de  limitación  que  rige  este  instrumento  extraordinario  la  Corte  no  puede  corregirla  para  ajustarla  a  ellos,  lo  procedente será inadmitirla.   

En  razón  a  que  esta  decisión  causa  ejecutoria  con la suscripción, según lo disponen los artículos 197 y 226 del  estatuto  procesal,  se  ordenará  la  devolución  inmediata del expediente al  Tribunal de origen, previa comunicación a los sujetos procesales.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  los  procesados  HECTOR    GUTIERREZ    ALTAFULLA    y    OSMAN   ARTURO   HERNANDEZ  PARDO,  por  lo  anotado  en  la  motivación de este  proveído.   

Comuníquese  y  devuélvase  al tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

CARLOS   E.   MEJIA  ESCOBAR   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                            JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                               CARLOS                                 A.                                 GALVEZ  ARGOTE                

JORGE         A.        GOMEZ  GALLEGO                                       EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                 

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON                                             NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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