16705nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16705  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado Acta No. 187  

          Bogotá,  D.C.,  primero (01) de noviembre del año dos mil (2.000).   

VISTOS  

          Procede   la   Corte   a  emitir  concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano HÉCTOR MARIO  LONDOÑO  VÁSQUEZ,  elevada  por  el  Gobierno de los  Estados Unidos de América, a través de su Embajada en Bogotá.   

         

ANTECEDENTES   

          El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de América, a través de su  Embajada  en  nuestro  país,  mediante  Nota  Verbal  No.  1207 del 26 de   noviembre  de  1999,  formalizó  la  solicitud  de  extradición  del ciudadano  colombiano HÉCTOR MARIO LONDOÑO VÁSQUEZ,  capturado  el  13 de octubre del mismo año en cumplimiento de la  resolución  del  11 de octubre de 1999  expida por  el Fiscal General  de la Nación.   

         

DOCUMENTOS  ALLEGADOS   

          Con  la Nota Verbal No. 1207 de la Embajada de los Estados Unidos de  América   (Anexo   1,  fol.  38)  se  aportaron,  previamente  traducidos,  los  siguientes documentos:   

          1.  Nota  Verbal  No.  1054   del  7  de octubre de 1999, de la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante  la cual solicita la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  MARIO  LONDOÑO VÁSQUEZ, también conocido  como  “El Negro”, ciudadano colombiano nacido en Pereira, Risaralda, titular  de  la cédula de ciudadanía No. 70.875.766, expedida en la Estrella, Antioquia  (Anexo 1, fol.5).   

          2.  Resolución  del  11  de octubre de 1999, expedida por el Fiscal  General  de  la  Nación,  por  la  cual  se  decreta  la  captura  con fines de  extradición  de HÉCTOR MARIO LONDOÑO VÁSQUEZ, identificado con la cédula de  ciudadanía  No.  70.875.766  de  la  Estrella,  Antioquia  (Anexo  1, fol. 13).   

         

          3.  Documentos  relacionados  con  la  aprehensión  de Héctor  Mario  Londoño  Vásquez   y  otras  personas,  ocurrida  el  13  de  octubre  de 1999 en las ciudades de  Medellín, Cali y Bogotá (Anexo 1, fls. 18 a 27).   

          4.  La  Coordinadora  del  Area  de  Traducciones  del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  certificó  que  las  notas  verbales  procedentes de la  Embajada  de  los  Estados  Unidos de América fueron traducidas en forma fiel y  completa en todas sus partes (Anexo 1, fol.45).    

          5.  La  Oficina  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores  conceptuó  que  “por  no  existir  Convenio  aplicable  al  presente caso, es  procedente  obrar  de  conformidad  con  las  normas  pertinentes del Código de  procedimiento Penal Colombiano” (Anexo 1, fol.47).     

          6.  Declaraciones rendidas bajo juramento ante el Tribunal Distrital  de   Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Florida,  División  de  Fort  Lauderdale,  por  THERESA M.B. VAN VLIET, Fiscal Federal Auxiliar Especial de la  Oficina  de  la  Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida y PAUL K. CRAINE,  Agente  Especial de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) ( Anexo 2,  fls. 136 y 199).   

          7.  Cuarta  resolución  de  acusación, No. 99-6153 CR- RYSKAMP (s)  (s)  (s)  (s),  dictada  el 18 de noviembre de 1999 en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el Distrito Sur de Florida, División de Fort Lauderdale,  mediante  la  cual  se  acusa  al  señor  LONDOÑO  VÁSQUEZ por los delitos de  “concierto  para distribuir y poseer con la intención de distribuir cinco (5)  kilogramos  o  más  de  cocaína  (Título  21,  Código de los Estados Unidos,  Secciones  841  (a)  (1)  y  846), “concierto para importar cinco kilogramos o  más  de  cocaína  (Título  21, Código de los ESTADOS Unidos, Secciones 952 y  963,  y “concierto para lavar dinero”   (Título 18 del Código de  los  Estados  Unidos,  Sección  1956  (a)  y  (h) y Sección 1957 (a) (Anexo 2,  fl.  172 a 183).   

          8.  Orden  de  arresto en contra de Héctor Mario Londoño Vásquez,  expedida  por un Juez Magistrado del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos,  Distrito   del   Sur  de  Florida,  el  30  de  septiembre  de  1999  (Anexo  2,  fl.147).   

          9.  Transcripción de las disposiciones legales aplicables (Anexo 2,  fl. 185 a 197).   

         

PRUEBAS  SOLICITADAS   

          Mediante  providencia  del  13  de  septiembre del año en curso, la  Sala  negó  las pruebas solicitadas en forma extemporánea por el apoderado del  ciudadano Héctor Mario Londoño Vásquez.   

