16785(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 16785  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

Dr.  JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO   

Aprobado Acta No. 201    

          Bogotá   D.   C.,  diecinueve de diciembre de dos mil uno.    

V   I   S   T   O   S   

         

Decide  la  Corte el recurso de reposición  interpuesto  por  el  defensor del sentenciado LIBARDO BARRETO ARAGON, contra el  proveído   mediante   el   cual   se   rechazó   in   limine   la  demanda  de  revisión.   

         ANTECEDENTES   

1.-  Por auto proferido el 23 de julio  del   año  en  curso,  teniendo  presente  los  presupuestos  de  admisibilidad  establecidos  por  el artículo 234 del Código de Procedimiento Penal, la Corte  rechazó  la  demanda  de  revisión presentada a nombre del sentenciado LIBARDO  BARRETO ARAGON.   

Se  consideró  en  esencia,  que  si  la  solicitud  se  apoyaba  en  la  aparición  con  posterioridad  a  los fallos de  instancia,   de  elementos  de  convicción  indicativos  de  la  condición  de  inimputable  del  condenado  para  el momento de los hechos, de los elementos de  convicción  allegados  por  el demandante no podía predicarse los atributos de  eficacia,  contundencia  y  trascendencia  a  la  demostración de la injusticia  alegada,  fundamentalmente  porque  los  de  naturaleza científica son de fecha  posterior  a la de los hechos, y porque los “documentos” emanados de quienes  desde  temprana  edad conocían al condenado, apenas contienen referencias vagas  e    imprecisas    sobre    posibles    “problemas    mentales”    que    lo  aquejaban.   

         Se  concluye  que  si la alteración mental con virtud para incidir  en  la  condición  de  inimputabilidad  de  un procesado debe ser antecedente o  concomitante   al  hecho  investigado,  resultaba  claro  que  la  que  pretende  acreditar  el  libelista,  por  ser posterior, ningún impacto con efecto en las  consecuencias  del delito podría tener en la condición reconocida al condenado  durante  el  proceso, ni menos podría vincularse inequívocamente a la conducta  juzgada.   

         2.-  En  el  escrito  de  impugnación  sostiene el defensor que la  demanda  de revisión es suficientemente explícita y clara en el sentido de que  la  pretensión  se  formula  con  base  en  la causal 3ª del artículo 232 del  Código  de  Procedimiento Penal que regía en el momento de su presentación, y  respecto    de    las    pruebas    surgidas    con   posterioridad   al   fallo  condenatorio.   

Si  bien  es  cierto  que  el  experticio  realizado  por  médicos  oficiales  del  Hospital  Federico  Lleras  Acosta  de  Ibagué,     diagnosticando     que     BARRETO     ARAGON    “…padece  desde  años  atrás  y  casi  desde su nacimiento y debido  principalmente    a    factores   hereditarios   una   esquizofrenia”,  es  concluyente  en cuanto a la época en que se presentó la  enfermedad,  de  donde  el  condenado  “debía  ser  inimputable”    para    la    época    de    los  hechos.   

Agrega  que  en  los  estratos  bajos de la  sociedad  y  especialmente  entre  los campesinos, condición a la que pertenece  BARRETO  ARAGON,  no  se  tienen  medios económicos y de educación suficientes  para   detectar   y  tratar  oportunamente  enfermedades  mentales  de  aquélla  naturaleza,  lo  cual  no  significa  que se originaron con posterioridad a unos  determinados hechos.   

En  su criterio no resulta justo someter al  condenado  BARRETO  ARAGON al cumplimiento de una pena privativa de la libertad,  así  sea  en  los  términos señalados en el artículo 56 del anterior Código  Penal.   

En consecuencia, solicita que se revoque el  punto  segundo de la providencia impugnada y en su lugar se admita la demanda de  revisión.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De los argumentos expuestos por el defensor  del  condenado LIBARDO BARRETO ARAGON para insistir en la procedencia de admitir  la  demanda de revisión, no se desprenden motivos con la entidad suficiente que  permitan modificar la decisión atacada.   

El primer aspecto alegado por el impugnante  según  el  cual  en   su demanda fue suficientemente explícito y claro en  cuanto  a  que  la  causal  invocada  lo  es  la  tercera de las previstas en el  artículo  232 del Código de Procedimiento Penal que regía en el momento de su  presentación,  ninguna  transcendencia  tiene  frente  a las motivaciones de la  Corte  pues precisamente ellas giran alrededor de las exigencias formales que en  orden  a  la  demostración  de  dicha  causal  se  hacían  imperativas para el  libelista. Así se consignó en la providencia:   

“Con referencia  a  la causal seleccionada por el demandante,  como lo ha reiterado la Sala,  para  que el libelo pueda ser admitido, debe contener un planteamiento jurídico  completo  orientado  a  demostrar,  con apoyo en los anexos pertinentes, que con  posterioridad  a  la  sentencia condenatoria aparecieron hechos o pruebas nuevas  con  entidad  suficiente para tornar la condena en absolución por inocencia del  procesado  o  dar  lugar  a mutar una pena aflictiva de la libertad en la medida  pertinente  porque   se  demuestre  que   fue condenado como imputable  quien no lo era”.   

