17103(06-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17103  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE E. CÓRDOBA  POVEDA   

Aprobado acta N° 191  

Bogotá,  D. C., seis (6) de diciembre de dos  mil uno (2001).   

V I S T O S  

Resuelve  la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  FREDY CEBALLOS BEJARANO.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. El   juzgador   de   segunda   instancia   sintetizó   los   hechos  así:     

“Da  cuenta  este  proceso  que el 1° de marzo de 1999, en esta ciudad (Armenia), concretamente en  el  barrio  Santander,  aproximadamente  a  las  once  de la noche, los señores  identificados   como   Fredy   Ceballos  Bejarano,  a.  Aponzá,  José  Alberto  Gutiérrez  García,  a.  Capone,  Juan  Miguel Gómez Solórzano, a. Juancho el  Orejón,  Gersey Harrison Jiménez Pérez, a. Carbonero, y José Leonel Guerrero  Loaiza,  a. Leo, quienes se movilizaban en un vehículo automotor, interceptaron  el  paso  de  Luis Alberto Pedriza Lavado, quien luego de haber ingerido algunas  bebidas  embriagantes se desplazaba hacia su residencia, sorprendiéndolo por el  cuello  e  hiriéndolo  de  varias  puñaladas,  dándole  puntapiés,  golpes e  intentando  ahorcarle  con  un  lazo hasta quedar casi muerto, habiendo simulado  quedar  en ese estado. Agregó el denunciante que todos los agresores siempre se  llamaron  por  el  apodo  y a quienes puede identificar mediante reconocimiento.  Señaló  que  la intención de los agresores fue la de causarle la muerte, y el  motivo  fue por problemas entre aquellos y su hermano Edibran Pedriza Lavado, a.  Chingo.  Dice que no había formulado la denuncia ante el mal estado de salud en  que quedó”.   

2.  El  Juzgado Primero Penal del Circuito de  Armenia,   mediante  sentencia  del  1°  de  septiembre  de  1999,  condenó  a  FREDY  CEBALLOS BEJARANO a la  pena  principal  de  20 años de prisión, y a la accesoria de rigor, como autor  del delito de homicidio agravado en grado de tentativa.   

3.  Inconforme  con la anterior decisión, el  procesado  y  su defensor interpusieron el recurso de apelación, el cual al ser  desatado  por  el  Tribunal  Superior  de la misma ciudad, el 4 de noviembre del  citado año, la confirmó en su integridad.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El defensor del procesado, luego de referirse  a  los  hechos  y de comentar la decisión del sentenciador de segundo grado, en  el  capítulo  que  llamó “FUNDAMENTOS DE LA DEMANDA  DE  CASACIÓN”,  asevera  que el Tribunal magnificó  “la  prueba  que  gira  en  torno  a  las  declaraciones  y  al reconocimiento  fotográfico  donde  se  individualizó” al procesado. Lo único que hacen los  administradores  de  justicia,  dice,  es  interpretar los testimonios de Miguel  Ángel  Salinas  y  Fabio  Cárdenas  y  la  versión  del ofendido para dar por  probada la responsabilidad de Ceballos Bejarano.   

Agrega que la prueba principal tuvo su fuente  en  las  declaraciones  del  ofendido,  las  que,  a su juicio, están llenas de  incertidumbre,  “donde  a  simple vista se determina  que   no   hay  un  juicio  lógico  y,  por  ende,  es  incoherente”,  pues,  en  su  criterio,  el estado de alicoramiento en que se  encontraba  la  noche  fáctica,  le  impedía  precisar  las circunstancias que  rodearon los hechos y la identidad de los asaltantes.   

Así  mismo,  advierte que los testimonios de  Gersey  Harrison Jiménez, Jesús Antonio Zuluaga y Hernán Castañeda Trejos no  aportan  elementos  de  juicio  que indiquen la responsabilidad de su defendido,  además  que  las  declaraciones de Miguel Ángel Salinas y Jhon Fabio Cárdenas  son claras al señalar que no existió agresión alguna.   