         

ALEGATOS   DE   LA  DEFENSA   

          Considera  el defensor de Londoño Vásquez que la Corte debe emitir  concepto negativo, por las siguientes razones:   

          1.  Las  interceptaciones  de  los  “abonados  telefónicos” que  sirven  de sustento a la resolución de acusación (Indictment) proferida por la  justicia  de  los Estados Unidos de América al parecer fueron realizadas por la  Fiscalía  General  de  la  Nación y los Organismos de Seguridad de Colombia y,  por  lo  tanto,  tenían  que  haberse ceñido a las normas legales que rigen en  nuestro  país.  En el INDICTMENT se debieron aportar las respectivas peticiones  formales,  incluyendo  la  dirigida a la Dirección Nacional de Fiscalías (Art.  351  del  C.  de P. P.), las resoluciones pertinentes, así como los números de  los  abonados,  sus  direcciones, indicando dónde se hicieron las grabaciones y  relacionar  el  nombre de las personas supuestamente involucradas. Esta omisión  genera  muchas  dudas  acerca  de  la legalidad de los trámites cumplidos en la  solicitud de extradición.   

          Agregó  que  si  en la nota verbal mediante la cual se solicitó la  detención  de  Londoño  Vásquez  con  fines  de  extradición  “también se  ordenó   la   incautación  de  elementos  u  objetos  comprometedores  en  sus  actividades  de  narcotráfico”,  ello  significa  que  la prueba que posee el  Gobierno de los Estados Unidos no es tan contundente.    

          2.  La  resolución  acusatoria proferida por las autoridades de los  Estados  Unidos  no  reúne  las exigencias del artículo 551-2 del C. de P. P.,  pues  el  Indictment  correspondiente  a  su  mandante  hace relación a delitos  “intemporales  e  inespaciales”. El estado requirente acomodó a su arbitrio  las  fechas en que presuntamente se cometieron los delitos por los que solicitó  la  extradición, situándolos curiosamente a partir del 17 de diciembre de 1997  y  hasta fecha próxima al 30 de septiembre de 1999. No se indica ninguna prueba  que  sitúe  la  comisión  de  los  delitos en los Estados Unidos, apenas si se  sugiere  que  el  tráfico de estupefacientes pudo ser cometido en la República  de  México.  Considera  que esta circunstancia torna ilegítima la petición de  extradición  hecha  por  los Estados Unidos, pues atenta contra el principio de  la soberanía estatal.   

          3.  No  se satisface el requisito previsto en el artículo 551-1 del  C.  de  P.  P.,  pues   los  requisitos  formales  y  sustanciales  para la  expedición  del  “Indictment” difieren mucho de las exigencias establecidas  en  el  artículo  441  ibídem,  para  el  proferimiento  de  la resolución de  acusación.  Por  ello,  no  es  posible  pregonar  la  equivalencia  de  dichas  determinaciones.   

          4.   Héctor   Mario   Londoño   Vásquez  fue  vinculado  mediante  indagatoria  el 6 de noviembre de 1997 a un proceso penal en Colombia por hechos  similares  a  los  que  le  atribuye  la justicia de los Estados Unidos. Ello lo  ubica  dentro  de  la  prohibición de extradición prevista en el artículo 565  del C. de P. P.    

         

             

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

          La  señora  Procuradora  Primera  Delegada  para la Casación Penal  considera  que la solicitud de extradición reúne todos los requisitos para que  la  Corte  emita  concepto  favorable en el caso en estudio, como son la validez  formal  de  la  documentación presentada por el Gobierno de los Estados Unidos,  la  plena identidad de la persona solicitada, la doble incriminación y mínimos  punitivos,  así  como  la  equivalencia  del  “Indictment” estadounidense a  nuestra Resolución de Acusación.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          1.  Como  quiera  que en el caso que convoca la atención de la Sala  el  Gobierno Nacional conceptuó sobre la ausencia de  convenio  aplicable en materia de extradición con el país solicitante (Estados  Unidos  de  América),  y  señaló  la  consecuente  aplicación  de las normas  contenidas  en el Código de Procedimiento Penal en relación con dicho tema, la  Sala  abordará  el  estudio  de  los aspectos sobre los cuales debe edificar su  concepto,  de  conformidad  con  lo  previsto  en  el artículo 558 ejusdem, que  dispone:   

          “La  Corte  fundamentará  su concepto en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de  la  identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere el caso, en el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos”.   

          Por   consiguiente,  el  análisis  que  hará  se  limitará  a  la  constatación  de  los  aspectos  referidos, pues, como en forma reiterada lo ha  señalado,  no  le  corresponde  pronunciarse  sobre  la  responsabilidad  de la  persona  requerida  en extradición, ni sobre el contenido o la legalidad de los  fundamentos  probatorios  que  le  sirven de soporte a la resolución acusatoria  proferida  por  el país requirente, ni sobre las circunstancias de tiempo, modo  o  lugar  en  que  se  cometieron  los hechos delictivos, ni sobre los presuntos  vicios  que  se  hubieren  presentado  en  el trámite administrativo, según lo  sugiere el defensor en su alegato de conclusión.   

          Con   relación   al  análisis  de  la  responsabilidad  penal  del  requerido en extradición, dijo la Sala:   

“Siendo  que este proceso de comparación  es  únicamente  formal,  de  él  se  excluye verificar si el Estado requirente  cuenta  con  la  prueba  necesaria  para demostrar la tipicidad de las conductas  atribuidas  al  reclamado,   si con ellas efectivamente se puso en riesgo o  se  lesionó  el  bien  jurídico  protegido,  y  si  el  procesado  actuó  con  culpabilidad;  ya  que en este trámite la Corte no actúa como instancia de las  autoridades  extranjeras, por tanto no se pronuncia sobre la responsabilidad del  reclamado,  ni  en  relación  con  el  acierto  o desacierto de sus decisiones,  materias  que  le  corresponde  definir  a los funcionarios judiciales del país  requirente en el proceso génesis de la reclamación”.   

“Es  obvio  que  de  pronunciarse la Sala  sobre  estos  tópicos  se  inmiscuiría  en  los  asuntos  internos  del  país  requirente,     violando     su    soberanía”.1   

                       Con  esta  posición  coincide enteramente el criterio expuesto por la Corte Constitucional  en reciente pronunciamiento. Dijo:   

“…  el acto mismo de la extradición no  decide,  ni  en  el  concepto  previo,  ni  en su concesión posterior, sobre la  existencia  del  delito,  ni  sobre  la autoría, ni sobre las circunstancias de  tiempo,  modo  y lugar en que se cometió el hecho, ni sobre la culpabilidad del  imputado,  ni  sobre  las  causales  de  agravación o diminuentes punitivas, ni  sobre  la  dosimetría  de  la  pena,  todo  lo  cual  indica que no se está en  presencia  de  un  acto  de  juzgamiento,  como quiera que no se ejerce función  jurisdicente”.   

“Entrar  en  una  controversia  de  orden  jurídico  como  si  se  tratara  de  un  acto  jurisdiccional,  implicaría  el  desconocimiento  de  la  soberanía del Estado requirente, como quiera que es en  ese  país  y  no  en  el requerido en donde se deben debatir y controvertir las  pruebas  que  obren  en  el  proceso  correspondiente,  de  conformidad  con las  disposiciones  sobre  Derecho Internacional Humanitario y con las normas penales  internas del Estado extranjero”.   

“(…)  la  Corte  Suprema de Justicia en  este  caso  no  actúa  como  juez, en cuanto no realiza un acto jurisdiccional,  como  quiera  que  no  le  corresponde  a  ella  en  ejercicio  de esta función  establecer  la  cuestión fáctica sobre la ocurrencia o no de los hechos que se  le  imputan a la persona cuya extradición se solicita, ni las circunstancias de  modo,  tiempo y lugar en que pudieron ocurrir, ni tampoco la adecuación típica  de  esa  conducta a la norma jurídico- penal que la define como delito, pues si  la  labor  de  la  Corte  fuera  esa,  sería ella y no el juez extranjero quien  estaría  realizando  la  labor  de  juzgamiento”.2   

          2.   Precisado lo anterior, verificará la Sala si la solicitud  de  extradición  en  estudio cumple con los requisitos mínimos que se señalan  en el artículo 558 Código de procedimiento Penal.   

        2.1.  Validez  formal de la documentación  presentada.   

         Esta  primera  exigencia se cumple cabalmente. La cuarta resolución  acusatoria  proferida  el  18 de noviembre de 1999 en contra del señor LONDOÑO  VÁSQUEZ  por  un  Gran  Jurado Federal en el Distrito Sur de Florida, División  Fort  Lauderdale, que sirve de fundamento a la solicitud formal de extradición,  aparece  autenticada  por  el Secretario Adjunto del Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Florida.  Los  testimonios jurados  (affidavits)  de  THERESA  M.B.  VAN  VLIET,  Fiscal  Federal  Auxiliar  para el  Distrito  Sur  de  Florida,  y  PAUL  K.  CRAINE,  Agente Especial de la Agencia  Antidrogas  de  los  Estados  Unidos (DEA), fueron rendidos ante ANN E. VITUNAC,  Juez  Federal  de  Instrucción de los Estados Unidos, y sus firmas avaladas por  MARY  B.  TROLAND, Directora de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  Criminal,  del  Departamento  de  Justicia de los Estados Unidos de América. La  firma  de  este  funcionario  fue  autenticada por la señora JANET RENO, Fiscal  General  de los Estados Unidos, y el señor STROBE TALBOTT, Secretario de Estado  hizo  lo  propio  respecto  de la documentación proveniente del Departamento de  Justicia.   Por   su   parte,   TERNESIA   CRAWFORD,  Funcionario  Asistente  de  Autenticaciones  del  Departamento  de Estado, avaló la firma del Secretario de  Estado,  y  la de éste es autenticada por la Cónsul de Colombia en Washington,  D.C.,  cuya impronta es refrendada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia. (Anexo 2, fols. 1- 5).   