         De   donde   la   Corte  no  desconoció  que  fue  esa  la  causal  alegada.   

         En  cuanto  al  alcance  de  la  prueba científica allegada por el  demandante,  la  Sala  consideró  que  la  misma  no  reunía los requisitos de  eficacia,  contundencia  y  transcendencia necesarias para deducir la condición  de  inimputable  del  condenado,  pues  si la alteración mental con virtud para  incidir  en dicha condición “debe ser antecedente o  concomitante  al  hecho  investigado,  es claro que la que pretende acreditar el  libelista,  por  ser  posterior  ningún impacto con efecto en las consecuencias  del  delito  podría  tener  en la condición reconocida al condenado durante el  proceso,  ni  menos podría vincularse inequívocamente a la conducta juzgada”  .   

         Aunque  el  impugnante acepta que la prueba científica se realizó  con  posterioridad a la condena, pretende hacer creer que los médicos oficiales  del  Hospital Federico Lleras Acosta de Ibagué diagnosticaron que la enfermedad  mental  de  BARRETO ARAGON se presentó “desde años  atrás  y  casi  desde  su  nacimiento”, cuando una  afirmación  semejante  no  se lee en los documentos aportados como elementos de  convicción.  Así en el oficio No. PNI 621 079 dirigido a la Defensora Regional  del  Pueblo  por  la oficina de Sanidad de la Penitenciaria Nacional de Ibagué,  se consigna:   

“Comedidamente  estamos  haciendo  allegar la Historia clínica de LIBARDO BARRETO ARANGON. Edad  20   años.  Nrural  (sic)  de  Guamo  Tolima.  ANTECEDENTES  MEDICOS.  Paciente  psiquiatrico  en  tratamiento en la Unidad de Salud Metal a base de Halopidol 10  Gotas  cada  Noche. Theralite tabletas x 300 en la noche. Sinogan Tabletas x 100  mg una cada noche.   

Tratado   anteriormente   con  diferentes  medicamentos,   anexo   fotocopias   de   dichos   medicamentos.  EXAMEN  FISICO  NORMAL.   

I.D.  ESQUIZOFRENIA  EN  TRATAMIENTO  en el  Hospital Federico Lleras Acosta.   

Anexo las Fotocopias de la Historia Clínica  del hospital Federico Lleras Acosta”.   

   

         Por  su  parte, la constancia expedida por el médico psiquiatra de  la  Unidad  de  Salud Mental del ya referido hospital Federico Lleras Acosta, es  del siguiente tenor:   

“Que  LIBARDO  BARRETO  ARAGON,  con  Historia  Clínica  No.  265841  de  esta Institución ha  requerido  de  tratamiento en la Unidad de Salud Mental desde el 29 de agosto de  1994,  con  cuatro  hospitalizaciones,  controles  por  Consulta  Externa  y  un  Diagnóstico de ESQUIZOFRENIA PARANOIDE-RETARDO MENTAL.   

La  constancia se expide a solicitud de ANA  CECILIA ARAGON, para ser presentada al Juzgado”.   

         

         Las  consideraciones  adicionales que trae el defensor alrededor de  las  supuestas  razones  que  generaron el tardío diagnóstico de la enfermedad  mental  del  condenado no tienen ninguna posibilidad de  afectar  la  decisión que se ataca,    pues   se   trata   de  afirmaciones  generales  y  subjetivas  que  no  tienen  la entidad  suficiente  para  concluir  seria y fundadamente que la condición del procesado  es   una   bien   distinta   a   la   tenida   en   cuenta   en  los  fallos  de  instancia.   

Por  lo  anotado  la  Sala  concluye  que la  petición de reposición debe ser desestimada.   

                 Contra  esta decisión no procede recurso  adicional alguno.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E :  

NO  REPONER  la  providencia  de julio 23 de  2001, por las razones consignadas en la anterior motivación.   

          Cópiese y cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO                     ARBOLEDA  RIPOLL              JORGE   E.  CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS             CARLOS   A.  GALVEZ ARGOTE   

JORGE        ANIBAL       GOMEZ  GALLEGO                 EDGAR         LOMBANA  TRUJILLO   

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON      NILSON PINILLA PINILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

           

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