10144(08-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 10144  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado ponente:   

          Dr.      FERNANDO     E.     ARBOLEDA  RIPOLL.   

         Aprobado acta No. 152   

Bogotá,  D.C.,    ocho  (8)  de  octubre del dos mil uno (2001).   

1. ASUNTO  

Decidir   el   recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  contra  la  sentencia  anticipada  mediante  la  cual el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Medellín condenó a Delio Alexander  Varela Jaramillo por el delito de hurto calificado y agravado.   

2. HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

Los  hechos  materia  del proceso los resume  fielmente el sentenciador en los siguientes términos:   

“Pasadas  un poco las once de la noche del  tres  de  septiembre de 1993, cuando Juan Carlos Ochoa López y Alexandra Arango  Ruiz  se  disponían  a  tomar el vehículo en que se movilizaban (un automóvil  ‘Honda Civic’,  modelo 1992, color azul, de placas  MDO-155),  frente  a una discoteca situada en la calle 10 A con la carrera 38 de  esta   ciudad   -Medellín-,   se   aproximó  a  ellos  un  coche  ‘Fiat          147’,  amarillo y blanco, ocupado por dos  hombres.  Uno de ellos intimidó con arma de fuego de cañón corto a la pareja,  obligando  a Ochoa López a entregarle las llaves del carro, al volante del cual  huyó con rumbo incierto seguido por su compinche”.   

“El bien materia del hurto era de propiedad  de  Carmen  Ochoa López, dama que estimó su valor comercial en $13’200.000,oo   (fs.   295),   el  cual  recuperó   la  policía  el  31  de  octubre  del  mismo  año,  en  el  paraje  ‘La   Ye’  de  la  carretera que conecta a San  Jerónimo  con  Santa  Fe  de  Antioquia,  en  momentos  en  que lo conducía el  infractor  Varela Jaramillo con documentos de propiedad falsificados a nombre de  ‘Claudia    Patricia  Mejía’.  Mostraba  ya  pintura  roja, tenía adulterados los números de identificación, y en lugar de  la  placa  original  llevaba  la  No.  PEA-222,  asignada por las autoridades de  tránsito a otro vehículo”.   

Abierta la investigación por la Unidad Unica  de  Fiscalía  del Municipio de Sopetrán (f. 19), vinculó mediante indagatoria  a  los  procesados  David  Andrés  Gutiérrez  Medina  (fs. 30 y ss.), Fernando  Osorio  Daza  (fs.  32  y  ss.)  y  Sergio Alexander Salazar Jaramillo (fs. 37 y  ss.).,   contra   quienes  profirió  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención preventiva (fs. 51 y ss.).   

La Fiscalía Seccional Trigésima Segunda de  la  Unidad Segunda de Patrimonio Económico asumió el conocimiento del asunto y  clausuró   parcialmente   la   investigación  respecto  del  procesado  Sergio  Alexander  Salazar Jaramillo o Delio Alexander Varela Jaramillo, “en relación  con  el  delito  de  hurto  -calificado  y  agravado-  ocurrido  el  tres -3- de  septiembre  del año pasado (1993), donde se afectó el patrimonio económico de  Carmen Victoria Ochoa López” (f. 314).   

Reasignada  la investigación a la Fiscalía  Veinticinco  de  la misma especialidad, por providencia de 21 de febrero de 1994  calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución acusatoria en  contra  del prenombrado, por el delito de hurto calificado y agravado definido y  sancionado  “en  el  Libro  Segundo  del C. Penal, Título XIV, Capítulo 1°,  art.  349, en concordancia con el art. 350, numeral 1°, 351, numerales 6°, 9°  y  10°  y  art.  372,  numeral  1°  del C. Penal”  (fs. 329 y ss.), del  código  de  1980  la  que  al no haber sido impugnada, cobró ejecutoria en esa  instancia.   

El  trámite  del  juicio  correspondió por  reparto  al  Juzgado  Octavo  Penal  del  Circuito,  Despacho  ante  el  cual el  procesado  solicitó  la  terminación  prematura  del  proceso, suscribiendo la  correspondiente   acta   de  aceptación  de  “los  cargos  formulados  en  la  respectiva  resolución  de  acusación:  C.  Penal,  artículos  349,  350-1°,  351-6°-9°-10°  y  372-1°,  esto  es,  HURTO CALIFICADO Y AGRAVADO” (f. 361  vto.),  delito  por  el cual fue condenado a la pena privativa de la libertad de  treinta  y cinco (35) meses de prisión, y a la accesoria de interdicción en el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  igual  lapso  de  la pena  principal (f. 371).   

Al   desatar   el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  defensa, una Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior  de  Medellín  confirmó  el  fallo,  adicionándolo en el sentido de ordenar la  expedición  de  copias  para  que se adelante la investigación que corresponda  “por  la  posible  conducta  atentatoria  de  la  fe  pública”,  que no fue  investigada en este proceso (fs. 399 y ss.).   

3. LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera del artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  el  defensor  del  procesado Delio  Alexander  Varela  Jaramillo  solicita casar parcialmente la sentencia impugnada  por  vía  extraordinaria,  “en  el  sentido  de  reconocer  que al haber sido  derogado  el  numeral 1° del art. 372 del C.P., no se podía haber incrementado  la  pena  en  los  ocho  (8)  meses que se incrementó con base en esa norma”,  debiendo  la  Corte  “ajustar  el  quántum  punitivo,  disminuyéndolo  en la  proporción en cita” (f. 409).   

Considera  la sentencia violatoria de la ley  sustancial,  por  aplicación  indebida del artículo 372.1° del Código Penal,  norma  que  habría  sido  derogada  en forma tácita por la ley 23 de 1991, que  fijó  un  tope  de diez (10) salarios mínimos “para denominar contravención  especial  a  una  conducta atentatoria contra el patrimonio económico cuando no  superaba  tal  límite”,  pues  la  finalidad buscada por el legislador con el  artículo  372.1°  del  Código  Penal  y  la  ley  23  de  1991,  es la misma:  “castigar  más  severamente  a  quien  lesione  más gravemente los intereses  económicos tutelados”.   

Además,  la gravedad por el factor cuantía  fijada  en  la  primera  de  las disposiciones resulta irrisoria “en tanto los  cien  mil  pesos  de  hace  14  años  hoy  tienen  un  valor  muy  reducido”.   

El  recurrente  concluye  que  al formularse  cargos  por el delito de hurto agravado por la cuantía, “se agrava doblemente  la  pena:  primero  en  razón de superar la cuantía los diez salarios mínimos  mensuales  de  la  ley 23 de 1991; segundo, por superar los cien mil pesos a que  alude el numeral 1° del art. 372 del C.P.”   

4.    EL    CONCEPTO    DEL   MINISTERIO  PUBLICO   

El Procurador Delegado solicitó no casar la  sentencia  impugnada, al considerar que “en el ámbito del delito es obvio que  se  mantiene  aparte  el  apoderamiento simple de bienes por valor superior a 10  salarios   mínimos   mensuales,  el  apoderamiento  calificado  de  los  mismos  cualquiera  que  sea  su  cuantía, incluido el rango inferior a los 10 salarios  mínimos  (que abarca la cuantía de 100 mil pesos) para el cual ciertamente que  mantiene  su vigencia el artículo 372.1° del C.P. puesto que su esfera típica  no ha sido afectada por la Ley 23 de 1991”.   

Ya  refiriéndose al caso concreto objeto de  juzgamiento,  precisó que “tratándose de un hecho de hurto calificado por la  violencia  sobre  las  personas  -se las intimidó con un arma-, se tendría que  admitir  que  el rango delictual cubre desde 0 hasta el infinito, caso en el que  opera  la  agravación por la cuantía de cien mil pesos en forma perfecta, pues  aritméticamente  está  dentro del mismo, y jurídicamente no se ha incluido en  el  marco de las tipicidades contravencionales la figura del hurto que prevé el  artículo 350 del C.P.”.   

5. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  ejercicio  del  derecho  a  impugnar  la  sentencia  anticipada  no  puede  dar  pie  a  que  se  desconozcan  los efectos  jurídicos  de  la culminación del trámite abreviado que la misma entraña, ni  a  pasar  por  alto  la  aceptación  de los cargos hecha de manera voluntaria y  libre  por  el  implicado,  con la anuencia de su defensor, pues tal posibilidad  haría   inoperante   ese  mecanismo  de  terminación  prematura  del  proceso.   

La Sala se ha pronunciado al respecto, entre  otras,  en  providencias  de  2 de febrero de 1999 (Mag. Pon. Dr. Jorge Córdoba  Poveda);  10  de febrero de 1999 (Mag. Pon. Dr. Fernando Arboleda Ripoll); 23 de  febrero  de  1999  (Mags. Pon. Dr. Carlos Augusto Gálvez Argote y Dr. Carlos E.  Mejía Escobar), reiterando el siguiente criterio:   

“Por   ello  resulta  razonable  que  el  legislador  prescriba  que,  en  tratándose de estas sentencias de conformidad,  sólo  es  admisible la apelación del procesado y su defensor cuando el recurso  se  refiere  exclusivamente  a  los  temas  de  la  dosificación de la pena, el  subrogado  de  la  condena de ejecución condicional, la obligación del pago de  perjuicios  y  la  extinción  del  dominio sobre bienes (C.P.P., art. 37B, num.  4°).  Implícitamente  advierte  esta  norma  que no se tolera la discusión de  otros   temas,  porque  ello  comportaría  una  retractación  inoportuna,  sin  perjuicio  obviamente del control de legalidad que siempre concierne al fiscal y  al  juez.  Para  guardar la coherencia en la aplicación del derecho en el curso  de  todo  proceso,  la  Corte ha sostenido y reitera que tal restricción en los  asuntos  de  debate  también  impera  en el ejercicio del recurso de casación,  pues  alimentar  la controversia de otras materias en esta sede sería propiciar  la  frustración de la legítima prohibición de retractación de la aceptación  voluntaria  de responsabilidad a través de otro medio legal (la burla de la ley  por  la  misma  ley)  y  el  desconocimiento  de la naturaleza especial de estas  formas  prematuras  de  terminación  del  proceso” (sentencia de 6 de mayo de  1997, Mag. Pon. Dr. Jorge Anibal Gómez Gallego).    

Y   aunque  de  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  Delio  Alexander Varela Jaramillo pueda colegirse una  inconformidad  con  la  dosificación punitiva -que en principio lo habilitaría  para  impugnar  la  sentencia  anticipada-,  lo que realmente se pretende con la  impugnación  extraordinaria  es  controvertir la deducción de la agravante del  artículo  372-1°  del  Código  Penal, aceptada voluntaria y libremente por el  procesado  y  su  defensor   (f.  361  vto.).  Esta  circunstancia  no  fue  avizorada  por  el  representante  del  Ministerio  Público, quien por lo mismo  emprendió  el  estudio  de  fondo  del conflicto normativo planteado, ejercicio  éste   a   todas   luces   improcedente,   dada   la   falta  de  interés  del  censor.   

En  efecto,  si  se  examina  el  acta  de  formulación  y  aceptación  de  cargos  obrante  al  citado folio 361 vto. del  cuaderno  principal,  se  observa  que  frente  a  la redacción de los cargos y  ubicación  típica  del  hecho  bajo  la descripción de los “artículos 349,  350-1,     351-6-9-10     y     372-1,  esto  es, HURTO CALIFICADO Y AGRAVADO” (resaltó la Sala), el  procesado   respondió   “sí   acepto   los   cargos,  mi  responsabilidad  y  culpabilidad”.   

Y  si  la  deducción de la agravante de la  conducta  por  el  factor  cuantía  fue  aceptada  voluntariamente y sin reparo  alguno  por  el  procesado,  mal  puede  ahora  pretender  retractarse  de  ella  invocando,  a  través  de su defensor, un interés que no le asiste, pues ello,  se  reitera,  comportaría  un  desconocimiento de la seguridad jurídica que el  control  de legalidad del trámite abreviado y la sentencia anticipada entrañan  al  pronunciar  la atenuada respuesta punitiva al allanamiento de los cargos con  la  aquiescencia  y  asesoría  del  mismo  profesional  del  derecho  que ahora  patrocina tan desleal e ilegítima retractación.   

Así las cosas, resulta evidente la falta de  interés  del  casacionista  para  acusar  el  fallo  de  segundo grado, pues la  impugnación  lo  que  pretende  es  recoger o rectificar la aceptación libre y  válida  de  los cargos que sirvieron de fundamento a la sentencia, y de contera  no  se  enmarca  en  las  hipótesis  de  excepcional controversia por parte del  procesado  o  su  defensor,  fijadas  por  el  artículo  37B-4° del Código de  Procedimiento  Penal, cuales son “la dosificación de la pena, el subrogado de  la  condena  de  ejecución  condicional,  y  la  extinción  del  dominio sobre  bienes”.   

Y  como  la  Sala  ha  precisado  en  los  pronunciamientos   referidos,   tal   limitación  normativa  al  objeto  de  la  impugnación   por  parte  del  procesado  o  la  defensa  contra  la  sentencia  anticipada   debe  hacerse  extensiva  al  recurso  extraordinario,  pues  éste  constituye   un   mecanismo   de  controversia  de  las  decisiones  judiciales,  concretamente  de  la legalidad de la decisión con que culminan las instancias,  cual es el fallo de segundo grado.   

Se  impone en consecuencia la improsperidad  de  la  censura,  pues para la procedencia de los recursos tanto ordinarios como  del  extraordinario de casación, es requisito indispensable que la impugnación  la  formule  un  sujeto  procesal  facultado  por  la  ley  para controvertir la  voluntad  de  la  jurisdicción, con un interés legítimo que se concreta en el  agravio o perjuicio irrogado con la providencia atacada.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

        RESUELVE   

DESESTIMAR   LA   DEMANDA   DE  CASACION.  En  consecuencia NO CASAR  EL FALLO.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen. Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS                                                CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

JORGE   A.   GOMEZ   GALLEGO                                        EDGAR                  LOMBANA  TRUJILLO                       

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                     NILSON PINILLA PINILLA   

        TERESA RUIZ NUÑEZ   

        Secretaria   

    

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