17344 (20-03-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 17344  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 45  

          Bogotá,   D.   C.,   veinte   (20)   de   marzo   de  dos  mil  uno  (2001).   

VISTOS  

          Resuelve  la  Sala  el  recurso  de  reposición  interpuesto por la  defensora    de    la    señora    DESSY    HIGUERA  MORENO  contra  el  auto  de  septiembre  6  del  año  anterior, mediante el cual se negaron las pruebas solicitadas.   

ANTECEDENTES   

          1.  Con  la  Nota  Verbal No. 183 de marzo 3 de 2000, el gobierno de  los   Estados   Unidos   de  América  solicitó  la  detención  con  fines  de  extradición    de    la    señora   DESSY   HIGUERA  MORENO,  petición  que formalizó por Nota Verbal No.  427   de  mayo  19  de  2000  una  vez  realizada  su  captura  el  día  22  de  marzo.   

          2.  El  Ministerio  de Justicia y del Derecho, previo concepto de su  homólogo  de  Relaciones Exteriores sobre la inexistencia de convenio aplicable  al  caso, remitió a la Corte la documentación, traducida y autenticada, que le  enviara la Embajada de los Estados Unidos de América.   

          3.  Dentro  del  término  del traslado previsto en el artículo 556  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la defensora de la señora HIGUERA, entre otras peticiones, solicitó  la  práctica  de algunas pruebas que la Sala negó por estimarlas inconducentes  o impertinentes.   

          4.  Contra  esta  decisión,  la  defensora  interpuso el recurso de  reposición que por este auto se resuelve.   

LA  IMPUGNACIÓN   

          Dice   la   recurrente   que   el   artículo  556  del  Código  de  Procedimiento  Penal  contiene  un  mandato  imperativo que no puede soslayar la  Corte,  en  cuanto  ordena  respecto  de  las pruebas que “se practicarán las  solicitadas”,  sentido  que corrobora el inciso final de la misma norma cuando  concede    un    término   para   alegar   después   de   “practicadas   las  pruebas”.   

          Anota   que   si   el   artículo   35  constitucional  autoriza  la  extradición   de  colombianos  por  nacimiento  por  delitos  cometidos  en  el  exterior,  en  nuestra  legislación  sólo  es admisible afirmar que alguien ha  realizado  un  hecho  punible  si  se  ha  dictado  sentencia condenatoria, pues  mientras  tanto,  según  el  artículo  29 de la Carta, toda persona se presume  inocente.  Para  que  opere  la  extradición  no  basta,  entonces, que se haya  expedido   por   el   país  requirente  una  resolución  de  acusación  o  su  equivalente, sino una sentencia condenatoria ejecutoriada.   

          Sostiene  que  el  país  solicitante  debe  ser  aquel  en donde se  cometió  el  delito,  y  en  este  caso los informes policiales señalan que en  Colombia  y  Argentina  se  reclutaba a los supuestos “correos humanos” y se  les  entregaba  la  droga,  sin  señalar  a  Estados  Unidos,  amén  de que la  requerida no registra ingresos a ese país.   

          Desde   esta   perspectiva,   aunque   sabe   que   las   anteriores  manifestaciones  no  serán consideradas por la Corte en la que denomina “esta  etapa  procesal”,  sí son válidas para decretar las pruebas solicitadas, con  las que pretende demostrar:   

          a)  Que la documentación aportada por los Ministerios de Relaciones  Exteriores  y  de  Justicia  no  son  auténticas,  por  irregularidades  en  su  expedición o autenticación o por una equivocada traducción.   

          b)  Que  no  es exacta la indicación del lugar y la fecha en que se  ejecutaron  los  actos  imputados  ni existe prueba que relacione a su defendida  con los declarantes.   

          c)  Que  los  datos  suministrados  por  el Estado requirente no son  suficientes    para    establecer    la    plena   identidad   de   la   persona  reclamada.   

          d)  Que  no  existe  copia  auténtica  de las disposiciones penales  aplicables al caso o que las aportadas no son de recibo.   

          e)  Que  los  documentos  no  fueron expedidos de conformidad con la  legislación   del   país   solicitante  y  que  su  traducción  es  errónea,  insuficiente, incompleta, acomodada o gramaticalmente tergiversada.   

          Agrega  que la Corte no puede ser convidada de piedra en el trámite  de  la extradición, limitada a leer y verificar si los documentos allegados por  las  autoridades son los señalados en el artículo 551 del estatuto procesal, y  le  parece inconcebible que no se pronuncie sobre la existencia de proceso penal  en Colombia por los mismos hechos.   

Concluye  que  de  mantenerse  la  decisión  impugnada,  no  hay  razón  para  que se constituya defensor ni para ofrecer la  oportunidad    de    solicitar   pruebas   ni   que   se   dé   traslado   para  alegar.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          A  pesar  de  que,  como  se  advierte  del  resumen que se acaba de  consignar,  la impugnante no ofrece una argumentación precisa sobre las razones  que  la  instan  a  reclamar  la reposición del auto con expresión clara de la  pertinencia  o  conducencia  de  cada  medio  de  prueba  sino  que,  de  manera  genérica,  expresa  los  temas  que  con  todos  y cada uno de los documentos y  testimonios  pretende acreditar, sustentación que denota además la aceptación  de  las  otras decisiones adoptadas en la misma providencia en cuanto dispuso no  acceder  a  las  peticiones  de  nulidad  y  de  devolución  del  expediente al  Ministerio  de  Justicia,  la Sala estima conveniente puntualizar los siguientes  aspectos,  con  absoluta  exclusión de otras consideraciones ajenas a lo que es  materia     de     impugnación,     repetidamente     planteadas     por     la  recurrente:   

          1.  Contrario  a  lo  que  constituye  el  querer  o  el deseo de la  defensora  sobre  el  papel  que  debe  jugar la Corte Suprema de Justicia en el  trámite  de  la  extradición,  el  artículo  557 del Código de Procedimiento  Penal  limita  su  actividad  a  la  emisión  de  un  concepto  cuyos marcos de  referencia  están  igualmente  previstos en la ley, relacionados con la validez  formal  de  la documentación presentada, la demostración plena de la identidad  del  solicitado,  el principio de la doble incriminación, la equivalencia de la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el caso, el cumplimiento  de lo previsto en los tratados públicos (art. 558 ibídem).   