Reitera,   entonces,   que  “no  se  ha  hecho una valoración o apreciación real y justa de las  pruebas,  simplemente  han sido legales” sin tener en  cuenta  la  lógica  ,  la  sicología  ni  la  experiencia,  como quiera que la  apreciación es vacua e imprecisa.   

Finalmente,  anota  que el presente libelo lo  sustenta  en  el  cuerpo segundo de la causal primera de casación, haciendo una  breve  explicación  de  cada una de las hipótesis que contiene dicho supuesto,  esto  es,  el  motivo  y  el  sentido  de  la  violación  indirecta  de  la ley  sustancial.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

La  demanda  de  casación  presentada por el  defensor  del sentenciado, no reúne los requisitos de claridad y precisión que  estatuía  el  numeral  3°  del artículo 225 del Decreto 2700 de 1991, vigente  para la época.   

En  efecto,  no  distingue el censor entre un  alegato  de  instancia  y una demanda de casación, en la que no se puede hacer,  de  manera  libre,  cualquier  cuestionamiento  a  una  sentencia que por ser la  culminación  de  todo  un  proceso,  viene amparada por la doble presunción de  acierto  y  legalidad,  sino  que debe ser un escrito lógico y sistemático que  busca  restaurar  la  legalidad  del  fallo,  por  lo  cual  sólo es procedente  denunciar  los  errores  cometidos  por  el  fallador,  al tenor de las causales  expresa  y  taxativamente  señaladas  en  la  ley, demostrarlos y evidenciar su  trascendencia.   

Dentro de ese entendido, el libelo no respetó  los  anteriores  parámetros,  pues  si  bien indicó que el reproche lo soporta  bajo  los lineamientos de la violación indirecta, no indicó cuál fue la norma  sustancial  infringida,  ni  su  sentido,  esto es, si la infracción lo fue por  falta  de aplicación o por aplicación indebida, ni cuál fue la clase de yerro  en  que  incurrió el Tribunal, si de hecho o de derecho, ni el falso juicio que  lo  determinó,  si  de  existencia, identidad, legalidad o convicción, o si se  debió  a  un  falso  raciocinio,  al  desconocer  los  postulados  de  la  sana  crítica.   

Así  mismo,  aunque  pareciera  que  iba  a  orientar  la  censura por esta última modalidad, sin embargo,  se limita a  decir  que  la  valoración efectuada por el Tribunal no respetó la lógica, la  experiencia,  ni  la  sicología,  pero sin mostrar cuál de esos postulados, en  concreto,  fue  quebrantado  al  valorar  el  mérito  persuasivo  de  la prueba  testimonial,  de  qué  manera  lo  fue  ni  cuál  su trascendencia en la parte  dispositiva  del  fallo,  es decir, cómo ese yerro llevó a declarar una verdad  distinta de la que revela el proceso.   

A falta de lo anterior, reduce la disertación  a  oponerse  a  la   credibilidad   otorgada a las declaraciones de la  víctima  y  de  los  testigos,  en  que  se  fundaron  las instancias para  condenar  al  procesado, sin percatarse que el criterio de éstas prevalece, por  llegar   la   sentencia   amparada   por  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad.   

Frente a los anotados yerros de la demanda, se  impone  su  inadmisión,  de  acuerdo  con lo que disponía el artículo 226 del  Decreto  2700  de  1991, aplicable a este caso, pues la Corte, en acatamiento al  principio de limitación, no puede corregirlos.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  a nombre del procesado FREDY  CEBALLOS   BEJARANO.   En  consecuencia,  se  declara  desierto el recurso interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso,  conforme  a lo dispuesto por los artículos 226 y 197 del C. de P. P.,  (Decreto 2700 de 1991, aplicable a este caso).   

Comuníquese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                                          CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                    

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                          EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                                          NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria     

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