16705ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     Nº  16705   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

         

MAGISTRADO PONENTE  

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

Aprobado Acta No. 138  

         

                 Santa   Fe  de  Bogotá, D. C., quince (15) de agosto del año dos mil (2000).   

VISTOS  

         

          Se  pronuncia  la  Corte sobre la petición que presenta el defensor  del     ciudadano     HECTOR     MARIO     LONDOÑO  VASQUEZ.   

         

ANTECEDENTES   

          El  1º.  de diciembre de 1999,  el señor Ministro de Justicia  y  del Derecho le comunicó a  esta Corporación, mediante oficio No. 0778,  que  el  Gobierno de los Estados Unidos de América, a través de su Embajada en  Colombia,  por  Nota  Verbal  No.  1054  del  7 de octubre de 1999, solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  HECTOR  MARIO  LONDOÑO  VASQUEZ, para cuyo  cumplimiento  la  Fiscalía  General de la Nación libró la respectiva orden de  captura,  por  resolución  del  11  de  octubre  de  1999,  mandato que se hizo  efectivo  el  13  siguiente  por  miembros  de  la  Dirección  de  la  Policía  Judicial.   

          Señaló,  así  mismo,  que  la  Embajada  de los Estados Unidos de  América  formalizó  la  solicitud de extradición por medio de Nota Verbal No.  1207  del  26  de  noviembre  de  1999,  en la que hizo llegar la documentación  debidamente   traducida  y  autenticada,  y  que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  No.  OJ.  E. 34992 del 29 de noviembre del mismo año,  conceptúo   

            “… que por no existir Convenio aplicable al caso es procedente  obrar  de  conformidad  con  las normas pertinentes del Código de Procedimiento  Penal Colombiano”.   

         Por  lo  anterior, y para los fines establecidos en el artículo 555  del  Estatuto  Procedimental  penal,  remitió  a  la  Corte  la  documentación  presentada por la Embajada de los Estados Unidos de América,   

          “debidamente  legalizada,  teniendo  en  cuenta  que se encuentran  reunidos   los   requisitos  formales  exigidos  en  las  normas  aplicables  al  caso”.   

         

          Recibidas  las  diligencias,  se  dio el traslado de rigor al señor  LONDOÑO VASQUEZ  y a su  representante,  de  conformidad  con   lo  previsto en el artículo 556 del  Código de Procedimiento Penal.   

          Una  vez  notificado, y dentro del término indicado en la norma, el  señor  apoderado  pidió  a  la  Sala  se ordene la devolución del trámite al  Ministerio  de  Justicia,  para  que  por  su  intermedio  se  haga  llegar a su  homólogo  de  Relaciones  Exteriores, con la finalidad de que éste despacho le  de  cabal  cumplimiento  a lo ordenado por el artículo 552 del Código  de  Procedimiento  Penal.   

         

          Indicó  que  dada  la  importancia  del concepto que debe rendir el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores y la imposibilidad de procurar su control  mediante  el  ejercicio  de acción alguna de tipo jurisdiccional, resulta claro  que  la  fase  actualmente adelantada es la única que dispensa oportunidad a la  persona requerida para que pueda ejercitar una actividad procesal.   

          Con  base  en  lo  anterior,  solicitó a la Corte que demande a los  órganos  administrativos  el  ejercicio cabal de sus competencias, toda vez que  la  Corporación  no  puede  legitimar  la  actividad espuria de tales órganos,  cuando  éstos  no  se  han  ajustado a los precisos y estrictos términos de la  Constitución  y la leyes, como sucede con el concepto emitido por el Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  que  cuenta  con  dos importantes defectos: uno, la  falta  de  competencia del señor Jefe de la Oficina Jurídica del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  para emitir el concepto previsto en el artículo 552 del  C.  de  P.  P.,  razón  por  la  cual  no puede ser tenido en cuenta el escrito  firmado  por  él,  salvo  que se quiera violar el debido proceso; y el otro, la  falta  de  motivación  del  concepto, omisión que conduce, incluso, hasta a la  nulidad del acto administrativo.   

          Estimó  que  la  debida motivación señalada se tornaba imperiosa,  habida  cuenta  que  el  propio  titular del Ministerio de Relaciones Exteriores  reconoció,  mediante  oficio  del   6  de  diciembre  de 1999, dirigido al  Secretario  General  de la Comisión Segunda del Senado de la República, que el  tratado   de   extradición   de   1979,  suscrito   entre   los   Estados      Unidos       de       América    y     la     República    de  Colombia,   se  encuentra  vigente  a  nivel internacional, aspecto  sobre el cual también  se  pronunció  el  Consejo  de  Estado  el  31 de marzo de 1987;  agregó,  además,   que   de   acuerdo   con   el   artículo  224  de  la  Constitución  Política   

             “el  hecho  que  se  suspenda  la  aplicación  de  un  tratado  internacional,  no  implica su inexistencia, ni da lugar a excluirlo o a inferir  que  tal  suspensión  implica  per  se  la  aplicación de la ley ordinaria”,  posición  que,  según  el  defensor,  ha  reiterado la Corte Constitucional en  varias sentencias.   

          Por  todo  lo anterior, repitió a la Corte se ordene la devolución  del  expediente en los términos antes indicados, para que se emita un verdadero  concepto  que comporte la juridicidad debida, y en el cual se realice un estudio  profundo  y detallado de la existencia de instrumentos internacionales suscritos  por  los  Estados Unidos de América y la República de Colombia, y en el que se  precisen,  de  persistir  en  su  tesis,  los  fundamentos  de  orden fáctico y  jurídico   que  lo  llevan  a  desconocer  los  pronunciamientos  de  la  Corte  Constitucional  y  de un amplio sector de la doctrina que reafirma la existencia  y   vigencia   a   nivel  internacional  de  varios  tratados  que  regulan  tal  materia.   

          Concluyó    diciendo    que   sustentaba   su   petición   en   un  pronunciamiento  efectuado  por  esta  Corporación  el  29  de  abril de 1997 a  propósito    de    la    solicitud    de   extradición   de   otro   ciudadano  colombiano.   

         

CONSIDERACIONES   

         

          El  instituto  de  la  extradición  ha  sido  considerado  como  un  mecanismo  de cooperación internacional, un instrumento de asistencia jurídica  y  solidaridad  entre los Estados para la lucha eficaz contra el delito. De  ahí  que  su  trámite  se  cumpla  bajo  el  liderazgo  y  la  responsabilidad  preeminente   del   Gobierno   Nacional,   pues   de   acuerdo  con  el  mandato  constitucional  le  corresponde  a  la  Rama  Ejecutiva  del  poder  público la  dirección   de   las   relaciones   internacionales  (Constitución  Política,  artículo 189 – 2).   

          En  relación con las solicitudes de extradición formuladas por los  Estados  Unidos  de  América,  la Corte ha precisado que debido a que no existe  ley  vigente  aprobatoria  de convenio bilateral o multilateral alguno con dicho  país,  la   procedencia  y tramitación de tales peticiones obedecen a las  normas  contenidas  en el Capítulo III, del Título I, del Libro V. del Código  de  Procedimiento  Penal  Colombiano  (por ejemplo, decisiones del 9, 24 y 30 de  noviembre   de   1999,   radicaciones   números   15.349,   15.824   y  16.515,  respectivamente)   

          Nuestro   ordenamiento   jurídico   prevé   que  el  ofrecimiento,  concesión  o  negación  de  la  extradición  corresponde y es facultativa del  Gobierno,  quien  decide  al  final  del  trámite  por medio de una resolución  administrativa,  aunque  previamente se requiere el concepto de la Corte Suprema  de  Justicia, que sólo es vinculante si resulta negativo (artículo  547 y  siguientes del C. de P. P.)   

          Es   decir,   como   lo   ha  reiterado  esta  Corporación,  en  la  normatividad   interna   se   contempla   un   trámite   de   naturaleza  mixta  (administrativo  – jurisdiccional) que lidera el Ejecutivo, pero condicionado en  sus   aspectos  técnicos  de  derecho  penal,  de  procedimiento,  de  derechos  fundamentales  y  de  privación  de  la  libertad,  a  la  intervención  de la  Fiscalía  General  de  la  Nación  y de la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia.   La participación de la Sala, entonces, en ningún  momento  puede  variar la naturaleza de la actuación del Gobierno Nacional, que  debe   calificarse  como  administrativa  y  que  se  halla  sujeta  al  control  jurisdiccional  correspondiente,  conforme  con  las normas generales de la  materia.   

          Sobre  el  punto,  recientemente  se  pronunció  la  Corte  de esta  manera:   

            “…regulada  la demanda de extradición por el Código Procesal  Penal,  es  incontrastable  que el trámite de extradición pasiva comporta tres  fases,  una  inicial  de  carácter  preliminar  a cargo de la administración a  través  de  los  Ministerios  de  Relaciones  Exteriores  y  de  Justicia y del  Derecho,  a  quienes  concierne,  en  su orden, conceptuar sobre el ordenamiento  jurídico  que  debe  aplicarse a la petición, y perfeccionar el expediente con  miras  a  que  la Corte Suprema de justicia rinda su concepto; la segunda etapa,  con  la  cual se inicia el trámite formal de la extradición a cargo de la Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, que prevé el traslado a la  persona  requerida  o  a  su  defensor  por  el  término  de 10 días, luego un  período  de práctica de pruebas por el mismo lapso, y después permanecerá el  expediente  por  cinco  días en Secretaría para alegatos, culminando esta fase  con  la  emisión del concepto con arreglo a lo prescrito por los artículos 557  y   558   del   mismo  ordenamiento  jurídico;  y  la  última  etapa  también  administrativa  a  cargo  del Gobierno Nacional, que concluye el rito expidiendo  la resolución que concede o deniega la extradición”.   

