17327(28-06-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17327  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                             Aprobado acta No.  92   

                                             Magistrado Ponente:   

                                             Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Bogotá,  D.  C.,   veintiocho  (28) de  junio del año dos mil uno (2001).   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  JULIO RAFAEL BUSTAMANTE RAMOS.   

1.-  La  cuestión  fáctica  la declaró el  Tribunal de instancia de la siguiente manera:   

“El 28 de junio de 1997, aproximadamente a  las  once  y  treinta  de la noche, en el establecimiento conocido como Estadero  Johan  ubicado en esta ciudad (Barranquilla), se hizo presente el señor ROBERTO  MARTINEZ  MANCERA  quien  mediante  arma  blanca agredió a RODOLFO ARTURO SALAS  GONZALEZ,  el  cual  se  encontraba con la ex – esposa del mencionado agresor lo  que   sugiere   que   su   actuación   se   debió  a  motivos  pasionales;  al  parecer.   

“Pasado  su  intento  fallido,  el agresor  huyó,  siendo  perseguido  por  los  señores  JULIO  BUSTAMANTE  RAMOS  y  MANUEL  ALFONSO  URINA ADECHINE  quienes  le dispararon con las armas de fuego que poseían, alcanzando a herirlo  en   la   región   del   tórax;   lo  que  le  produjo  la  muerte  de  manera  instantánea”.   

2.-  Agotada  la  fase  correspondiente a la  instrucción,   en  la  cual  se  vinculó  mediante  indagatoria  JULIO  RAFAEL  BUSTAMANTE  RAMOS,  previa  clausura  de  la  misma  (fl.  339),  el  primero de  septiembre  de mil novecientos noventa y ocho la Fiscalía cuarta delegada de la  unidad  de  reacción  inmediata de Barranquilla calificó el mérito probatorio  del  sumario profiriendo resolución de acusación en contra del prenombrado por  el  delito  de  homicidio  (fls.  398  y  ss.),  en determinación que adquirió  ejecutoria  en  esa  instancia  por  haber sido declarado desierto el recurso de  apelación interpuesto por la defensa (fl. 473).   

3.-  La  etapa  de juzgamiento fue llevada a  cabo  por  el  Juzgado  séptimo  penal  del circuito (fl. 479),  donde con  posterioridad  al  debate oral (fl. 612 y ss.), el veintinueve de octubre de mil  novecientos  noventa  y nueve se puso fin a la instancia condenando al procesado  a  la  pena  principal  de  veinticinco (25) años de prisión y la accesoria de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por el término de diez años,  al    encontrarlo   penalmente   responsable  del  delito  imputado  en  la  resolución  enjuiciatoria  (fls. 95 y ss.-2)., mediante sentencia que el quince  de  febrero  del  siguiente  año  el  Tribunal  superior  del distrito judicial  confirmó  íntegramente  al  conocer  por vía de apelación interpuesta por el  procesado y su defensor (fls. 4 y  ss. cno. Tribunal).   

4.-  En  la  oportunidad  prevista  por  el  artículo  6º  de  la  Ley  553  de  2000  entonces vigente, contra el fallo de  segundo  grado  el  defensor  presentó demanda de casación (fls. 29 y ss. Ib.)  sobre cuya admisibilidad se pronuncia la Corte.   

          La demanda.-   

Luego  de identificar la sentencia objeto de  la  demanda  y  los  sujetos  procesales,  sintetizar  los  hechos  y resumir la  actuación  llevada  a cabo en las instancias, con apoyo en las causales tercera  y  primera  de  casación,  respectivamente,  el  actor  formula  dos  cargos al  pronunciamiento del tribunal.   

En  el  primero de ellos denuncia haber sido  proferido  el  fallo  en juicio viciado de nulidad por violación del derecho de  defensa,  desacierto  éste que hace consistir en haberse tomado como fundamento  de  la  decisión  que  combate  el testimonio incriminatorio de ISNELDA MORALES  FERNANDEZ,  que,  según  afirma,  fue recaudado a espaldas del procesado por no  haber  sido  notificada  la  fecha  en que tal diligencia tendría lugar, con lo  cual,  a  su  criterio,  se  socavó  la  estructura  fundamental  del proceso y  resultaron  desconocidas  las  garantías de defensa del procesado, cuando dicho  testimonio  ha  debido  ser  desestimado  “por  ser  la  base que sustentó la  condena de Bustamante”.   

Agrega  que “la causal invocada de nulidad  para  pedir  la  revocación  del  fallo  debe  prosperar  por  clara  y precisa  violación  del  derecho  mediata  a  la  ley  sustantiva debido a que ese medio  probatorio  viciado  constituye  no  solamente  un  error  de  apreciación sino  también  de inaplicabilidad al desconocer las normas aplicables en que me fundo  y  en  donde  estamos en presencia de una nulidad supralegal y resulta por decir  lo menos inexistente la atacada declaración de ISNELDA MORALES”.   

En  el segundo cargo, formulado con apoyo en  la   causal   primera,  el  actor  denuncia  “violación  directa  de  la  ley  sustancial”  pues,  a  su  criterio,  al  haber  acogido  el  sentenciador  el  testimonio  incriminatorio  de  ISNELDA MORALES,  determinó la “falta de  aplicación  de  los  artículos  13  y 250 del C. de P.P. y del artículo 29 de  nuestra Constitución Política”.   

Al efecto considera “que lo ocurrido es una  clásica  inaplicación  o  inobservancia  de  los artículos 13 y 250 del C. de  P.P.  y del 29 de la C.N., pues con ello se infligió la ley de manera inmediata  en  forma derecha o recta, sin consideraciones intermedias entre el raciocinio y  las  normas  infringidas  cuyos  hechos  fueron  plasmados incorrectamente en el  proceso  y  el  material  probatorio  desestimando  su valoración, cuyas normas  antes  mencionadas  invoco apoyándome en la ley al no aplicarlas el funcionario  judicial”.   

SE  CONSIDERA:   

La  demanda de casación presentada a nombre  del   procesado   JULIO   RAFAEL  BUSTAMANTE  RAMOS  incumple  los  presupuestos  establecidos  por  el  artículo  8º  de  la ley 553 de 2000, lo cual determina  tener  que  inadmitirla  por la Corte y devolver el diligenciamiento al despacho  de  origen  conforme es dispuesto por el artículo 9º ejusdem, en términos que  seguidamente pasan a precisarse.   

Si bien acorde con la normatividad aplicable  el  casacionista  identifica  los  sujetos  procesales y la sentencia demandada,  realiza  una  síntesis  de los hechos materia de juzgamiento y de la actuación  procesal,  no  acontece  igual  con la carga de indicar precisa y claramente los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  las causales de casación que invoca.   

En la demanda se afirma que la sentencia fue  proferida  en  juicio  viciado  de  nulidad  por  irregularidades que afectan el  debido  proceso  y  el  derecho  de  defensa.  No  obstante, la censura no logra  trascender  su solo enunciado pues en lo que debería corresponder al desarrollo  de  la  premisa  de  la que se afirma haber partido, nada se informa en concreto  sobre  la actuación con la cual resultaron desconocidas las bases fundamentales  de   la   investigación   o  el  juzgamiento,  o  el  derecho  de  defensa  del  encartado.   

Equivocadamente,   el   casacionista  hace  depender   el  motivo  anulatorio  que  postula,  de  presuntas  irregularidades  cometidas  en  el proceso de formación probatoria en cuanto a la recepción del  testimonio  de  ISNELDA MORALES FERNANDEZ, confundiendo así la transgresión de  las  formas propias del juicio y el derecho de defensa alegables con apoyo en la  causal  tercera  como  vicios  de  actividad  o  in procedendo, fundamento de la  nulidad,  con  errores in iudicando referidos a los grados probatorios, posibles  de  ser  atacados  sólo  al  amparo  de  la  causal  primera  de  casación por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  y no de la tercera como ha sido  propuesto, lo que torna inestudiable el cargo.   

Esto por cuanto en tratándose la censura de  un  error  de  juicio  denunciable sólo al amparo de la causal primera, resulta  ilógico  pretender que la Corte decrete la nulidad de lo actuado con fundamento  en  una  prueba  que  se  afirma  irregularmente  recaudada  y  no  vinculada en  relación  causativa  con  los restantes actos procesales producidos legalmente,  ya  que  de  llegar a demostrarse que el juzgador transgredió indirectamente la  ley  sustancial  por  haber  incurrido  en  error  de derecho en la apreciación  probatoria,  esto  es,  que  la  prueba  o  pruebas aludidas por el casacionista  fueron  tenidas  en  cuenta  en  la  sentencia a pesar de haber sido ilegalmente  producidas,  el  Juez  de  casación  debería  proferir  el  fallo de reemplazo  omitiendo  considerar  los  medios  respecto  de los cuales concurre el vicio de  apreciación  probatoria,  que por su propia naturaleza no alcanza trascender al  ámbito  de afectación de garantías fundamentales, precisamente por carecer de  entidad  suficiente  para  invalidar  una actuación llevada a cabo con apego al  debido proceso constitucional.     

   

Y  en cuanto hace al segundo cargo que en la  demanda  se  postula,  es  de  decirse  que  los  errores técnicos no son menos  manifiestos,  pues  aquello  que  se  enuncia  como violación directa de la ley  sustancial  (que  supondría  plantear  el  disenso  en  el  plano  del estricto  raciocinio  estrictamente  jurídico),  no  corresponde  a  cosa distinta que la  reiteración  de  la primera censura en cuanto se insiste por el casacionista en  mostrar  inconformidad  con  el  mérito  conferido  al  testimonio  de  ISNELDA  MORALES,  para  cuyo  cuestionamiento  la  ley tiene reservada vía distinta; la  indirecta,  la  que  además  de no haber sido expresamente enunciada, no cuenta  con desarrollo y demostración.   

En alegación libre, de pronto más propia de  los  alegatos  de instancia, se dedica el actor a cuestionar el fallo, al margen  de  lo  que debe ser, en estricto sentido, la demostración de los yerros objeto  de  juicio  a  través  de  este  extraordinario  medio  de impugnación, con el  agravante  de  no  indicar  a  la  Corte  cuál  habría  de  ser el sentido del  pronunciamiento  que  de  ella  demanda,  deber que no encuentra cumplimiento ni  siquiera  con  la  expresa  solicitud  de revocar el fallo de segunda instancia,  todo   lo   cual   impide   que   la   impugnación   pueda   ser   admitida  al  trámite.   

Visto  entonces  que la demanda incumple los  mínimos  requisitos de forma y contenido que exige el estatuto procesal, y dado  que  la  Corte  no  puede  corregirla  para ajustarla a ellos sin transgredir el  principio  de  limitación  que  gobierna este medio extraordinario de censura a  los  fallos  de segunda instancia, se impone inadmitirla y disponer la inmediata  devolución  del  expediente  al  despacho  de origen previa comunicación a los  sujetos  procesales,  pues  esta decisión causa ejecutoria con su suscripción,  según lo disponen los artículos 197 y 226 del estatuto procesal.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

INADMITIR   la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre  del  procesado  JULIO  RAFAEL  BUSTAMANTE  RAMOS, por lo  anotado en la motivación de este proveído.   

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

CARLOS   E.   MEJIA  ESCOBAR   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL      JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS           CARLOS  A.  GALVEZ  ARGOTE                

JORGE         A.        GOMEZ  GALLEGO                  EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                                                                                                        No  hay  firma   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON                            NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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