10612(19-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 10612  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado acta No. 176   

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     FERNANDO    E.    ARBOLEDA  RIPOLL   

Bogotá,  D.  C., diecinueve de noviembre del  dos mil uno.   

Resuelve la Corte el recurso extraordinario de  casación  interpuesto  contra la sentencia de 14 de diciembre de 1994, mediante  la  cual  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga impuso a la  procesada     MARINA    CELIS    RAMIREZ   medida   de  seguridad  de  internación  en  un  establecimiento  psiquiátrico  o  clínica  adecuada,  hasta  por  el término de 40 años, como  autora del delito de homicidio, en estado de inimputabilidad.   

Hechos  y  actuación  procesal.   

El  9  de  enero  de 1994, en las horas de la  mañana,  en  la  Urbanización San Antonio del Carrizal del Municipio de Girón  (Santander),  fue  descubierto el cuerpo sin vida de Jorge Alvarez Tibaduiza. La  víctima  se  encontraba  en  posición  de  cúbico  dorsal sobre la cama de su  habitación,  y  presentaba  una  herida  causada  por  arma  de  fuego de carga  múltiple  en la región nasogeniana del lado derecho (fls.3, 32, 45, 50/1). Las  averiguaciones   iniciales  señalaron  como  posible  autora  del  hecho  a  su  compañera  marital Marina Celis Ramírez, quien   fue   vinculada   al   proceso   mediante   indagatoria.  La  investigación   estableció   que  la  imputada  padecía  trastornos  mentales  (fls.22, 67, 128/1).      

Resuelta la situación jurídica y cerrada la  investigación,  se  la  calificó  el  15  de  junio de 1994 con resolución de  acusación  por  el delito de homicidio agravado, de acuerdo con lo dispuesto en  los  artículos 323 y 324.7 del Código Penal (modificados por los artículos 29  y  30  de  la  ley 40 de 1993), en condición de inimputable (fls.158-162). Esta  decisión   causó   ejecutoria  el  24  de  los  mismos  mes  y  año  (fls.164  vuelto).   

Mediante sentencia de 18 de octubre siguiente,  el  juzgado  de  conocimiento  impuso  a  la  procesada  medida  de seguridad de  internación  en  establecimiento siquiátrico o clínica adecuada, de carácter  oficial,  como  autora  del  delito  imputado  en  la resolución de acusación,  cometido  en  situación  de inimputabilidad (fls.214/1). Apelado este fallo por  la   defensa,   en   procura   de   que  se  determinara  el  “tiempo  máximo  provisional”  de  duración de la medida de seguridad (fls.230/1), el Tribunal  Superior,  mediante  el suyo de 14 de diciembre de 1994, que ahora es objeto del  recurso  de  casación, lo adicionó, en el sentido de precisar que “el tiempo  de  duración  máxima de la medida de seguridad impuesta será de cuarenta (40)  años,   equivalente  al  mínimo  de  pena  imponible  para  el  hecho  punible  cometido” (fls.3-16 del cuaderno del Tribunal).   

La         demanda:   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  cuerpo  primero,  el  casacionista  acusa  la sentencia impugnada de  violar  en  forma  directa  la  ley  sustancial,  por  aplicación  indebida del  artículo  94 del Código Penal (Decreto 100 de 1980), al disponer que el tiempo  máximo   de   duración   de   la   medida  de  seguridad  de  internación  en  establecimiento   siquiátrico   o  clínica  adecuada,  de  carácter  oficial,  aplicada a la procesada, debía ser de cuarenta (40) años.   

Sostiene  que  el  Tribunal,  al  tomar dicha  decisión,  equiparó  la  medida  de seguridad a la pena, desconociendo que son  distintas,  e  incompatibles  en  cuanto  a su finalidad, función, naturaleza y  objetivos,  pues  mientras la primera tiene por finalidad la curación, tutela y  rehabilitación   del   individuo,   la   segunda  es  retributiva,  preventiva,  protectora    y   resocializadora.   Además   desconoció   el   principio   de  favorabilidad,    puesto    que    la    ley   no   prevé   tal   semejanza   o  equiparación.   

Utilizar  la  pena  señalada  para   un  delito  determinado,  para  aplicarla  a  un  hecho  punible  realizado  por  un  inimputable,  no  resulta posible, por cuanto una cosa es la pena como sanción,  y  otra  distinta  es  la  medida  de  seguridad, que como ya se dijo, tiene por  finalidad  la  curación  del  individuo que padece de trastorno mental, en cuyo  tratamiento  deben  ser  aplicadas  unas  determinadas  pautas  científicas por  personal    especializado,   como   siquiatras,   neurólogos,   sicólogos,   y  establecerse un control por parte de Jueces especializados.   

Al  ser  decretada  la inexequibilidad de los  artículos  94,  95  y 96 del Código Penal, en cuanto fijaban un tiempo mínimo  de  duración  de  la  medida  de seguridad, y un máximo indeterminado, por ser  contrarios  a  la  Constitución  Nacional, no se dejó al arbitrio del juzgador  equiparar  la  pena  con  la  medida  de seguridad. “Simplemente le señala al  juzgador  fijar un término prudencial de internación teniendo en cuenta medios  técnicos   para   posteriormente   si   lo  considera  pertinente  conceder  la  suspensión  de  la  medida  cuando  se  reúnan  los requisitos necesarios para  reconocerla”.   

Finalmente  sostiene:  “Es  cierto  que  el  legislador  dejó  un vacío en la aplicabilidad de la medida de seguridad, pero  no  por  ello  se  debe  buscar  un  perjuicio al sujeto trastornado mental, por  cuanto   se   estarían  violando  sus  derechos  fundamentales  y  se  estaría  desconociendo  ostensiblemente  el  principio de favorabilidad y la disposición  del  artículo  7º  del  Código  Penal  que  en  forma  expresa  señala la no  aplicación de la analogía en la ley penal”.   

Con  fundamento  en  estas  consideraciones,  solicita  a  la  Corte  casar  el  fallo  impugnado.  Como normas adicionalmente  violadas, señala los artículos 12, 95, 96, 97, 98 y 99 ejusdem.   

Concepto  del Ministerio Público:   

El  Procurador  Primero  Delegado en lo Penal  sostiene  que  el  Tribunal, al fijar en 40 años el tiempo máximo de duración  de  la  medida de seguridad aplicada (término equivalente al mínimo de la pena  aplicable  por  el delito cometido homicidio agravado), no hizo cosa distinta de  ajustar  su  decisión a lo resuelto por la Corte Constitucional en la Sentencia  C-176  de  6  de  mayo  de  1993,  pues en la parte considerativa el fallo dejó  claramente  establecido  que  los  40 años correspondían al límite máximo de  duración  de  la  medida  de  seguridad,  sin  perjuicio  de  que  pudiera  ser  suspendida,  o  modificada  en  cualquier tiempo, si concurrían las condiciones  para hacerlo. Por tanto, solicita a la Corte desestimar la censura.   

SE        CONSIDERA:      

El artículo 94 original del Código Penal de  1980,   decía   textualmente:   “Internación  para  enfermo   mental   permanente.   Al  inimputable  por  enfermedad  mental  permanente,  se  le  impondrá  medida  de  internación  en  establecimiento  siquiátrico o clínica adecuada de carácter oficial, en donde  será  sometido  al tratamiento científico que corresponda. Esta medida tendrá  un  mínimo  de  dos  (2)  años  de  duración  y  un máximo indeterminado. Se  suspenderá  condicionalmente  cuando se establezca que la persona ha recuperado  su normalidad síquica”.   

Con  ocasión del fallo de constitucionalidad  C-176  del  6  de  mayo  de  1993,  que  declaró  inexequibles  las expresiones  “tendrá   un   mínimo   de   dos   (2)  años  de  duración  y  un  máximo  indeterminado”,    su    texto   definitivo   quedó   así:   “Internación    para    enfermo    mental    permanente.  Al  inimputable  por enfermedad mental permanente, se le impondrá  medida  de  internación en establecimiento siquiátrico o clínica adecuada, de  carácter  oficial,  en  donde  será  sometido  al  tratamiento científico que  corresponda.  Esta  medida  se suspenderá condicionalmente cuando se establezca  que la persona ha recuperado su normalidad síquica”.    

Las  razones  básicas  de  la decisión, las  sintetizó  el  Tribunal  Constitucional  en  los siguientes términos: “a) El  carácter  indeterminado  del  tiempo  máximo  de  duración  de las medidas de  seguridad  es  inconstitucional  porque  el artículo 34 de la Carta prohibe las  penas  perpetuas.  b) La fijación de topes mínimos de las medidas de seguridad  es  inconstitucional  porque  la  recuperación  de la libertad por parte de los  inimputables   no   está   condicionada   a   un   cierto   término   sino  al  restablecimiento  de  la capacidad síquica”. Acorde con estos planteamientos,  precisó  que  el  término  de duración de la medida de internación no podía  ser  fijada  anticipadamente por el Juez, y que el tratamiento, en ningún caso,  podía  superar  la  pena  prevista  en  el respectivo tipo penal para el delito  objeto de juzgamiento.   

En  la  sentencia  de  segunda  instancia, el  Tribunal,  siguiendo  los  lineamiento  trazados  en  la  decisión que viene de  invocarse,  adicionó  la  de  primer  grado (donde no había sido concretado el  tiempo  máximo  de  duración  de la medida de seguridad), para precisar que la  internación  en establecimiento siquiátrico, o clínica adecuada, de carácter  oficial,  no  podía  exceder  de  cuarenta  (40)  años,  tiempo  que resultaba  equivalente  a la pena mínima prevista para el delito de homicidio agravado, de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  los  artículos  323 y 324.7 del Código Penal,  modificados  por  el 29 y 30 de la ley 40 de 1993, y que correspondería aplicar  de haberse realizado el hecho por un imputable.   

El  casacionista argumenta que esta decisión  viola  de  manera  directa  la  ley  sustancial  por  falta  de  aplicación del  artículo   94   del   Código   Penal,   porque   la   Corte,  al  declarar  su  constitucionalidad  parcial, no dejó al arbitrio del juzgador equiparar la pena  con  la  medida  de  seguridad.  “Simplemente  le  señala…fijar un término  prudencial   de   internación   teniendo   en   cuenta  medios  técnicos  para  posteriormente  si  lo considera pertinente conceder la suspensión de la medida  cuando se reúnan los requisitos necesarios para reconocerla”.   

El  primer  reparo  que  cabe  hacer  a  este  planteamiento,  es  que  el  demandante  equivoca el sentido de la violación al  afirmar  que  el  Tribunal  dejó  de aplicar el artículo 94 del Código Penal,  pues   fue   con  fundamento  en  dicha  norma,  y  lo  resuelto  por  la  Corte  Constitucional  en  la mencionada sentencia, que impuso a la procesada medida de  seguridad  de internación en establecimiento siquiátrico, o clínica adecuada,  de  carácter  oficial,  hasta  por el término de cuarenta (40) años. De allí  que   resulte   desacertado  sostener  que  en  el  caso  concreto  la  referida  disposición   no   fue   aplicada,   debiendo  haberlo  sido.      

Se  equivoca  también el casacionista cuando  sostiene  que  de acuerdo con el citado fallo de constitucionalidad, el juzgador  debía  fijar anticipadamente un término prudencial de internación con base en  los  medios  con  los  cuales  contaba  en  ese  momento. Esta afirmación no la  contiene  la decisión, ni se deduce de su contexto. La Corte, por el contrario,  fue  enfática  en  sostener que ni la ley, ni el Juez, podían predeterminar el  tiempo  de  duración  de  las  medidas  de seguridad, puesto que su permanencia  dependía  de la obtención de los fines de rehabilitación y curación buscados  a  través  de  ellas, siendo esta una de las razones por las cuales declaró la  inexequibilidad    del   término   mínimo   fijo   previsto   en   la   citada  disposición.      

A  juzgar  por  los  términos de la censura,  podría  decirse  que  el  error  denunciado  lo  hace  derivar  el  actor de un  equivocado  entendimiento  del  contenido  y alcance de la disposición aplicada  (artículo  94 Código Penal), que habría llevado al Juzgador a fijar el tiempo  máximo  de  duración  de  la  medida  de  seguridad,  y a dejar de señalar el  término  que   correspondía en concreto, pero sus argumentaciones en este  concreto    punto    resultan    también    infundadas.       

Al  juzgador,  de  acuerdo con lo que se deja  visto,  solo le era dable determinar el tiempo máximo de duración de la medida  de  seguridad aplicable, teniendo en cuenta, al efecto, la pena prevista para el  delito  cometido,  y a ello limitó el Tribunal su actividad, al precisar que el  tiempo  máximo de duración de la medida impuesta no podía superar  en el  caso  sub judice los cuarenta años, y que la misma podía cesar, ser modificada  o  suspendida  en cualquier tiempo, según “la personalidad de la enferma y la  eficacia  del  tratamiento  recibido”, que es en esencia lo razonable y acorde  con  el  fundamento  por  el  que  se  aplica  la medida, y los fines a que ella  corresponde.   

El  cargo,  por  tanto,  no  compromete  los  fundamentos jurídicos del fallo impugnado.     

Tránsito   de   legislación.  Principio  de favorabilidad.   

El nuevo estatuto penal (Ley 599 del 2000), en  su  artículo 70, fija en veinte (20) años el tiempo máximo de duración de la  medida  de  seguridad  de  internación  en  establecimiento  siquiátrico  para  enfermo  mental  permanente,  cuando  la  pena  máxima  prevista para el delito  cometido  resulta  igual  o  superior  a  dicho  término. Como esta norma puede  resultar  favorable  a la procesada, se dispondrá remitir la actuación al Juez  de  Ejecución de Penas correspondiente, por medio del Tribunal del cual procede  el  asunto,  para  que  tome las decisiones a que haya lugar (artículo 79.7 del  actual Código de Procedimiento Penal).       

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  oído  el concepto del Procurador Primero  Delegado,  administrando  justicia en nombre de la república y por autoridad de  la ley,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

NO CASAR la sentencia  impugnada.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.  Devuélvase  al  Tribunal  de  origen  para  los  fines  indicados  en  la parte  considerativa. CUMPLASE.   

CARLOS E. MEJIA ESCOBAR  

No hay firma  

FERNANDO        E.       ARBOLEDA  RIPOLL                JORGE CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                   CARLOS                              A.                              GALVEZ   ARGOTE                          

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                              NILSON PINILLA PINILLA   

         

          Teresa Ruiz  Nuñez   

                                          SECRETARIA     

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