        La  solicitud de extradición del ciudadano colombiano HECTOR  MARIO  LONDOÑO  VÁSQUEZ se hizo  por  la  vía  diplomática  y  en la expedición, trámite y traducción de los  citados  documentos se cumplieron los ritos formales de legalización prescritos  por   las   normas   del  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América.  Por  consiguiente,  se  cumple  el  primer  requisito  del  concepto que compete a la  Corte,  de  conformidad  con  lo  previsto  en  el artículo 259 del C. de P. C.  modificado  por  el  artículo  1º  Numeral.  118  del  D.E.  2282 de 1989, que  dispone:   

“Los  documentos  públicos otorgados en  país  extranjero  por  funcionario  de  éste  o con su intervención, deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la  república,  o  en su defecto por el de una nación amiga, lo cual hace presumir  que se otorgaron conforme a la ley del respectivo país”.   

         2.2.      Plena     identidad     del  reclamado.   

        En  los  documentos  presentados  por  el  Gobierno  de los Estados  Unidos  se  indican  los  datos  biográficos  del  señor LONDOÑO VÁSQUEZ, se  adjunta  una fotografía y se afirma que es titular de la cédula de ciudadanía  número  70.875.766,  expedida  en  la  Estrella  (Antioquia), nacido en Pereira  (Risaralda)  el  4  de noviembre de 1960 (Anexo 1, fol.2 y 9; Anexo 2, fol.358).  Esta  información  no  solo  no ha sido desvirtuada por LONDOÑO VÁSQUEZ ni su  defensor,  sino que aquel la refrenda en sus manifestaciones en este trámite en  cuanto  se  identifica  como  HÉCTOR  MARIO LONDOÑO  VÁSQUEZ,  titular  de  la cédula de ciudadanía No.  70.875.766,  expedida  en  La  Estrella,  Antioquia  (Cuaderno Corte, fol. 7), y  coincide  con  los  datos  contenidos  en  la  orden  de captura expedida por la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  así como en el oficio mediante el cual la  Policía  Nacional  informa  sobre  su  aprehensión,  donde  se  indica  que el  capturado  responde  al  nombre de HÉCTOR MARIO LONDOÑO VÁSQUEZ, identificado  con  la  cédula de ciudadanía No. 70. 875.766 de Medellín (Anexo 1, fol. 13 y  22).   

        En  conclusión, a pesar de las inconsistencias en relación con el  lugar   de  nacimiento  y  la  ciudad  donde  le  fue  expedida  la  cédula  de  ciudadanía,  no existe duda alguna respecto de la plena identidad de la persona  requerida en extradición.   

        2.3.      Principio     de     doble  incriminación.   

         De  conformidad  con  el  artículo  549 numeral 1º. del Código de  Procedimiento  Penal,  “para que pueda ofrecerse o concederse la extradición,  se  requiere  que  el hecho que la motiva también esté previsto como delito en  Colombia  y  reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea inferior a cuatro años”.   

        Los  cargos que los Estados Unidos de América le formulan al señor  LONDOÑO   VÁSQUEZ  en  la  cuarta  acusación  del  Gran  Jurado para el Distrito Sur de Florida, División  Fort Lauderdale, del 18 de noviembre de 1999, expresan:   

CARGO  II. “A  partir  del 17 de diciembre de 1997 o fecha próxima, hasta el 4 de noviembre de  1999  o fecha próxima, en los condados de Broward y Dade, en el Distrito Sur de  la  Florida,  en  la  república  de  Colombia,  Las  Bahamas,  la República de  México,   y   en   otros   lugares,  los  acusados  (…)  con  conocimiento  e  intencionalmente,   se   combinaron,   conspiraron,  confederaron  y  accedieron  mutuamente  y  con  personas  conocidas  y  desconocidas  al  Gran  Jurado, para  distribuir  y  poseer  con el intento de distribuir, cinco (5) kilogramos o más  de  una  mezcla  y  substancia conteniendo una cantidad perceptible de cocaína,  una  substancia  narcótica controlada de la tabla II, en violación del Título  21 del Código de los Estados Unidos, Sección 841 (a) (1)”.   

“Todo  en  violación del Título 21 del  Código de los Estados Unidos, Sección 846”.    

     

         La  sección 846 del título 21 del Código de los Estados Unidos de  América,   que   describe  el  delito  de  intento  y  conspiración,  prescribe:  “Cualquier  persona  que  intente  cometer  o  conspire  para  cometer  cualquier  delito  definido  en el  presente  sub  Título  estará  sujeta  a  las mismas penas definidas para este  mismo  delito,  siendo  la  interpretación  del  delito el objeto del intento o  conspiración” (Anexo 2, fol.187).    

         La  sección  841 (a) (1) del Título 21, sanciona  a quien “  (1)  fabrique,  distribuya  o  reparta,  o posea, con la intención de fabricar,  distribuir  o  repartir,  una  substancia  controlada”.  Constituye  el objeto  material  de  la  conducta  “5  kilogramos  o más de una mezcla contentiva de  substancia  con  cantidad  detectable  de  hojas  de  coca, cocaína, sus sales,  isómeros  ópticos  y geométricos o sales de isómeros. La persona que incurra  en  este ilícito “deberá ser sentenciada a un período de encarcelamiento el  cual  no  podrá  ser  menor  a 10 años ni mayor a cadena perpetua” (Anexo 2,  fol.186).   

           Esta  conducta  corresponde  a  la que nuestra normatividad define  como    concierto    para   delinquir   en  el artículo 186 del Código Penal, en los siguientes términos:  “Cuando  varias personas se concierten con el fin de cometer delitos, cada una  de  ellas  será penada por ese sólo hecho, con prisión de tres (3) a seis (6)  años”.  Si,  como  ocurre  en  este  caso,  el  concierto se orienta hacia el  narcotráfico,  la sanción será de prisión de diez (10) a quince (15) años (  artículo   186  C.  P.  modificado  por  las  leyes  365  de  1997  y  589  del  2.000).   

CARGO   III.  “A  partir  de  o  alrededor  de 17 de diciembre de  1997,  hasta  o alrededor del 4 de noviembre de 1999, en los condados de Broward  y  Dade,  en  el  Distrito  Sur de la Florida, en la república de Colombia, Las  Bahamas,  la  República  de México, y en otros lugares, los acusados (…) con  conocimiento  e  intencionalmente,  se  combinaron,  conspiraron, confederaron y  accedieron  mutuamente  y  con personas conocidas y desconocidas al Gran Jurado,  para  importar  dentro de los Estados Unidos desde un lugar fuera del mismo, una  cantidad  de  cinco (5) kilogramos o más de una mezcla y substancia conteniendo  una  cantidad  perceptible  de cocaína, una substancia narcótica controlada de  la  tabla  II,  en  violación del Título 21 del Código de los Estados Unidos,  Sección 952”.   

“Todo  en  violación del Título 21 del  Código de los Estados Unidos, Sección 963”.   

         

                   El Título  21,  Sección  963,  del  Código  de  los  Estados Unidos describe el delito de  Intento     y    Conspiración    para    importar  drogas,   así:  “Cualquier  persona  que  intente  cometer  o  conspire  para  cometer  cualquier  delito  definido  en el presente  subtítulo  estará  sujeto  a las mismas penas definidas para ese mismo delito,  para  lo  cual  la  perpetración  del  delito  fue  el  objeto  del  intento  o  conspiración” (Anexo 2, fol.191).   

        La  sección  952  del  título 21 trata del delito de Importación     de     substancias    controladas.    De  conformidad  con  la  Sección  960  del mismo título, la pena  prevista  para  el  delito  de  importación  o  exportación  de una substancia  controlada   (5  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  contentiva  de  substancia  con  cantidad detectable de hojas de coca, cocaína,  sus  sales,  isómeros  ópticos  y geométricos o sales de isómeros) no podrá  ser  menor a 10 años de encarcelamiento ni mayor a cadena perpetua” (Anexo 2,  fol. 190, 192).   

         Al  igual  que  el cargo anterior, esta conducta está tipificada en  nuestro  país  en  el  artículo 33 de la ley 30 de 1986 (Modificado por la ley  365  de  1997,  art.17),  que sanciona con pena de prisión de seis (6) a veinte  (20)  años  al  que “ sin permiso de autoridad competente, salvo lo dispuesto  sobre  dosis  para  uso  personal,  introduzca al país, así sea en tránsito o  saque de él (…) droga que produzca dependencia”.     

        CARGO  IV.” A  partir  del 17 de diciembre de 1997 o fecha próxima, hasta el 4 de noviembre de  1999  o fecha próxima, en los condados de Broward y Dade, en el Distrito Sur de  Florida,  en la República de Colombia, Las Bahamas, la República de México, y  en  otros  lugares,  los  acusados (…) con conocimiento e intencionalmente, se  combinaron,  conspiraron,  confederaron  y accedieron, mutuamente y con personas  conocidas  y  desconocidas  al Gran Jurado, llevar a cabo los siguientes delitos  en contra de los estados Unidos”:   

                 “1. Llevar  a  cabo  e  intentar  llevar a cabo  transacciones financieras afectando el  comercio  interestatal  y  extranjero  las  cuales involucraron las ganancias de  actividades  ilegales  especificadas, tal como el término se encuentra definido  en  el Título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a) (7) (i) y  (C),  y  que  el  acusado tenía conocimiento de que la propiedad involucrada en  las  transacciones  financieras,  esto  es,  fondos  e  instrumentos monetarios,  incluyendo  moneda  de  los  Estados  Unidos, representaba la ganancia de alguna  forma  de  actividad  ilegal,  con  el  intento  de promover el llevar a cabo la  actividad  ilegal  específica,  en violación del Título 18 del Código de los  Estados Unidos, Sección 1956 (a) (1) (A) (i)”.   

                

                 “2. Llevar  a  cabo e intentar llevar a cabo transacciones financieras afectando el comercio  interestatal  y  extranjero  el  cual  involucró  la  ganancia  de  actividades  ilegales  especificadas,  tal  como  el  término  se  encuentra  definido en el  Título  18  del  Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a) (7) (B) (i) y  (C),   teniendo  conocimiento  ambos  de  que  las  transacciones  habían  sido  concebidas  en  su  totalidad  o en parte para esconder y ocultar la naturaleza,  localización,  fuente,  propiedad  y  control de la ganancia de las actividades  ilegales  especificadas,  y  que  el  acusado  tenía  conocimiento  de  que  la  propiedad  involucrada  en  las  transacciones  financieras,  esto  es, fondos e  instrumentos  monetarios,  incluyendo moneda de los Estados Unidos, representaba  la  ganancia  de  alguna  forma de actividad ilegal en violación del Título 18  del Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a) (1) (i) y”   

                 “3. Dentro  de  los  estados  Unidos, con conocimiento, involucrarse e intentar involucrarse  en  una  transacción monetaria con propiedad criminalmente obtenida la cual (1)  tiene  un  valor  mayor  de  $10.000.00  en  moneda  de los estados Unidos y (2)  proviene  de  actividades  ilegales  especificadas,  tal  como el término está  definido  en  el  Título  18  del  Código de los Estados Unidos, Sección 1957  (a)”.   

        “Todo  en  violación  del  título 18 del Código de los Estados  Unidos, Sección 1956 (h)” (Anexo 2, fol. 182 a 184)”.   

        El  título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 1956, que  regula     lo     relativo     al    “lavado    de  dinero”,     dispone     en     los     literales  pertinentes:   

         “(a)  (1)  Cualquier  persona que teniendo previo conocimiento de  que  una  propiedad  involucrada  en  una  transacción financiera representa el  producto  de  alguna  forma  de  actividad  ilegal,  lleva  a  cabo  o  tiene la  intención  de  llevar a cabo semejante transacción financiera la cual de hecho  incluye el producto de una acción ilícita específica”-   

“(A)  (i)  con  la  intención de llevar  adelante una actividad ilegal específica;…o”   

    

“(i)   a   esconder   o  disfrazar  la  naturaleza,  lugar, fuente, propiedad o control de las ganancias producto de una  actividad ilegal específica; o…”   

“Será  sancionada  con multa no mayor a  $500,000  o  el  doble del valor del instrumento monetario o fondos involucrados  en  la  transportación,  transmisión.  O  transferencia  cualquiera que sea la  cantidad  mayor,  o  encarcelamiento por un período no mayor de veinte años, o  ambos”.                           

“(1) El término “cualquier persona que  teniendo   previo   conocimiento   de  que  una  propiedad  involucrada  en  una  transacción  financiera  representa  las  ganancias producto de alguna forma de  actividad  ilegal”  significa  que  la  persona  tenía conocimiento de que la  propiedad  involucrada  en  la transacción representaba la ganancia producto de  alguna  forma, aunque no necesariamente cuál forma, de actividad que constituye  un  delito bajo la ley estatal, federal, o extranjera, independientemente de que  dicha  actividad  se encuentre o no especificada en el párrafo (7)” (Anexo 2,  fol. 195).   

                

         La  conducta  delictiva  a  que  hace alusión este cargo (lavado de  dinero),  en  Colombia  se  halla  tipificada por el artículo 247 A del Código  Penal  (Adicionado  por  la  Ley  365 de 1997, artículo 9º), en los siguientes  términos:   

         “Lavado   de   activos.  El  que  adquiera,  resguarde,  invierta,  transporte,  transforme,  custodie  o  administre  bienes  que  tengan  su  origen  mediato o inmediato en  actividades   de  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  secuestro  extorsivo,  rebelión  o  relacionadas  con el tráfico de drogas  tóxicas,  estupefacientes o sustancias sicotrópicas,  le  dé  a  los  bienes  provenientes  de dichas actividades  apariencia de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o encubra la verdadera naturaleza, origen,  ubicación,  destino,  movimiento  o  derechos  sobre  tales  bienes,  o realice  cualquier  otro  acto para ocultar o encubrir su origen ilícito incurrirá, por  ese  solo  hecho, en pena de prisión de seis (6) a quince (15) años y multa de  quinientos   (500)   a   cincuenta   mil   (50.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales”.   

        “Parágrafo    1º.    El  lavado  de  activos será punible aún cuando el delito del que  provinieren  los  bienes,  o  los  actos  penados  en  los  apartados anteriores  hubiesen sido cometidos, total o parcialmente, en el extranjero”.   

         

                        Resulta  evidente  que  los  hechos  imputados  por  la justicia de los Estados Unidos de  América   al   señor   HÉCTOR  MARIO  LONDOÑO  VÁSQUEZ   son  también  sancionados  en  Colombia como conductas delictivas (lavado de activos) con pena  mínima  de  prisión  superior a los 4 años, pues se enmarcan en forma clara y  precisa   en   la   descripción  comportamental  de  “lavado  de  activos”.   

                   En síntesis,  los  delitos  por  los  cuales  es  reclamado en extradición el señor LONDOÑO  VÁSQUEZ,  no  solo  constituyen  injustos típicos en nuestra Nación, sino que  son  sancionados  con  prisión  no  menor  a  cuatro años. En consecuencia, el  elemento   de  la  doble  incriminación  se  encuentra  satisfecho.                     

                          2.4.  Equivalencia de las decisiones.   

         Para    la    Sala    igualmente    se    cumple   el   presupuesto  mínimo de equivalencia exigido por el artículo 549-2  del  Código  de  Procedimiento  Penal.  La norma señala “que por lo menos se  haya  dictado  en  el  exterior  resolución  de acusación o su equivalente”.   

        En  este  caso,  no  queda  ninguna  duda  que la acusación formal  pronunciada  por  el  Gran  Jurado  ante  el  Tribunal  para  el Distrito Sur de  Florida,  División  de  Fort  Lauderdale  (Indictment),  en  contra  del señor  HÉCTOR  MARIO  LONDOÑO  VÁSQUEZ,  corresponde  a  la  resolución  acusatoria  prevista  en  el  artículo  441  del Código de procedimiento Penal Colombiano,  pues  además  de  que  con dicho acto procesal la actuación subsiguiente no es  otra  distinta  al  juicio oral que finaliza con el respectivo fallo de mérito,  como  aquí  sucede,  en  él  se  consignan los nombres de los partícipes, las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  en  que  se  realizó  la  conducta  reprochable,  su  descripción  típica  y las normas sustanciales aplicables al  caso.   

        Si  bien  es  cierto  que  la resolución de acusación prevista en  nuestro  ordenamiento  jurídico  presenta algunas diferencias con el Indictment  de  los Estados Unidos de América, ello obedece precisamente a que corresponden  a  piezas  procesales  de  sistemas  judiciales  sustancialmente  distintos. Sin  embargo,  no  es  posible  deducir de tal circunstancia la falta de equivalencia  entre  dichas decisiones, como lo pretende el defensor. Olvidó que el artículo  549-2  del  C.  de  P.  P.  lo  que  exige es que en el país requirente se haya  dictado  por lo menos “resolución de acusación o su equivalente”. La norma  en  ningún  momento demanda una decisión “idéntica” a nuestra resolución  acusatoria.  Equivalencia, según el Diccionario Usual  de la Real Academia  Española,  significa “ igualdad en el valor, estimación, potencia o eficacia  de  dos  o más cosas” ( Diccionario de la Lengua Española, vigésima primera  edición,  Espasa  Calpe,  Madrid,  1992).  Como atinadamente lo señala la  señora  Procuradora  Delegada en lo Penal, las decisiones referidas son iguales  en  su valor, en cuanto que ambas son presupuesto necesario para el inicio de la  etapa  del  juicio,  están  precedidas  de  un  recaudo probatorio mínimo, del  análisis  del  mismo  por  parte  del  órgano competente (el Gran Jurado, o el  Funcionario  Instructor,  según  el caso), comprenden con claridad el relato de  los  hechos,  los  cargos  contra  el acusado y la normatividad que se considera  infringida.    

         Si  se  admitiera  la  tesis  de  la  defensa  sobre  la ausencia de  equivalencia  del  Indictment  con  la resolución de acusación se tendría que  reconocer  que sólo es posible conceptuar favorablemente a la extradición ante  los  Estados  que  tienen  sistemas procesales idénticos al nuestro, lo cual no  resulta   acertado   dado   que  precisamente  bajo  el  entendido  de  ostentar  diferencias,  la  ley  colombiana  no  establece  que  deba existir identidad de  presupuestos   sustanciales  y  procesales  con  la  resolución  de  acusación  prevista en nuestro ordenamiento jurídico.   

         En  cuanto  a las inquietudes de la defensa sobre la formulación de  cargos  “intemporales  e  inespaciales”  hechos al señor LONDOÑO VASQUEZ y  sobre  que  la  acusación emitida por la justicia estadounidense carece de todo  soporte  probatorio,  basta  decir,  como reiteradamente lo ha afirmado la Sala,  que  se  trata de temas puntuales que, de una parte, no le competen para efectos  de  su  concepto  y  que,  de  la otra, ello es materia que eventualmente sería  objeto  de los debates en el juzgamiento que deba adelantar el país requirente.   

                            3.  Aplicación   del   artículo   565  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

                     La eventual  existencia  de  procesos  adelantados  por  la justicia de Colombia en contra de  LONDOÑO  VÁSQUEZ  por  los  mismos  hechos que dieron origen a la acusación proferida en los Estados Unidos  de  América  no es motivo válido para que la Sala emita concepto negativo a la  extradición,  como  lo  solicitó  el  defensor.  No  le corresponde a la Corte  verificar  tal  circunstancia,  ni la misma aparece en los fundamentos previstos  en  el  artículo  558  del  C. de P. P., que la Corte debe tener en cuenta para  emitir su concepto.   

                    En relación  con este aspecto, dijo la Sala en reciente oportunidad:   

“…durante la fase judicial del trámite  no  resulta  pertinente para la expedición de su concepto, proceder a consultar  o  conocer,  o  decretar  la  práctica de pruebas a efectos de establecer si el  requerido   en  extradición  tiene  asuntos  pendientes  ante  las  autoridades  nacionales,  y  de  tenerlos,  si  ellos  coinciden  o  no con los motivos de su  requerimiento   por   el   Gobierno   extranjero,   ya   que   si  se  relaciona  sistemáticamente  el  precepto  contenido  en  el  artículo 565 del Código de  Procedimiento  penal  con  las restantes disposiciones procesales que regulan el  tema,  ha de concluirse que el mismo tiene por destinatario al Gobierno Nacional  y  no a la Corte, pues la decisión que de ella demanda el Poder Ejecutivo no es  una  orden  de  extraditar o dejar de hacerlo, sino un concepto jurídico que se  regula  en los parámetros concretos que señala el artículo 558 del Código de  Procedimiento  Penal,  sin  que allí se contemple la necesidad de establecer la  concurrencia  de la hipótesis que invoca la defensa y menciona el Representante  del Ministerio Público”.   

                   

        “Al  efecto,  de  lo previsto por los artículos 546 y siguientes  del  Código  de  Procedimiento  Penal  se  establece que la existencia de otros  procesos  en  contra  del  solicitado,  es  asunto  que  le compete determinar o  verificar  al  Ministerio  de Justicia, siendo dicha autoridad quien, de acuerdo  con  sus  facultades, habrá de cotejar si la naturaleza del proceso seguido por  las  autoridades  colombianas  corresponde  o no a la hipótesis prevista por el  artículo  560  del  Código  de  Procedimiento Penal, o a la del 565 ejusdem, y  definir   si  concede  o  niega  la  extradición,  o  eventualmente  concederla  difiriendo  la  entrega  del solicitado, para lo cual, el Gobierno Nacional bien  se  halla  facultado  para  obrar  según las conveniencias nacionales (art. 557  ejusdem),  pudiendo  analizar,  sobre bases concretas, de acuerdo con la órbita  de  su  competencia –de la  cual  carece  la  Corte-, si en Colombia existe el proceso a que en este caso se  refiere  el  defensor,  y  de ser ello cierto, si trata de los mismos hechos por  los  que  se  solicita  la  extradición o de otros distintos, y si la etapa que  atraviesa  obedece  o no a una estrategia diseñada especialmente para burlar la  pretensión  del Estado solicitante, y adoptar las decisiones que sean del caso.  Por  consiguiente,  es  a  esa  autoridad,  al Gobierno, a quien la defensa o el  Ministerio     Público,     podrían     plantear     sus     inquietudes    al  respecto”.3   

         Así  las  cosas,  como  se  reúnen  los  requisitos exigidos en el  artículo  558  del  estatuto  procedimental  y  los hechos que se imputan en la  acusación  tuvieron  ocurrencia  con  posterioridad a la promulgación del Acto  Legislativo  No.  01  de diciembre 17 de 1997, por medio del cual se reformó el  artículo  35  de  la Carta Política, la Corte emitirá concepto favorable a la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   HÉCTOR          MARIO         LONDOÑO         VÁSQUEZ.   

         

         En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

         1º.  Conceptuar  favorablemente  con  relación  a  la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano HÉCTOR MARIO  LONDOÑO  VÁSQUEZ,  hecha  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América mediante Nota Verbal No. 1207 del 26 de noviembre de  1999.   

         2º.  Por  medio  de  la  Secretaría  de la Sala, comuníquese esta  decisión   al   solicitado  HÉCTOR  MARIO  LONDOÑO  VÁSQUEZ,  a su defensor, a la Procuradora Delegada en  lo Penal y al Fiscal General de la Nación, para lo de su cargo.   

         3º.  Devuélvase  el  expediente  al  Ministerio  de Justicia y del  Derecho, para lo que concierne en adelante al Gobierno Nacional.   

         Comuníquese y Cúmplase.   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO           

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA    POVEDA                        

CARLOS   A.  GÁLVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO                        

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR                        

ÁLVARO   O.   PEREZ  PINZON                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA                                      

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  C.S.J.  Concepto  del 20 de junio de 2000, M.P. Dr. Edgar Lombana Trujillo, rad.  16.824.   

2 Corte  Constitucional,  Sentencia  C-  1106 del 24 de agosto de 2.000, M.P. Dr. Alfredo  Beltrán Sierra.   

3  C.S.J.  Concepto  del 8 de agosto de 2000, M.P. Dr. Fernando E. Arboleda Ripoll,  rad. 16.515.     

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