16902mar1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16902  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                  Aprobado acta No. 51    

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa Fe de Bogotá, D. C., tres de abril del  año dos mil.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  del   recurso   extraordinario   de  casación  discrecional  intentado  por  el  Procurador  316  Judicial  II  en lo Penal en el proceso que se sigue al Soldado  del  Ejército  Nacional  FERNANDO  MARTINEZ VILLADA con fundamento en el inciso  tercero  del  artículo  218  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  contra la  sentencia  emitida  por  el  Tribunal  Superior  Militar,  mediante  la  cual lo  condenó  a  la  pena  principal de seis meses de prisión como autor penalmente  responsable del delito de fuga de presos.   

          Antecedentes.   

1.-  Habiendo  sido condenado el Soldado del  Ejército  Nacional  FERNANDO  MARTINEZ  VILLADA, en primera y segunda instancia  por  el  Comando  del Batallón de Artillería No. 2 “La Popa” y el Tribunal  Superior  Militar,  respectivamente,  a la pena principal de siete meses de  arresto  por  el  delito  militar  de  deserción, fallo del cual fue notificado  personalmente  el  2  de  abril de 1998, cuya pena se encontraba purgando en las  instalaciones  de  la  citada  Unidad  Militar  con sede en Valledupar, el 12 de  julio  siguiente  se  fugó  del sitio de su reclusión,  hecho éste   puesto  en  conocimiento  de  la  jurisdicción  por  el  Capitán CARLOS MUÑOZ  VILLAQUIRA.   

Abierta  la  investigación  por  el Juzgado  Quince  de  Instrucción  Penal  Militar  (fl. 5), previo emplazamiento mediante  edicto,  se lo declaró persona ausente designándosele defensor de oficio quien  tomó  posesión  del  cargo  (fl.  62  y  ss),  y posteriormente se definió su  situación  jurídica  con medida de aseguramiento de caución prendaria (fl. 65  y  ss),  la  que días más tarde fue modificada por la de detención preventiva  (fls. 81 y ss).   

Por  auto  proferido el tres de marzo de mil  novecientos  noventa  y  nueve,  (fl.  103),  el  Comando del  Batallón de  Artillería  No.  2  “La  Popa” declaró la iniciación del juicio, y previo  traslado  para  alegar  (fl. 105), el veintiuno de abril siguiente puso fin a la  instancia  condenando  al  procesado  a  la pena principal de siete (7) meses de  prisión  y  las  accesorias  de separación absoluta de las Fuerzas Militares e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por igual término al de la  privación  de  la  libertad,   por  encontrarlo penalmente responsable del  delito  de  fuga  de presos (fls. 113 y ss.), mediante sentencia que el Tribunal  Superior  Militar  modificó  en  el  sentido  de  imponerle  seis  (6) meses de  prisión  en  lugar  del  término  de  privación  de  libertad deducido por la  primera  instancia,   y  confirmó  en  sus restantes partes al conocer por  vía  del  grado  jurisdiccional  de  consulta  (fls.  129  y  ss.).     

Contra   este   fallo,   en   el  acto  de  notificación  personal,  el Procurador 316 Judicial II en lo Penal, manifestó:  “Recurriré  en  casación  discrecional”  (fl.  141  vto.),  siendo esta la  razón  por la cual el ad quem dispuso el envío del diligenciamiento a la Corte  (fl. 144).   

          SE CONSIDERA.   

De  conformidad  con  el  inciso tercero del  artículo  218  del  Código de Procedimiento Penal, el Procurador, su delegado,  el  Procesado  o  su defensor, tienen facultad para impugnar extraordinariamente  aquellas  sentencias  de  segunda instancia respecto de las cuales no procede la  casación común.   

El  recurso excepcional debe ser interpuesto  dentro  de  los  quince días siguientes a la última notificación del fallo de  segundo  grado  (art.  223  C.  P.  P.), con la expresión nítida, en ese mismo  intervalo,  de  las razones que animan su proposición, las cuales no pueden ser  otras  que  la necesidad de desarrollo de la jurisprudencia sobre un determinado  tópico,  o en guarda de los derechos fundamentales que se consideran resultaron  transgredidos  en  la  actuación,  únicos  motivos  por  los  cuales puede ser  admitido por la Corte.          

Según    lo    tiene   establecido   la  jurisprudencia,   aunque  “este  deber  de  fundamentar  el  recurso,  así  sea  sumariamente   pero   con   absoluta   claridad,   no   se   encuentra  previsto  normativamente,   la  doctrina  ha  impuesto  esta  carga  como  presupuesto  de  admisibilidad  pues  de  obviarse  este  requisito,  se  llegaría al absurdo de  considerar  que  fue  voluntad  del legislador extender sin condición alguna un  recurso  excepcional  a  toda clase de sentencias, a manera de tercera instancia  de  plena  justicia,  cuando  por  su propia naturaleza es medio de impugnación  rogado,  en  clara  paradoja  donde  lo  excepcional sería general, negando las  posibilidades  de  interpretación  sistemática  para hacer operable la figura”  (auto de abril 10 de 1997).   

Pacíficamente también ha sostenido que “si  bien  la  intención  de  recurrir por esta vía debe exteriorizarse por escrito  presentado  durante  el término establecido para la ejecutoria de la sentencia,  para  que  el  recurso  se  entienda debidamente interpuesto, los fundamentos de  todas  maneras  han  de  ser  puestos en conocimiento dentro de los quince días  siguientes  a  la  última notificación, esto es, antes de vencerse el término  previsto  en  la  ley para que adquieran firmeza los fallos de segundo grado”.   

“Lo  contrario  sería  suponer  que la sola  manifestación  oportuna  de  interponer el recurso, interrumpe la ejecutoria de  la  decisión que se pretende objetar y autoriza al recurrente para presentar su  argumentación  impugnatoria en cualquier tiempo, lo cual riñe abiertamente con  el  principio  de  preclusión  de  los  términos  que  la  ley  otorga para el  ejercicio  de  los  derechos  por  los  sujetos procesales y la seguridad que la  ejecutoria  brinda  a  las  decisiones  judiciales, pues la sola exposición del  deseo  de  recurrir,  no  genera  ningún efecto jurídico dentro del respectivo  proceso,  ni  obliga  a  la Corte que motu proprio revise la decisión judicial”  (Auto septiembre 18/97).   

Para el caso concreto, observa la Sala que si  bien  en la oportunidad legalmente prevista el Procurador 316 Judicial II Penal,  exteriorizó  su intención de acudir a la casación discrecional, este deseo no  lo  materializó  en  la  actuación pues guardó silencio sobre las razones por  las cuales la Corte habría de conceder el recurso.   

Entonces, como el recurrente no expresó los  motivos  de su impugnación dejando fenecer así la oportunidad para hacerlo, no  queda         alternativa         distinta         a         rechazar         la  pretensión.                   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

          R E S U E L V E:   

RECHAZAR el recurso  extraordinario  de  casación  discrecional  intentado  por  el  Procurador  316  Judicial  II  en  lo  Penal, en el proceso que se sigue al Soldado del Ejército  Nacional FERNANDO MARTINEZ VILLADA.   

Devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de  origen.   

Notifíquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   JORGE  E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE            JORGE  A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO         O.        PEREZ  PINZON               NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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