16910ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     Nº  16910   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON   

Aprobado   Acta   No.  139   

          Santa  Fe  de  Bogotá, D.C., diecisiete (17) de agosto del año dos  mil (2000)   

          VISTOS:   

          Decide  la  Corte  sobre la admisibilidad de la demanda de revisión  presentada  por  el  apoderado  del señor GILDARDO PINEDA ARISTIZABAL contra la  sentencia  del Tribunal Superior de Santa Fe de Bogotá proferida el 3 de agosto  de  1999,  mediante la cual lo condenó por el delito de abuso de circunstancias  de  inferioridad a la pena principal de 16 meses de prisión y a la accesoria de  interdicción de derechos y funciones públicas por igual período.   

         

          HECHOS:   

          Los  esposos  JUAN DE JESUS CUESTA JIMENEZ y ANA BEATRIZ ESPINOSA DE  CUESTA,  ancianos  de 76 y 68 años respectivamente, tenían pendiente una deuda  hipotecaria  sobre  el  inmueble en el que residían, ubicado en la calle 33 Sur  No.  75  B-47; ante la falta de recursos para saldar dicho compromiso decidieron  enajenar  el citado bien con la perspectiva de cambiar su casa por otra de menor  valor,   y   con  el  saldo  que  les  quedara  poder  cancelar  la  obligación  hipotecaria.  Por  esta razón, el 8 de octubre de 1991 suscribieron un contrato  de   permuta   con   GILDARDO   PINEDA   ARISTIZABAL,  en  virtud  del  cual  se  comprometieron  a  entregarle  y  transferirle  la propiedad  de su casa de  habitación,  y éste se obligaba a transmitir a favor de aquellos el derecho de  dominio  sobre  el predio situado en la calle 36 sur No. 74 A-08 y a cancelarles  la suma de diez millones de pesos.   

          Mediante  Escritura  Pública No. 6.709 del 18 de octubre de 1991 de  la  Notaría 21 de esta ciudad, los esposos CUESTA- ESPINOSA le transfirieron el  derecho  de  dominio  sobre  su  vivienda al señor PINEDA ARISTIZABAL, quien de  inmediato  se benefició de los cánones de arrendamiento que en suma superior a  los  $3.800.000  habían consignado los inquilinos que ocupaban parte del citado  predio,   y   que   habían   tomado   en   arriendo   a   los  esposos  CUESTA-  ESPINOSA.   

          GILDARDO   PINEDA   ARISTIZABAL   no  cumplió  con  la  obligación  contractual,  pues  no  les transfirió a los esposos CUESTA-ESPINOSA el dominio  del  inmueble  prometido.  Sólo  accedió  a  ello  en  el mes de mayo de 1995,  después  de  que  fuera  citado a rendir  indagatoria en el proceso que le  iniciara  la  Fiscalía  en  razón de la denuncia que aquellos formularon en su  contra.   

         

         

          LA DEMANDA:   

          La  apoya  el  accionante  en  las  causales  segunda  y  tercera de  revisión   previstas   en   el  artículo  232  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

          1.  Estima  el libelista que la sentencia de los jueces de instancia  fue  dictada  en  un  proceso  “que  no  debía  iniciase”,  toda vez que la  negociación  realizada  por  su  representado PINEDA ARISTIZABAL constituye una  transacción  comercial  de  permuta.  Las  controversias  que  surjan entre las  partes  contratantes,  son del resorte de la jurisdicción civil, conforme a los  Decretos 2019 de 1970, 1400 de 1979 y 2282 de 1989.   

          Por  ello,  de acuerdo con el Código de Procedimiento Penal vigente  para  la  época  de  los hechos (Decreto 050 de 1987, artículos 31 y 34), así  como  con  el  actual  estatuto  procedimental  penal  (Decreto  2700  de  1991,  artículos  35  y 36), le correspondía a la jurisdicción penal haber declarado  la  extinción  de  la  acción  mediante providencia interlocutoria. Afirma que  “el  legislador  dejó  la cesación de procedimiento como una de las causales  de  extinción  de  la  acción  penal  …  Sin  embargo  el Juez y el Tribunal  omitieron  este  deber  legal  llevando  la  actuación  a  su  final resultando  inmersos  con  sus  pronunciamientos  en  asuntos  propios  de  la jurisdicción  civil”.   

          Para  sustentar  la causal invocada, solicita la práctica de prueba  pericial,  con  la que pretende demostrar que el contrato de permuta se realizó  conforme a las leyes vigentes al momento de su suscripción.   

          2.   En   relación   con   la   causal   tercera  afirma  que,  por  desconocimiento  y  porque  no fueron aportados al proceso penal, no se tuvieron  en  cuenta en el debate probatorio los siguientes  documentos, que habrían  servido  para demostrar la inocencia de PINEDA ARISTIZABAL, así como la mala fe  de los segundos permutantes:   

    

* Dos  fotocopias  de  la  matrícula  inmobiliaria  del  predio  entregado  por Cuesta  Jiménez.   

* Un  recibo    de   los   cánones   de   arrendamiento   pagados   por   el   citado  inmueble.   

* Escritura No.4018 de noviembre 2 de 1990.   

* Documentos  que  acreditan  la cancelación de la hipoteca y medidas  de embargo que registraba el bien entregado por Cuesta Jiménez.     

          Estima  que  si  estos  documentos  se  hubieran allegado al proceso  penal,   éste   habría  concluido  con  “cesación  de  procedimiento  o  un  pronunciamiento   inhibitorio,  según  el  momento  de  conocimiento  de  dicha  prueba”.   