          2.  También  fue el legislador quien en el Código de Procedimiento  Penal  le  asignó  al  Gobierno  Nacional  la  función  de  conceder u ofrecer  facultativamente  la  extradición  (artículos  547  y  548), de establecer las  condiciones  que en ambos casos considere oportunas (artículo 55O), de expresar  a  través  del  Ministerio de Relaciones Exteriores si es del caso proceder con  sujeción  a  convenciones  o usos internacionales o si se debe obrar de acuerdo  con  las  normas  del  estatuto  procesal  (artículo  552),  el  examen  de  la  documentación  recibida  y  su perfeccionamiento si fuere necesario (artículos  553  y  554),  expedir  la  resolución que niega o concede el pedido (artículo  559),  disponer  la improcedencia o la entrega diferida por la existencia previa  de  un  proceso  en  Colombia  (artículos  56O  y  565), establecer el orden de  precedencia  cuando  existan  varias  demandas  de extradición (artículo 561),  sufragar  los  gastos  que  se  causen dentro del territorio nacional (artículo  564), etc.   

          3.  Esta distribución de competencias entre el Ejecutivo y el Poder  Judicial  para adelantar un trámite administrativo que después discurre por el  ámbito  judicial  y  finalmente  retorna  a  las  autoridades  administrativas,  importa  precisarla para destacar que la actuación de las partes se debe ceñir  al  objeto  propio  de  la  actividad  estatal  en  cada etapa, de manera que la  solicitud  de  pruebas  a  que alude el artículo 556, por ejemplo, si bien hace  referencia  a  las  que  el  requerido o su defensor consideren necesarias, debe  entenderse  relacionada con los temas que constituyen el fundamento del concepto  que habrá de rendir la Corporación.   

          4.  Tal  es  la  razón  por  la  cual  resulta plenamente admisible  aplicar  al  punto  la  previsión  contenida en el artículo 250 del Código de  Procedimiento   Penal   en  cuanto  a  la  previa  valoración  de  las  pruebas  solicitadas  por  los  intervinientes  en  este  trámite,  norma general que le  reconoce  al  juez,  contrario  a  lo dicho por la recurrente, un incuestionable  poder  de  dirección y ordenación en virtud del cual debe rechazar las pruebas  legalmente  prohibidas,  las  ineficaces  e  inconducentes, las que versen sobre  hechos    notoriamente   impertinentes   y   las   manifiestamente   superfluas.   

          5.  Reiterado el sustento legal de la decisión impugnada y de nuevo  examinadas  las razones que le sirvieron de fundamento, la Sala encuentra que no  existe motivo para variar el sentido de la providencia.   

Que   la  documentación  aportada  no  sea  suficiente   para  emitir  concepto  favorable  porque  hay  inexactitud  en  la  indicación  del lugar y la fecha en que sucedieron los hechos imputados, que no  esté  adecuadamente  establecida  la  plena identidad de la persona requerida o  que  no  se  hubiese  adjuntado  copia  auténtica  de las disposiciones penales  aplicables  –que ya existen  en  el  expediente-,  así como la verificación de la doble incriminación o de  la  equivalencia  de  la providencia proferida en el extranjero, por ejemplo, se  repite,  son  aspectos  todos  que merecerán la debida atención de la Corte al  emitir su concepto.   

Y  en  cuanto  a la referencia que finalmente  hace  la  dama memorialista sobre la existencia de un proceso en Colombia contra  doña  DESSY, quizás con el  propósito  de cuestionar el lugar del hecho punible, importa decir que tal tema  no  es  objeto del concepto que compete a la Corte, como emana del artículo 558  del  Estatuto  Procesal Penal, y que “…no es la Corte Suprema de Justicia la  competente   para   establecer   si   los   hechos  que  motivan  el  pedido  en  extradición   de  un  ciudadano colombiano, tuvieron ocurrencia o no en el  país  solicitante,  dado  que en esta clase de trámites no cumple funciones de  juez  de conocimiento del asunto” ( C. S. J., auto del 15 de febrero del 2001,  M. P. Dr. Carlos Augusto Gálvez Argote, Extradición No. 17881).   

          No se repondrá, pues, el auto impugnado.   

          En  mérito  de  lo  expuesto  la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          1.  No  reponer el auto de septiembre 6 de 2000, mediante el cual se  negaron  las  pruebas  pedidas  por  la  defensora  de  la  señora DESSY HIGUERA MORENO.   

          2.  Dejar  el  expediente  en  secretaría  para  los efectos de los  artículos 556-2 y 557 del Código de Procedimiento Penal.   

Notifíquese y cúmplase.  

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA  ESCOBAR   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                            JORGE    E.    CÓRDOBA    POVEDA                     No   hay   firma                                                                    No hay firma   

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                                                     JORGE A.  GÓMEZ GALLEGO   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                                                                  ALVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN   

                 

NILSON    PINILLA   PINILLA                                                                                    MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

                                                                                                           No hay firma   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

         

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *