SP2040-2017(47442)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado Ponente  

SP2040-2017  

Radicación 47442  

(Aprobado Acta No. 39).  

Bogotá D.C., febrero dieciséis (16) de dos  mil diecisiete (2017).   

VISTOS:  

La  Corte  se  pronuncia  de  fondo  sobre  la demanda de revisión presentada por la           defensa    del    sentenciado   ÁLVARO  RAMÍREZ  CÁRDENAS,     condenado    como    autor del delito de extorsión agravada.   

HECHOS:  

En  la  noche  del  13 de abril de 2010, Luz  Marina  Peña,  residente  en  esta  ciudad,  recibió  una  llamada de quien le  solicitó  la  suma  de  cinco  millones de pesos para evitar que sus tres hijos  fueran  reclutados  por  un  grupo  de  autodefensas,  la  cual  entregó  días  después.   

          Como  el  4  de  mayo  de  2010  le  fue  exigido  más dinero, Luis  Rodríguez,  su  esposo,  solicitó  ayuda  a las autoridades y el 19 de mayo de  2010  el  Gaula  puso en marcha un operativo, en desarrollo del cual se observó  que  una  mujer  recibió  de  las  víctimas  un  paquete y expidió un recibo,  mientras  un  individuo  se  dirigió  a  unas  cabinas  telefónicas,  donde se  comunicó  con  un  tercero a quien le dijo que “eso  se   había   calentado”,  momento  en  el  que  fue  aprehendido.  Se  estableció que se trataba de Jessica Paola González Gámez y  ÁLVARO  RAMÍREZ  CÁRDENAS,  quienes  fueron  puestos  a  disposición  de  la  Fiscalía.   

ACTUACIÓN PROCESAL:  

En audiencia realizada el 20 de mayo de 2010  se  impartió  legalidad  a la captura de González Gámez y RAMÍREZ CÁRDENAS,  oportunidad  en  la  cual  la  Fiscalía  les imputó la comisión del delito de  extorsión  agravada  [artículos 244 y 245-3 de la Ley 599 de 2000, modificados  por  la  Ley  733  de  2002]  y  les  fue  impuesta  medida  de aseguramiento de  detención preventiva intramural.   

El 18 de junio de 2010 la Fiscalía presentó  escrito  de  acusación,  en  el cual mantuvo la imputación respecto de ÁLVARO  RAMÍREZ, pero degradó a tentativa la efectuada a Jessica Gómez.   

Los   procesados   aceptaron   los  cargos  formulados  en  audiencia del juicio oral del 7 de septiembre de 2010 y el 12 de  octubre  siguiente  el  Juzgado 26 Penal Municipal con funciones de conocimiento  de  Bogotá  profirió  fallo,  a  través  del cual condenó a ÁLVARO RAMÍREZ  CÁRDENAS  a  204  meses  de  prisión,  multa de 4000 salarios mínimos legales  mensuales  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo lapso de la sanción privativa de libertad, como autor del delito  objeto de acusación.   

A su vez, condenó a Jessica Gómez Gámez a  38  meses  y  12  días  de prisión, multa de 800 salarios mínimos mensuales e  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por tiempo  igual  al  de  la  pena  de  prisión,  como  autora  del punible por el que fue  acusada.   

Les fue negada tanto la condena de ejecución  condicional como la prisión domiciliaria.   

          Impugnado  el  fallo  por  la  defensa  de  los procesados, mediante  sentencia  del  9  de  diciembre  de  2010  el  Tribunal  Superior de Bogotá lo  confirmó,  decisión contra la cual el defensor de RAMÍREZ CÁRDENAS interpuso  recurso  de  casación  y  allegó  la  correspondiente  demanda,  la  cual  fue  inadmitida  por  esta  Sala a través de auto del 14 de septiembre de 2011, pero  se  dispuso  que  el  asunto  regresara para constatar la eventual violación de  garantías  por no haberse concedido la rebaja de pena por indemnización. El 14  de noviembre de 2011 la Corte decidió no casar el fallo.   

Luego,    el    defensor   de   RAMÍREZ  CÁRDENAS  promovió acción  de  revisión, la cual fue admitida mediante proveído del 2 de agosto de 2016 y  posteriormente     se     realizó     la     correspondiente    audiencia    de  alegación.   

LA DEMANDA:  

Con   fundamento  en  la  causal  séptima  establecida  en  el  artículo 192 de la Ley 906 de 2004, el demandante señaló  que  en  varias  decisiones,  entre ellas la sentencia del 27 de febrero de 2013  (radicado     33254),    la    Corte    ha    indicado    que    “habiendo  decaído  la  justificación  del  aumento  de  pena  del  artículo  14  de  la Ley 890 de 2004, en relación con los delitos incluidos en  el     artículo     26    de    la    Ley    1121    de    2006    – para los que no proceden las rebajas  de  pena por allanamiento o preacuerdo –,  tal incremento punitivo, además de resultar injusto y contrario  a  la  dignidad humana, queda carente de fundamentación, conculcándose de esta  manera    la    garantía    de    proporcionalidad   de   la   pena”.   

          Con  base  en  lo  expuesto,  solicitó se disponga la revisión del  fallo  de  condena  dictado  contra  su  asistido,  en  el sentido de excluir el  incremento de pena dispuesto en la Ley 890 de 2004.   

AUDIENCIA DE ALEGACIONES:  

1.           Intervención del demandante.   

          Insistió  en los planteamientos contenidos en la demanda y refirió  que  en  el  fallo  anticipado  se  incrementó  la  pena  de conformidad con lo  establecido  en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, situación respecto de la  cual  la  Corte  ha variado su jurisprudencia en forma favorable a los intereses  de  ÁLVARO  RAMÍREZ, pues  tratándose  de  la  justicia  premial debe redosificarse la sanción excluyendo  tal aumento punitivo.   

2.                 Intervención       de      la  Fiscalía.   

          Consideró  la  Delegada que asiste razón al demandante, pero erró  el  camino  para  plantear  su  pretensión,  pues  debió  acudir  al  Juez  de  Ejecución  de  Penas,  competente en virtud del artículo 38-7 de la Ley 906 de  2004  para  dar  aplicación  al  principio  de  favorabilidad,  pues si bien no  cambió  la  norma,  si  varió  la  jurisprudencia,  la  cual  hace  parte  del  ordenamiento  jurídico  y  debe  ser  tenida  en  cuenta  por  los funcionarios  judiciales,   “según  lo  señaló  esta  Sala  en  decisión  del  30 de septiembre de 2015 dentro del radicado 46153, con ponencia  de  los  Magistrados  Julieth  Alfredo  Flórez  Díaz  y Alfonso José Castillo  Cárcamo”, en la cual precisó que la jurisprudencia  hace parte del ordenamiento jurídico.   

3.               Intervención    del    Ministerio  Público.   

El Procurador Segundo Delegado manifestó su  acuerdo  con  lo  expuesto  por  el  demandante,  toda vez que la Sala varió su  jurisprudencia  en  orden a inaplicar el incremento punitivo dispuesto en la Ley  890  de  2004 a aquellos delitos para los cuales no procede disminución de pena  por acuerdo o allanamiento según la Ley 1121 de 2006.   

Entonces,  consideró  que  la  causal  de  revisión  invocada  por  el actor está llamada a prosperar y debe excluirse el  incremento   punitivo   derivado   del   artículo   14   de   la   Ley  890  de  2004.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

          Como  la  Fiscal  Delegada  argumentó  que  el  asunto  corresponde  resolverlo  al  juez  que  conoce  de  la  ejecución  de  la  pena  impuesta al  sentenciado,  procede  la  Corte  a  dilucidar si es competente para proferir la  decisión final en este asunto.   

En  tal  propósito  se  tiene que la causal  reglada  en  el  numeral  7  del artículo 192 de la Ley 906 de 2004 refiere que  procede  la  acción  de  revisión “Cuando mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya  cambiado favorablemente el criterio  jurídico  que  sirvió para sustentar la sentencia condenatoria, tanto respecto  de  la  responsabilidad  como  de la punibilidad”. El  artículo  38-7  del  mismo  ordenamiento  asigna  a los jueces de ejecución de  penas   el  conocimiento  “de  la  aplicación  del  principio  de  favorabilidad  cuando  debido a una ley posterior hubiera lugar a  reducción,   modificación,   sustitución,  suspensión  o  extinción  de  la  sanción penal”.   

          Al  cotejar  dichas normas se concluye que el ámbito de competencia  de   los  jueces  de  ejecución  de  penas  únicamente  está  circunscrito  a  modificaciones   legislativas   que   comporten  un  tratamiento  favorable  del  sentenciado,  mientras  que  el  cambio  de criterio jurisprudencial de la Corte  sobre  un  aspecto que resulta beneficioso al condenado debe ventilarse por vía  de la acción de revisión.   

Contrario  a  lo  propuesto  por  la  Fiscal  – quien cita como de esta  Sala    un   precedente   que   no   ha   sido   aquí   adoptado   – para establecer la competencia de los  jueces  de  ejecución  de  penas  debe  acudirse a la noción de ley en sentido  material,  esto  es, a una norma, sin que entonces resulte válido aducir que si  de  acuerdo  al  artículo  230  de  la  Constitución,  la jurisprudencia es un  criterio   auxiliar  de  la  actividad  judicial,  su  variación  favorable  al  sentenciado  permite  a  los  jueces  de  ejecución de penas su ponderación en  orden  a  remover la cosa juzgada de la cual se encuentran revestidos los fallos  en firme.   

          Sobre    el    particular    ha   señalado   la   Corte1:   

“Cualquier  pretensión  encaminada  a  modificar  la  inmutabilidad de una sentencia que ha  hecho  tránsito a cosa juzgada, sólo es susceptible de ser estudiada a través  de  la  acción  de  revisión, por el respectivo juez de la acción, dentro del  marco  de  las  causales  taxativamente  señaladas  en  la ley, con la salvedad  relacionada  en  materia punitiva frente a los casos de ley posterior favorable,  cuyo  conocimiento  por  expreso  mandato del legislador, artículo 38 de la Ley  906  de  2004,  fue  asignado a los juzgados de ejecución de penas y medidas de  seguridad.   

(…).  

“Así las cosas,  la  solicitud  elevada  por  el  apoderado  de  XXX,  con  la  que  pretende  la  redosificación  de  la  pena  impuesta, por virtud del cambio de jurisprudencia  favorable  en  materia  punitiva,  debe  procurarse  a  través de la acción de  revisión,  pues  es  el  propio  legislador quien ha establecido las exigencias  para    que   proceda   una   modificación   de   esta   naturaleza”.   

          Establecido  que  la  Sala  es  competente para proferir el fallo de  revisión en este asunto, se procede a ello.   

Como la defensa postuló la causal contenida  en   el  numeral  7  del  artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004,  esto  es,  “cuando mediante pronunciamiento judicial, la Corte  haya  cambiado  favorablemente  el criterio jurídico que sirvió para sustentar  la  sentencia  condenatoria,  tanto  respecto  de  la responsabilidad como de la  punibilidad”,   resulta   pertinente  recordar  los  alcances  del  aumento de pena reglado en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004,  a  la  postre  impuesto  a  ÁLVARO RAMÍREZ CÁRDENAS  en  el  fallo  condenatorio anticipado proferido en su  contra.   

          Mediante   la   Ley  906  de  2004  se  implementó  el  sistema penal acusatorio, vigente gradualmente a partir del 1º  de  enero de 2005. El 7 de julio de la misma anualidad se sancionó la Ley 890 a  través  de  la  cual, básicamente, se incrementaron las sanciones establecidas  en  la  Ley 599 de 2000, con el propósito de otorgar un margen de maniobra a la  Fiscalía      General      de     la     Nación     en     la     negociación  de  las penas en procura de  conseguir  acuerdos  y  allanamientos  con los procesados, según se constata en  las  exposiciones  y  debates  que en el Congreso de la República se efectuaron  sobre tal normatividad, como sigue:   

i)            “Atendiendo  los  fundamentos del sistema acusatorio, que prevé mecanismos de negociación y  preacuerdos,  en  claro  beneficio  para  la  administración  de justicia y los  acusados,  se  modifican  las  penas…”2.   

ii)           “La  razón  que   sustenta   tales   incrementos   (de  las  penas  establecidas  en  la Ley 599 de 2000, se aclara) está  ligada  con  la  adopción  de  un  sistema  de rebaja  de   penas,   materia  regulada  en  el  Código  de  Procedimiento   Penal,  que  surge  como  resultado  de  la  implementación  de  mecanismos          de         ‘colaboración’  con  la  justicia  que  permitan  el  desarrollo  eficaz  de  las  investigaciones  en  contra  de  grupos  de  delincuencia organizada y, al mismo  tiempo,  aseguren  la imposición de sanciones proporcionales a la naturaleza de  los    delitos    que    se   castigan”3.   

iii)          “El  primer  grupo  de normas (aquellas relativas a la dosificación  de   la   pena,   se  aclara),  está  ligado  a  las  disposiciones  del  estatuto procesal penal (Ley 906 de  2004,  se  precisa) de rebaja de penas y colaboración  con  la justicia, que le permitan un adecuado margen de maniobra a la Fiscalía,  de  modo que las sanciones que finalmente se impongan guarden proporción con la  gravedad  de  los  hechos, y a la articulación de las normas sustantivas con la  nueva   estructura  del  proceso  penal”4.   

iv)           “Teniendo en  cuenta  que  se hace necesario ajustar las disposiciones del Código Penal a los  requerimientos  que  implica  la  adopción  y  puesta  en  marcha  del  sistema  acusatorio,  solicitamos  a  la  Plenaria  de  la  Cámara de Representantes dar  segundo  debate  al  proyecto  de  ley  número  251 de 2004 Cámara, 01 de 2003  Senado”5.   

v)            “El  actual  proyecto   de   ley,   insisto   hasta   la   saciedad,  únicamente  tiene  una  justificación  y  una explicación: permitir poner en funcionamiento el Código  de  Procedimiento  Penal,  que  se convertirá en ley de la república y que fue  expedido    por    esta   Corporación”6.   

vi)           “Lo que hay  que  modificar  son algunos artículos del Código, en razón a que como entra a  operar  el  sistema  acusatorio  será necesario aumentar algunas penas para que  haya  margen  de  negociación,  porque  de  lo  contrario la sociedad se vería  burlada   con  base  en  las  rebajas  que  pueda  hacer  el  fiscal”7.   

Respecto  del  aumento  en  el  monto de las  sanciones,  se indicó que correspondía a la implementación de mecanismos como  los  preacuerdos y negociaciones, propios de los sistemas acusatorios o de corte  acusatorio. Veamos:   

“Atendiendo los  fundamentos  del  sistema acusatorio que prevé los mecanismos de negociación y  preacuerdos,  en  claro  beneficio  para  la  administración  de justicia y los  acusados,  se modificaron las penas y se dejó como límite la duración máxima  de  sesenta años de prisión, excepcionalmente para los casos de concurso, y en  general de cincuenta años”.   

          Y en la ponencia para primer debate en el  Senado,   sobre   el   incremento   de  las  penas,  se  ofreció  la  siguiente  argumentación:   

“El proyecto que  se  presenta  está  conformado, en primer lugar, por una serie de disposiciones  que  establecen  los  topes  máximos de la pena de prisión que puede imponerse  como  resultado  de  la  comisión  de un delito y en los eventos de concurso de  conductas  delictivas que en ningún caso podrá exceder de 60 años (artículos  1º  y  2º  del  pliego). Del mismo modo, se propone una serie de cambios a las  penas  de  prisión señaladas en el Código respecto de delitos específicos de  gran impacto social (artículos 9 y 14 del pliego).   

“La  razón que  sustenta  tales  incrementos  está  ligada  con  la  adopción de un sistema de  rebaja  de  penas  (materia  regulada  en el Código de Procedimiento Penal) que  surge  como  resultado  de  la  implementación  de  mecanismos  de ‘colaboración’  con  la  justicia  que  permiten el  desarrollo  eficaz  de  las  investigaciones en contra de grupos de delincuencia  organizada   y   al   mismo   tiempo   aseguren   la  imposición  de  sanciones  proporcionales  a  la  naturaleza  de  los  delitos  que se castigan”.   

          Como  se  observa,  fueron  razones  de  política  criminal las que  llevaron  a que el legislador estableciera un aumento de pena para las conductas  delictivas,  con  el  fin  de evitar que por razón de las reducciones punitivas  como  consecuencia de la implementación de instrumentos de colaboración con la  justicia  los  infractores  se hicieran merecedores a sanciones muy bajas que no  se  compadecían  con  la  ofensa  a los bienes jurídicos que tutelan los tipos  penales.   

          A  partir  de  tal  interpretación  la  Corte  recogió  la  línea  jurisprudencial  definida  hasta  ese  momento  en  torno a la aplicación en el  tiempo  del  artículo  14 de la Ley 890 de 2004, para casos reglados por la Ley  600   de   2000   (CSJ   SP,  18  ene.  2012,  Rad.  36784),  y  “reafirmó  el  criterio  de  que la Ley 890 de 2004 tiene una causa  común  y  está  ligada  en  su  origen y discurrir con la ley 906 de 2004, por  manera  que  el  incremento  punitivo  de su artículo 14, sólo se justifica en  cuanto  se trate de un sistema procesal premial que prevé instituciones propias  como  el  principio de oportunidad, negociaciones, preacuerdos y las reducciones  de penas por allanamiento a cargos”.   

          No   obstante,   la  preocupación  del  legislador  porque  algunos  comportamientos  podrían  tener  penas  no  condignas  con   su  gravedad,  condujo  a  que  se  expidiera  la  Ley  1121  de  2006, en cuyo artículo 26 se  excluyen  las  rebajas de pena por sentencia anticipada y confesión, subrogados  penales  o  mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad, condena  de     ejecución     condicional,     libertad    condicional,    o    prisión  domiciliaria “Cuando   se  trate  de  delitos  de  terrorismo,  financiación  de  terrorismo,    secuestro    extorsivo,    extorsión    y    conexos”.   

          Entonces,  en providencia CSJ SP, 27 feb. 2013, Rad. 33254, invocada  por el actor como sustento de su pretensión, puntualizó la Sala:   

“Habiendo  decaído  la  justificación  del  aumento de penas del art. 14 de la Ley 890 de  2004,  en  relación  con  los delitos incluidos en el art. 26 de la Ley 1121 de  2006  –  para los que no  proceden   rebajas   de   pena   por   allanamiento  o  preacuerdo  –  tal incremento punitivo, además de  resultar   injusto   y   contrario  a  la  dignidad  humana,  queda  carente  de  fundamentación,  conculcándose de esta manera la garantía de proporcionalidad  de la pena.   

“En lo sucesivo,  una  hermenéutica  constitucional  apunta  a  afirmar  que los aumentos de pena  previstos  en  el  art.  14  de la Ley 890 de 2004 son inaplicables frente a los  delitos  reseñados  en  el  art.  26  de  la  Ley  1121  de  2006  (…)  frente  a sentencias condenatorias  por  aceptación  de  cargos,  la  menor  punibilidad,  precisamente,  sería la  consecuencia  de  haberse  acudido  a  ese  margen  de negociación, actualmente  inaccesible  a  los  delitos  referidos  en  el  art.  26  de  la  Ley  1121  de  2006.   

          La  citada  jurisprudencia  ha sido reiterada en otras decisiones de  la  Corte,  por  ejemplo, CSJ SP, 19 jun. 2013, Rad. 39719; CSJ AP, 11 nov 2013,  Rad.  364000  y  en  sede  de la acción de revisión CSJ SP, 12 dic. 2013, Rad.  41152;  CSJ SP, 11 dic 2013 Rad. 42041; CSJ SP, 11 feb 2015 Rad. 43309 y CSJ SP,  30  mar.  2016.  Rad.  45541,  entre otras), por vía de la remoción de la cosa  juzgada  a  fin  de  efectuar  la  correspondiente  redosificación punitiva con  exclusión  del  aumento de pena establecido en el artículo 14 de la Ley 890 de  2004 cuando se trate de preacuerdos, negociaciones o allanamientos.   

El caso concreto.  

          Dado  que  en  este  asunto  medió  allanamiento  a  cargos  en  la  audiencia  del  juicio oral del 7 de septiembre de 2010, es claro que, según se  dijo,  prospera  la  causal  de  variación favorable de la jurisprudencia y, en  consecuencia,  debe  excluirse  el  incremento  de  una tercera parte de la pena  dispuesto en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

1.            En  la tasación de la pena privativa de  libertad  los  juzgadores  aplicaron a RAMÍREZ CÁRDENAS la mínima  establecida para el delito de extorsión  agravada,  incrementada  en  una  tercera parte en virtud del artículo 14 de la  Ley  890  de  2004 y aumentada en 12 meses, esto es, en el 6.25% del mínimo por  la  forma  en que se cometió el delito, su gravedad y el daño causado, para un  total de 204 meses de prisión.   

          Al  excluir el incremento derivado del artículo 14 de la Ley 890 de  2004,  el  mínimo  quedaría en 144 meses, que debe aumentarse en el 6.25% para  mantener  el criterio de los sentenciadores, es decir, en 9 meses, para un total  de  153  meses  de  prisión,  tiempo  en  el  cual  también se tasa la pena de  inhabilitación     para     el    ejercicio    de    derechos    y    funciones  públicas.   

          2.        En  la  cuantificación  de  la  multa  los  falladores aplicaron la  mínima   establecida  para  el  delito  de  extorsión  agravada  (3000  SMLM),  incrementada  en  una tercera parte (1000 SMLM) en virtud del artículo 14 de la  Ley 890 de 2004, para un total de 4000 SMLM.   

          Si  se excluye el aumento punitivo establecido en el artículo 14 de  la Ley 890 de 2004, la pena pecuniaria queda tasada en 3000 SMLM.   

          Extensión de los efectos del fallo.   

Como  el artículo 198 de la Ley 906 de 2004  dispone  que  “los efectos del fallo rescindente se  extenderán  a  los  no accionantes”, salvo cuando se  trate  de  las  causales  4ª  y  5ª,  por  las  misma  razones se impone hacer  extensivo   lo  decidido  a  la  sentenciada  Jessica  Paola  González  Gámez,  condenada  en  el  fallo  como  autora  del  delito  de  tentativa de extorsión  agravada,  es  decir,  debe  excluirse  el incremento de una tercera parte de la  pena dispuesto en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

1.             En  la  dosificación  de  la  pena  de  prisión  los  juzgadores  aplicaron  la  mínima  establecida para el delito de  extorsión  agravada,  incrementada  en una tercera parte por el artículo 14 de  la  Ley  890 de 2004, esto es, 192 meses, disminuida en la mitad por tratarse de  tentativa  y en el 60% por la indemnización de perjuicios antes del fallo, para  un total de 38 meses y 12 días de prisión.   

          Al  excluir  el  incremento  derivado  de  la citada legislación de  2004,  la  sanción,  ponderado  el  descuento  de  la  mitad  por  razón de la  tentativa,   queda  en  72  meses,  que  debe  disminuirse  en  el  60%  por  la  indemnización,  para  un  total de 28 meses y 24 días de prisión, lapso en el  que  también  se  cuantifica  la  pena  de inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas.   

          2.        En  la  tasación  de  la  multa los falladores aplicaron la mínima  establecida  para  el delito de extorsión agravada (3000 SMLM), incrementada en  una  tercera parte (1000 SMLM) en virtud del artículo 14 de la Ley 890 de 2004,  para  un total de 4.000 SMLM, disminuida en la mitad por tratarse de tentativa y  rebajada   en   el   60%   por   la   indemnización,   para  un  total  de  800  SMLM.   

Si se excluye el aumento punitivo establecido  en  el  artículo  14  de la Ley 890 de 2004, la pena pecuniaria queda tasada en  600 SMLM.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:   

1.               DECLARAR    FUNDADA    la  causal  de  revisión  invocada  por el defensor del sentenciado  ÁLVARO RAMÍREZ CÁRDENAS.   

2.  DECLARAR,  en  consecuencia,  parcialmente  sin  valor  el  fallo  de  segundo  grado  proferido por el Tribunal Superior de  Bogotá  el  9  de diciembre de 2010, confirmatorio del dictado el 12 de octubre  del  mismo  año  por el Juzgado 26 Penal Municipal de esta capital, únicamente  en  cuanto comporta redosificar la pena impuesta a ÁLVARO RAMÍREZ CÁRDENAS en  153  meses  de  prisión,  multa  de  3000  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de aquella, como coautor del delito de  extorsión agravada por el que fue condenado.   

3.             EXTENDER  las  consecuencias  del  fallo  de revisión a la sentenciada Jessica Paola González  Gámez,  cuya  sanción  es  tasada en 28 meses y 24 días de prisión, multa de  600   salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  pena  privativa  de  libertad,  como autora del punible de  tentativa de extorsión agravada objeto de sanción.   

En todo lo demás, la sentencia permanecerá  incólume.   

          Contra esta decisión no procede ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

ALEJANDRO DAVID APONTE CARDONA  

Conjuez  

ALFONSO DAZA GONZÁLEZ  

Conjuez  

ABEL DARÍO GONZÁLEZ SALAZAR  

Conjuez  

HUGO QUINTERO BERNATE  

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 CSJ  AP, 22 ago. 2012. Rad. 39431.   

2  Exposición  de  motivos  del Proyecto de ley por el cual se modifica la Ley 599  de 2000.   

3  Ponencia  para  primer  debate  al  Proyecto  de  ley  01 de 2003 por el cual se  modifica la Ley 599 de 2000. Senado.   

4  Informe  de  ponencia  para  primer debate al Proyecto de ley 251 de 2004 por el  cual se modifica la Ley 599 de 2000. Cámara de Representantes.   

5  Informe  de  ponencia  para segundo debate al Proyecto de ley 251 de 2004 por el  cual se modifica la Ley 599 de 2000. Cámara de Representantes.   

6  Intervención  del  Vicefiscal  General  de  la  Nación en el segundo debate al  Proyecto  de ley 251 de 2004 por el cual se modifica la Ley 599 de 2000. Cámara  de Representantes.   

7  Discusión  en  segundo  debate  del  Proyecto de ley 251 de 2004 por el cual se  modifica la Ley 599 de 2000. Cámara de Representantes.     

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