          “Atendiendo  la  naturaleza  del  procedimiento,  es evidente que el  control  de la actuación surtida en las etapas previa y definitiva compete a la  administración  o  a  la jurisdicción de lo contencioso administrativo, y no a  esta  Sala  de  la  Corte a quien obviamente le pertenece de manera exclusiva el  control  de  la  legalidad  de  la actuación judicial. Importa insistir, en que  como  atrás  de  vio,  la  etapa  previa acorde con la reglamentación legal no  admite  controversia, empero, si alguna inconformidad subsiste en el reclamado o  su  apoderado,  pueden  plantearlas  a  través de los recursos y/o las acciones  pertinentes  ante  la  administración  y  la  jurisdicción  de  lo contencioso  administrativo,  una  vez expedida la resolución que decide el procedimiento” (  Noviembre  24 de 1999, radicación número 15824 ).   

          En  este  orden  de  ideas,  resulta evidente la improcedencia de la  petición  del  señor  defensor.  El  control  que  demanda sobre la actuación  cumplida  en  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  no  le compete a esta  Corporación.  Además,  lo  emitido  por  el citado Ministerio no suscita   duda  alguna  acerca  de  la normatividad aplicable al caso en estudio, y por lo  tanto  no  requiere  de aclaración o complementación de ninguna índole,   máximo  si  la Corte participa de la tesis relacionada con la ausencia de norma  que   ratifique   el   convenio   en   materia  de  extradición  con  el  país  solicitante.   

          En  la  línea  del  señor defensor, el hecho de que  la etapa  previa  surtida  ante  el ejecutivo no admita controversias, no significa que se  pueda  legitimar  la intervención de la Corte, menos si, desde otro ángulo, se  recuerda    –como   ha  reiterado  la  Sala-  que  si  subsisten  las  discrepancias nada obstaculiza la  actuación  defensiva  con  posterioridad  al trámite judicial, para lo cual se  puede   acudir   a   los   recursos   o  a  las  acciones  respectivas  ante  la  administración      y     la     jurisdicción     contencioso     – administrativa.   

          No  sobra  tener  en cuenta, sin embargo, que eventualmente la Corte  puede   

          “…ejercer  la  facultad  oficiosa  de  devolver el expediente al  Gobierno  Nacional en aras de su perfeccionamiento, cuando encuentre la ausencia  de  piezas sustanciales en él, conforme  se establece de  lo previsto  por   el  artículo  553 del Código de Procedimiento Penal;  o cuando  considere  que  el  Concepto  emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores  sobre  el marco jurídico en que ha de desenvolverse el asunto, no corresponde a  los  instrumentos  internacionales  vigentes  para  Colombia,  porque los mismos  contrarían   la  Carta  Política,  o  que  en  cumplimiento  de  las  aludidas  disposiciones  la Corte carecería de competencia para intervenir en el trámite  que  de ella se demanda, entre otras eventualidades posibles de presentarse” (  decisión   del   30   de   noviembre  de  1999,  radicación  número  16.515).   

          Sólo  que, ante la evidencia documental, ninguna de las situaciones  mencionadas concurre en el asunto que ahora se define.   

          Con  fundamento  en  lo  anterior,  la petición del señor defensor  será resuelta en forma desfavorable.   

          También  es  improcedente  la solicitud de suspensión del término  probatorio    formulada   por   el   representante   del   señor   LONDOÑO   VASQUEZ   pues  en  virtud  del  principio  de  perentoriedad  de  los  términos  procesales,  los  actos de las  partes    deben   ser  cumplidos  dentro  de  los  lapsos  y  oportunidades  señalados  por  la  ley.   Además, si bien es cierto el letrado solicitó  la   devolución  del  expediente,  ello  no  le impedía ni le inhibía de  anunciar y pedir la práctica de pruebas, si así lo estimaba.   

          En  consecuencia,  la  Corte  negará  lo  impetrado y dispondrá la  continuación  del  trámite  siguiente,  con fundamento en lo previsto en el C.  de. P. P.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

          NEGAR   las   solicitudes  hechas  por  el  defensor  del  ciudadano  HECTOR     MARIO    LONDOÑO    VASQUEZ.   

          En  firme  esta  decisión, DEJAR  el proceso en Secretaría de  la  Sala   por  cinco  días  para  que  las  partes presenten sus estudios  previos al concepto final.    

         

          Notifíquese y cúmplase.   

       

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO           

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE   E.   CORDOBA  POVEDA                 

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE               JORGE  ANIBAL  GOMEZ GALLEGO                           

MARIO    MANTILLA   NOUGUES               CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                       

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON               NILSON   E.   PINILLA  PINILLA                                      

TERESA    RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *