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2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16674  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente :   

          Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

         Aprobado acta No. 26   

Santa  Fe de Bogotá D.C., veinticuatro (24)  de febrero de dos mil (2.000).   

1. ASUNTO  

Resolver el recurso de hecho interpuesto por  el  defensor  del procesado HECTOR JOSE GIRALDO RESTREPO contra el auto mediante  el  cual  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Manizales negó el  recurso extraordinario de casación.   

2. ANTECEDENTES  

Una  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal  Superior  de  Manizales,  condenó  en  segunda  instancia a HECTOR JOSE GIRALDO  RESTREPO,  el 4 de octubre de la pasada anualidad, a la pena principal privativa  de  la  libertad,  de  18  meses  de  prisión, como autor del delito descrito y  sancionado  en  el  inciso 2° del artículo 33 de la ley 30 de 1986 (modificado  por el artículo 17 de la Ley 365 de 1997).   

El  defensor  del  prenombrado  interpuso el  recurso  extraordinario  de  casación contra la sentencia de segunda instancia,  el  cual  le  fue  denegado mediante auto de 8 de noviembre, en consideración a  que   el  extremo  máximo  de  punibilidad  del  tipo  penal  endilgado  en  la  resolución  de acusación, y por el que se profirió condena, “no llega a los  seis  (6)  años  de  pena  privativa  de  libertad  y  siendo  así,  el  fallo  condenatorio  de segunda instancia carece del recurso extraordinario referido”  (f. 59).   

Adicionalmente  el Tribunal descartó que el  recurso  de casación interpuesto pueda tenerse como el discrecional a que alude  el  inciso  final del artículo 218 del estatuto procesal, porque para que éste  proceda,   según   el   criterio   jurisprudencial,   debe  de  manera  expresa  manifestarlo  así el interesado, dentro del término legal y con indicación de  los  motivos  que  lo  impulsan  a  tal  aspiración,  actividad que aquí no se  cumplió,  reafirmándose  la  improcedencia  del  medio  de  censura (ibídem).   

Inconforme con tal decisión, el defensor del  procesado  en  mención  interpuso  el  recurso  de hecho, para cuyo trámite se  expidieron  las copias pertinentes con destino a esta Corporación, ante la cual  presentó la respectiva sustentación.   

Adujo  este  profesional  del derecho que la  pena  máxima contemplada en el artículo 33 de la Ley 30 de 1986 es veinte (20)  años  de  prisión, y por esta circunstancia, la sentencia de segunda instancia  dictada por el Tribunal es atacable en casación.   

Admitió  que a su defendido se le condenó  por  la  modalidad  comportamental  definida  en  el  inciso  segundo del citado  artículo  33, “que contempla una punición menor”, pero “la circunstancia  de  que  se haya reconocido al señor GIRALDO RESTREPO esa atenuación punitiva,  no  significa que pueda desconocerse la pena máxima establecida en el precitado  art.  33  de  la  ley  30 de 1986, por cuanto el art. 218 del C. de P. Penal por  parte  alguna  dispone  que,  para  efectos  de determinar tal sanción máxima,  deban  tenerse  en  cuenta  las  circunstancias  de  agravación  o  atenuación  concurrentes” (f. 19).   

3. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Dado       el       quantum  punitivo  establecido  para  el  delito  por  el  que  se  profirió  condena,  la  Sala  considera correctamente  denegado el recurso extraordinario de casación.   

En  efecto,  de  conformidad con el anterior  artículo  218  del  Código de Procedimiento Penal -aplicable para la época en  que  se  interpuso  el  recurso-,  la  impugnación  extraordinaria común sólo  procede  “por  los  delitos que tengan señalada pena  privativa   de   la   libertad   cuyo   máximo   sea   o  exceda  de  seis  (6)  años”,  lo  cual  no  ocurre en el caso sub-júdice,  pues de conformidad con el  inciso  2°  del  citado  artículo  33  de la Ley 30 de 1986 (modificado por el  artículo  17  de la ley 365 de 1997), la pena máxima allí prevista es de tres  (3) años de prisión.   

El  límite  extremo  de  punición  para la  procedencia  de la casación se establece, según reiterado criterio de la Sala,  no  en atención a la cantidad de pena impuesta en la sentencia -recuérdese que  la  impugnación  extraordinaria también procede contra sentencias absolutorias  y  condenatorias  donde  se  impone una medida de seguridad-, sino a la sanción  máxima  establecida  para cada delito, la que se calcula aplicando en abstracto  al  máximo  de  la  pena  prevista  para  el  tipo  básico,  o  especial,  las  específicas  circunstancias  de  atenuación o agravación, y en general de los  factores  que  incrementan  o  disminuyen  la  pena,  en sus límites máximos y  mínimos  (cfr.  auto  de 30 de oct. de 1996, Mag. Pon. Dr. Jorge Aníbal Gómez  Gallego).   

En el presente caso, la cantidad de sustancia  estupefaciente  decomisada  fue  de  once  (11)  gramos  y  cuarenta  y dos (42)  miligramos  de  cocaína,  y  noventa  y siete (97) gramos y sesenta y tres (63)  miligramos  de  marihuana,  por  lo  que  la  conducta  por  la que se profirió  sentencia  se  ubicó en la hipótesis normativa del inciso 2° del artículo 33  de  la  Ley  30  de 1986 (modificado por el artículo 17 de la ley 365 de 1997),  donde   se   prevé  una  sanción  mínima  de  un  (1)  año,  y  máxima  de  tres  (3) años de prisión,  lo  que, de conformidad con el citado artículo 218 del Código de Procedimiento  Penal  (modificado  por  el artículo 35 de la ley 81 de 1993), excluye de plano  la  procedencia de la impugnación extraordinaria.        

Si se examina la estructura del artículo 33  de  la  ley  30  de  1986  se  encuentra que el mismo integra una fórmula mixta  conformada  por  una  pluralidad  de  figuras delictivas en las que se prevé un  tratamiento  punitivo  proporcional al grado de lesividad de la conducta, el que  se  hizo  depender  de  la  clase  y cantidad de sustancia estupefaciente que se  elabore,  transporte, almacene, etc., de tal forma que si ésta no excede, entre  otros  límites,  de  mil  (1.000)  gramos  de marihuana, o cien (100) gramos de  cocaína,  “la  pena  será de uno (1) a tres (3) años de prisión y multa en  cuantía  de  dos  (2) a cien (100) salarios mínimos mensuales” (inciso 2°).  Si  la cantidad de droga excede los límites máximos antes previstos, sin pasar  de  diez  mil (10.000) gramos de marihuana, y dos mil (2.000) gramos de cocaína  o  de  sustancia  estupefaciente  a base de cocaína, “la pena será de cuatro  (4)  a  doce  (12) años de prisión, y multa de diez (10) a cien (100) salarios  mínimos  legales  mensuales”  (inciso 3°). Y si supera los diez mil (10.000)  gramos  de marihuana y dos mil (2.000) de cocaína, la pena será de “prisión  de  seis  (6) a veinte (20) años y multa de cien (100) a cincuenta mil (50.000)  salarios mínimos, legales mensuales” (inciso 1°).     

De lo anterior se concluye que el legislador  hizo  depender  las  diferentes  consecuencias  jurídicas  establecidas  en una  fórmula  típica compuesta por varias subespecies delictivas, como la descrita,  de  una  combinación  de  factores  cuantitativos  y  cualitativos referidos al  objeto  material,  dotando  a  cada  uno  de  los incisos que integran el citado  artículo,  de  plena  autonomía punitiva,  la  que,  al determinar el límite máximo de la pena imponible,  obviamente   fija   la  procedencia  o  negación  del  recurso  extraordinario.   

Esta estructura normativa es desconocida por  el  recurrente,  al  concebir como circunstancias de atenuación de la pena, las  figuras  punitivamente  autónomas  descritas  en  cada  uno  de los incisos que  integran el artículo 33 de la ley 30 de 1986.   

Igualmente  adviene  acertado  descartar  la  posibilidad  de  considerar  la impugnación interpuesta como discrecional, como  quiera  que  el recurrente no manifestó, y menos sustentó tal intención; y ha  sido  establecido  por  la  jurisprudencia al respecto, la necesidad de expresar  claramente,   al   momento   de   interponer   este   excepcional  mecanismo  de  impugnación,  que  es  ese  y  no  otro  el  camino  escogido, fundamentando su  pretensión  de  conformidad con los dos únicos motivos por los cuales procede.  Esto  es,  “para el desarrollo de la jurisprudencia o  la       garantía      de      los      derechos      fundamentales”.   

En consecuencia, se declarará correctamente  denegado  el  recurso extraordinario de casación interpuesto por el defensor de  Héctor  José  Giraldo  Restrepo contra la sentencia de segundo grado proferida  por el Tribunal Superior de Manizales.   

De  conformidad  con  el  inciso  1°  del  artículo  210  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  “se ordenará enviar la  actuación al inferior para que forme parte del expediente”.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1. DECLARAR correctamente denegado el recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por el defensor del procesado HECTOR  JOSE   GIRALDO   RESTREPO   contra   la   sentencia  del  Tribunal  Superior  de  Manizales.   

3.  De  conformidad  con  el  inciso 1° del  artículo  210 del C. de P. P., se ordena “enviar la actuación al inferior para  que forme parte del expediente”.   

         Notifíquese y cúmplase   

         EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

No hay firma  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL     JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE      JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                 CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON             NILSON   PINILLA  PINILLA   

        TERESA RUIZ NUÑEZ   

        Secretaria     

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