          Solicita  se llame a declarar a Cuesta Jiménez y a 6 personas más,  para  que  sus  testimonios  sean tenidos como pruebas de la presente acción de  revisión.   

                     

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE:   

          1.  La  demanda  de  revisión presentada por el defensor del señor  GILDARDO   PINEDA   ARISTIZABAL   no   cumple  con  las  exigencias  formales  y  sustanciales   que   consagran   los   artículos  232  y  234  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  y  en consecuencia se rechaza in limine, como lo autoriza  el artículo 235 ibídem.   

          1.1.  En  efecto,  con  la  demanda  no  se allegó la constancia de  ejecutoria  de  los  fallos  cuya  revisión  se  pretende, tal como lo exige el  numeral  4º.,  inciso  2º.  del  artículo  234 del C. de P. P. La copia de la  sentencia  del  Tribunal  que  se  anexó  al  libelo carece de la constancia de  notificación  a  los sujetos procesales, lo que impide conocer si fue impugnada  en  casación  y,  de  haberlo  sido,  si  fue  sustentado el recurso y al final  resuelto  con  alguna modificación a los fallos de instancia. Por consiguiente,  no  es  posible  establecer  si  la sentencia ha hecho tránsito a cosa juzgada,  obstáculo  que  no es posible subsanar oficiosamente en sede de revisión, dada  la   naturaleza    rogada   de   la  acción.        

          1.2.  Olvida  el  libelista  que  la demanda de revisión debe venir  acompañada  de  las  pruebas  demostrativas de los hechos básicos de la causal  invocada,  según  lo dispone el artículo 234- 4 ibídem. Si bien es cierto que  el  actor  anexa  algunos  documentos, pretende también sustentar los presuntos  “hechos  nuevos”  en  múltiples  testimonios  y  en prueba pericial, que no  aporta con su escrito.   

          1.3.  El  demandante  fundamenta  la  causal 2ª. de revisión en la  presunta  atipicidad  de la conducta desplegada por su representado, al señalar  que  la  misma  constituye  una  simple  controversia  de  carácter contractual  surgida   entre   las   partes  que  suscribieron  la  permuta  comercial,  cuya  dilucidación corresponde a la jurisdicción civil.   

          La  Sala  ha  reiterado  que  al  amparo  de  la  causal  segunda de  revisión   no  es  procedente  hacer  cuestionamientos relacionados con la  adecuación   típica  del  comportamiento,  las  formas  de  culpabilidad,  las  circunstancias  de comisión del hecho, o cualquiera otra que pudiera incidir en  el  proceso  de  individualización judicial de la pena, puesto que las causales  de  extinción de la acción penal a que se refiere dicho motivo son únicamente  la   prescripción,   la  caducidad  de  la  querella,  la  ilegitimidad  en  el  querellante   o   peticionario,   el   desistimiento,   la   conciliación,   la  indemnización  integral  en  los casos en que la ley le asigna a dichas figuras  la  potencialidad de concluir el proceso, la amnistía o el indulto, es decir, a  fenómenos  de demostración objetiva (C.S.J., 10 de diciembre de 1997, M.P. Dr.  Fernando Arboleda Ripoll).   

          1.4.  Tanto  los  documentos que se aportan con la demanda, como las  pruebas  cuya  práctica se solicita, están encaminadas a demostrar la supuesta  atipicidad  de  la  conducta  atribuida  a  PINEDA  ARISTIZABAL,  así  como  su  inocencia,  según  se  desprende  del  cuestionario  dirigido al perito y a los  testigos.  Estos  aspectos  no  revisten  ninguna  novedad, por cuanto ya fueron  objeto  de  debate  y  dilucidación  en el proceso, tal como se advierte en los  fallos de instancia.   

         

          Los  documentos  anexados  por el libelista carecen de la condición  de  novedad  que  exige  la  causal  3ª. del artículo 232 del C. de P. P. para  servir  de  soporte  a la acción de revisión, porque el tema a que apuntan, la  hipoteca  y  la  medida  de  embargo del inmueble recibido por el procesado, fue  motivo  de  discusión y estudio en el proceso. Además, si se mira la relación  de  las  pruebas  documentales  que se tuvieron en cuenta en el fallo de primera  instancia,     encontramos    que    allí    figuran    los    documentos    en  mención.   

          2.  Debe  reiterarse  que  la  demanda  de revisión no puede ser un  alegato   de   instancia,  un  instrumento  jurídico  para  revivir  el  debate  probatorio,  ni es el medio para discutir las apreciaciones que condujeron en el  proceso  al  funcionario  judicial  a  proferir  el  fallo,  como lo pretende el  apoderado  de GILDARDO PINEDA ARISTIZABAL al  hacer planteamientos sobre temas que fueron materia de análisis  por  parte  de  los  jueces  de  1ª. y 2ª. Instancias, como los relativos a la  tipicidad  del comportamiento del procesado, su responsabilidad, así como sobre  la valoración del caudal probatorio  aportado al proceso.   

          3.  Las  razones expuestas son más que suficientes para que la Sala  no pueda admitir la demanda de revisión estudiada.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

         RESUELVE   

         1.  Reconocer  al  doctor  HECTOR  ALFONSO  CARVAJAL  LONDOÑO  como  apoderado  de  GILDARDO PINEDA ARISTIZABAL, en los términos descritos en el respectivo poder.   

          2.            Rechazar   in   límine    la   demanda   de  revisión  presentada  por  el  apoderado  del  sentenciado  GILDARDO  PINEDA ARISTIZABAL.   

                     

          Notifíquese  y  Cúmplase              

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  ENRIQUE CORDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                     JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES            CARLOS E.  MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON            NILSON E.  PINILLA PINILLA   

TERESA    RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria     

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