SP2045-2017(46316)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

SP2045-2017  

Radicación No. 46316  

Aprobado Acta No. 31  

Bogotá  D.C., ocho (8) de febrero de dos mil  diecisiete (2017).   

ASUNTO  

La  Sala  decide  los  recursos de apelación  interpuestos  por  el  Fiscal  13  de  la  Unidad Nacional de Justicia y Paz, el  Delegado  del  Ministerio Público, los defensores públicos de los postulados y  los  representantes de víctimas Edith Julieth Álvarez Suaza y Wilson de Jesús  Mesa    Casas1,  contra  la decisión de 23 de abril de 2015 proferida por la Sala  de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín,  mediante  la  cual se condenó a los postulados JORGE ELIÉCER BARRANCO GALVÁN,  IVÁN  DAVID  CORREA,  JOSÉ  LUIS  HERNÁNDEZ  SALAZAR y DOVIS GRIMALDI NÚÑEZ  CÓRDOBA   y  se  decidió  el  incidente  de  reparación  integral.   

ANTECEDENTES  

1.   Dentro   del   proceso   de  diálogo,  negociación  y  firma de acuerdos con las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC,  se  produjo  la  desmovilización  de los Frentes Sinú, San Jorge y Sanidad del  Bloque Córdoba, el 18 de junio de 2005.    

          Habiéndose  reconocido  por  Resolución No. 233 del 3 de noviembre  de     20042,  la  calidad  de representantes de dicha organización a Salvatore  Mancuso  Gómez,  Iván Roberto Duque Gaviria y Ever Veloza García, aparece que  el  primero de ellos incluyó en el listado de miembros pertenecientes al Bloque  Córdoba  que  fue  aprobado  por  el  Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos  Restrepo,  y  remitido a la Fiscalía General de la Nación en comunicación del  21   de   febrero   de  2005,  a  JORGE  ELIÉCER  BARRANCO  GALVÁN3  e IVÁN DAVID  CORREA4.   

          El  19  de abril de 2006, los precitados manifestaron su interés de  acceder  a  los  beneficios de la Ley de Justicia y Paz y fueron incluidos en el  listado  oficial  del  14  de  julio enviado por el Ministerio del Interior y de  Justicia  el  15  de  agosto  del  mismo  año  a  la  Fiscalía  General  de la  Nación.   

          Asignado el conocimiento del asunto a la  Fiscalía  13 Delegada con sede en Barranquilla, JORGE ELIÉCER BARRANCO GALVÁN  rindió  versión libre durante los días 24, 25 y 26 de octubre de 2007, 16, 17  y  18  de  enero,  19  y  20  de marzo, 15, 16 y 17 de octubre, y 26, 27 y 28 de  noviembre  de  2008; mientras que IVÁN DAVID CORREA los días 16 de enero, 29 y  31  de octubre de 2007, 14 y 15 de mayo, 24, 25 y 26 de septiembre, y 23 y 24 de  noviembre de 2008.   

          2.   Por   su   parte,  JOSÉ  LUIS  HERNÁNDEZ  SALAZAR5,     en  comunicación  enviada  al Alto Comisionado para la Paz del 27 de junio de 2007,  expresó  su  intención  de  someterse  a  la Ley de justicia transicional como  miembro  del  Bloque  Córdoba  de las AUC, y fue incorporado al listado enviado  por  el  Ministerio  del Interior y de Justicia a la Fiscalía General del 19 de  mayo  de  2008,  en  el  cual  también  se  encontraba  DOVIS  GRIMALDI NÚÑEZ  SALAZAR6.   

          El  primero  de  aquellos  entregó  versión  los días 4, 5 y 6 de  noviembre  de  2008,  21 y 22 de enero, 11, 12 y 13 de marzo, 5 y 6 de agosto de  2009  y  22  al  25  de  marzo  de  2011.  Mientras  el segundo, del 10 al 12 de  noviembre  de  2008, 13 al 16 de enero y 12 al 14 de agosto de 2009 y 27 y 28 de  enero de 2010.   

          3.  El  12  de  diciembre  de  2008,  se llevó a cabo audiencias de  formulación  de  imputación e imposición de medida de aseguramiento en contra  de  JORGE  ELIÉCER  BARRANCO GALVÁN, y los días 8 de junio, 24 de agosto y 26  de  noviembre  de 2009, la de formulación de cargos. Enviada la actuación a la  Sala   de   Conocimiento   de   Justicia   y   Paz   del  Tribunal  Superior  de  Medellín7,  del  26  al  29  de septiembre, efectuó el respectivo control de  legalidad.   

          A  su turno, a IVÁN DAVID CORREA se le formuló  imputación e  impuso  de  medida  aseguramiento  en  diligencia del 28 de mayo de 2010 ante un  Magistrado  con  Funciones  de  Control  de  Garantías del Tribunal Superior de  Medellín8. El 31 de agosto siguiente, se le formuló cargos.   

          Del  14 al 16 de febrero de 2011, y 5 de abril y 14 de julio de 2010  se  desarrollaron  audiencias  de  formulación  de imputación e imposición de  medida  de  aseguramiento,  en  contra  de JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ SALAZAR y DOVIS  GRIMALDI  NÚÑEZ  SALAZAR, respectivamente. El 15 de septiembre y 20 de octubre  de 2011, se efectuaron las audiencias de formulación de cargos.   

          4.   Por  decisión  del  3  de  septiembre  de  2012,  la  Sala  de  Conocimiento  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín acumuló los  referidos  procesos  y  culminó  con  las audiencias de control de legalidad de  cargos  los días 4 de septiembre de 2012, 14 al 16 de mayo de 2013, 26 al 29 de  mayo, 7 al 10 de julio y 8 al 10 de septiembre de 2014.   

          7.  El incidente de reparación integral se efectuó del 27 al 31 de  octubre  del  mismo  año  y  el  23  de  abril del 2015 se adoptó la sentencia  apelada.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

La  Sala  de  Justicia  y  Paz  del Tribunal  Superior  de  Medellín  presentó un amplio contexto de los crímenes imputados  al   Bloque  Córdoba  al  cual  pertenecieron  los  postulados,  verificó  los  requisitos  de  elegibilidad  de  los  reinsertados y la legalidad de los cargos  atribuidos  a  cada  uno de ellos conforme con los hechos imputados y condenó a  JORGE  ELIECER  BARRANCO  GALVÁN,  conocido  con  los  alias  de  El Paisa o El  Escamoso,  a  la  pena  principal  de  cuarenta (40) años de prisión, multa de  50.000  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  para  el  año 2.005 e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  lapso  de  20  años,  como  coautor  de los delitos de concierto para delinquir  agravado,  homicidio  en  persona  protegida,  tentativa de homicidio en persona  protegida,  tortura  en  persona protegida, deportación, expulsión, traslado o  desplazamiento  forzado  de  población  civil,  despojo  en  campo de batalla y  lesiones en persona protegida.   

De  igual  forma condenó al postulado IVÁN  DAVID  CORREA, conocido como El Boca, a la pena principal de treinta y seis (36)  años  de prisión, multa de 12.375 salarios mínimos legales mensuales vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por un  lapso  de  20  años,  como  coautor  de los delitos de concierto para delinquir  agravado,  homicidio  en  persona  protegida y tentativa de homicidio de persona  protegida.   

A  JOSÉ  LUÍS  HERNÁNDEZ  SALAZAR,  alias  Poncho,  Richard  o  Ricardo,  a  la  pena  principal  de cuarenta (40) años de  prisión,  multa  de  13.010,5  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  lapso  de  20  años,  como  coautor  de los delitos de concierto para delinquir  agravado,  utilización  ilegal  de  uniformes e insignias, homicidio en persona  protegida,   tentativa   de   homicidio   en  persona  protegida,  deportación,  expulsión,  traslado o desplazamiento forzado de población civil y lesiones en  persona protegida.   

Y  al  postulado  DOVIS  GRIMALDI  NÚÑEZ  SALAZAR,  apodado El Taxista o El Flaco, a la sanción de cuarenta (40) años de  prisión,  multa  de  19.558,5  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  lapso  de  20  años,  como  coautor  de los delitos de concierto para delinquir  agravado,  homicidio  en  persona  protegida,  tentativa de homicidio en persona  protegida,   desaparición   forzada,   deportación,   expulsión,  traslado  o  desplazamiento   forzado   de   población   civil   y   lesiones   en   persona  protegida.   

Las   penas   privativas  de  la  libertad  señaladas  las  sustituyó por las alternativas de 84 meses de prisión a Jorge  Eliecer  Barranco  Galván,  78  meses  a José Luís Hernández Salazar  y  Dovis Grimaldi Núñez Salazar, y 66 meses a Iván David Correa.   

De igual forma condenó a los postulados y a  los  demás  miembros  del  Bloque  Córdoba,  solidariamente  y/o  a  la Unidad  Administrativa   Especial  para  la  Atención  y  Reparación  Integral  a  las  Víctimas  y/o  al  Fondo  de  Reparación para las Víctimas de la Violencia, a  pagar  los  valores  tasados  por concepto de indemnización a las víctimas que  fueron reconocidas en la sentencia.   

Al   tiempo   que   impuso   obligaciones  específicas   a   la   Unidad  Administrativa  Especial  para  la  Atención  y  Reparación  Integral  a  las Víctimas y al Representante u ordenador del gasto  del  Fondo para la Reparación de las Víctimas de la Violencia, como medidas de  restitución.   

En  cuanto  a las medidas de rehabilitación  libró  exhortos  a  las  Alcaldías de Montería y Sahagún, la Gobernación de  Córdoba,   el   Ministerio   de  Vivienda,  Ciudad  y  Territorio,  el  Sena  y  Universidades  públicas,  y  previa declaración del Estado, la Gobernación de  Córdoba  y  la  Alcaldía de Montería como responsables por acción y omisión  de  las  graves  violaciones  a  los derechos humanos y al Derecho Internacional  Humanitario  cometidos  por los miembros del Bloque Córdoba de las Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  ordenó  a  cargo  de las mismas medidas de satisfacción  consistentes  en  un  acto  de  reconocimiento  y perdón público junto con los  sentenciados  y otras obligaciones tendientes a la reconstrucción de la memoria  histórica.   

Igualmente, dispuso medidas de no repetición  y  compulsó  copias  de  algunas  piezas  procesales  para  que  se  indague lo  pertinente.   

ARGUMENTOS DE LOS RECURRENTES  

1.   REPRESENTANTES   DE  VÍCTIMAS   

Los  apoderados  de  las  víctimas      cuestionaron      varios     ejes     temáticos que se agrupan de la siguiente forma:   

1.1. Perjuicios materiales.   

Luego de reseñar  los        conceptos        y       fórmulas  empleados  por  el  sentenciador  para  liquidar lucro  cesante,   solicitaron  la  reliquidación    de    las    tasaciones    efectuadas    en   los   siguientes  casos:   

a.  Homicidio de  Amparo  del  Socorro Villada Pérez y Jhon     Londoño     Villada.   

De  acuerdo  con  las  pruebas  allegadas,  los    ingresos    mensuales    de    la    pareja  ascendían  a  $3.800.000,  producto  de  la  actividad  comercial desarrollada en  los  establecimientos  “El  pobre   Danny  No.1”  y  “El  pobre Danny No. 2”  y     no     a     un    salario    mínimo             según   lo  consideró el a quo.   

Por consiguiente  debió   accederse,   en  la  proporción    prevista   en   la   ley,   a   la  suma  de $1.779.495.391,70  deprecada como lucro   cesante  debido  acorde  con  el  peritaje        financiero        aportado  a  favor  de  los  reclamantes  legítimos,  Dany  Estiven  Londoño  Villada  y  John  Darío     Londoño  Villada.   

b.  El homicidio  de        José  Joaquín        Sabogal        Arévalo.   

Para       la       indemnización  futura por lucro cesante  de        José  Joaquín  Sabogal Álvarez,  Carlos  Mario  Sabogal  Romero  y  José Gregorio        Sabogal        Romero,        se       tomó  por  cada     uno     una    renta    actualizada    de  $60.407,819,  cuando  debería ser de              $100.679,6810,     en     tanto     la  proporción   del   50%   correspondiente   a   los  descendientes   de  la  víctima  debió    dividirse    únicamente   entre  ellos.   

c.          Homicidio    de    William    Rafael  Guzmán               Oyola.   

Se  reajuste la  indemnización  futura    por    lucro    cesante    de  Randys  Rafael  Guzmán  Vargas,  Jonathan  Enrique  Guzmán  Vargas,  Ana  Aracely  Vargas  y  Erick  Gustavo  Vargas  Paternina,  al ser los  únicos   hijos  que  cumplen  las  reglas  fijadas  por  la  Sala  para  la  liquidación    de    ese    concepto,  luego se les debe reconocer el 12,5%  y no el 10%.   

d. Homicidio de  Hernando Arturo Padilla Beltrán.   

La indemnización   futura   por   lucro  cesante  de Hernando  Arturo  Padilla  Espitia  y  Omar David Padilla Espitia,  pues  tomó  una  renta  actualizada  de $297.314,84, cuando era $594.629,68,  esto  es,  un  25% y no un 12.5% al ser los  únicos hijos que cumplen con la regla fijada por la  Sala  para percibir tal acreencia.    

e.  Homicidio  de    Carlos   Antonio   Barrera   Sánchez.   

En  cuanto  al  valor  reconocido  a  favor de Carlos Antonio Barrera  Ayala  y  Carlos  Andrés  Barrera Ayala,      como      indemnización    futura  por  lucro cesante al corresponderles  un  25%  de  la renta actualizada de su padre y no el  12,5%    según    se  indicó.   

f. Homicidio de  Luis   José   Molina  Valeta.   

Por    concepto    de    indemnización    futura   por   lucro   cesante  concedido    a    Mirlenys    Molina  Medrano,   única  hija  del  causante  que cumple  con  las  condiciones  establecidas  en la decisión,  razón    por    la    cual    le    corresponde el 50% y no el 25%.   

g.  Homicidio  de Germán Antonio Mercado  Ramos   

El  a quo negó  la   cifra  solicitada  a  título  de  lucro   cesante  debido  a  favor  de  Aracellys  de Jesús Hoyos  Vásquez,  María de los  Ángeles,  María Camila,  Germán  Antonio  y Rina  Marcela  Mercado Hoyos, al no considerar probados los  ingresos       de       la      víctima     en    cuantía         de        $5.000.000,  producto  de la actividad  económica  que  de manera conjunta desarrollaba con  su  compañera, Aracellys  de       Jesús      Hoyos      Vásquez,           por  los  servicios  prestados  en  un  hotel,    un    merca  hogar  y  un  servicio  público   de   transporte  en  el  sitio    denominado    “La    Y”    del    municipio    de  Sahagún-               Córdoba.   

Error  que  igualmente afectó  el monto reconocido como lucro      cesante     futuro   a   favor  de  Aracellys  de  Jesús  Hoyos  Vásquez y  María  Camila  Mercado  Hoyos,   única   hija  llamada  a  percibir este rubro en proporción al 50%  de la renta actualizada.   

h.   Homicidio   de   José            Manuel            Alvarado           Bohórquez.   

Al  liquidar  la                    indemnización    futura   por   lucro   cesante  de  sus  hijos  Juan  Carlos Alvarado Garavito y José  Manuel  Alvarado  Martínez,     en     porción      equivalente     al  12,5% de  la  renta,  cuando  correspondía en un 25%    de   la   fracción.   

i.  Homicidio  de  Julio  César Escobar  Martínez.   

Por    concepto    de    indemnización    futura   del   lucro   cesante  de  sus  descendientes  Carlos  Andrés  Hernández  Madera,  Flor Cecilia Hernández  Madera  y Dixol Dariel Escobar Julio, cuya renta actualizada  por  cada  uno  debió ser de $100.679,688, es decir,  el   16,6667%   y   no  el 12,5%.   

j. Homicidio de  Eliberto Abadías Naranjo  Genes.   

En  cuanto  a  la  liquidación    de    indemnización  futura por lucro cesante   de   sus  hijos  María   Teresa  Naranjo  Jaramillo,  cuya  renta     actualizada     debe     ser  de  $584.482.09, correspondiente al  50%  y  no  el 16,6667% de  la correspondiente porción.   

k. Homicidio de  Eugenio  Miguel González  Herrera.   

Respecto  de la  indemnización futura por  lucro  cesante  de   Stanley  González  Arrieta al corresponderle el 50%  de     la     renta     actualizada    total,    y    no    el    12,5%.   

l. Homicidio de  Pedro  Gabriel Domínguez  Arrieta.   

Por          indemnización   futura  del  lucro  cesante  de los       hijos      de  la  víctima directa, María        José   Domínguez   Miranda   y  Estefany  Domínguez  Miranda, al corresponderles un 25% de la  renta actualizada.   

1.2.          Perjuicios morales   

a. Inconformidad  con los perjuicios morales reconocidos.   

Por el homicidio  de   Guanerge   Antonio   Simanca   Vásquez,  su hijo, Carlos Antonio Simanca  García,  cuestionó  que  se  le  hubieran   reconocido  en          igual          cuantía   que  a  la  compañera  permanente  de  su  padre,  pues  él       lo  acompañó  durante  más  de   20   años  y  la  mencionada    sólo    por    5    años.   

b.       Monto      de     los  perjuicios   

La    cifra    reconocida   por   este  tópico,   entre   5  y  30  salarios  mínimos  legales     mensuales     vigentes     resulta     ostensiblemente    baja    en  consideración   a  las  graves    violaciones    a   los   derechos   humanos   y   el   derecho    internacional    humanitario  cometidas.  Las víctimas  perdieron sus familiares  e    incluso   no   han   realizado   el   proceso   de  duelo  en     razón     a    la      tipología     de   los  hechos  que  los  afectaron.   

Recordaron     que    el    Consejo  de  Estado  en  sentencia del 3 de diciembre de 2014, y la  Corte   Interamericana   de   Derechos   Humanos  en  el  caso  de  Masacres   de  Ituango  vs.  Colombia,  condenó  al  pago  de  sumas  muy  superiores a las  ordenadas  por  el  a  quo,  motivo  por  el  cual  consideran  los recurrentes  que  se  debe  duplicar  el  monto  de los perjuicios  morales   que  le  corresponde  a  cada  reclamante,  máxime   cuando   en   el  incidente  lo   peticionado   fue  100     salarios     mínimos legales mensuales vigentes.   

c.   Negativa  a  liquidar     perjuicios    por    daño  moral.   

El    Tribunal    negó  indemnización por perjuicios morales  a  favor  de  Nerita  Isabel Vargas Castro  y  Nohora  Alba Vargas Castro, primas y hermanas de crianza de  Víctor   Alonso  Castro  Magdaniely,  por  no  demostrar aflicción o dolor a  raíz   de   los   hechos,   a   pesar  que sí se  hizo   a   través  del  documento  “Prueba  de  afecciones”. En    consecuencia    procedía   la  liquidación de ese ítem  por  100 salarios       mínimos      legales  vigentes.   

1.3.  Reclamantes  no  reconocidos  como  víctimas en la sentencia.   

Los impugnantes, bajo los numerales 3 y 5,  cuestionaron  la  negativa  a  reconocer  a  familiares  identificados  pero  no  localizados        como        víctimas  en  contravía    de   la  regla    establecida  por     la    Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos  y    según    la    cual,     es     posible     reconocer  liquidación a su favor siempre y cuando se acredite  su     parentesco    con    las    víctimas      directas,     aplicada     en     las     sentencias  de  la masacre de Ituango,  del  4  de  junio de 2006, y Masacre de Pueblo Bello,  del   31   de   enero   de   2006,   decisiones  que  son vinculantes acorde  con    lo   señalado   en   el   artículo  93  de  la  Carta Superior y las  sentencias  C-370  de  2006 y C-010 de 2000 de la  Corte Constitucional.   

Igualmente,  en  aplicación    del   principio   pro   víctima  instituido  en  el  artículo  63, numeral  1,  de  la  Convención  Americana  de Derechos Humanos y los  pilares  que  fundamentan  la  justicia transicional, según fuera explicado por  la  Corte Suprema de Justicia en providencias del 23 de agosto de 2007, radicado  28040,   y   28  de  mayo  de  2008,  radicado  29560.   

En consecuencia  solicitaron  se liquide la indemnización  a favor de aquellos familiares cuyo parentesco quedó        acreditado y especialmente en los siguientes casos:   

a.          A  favor de  Joan  Sebastián Franco Carcamo, por el homicidio   de   Sebastián       de       las       Mercedes       Franco      Rodríguez11.   

b.  A favor de  Jean  José Barrera, por  el  homicidio  de  Carlos  Antonio  Barrera Sánchez y desplazamiento forzado de  Miriam   del  Socorro  Ayala  Borja,  Carlos  Antonio  Barrera  Ayala  y  Carlos  Andrés  Barrera  Ayala12.   

Igualmente,  los  representantes  de  las  víctimas,  reprocharon  la  referencia a     Didier     Andrés    Barrera    Ayala   en       el       fallo       como  reclamante, ya  que  no  fue mencionado en el incidente.   

c. A   favor  de  Luis  Gregorio  Cortés  Romero    por    el   homicidio   de   Miguel   Antonio   Cortés                Romero13,        de        quien        se        dijo,       no       adjuntó          mandato  oportunamente,  cuando obra en el expediente.   

d. Por        el       homicidio     de    José            Manuel            Alvarado           Bohórquez14    a    Emiro    Montiel  Bohórquez  y  a  Jorge  Enrique  Alvarado  Bohórquez,  menor  de  edad y de  quién  “la      señora     Ana    Isabel    Bohórquez    Arenilla  (madre  de  la  víctima)  afirma  que  vive con un nieto de la víctima  directa  de  nombre José Manuel  Alvarado  Martínez, a quien lo registró   un  tío  de  nombre  Luis  Enrique  Alvarado  Bohórquez,  y  es  con fundamento en esta  afirmación   que   se  solicitó  indemnización  a  favor  de  JORGE ENRIQUE ALVARADO en su calidad de hijo de la víctima           directa.”15   

e. A   favor  de  la  compañera    permanente   de   Naamán    Antonio   Díaz               Cordero16,      Josefa      Flórez,  y       sus       tres       hijos:  Andrés  Antonio  Díaz Martínez,  Yeison     Andrés  Díaz   Martínez   y  Yurleni     María  Díaz               Martínez, ya que  mediante   declaración  juramentada  de  la  hermana del occiso se    demostró   su   existencia   y  separación  del  núcleo  familiar    a    consecuencia    de    los   hechos  victimizantes.   

Adicionalmente   reprochó  que  en  la  sentencia  se  afirmara que la compañera    de   Naamán   Díaz    era   Lisa   Martínez,  quien  no concurrió   al  trámite,   y  se  tuviera  Josefa  Flórez     como    compañera   de  Pablo   Andrés  Díaz,  padre    de   aquél.   

f.  A Alberto  Bernardo     Domínguez     Arrieta    y    Fabio  Ramón    Domínguez  Arrieta    por    el  homicidio   de   Pedro  Gabriel      Domínguez      Arrieta17.  Adicionalmente  se  negó  indemnización  a Manuela  Isabel     Caldera    Ricardo    y    Pedro   Domínguez  Hoyos,      no     obstante  que  la  primera  no  era demandante  y    el    segundo  había             fallecido.   

g.  A Honoris  Ruiz     Vergara     por     el     homicidio    de    Jhon   Darío Ruiz  Vergara   y   desplazamiento  forzado  de  Jacqueline  Ruiz  Vergara18.  Además,  se  negó a favor de Jhon  Darío   Ruiz  Vergara  cuando  no   era   procedente   al   ser   la  víctima  directa     del    hecho.   

h. A   Argemiro   Antonio   Macea  Peña  por  el homicidio de Fredy  Manuel   Macea   Peña19.        Igualmente   se  denegó  a   Luis  Macea  Hoyos,  ya fallecido.   

i.          A   favor   de   Jair   Dane,  Yeiner  José,    Cristian   Alberto   y   Oneider   David  Molina     Medrano     por    el    homicidio   de  Luis  José  Molina  Valeta  y  desplazamiento de  Marlene   Isabel   Medrano   Pineda  y  sus  hijos20.        Sin  embargo, Cristian es menor de edad  y  por  consiguiente  su  representación    la  ejerció  su madre     quien     sí  nombró representante judicial, y los  restantes      individuos     no     fue          posible         su  localización              pero     se     probó su grado de consanguinidad.   

j.    A  Jader     Mercado     Villalobos     por   el   homicidio  de  Uber        José        Mercado  Villalobos.21   

k.          A  Gilberto  Antonio,  Blanca Rosa, Jesús Alberto, Carlos Alberto  y     Leonardo     José    Ortiz    Lázaro,    por   el   homicidio   de   William  Alberto       Ortiz      Padilla22,    cuando    todos,    menos  Carlos  Alberto  quien  no  existe,  eran  menores  de edad  y  estaban  representados  por su madre. El poder de  Dany  Luz fue incorporado  en audiencia.   

l. A             Jesús   Verbel  Guerra  se   negó  indemnización  por  ausencia  de poder  por  el  homicidio  de  Esteban    Manuel   Verbel   Guerra23,        pero  en  el incidente no se citó como  integrante del núcleo familiar.   

m. A   José  Antonio    Paternina    por    el    homicidio  de  Eduardo Ramón    Paternina    de    la    Ossa24.   

n. En   el   homicidio  de  Jorge  Eliécer Carrascal Acevedo25,       no          se         reconoció  indemnización  a  favor  de  Eder Eliécer,  pese  a  que  es menor de edad y  estaba  representado  por su madre. En cuanto a Aurys  Estela  Salcedo  Pacheco  no pudo ser localizada pero  se    acreditó    su   parentesco,   y   Lubis   Carrascal   Álvarez   no  se  citó al incidente de  reparación integral.   

ñ. Homicidio  de   Jaime  Elías  Bula  Espinosa26.  No  se reconoció a favor de Antonia  Claret  Herrera  Ricardo  y  José  del Carmen     Bula,    por    ausencia  de  poder,  no  obstante  la  primera  no  era  compañera del occiso para la  fecha     de     los     hechos     y      el      segundo  falleció.   

o. A     favor     de     Emiro   y   Ana   Isabel   Berna   Prasca   por  el  homicidio    de    Germán     Ovidio     Berna     Prasca27.   

p. Por   el   homicidio  de  Hernando         Arturo         Padilla        Beltrán28,     no    se   reconoció  a  favor  de  Mailit  Katiusca y Hernando José  Caoneo  Cogollo  porque  no se aportaron    sus    registros   civiles,   sin  embargo   en   audiencia   se  explicó  que  ellos no alcanzaron a ser reconocidos como hijos   de   la   víctima   y  por  ello  una     de     las     pretensiones     fue    la  realización     de     los     trámites     necesarios     para    su  filiación,   la   cual   se   reitera.    Adicionalmente,    José           Caoneo        Cogollo    no    se    pudo    contactar.   

q. A   favor  de  Leandro  Segundo  Alean  Oyola    por   el   deceso   de   William       Rafael       Guzmán  Oyola29.   

r. A     Amaris     José      Sánchez     Flórez     por     el    homicidio      de     Samir  Antonio  López  Flórez30.   

s. A   Eladio  Sabogal  Arévalo     por    el    homicidio     de    José   Joaquín  Sabogal  Arévalo31.   

t. En el caso  del  homicidio de Javier  de   Jesús   Suárez  Carvajal32,      se      echó  de  menos  el poder de Jorge Luis Villamil Ortega, pero este no  fue   convocado   al   incidente   de   reparación  integral.   

1.4. Medidas de satisfacción de las cuales no hubo pronunciamiento.   

El  a  quo  no se pronunció   sobre  la  solicitud  elevada  en  audiencia  de  incidente  de  reparación  integral  por  Gloria  Elisa  Paternina  Espinosa33,  hermana   de   Jaime  Elías    Bula    Espinosa,    tendiente   a   la  reconstrucción  de  su  memoria         histórica   y rectificación de su buen nombre,  a   través   de   la  designación    de   una   obra   pública  con  su nombre, colegio,  parque,  avenida o barrio, en  razón  de  su  entrega  incondicional  al  trabajo  social  con  las  comunidades vulnerables y su aporte a la educación   y   a   la   paz   como  docente, al igual que mediante la rectificación  de  los  motivos  que  causaron su  muerte   a   través  de  la  difusión   de   la   verdad  en  un  medio  de  comunicación escrito.   

Adicionalmente,     cuestionó   el  reconocimiento  de  Genis    y   Kelly  Paternina   Espinosa  en    calidad    de  víctimas  indirectas  del homicidio de Jaime Elías   Bula   Espinosa,  ya  que  no son sus familiares, y el  acto  público  y  colectivo ordenado como     medida     de       satisfacción,  pues  no  se  puede  pretender  reivindicar algo de  forma  grupal cuando se  negó                  individualmente.   

1.5. Negativa  a     liquidar     indemnización    por   el  delito  de  desplazamiento  forzado.   

La    judicatura   no   reconoció        indemnización      por     este  ilícito a favor de las  siguientes  personas a  pesar  de  acreditarse su victimización:   

a. Miriam del  Socorro   Ayala   Borja   y   Carlos   Antonio   y   Carlos   Andrés  Barrera  Ayala,  al no cuantificar  daños   o  demostrar  pérdida de bienes.   

b.          María  Eugenia  Oyola  Suárez,  María    Angélica  Requena  Oyola  y Luis Ángel Requena Oyola, pues no  se           indicó          cuánto  tiempo  persistió  el  desplazamiento.   

c. Jacqueline  Ruiz    Vergara,    quien   no   cuantificó   los  daños, ni demostró la  pérdida    de    bien   alguno.   No   se   sabe  cuánto   duró   la  conducta.   

d.  Nohora  Alba         Vargas         Castro,         porque        no        determinó            los  perjuicios.   

e.  Tomás Antonio Sánchez  Zabala,  ya  que  no  se  conoce  cuánto duró la conducta.   

Por     lo    anterior         solicitaron  se  reconozca   el  valor  correspondiente  acorde  con  lo  indicado en sentencia del 27 de abril de 2011,  radicado   34547,   de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  y  la  línea      de      la     Corte     Constitucional     fijada   en  providencia T-085 de 2009.   

2. Ministerio  Público   

2.1.  Responsabilidad estatal y exhortaciones   

Solicitó la  revocatoria  de  las exhortaciones efectuadas en la  sentencia   al  considerar  que  son  imperativas          órdenes,  además  la  declaratoria  de  responsabilidad  del  Estado  y  otras  entidades  públicas, pues  a  su  juicio  que con ello se  contrarían    los  derechos    y    garantías    al   debido       proceso,      defensa,      contradicción,   juez  natural  y  acceso  a  la  administración   de  justicia     de     las    entidades.   

Señaló      que      el      objeto     del      proceso     de     justicia     y     paz     es  definir la responsabilidad penal  de  los  postulados  por  los  delitos cometidos  a  fin  de  contribuir  en  el  logro  de  la paz,  y  no la determinación  de      responsabilidad     de     entidades        gubernamentales   que   ni  siquiera  fueron                 convocadas   como  parte   en   el   proceso,  sino      a      título   de   intervinientes   en  el  incidente       de      reparación.   

Agregó que  el          Tribunal          desatendió       parámetros       fijados      por       la      Corte      Suprema,      particularmente en  proveído   del   27   de   abril   de   2011,   radicado   34547,    e   impartió            órdenes         bajo        la  denominación      de      exhortos  a  las  distintas  ramas del poder  público  con  desconocimiento  de los principios       de      mínima  intervención y respeto  de    competencias.   

2.2. Libertad a prueba   

Luego     de     llamar     la     atención    respecto  de  la  forma  en  que  se   suscribió   la  decisión,   con   un  salvamento  parcial   y   adición   de  voto,  se  valió   de   éste  último   para   deprecar   la   libertad   a   prueba   de   los  postulados  acorde con  el   artículo   365   de  la  Ley  600  de  2000,  aplicable  por  principio  de complementariedad, al  haber      superado      el      término     de     privación    de  libertad impuesto como pena alternativa,    tema   que   debe   analizarse  a   fin   de   no   incurrir  en  el  delito      de      prolongación  ilícita  de privación  de la libertad.   

2.3. Respecto  del  daño  y los sujetos de reparación colectiva.   

El   Tribunal  desconoció    el    deber    instituido   en  el   numeral  1º  del  artículo 138 de la  Ley    906    de    2004,    al    no   pronunciarse   sobre   la   presentación       de      los  daños                 colectivos        que       identificó    y    las    medidas  de  reparación  que estimaba procedentes, con  sujeción  a  las  facultades      conferidas     en  la Ley 975 de 2005. Por  lo    anterior    solicita   pronunciamiento   al  respecto          y          adicionalmente,      que  las  reparaciones  materiales y  morales  decretadas  a favor de las víctimas sean ponderadas.   

3. Defensor  público         de         IVÁN  DAVID  CORREA  y  DOVIS  GRIMALDI  NUÑEZ SALAZAR.   

3.1. Libertad a prueba  

Cuestionó    la   omisión  del  Tribunal  de  no      decretar      la  libertad de sus defendidos pese a  la    superación  del  tiempo  de  la  pena  alternativa  impuesto,  a  pesar de lo    expresado   en   el   salvamento   de   voto   del    Magistrado    Juan      Guillermo     Cárdenas  Gómez   y   en  los  artículos     29  de  la  Constitución  Política  y  20 de la  Ley 906 de 2004.   

Indicó que  se                estructuraba la  causal  de  libertad  prevista  en  el artículo  317 de la Ley 906 de 2004, numeral  1,   aplicable   por  remisión  del  artículo   62  de  la  Ley  975  de  2005,     y    era    competente    la  Sala  de  Justicia y Paz del Tribunal de Medellín  para  decidir,  según         decisión  del 13  de  noviembre  de 2013, radicado 40249, de    la    Corte    Suprema    de  Justicia.    

En  consecuencia, peticionó  “se  aclare  y  adicione  la  sentencia”  concediéndole   la  libertad a  sus              defendidos, como  en   su   momento  lo  hizo   la   Sala  de  Justicia  y  Paz  de Medellín, en proveído  del  9 de diciembre de 2014, a  favor  de Jesús Ignacio  Roldán               Pérez.   

4.   La  Fiscalía   

Solicitó se  modifique  parcialmente  el  fallo,  en  cuanto  a los siguientes ítems:   

2.1. Responsabilidad estatal  

Sin  desconocer  que  las  medidas  de satisfacción se orientan  a   reestablecer  la  dignidad  del  ser  humano  a  través de la difusión  de  la  verdad  sobre  las  causas  de lo sucedido,  ello   no  autoriza al Tribunal para responsabilizar a entidades estatales  por  acción u omisión  de  la  promoción  de  grupos           paramilitares,      incluso,     a   pesar   de  las  relaciones  que  pudieron  subsistir  entre  servidores públicos con  el   Bloque  Córdoba,  de manera especial,  con  integrantes  de la Brigada Décima Primera    del    Ejército  ubicada en Montería, miembros  de   la   Sijin   y   del   CTI,   funcionarios   de   la   Fiscalía,   del   Ejército  y      la     Policía      Nacional     según     se  narró    en    la   sentencia   y   en  la  proferida  en  contra  de  Salvatore  Mancuso  del  20 de  noviembre    de    2014    y    en   perjuicio   de  quienes  expidieron  copias  para  que  sean  investigados.   

Así que no  resulta  procedente  la  orden    expedida    a   los   diferentes   entes  públicos   para  que  ofrezcan    perdón  público  cuando  las  responsabilidades  morales o  pecuniarias   deben   ser   resueltas   en   otras  jurisdicciones,  y        su  citación  al  incidente  de reparación   integral   no   suple   la   debida   integración  del  contradictorio,  ni traba la  relación                jurídica  procesal  necesaria para emitir en  su        contra        sentencia.   

Desconocer  lo  anterior  equivale  a  sorprenderlos  con  un  fallo  emitido  vulnerándose      las  garantías  del  debido proceso  para    dar    por    demostrado    relaciones    entre   instituciones  públicas      y      el      fenómeno  paramilitar  que no fue objeto  de    acreditación    fehaciente,   según  lo  expuso  el Magistrado Eduardo Castellanos Rozo,  en  el  salvamento  de  voto  a la sentencia condenatoria proferida en contra de  Salvatore  Mancuso,  por  el  Tribunal  Superior de  Bogotá.   

En  consecuencia  solicitó     se    revoque    el     numeral    19,    literales  a.  y  c. del fallo.   

4.2.  Dosificación  punitiva   

Criticó el  argumento  del  a quo, según el cual, al no ser los  postulados  comandantes  del grupo insurgente y carecer de capacidad     para    fijar    designios    en   el   aparato           paramilitar           no           eran   acreedores   de   la   pena  alternativa  máxima,  sino  que  debía  disminuirse  y  graduarse de acuerdo con la cantidad y calidad  de  los  delitos  sancionados, lo cual se traduce en  la  creación  de  un  parámetro         no         instituido  legalmente,  ya      que      sólo  debe  obedecer  a la gravedad de  los    delitos    y   la   colaboración   en   el  esclarecimiento   de   la   verdad,   según  fuese  explicado  por  la  Corte  Suprema  de  Justicia en sentencia del 19 de marzo de  2014, radicado 39045.   

Indicó que  conforme  con    tales   parámetros   y   la  motivación   de  la  sentencia,   los   delitos   atribuidos   revisten   una   gravedad  inocultable  según       se      verifica      en      la      tasación    de   la   sanción   ordinaria  efectuada  al  ser  perpetradores de   homicidios  y  desplazamientos  forzados,  lo  cual  no  permite   concesiones  especiales  más            allá  de  las  reguladas  en  la ley  porque   de   ser   así   se  atenta  contra  las  víctimas     y     conduce    a    su   re  victimización.   

Por  lo  anterior  solicitó  se modifique la decisión e imponga  a  los  condenados  el  quantum      máximo     consagrado como pena alternativa.   

4.3.  Seguimiento     a  investigaciones   

No  comparte  la  orden consignada en el  numeral  22 de la sentencia, tendiente a que el ente investigador rinda informes  periódicos  sobre  las  actuaciones   y   estado   de  las  investigaciones  originadas  por copias  libradas  en  la  misma decisión, al considerar que  ello  pretermite  las instancias legales y controles  instituidos  para  los  aforados     legales,    Fiscales    en   este   caso,   a   quienes   se   les  agregaría       una      instancia      de      control      más  en  su     actuar     cuando     existen  en  materia  disciplinaria y penal.  Precisó     que  el  Tribunal  excede  su  competencia  y vulnera el  debido     proceso,     en    sus    reglas    de  jurisdicción y competencia.   

5.  Defensa  pública     de     Jorge     Eliécer    Barranco    y   José   Luis  Hernández Salazar.   

5.1.    Libertad    a   prueba.   

Aunque      comparte   los   argumentos  esbozados  en  la  providencia  relacionados       con       la  protección   y   prevalencia  del  derecho  a  la  libertad,    la   defensora   dirigió  su reproche a la omisión del a quo  en    conceder    la   libertad   a   sus  prohijados,  quienes  han  estado privados de tal derecho por tiempo superior al  sancionado como pena alternativa.   

Expresó  que   la   libertad   a  prueba  está   supeditada   al   cumplimiento  de  una  serie  de  requisitos  subjetivos    frente   a   los   cuáles   no   tiene  certeza  sobre  su  momento       de       verificación,    además    no   debe   esperarse   a   que   un   juez  de  ejecución   de   la   sentencia   avoque   el  asunto  para  determinar  la  procedencia  de  tal derecho, pues a la   luz   de   los  artículos  317  de  la Ley 906 de 2004 y 365 de la Ley 600 de 2000,  su                   liberación     se     daría    por    pena  cumplida.   

Aseveró que  en    el    caso   del   postulado   José   Ignacio  Roldán    la   Sala   de   Conocimiento  accedió a la libertad,  decisión     que    fuera    confirmada   por   la   Corte  Suprema  de  Justicia, imponiéndose  igual   tratamiento  y  por  consiguiente,  se  debe  incorporar  a  la parte resolutiva su decreto, con  indicación del momento en el cual se verifican los  compromisos  de  resocialización  a  fin de que se  suscriba      la     diligencia     de  compromiso a la cual haya lugar.   

Finalmente    refirió  que no era del todo comprensible si  la  decisión  fue  adoptada,  ya que cuenta con un  salvamento  parcial  de  voto  y  una adición y que  Jorge    Eliécer  Barranco  se  encuentra  en  libertad,  al  haberse  sustituido la medida de aseguramiento.   

NO RECURRENTES  

Sólo  la  bancada  de  la  defensa se opuso a la censura de la  Fiscalía  relacionada  con  la  pena alternativa, al considerar de un lado,  que      los     razonamientos     del     Tribunal     frente     al     particular    son  atinados, y de otro,    que    el    recurso   estaba  indebidamente     sustentado,     última      petición  que no fue compartida por el a quo.   

LA CORTE CONSIDERA  

1. Competencia  

La  Corte Suprema de Justicia es competente  para  resolver  los  recursos  de  apelación  interpuestos  contra la sentencia  proferida  por  la  Sala de Conocimiento de Justicia y Paz del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de Medellín, al tenor de lo dispuesto en el inciso 2°  del  artículo  26 de la Ley 975 de 2005, en concordancia con el numeral 3° del  artículo 32 de la Ley 906 de 2004.   

Competencia  que  estará restringida a los  aspectos  objeto de inconformidad y a los que resulten inescindiblemente ligados  a  los mismos, para lo cual, con el propósito de otorgar un orden metodológico  a   la  decisión,  procederá  a  resolver  cada  una  de  las  inconformidades  planteadas  de  acuerdo  con el eje temático subyacente y el orden dispuesto en  su  parte  resolutiva,  así:  (i)  graduación  de  la  pena  alternativa, (ii)  indemnizaciones,   (iii)   medidas   de   satisfacción;   (iv)  medidas  de  no  repetición,      (v)      reparación     colectiva,     (vi)     seguimiento                     a                     investigaciones,  y  (vii)  libertad  a  prueba.    

    

1. DE   LA   GRADUACIÓN  DE  LA  PENA  ALTERNATIVA.     

La  Fiscalía  reprochó   la  pena  alternativa    impuesta    a   los   sentenciados,  al    considerar    que   fue   erróneamente  deducida con ocasión de la  no  militancia  de  los mismos en el grupo insurgente como comandantes y carecer  de mando en la organización.   

1.1.  La pena alternativa es el beneficio por  el  cual  se puede suspender la ejecución de la pena de prisión determinada en  la  respectiva  sentencia,  para ser reemplazada por una de igual naturaleza que  no  podrá  ser  inferior  a  5  años,  ni  superior  a 8, siempre y cuando los  postulados  acrediten  el  cumplimiento  de  las siguientes condiciones: (i) que  sean  autores  o  partícipes  de  hechos  delictivos  cometidos  durante  y con  ocasión  de  su  pertenencia  a grupos armados organizados al margen de la ley,  (ii)  hubieren  decidido  desmovilizarse;  (iii)  aporten  definitivamente  a la  reconciliación  nacional;  (iv)  se  dé  su  adecuada  resocialización;  (iv)  colaboren   con   la  justicia  y  (iv)  contribuyan  a  la  reparación  a  las  víctimas.   

Ahora, en atención a las características y  propósitos  específicos  del  proceso de justicia transicional que difieren de  los    consagrados    en   los   estatutos   sustancial   y   procesal   penales  vigentes34  y  lo  señalado en el artículo 29 de la Ley 975 de 2005, la Sala  ha  explicado que los criterios que definen la dosificación o graduación de la  misma  se  restringen a: (i) la gravedad de los delitos, y (ii) la colaboración  efectiva  en  el esclarecimiento de los mismos, a los cuales se impone sujetarse  de manera irrestricta el funcionario judicial.    

Así  se advierte de los incisos 2 y 3, de la  mentada disposición:   

En  caso  que el condenado haya cumplido  las   condiciones  previstas  en  esta  ley,  la  Sala  le  impondrá  una  pena  alternativa  que  consiste  en privación de la libertad por un período mínimo  de  cinco  (5)  años  y  no superior a ocho (8) años, tasada de acuerdo con la  gravedad  de  los  delitos  y su colaboración efectiva en el esclarecimiento de  los mismos.   

Para tener derecho a la pena alternativa  se   requerirá   que   el  beneficiario  se  comprometa  a  contribuir  con  su  resocialización  a  través del trabajo, estudio o enseñanza durante el tiempo  que  permanezca privado de la libertad, y a promover actividades orientadas a la  desmovilización   del   grupo   armado   al   margen   de   la   ley   al  cual  perteneció.(…)   

En  consonancia  con  lo  anterior,  se  ha  descalificado  la  argumentación tendiente a establecer pautas diferentes tales  como  rango  del  postulado o grado de participación en la conducta punible, ya  que  dichas  condiciones no aparecen instituidas en la normatividad aplicable al  caso. Sobre el punto ha sostenido la Corte:   

En   consecuencia,  el  rango  que  el  postulado  desempeñó  dentro de la organización criminal, no es un parámetro  a  tener en cuenta por el juzgador al momento de sustituir la pena principal por  la  alternativa,  así  como  tampoco  es  relevante para fijar dentro del lapso  mencionado  (5  a  8  años),  la que le corresponde por su participación en la  comisión de conductas delictivas.   

Es  así  como  corresponde  al  juez de  conocimiento  realizar  el  ejercicio  valorativo,  ponderando  en cada caso las  especiales  circunstancias  relacionadas  con  la  gravedad  de la conducta y el  daño  creado,  luego  de  establecer que se ha colaborado con la justicia, pues  sin  la  presencia  de  esta  última  exigencia,  se  tornaría  inadmisible la  aplicación      de     la     alternatividad.35   

1.2.  En  el  presente  asunto,  la Sala de  Conocimiento  al  momento de dosificar la pena de manera ordinaria, es decir, en  atención  a  las pautas fijadas en el Código Penal, asignó siempre dentro del  cuarto  correspondiente  el máximo legal permitido en atención a la naturaleza  del delito, gravedad, daño e intensidad del dolo.   

A modo de ejemplo, respecto de JORGE ELIÉCER  BARRANCO  GALVÁN  impuso  una  sanción  por  el delito de homicidio en persona  protegida  donde  fue  víctima  Luís  José  Molina  Valeta,  de  450 meses de  prisión,  límite  máximo  de  los cuartos medios que seleccionó al concurrir  circunstancias  de  mayor  y  menor  punibilidad  porque  era claro “…que  ese  delito, como los demás, es particularmente grave  porque  no  sólo  constituyó una afrenta al Derecho Internacional Humanitario,  pues  la  víctima hacía parte de la población civil y era ajena al conflicto,  sino  que  se  trata  de  un  delito  de lesa humanidad porque hizo parte de una  conducta  sistemática  y  generalizada en medio de un conflicto armado, pero es  más   grave   porque   estuvo   inspirada   en  motivos  de  discriminación  o  intolerancia,  se desconoció la dignidad humana y se aumentó el sufrimiento de  la  víctima,  ya que para su ejecución se utilizó un garrote, siendo éste el  único  delito  de  los formulados al postulado en el que no se utilizaron armas  de       fuego.”36.  Sanción  que  incrementó  por   cada   una   de   las   conductas   atribuidas37  hasta  llegar  al  máximo  legal  permitido  de 40 años acorde con los artículos 31 y 37 de la Ley 599 de  2000.   

Ejercicio   que   se   reprodujo   en  lo  fundamental,  frente  a los restantes procesados, ya que después de identificar  la  conducta  más  grave y seleccionar el cuarto correspondiente acorde con las  pautas  del artículo 61 de la Ley 599 de 2000, fijó la pena más alta posible,  para  progresivamente  adicionar  los  montos  correspondientes  por los delitos  concursantes.  Coherente  con  ello  impuso  a  IVÁN  DAVID  CORREA38  36 años de  prisión,   y   a   JOSÉ  LUIS  HERNÁNDEZ  SALAZAR39  y  DOVIS  GRIMALDI  NÚÑEZ  SALAZAR40 40 años.   

Sanciones  que  suspendió  por  la  pena  alternativa que cuantificó de la siguiente forma:   

Los delitos cometidos por los postulados  son  de  suma  gravedad  y  no  se reducen a los establecidos y juzgados en este  proceso.  En tales condiciones la Sala se sentiría tentada a imponer la máxima  pena  alternativa.  Sin embargo, como lo ha dicho en otra ocasión, entiende que  ésta  debe  quedar  reservada  para  los  máximos  responsables  o,  en  otras  palabras,  para  quienes  idearon,  planearon,  dirigieron  y  tuvieron  bajo su  control  todos  los hilos del proyecto paramilitar. No es lo mismo, además, ser  responsables  de  docenas  de masacres, miles de homicidios, decenas de miles de  desplazamientos   forzados   y  cientos  de  desapariciones  forzadas,  que  ser  responsable  solo  de  una  reducida  parte  de  los  homicidios  y unas cuantas  desapariciones  o  desplazamientos  forzados.  Jorge  Eliécer Barranco Galván,  Iván  David  Correa,  José  Luís  Hernández Salazar y Dovis Grimaldi Núñez  Salazar  con  todo y haber cometido graves delitos, fueron apenas un instrumento  para  ejecutar  las  órdenes  y  designios de sus comandantes, pues actuaron en  calidad   de  patrulleros  los  primeros  y  urbanos  los  dos  últimos  y  sus  responsabilidades  así como los delitos cometidos, son limitados. Por lo tanto,  la  Sala  les  impondrá  como  pena alternativa, en proporción a la cantidad y  calidad  de los delitos cometidos y sus responsabilidades, 7 años de prisión a  Jorge  Eliécer  Barranco,  6  años, 6 meses a José Luís Hernández Salazar y  Dovis  Grimaldi Núñez Salazar y a Iván David Correa 5 años, 6 meses, bajo el  entendido  de que la pena alternativa que se les impone es por todos los delitos  cometidos  durante  y  con  ocasión de su pertenencia al Bloque Córdoba de las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia y que hayan confesado o lleguen a confesar en  el     proceso     de     justicia    y    paz.41   

1.3.  Lo  anterior deja en evidencia que la  autoridad  judicial,  según  lo  sostuvo  el  recurrente, acudió a un criterio  exógeno  a  la  normatividad  aplicable,  esto  es,  el grado de jerarquía que  ocupaban  los  desmovilizados  al  interior  del  Bloque  al  cual  pertenecía,  incluso,  a  pesar  de  la  gravedad  de los cargos atribuidos sobre lo cual fue  enfática  y  la procedencia de la pena máxima alternativa, error que se impone  enmendar en sede de apelación.   

En  tal  sentido,  la  pena  principal  de  prisión  habrá  de sustituirse por la alternativa de 8 años a cada uno de los  procesados,   salvo   a   IVÁN   DAVID   CORREA   quien  a  diferencia  de  los  restantes42  no  alcanzó  el tope legal permitido y fue sentenciado a 36 años  de   prisión   como   responsable  de  los  delitos  de  homicidio  en  persona  protegida43,   tentativa   de   homicidio   en   persona  protegida44  y concierto  para           delinquir           agravado45, los cuales si bien revisten  gravedad,  no  tuvieron  la  misma  entidad  que  los  reprochados  a los demás  sentenciados al no haberse atribuido en concurso homogéneo.    

Entonces,  con  sujeción  al  principio de  proporcionalidad  de la pena y conforme con una regla de tres simple  que se  utiliza   únicamente   porque   el   sentenciador  indicó    que    la    misma   debía  ser  impuesta  en  proporción  a  la    cantidad   y   calidad   de   los   delitos  cometidos46,     si     480     meses     de  prisión      fueron      sustituidos  por  96  meses  (8  años),  los  436   meses   que   se  fijaron  al  postulado  en  mención     corresponden     a     87  meses,  es  decir,  7  años y 3  meses,  siendo ésta la  pena   alternativa   que   resulta   procedente  y  respeta      el      monto      mínimo    imponible   de   5   años.   

En consecuencia la Sala procederá a revocar  el  numeral  7  de  la  providencia  impugnada,  para  en su lugar fijar la pena  alternativa  en  ocho  años  para  JORGE  ELIÉCER BARRANCO GALVÁN, JOSÉ LUIS  HERNÁNDEZ  SALAZAR  y DOVIS GRIMALDI NÚÑEZ SALAZAR, y a IVÁN DAVID CORREA en  7  años  y  3  meses.  En  lo  que  respecta a las  demás  consecuencias  punitivas   y   obligaciones   se   confirmará  la  decisión del Tribunal.   

2. INDEMNIZACIONES  

          Toda  vez  que  varias  quejas presentaron los representantes de las  víctimas   y   el   Ministerio   público,   en   torno  al  reconocimiento  de  indemnizaciones   por  reparación  material  y  moral  a  víctimas,  se  dará  respuesta a éstas de acuerdo al eje que las identifique.   

2.1.   Indemnización   por   perjuicios  materiales   

De  acuerdo  con los artículos 94 y 97 del  Código  Penal,  la  conducta  punible  genera  la obligación de reparar daños  materiales  y  morales a quien los genere, la cual será determinada y liquidada  por  el  juez  con  sujeción  a  la naturaleza de la conducta y la magnitud del  daño causado, siempre y cuando se acrediten en debida forma.   

De   tal   manera   que   «para  obtener  indemnización por el perjuicio material y por los  perjuicios  morales  objetivados  debe  demostrase:  a)  su  existencia  y b) su  cuantía,  mientras en el de carácter moral subjetivado sólo se debe acreditar  la      existencia     del     daño,  luego  de  lo cual, el Juez, por atribución legal, fijará el  valor  de la indemnización en tanto que la afectación del fuero interno de las  víctimas   o   perjudicados   impide  la  valoración  pericial  por  inmiscuir  sentimientos    tales   como   tristeza,   dolor   o   aflicción.»47   

En  este  punto,  conviene  recordar que el  perjuicio  material se define como aquel menoscabo a la persona en su patrimonio  material  o  económico consecuencia del daño antijurídico real y concreto que  se   generó,   el   cual   se   divide   en:  (i)  daño  emergente48 y (ii) lucro  cesante49.  El  primero, consistente en el perjuicio sufrido en la estructura  actual  del  patrimonio,  bienes  perdidos  o  su  deterioro,  y  el segundo, la  utilidad,  ganancia  o beneficio dejado de percibir y que en todo caso, aun bajo  el  principio  de flexibilidad probatoria que aplica en los procesos de justicia  transicional, deben ser probados.   

Ahora   bien,   cuando   se  demanda  una  retribución  por  lucro  cesante, la Sala apoyada en pautas establecidas por el  Consejo  de  Estado,  calcula  su  monto  con  fundamento en el ingreso promedio  mensual  de la víctima directa, que de no probarse cosa distinta, se presume en  cuantía  equivalente en el salario mínimo legal mensual vigente a la época de  los   hechos50  debidamente  actualizado,  cifra  que  se incrementa en un 25% por  concepto  de  prestaciones  sociales  y  posteriormente,  se  disminuye en igual  proporción  en  razón   de gastos personales. Resultado de tal operación  se obtiene lo que se denomina renta actualizada.   

Cifra que a su vez servirá para estimar lo  que  hubiese  aportado  la  víctima  a  cada una de las personas que demuestren  dependencia  económica,  bien  porque  el  vínculo, grado de parentesco y/o la  edad  obligaban  al  fallecido  a  la  manutención  del  reclamante,  esposa/o,  compañera/o   permanente,  hijos  menores  de  edad51,  o  porque se demostró tal  circunstancia  cuando  se aduce frente a padres u otros familiares sin capacidad  de valerse por sí mismos.    

Así, por regla general, frente a quienes se  presume   la   dependencia   económica,  la  renta  actualizada  se  divide  en  dos porciones del 50%, una para los descendientes y  otra  para  quien  acompañó en vida al causante de hecho o por vínculo civil.  Fracciones  que  a  su  vez  se  fragmentarán  en  el  número  de personas que  acrediten  dichas condiciones y comparezcan en debida forma al proceso judicial,  siendo  el  resultante  de  dicho ejercicio la renta actualizada por cada uno de  los beneficiarios.   

Lo  anterior  permitirá la liquidación  del  lucro  cesante,  en  sus  vertientes:  consolidado o futuro, esto es, si se  establece  al  momento  de  emisión  de  la sentencia o posterior a la misma en  razón  de  que  aún  subsistan  las  causas que dan lugar a su reconocimiento.  Así,  cuanto  se trata del cónyuge o compañero permanente, a consecuencia del  tiempo  durante  el  cual  hubiese permanecido el vínculo marital a raíz de la  expectativa  de  vida del mayor de la pareja o, de los hijos, hasta que alcancen  la   edad  de  25  años,  siempre  y  cuando  no  ostenten  una  situación  de  discapacidad.    

Conceptos  que  se  computan  con  las  siguientes fórmulas:   

Lucro  cesante  consolidado:   

S=  Ra  x   (1+i)n  – 1   

              i   

         Donde,  S es la  suma    de   indemnización   debida,   Ra   la   renta   actualizada,  i la tasa  de   interés   puro   mensual,  esto  es,  0.00486752,         n  el número  de    meses   que   comprende   el   periodo   a   indemnizar   y   1   es  una  constante matemática.   

       Lucro cesante futuro:   

S    =   Ra   x    (1+i)n  -1   

                      i(1+i)n   

Donde,         S  es  el  valor  que  ha  de pagarse como  anticipo  de  los  perjuicios  futuros, Ra el   ingreso   o   salario   actualizado,  i el interés legal puro o técnico mensual (0,004867)  y  n  el  número de meses a  liquidar.   

          Para lo cual habrá de tenerse en cuenta  que  el  número de meses a liquidar con relación al lucro cesante futuro, debe  partir  del  límite de vida máximo más bajo entre la víctima directa y quien  demuestre  dependencia  económica  frente a ella, lo que se verificará en cada  caso   mediante   las   Tablas   Colombianas  de  Mortalidad  aprobadas  por  la  Superintendencia  Financiera, en este caso, la Resolución No. 1555 de 2010, con  la  precisión  de  que al tiempo estimado conforme a las tablas mencionadas, se  le  debe  restar los meses que fueron objeto de liquidación en razón del lucro  cesante  consolidado, pues de otro modo se reconocería doble indemnización por  el mismo concepto.   

          Hecha  la anterior introducción a fin de brindar meridiana claridad  sobre  cómo  se  cuantifica  el  lucro  cesante, se verificará cada uno de los  casos  denunciados  por  los  recurrentes  a  fin  de  identificar si les asiste  razón,  con la precisión que en algunos eventos se dará respuesta conjunta al  asimilarse el reproche.   

a.  Por  el homicidio de Amparo del Socorro  Villada Pérez y Jhon Londoño Villada.   

El  representante judicial censura la cifra  reconocida  por  lucro cesante a favor de Dany Estiven Londoño Villada y a John  Darío           Londoño           Villada53,  hijos de las víctimas, al  haberse  tenido como ingreso mensual de Jhon Londoño Villada un salario mínimo  mensual, cuando era de $3.800.000.   

Al  respecto,  la Sala comparte lo expuesto  por  el  a  quo, porque no aparece prueba demostrativa de tales ingresos, ya que  si   bien  se  acreditó  que  la  referida  víctima  era  propietaria  de  dos  establecimientos  de comercio: Almacén el Pobre Danny y Almacén el Pobre Danny  No.     254,  no  se  informó  ni probó el capital percibido por la actividad  económica desarrollada.   

En efecto, las declaraciones del impuesto de  industria  y comercio aportadas por cada uno de estos locales datan de los años  199555            y          199856, fechas que distan de la del  fatal  suceso,  y  las consignaciones efectuadas a terceros, contratos laborales  inferiores  a un año y ejecutados durante el año 1999 por personal al servicio  de  dichos  establecimientos  comerciales,  planillas de pago y liquidaciones de  prestaciones   sociales   a   favor   de   aquéllos,  no  aportan  información  trascendente  que  permita  identificar  la  renta  mensual  dejada de percibir.   

Entonces,   aún  bajo  el  principio  de  “flexibilización  de  la  prueba”57  admitido  para   la  solución  de  este  tipo  de  asuntos58,  no  resulta  admisible  la  pretensión  elevada  por  el  togado  en  el incidente de reparación integral,  porque  no  se  demostró  el  ingreso  superior  a  los  tres millones de pesos  enunciado,  por  consiguiente  ajustado  resultaba  acudir  a  la presunción de  ingresos  empleada  y  tasar  la  indemnización  como  se  procedió. Luego, no  prospera el reproche.   

b.  Por  los  homicidios  de José Joaquín  Sabogal   Arévalo,  William  Rafael  Guzmán  Oyola,  Hernando  Arturo  Padilla  Beltrán,  Carlos  Antonio Barrera Sánchez, José Manuel Alvarado, Julio César  Escobar  Martínez,  Eliberto  Abadis  Naranjo  Genes,  Eugenio Miguel González  Herrera y Pedro Gabriel Domínguez.   

En  todos  estos eventos, los apoderados de  las   víctimas   reprobaron  el  monto  de  la  liquidación  por  concepto  de  indemnización  del  lucro  cesante  futuro  a favor de los descendientes que no  alcanzaron  25  años  de  edad  a  la fecha de la sentencia de primer grado, al  considerar  que  el  porcentaje  de  la  renta  actualizada, esto es, el 50% del  total,  debió  sólo  dividirse  entre  éstos  y  no  la  totalidad  de  hijos  reclamantes.   

Al   respecto,   como  se  explicara  con  anterioridad,  en  caso de que opere la presunción  de  dependencia económica,  el 100% de la renta actualizada de la víctima  directa  en  casos  de  homicidio,  se  divide en dos fracciones iguales, de tal  manera  que un 50% corresponde al cónyuge y/o al compañero/a permanente según  el  caso,  y  el  otro  50% a todos los hijos reclamantes, razón por la cual se  divide  entre  igual número de aquéllos. Determinado ello, se tendrá la renta  actualizada   individual   que   servirá   para   calcular   el  lucro  cesante  correspondiente,  que debe precisarse, corresponde a un  sólo  concepto  que  se establece en dos momentos: (i) consolidado o debido, si  concurre  con  el  momento  de  emisión  de la sentencia, o (ii) futuro, si con  posterioridad  a  ésta  se  puede  afirmar  que  la  dependencia económica del  beneficiario aún persistiría.   

Por  esta  razón no le asiste razón a los  apelantes  cuando  reclaman una nueva liquidación de la renta actualizada total  sólo  para  efectos  de  lucro  cesante  futuro, por cuanto ello equivaldría a  desconocer  el  legítimo derecho de todos los reclamantes que en el mismo grado  de  parentesco  concurrieron  al  trámite,  sólo que a algunos de ellos se les  tasó  al  momento  de  la  sentencia  al no subsistir varias de las condiciones  referidas en precedencia.   

Bajo tal derrotero, se verifica que la Sala  de  Conocimiento  de  Justicia  y  Paz  actuó  en debida forma al distribuir la  fracción pertinente entre los llamados a percibirla, así:   

–  El  50% de la renta actualizada de José  Joaquín  Sabogal  Arévalo,  la  dividió  entre  sus 5 hijos: José Joaquín y  Blanca  Aurora  Sabogal  Álvarez,  Carlos Mario, Nellys Estela y José Gregorio  Sabogal  Romero, para asignarle a cada uno un 10%.59.   

– El 50% de la renta actualizada de William  Rafael  Guzmán  Oyola, entre sus 5 hijos: “Randys  Rafael  Guzmán Vargas, quien contaba con 10 años 06 meses, 13 días al momento  de  los  hechos,  Jonathan  Enrique  Guzmán  Vargas,  quien tenía 08 años, 04  meses,  18  días,  Ana Aracely Vargas Paternina, quien contaba con 05 años, 08  meses,  03  días,  Erick  Gustavo  Vargas  Paternina, quien tenía 02 años, 04  meses,  23  días y Jhorman Jamir Guzmán Vertel, quien contaba con 13 años, 02  meses,   04   días,   correspondiéndole   a  cada  uno  un  10%.  60   

– El 50% de la renta actualizada de Hernando  Arturo  Padilla  Beltrán,  entre  “Mario Alberto  Padilla  Jiménez,  quien contaba con 18 años, 06 meses, 26 días al momento de  los  hechos, Katia Eugenia Padilla Jiménez, quien tenía 15 años, 03 meses, 03  días,  Hernando Arturo Padilla Espitia, quien contaba con 01 año, 02 meses, 29  días  y  Omar David Padilla Espitia, quien tenía 04 años, 09 meses, 09 días,  correspondiéndole   a   cada   uno   un  12,50%”61   

–  El 50% de la renta actualizada de Carlos  Antonio    Barrera    Sánchez,    entre    los   462 que reclamaron sus intereses  al   interior   del  incidente:  “Carlos  Antonio  Barrera  Ayala,  quien  contaba con 07 años, 05 meses al momento de los hechos,  Carlos  Andrés  Barrera Ayala, quien tenía 04 años, 03 meses, 18 días, Erika  Isabel  Barrera Marzola, quien contaba con 17 años, 11 meses, 26 días y Carlos  Didier   Barrera   Marzola,   quien   tenía14   años,   10  meses,  06  días,  correspondiéndole   a   cada   uno   un   12,50%”63   

–  El  50% de la renta actualizada de José  Manuel   Alvarado   Bohórquez,   entre   4   hijos64:         “Yamith  Erlis  Alvarado  Garavito, quien contaba con 16 años,  06  meses,  03  días al momento de los hechos, Faver Enrique Alvarado Garavito,  quien  tenía  14  años, 22 días, Juan Carlos Alvarado Garavito, quien contaba  con  12  años,  19 días y José Manuel Alvarado Martínez, quien tenía con 01  año,    07    meses,    07    días,   correspondiéndole   a   cada   uno   un  12,50%”65   

          –  El 50% de la renta actualizada de Julio César Escobar Martínez,  entre  “sus  4  hijos,  esto es, a Carlos Andrés  Hernández  Madera, quien contaba con 03 años, 02 meses, 28 días al momento de  los  hechos, Flor Cecilia Hernández Madera, quien tenía 05 años, 07 meses, 08  días,  Dixon  Dariel  Escobar  Julio,  quien contaba con 09 años, 03 meses, 25  días  y  Kelly  Johana  Escobar  Morales,  quien  tenía 15 años, 07 meses, 27  días,  correspondiéndole a cada uno un 12,50%”66   

– El 50% de la renta actualizada de Eliberto  Abadís  Naranjo  Genes, entre sus 3 hijos: “Mayra  Inés  Naranjo  Jaramillo,  quien  contaba  con  16 años, 03 meses, 14 días al  momento  de los hechos, Eliberto José Naranjo Jaramillo, quien tenía 14 años,  11  meses,  24  días  y  María  Teresa Naranjo Jaramillo, quien contaba con 12  años,    10    meses,    15    días,    correspondiéndole    a    cada    uno  un16,6667%.”67   

– El 50% de la renta actualizada de Eugenio  Miguel  González  Herrera,  entre  4  hijos, Lenis Johana, Luz Miney, Célico y  Stanley          González         Arrieta68,  lo  cual  se traduce en un  12.5% para cada uno.   

–  El  50% de la renta actualizada de Pedro  Gabriel  Domínguez  Arrieta, entre “3 hijos, esto  es,  a  María  José Domínguez Miranda, quien contaba con 02 años, 01 mes, 29  días  al  momento  de  los hechos, Estefany Domínguez Miranda, quien tenía 08  años,  07 meses, 25 días y Shirly Isabel Domínguez Caldera, quien contaba con  18   años,   02   meses,   03   días,   correspondiéndole   a   cada  uno  un  16,6667%.”69   

Valores  que  le  sirvieron para calcular a  cada  uno  de  estos  la  indemnización  por lucro cesante, sin que se constate  error  en  la aplicación de las fórmulas correspondientes. En consecuencia, no  procede la modificación del fallo en los anteriores casos.   

        c. Por el homicidio de Luis José Molina Valeta   

El  artículo  6º  de  la  Ley 975 de 2005  dispone  que las víctimas podrán participar de manera directa o por intermedio  de  su  representante en todas las etapas del proceso que define la misma ley, y  de  igual  forma  en  el  incidente  de  reparación  integral de acuerdo con el  artículo  23  de  la  citada  norma,  procedimiento en el cual deberán además  presentar  de manera concreta la forma de reparación que se pretende, e indicar  las  pruebas  que  harán  valer  para  fundamentar sus pretensiones70.   

Adicionalmente   cuando   se   trate   de  reclamantes        menores        de       edad71,     el   llamado   a  comparecer  a  la actuación y conferir poder, en caso que así lo decida, es su  representante  legal,  o  cualquier  otra  persona  que  tenga  o no vínculo de  parentesco  y  que  no  se  encuentre dentro de las condiciones señaladas en el  numeral  2º del artículo 193 de la Ley 1098 de 200672.   

De donde resulta que sólo podrá repararse  a  través  del  incidente  a quienes demuestren su interés, concurran de forma  directa  o  a  través  de  mandatario, público o de confianza, y acrediten las  condiciones para ser beneficiarios de la misma.   

En  el  presente  asunto,  aparece que Luis  José  Molina Valeta estaba casado con Marlene Isabel Medrano Pineda73  y  tuvo  6  hijos:    Yésica    Patricia    Molina    Medrano74,   Oneider   David   Molina  Medrano75,     Mirlenys     Molina     Medrano76,   Yeiner   José   Molina  Medrano77,   Cristian   Alberto   Molina  Medrano78   y   Jair   Dane   Molina  Medrano79,   de   los   cuales   sólo   Cristian   Alberto   era   menor  de  edad80  cuando  se adelantó incidente de reparación integral y se dictó  sentencia.   Asimismo  que  Marlene  Isabel  Medrano  Pineda,  quien  tenía  la  representación   del   referido   menor,  acudió  al  trámite  a  través  de  apoderado81,  no  así  sus  demás  descendientes,  quienes  a  pesar de tener  capacidad  para  actuar  por  sí  mismos  no  deprecaron a su favor pretensión  indemnizatoria,   luego  sólo  a  favor  de  los  primeros  podía  reconocerse  liquidación.   

Entonces,  erró  el  Tribunal  al  tasar  reparación  por  tal concepto en beneficio de Jesica Patricia y Mirlenys Molina  y   negarla   a  Cristian  Alberto  al  estar  representado  legalmente  por  su  madre.   De ahí que se imponga la modificación del fallo en el sentido de  revocar  la  cuantía reconocida a aquellas para en su lugar decretar a favor de  Cristian  Alberto, indemnización por lucro cesante por valor de $83’993.341,14,   resultado   de   las  siguientes operaciones.   

          (i) Cristian Alberto Molina Medrano:   

Fecha    de  nacimiento             

27 de noviembre de  1997  

Fecha de los hechos             

12  de  enero  de  2002  

Fecha   en  que  cumplirá 25 años             

27 de noviembre de  2015  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y la sentencia             

159,3667  meses  

Tiempo trascurrido  entre la sentencia y los 25 años             

7,13  meses  

          Se  tendrá  una  renta  actualizada  individual de $339.933,31, que  corresponde  al 50% de la renta total de Luis José Molina Valeta considerada en  la  sentencia,  toda  vez  que  fue  el único hijo que aparece como reclamante.   

Lucro   cesante  consolidado:   

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                           i   

S=    $339.933.31   (1   +0.004867)159.3667-1   

                                   0.004867   

S= $81.571.022,58  

Lucro cesante futuro:  

S  =  Ra  x  (1+i)n -1   

                        i(1+i)n   

S  =                                                                  $339.933.31                     (1+  0,004867)7.13  -1       

0.004867    (1+0.004867)7.13           

S=          $2’376.474.27   

Total   lucro   cesante:  $83’947.496,85   

Igualmente  se  revocará  la  sentencia en  cuanto  reconoció  a  favor  de  las hermanas Yésica Patricia Molina Medrano y  Mirlenys   Molina  Medrano  indemnización  por  20  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  por perjuicios morales, sin que ello trasgreda la garantía  de   la   no  reformatio  in  pejus,  ya  que  ésta  no  opera  en  materia  de  indemnización82.    En    su    lugar   se  reconocerá   a  Cristian  Alberto  Medrano  Molina  100  salarios mínimos  legales mensuales vigentes, a título de perjuicios morales.    

d.  Por  el  homicidio  de  Germán Antonio  Mercado Ramos   

El  recurrente  manifestó  que  mediante  juramento  estimatorio aportado al incidente de reparación integral, el ingreso  promedio     mensual    de    la    víctima    ascendía    a    $5’000.000, producto de las actividades  comerciales  propias  de  un  hotel,  un  merca  hogar y un servicio público de  trasporte.   

Postulación  que  rechazó  el Tribunal al  reflexionar:   

“…en este caso no basta el juramento  estimatorio  para dar por cierto que la renta o el ingreso que dejó de percibir  Germán  Antonio  Mercado  como consecuencia del delito era de $5.000.000 pesos,  pues  dicha  estimación  no  es  razonable  teniendo en cuenta que Aracellys de  Jesús  Hoyos era la representante legal y dueña de dicho establecimiento y era  quien desempeñaba la actividad comercial y no él.   

Además, no se trata de un ingreso que se  dejó  de  percibir  como  consecuencia del delito, pues la actividad económica  continuó  desarrollándose a pesar del fallecimiento de la víctima, lo cual no  afectó    los    ingresos    o    el    funcionamiento    del   establecimiento  comercial.   

Luego  evaluó los ingresos del causante en  $696.666,6783  con  fundamento  en los extractos bancarios  allegados de las  cuentas  corriente  y  de  ahorros  de  la  víctima directa y su esposa, en los  Bancos        BBVA        y        Bancolombia84,  cifra  que  no  encuentra  corroboración  por  la Sala ya que de acuerdo con éstos el promedio al cual se  llega       es       de       $2’766.928.571,   al   haber   ingresado  a  ellas  el  capital  que  a  continuación se discrimina:   

Año 2003  

Febrero             

$2.143.000  

Marzo             

$3.400.000  

Abril             

$2.545.000  

Mayo             

$3.041.000  

Junio             

$2.890.000  

Julio             

$4.263.000  

Agosto             

$4.446.000  

Septiembre             

$3.217.000  

Octubre             

$922.000  

Noviembre             

$3.329.000  

Diciembre             

$3.760.000  

Año 2004  

Enero             

$2.950.000  

Febrero             

$1.172.000  

12     de  Marzo             

$659.000  

Cifra que dividida en dos, ya que Aracely de  Jesús  Hoyos  Vásquez señaló que los ingresos los repartían de manera igual  entre              la              pajera85,    da    un    valor   de  $1’383.464,286   como  ingreso   de   Germán   Antonio   Mercado   Ramos,  que  actualizado  queda  en  $2’156.294,8786.   

          Suma  que  se  incrementará  en  un 25% por prestaciones sociales a  $2’695.368.59,    y  reducirá     en    un    25%    por    gastos    propios    a    $2’021.526,44  como  renta  actualizada  final,  que  al  dividirse  en  dos  proporciones iguales resulta $1’010.763.22,  una  para la compañera  permanente   de   la   víctima  indirecta  y  otra  para  los  4  hijos  de  la  pareja87:  María  de  los  Ángeles,  María Camila, Germán Antonio y Rina  Marcela    Mercado    Hoyos,    quienes   acreditaron   en   debida   forma   su  parentesco88     y     representación    judicial89.  Queda  así una renta para  cada  uno  de  $252.690,8,  sobre  la  cual  habrá de liquidarse los siguientes  conceptos.   

(i)  A  favor  de Aracellys de Jesús Hoyos   

Lucro cesante consolidado.  

Fecha de los hechos             

12  de  marzo  de  2004  

Fecha   de   la  sentencia             

23  de  abril  de  2015  

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                           i   

S=         $1’010.763.22    x   (1+0.004867)133.3667-1   

                                            0.004867   

S=         $189’151.779   

Lucro cesante futuro.  

Toda  vez  que  la  esperanza de vida menor  corresponde  a la de Germán Antonio Mercado Ramos, quien falleció a la edad de  45  años  y dos días, se tiene que el número de meses a indemnizar acorde con  la  Resolución  No. 1555 de 2010, de la Superintendencia Financiera de Colombia  son de 301,0333.   

S  =  Ra  x              (1+i)n -1   

                                       i(1+i)n   

S=        $1’010.763,22  x            (1+0.004867)         301,0333   –  1   

                                                                     0.004867          (1+0.004867)301,0333   

S=         $159’522.663.1   

Total  lucro  cesante  consolidado y futuro:  $348’674.442,1   

(ii)  A  favor  de  María  de los Ángeles  Mercado Hoyos   

Fecha    de  nacimiento             

15 de septiembre de  1984  

Fecha de los hechos             

12  de  marzo  de  2004  

Fecha   en  que  cumplió 25 años             

15 de septiembre de  2009  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y los 25 años             

66.10  

Lucro cesante consolidado.  

Sólo  habrá de liquidarse este rubro toda  vez  que  la  descendiente  cumplió  25  años  antes de la sentencia de primer  grado.   

S=   Ra  x  (1+i)n   –  1   

                           i   

S=    $252.690,8   (1     +0.004867)66.10-1   

                                                                                       0.004867   

S=          $19’646.583,45   

          (iii) A favor de María Camila Mercado Hoyos   

         

Fecha    de  nacimiento             

12  de  enero  de  1996  

Fecha de los hechos             

12  de  marzo  de  2004  

Fecha   en  que  cumplirá 25 años             

12  de  enero  de  2021  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y la sentencia             

133.37   meses  

Tiempo trascurrido  entre la sentencia y los 25 años             

68.63  meses  

Renta  actualizada             

$252.690,8  

Lucro cesante consolidado  

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                          i   

S=    $252.690,8   (1    +0.004867)133.37-1   

                                                                                      0.004867   

S=          $47’289.533.35   

Lucro cesante futuro  

          Como  lo  refiriera  la  Sala  al  abordar casos precedentes, no hay  lugar  a  variar  el  porcentaje asignado a María Camila pues obedece al que le  corresponde   luego   de   la   división   de  la  proporción  junto  con  sus  hermanos.   

S   =  Ra  x    (1+i)n  -1   

                          i(1+i)n   

S=         $252.690,8  x            (1+0.004867)  68.63  – 1   

                                                        0.004867 (1+0.004867)68.63   

S=          $14’712.956.42   

Total  lucro  cesante consolidado y futuro:  $62’002.489.77                     

(iv)  A  favor  de  Germán Antonio Mercado  Hoyos   

Fecha    de  nacimiento             

12  de  enero  de  1983  

Fecha de los hechos             

12  de  marzo  de  2004  

Fecha   en  que  cumplió 25 años             

12  de  enero  de  2008  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y los 25 años             

46    meses  

Renta  actualizada             

$252.690,8  

Lucro cesante consolidado  

Sólo habrá de liquidarse este rubro, toda  vez  que  adquirió  la  edad  de  25 años antes de la emisión de la sentencia  impugnada.   

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                          i   

S=    $252.690,8   (1      +0.004867)46-1   

                                                         0.004867   

S=          $12’992.484.82   

          (v) Rina Marcela Mercado Hoyos   

Fecha    de  nacimiento             

8  de  agosto  de  1980  

Fecha de los hechos             

12  de  marzo  de  2004  

Fecha   en  que  cumplió 25 años             

8  de  agosto  de  2005  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y los 25 años             

16.87  

Renta  actualizada             

$252.690,8  

Lucro cesante consolidado  

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                          i   

S=    $252.690,8   (1     +0.004867)16.87-1   

                                                                           0.004867   

S= $4.431.564,7  

Consecuente  con lo anterior, se modificara  el  numeral  13,  literal  n.,  de  la providencia impugnada, para reajustar las  cifras  que  dieron  lugar  a  condena  en  lo  que  respecta al daño material.   

2.2 Perjuicios morales  

La  Sala  de Conocimiento de Justicia y Paz  del  Tribunal  Superior  de  Medellín decretó el pago de perjuicios por daños  morales a favor de los reclamantes con los siguientes criterios:   

“ii)  Ahora,  la  tasación  de  los  perjuicios  morales debe hacerse en salarios mínimos legales mensuales vigentes  y  es  el  juez quien, a diferencia de los perjuicios materiales, debe valorar y  determinar  su  monto, según su prudente juicio y el principio de equidad, pues  “depende  de  la  intensidad  del daño”. En tales casos,  “cuando el  perjuicio  moral  es  de  un  mayor  grado,  se  ha  considerado  como máximo a  indemnizar la suma de 100 s.m.l.m.v a la fecha de la sentencia”   

La  facultad  discrecional del juez para  valorar   dicho   concepto   se   guía  “a)  bajo  el  entendido  de  que  la  indemnización  del  perjuicio  se  hace  a título de compensación, más no de  restitución,  ni de reparación; b) por la aplicación del principio de equidad  previsto  en  el  artículo  16  de la Ley 446 de 1998; c) por el deber de estar  sustentada  en  los  medios  probatorios  que  obran  en el proceso respecto del  perjuicio  y  su  intensidad y por el d) deber de estar fundamentada, cuando sea  del  caso,  en  otras  providencias  para  efectos de garantizar el principio de  igualdad”676.   

iii)  Los  delitos  cometidos  por  los  postulados  Jorge  Eliecer  Barranco  Galván,  Iván  David  Correa, José Luis  Hernández  Salazar  y  Dovis  Grimaldi  Núñez Salazar son graves, pues fueron  ejecutados  en  forma masiva y sistemática y vulneran los derechos humanos y el  Derecho Internacional Humanitario.   

Con   arreglo   a   los  Principios  y  Directrices  Básicos  de  las Naciones Unidas sobre el Derecho de las Víctimas  de  Violaciones  Manifiestas de las Normas Internacionales de Derechos humanos y  de  Violaciones  Graves  del  Derecho  Internacional  humanitario  a  Interponer  Recursos  y  Obtener  Reparaciones,  las  víctimas  tienen i) derecho al acceso  igual  y  efectivo  a  la  justicia;  ii)  a la reparación adecuada, efectiva y  rápida  del  daño  sufrido;  iii) al acceso a la información pertinente sobre  las violaciones y los mecanismos de reparación.   

De  allí  que  al  tasar los perjuicios  morales,  la  Sala  debe  tener  en  cuenta la cantidad de víctimas, pues todas  ellas  tienen  derecho  a la indemnización y se les debe garantizar su acceso a  la  reparación en igualdad de condiciones, no sólo conforme a esos principios,  sino  también  para  garantizar los derechos a la igualdad real y efectiva y al  acceso a la justicia.   

La Corte también ha indicado que en los  casos  de  violaciones masivas a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional  Humanitario  el  juez puede acudir a los modelos baremo o diferenciados. En este  sentido:   

“(c) Considera la Sala que tratándose  de  violaciones  masivas  de derechos humanos como ocurre en los casos abordados  en  el  marco  de la Ley de Justicia y Paz, será de especial utilidad, en punto  de   la   cuantificación   de   las  reparaciones,  adoptar  modelos  baremo  o  diferenciados,  esto  es,  a  partir  de  la  demostración del daño acaecido a  ciertas   personas,   podrá   deducirse   también   y  hacerse  extensiva  tal  cuantificación  a  quienes  se  encuentren  en  situaciones  similares  pero no  hubieren  orientado  adecuadamente  su  labor  a  acreditar  el  quantum  de los  perjuicios   sufridos.   V.g.   identidad   de   oficios,   edades,   situación  socioeconómica o familiar, etc.”   

Si  bien  el Consejo de Estado ha fijado  los  perjuicios  morales  hasta en 100 salarios mínimos mensuales vigentes, ese  criterio  es  aplicable  cuando  se  trata  de casos y decisiones individuales y  específicas,  pero  tratándose  de  violaciones  y  reparaciones  masivas, con  cientos  de  miles  de  víctimas  a  las  que  debe garantizarse su acceso a la  reparación  en  igualdad de condiciones, esa cantidad desborda los criterios de  proporcionalidad  y  razonabilidad que deben presidir el juicio de igualdad y no  garantizan   una  reparación  efectiva  en  una  sociedad  que  tiene  recursos  escasos.   

Así,  entonces,  la  Sala  fijará  los  perjuicios  morales  entre  20 y 5 salarios mínimos legales mensuales de manera  proporcional  a la gravedad de la violación, a la intensidad del daño sufrido,  a  la  mayor  o  menor  cercanía  del  vínculo,  a la comunidad de vida con la  víctima directa y a las circunstancias de cada caso particular.   

EL  DAÑO  MORAL EN CASO DE MUERTE  

Nivel             

Relación  con  la  víctima directa             

Equivalencia  en   

SMLMV  

1             

Relación  afectiva  conyugal y paterno filiales             

20 SMLMV  

2             

Relación afectiva de  segundo grado de consanguinidad o civil             

10 SMLMV  

3             

Relación afectiva de  tercer grado de consanguinidad o civil             

7 SMLMV  

Es de anotar que para los niveles 1, 2 y  3  se  requerirán  la  prueba  del  estado  civil  o  de  la convivencia de los  compañeros  permanentes  y para el nivel 4, además, se requerirá la prueba de  la relación afectiva.   

El  daño  moral  en  caso  de  lesiones  personales:   

Gravedad   de  la  lesión             

Víctima  directa,  relaciones afectiva conyugal y Paterno filiales             

Relación  Afectiva  de   

Segundo   grado   de   consanguinidad   o  civil  

Igual  o  mayor  al  50%             

20 SMLMV             

10 SMLMV  

Mayor del 40% y menor  del 50%             

16 SMLMV             

8 SMLMV  

Mayor del 30% y menor  del 40%             

12 SMLMV             

6 SMLMV  

Mayor del 20% y menor  del 30%             

8 SMLMV             

4 SMLMV  

Mayor del 10% y menor  del 20%             

4 SMLMV             

2 SMLMV  

Mayor del 1%  y menor del 10%             

2  SMLMV             

1  SMLMV  

Conforme   con   la  anterior  tabla,  el  sentenciador  procedió  a  reconocer  indemnización por perjuicios morales una  vez  encontró  probado  el  grado  de  parentesco  exigido;  actuación que los  representantes  de  víctimas y del Ministerio Público criticaron al decretarse  cifras  inferiores  a  las  reconocidas  por  el  Consejo  de  Estado y la Corte  Interamericana de Derechos Humanos, en sus sentencias.   

          Para  resolver  tal  asunto,  basta  remitirse a las consideraciones  expuestas   en   casos   similares  donde  la  Sala  abordó  el  monto  de  las  indemnizaciones  por  perjuicios morales en delitos por graves violaciones a los  derechos  humanos,  para acogerse a las reglas fijadas por la jurisprudencia del  Consejo  de Estado acerca del tema. Así se indicó en providencia SP14206-2016,  donde se desató una apelación similar a la presente:   

El   Tribunal   redujo   los   montos  tradicionalmente  reconocidos como indemnización de los perjuicios morales bajo  el  argumento  de  que  la  cifra  de  100  salarios  mínimos mensuales legales  vigentes  sólo aplica a casos y decisiones individuales y no a las reparaciones  masivas,  dada  la  escasez  de  recursos  del  Fondo  para  la  Reparación  de  Víctimas.   

(…)  

El  artículo  94  del  Código  Penal  estableció  que «la conducta punible origina obligación de reparar los daños  materiales  y morales causados con ocasión de aquélla» y los artículos 102 y  siguientes  de  la  Ley  906  de 2004 y 23 de la Ley 975 de 2005 instituyeron el  incidente   de   reparación   integral   como   mecanismo  para  establecer  la  indemnización  y  demás medidas resarcitorias en favor de las víctimas de los  perjuicios  causados  con  la  infracción penal. A su vez el artículo 23 de la  Ley  975 de 2005 estableció el incidente de reparación integral como escenario  natural  para identificar y cuantificar los daños ocasionados con las conductas  criminales desplegadas por los postulados.     

La reparación integral exige que una vez  demostrado   el   perjuicio  causado,  se  establezca  su  equivalencia  con  la  indemnización  a  efectos  de  restablecer el equilibrio quebrantado sin que la  cuantía resarcitoria exceda el valor del daño.   

Tratándose  del  daño  moral entendido  como   el  dolor,  aflicción,  desesperación,  desasosiego,  temor  y  zozobra  padecidos  por  la  víctima  como consecuencia del hecho dañoso, los criterios  tradicionalmente  utilizados por los jueces para cuantificarlo se relacionan con  la  naturaleza  de  la  conducta  y  la  magnitud del perjuicio, mediados por la  sensatez   y   la   ponderación  de  las  diversas  aristas  de  la  situación  analizada.   

Con   todo,   conviene   precisar,  la  indemnización  por  el  daño  moral  no  es  restitutoria  ni  reparadora sino  compensatoria  porque  la pérdida de la vida de un ser querido o el sufrimiento  padecido  por  la  afectación  de  otro  bien  jurídico  no  se elimina con el  suministro de una suma de dinero.   

Siendo  ello  así,  la insuficiencia de  recursos  del  penalmente  responsable no constituye criterio válido para fijar  la  indemnización  por  los  daños  ocasionados con el proceder delincuencial,  pues  su  cuantía  sólo debe obedecer al valor del daño realmente causado, en  el  caso  de  los  perjuicios  materiales,  y a la compensación razonada de los  inmateriales,   acorde   con   los   criterios  ampliamente  decantados  por  la  jurisprudencia nacional.     

En  ese  orden,  resulta  desacertada la  postura  del Tribunal de limitar la tasación de los perjuicios inmateriales por  la  escasez  de  recursos  del  Fondo  para  la  Reparación de Víctimas porque  introduce    un    elemento    ajeno   al   derecho   de   daños   —la   capacidad   económica  del  obligado— y, además,  favorece  a  los  sentenciados al aligerar injustificadamente su responsabilidad  pecuniaria.   

Por  demás,  no  sobra recordar que los  obligados  a  reparar  los  daños ocasionados con la actividad criminal son los  postulados  declarados  penalmente responsables por cuanto el Estado sólo acude  en  forma  subsidiaria  a  sufragar  el  «monto  establecido  en  el reglamento  correspondiente  para  la  indemnización  individual por vía administrativa»,  según  establece el artículo 10 de la Ley 1448 de 2011 y la sentencia C-160 de  2016.    

Siguiendo los derroteros trazados por la  Corte  Constitucional  en la sentencia C-370 de 2006, esta Corporación negó la  posibilidad  de  limitar  la  reparación  de  perjuicios por criterios de orden  presupuestal con los siguientes argumentos:   

De  manera,  pues,  que  una  cosa es el  derecho  a obtener la declaración judicial del monto que corresponda al pleno e  integral  resarcimiento  de  los  perjuicios  causados  y  otra  muy distinta la  existencia  de  recursos  para  su  efectivo  pago  total, el cual podrá quedar  diferido  para  cuando  el  responsable (el desmovilizado o el Estado) tenga con  qué hacerlo.   

Al   respecto   piénsese  en  que  la  condición  económica  del  deudor  no  permite  a  la judicatura minimizar sus  obligaciones,  o  peor  aún,  desconocerlas  en perjuicio del acreedor, pues es  claro  que el pago de la reparación será un paso ulterior en todo este proceso  tendiente a la reconciliación nacional.   

Mutatis  mutandi,  es necesario señalar  que  igualmente  constituiría  violación al derecho de las víctimas a obtener  la  reparación integral por los daños causados si el juez, para fijar el monto  de  la  indemnización,  no  se  atiene  a  lo  demostrado probatoriamente en el  proceso  sino  que  reduce la cuantía por razones relacionadas con limitaciones  del presupuesto nacional. (CSJ SP 27/04/11, rad. 34547).   

Con   su  determinación  el  Tribunal  también  propició  inequidades y tratamientos desiguales frente a supuestos de  hecho  semejantes  padecidos  por  otras  víctimas involucradas en los procesos  tramitados  en  las  diversas  jurisdicciones, incluida la de Justicia y Paz, en  desmedro  del  derecho  fundamental  a  la igualdad del artículo 13 de la Carta  Política  porque  las cuantías reconocidas usualmente por la justicia nacional  para  resarcir  los  perjuicios  morales  son  superiores  a  la  fijadas  en la  sentencia examinada.   

El  Consejo  de  Estado  en sentencia de  unificación      del      28     de     agosto     de     2014     —Rad.  66001-23-31-000-2001-00731-01—   estableció   los   siguientes   parámetros  respecto  de  la  liquidación de perjuicios inmateriales en caso de muerte.   

NIVEL  1             

NIVEL  2             

NIVEL  3             

NIVEL  4             

NIVEL  5  

Regla  general en el caso de muerte             

Relaciones  afectivas conyugales y paterno-filiales             

Relación  afectiva  del  2°  de  consanguinidad o civil (abuelos, hermanos y nietos)             

Relación  afectiva   del  3o  de  consanguinidad o civil             

Relación  afectiva   del  4o  de  consanguinidad o civil.             

Relaciones  afectivas no familiares -terceros damnificados  

Porcentaje             

100%             

50%             

35%             

25%             

15%  

Equivalencia en salarios mínimos             

100             

50             

35             

25             

15  

Y  la Sala, considerando la naturaleza y  la  magnitud  del  daño  causado  por  los  crímenes  juzgados  en el trámite  transicional,  ha fijado los siguientes montos de indemnización por el rubro de  perjuicios morales (SP 27/04/11, rad. 34547, SP12969-2015):   

Homicidio             

Desplazamiento  forzado             

Secuestro   o  Detención Ilegal  

1er  grado   

(padres, hijos, esposa/o o compañera/o)             

100  smmlv             

50 smmlv para cada  víctima directa sin superar 224 smmlv por grupo familiar             

30  smmlv  para la  victima directa.  

2º    grado   

(Abuelos, hermanos, nietos)            

50 smmlv  

Al  fijar  un  tope  máximo  de 20 y 10  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes  como  indemnización para cada  víctima  indirecta del delito de homicidio, según esté en el primer o segundo  grado  de consanguinidad, o de 30 smmlv si concurren varios delitos, el Tribunal  se  apartó  ostensiblemente  de la cuantía usualmente asignada a las víctimas  de  ese delito, situación que debe ser enmendada porque el argumento relativo a  los  pocos  recursos  del  fondo  que  administra  los bienes entregados por los  perpetradores  para  la  reparación  de  las  víctimas  no constituye criterio  válido   para  fijar  la  indemnización.  Igual  situación  se  configura  en  relación  con  los perjuicios inmateriales tasados respecto de los otros hechos  punibles  y  por  ello  la  Corte  hará  la corrección respectiva.     

          Ahora,  contrario  a lo anterior, en casos de lesiones personales la  Sala  ha explicado que no resulta procedente la aplicación de las tablas que al  respecto  ha  elaborado  el  órgano  de cierre en materia administrativa, al no  resultar concordantes los criterios que sirven para su fijación.   

En  tratándose  de lesiones personales,  fijó  el  máximo  Órgano  de la Jurisdicción Contenciosa Administrativa, los  siguientes  parámetros  sugeridos,  atendiendo  la  gravedad  o  levedad  de la  lesión:   

REPARACIÓN DEL DAÑO MORAL EN CASO DE LESIONES  

NIVEL 1             

NIVEL 2             

NIVEL 3             

NIVEL 4             

NIVEL 5  

GRAVEDAD  DE  LA  LESIÓN             

Víctima directa y  relaciones afectivas conyugales y paterno-filiales             

Relación afectiva  del 2º de consanguinidad o civil (abuelos, hermanos y nietos)             

Relación afectiva  del  3º  de consanguinidad o civil Relación afectiva del 4º de consanguinidad   

o civil            

Relación afectiva  del  3º  de consanguinidad o civil Relación afectiva del 4º de consanguinidad  o civil             

Relaciones  afectivas no familiares – terceros damnificados  

S.M.L.M.V.             

S.M.L.M.V.             

S.M.L.M.V.             

S.M.L.M.V.             

S.M.L.M.V.  

Igual o superior al  50%             

100             

50             

35             

25             

15  

Igual o superior al  40% e inferior al 50%             

80             

40             

28             

20             

12  

Igual o superior al  30% e inferior al 40%             

60             

30             

21             

15             

9  

Igual o superior al  20% e inferior al 30%             

40             

20             

14             

10             

6  

Igual o superior al  10% e inferior al 20%             

20             

10             

7             

5             

3  

Igual o superior al  1% e inferior al 10%             

10             

5             

3,5             

2,5             

1,5  

A  su  vez, la gravedad de la lesión se  determina dependiendo de lo probado en el proceso.   

La   anterior   tabla  efectuada  para  indemnizar  los perjuicios morales a las víctimas de lesiones personales por el  daño  antijurídico cuando se responsabiliza al Estado, no puede trasladarse de  manera  exacta  al  proceso  de  justicia  y  paz, en cuanto éste busca reparar  integralmente  los  perjuicios  ocasionados  por  la  comisión de las conductas  punibles  cometidas  por los miembros de los grupos armados al margen de la ley,  durante   su   pertenencia   al  grupo  y  con  ocasión  del  conflicto  armado  ilegal.   

De  esa  manera,  el  criterio  de  la  incapacidad  laboral  generada  por  las  lesiones,  diagnosticada  por medicina  laboral,  no  puede  ser  el  parámetro  a  tener  en cuenta para determinar la  gravedad   de   ellas;   por   tanto,   tampoco   la   tasación  del  perjuicio  extrapatrimonial  de  carácter  moral, en cuanto ese sistema resulta adecuado y  proporcional  en  tratándose  de  establecer la disminución laboral ocurrida a  raíz  de  accidentes  laborales,  o  fallas en el servicio del Estado, más no,  para  los  casos  de  los  cuales se ocupa la justicia transicional.90   

Luego,  tampoco  le  era  dable al Tribunal  establecer  la  indemnización por este ilícito con fundamento en la escala que  estableció,  ya  que en la actuación no se determinó la pérdida de capacidad  laboral  a  través  de dictamen expedido por una junta médica, sino el tipo de  lesión sufrida, secuela e incapacidad médico legal.   

Entonces, al no ser posible que sin soporte  probatorio  se  hiciera  uso  de la mentada tabla así como tampoco la efectuada  por  el  Consejo  de  Estado,  la Sala habrá de fijar una tasación distinta en  consideración  a  la  gravedad  de  las lesiones para lo cual se apoyara en las  sanciones  fijadas  para  cada  tipo  de  lesión  y  se  moverá entre 10 y 100  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

En consecuencia, la sentencia se modificará  para  asignar  las  siguientes  indemnizaciones  por  perjuicios  morales  a las  víctimas    que    demostraron    ante   el   Tribunal   su   derecho   a   ser  resarcidas:   

Víctima  directa             

Víctima  indirecta             

Cuantía asignada por  perjuicios morales  

Jhon   Londoño  Villada   

(Homicidio)            

Dany Estiven y Jhon  Darío Londoño (hijos)             

–  100  smmlv para  cada uno  

Amparo del Socorro  Villada Pérez   

(Homicidio)            

Dany Estiven y Jhon  Darío Londoño (hijos)             

–     100  smmlv   

-50 smmlv para cada uno  

Escilda  María  López Tapias   

(homicidio)            

-Manuel  Vicente  Cardona  Muñoz  (compañero  permanente,  Diena  Isabel, Stefany Johana, Milton  Bairon,  Manuel  Vicente,  y  Joaquín Emilio Cardona López (hijos) y Severiano  Fidel López Alarcón(padre)   

-Walberto  Manuel y  Claudio Antonio  López  Tapias,  Iris del Carmen, Ibis del Carmen, Cira Luz, Sila Isabel, Johnny  Javier,   Eduardo   Enrique,   Noemí   del  Carmen  y  Libardo  Antonio  López  Nisperuza  (hermanos)              

   

-100 smmlv para cada uno  

– 50 smmlv para cada uno  

Guanerge  Antonio  Simanca Vásquez   

(Homicidio)            

Elvira   Isabel  Uparela  Suárez  (compañera  permanente,  Silvia Saudith, María Belén, Fanny  Beatriz Simanca Delgado y Carlos Antonio Simanca García (hijos)             

-100smmlv para cada  uno   

-50 smmlv para cada uno  

José  Joaquín  Sabogal Arévalo   

(Homicidio)            

Gloria del Socorro  Álvarez  Campos  (esposa),  Amira  Sofía  Romero Carrascal (compañera, Blanca  Aurora  y  José  Joaquín  Sabogal  Álvarez  y  Carlos Mario, José Gregorio y  Nellys Estela Sabogal Romero (hijos)             

-100 smmlv para cada  uno  

Samir Antonio López  Flórez   

(Homicidio)            

-Carmen  Lucía  Flórez Jiménez (madre) y Samira Elena López Araujo (hija)   

-Alexandre de Jesús López Flórez, Kenia  Rosa y Arlenis Arlet Sánchez Flórez (Hermanos)             

   

-100 smmlv  

-50 smmlv para cada uno  

William  Rafael  Guzmán Oyola   

(Homicidio)            

-Olivia del Socorro  Vargas  Paternina  (compañera) Randys Rafael y Jonathan Enrique Guzmán Vargas,  Ana  Aracely  Vargas,  Erick  Gustavo  Vargas  Paternina y Jhorman Jamir Guzmán  Vertel (hijos) y Aracelly María Oyola Castillo (madre)   

– Luz Helena Guzmán Oyola y Aldoveis del  Rosario y Seneis del Carmen Alvean Oyola (hermanos)             

   

-100 smmlv para cada una  

-50 smmlv para cada uno  

Elkin   Antonio  Durante Pérez   

(Homicidio)            

– María Pérez de  Calderón (madre)   

-Libia  Rosa  Reyes,  Luis Omar Benítez,  Pérez,  Ulfredo  Fadit  Trillo Pérez, María del Rosario Pérez, María Teresa  Delgado Pérez y Josefina María delgado Pérez (hermanos)             

-100 smmlv para cada  uno   

-50 smmlv para cada uno  

Hernando  Arturo  Padilla Beltrán   

(Homicidio)            

Mariela del Socorro  Jiménez  Padilla  (esposa),  Damaris  del  Carmen Espitia Espitia (compañera),  Mario  Alberto  y  Katia Eugenia Padilla Jiménez y Hernando Arturo y Omar David  Padilla Espitia (hijos) y Cisla Rosa Beltrán Tuirán.             

100  smmlv  

Sebastián  de las  Mercedes Franco Rodríguez   

(Homicidio)            

-Luz Marina Sierra  Bastidas   (esposa),  Laura  e  Isabel  Franco  Sierra  (hijas)  y  Aida  Esther  Rodríguez Rodríguez (madre).   

-Máximo   Adolfo,   Francisco  Miguel,  Benjamín  Esteban,  Fernando  Severino,  Miguel  Rafael y Ligia Mercedes Franco  Rodríguez.             

-100 smmlv para cada  uno   

-50 smmlv para cada una  

Germán Ovidio Berna  Prasca (Homicidio)             

-Mónica  Patricia  Medrano  Sotelo  (compañera),  José  Antonio, Nerlys Patricia (hijos) y María  Vicenta Prasca Montiel (madre).   

-Becket  del  Carmen,  José  Manuel  y  Veneranda María Berna Prasca (hermanos)             

   

-100 smmlv a cada uno  

– 50 smmlv a cada uno  

Javier  de  Jesús  Suárez Carvajal   

(Homicidio)            

-Martha  Cecilia  González  Díaz  (compañera),  Maicol  Javier Suárez González y Edwin Javier  Suárez  Velásquez  (hijos),  Jesús  María  Suárez Nisperuza y Delia Margoth  Carvajal Castaño (padres)   

-Carmen   Alicia,   Asalia  de  Jesús,  Guillemos  Manuel,  Dionisio  Antonio y Camilo Segundo Suárez Carvajal, Álvaro  Augusto,  Miguel  Segundo  y  Ana  Cielo  Sierra  Carvajal y Jorge Luis Villamil  Ortega.             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Carlos  Antonio  Barrera Sánchez (Homicidio)             

Miriam del Socorro  Ayala  Borja (compañera), Carlos Antonio y Carlos Andrés Barrera Ayala y Erika  Isabel y Carlos Didier Barrea Marzola (hijos)             

100 smmlv para cada  uno  

Ángel  Segundo  Hernández Montiel   

(Lesiones  personales.  Incapacidad  definitiva  de  20  días,  con  una deformidad física que afectó el cuerpo de  carácter   

Permanente.            

Víctima  directa             

40 smmlv  

Jaime   Enrique  Hernández Chamie   

(Homicidio)            

–  Cecilia  Esther  Montero  Salgado  (esposa),  CECILIA  Esther  y Kelly Yohana Hernández Montero,  Yurley  Inés  Hernández  Mestra  y  Habib  Hernando y Jaime Alfonso Hernández  Castaño (hijos) y Clorida Chamie de Hernández (madre).   

-Alfredo, Jorge Luis, Yomaira del Rosario,  Luz Claribel y Emerira Laurina Hernández Chamie (hermanos)             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Miguel  Antonio  Cortés Romero   

(Homicidio)            

-Ernita del Carmen  Narváez (compañera) y Omar Yesid Cortés Narváez (hijo)   

-Julia Susana, Nidia del Carmen, Denis del  Carmen,  Ligi  Ferney, Isabel y Luis Gregorio Pacheco Romero, Yamile del Carmen,  Eliana  Paola,  María  Margarita,  Concepción  María,  Yaneth  Eliana,  David  Eduardo y Ela Patricia Cortés Romero (hermanos).             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Sergio  Anderson  Cortés Restrepo   

(homicidio)            

Oscar Darío, Diego  Alonso,  César  Augusto  y  Sor  Ángela Cortés Restrepo y Martha Elena, Inés  Amalia y Jhon Jairo Restrepo (hermanos)               

50 smmlv para cada  uno  

Jaime  Elías Bula  Espinosa   

(Homicidio)            

–  Vania  Pamela,  Vanesa  Camila y Vianys Nathaly Bula Herrera, Kelly Johana Bula de León (hijas)  y Carmen Julia Espinosa Hernández (madre).   

-Gloria  Elisa,  Hugo  Alejandro  Sandra  Elena, Luis Arturo y Helfi Esther Paternina Espinosa (hermanos).             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Mariana  de Jesús  Castaño Arenas   

(Homicidio)            

-Johan Steven Suaza  Castaño (hijo) y Amanda Arenas de Castaño (madre).   

-Gloria  María  y  Lina  María Álvarez  Arenas y Luz Elena y José Guillermo Castaño Arenas (hermanos)             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Enedis  Sofía  Gaviria Hernández   

(Lesiones  personales. Incapacidad de 25  días  con  una  deformidad  física  que  le  afectó  el  cuerpo  de carácter  permanente             

Víctima  directa             

40  smmlv.  

Idalia  Rosa Díaz   

(Lesiones    personales.  Incapacidad definitiva de 25 días  con  perturbación  funcional  del  órgano de la locomoción de  carácter  permanente)             

Víctima  directa             

60 smmlv  

Oberto  Enrique  Flórez  Reyes  (Lesiones  personales. Incapacidad definitiva de 45 días y como  secuela   una   deformidad  física  que  le  afectó  el  cuerpo  de  carácter  permanente)             

Víctima  directa             

40 smmlv  

Jorge   Luis  Hernández Chamie   

(Tentativa de homicidio)            

Víctima  directa             

30 smmlv  

Arnobis Manuel Ruíz  Atencia   

(Tentativa de Homicidio)            

Víctima  directa             

30 smmlv  

Wilmer   Manuel  Requena Jaramillo   

(homicidio)            

-María  Eugenia  Oyola  Suárez  (compañera),  María  Angélica  y  Luis  Ángel  Requena Oyola  (hijos) y Herlinda Isabel Jaramillo de Macea (madre).   

-Washington  Leonardo,  Erlinda  Isabel,  Gladys  Isabel, Wilfrido, Cupertino Miguel y Blanca del Carmen Requena Jaramillo  (hermanos)             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Jorge  Eliécer  Carrascal Acevedo   

(Homicidio)            

–  Elvira  Esther  Salcedo  Pacheco  (compañera), Yolanis Esther y Jorge Enrique Carrascal Salcedo  (hijos) y Ana María Acevedo Morales (madre).   

-Ana Fermina, Eriberto Bolívar Carrascal  Acevedo,  Yadira  Isabel y William del Cristo Carrascal Álvarez y Julio Enrique  y Ledis del Carmen Pérez Acevedo (hermanos).             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Jhon   Darío  Vergara   

(Homicidio)            

–  Advenia  Sofía  Vergara Pacheco (madre)   

– Jacqueline Ruiz Vergara e Ilis de Jesús  Erazo Vergara (hermanos)             

-100 smmlv para cada  uno   

-50 smmlv para cada uno  

Eduardo  Ramón  Paternina de la Ossa   

(Homicidio)            

–  Miriam  Felicia  Regino  Sánchez  (compañera),  Esuel  Eduardo y Javier Darío Paternina Regino  (hijos)   

–  Nancy  del  Carmen  y  Pablo  Loberato  Paternina de la Ossa (hermanos)             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Pedro Manuel Sierra  García   

(Homicidio)            

–  Juana  Bautista  García Pacheco (madre)   

–  Juan Manuel y Enith Auxiliadora Sierra  García (hermanos)             

-100 smmlv para cada  uno   

-50 smmlv para cada uno  

Luis Alberto Pérez  Álvarez   

(Homicidio)            

–  Sadit  María  Sandoval  Ojeda (esposa), Sandy Lorena y Kimberly Pérez Sandoval y Mario Javier  Pérez  Verbel  (hijos) y Alberto Antonio Pérez Pérez y Pánfila Rosa Álvarez  Pérez (padres),   

-Nirith  Isabel,  Roger  Alberto  y Amber  Alberto Pérez Álvarez (hermanos)             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Esteban  Manuel  Verbel Guerra (homicidio)             

– Nidia del Socorro  Pereira  Restan  (esposa),  José  María, Javier Esteban y Johan Verbel Pereira  (hijos)  y  Walberto  Manuel  Verbel  Acevedo  y  Carmen  María  Guerra Basilio  (padres)   

-Walberto  Verbel, María Estela, Emigdio  José,  Isaías  Humberto,  Delcy de Jesús, Eniomit del Carmen, Eufemia María,  José Gregorio y Enelsa Isabel Verbel Guerra (hermanos).             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Juan   Alberto  Nisperuza Agamez  (Homicidio)             

Eneida Rosa Lázaro  Estrada (compañera) y Danny Luz Ortiz Lázaro (hija)             

100 smmlv para cada  uno  

Uber José Mercado  Villalobos (Homicidio)             

–  Luis  Miguel  Mercado Suárez (padre).   

-Eder  Alberto  y  Meira  Rosa  Mercado  Villalobos y Devier Alberto Mercado Aguilar (hermanos)             

-100 smmlv para cada  uno   

-50 smmlv para cada uno  

Francisco  Javier  Nisperuza Guzmán   

(Homicidio)            

Martha Rosa Flórez  Martínez  (esposa),  José  Miguel  y  Claudina  Rosa Nisperuza Flórez (hijos)             

100 smmlv para cada  uno  

Luis  José Molina  Valeta   

(Homicidio)            

Marlene  Isabel  Medrano Pineda (esposa).             

100 smmlv para cada  una  

German  Antonio  Mercado Ramos   

(Homicidio)            

–  Aracellys  de  Jesús  Hoyos  Vásquez  (compañera),  María  de  los Ángeles, María Camila,  German Antonio y Rina Marcela Mercado Hoyos (hijos)   

–  Doris Isabel Mercado Ramos, Gladys del  Carmen  Mercado  de  Oyola,  Nilda  Rosa  Mercado  de Domínguez, Jorge Eliécer  Mercado Ramos y Miriam del Socorro Mercado López (hermanos)             

-100 smmlv para cada  una   

-50 smmlv para cada uno  

Fredy Manuel Macea  Peña   

(Homicidio)            

– Amparo María del  Carmen  Prado Garavito (compañera), Ketty Tatiana Macea Prado (hija) y Helia de  las Mercedes Peña de Macea (madre).   

–  Luis  Anselmo,  Aidee de las mercedes,  Nadys del Carmen y Diomira rebeca Macea Peña (hermanos)             

   

-100 smmlv para cada una  

-50 smmlv para cada uno  

José   Manuel  Alvarado Bohórquez   

(Homicidio)            

– Amira del Carmen  Garavito  Morales (compañera), Yamith Erlis, Faver Enrique, Juan Carlos y José  Manuel   Alvarado   Martínez   (hijos)   y   Ana   Isabel  Bohórquez  Arenilla  (madre).   

–   Luis  Enrique  Alvarado  Bohórquez  (hermano)             

   

-100 smmlv para cada una  

-50 smmlv  

Elkin  de  Jesús  Ramírez Torres   

(Homicidio)            

Rafaela  Ramírez  Torres (madre)              

100    smmlv  

Julio César Escobar  Martínez   

(Homicidio)            

– Libenis del Carmen  Hernández  Madera  (compañera),  Carlos  Andrés  y  Flor  Cecilia  Hernández  Madera,  Dixon  Dariel  Escobar  Julio  y  Kelly Johana Escobar Morales (hijos),  Julio   Ángel   Escobar   Delgado   y   María   Lorenza  Martínez  Rodríguez  (padres)   

-Hernán Eliécer, Miladis Ester, Álvaro  José,  Rito  Antonio,  Mario  Miguel, Luis Santos, María Elena y Ramiro Manuel  Escobar Martínez (hermanos)             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Walberto  José  González Salgado (Homicidio)             

Nidia Isabel Acevedo  Ruiz (compañera) y Heidy Lucía González Acevedo (hija)             

100 smmlv para cada  una  

Eliberto  Abadis  Naranjo Genes   

(Homicidio)            

–  María Bernarda  Jaramillo  Barón  (compañera),  Mayra  Inés,  Eliberto  José y María Teresa  Jaramillo (hijos).   

–  Margarita Inés, Dianora Teresa, Elkin  Roberto e Iván Darío Naranjo Genes (hermanos)             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Pablo Andrés Díaz  Cárdenas   

(Homicidio)            

– Olfa Isabel, Ruth  Mary,  Ena  Luz,  Sila  Isabel,  Diana del Carmen, Islene María, Pablo Misael y  Pablo Andrés Díaz Cordero (hijos)   

–  Miguelina  del Carmen Díaz Cárdenas,  Francisco    Díaz    Cárdenas    y    Efigenia    María    Díaz   de   Macea  (hermanos)             

   

-100 smmlv para cada uno  

-50 smmlv para cada uno  

Naaman Antonio Díaz  Cordero (Homicidio)             

Olfa  Isabel, Ruth  Mary,  Ena  Luz,  Sila  Isabel,  Diana del Carmen, Islene María, Pablo Misael y  Pablo Andrés Díaz Cordero (hermanos)             

-50 smmlv para cada  uno  

Eugenio  Miguel  González Herrera   

(Homicidio)            

Lourdes  Arrieta  Méndez  (esposa),  Lenis  Johana  Miney,  Célico  y  Stanley González Arrieta  (hijos).             

100 smmlv para cada  uno  

Eliécer  Salgado  Galvis   

(Homicidio)            

Zoila Grisela Mejía  López (compañera)             

100  smmlv  

Tomás  Antonio  Sánchez Zabala   

(lesiones   personales-   incapacidad  definitiva  de  20  días  con  secuelas  consistentes en deformidad física que  afecta el cuerpo de carácter permanente- y desplazamiento forzado)             

Víctima  directa   

            

40    smmlv  

Hernán  Isaías  Marzola Mejía   

(Lesiones   personales.   Incapacidad  definitiva de 20 días, sin secuelas)             

Víctima  directa             

10 smmlv  

Darío   Manuel  Hernández Suárez (tentativa de homicidio)             

Víctima  directa             

30 smmlv  

Pedro   Gabriel  Domínguez Arrieta   

(Homicidio)            

– Benebé de Jesús  Martínez  García  (compañera),  María José y Estefany Domínguez Miranda, y  Shirly  Isabel  Domínguez  Caldera (hijas) y, Flor María Arrieta de Domínguez  (madre)   

– Flor María, Sandra Isabel, Lina Judith,  Emilsa  del Carmen, Mariana Emperatriz, Berene Antonia, Lisandra Ramona, Alfredo  Ovidio y Nadis María Magdalena Domínguez Arrieta.             

   

-100 smmlv para cada una  

– 50 smmlv para cada uno  

Adicionalmente,   en   atención   a  las  particularidades  expuestas en la alzada, se resolverán de manera independiente  los siguientes casos:   

a.   Por  el  homicidio  de  Guanerge  Antonio Simanca Vásquez.   

Reclamó  Carlos  Antonio  Simanca García,  hijo  del  occiso,  el  indebido reconocimiento de indemnización por perjuicios  morales  en cuantía igual que a Elvira Isabel Uparela Suárez, bajo el supuesto  que ella tan sólo había compartido 5 años con su padre.    

Al   respecto,  debe  recordarse  que  el  artículo  5  de la Ley 975 de 2005, establece una presunción de daño moral en  relación  al  cónyuge,  compañero  permanente y familiares en primer grado de  consanguinidad  o  primero  civil de la víctima, condiciones que en el presente  caso,   satisfacen  el  postulante  y  compañera  permanente  de  la  víctima.   

De  igual  forma  se  acude  a esa fórmula  porque   como   medida   compensatoria  por el  sufrimiento  padecido  por  la  pérdida  de un ser  querido,  es  difícil  cuantificar al recaer en la esfera personal de cada  ser  humano,  por  ello se determina a parte de las  relaciones  afectivas  entre  parientes  o personas  cercanas, independiente  del tiempo de su duración.   

Así,  el  dolor  o aflicción que  le  generó  al recurrente la muerte de su padre no  niega  el sentimiento de congoja o tristeza generado  en    otras   personas   con   ocasión   del   mismo   suceso   y  menos,  bajo  el  simple  rasero del tiempo,  que en  todo  caso  no  desquicia  la  presunción       advertida.    Por    consiguiente    la    censura    no    prospera.   

b.   Por   el  homicidio  de    Víctor    Alfonso    Castro  Magdaniely.   

La  Sala de conocimiento del Tribunal no  concedió         indemnización   a   favor   de   Nerita  Isabel  Vargas  Castro  y  Nohora  Alba  Castro,  primas de  Víctor                Alfonso     Castro     Magdaniely,   porque   “…no  demostraron  la  aflicción  o  el  dolor  a raíz de los  hechos”91   

Conclusión  que   no   encuentra   del   todo  respaldo  en  el  incidente,    ya    que    Nohora   Alba   Vargas  Castro   explicó  el  sufrimiento   padecido  en   razón   de  la  conducta         punible        dada    la    cercanía    que    mantenía    con    su  familiar.    Así  lo     manifestó  al  personal  de  la  Defensoría       del       Pueblo92:   

“Vivía    en    la    Y  de  Montería,  allí  trabajaba  en un kiosco vendiendo tintos y bebidas varias;  en  el  mismo negocio vivía  con  sus  hijas  y  su  primo. Compartían todos los  gastos” (…)  “Luego de los hechos,  ya  que  tuvo  que  presenciar  la  muerte,  fue  amenazada  y 4 días    más   tarde   se   desplaza  hacía Maicao donde su madre. La usuaria relata que  reciente  a  los  hechos  tuvo  varias  crisis  en  relación  al  temor  y  la ansiedad, expone que su  temor  a  ser asesinada era constante, y todo lo que le recordara los hechos era  motivo    de   terror   y   miedo   exagerado.”,  (…)  “se  entrevista  a  la  señora  Nohora  que  expone que  su  primo  se crío con  ella  y era como su hermano; es más aún     vivían    en    la    misma  casa”.   

Probanza     que     fue   desconocida  por  el  Tribunal  y                    constituía       prueba   sumaria  de  la         relación   estrecha   entre   víctima     directa  y  reclamante  en  razón del lazo de  crianza   y   convivencia  sostenido,  al    igual    que    del  dolor,  temor  y  ansiedad  que  experimenta     generados    por    los     hechos     victimizantes.      De      tal      manera     que     aparece   acreditada   la  producción  de  un daño moral en dicha familiar y su derecho a  ser indemnizada.   

En  consecuencia,  la  Corte  revocará  la  sentencia  en  lo  pertinente  y  reconocerá  a  su  favor  indemnización  por  perjuicios  morales  en  cuantía  de  25  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes  de conformidad con el grado de consanguinidad demostrado, no así para  Neritza  Vargas  Castro  que  a  pesar  de  acreditar su grado de parentesco, no  aportó, si quiera, declaración tendiente a acreditar tal daño.   

c.  Por  el  homicidio  de  Jaime        Elías       Bula  Espinosa.   

         

Razón tiene  Gloria   Elisa   Paternina   al   señalar      que      de      forma      injustificada      les      fue     reconocida  indemnización         a        Kellys  y  Genis Paternina Espinosa,  pues  éstas  no hacen  parte   del   núcleo  familiar  del  causante  ni  eran reclamantes por el  hecho.  En  consecuencia  se  revocará     su     evocación      como      víctimas  indirectas y los valores     decretados    a    su  favor.   

     

1. Víctimas  no  reconocidas en la sentencia     

Los   representantes   de  las  víctimas  solicitaron  el  reconocimiento  y pago de indemnizaciones a favor de quienes se  demostró  parentesco  con las víctimas directas, pero no otorgaron poder en el  respectivo trámite incidental, al no ser posible su localización.   

Planteamiento  que  no  tiene asidero en la  normatividad  aplicable,  al  ser  necesario  que  la  parte  interesada acuda a  reclamar  sus  intereses  de  forma  directa  o por interpuesta persona, la cual  deberá ser profesional del derecho.   

En tal sentido y en respuesta a los alegatos  de los recurrentes, oportuno resulta recordar que:   

…la Sala no accederá a esas peticiones  porque,  por  más que haya un principio pro víctima, i) al no existir un poder  otorgado  por las víctimas, los representantes acreditados no tienen un derecho  de  postulación para actuar a nombre de ellas, pues son éstas las que eligen y  autorizan  a  otra  persona  para  que las represente en el respectivo proceso o  incidente;  ii)  la  ausencia  de  poder  significa  que  la  víctima  no está  representada  en  este  proceso  y, por lo tanto, no hace parte de él; iii) las  víctimas  tienen la potestad o facultad de elegir o escoger la vía por la cual  pretenden  su  reparación,  bien a través de la vía administrativa, ora de la  vía  contencioso administrativa o bien por la vía de Justicia y Paz, o la vía  ordinaria,  según  sea  el  caso.  Por  lo  tanto,  no  es  posible ordenar una  reparación  por  esta  vía, cuando la víctima no sólo no la ha elegido, sino  que tiene otras vías para hacerlo.   

Siendo  así,  los  representantes  de  víctimas  no  están legitimados para actuar en el proceso a nombre de aquellas  que   no   le   (sic)  otorgaron  poder  y  la  Sala tampoco podría presumir que esa es la voluntad de  las  víctimas,  ni  sustituir la voluntad de éstas con su particular opinión,  sin  perjuicio  de  que,  de encontrar alguna víctima identificada y acreditada  como  tal, simplemente le reconozca esa calidad para los efectos que ésta tenga  a bien.93   

Adicionalmente que:  

El artículo 229 Superior «garantiza el  derecho  de  toda  persona para acceder a la administración de justicia. La ley  indicará  en  qué  casos podrá hacerlo sin representación de abogado». A su  turno,  los  artículos  23  y  34  de  la  Ley  975  de  2005  permiten  que la  representación  judicial  en  justicia  transicional  pueda  asumirse  en forma  directa  por  la  víctima,  a  través  de  defensor de confianza o de defensor  público  e  incluso  por  medio  de  colectivos  de  abogados  que  tengan  esa  misión.   

Lo  anterior  en  aplicación  de  los  principios  condensados  en  la  Resolución  60/147,  aprobada  por la Asamblea  General  de  las  Naciones  Unidas,  el  16  de diciembre de 2005, atinente a la  protección  y  ofrecimiento  de  recurso  judicial  efectivo a las víctimas de  violaciones  manifiestas  de  normas  internacionales  de  derechos humanos y de  violaciones          graves          del          derecho          internacional  humanitario.        

Entonces,  la  víctima  puede  escoger  libremente  actuar de manera directa o a través de quien escoja como apoderado,  caso  en  el  cual  debe otorgar el mandato correspondiente, el cual habilita al  litigante  a  actuar  en su nombre, presentar las pretensiones indemnizatorias e  impugnar  las  decisiones contrarias a sus intereses, entre otras posibilidades.  Sin  poder,  ningún  abogado,  privado  o  institucional, está legitimado para  intervenir  en  nombre  de  una  víctima  concreta,  menos  aún  para formular  pretensiones   o  gestionar  asuntos  que  se  deriven  del  trámite  judicial.   

En ese orden, la pretensión de utilizar  el  criterio  de flexibilidad probatoria ante las dificultades de recaudo de los  poderes  soslaya  la exigencia de orden legal de aportar el mandato que legitime  al  abogado  a agenciar los intereses de las partes, cuando no es posible actuar  directamente o se renuncia a ese derecho.   

Así, el artículo 73 del Código General  del  Proceso es enfático en señalar que «las personas que hayan de comparecer  al  proceso  deberán  hacerlo  por  conducto  de abogado legalmente autorizado,  excepto   en   los   casos   en   los   que  la  ley  permita  su  intervención  directa».   

En consecuencia, a menos que la víctima  asuma   directamente   la   gestión   de   sus   intereses,   la  necesidad  de  representación  judicial  para  intervenir  en  el  proceso  de  Justicia y Paz  constituye  un  requisito insustituible, en la medida que hace parte del derecho  de  postulación,  necesario  para  presentar  solicitudes,  intervenir  en  las  diligencias   y   controvertir   las  decisiones.94   

Por   lo   anterior  para  acceder  a  la  indemnización,  cualquier persona, mayor de edad, quien considere que le asiste  derecho  a  ella  debe  concurrir  al incidente de reparación integral de forma  directa  o  a  través  de  apoderado, y aportar las probanzas que acrediten los  supuestos  de  su  pretensión,  pues  no  de  otra manera podrá accederse a la  misma.   

          Así  las  cosas,  revisados  los casos objetados, se confirmará la  negativa  a  reconocer  perjuicios a Joan Sebastián Franco Cárcamo95,   Emilio  Montiel                   Bohórquez96,  Josefa Flórez97,   Alberto  Bernardo  Domínguez  Arrieta  y  Fabio  Ramón  Domínguez  Arrieta98,   Honoris  Isabel             Ruiz            Vergara99,  Jair  Dane, Yeiner José y  Oneider        David       Molina       Medrano100,      Hader     Mercado  Villalobos101,   Leonardo   José   y   Blanca   Rosa  Ortiz  Lázaro102,   José  Antonio                   Paternina103,  Leandro  Segundo  Alean  Oyola104,   Amaris   José   Sánchez   Flórez105,  quienes  no acudieron en  forma directa o a través de apoderado al trámite.   

Igualmente a Jean José Barrera106,   Luis  Enrique          Alvarado          Bohórquez107,  Andrés  Antonio  Díaz  Martínez,   Yeison   Andrés   Díaz   Martínez   y   Yurleni   María   Díaz  Martínez108,   Emiro  y  Ana  Isabel  Berna  Prasca109,     Eladio     Sabogal  Arévalo110quienes tampoco acreditaron parentesco.   

Adicionalmente,       ninguna  precisión  merece  el fallo respecto a  Manuela  Isabel Caldera   Ricardo   y   Pedro   Domínguez  Hoyos111,      Luis     Manuel     Macea  Hoyos112,  Jesús  Verbel Guerra113,  Lubis       Carrascal      Álvarez114  y  Jorge       Luis       Villamil       Ortega115,      Antonia  Claret  Herrera  Ricardo  y  José           del           Carmen        Bula116,  Didier     Andrés     Barrera    Ayala117   y  Carlos     Alberto     Ortiz    Lázaro118  pues       aunque       no       fueron   reclamantes   según  se    explicó   en   el   recurso,   tampoco  se les liquidó  indemnización  alguna a su favor.   

En     cuanto    a    Jhon  Darío Ruiz Vergara,  víctima  directa  del  delito de  homicidio  y  quien  fue  referido  en el fallo como  un hermano más,  no    hay    lugar    a    precisión   alguna,   porque  a  pesar  de  tal  referencia  por  cierto  errada,  no se  dispuso  liquidación alguna a su favor.   

          Por  otro lado, toda vez que en algunos de los casos denunciados les  asiste   razón   a   los   apoderados,  se  abordarán  de  manera  individual.   

          a. Por el homicidio de Miguel Antonio Cortés   

El  a quo, a pesar de reconocer el grado de  parentesco  de  Luis  Gregorio  Cortés  como hermano de Miguel Antonio Cortés,  negó  indemnización  de  perjuicios morales al no aportar el respectivo poder,  no  obstante,  verificada  la documentación a folio 69 del incidente aparece el  mismo;  luego, en aplicación de la presunción establecida en el artículo 5 de  la  Ley  975  de  2005 y el principio de igualdad, se le reconocerá aquélla en  cuantía  igual  a  sus demás consanguíneos, esto es, por valor de 50 salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

b.  Por  el homicidio de Fredy Manuel Macea  Peña   

Al  igual que el anterior caso, la negativa  de  indemnización  a  Argemiro  Antonio  Macea  Peña  obedeció  a su indebida  representación  judicial,  circunstancia  contraria  a  la  realidad,  pues sí  otorgó        el       respectivo       poder,119   por   consiguiente   al  haberse  constituido  parte  dentro del incidente, en su condición de hermano y  bajo  la  presunción  de  perjuicio moral, se le reconocerá indemnización por  tal  concepto  en  cuantía  a  50 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

c. Por el homicidio de William Alberto Ortiz  Padilla.   

No  obstante  que  en la sentencia se negó  indemnización  por  perjuicios  materiales  y  morales a Gilberto Antonio Ortiz  Lázaro  y  Jesús Alberto Ortiz, por ausencia de poder, lo cierto es que no les  era  exigible  al  ser  menores  de edad y estar representados legalmente por su  madre120,  Eneida  Rosa  Lázaro  Estrada,  quien  sí  confirió el mandato  correspondiente.   

Situación  contraria  ocurrió  con Blanca  Rosa  Ortiz  y  Leonardo José Ortiz, quienes tenían 18 años a la realización  del  incidente  de  reparación  integral,  cumplidos,  respectivamente, el 4 de  abril  de  2014  y  18  de  febrero  de  2011.  Luego,  aparece  que obviaron su  obligación  de  acudir  de manera directa o a través de apoderado al trámite.  En  consecuencia, se revocarán los valores asignados por daño material y moral  y  se  procederá  a  reliquidar  el lucro cesante a los familiares que así les  corresponda.   

Daño material.  

Lucro cesante.  

Como  base de la liquidación se tendrá la  renta  actualizada  fijada  por  el a quo en $604.078,13, que fraccionada en dos  arroja  una  suma de $302.039,06. La primera a favor de la compañera permanente  y  la segunda, a repartirse entre los 3 hijos que en debida forma reclamaron sus  intereses:  Danny  Luz  Ortiz  Lázaro  quien  aportó poder, y Gilberto Antonio  Ortiz  Lázaro  y  Jesús  Alberto  Ortiz,  menores de edad, correspondiéndoles  16.66%   de   la   porción  a  cada  uno, es decir, $100.679,69.    

(i)  A  favor  de  Danny  Luz Ortiz Lázaro   

Fecha    de  nacimiento             

10 de diciembre de  1991  

Fecha de los hechos             

15 de noviembre de  2003  

Fecha   en  que  cumplirá 25 años             

10 de diciembre de  2016  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y la sentencia             

137,27   meses  

Tiempo trascurrido  entre la sentencia y los 25 años             

19,57  meses  

Renta  actualizada             

$100.679,69  

Lucro cesante consolidado  

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                                     i   

S=    $100.679,69   (1    +0.004867)137,27-1   

                                                                                              0.004867   

S=          $19’597.186.3   

Lucro cesante futuro  

         S         =         Ra         x           (1+i)n  -1   

                                                     i(1+i)n   

S=         $100.679,69  x          (1+0.004867)  19,57  – 1   

                                                                       0.004867  (1+0.004867)19,57   

S=          $1’875.032,66   

Total  lucro  cesante consolidado y futuro:  $21’472.219,35   

(ii)  A  favor  de  Gilberto  Antonio Ortiz  Lázaro   

Fecha    de  nacimiento             

23 de septiembre de  1997  

Fecha de los hechos             

15 de noviembre de  2003  

Fecha   en  que  cumplirá 25 años             

23 de septiembre de  2022  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y la sentencia             

137,27  

Tiempo trascurrido  entre la sentencia y los 25 años             

89  

Renta  actualizada             

$100.679,69  

Lucro cesante consolidado  

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                          i   

S=    $100.679,69   (1    +0.004867)137,27-1   

                                                                                                      0.004867   

S=          $19’597.186.3   

Lucro cesante futuro  

         

S   =  Ra  x    (1+i)n  -1   

                                                    i(1+i)n   

S=         $100.679,69  x        (1+0.004867)              89            – 1   

                                                       0.004867  (1+0.004867)89   

S=          $7’258.029.86   

Total  lucro  cesante consolidado y futuro:  $26’855.216.16   

(iii)  A  favor  de  Jesús  Alberto  Ortiz  Lázaro   

Fecha    de  nacimiento             

1  de  febrero  de  2000  

Fecha de los hechos             

15 de noviembre de  2003  

Fecha   en  que  cumplirá 25 años             

1  de  febrero  de  2025  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y la sentencia             

137,27  

Tiempo trascurrido  entre la sentencia y los 25 años             

117,27  

Renta  actualizada             

$100.679,69  

Lucro cesante consolidado  

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                           i   

S=    $100.679,69   (1    +0.004867)137,27-1   

                                                   0.004867   

S=          $19’597.186.3   

Lucro cesante futuro  

         S         =         Ra         x           (1+i)n  -1   

                                     i(1+i)n   

S=         $100.679,69  x          (1+0.004867)  117,27  – 1   

                                                     0.004867 (1+0.004867)117,27   

S=          $8’980.235,42   

Total  lucro  cesante consolidado y futuro:  $28’577.421,72   

Daño Moral.  

Adicional  a los perjuicios reconocidos por  este  homicidio,  se  reconocerá  a  Gilberto  Antonio  Ortiz  Lázaro y Jesús  Alberto  Ortiz  Lázaro  indemnización por este concepto y en razón del primer  grado   de   parentesco,  100  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

d.  Por  el  homicidio  de  Jorge  Eliécer  Carrascal Acevedo.   

Según  la  Sala  de  conocimiento,  Jorge  Eliécer  Carrascal  Acevedo sostenía unión marital de hecho con Elvira Esther  Salcedo  Pacheco,  producto  de  la cual nacieron 4 hijos: Yolanis Esther, Eider  Eliécer   y   Jorge   Enrique   Carrascal   Salcedo   y  Aurys  Estela  Salcedo  Pacheco.   

De   éstos  últimos  sólo  acreditaron  parentesco  mediante  registro  civil  de  nacimiento,  Eider Eliécer Carrascal  Salcedo121  quien  nació  el  8  de  julio  de  1997, Jorge Enrique Carrascal  Salcedo,  el  27  de abril de 1999, y Yolanis Esther Carrascal Salcedo, el 16 de  marzo  de  1996, pues Aurys Estela Salcedo Pacheco, no fue reconocida hija en el  respectivo acto notarial.   

No  obstante,  en aplicación del artículo  1º  de  la Ley 1060 de 2006, modificatorio del artículo 213 del Código Civil,  según  el  cual  “El  hijo  concebido durante el  matrimonio  o  durante  la  unión  marital  de  hecho  tiene  por  padres a los  cónyuges  o  compañeros  permanentes,  salvo  que se pruebe lo contrario en un  proceso   de   investigación   o   de  impugnación  de  paternidad”122 debe tenerse como tal a  Aurys     Estela     Salcedo    Pacheco  y  proceder  a la liquidación de sus  perjuicios al ser integrante del núcleo familiar.    

Entonces,  la  proporción  de  la  renta  actualizada  de  Jorge  Eliécer  Carrascal  Acevedo,123   correspondiente  a  los  hijos   de   $344.790.24,  se  fragmentará  en  4  partes,  ya  que  todos  los  descendientes  acudieron  al  trámite en debida forma, Yolanis Esther Carrascal  Salcedo      a      través      de     apoderado124  y  los   restantes,  menores              de              edad125,  por  intermedio  de  su  representante  legal  Elvia  Esther Salcedo Pacheco quien confirió poder dentro  de             la             actuación,126  correspondiéndole a cada  uno  una  renta actualizada de $86.197.56, esto es, del 12.5%. Con fundamento en  lo  anterior  se  procederá  a liquidar el lucro cesante de la siguiente forma:   

(i)  Yolanis Esther Carrascal Salcedo    

Fecha    de  nacimiento             

16  de  marzo  de  1996  

Fecha de los hechos             

28  de  junio  de  2001  

Fecha   en  que  cumplirá 25 años             

16  de  marzo  de  2021  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y la sentencia             

165,83  

Tiempo trascurrido  entre la sentencia y los 25 años             

70,77  

Renta  actualizada             

$86.197,56  

Lucro cesante consolidado  

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                                                   i   

S=    $86.197,56   (1    +0.004867)165.83-1   

                                                                                     0.004867   

S=          $21’908.077.97   

Lucro cesante futuro  

         

S   =  Ra  x    (1+i)n  -1   

                                                    i(1+i)n   

S=         $86.197,56  x          (1+0.004867)  70,77  – 1   

                                                                     0.004867          (1+0.004867)70,77   

S=          $5’150.050,78   

Total  lucro  cesante consolidado y futuro:  $27’058.128.75   

(ii)    Eider    Eliécer    Carrascal  Salcedo   

Fecha    de  nacimiento             

8  de  julio  de  1997  

Fecha de los hechos             

28  de  junio  de  2001  

Fecha   en  que  cumplirá 25 años             

8  de  julio  de  2022  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y la sentencia             

165,83  

Tiempo trascurrido  entre la sentencia y los 25 años             

86.50  

Renta  actualizada             

$86.197,56  

Lucro cesante consolidado  

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                                       i   

S=    $86.197,56   (1    +0.004867)165.83-1   

                                                   0.004867   

S=          $21’908.077.97   

Lucro cesante futuro  

S   =  Ra  x    (1+i)n  -1   

                                                    i(1+i)n   

S=         $86.197,56  x          (1+0.004867)              86.50          – 1   

                                                           0.004867  (1+0.004867)86.50   

S=          $6’073.612,67   

Total  lucro  cesante consolidado y futuro:  $27’981.690.64   

(iii)  Jorge  Enrique  Carrascal  Salcedo   

Fecha    de  nacimiento             

27  de  abril  de  1999  

Fecha de los hechos             

28  de  junio  de  2001  

Fecha   en  que  cumplirá 25 años             

27  de  abril  de  2024  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y la sentencia             

165,83  

Tiempo trascurrido  entre la sentencia y los 25 años             

108,13  

Renta  actualizada             

$86.197,56  

Lucro cesante consolidado  

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                                                  i   

S=    $86.197,56   (1    +0.004867)165.83-1   

                                                   0.004867   

S=          $21’908.077.97   

Lucro cesante futuro  

         S         =         Ra         x           (1+i)n  -1   

                                              i(1+i)n   

S=         $86.197,56  x          (1+0.004867)  108,13  – 1   

                                                       0.004867  (1+0.004867)108,13   

S=          $7’233.723,44   

Total  lucro  cesante consolidado y futuro:  $29’141.801,41   

(iv)   Aurys   Estela   Salcedo   Pacheco   

Fecha    de  nacimiento             

23  de  julio  de  2000  

Fecha de los hechos             

28  de  junio  de  2001  

Fecha   en  que  cumplirá 25 años             

23  de  julio  de  2025  

Tiempo trascurrido  entre los hechos y la sentencia             

165,83  

Tiempo trascurrido  entre la sentencia y los 25 años             

123  

Renta  actualizada             

$86.197,56  

Lucro cesante consolidado  

S=  Ra  x  (1+i)n  – 1   

                            i   

S=    $86.197,56   (1    +0.004867)165.83-1   

                                                                                         0.004867   

S=          $21’908.077.97   

Lucro cesante futuro  

         S         =         Ra         x           (1+i)n  -1   

                                    i(1+i)n   

S=         $86.197,56  x          (1+0.004867)   123  – 1   

                                                                                                                         0.004867  (1+0.004867)123   

S=          $7’963.461,52   

Total  lucro  cesante consolidado y futuro:  $29’871.539,49   

Daño Moral.  

Adicional  a los perjuicios reconocidos por  este  homicidio,  se  reconocerá  a  Eider  Eliécer  Carrascal Caicedo y Aurys  Estela   Salcedo   Pacheco  indemnización  de  100  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes por daño moral.   

e.  Por  el  homicidio  de  José  Alvarado  Bohórquez.   

Se  reprobó  la no indemnización de Jorge  Enrique  Alvarado,  de  quien  se  dijo  en la sentencia era hijo de la víctima  directa.  No  obstante, revisado el incidente, no obra probanza que respalde tal  afirmación  pues  no  aparece entre los familiares reclamantes, ni fue aportado  registro  civil que así lo indique. Es más, la referencia que en el recurso se  hace  a  un  menor  que es descendiente del causante pero registrado por su tío  como  propio,  concuerda  con  la  reclamación elevada a nombre de José Manuel  Alvarado   Martínez,   quien  fuera  indemnizado  en  la  calidad  de  víctima  indirecta.    Luego,    carente   de   fundamento   se   observa   el   reproche  presentado.   

De igual modo, atinada aparece la objeción  frente  a  la  situación de Josefa Flórez, quien en efecto no es la compañera  permanente  de  Pablo  Andrés  Díaz  Cárdenas,  sino  de Naaman Antonio Díaz  Cordero,127  no  obstante,  como  no se presentó al incidente en condición de  reclamante,  ni  se  le  liquidó  a  su  favor  indemnización  no se impone la  modificación del fallo en su parte resolutiva.   

   

f.  Por  el homicidio de Hernando Arturo  Padilla Beltrán.   

No   está   llamada  a  prosperar  la  pretensión  tendiente  al  reconocimiento  como  hijos de la víctima directa a  Mailit  Katiuska  y  Hernando  José  Coneo  Cogollo,  al  ser un tema que no le  corresponde  definir  a  la  justicia  transicional,  sino  a  la  jurisdicción  ordinaria  a  través  de  sus  jueces de familia mediante proceso de filiación  regulado  en la Ley 75 de 1968, modificada por la Ley 721de 2001 y demás normas  concordantes.   

Tampoco  procede  el  reconocimiento  de  liquidación  a su favor, por vía de la presunción de paternidad del artículo  213  del  Código  Civil,  puesto  que  en  el  curso  del incidente128  ni  siquiera  se  mencionó  el  nombre de su progenitora y si con ésta la víctima  mantuvo  relación  durante  algún  tiempo,  tan  sólo  la  apoderada judicial  señaló  que  los  referidos  eran reconocidos descendientes de Hernando Arturo  Padilla  por  sus familiares sin ofrecer dato alguno que lo complementara.    

Luego, acertada se observa la decisión del  Tribunal.   

2.4.  Indemnización        a       víctimas     del     delito    de    desplazamiento    forzado.   

La  Sala  de  manera  pacífica  ha  admitido la procedencia de  indemnización  por  el  delito  de  desplazamiento  forzado,    tanto   de   índole   material   como  moral  en  cada  una  de  sus  vertientes,  siempre  que  se  acrediten los  perjuicios   en   debida  forma,  según        se       explicó en sentencia del 27 de abril  de 2011, radicado 34547.   

Así,  tratándose    de  perjuicios    materiales   por   daño  emergente  o  lucro  cesante,  se  exige   a   la  parte  interesada          que         acredite,  aun  bajo el principio de  flexibilización   probatoria,   cuáles  fueron  los  daños ocasionados  con    la   conducta   punible   llamados   a   reparar   a   través    del    reconocimiento    de    una   indemnización,    pues    no    basta         la        simple  afirmación del reclamante para accederse    a    la    misma.    

En    tal    virtud,    siempre     que    se    acuda    con    el    propósito              de             obtener             reparación   por   perjuicios   materiales   a   favor  de  víctimas  del  delito de desplazamiento  forzado,     el    postulante    deberá           probar  los  daños generados con la  conducta  punible  acorde  con  lo  indicado  en el  artículo  97  de la Ley 599 de 2000, para lo cual,  ha  insistido  la  Sala,  puede    acudir    a    diferentes    institutos    probatorios,    ya    que   en   razón  de  los  hechos objeto de juzgamiento en justicia transicional  se  flexibiliza  tal  ejercicio.     

Conforme    con   lo   anterior   se   verificará   si  el  sentenciador  incurrió  en yerro alguno al denegar  indemnización       por      daños  materiales  en  cada  uno  de  los casos relacionados por los  apoderados de las víctimas.   

a.  Por el desplazamiento de      Miriam      del     Socorro     Ayala     Borja,   y   Carlos   Antonio  y  Carlos  Andrés Barrera Ayala.   

          La  Sala  de  Conocimiento de  Justicia    y    Paz    legalizó    los   cargos  formulados por el delito de deportación,  traslado o desplazamiento forzado  de  población civil del cual fueron víctimas  los  precitados,129  al  tiempo  que  reconoció  tal   calidad  en  el  numeral 9 de la parte resolutiva de la providencia.   

No  obstante,  al  momento  de   calcular  el  daño  emergente no liquidó cifra     alguna     porque  “no cuantificaron los daños,  ni   demostraron   la   pérdida  de  algún  bien  como  consecuencia  de  este  hecho.”130, punto que consulta con la realidad al  no  haberse  elevado por éste pretensión indemnizatoria al ser claro que en el  incidente  se  abordó  únicamente  lo  atinente al homicidio de Carlos Antonio  Barrera  Sánchez.  Luego, si no estimó pérdida de bien alguno o causación de  daño  por  el  desplazamiento  en  dicha  instancia,  no  es  dable  en sede de  apelación pretender su reconocimiento.   

No ocurre lo mismo con la indemnización por  daño     moral    que    sí    fue    solicitada131   y   que   no   mereció  pronunciamiento  alguno  de  la judicatura, lo cual constituye una irregularidad  sustancial   que   afecta   el  debido  proceso  al  desconocer  los  derechos  de  las  víctimas  a  la  reparación integral y  acceso  a la administración de justicia, que obliga  a  declarar  la  nulidad parcial de la sentencia con el objeto de que la Sala de  Justicia  y  Paz se pronuncie acerca de tal  pedimento  a  fin  de  preservar  el  derecho  de     la   doble   instancia.   

b. Por el desplazamiento de María       Eugenia      Oyola  Suárez,    María  Angélica  Requena  Oyola  y  Luis  Ángel Requena Oyola.   

El  Tribunal  no  liquidó  el  lucro  cesante  por  el delito de desplazamiento forzado al  no considerar el tiempo  que  duró  la conducta  punible132,  situación que no fue desvirtuada  en   el   recurso   propuesto   ya   que   no   se  explicó   como   tal  supuesto se encontraba superado.   

Tampoco        aparece    elemento    probatorio  que     respalde     una    petición  en  tal sentido, ya que nada se dijo acerca de la actividad  económica  desarrollada  por  cada  integrante del grupo  familiar,  su nivel de ingresos, el periodo que estuvieron cesantes, la fecha de  reanudación  de  sus  actividades o cualquier otro factor que hubiese permitido  establecer  los elementos del lucro cesante, incluso, se observa que Luis Ángel  Requena Oyola era menor de edad.   

Adicionalmente,   en   cuanto   al  daño  emergente,  se  observa  que éste fue en su momento  reconocido    a    favor    de   María  Eugenia  Oyola Suárez133,  de  allí   que  carezca  de  fundamento  la censura.   

c. Por el desplazamiento de Jacqueline Ruiz Vergara.   

Al    igual    que    en  el  primero de los casos abordados  en  este  sub  acápite,  no   se   accedió  a  la  liquidación  de  daño material, en su especie  de    daño    emergente,   porque   “ésta  no  cuantificó  los daños, ni demostró la perdida de  algún   bien   como   consecuencia   del  hecho.”134,   situación   que   se  corrobora  en el expediente donde no aparece tasación por este concepto y menos  elemento probatorio que lo demuestre.   

d.  Por  el  desplazamiento  de Nohora Alba  Vargas Castro.   

El Juez de instancia negó el reconocimiento  de    daño    material   a   favor   de   la   víctima   porque   “no  cuantificó los daños, ni demostró la pérdida de algún  bien   como   consecuencia   de   este  hecho.”135,    aseveración    que  concuerda  con  lo  afirmado  por  su  apoderado  en la solicitud de reparación  integral:   “perjuicios  por  desplazamiento:  la  solicitante   no  aportó  bases  que  permitan  realizar  una  liquidación  de  perjuicios  materiales,  por  ello se solicita el reconocimiento del daño moral  por    cien    salarios   mínimos   legales.”136.      Luego carente de fundamento aparece la impugnación.   

No  obstante,  se  aprecia que sí deprecó  indemnización  por  perjuicios morales y que la misma no fue analizada por el a  quo,  en  consecuencia se decretará la nulidad parcial del fallo recurrido para  que  la  Sala  de  Conocimiento  de  Justicia  y  Paz  se pronuncie al respecto.   

e.  Por el desplazamiento de Tomás Antonio  Sánchez Zabala   

Así  como  ocurriera con casos previos, el  reclamante   no  peticionó,  ni  probó  daño  material  por  la  conducta  de  desplazamiento  forzado,  luego  le  asiste razón al Juez colegiado en cuanto a  que  no se “liquidará el  lucro  cesante  por  el  delito  de  desplazamiento  forzado,  pues no se conoce  cuánto  tiempo  duró  el  desplazamiento  y  no hay información, ni evidencia  alguna            al           respecto.137,      en  tanto  los  que  se reclamaron fueron por cuenta del ilícito de  lesiones personales reconocidos en la sentencia.   

2.5.  Solidaridad  en  la  condena  de  las  indemnizaciones y plazo para su pago.   

Toda   vez   que  las  condenas  a  pagar  indemnizaciones  a cada uno de los postulados y a los demás miembros del Bloque  Córdoba  lo  fueron  de  forma  solidaria con la Unidad Administrativa Especial  para  la  Atención  y  Reparación  Integral  a  las  Víctimas  y/o  Fondo  de  Reparación  para  las  Víctimas  de  la  Violencia138,    al   ser   un   tema  inescindiblemente  conectado al reconocimiento de las indemnizaciones, considera  la  Sala  necesario  modificar  los  numerales  10,  11,  12  y  13  de la parte  resolutiva  de  la  sentencia,  en  el  sentido  de  indicar  que  las entidades  gubernamentales  sólo  concurren de manera subsidiaria, pues como se indicó en  sentencia    C-286    de    2014

por   la   Corte  Constitucional:  «los  responsables  patrimoniales  primordiales de la reparación son los victimarios,  y  solo subsidiariamente, en caso de que el victimario no responda, o no alcance  a responder totalmente, responde subsidiariamente el Estado»   

Del  mismo  modo,  se  revocará  la  orden  emitida  a  la  Unidad  Administrativa  Especial para la Atención y reparación  Integral  a  las  Víctimas  en  el  numeral  16  de  la  parte resolutiva de la  decisión,   para   que  allegue  la  programación  de  la  forma  cómo  dará  cumplimiento  al pago de las indemnizaciones, pues la Sala ha establecido que es  el  mismo  del  cual disponen las entidades públicas para efectuar los pagos de  dicha  naturaleza,  según lo prescribe el  artículo 299 de la Ley 1437 de  2011,   de   manera  que  no  le  corresponde  al  fallador  fijarlo.139   

Adicionalmente,   porque   «la  Corte  ha  considerado  que  la determinación judicial del  plazo  para  el  pago  podría  menoscabar  los  derechos  de víctimas de otros  procesos  al ser desplazadas del turno que les corresponda en los eventos en que  han  sido  reconocidas con anterioridad. Por ello, lo más conveniente es que el  Fondo  para  la  Reparación  de  las  Víctimas cumpla con la obligación en el  menor   tiempo  posible,  acorde  con  la  reglamentación  existente  sobre  la  materia»140.   

3. Medidas de satisfacción.  

3.1.  De  la  solicitada  por  Gloria Elisa  Paternina Espinosa.   

La  citada,  a  través  de  su  apoderada,  denunció  la  omisión  del  Tribunal  en  dar  respuesta  a  su  petición  de  reconstrucción  de  memoria  histórica  de  su  hermano y dignificación de su  nombre,  a  través  de  un monumento u homenaje y difusión de la verdad, en lo  que a él respecta, en un medio masivo de comunicación.   

Crítica frente a la cual se impone recordar  que,  cuando  se  olvida  resolver  una  petición elevada oportunamente por las  partes  «tal  yerro no puede ser enmendado en sede  de  segunda  instancia,  en  tanto  se pretermitirían las reglas básicas de un  proceso  debido, porque el superior funcional está habilitado para corregir los  yerros  del  a  quo,  pero  bajo  el  presupuesto  necesario de que este se haya  pronunciado  en  uno  u  otro sentido (SP 12/12/12, Rad. 38222; SP3950 19/03/14;  AP2226      30/04/14,      entre     otras).»141   

Escuchado el registro de la audiencia del 29  de          octubre          de          2014142,   se   constata  que  la  mencionada  deprecó dichas medidas de satisfacción, las cuales fueron obviadas  por  la  judicatura en el fallo, razón por la cual, en aplicación de la citada  regla,  se  decretará  la      nulidad  parcial  de  la  sentencia  con el objeto de que la  Sala   de   Justicia   y   Paz   se   pronuncie  al  respecto.   

3.2.  Responsabilidad estatal   

          El  Ministerio  Público  y  la  Fiscalía  impugnaron  las  medidas  adoptadas en el numeral 19 de la parte resolutiva, que señala:   

19.  Ordenar  las  siguientes medidas de  Satisfacción:   

a)     Declárase     que  el  Estado,  la  Gobernación  de Córdoba y la Alcaldía de  Montería  son  responsables  por acción y omisión de las graves violaciones a  los  derechos  humanos  y al Derecho Internacional Humanitario cometidos por los  miembros    del    Bloque    Córdoba    de    las    Autodefensas   Unidas   de  Colombia.   

b)     Declárese     que  todas  las  víctimas de este caso eran personas civiles que  no  participaban  directamente  en las hostilidades y, por lo tanto, se trata de  hechos injustos.   

c)     Ordénase     la   realización   de   una   ceremonia   de   reconocimiento  y  recordación  de  las víctimas en los municipios de Montería y Sahagún con la  presencia  del  Gobernador  de  Córdoba  y  el  Alcalde  de  cada municipio, el  Director  Seccional  de  Fiscalías,  los  Comandantes  de  la  XI  Brigada y la  Policía  de  Córdoba  y  las  víctimas  reconocidas  en esta sentencia. Allí  tendrá  lugar  un  acto  de  desagravio  por parte de los postulados José Luis  Hernández  Salazar  y  Dovis  Grimaldi  Núñez  Salazar  en  Montería y Jorge  Eliecer  Barranco  Galván  e  Iván  David  Correa  en Sahagún, a raíz de los  abusos  cometidos  por  el Bloque Córdoba en estos municipios, quienes deberán  hacer   un   reconocimiento   público  de  su  responsabilidad,  manifestar  su  arrepentimiento  por  tales  actos,  solicitar  perdón  a  las  víctimas  y la  sociedad  por  el  daño causado y expresar su sincero compromiso de no volver a  cometer  esas  conductas  y  en  especial  a las personas señaladas en la parte  motiva de esta decisión.   

En esos actos el Gobernador de Córdoba,  el  Alcalde  de Montería, el Director Seccional de Fiscalías y los Comandantes  de  la XI Brigada y de la Policía de Córdoba, de conformidad con lo reconocido  y   declarado   en  esta  sentencia,  reconocerán  la  responsabilidad  de  sus  instituciones  por  acción y/o omisión en la promoción y/o consolidación y/o  apoyo  y/o  expansión  de  los  grupos paramilitares en la región y los hechos  cometidos  por  el  Bloque  Córdoba al mando de Salvatore Mancuso, solicitarán  perdón  por esas acciones u omisiones y deberán comprometerse a realizar todas  las  acciones  necesarias para que esos hechos no vuelvan a repetirse, indicando  públicamente    las    acciones    y    medidas   que   adoptarán   para   ese  efecto.   

Los  actos  serán  coordinados  por  la  Gobernación  de  Córdoba,  la  Alcaldía  de  cada  municipio  y  la Unidad de  Atención  y  Reparación Integral a las Víctimas en los términos del párrafo  884  de  esta  sentencia  y deberá realizarse en un plazo no mayor de 6 meses a  partir de su ejecutoria.   

d)     Ordénase     a  la  Gobernación  de Córdoba, a la Alcaldía de Montería, al  Centro  de  Memoria Histórica y a la Unidad de Atención y Reparación Integral  a  las  Víctimas,  que  realicen  un  proceso  de reconstrucción de la memoria  histórica  del  Departamento  de  Córdoba  afectado por el accionar del Bloque  Córdoba,   en   los   términos   establecidos  en  la  parte  motiva  de  esta  decisión.   

e)     Ordénase     a  la Gobernación de Córdoba y su Secretaría de Cultura y a la  Alcaldía  de  Sahagún,  en  coordinación con el Centro de Memoria Histórica,  que  financie,  asesore  y  acompañe la publicación de las memorias del señor  Iván  Darío  Naranjo  Génes, víctima indirecta en el presente proceso, sobre  sus  vivencias  y  sus  experiencias  a  raíz  del homicidio de su hermano y la  muerte  de su padre en el marco del conflicto armado en esta región, de acuerdo  a la parte motiva de esta decisión.   

Las  instituciones  atrás  señaladas  deberán  realizar y cumplir dichas medidas en un plazo razonable que en ningún  caso  podrá  superar  los  18 meses contados a partir de la ejecutoría de esta  sentencia  e  informar a la Sala el plan que se adoptará para materializar esta  medida  y  la programación de las actividades concretas para la publicación de  las memorias.   

f)   De  conformidad  al  ofrecimiento,  conciliación  y  aprobación  realizadas  en el  incidente   de   reparación   integral,  ordénase  al   postulado   Jorge  Eliecer  Barranco  Galván  realizar  una  publicación  en  un periódico de circulación regional no sólo  del  reconocimiento de su responsabilidad y su solicitud de perdón por el daño  causado  y  la dignificación del nombre de sus víctimas, preferentemente en el  Periódico  El  Meridiano  de  Córdoba,  previa presentación a la Sala para su  revisión  y  aprobación y enviar posteriormente un ejemplar del periódico, en  especial   a   las   personas   señaladas   en   la   parte   motiva   de  esta  decisión.   

           Lo anterior, al advertir el Tribunal que:   

       882.  Las  medidas  de  satisfacción  se  orientan a restablecer  moralmente  a  las  víctimas  y  restituir  su condición de ser humano digno y  consisten  en  acciones  tendientes  a difundir la verdad sobre las causas de lo  sucedido,  reconocer  su  condición de ser humano con derechos y obligaciones y  restablecer  su  dignidad.  En  su  implementación,  parten  de un principio de  concertación  con  la población afectada. Su objetivo, además de contribuir a  paliar  las experiencias de dolor, es generar procesos de difusión de la verdad  sobre  lo  que  ocurrió, a partir de procesos de reconstrucción y divulgación  de la memoria histórica de las víctimas del conflicto armado.   

883.   La   Sala,   como   medida   de  satisfacción,  declarará  que  el  Estado,  la  Gobernación  de Córdoba y la  Alcaldía   de  Montería,  de  conformidad  con  lo  constatado,  reconocido  y  declarado  en  esta  sentencia,  son  responsables por acción y omisión de las  graves   violaciones   a   los  derechos  humanos  y  al  Derecho  Internacional  Humanitario  cometidos  por los miembros del Bloque Córdoba de las Autodefensas  y los hechos en los cuales perdieron la vida las víctimas.   

Esa declaración no constituye un exceso  o  desborde  de  las  competencias  de  la  Sala,  ni desconoce los derechos del  Estado,  la Gobernación y la Alcaldía, ni viola el debido proceso porque i) la  Sala  no  está condenando al Estado, ni a dichas entidades territoriales por un  hecho  especifico  y  concreto  y  ni siquiera de manera general porque, si así  fuera,  las  condenaría  a  pagar las indemnizaciones del caso y les impondría  las  demás  obligaciones  derivadas  de  su  responsabilidad,  pero no lo está  haciendo  y  es  un  punto  que es objeto de reflexión; ii) la Sala sólo está  haciendo  esa  declaración como una medida de satisfacción para las víctimas,  pues  éstas  tienen  derecho  a  conocer  la  verdad,  a saber por qué y cómo  ocurrieron   los   hechos   de  los  cuales  fueron  víctimas  y  quiénes  son  responsables  de  ellos,  incluidos  quienes promovieron, financiaron, apoyaron,  permitieron   o  facilitaron  que  tales  hechos  sucedieran,  sean  autoridades  públicas  o  particulares,  pues así lo prescriben los artículos 7, 15, 16A y  17  de  la Ley 975 de 2.005, modificados o adicionados por los artículos 10, 13  y  14  de la Ley 1592 de 2.012 que establecen la necesidad y el deber de develar  “los  contextos,  causas  y  motivos del mismo”, así como “esclarecer las  redes  de  apoyo  y  financiación” y contribuir a “la reconstrucción de la  verdad  y  al  desmantelamiento del aparato de poder del grupo armado organizado  al  margen  de  la ley y sus redes de apoyo”; iii) el artículo 48.1 de la Ley  975  de  2.005 establece como medida de satisfacción “la difusión pública y  completa  de  la  verdad  judicial”  y,  siendo  completa  no  puede excluir a  determinadas  autoridades  o  personas;  iv)  las víctimas tienen derecho a que  esos  responsables  contribuyan  por  lo menos a darles satisfacción y pedirles  perdón;  v)  el Estado, la Gobernación de Córdoba y la Alcaldía de Montería  –y   aún   la  de  Sahagún-   fueron  citados  debidamente  e  hicieron  parte  del  incidente  de  reparación  a  través de la Unidad Administrativa Especial para la Atención y  Reparación  Integral  a  las  Víctimas  y  los  representantes  legales  de la  Gobernación  y  la  Alcaldía,  directamente  o  a través de sus apoderados, a  quienes  se  les  garantizó  el  debido  proceso  y  tuvieron la oportunidad de  ejercer  sus  derechos.   La  Fiscalía  y  el Ministerio Público, quienes  también   hicieron   parte  del  incidente  y  de  todo  el  proceso,  también  garantizaron  esos  derechos  como agentes del Estado y la sociedad.143   

          Argumentos  que  no  comparten  los  recurrentes, en lo fundamental,  porque:   

(i)  el Tribunal excedió su competencia al  declarar  al  Estado  y   algunas  de  sus  instituciones  responsables por  acción  y/u  omisión  de  las  violaciones a los derechos humanos y al derecho  internacional  humanitario cometidas por los miembros del Bloque Córdoba de las  Autodefensas Unidas de Colombia.   

(ii)    Trasgredió    las   garantías  fundamentales  al debido proceso, defensa, contradicción, juez natural y acceso  a  la  administración  de  justicia  al  no brindar condiciones para ejercer la  debida  defensa  de sus intereses, como quiera que el llamado a participar en el  incidente de reparación integral no lo sustituye.   

          (iii)  Las  responsabilidades que por esos hechos pudieron recaer en  algunos  miembros de órganos estatales deben ser atribuidas de forma particular  y  no institucional, al interior de cada una de las actuaciones judiciales a las  que haya lugar y ante las autoridades competentes.   

          A  propósito  de  tales planteamientos, téngase presente que no es  la  primera  vez  que la Sala de Conocimiento del Tribunal Superior de Medellín  procede  de  esa manera y opta en claro desconocimiento de las facultades que la  Ley  de  Justicia le asigna, por atribuir de forma indebida responsabilidades al  Estado  y  algunos  de  sus  entes, cuando no fueron vencidos en juicio, ni eran  sujetos de juzgamiento.   

          Así,    en    proveído   SP17444-2015144,    esta    Corporación  descartó   la   posibilidad  de  que  en  el  curso  del  proceso  de  justicia  transicional  las  autoridades  judiciales  emitan  un juicio de responsabilidad  estatal    por    los    hechos   cometidos   por   los   miembros   del   grupo  insurgente:   

Total  razón  asiste a las impugnantes,  por  cuanto  como  está  definido  en la Ley, la responsabilidad del Estado por  actos  cometidos  por  sus  agentes  o  funcionarios  se  define  en  sede de la  jurisdicción  contencioso administrativa, de manera que deducir responsabilidad  al  Estado  a través del proceso penal, implica no sólo el desconocimiento del  principio  del  Juez Natural, sino también de la naturaleza de este excepcional  trámite  penal,  el  cual  fue  ideado  para  la  búsqueda  de  la  paz  y  la  reconciliación  nacional,  cuyo  sustento  esencial  es  la  libre voluntad del  desmovilizado  de  someterse  al mismo, conforme lo define la Ley 975 de 2005 en  su artículo segundo.   

El  proceso  transicional  bien  pudiera  señalarse,  no  tiene  una  concepción  contenciosa,  porque todo está dado a  partir  de  la  voluntad  del procesado de formar parte de éste, confesando los  crímenes  y colaborando en el esclarecimiento de los mismos y en la reparación  de las víctimas, como presupuesto de la pena alternativa.   

Por  su  parte,  la  responsabilidad del  Estado  se  sustenta  en  supuestos  que  comportan la demostración de un daño  antijurídico,  de  manera  que  si  se  involucrara  al estamento en el proceso  transicional  para  definir  su  responsabilidad en los hechos cometidos por los  grupos  paramilitares,  dicho  trámite  resultaría insostenible, puesto que en  garantía  del  derecho  de  defensa  habría  que  vincular  al  Estado y a sus  agentes,  confluyendo  diversidad de intereses que tornarían demasiado vasta la  discusión.   

En  el  evento  concreto  que ocupa la  atención  de  la  Sala,  si  bien  es  cierto,  que a través del análisis del  contexto   pueden   encontrarse   elementos   de   juicio   indicativos   de  la  responsabilidad  del Estado en la materialización de los horrores del fenómeno  paramilitar,  ello  no es suficiente para impartir condena en su contra, por las  razones  anotadas,  esto  es,  por  cuanto  el  proceso  transicional no ha sido  establecido  para  ello  y,  esencialmente,  por  cuanto  el Estado no es sujeto  procesal.   

Ya en otras oportunidades la Corte se ha  pronunciado al respecto, señalando:   

Con  independencia de la responsabilidad  que  pueda  corresponder al Estado por el origen y desarrollo del atroz accionar  delictivo  de las AUC, este proceso, tramitado al amparo de la Ley 975 del 2005,  no  puede  ser  el  escenario  para  juzgarlo  e imponerle la carga que se pide,  primero,  porque  respecto  del  Estado  debe  cumplirse  el  mismo  lineamiento  constitucional  atinente  a  que,  previo  a  condenarlo,  se  impone llamarlo y  vencerlo  en  juicio,  permitiéndole  defenderse, y ello no sucedió, ni podía  suceder,  como que no es esta la jurisdicción en donde puede juzgarse al Estado  por los errores cometidos por sus agentes.   

Segundo, porque si bien en el marco de la  justicia   transicional   el  Estado  acude  a  adoptar  medidas  de  atención,  asistencia  y  reparación a favor de las víctimas, ello en modo alguno implica  reconocimiento  ni  presunción  de  su responsabilidad (artículo 9º de la ley  1448  del  2011),  la  cual  evidentemente debe postularse y demostrarse ante la  jurisdicción  respectiva.  Por lo mismo, cuando al Estado le corresponda acudir  en  forma  subsidiaria  a  indemnizar,  en  atención  a  la  imposibilidad  del  victimario  o del grupo armado ilegal, tal actuación no comporta reconocimiento  ni   puede   presumirse  como  acto  de  admisión  de  responsabilidad  estatal  (artículo 10 ídem). (CSJ SP. 6 jun. 2012, rad. 38508)   

          Máxime   cuando   para   declarar  responsabilidades  personales  o  institucionales,  los  funcionarios  judiciales deben sustentarlas en los medios  de  convicción  allegados  al  trámite,  previa vinculación de los llamados a  responder  al  proceso  a  fin  de  que ejerzan su derecho a la defensa y demás  prerrogativas  legales  y  constitucionales,  sin  que  se  tenga,  en  el  caso  particular  de  justicia y paz, una fórmula procesal para discernir compromisos  de  agentes estatales al circunscribirse al juzgamiento de los postulados por el  Gobierno                   Nacional145.   

Tampoco,  resulta  válido sostener que esa  vinculación,  se  dio  en  sede del incidente de reparación integral, pues tal  participación  tuvo  como objetivo la identificación de políticas públicas y  acciones  propias  de  sus funciones que permitirían la adopción de medidas de  restitución146,              indemnización147,  rehabilitación148,  satisfacción  y  de  no  repetición149,  como también de reparación colectiva150,   según  lo  indica  el  artículo  43  de  la  Ley 975 de 2005 y para las cuales no es un presupuesto la  responsabilidad por un hecho ilícito.   

          Entonces,  que  en  la  reconstrucción  de los hechos se haya hecho  mención  a  vínculos  de  servidores  públicos  con  grupos  paramilitares no  justifica  que  se  ordene a entidades con las cuales se generó un relación de  tipo  contractual  o laboral, a reconocer públicamente su responsabilidad, pues  lo  pertinente  es  poner  en  conocimiento  de  las  autoridades competentes la  situación  para  que  éstas en ejercicio de sus facultades definan por la vía  judicial  pertinente  y  con el  lleno de las garantías fundamentales, los  compromisos a los que hubiere lugar.   

En   ese  orden  de  ideas  se  revocará  integralmente  el  literal  a.  del  referido numeral y el c. parcialmente, para  quedar así:   

c)  Ordenar  la  realización  de una ceremonia de reconocimiento y recordación de las víctimas  en  los  municipios  de  Montería  y Sahagún con la presencia de las víctimas  reconocidas  en  esta  sentencia.  Allí tendrá lugar un acto de desagravio por  parte  de  los postulados José Luis Hernández Salazar y Dovis Grimaldi Núñez  Salazar  en  Montería  y Jorge Eliecer Barranco Galván e Iván David Correa en  Sahagún,  a  raíz  de  los  abusos  cometidos  por el Bloque Córdoba en estos  municipios,   quienes   deberán   hacer   un   reconocimiento  público  de  su  responsabilidad,  manifestar  su  arrepentimiento  por  tales  actos,  solicitar  perdón  a  las  víctimas  y  a  la sociedad por el daño causado y expresar su  sincero compromiso de no volver a cometer esas conductas.   

Los   actos  serán  coordinados  por  la  Gobernación  de  Córdoba,  la  Alcaldía  de  cada  municipio  y  la Unidad de  Atención  y  Reparación Integral a las Víctimas en los términos del párrafo  884  de  esta  sentencia  y deberá realizarse en un plazo no mayor de 6 meses a  partir de su ejecutoria.   

Lo anterior bajo el entendido que la Sala de  conocimiento   es   competente   para   disponer  la  disculpa  que  incluya  el  reconocimiento     público    de    los    hechos151   y   la  aceptación  de  responsabilidades,  al  igual  que conmemoraciones, homenajes y reconocimiento a  las   víctimas   de   los  grupos  armados  al  margen  de  la  ley152.   

4. Medidas de no repetición.  

El  Ministerio  Público  a  la  par  que  cuestionó  las  medidas  de  satisfacción  analizadas  en  el  anterior punto,  también  demandó  la modificación de todos los literales y medidas dispuestas  en  la  sentencia  como  exhortaciones  en las que aparezcan órdenes a diversas  autoridades  para  cumplir funciones propias de su objeto institucional, para lo  cual  trajo  a  colación  la  impugnación  que  presentó  contra la sentencia  proferida contra Jesús Ignacio Roldán Pérez.   

Al  respecto  cómo  no  particularizó los  puntos  en  que  se  verifica  dicha  censura sino se remitió al caso que fuera  citado  por  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín en el  numeral  20153,  para  integrarlo  a  su decisión en la parte resolutiva, la Sala  habrá  de remitirse a lo resuelto en esa oportunidad154   al   identificarse   la  temática abordada en los dos asuntos:   

La  Corte  no  desconoce  que  con  la  reparación  judicial  a las víctimas contemplada en la Ley 975 de 2005 la Sala  de  Conocimiento  del  Tribunal está revestida de facultades para ordenar en la  sentencia   medidas   de  restitución  (art.  46),  indemnización  (art.  44),  rehabilitación  (art.  47),  satisfacción  y de no repetición (art. 48), así  como  medidas  de  reparación  colectivas  (inc. 8, art. 8°) en su favor, como  taxativamente  lo  recoge  el  artículo  43  de  la misma obra, cuando advierte  que:  “El  Tribunal  Superior  de Distrito Judicial al proferir sentencia, ordenará la reparación a  las víctimas y fijará las medidas pertinentes”.   

(…)Sin   embargo,   tales   medidas,  principalmente   las   de   carácter   colectivo,   pueden  comprometer  en  su  materialización  a  entidades  estatales. Así ocurre, por ejemplo, con algunas  restitutivas  dispuestas  en  la sentencia tendientes a garantizar el retorno en  condiciones  dignas  al lugar de origen (construcción de vías, escuelas, redes  eléctricas,  etc.)  y  de  rehabilitación  asistencial  (atención  en  salud,  educación, capacitación laboral, etc.).   

Ante esta realidad surge el interrogante  de  si  la  autoridad  judicial  dentro  del  proceso  de  justicia  y paz puede  “ordenar”  a  estas  entidades  su  ejecución,  tal  como  se dispuso en la  sentencia impugnada.   

Para  la  Sala la respuesta es negativa,  porque   tal  proceder  resquebraja  el  postulado  de  separación  de  poderes  consagrado  en  el  artículo  113  de  la  Constitución  Política155,  fundante  y  estructural  del  Estado Democrático de Derecho al que adscribe la  misma  Carta  Fundamental  en su artículo primero156, por lo que no puede el  juez,  bajo  ninguna  circunstancia, arrogarse funciones que constitucionalmente  no         le         son         deferidas157.      (CSJ    SP    11    abr.    2011,   rad.   34547).   158   

En  consecuencia  y  con  fundamento  en la  imposibilidad  del  Juez  de  justicia  transicional para imponer obligaciones a  entidades  estatales  que  por  mandatos legal y constitucional les corresponde,  como  las  anotadas,  al  resquebrajarse  con  ello la premisa de separación de  poderes  instituido  en  el  artículo 113 de la Carta Fundamental, se revocará  parcialmente  el  literal  a) del numeral 20 de la sentencia, atinente a medidas  de  no repetición, específicamente, la reiteración de las órdenes impartidas  en  los  literales  e), f), g), h) y j) del numeral 11 del acápite «medidas  de no repetición» de la parte  resolutiva  del  fallo  emitido  el  9  de diciembre de 2014 contra el postulado  Jesús Ignacio Roldán Pérez.   

5. Reparación colectiva  

Razón  le  asiste  al  representante  del  Ministerio  público  respecto  a  que su petición de reparación colectiva fue  omitida  por  el  Tribunal  Superior de Medellín, en su Sala de Conocimiento de  Justicia  y  Paz, razón por la cual y según se procediera respecto de otras de  las   pretensiones,   se    decretará   la   nulidad   a  efectos  de  que  el   a   quo    dilucide    el   punto.159   

6.  Seguimiento  a investigaciones   

La  Sala  de  Justicia  y  Paz del Tribunal  Superior       de       Medellín      compulsó160  copias  de algunas piezas  procesales  a  fin  de que se investigaran ciertas conductas, adicionalmente que  por  éstas y las adelantadas por la Fiscalía 13 Delegada de Justicia y Paz, el  ente   investigador   debía   rendir   informes   cada   cuatro   meses  de  su  desarrollo161,  punto  que reprobó el Delegado de esa institución al considerar  que  no  es competencia del juez colegiado ejercer funciones de vigilancia sobre  sus  actuaciones,  porque el ordenamiento jurídico dispone de medios de control  de su función a través de acciones disciplinarias y penales.   

Referente a ello, en proveído SP-17444-2015  se  señaló  que  no  hay  lugar  a  proferir  tal  mandato ante la ausencia de  competencia  del  Tribunal  para  disponer  esas  medidas,  ya  que  con ello se  atribuiría  facultades  de  supervisión y vigilancia que la ley no le confiere  en  menoscabo  de los instrumentos que el ordenamiento jurídico dispone con tal  propósito.  Por  consiguiente  se accederá al pedido de revocatoria deprecado.   

          7. Libertad a prueba   

          Los  defensores  públicos  de  JORGE  ELIÉCER BARRANCO, JOSÉ LUIS  HERNÁNDEZ  SALAZAR,  IVÁN  DAVID CORREA y DOVIS GRIMALDI NÚÑEZ SALAZAR, y el  representante  del  Ministerio  Público  solicitaron  a  través del recurso de  apelación  se  conceda  la  libertad  a prueba de los postulados, al considerar  que:   

(i)  Se encuentra estructurada la causal de  libertad  establecida  en  el numeral 1 del artículo 317 de la Ley 906 de 2004,  aplicable  según el artículo 62 de la Ley 975 de 2005, pues los procesados han  estado  privados  de  su  libertad  por  lapso  superior  al  impuesto como pena  alternativa.   

(ii) La Sala cognoscente es competente para  decidir  el  asunto  de  acuerdo con lo sostenido en definición de competencia,  radicado  40249,  del  13  de  noviembre  de  2013.  Adicionalmente porque en la  sentencia  proferida  contra  Jesús  Ignacio  Roldán  Pérez se admitió dicha  posibilidad,   habiéndose  confirmado  el  fallo  en  segunda  instancia.    

(iii) En la parte motiva del fallo impugnado  se  afirmó  la  prevalencia  del  derecho  a  la  libertad,  no  obstante en la  resolutiva  no  se  reconoció  tal  prerrogativa  a  favor de los sentenciados.   

(iv) No se tiene certeza desde cuándo deben  verificarse  las  demás  obligaciones impuestas en la sentencia para acceder al  beneficio deprecado.   

          (v)  La  decisión  cuestionada  no fue unánime, pues contó con un  salvamento  parcial  de  voto  y  una adición, última en la cual el Magistrado  expuso  los  motivos  por los cuales consideraba procedente la libertad a prueba  so  pena  de incurrir en el delito de prolongación ilícita de privación de la  libertad.   

          En  respuesta  a  los  anteriores  planteamientos, inicialmente debe  decirse  que no es el recurso de apelación el mecanismo apropiado para demandar  asuntos  que no se ventilaron en su oportunidad ante el Juez de Conocimiento, ya  que   su  objetivo  es  procurar  a  través  de  un  ejercicio  dialéctico  la  corrección  de  posibles errores en que se hubiese incurrido. De modo que si el  tema  de  impugnación  no fue objeto de análisis por el funcionario judicial a  cuyo  cargo  estuvo el proceso, mal haría la autoridad a quien se le asignó el  asunto  en  virtud  del principio de segunda instancia, al pronunciarse respecto  del fondo de la petición.      

          En  el  presente  caso, la solicitud tendiente a la concesión de la  libertad  de  los  desmovilizados  hasta ahora es impetrada por los recurrentes,  quienes  muestran  un  interés  tardío  en  que se decida un asunto que no fue  propuesto  ante el a quo, se infiere, por cuenta de los argumentos expresados en  la  adición  de  voto que el Magistrado de la Sala de Justicia y Paz que tuvo a  cargo  la  sustanciación  del  asunto hiciera al no haberse acogido su criterio  frente al beneficio de manera oficiosa.   

          Posición  insular  que  no  fue  acogida en sentencia y que de modo  alguno  significa  que la Sala negara la libertad de los procesados, simplemente  dio  cuenta  de  una  discusión que surgió al interior de la misma pero que no  fue  asimilada  por  el  juez  colegiado en el fallo. Es más, como se dijera en  proveído    SP14206-2016,    se    olvidó    considerar    que    «la  práctica judicial de Colombia  permite  a  los  integrantes de los cuerpos colegiados presentar aclaración y/o  salvamento  de  voto, siendo la primera la expresión de la posición particular  de  quienes  acompañan  con  su  voto la totalidad de las decisiones adoptadas,  pero  discrepan total o parcialmente de su sustento, mientras que la segunda, el  salvamento  de  voto,  «permite  a  los disidentes de la decisión explicar las  razones  por  las  cuales  estuvieron en desacuerdo con aquélla, según hubiere  quedado  planteado  a  partir  de  su  voto  negativo.  Cabe agregar que resulta  posible  expresar  un  salvamento  parcial,  en aquellos casos en los que exista  disenso  solo  frente  a una parte de lo decidido, o simplemente salvamento (que  en  tal medida se asumiría como total) cuando quiera que no se comparta ninguna  de  las  decisiones  incorporadas  en la providencia así aprobada» (C.C. T-345-2014).   

          Y  que según ocurriera en ese caso «el  ponente  optó  por  denominar  como  «adición  de voto» su desacuerdo con la  negativa  de sus compañeros de Sala de abordar oficiosamente en la sentencia el  tema  de  la  libertad por pena cumplida. Sin embargo, esa opinión personal del  magistrado no alteró la sentencia…»   

Incluso, habiéndose solicitado adición de  la  sentencia   por  el  defensor  de  IVÁN  DAVID CORREA y DOVIS GRIMALDI  NÚÑEZ  SALAZAR,  el  a  quo,  en  proveído del 29 de mayo de 2015162  negó tal  petición,  de  lo  cual  aparece  diáfano  que  el  tema no fue resuelto en la  providencia.   

         Adicionalmente,  tampoco  era dable conceder la libertad a prueba en  la  sentencia,  pues  esta  Colegiatura  justamente  al  abordar  el  recurso de  apelación  que  se  menciona  en  el  recurso,  explicó  que tal derecho no se  adquiere  de forma automática una vez se cumple el tiempo determinado como pena  alternativa  según  ocurre  en  el  proceso  ordinario,  ya que es necesario la  verificación  del cumplimiento de otras obligaciones impuestas en la sentencias  y  cuyo  análisis  le  corresponde  al  Juez  al  que  la  vigile una vez cobre  ejecutoria.   

Así     se     indicó     en    esa  oportunidad:   

Por  su  parte  el  Tribunal decretó de  oficio  la  procedencia del beneficio de libertad a prueba, al considerar que el  postulado  había cumplido en privación de libertad el tiempo correspondiente a  la  pena  alternativa,  motivo  por  el  que  resolvió «conceder la libertad a  prueba  por  pena  cumplida»,  teniendo  en cuenta que Roldán Pérez ha estado  privado  de la libertad desde el 11 de octubre de 2006, por lo que a la fecha de  la  sentencia  de primera instancia había descontado un total de 8 años, 1 mes  y  28  días,  los  cuales  superan  el  quantum irrogado como pena alternativa.   

Lo primero que se impone acotar es que en  relación  con  la  competencia  para  decidir  sobre la libertad a prueba ni el  artículo  32  de  la  Ley 975 de 2005, modificado por el artículo 28 de la Ley  1592,  ni  el  artículo  32 del decreto reglamentario 3011 de 2013, disponen de  manera  clara  y  expresa  que  la  competencia  para  decidir  sobre tal medida  liberatoria  radique  exclusiva y excluyentemente en los Jueces de Ejecución de  Penas   de  Justicia  y  Paz.  El  artículo  32  del  citado  decreto  dispone:   

Artículo 32. Jueces competentes para la  supervisión  de  la ejecución de la sentencia. Los  jueces  con funciones de ejecución de sentencias estarán a cargo de vigilar el  cumplimiento  de  las  penas  y de las obligaciones impuestas a los condenados y  deberán  realizar  un  estricto  seguimiento  sobre  el cumplimiento de la pena  alternativa,  el  proceso  de  resocialización de los postulados privados de la  libertad,  las  obligaciones  impuestas  en  la  sentencia  y  las  relativas al  período  de  prueba. Las disposiciones consagradas en el artículo anterior son  de   competencia  exclusiva  de  los  jueces  con  funciones  de  ejecución  de  sentencias, una vez la sentencia condenatoria esté ejecutoriada.   

Sin  embargo,  en  el  orden  normal del  decurso  procesal  habría que entender que la competencia siempre ha de radicar  en  los  jueces encargados de la vigilancia y ejecución de la sentencia, puesto  que  no  puede  hablarse de la libertad a prueba hasta tanto no cobre ejecutoria  el  fallo  que  impone  la  pena  alternativa  y  las obligaciones inherentes al  proceso   transicional   cuya  verificación  da  lugar  justamente  al  mentado  beneficio.   

En   el  presente  caso  coinciden  el  cumplimiento  del  término  de  la  pena  alternativa  con la expedición de la  sentencia,  lo  cual  le  impone al funcionario judicial competente, esto es, al  Tribunal analizar lo concerniente a la libertad del condenado.   

No  obstante,  como  bien lo advierte el  Magistrado  que  salvó  su  voto  y  la  Fiscal  apelante,  la concesión de la  libertad  a  prueba no se produce automáticamente por el simple transcurrir del  tiempo  en  el  que se ejecuta la pena impuesta en la sentencia, a diferencia de  lo  que ocurre en el proceso penal ordinario, ya que en el trámite transicional  se involucra el cumplimiento de obligaciones específicas.   

El parágrafo del artículo 44 de la ley  de  justicia  y  paz,  denominado  “actos  de  contribución  a la reparación  integral”, señala que:   

PARÁGRAFO. La libertad a prueba estará  sujeta  a  la ejecución de los actos de contribución a la reparación integral  que hayan sido ordenados en la sentencia.   

Ciertamente,  en  el  caso  examinado se  constata  que  el  postulado  ha  superado en privación de la libertad el lapso  señalado  como pena alternativa, pero como se advirtió, ello no conduce per se  a  la  libertad  a  prueba,  como  tampoco  a  la  sustitución  de la medida de  aseguramiento,  que sería lo procedente en esta instancia procesal por no haber  adquirido  firmeza  el  fallo,  puesto  que  como  se ha sostenido en múltiples  oportunidades  es  preciso  además constatar, en el caso de la sustitución, el  cumplimiento  de  las  obligaciones  para con el proceso y, en tratándose de la  libertad  a  prueba,  es  menester  verificar  el  cumplimiento  de los actos de  contribución  a  la  reparación  integral  ordenados  en la sentencia y demás  cargas impuestas en la misma.   

En  el  evento  que  nos  concierne,  se  observa  que  la  Sala  de  Conocimiento  del Tribunal se limitó a constatar el  término  de  privación de libertad, el cual sin duda alguna satisface el monto  de  la  condena  impuesta en primera instancia; no obstante, el a quo no tuvo en  cuenta  otros  aspectos  determinantes  de  la  libertad  a  prueba,  los cuales  dependen  del  cumplimiento de obligaciones impuestas en la misma sentencia para  la reparación de la víctimas.   

En  ese  orden de ideas, se procederá a  revocar  la  decisión contenida en el numeral tercero de la parte resolutiva de  la  sentencia,  que dispuso la concesión de la libertad a prueba del postulado,  para    en    su   lugar   negar   tal   beneficio   liberatorio.   163   

Lo anterior desvirtúa lo aseverado por los  recurrentes  en  punto a que la Corte ha avalado la procedencia de ese beneficio  al  momento  de  emitirse  sentencia,  puesto que la libertad concedida de forma  oficiosa  al  postulado José Ignacio Roldán Pérez fue revocada al advertirse,  en  esa  oportunidad,  que  el  Tribunal  no  verificó  las  condiciones  de su  procedencia.   

En  consecuencia,  la Sala se abstendrá de  decidir el fondo de tal pretensión   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1.-   REVOCAR  parcialmente  el  numeral 7 de la sentencia emitida el 23 de abril de 2015, para  en  su  lugar  fijar  la  pena  alternativa  en  ocho  años para JORGE ELIÉCER  BARRANCO  GALVÁN,  JOSÉ  LUIS  HERNÁNDEZ  SALAZAR  y  DOVIS  GRIMALDI NÚÑEZ  SALAZAR  y,  a  IVÁN  DAVID CORREA en 7 años y 3 meses. Confirmar las  demás consecuencias punitivas y  obligaciones impuestas.   

2.- MODIFICAR parcialmente el numeral  9,  para excluir como víctimas del conflicto armado  a       Jesica      Patricia      Molina   Medrano,  Mirlenys  Molina  Medrano,  Kelly Paternina  Espinosa,   Genis   Paternina   Espinosa,   y   tener   como   tales  a  Cristian  Alberto  Molina   Medrano,  Argemiro  Antonio  Macea     Peña,  Eider  Eliécer  Carrascal  Caicedo  y  Aurys  Estela  Salcedo Pacheco.   

3.- MODIFICAR los  numerales  10,  11, 12 y 13 de la parte resolutiva de la sentencia en el sentido  de   indicar   que  la  Unidad  Administrativa  Especial  para  la  Atención  y  Reparación  Integral  a  las  Víctimas  y/o  Fondo  de  Reparación  para  las  Víctimas  de  la  Violencia solo concurren de manera subsidiaria, en el pago de  las  indemnizaciones  reconocidas  a favor de las víctimas del conflicto armado  identificadas en aquella.   

De   igual   forma,   establecer  que  la  indemnización  por daños morales reconocida a las víctimas será la dispuesta  en  la  tabla  inserta  en  el  capítulo 2.2. de la parte considerativa de este  pronunciamiento de la Corte.   

4.-   REVOCAR  parcialmente  el  numeral 12, literal c, de la sentencia, para excluir del grupo  familiar  de la víctima Jaime Elías Bula Espinosa a Kelly Paternina Espinosa y  Genis  Paternina  Espinosa  y  la indemnización a favor de éstas concedida por  diez   (10)   salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes   por   daño  moral.   

5.-  MODIFICAR  parcialmente  el  numeral  13,  literal  b,  de la providencia, para reconocer a  favor    de    (i)    Yolanis    Esther    Carrascal   Salcedo   $27’058.128.75,  por lucro cesante, (ii)  Eider  Eliécer Carrascal Salcedo $27’981.690.64,   por  lucro  cesante,  (iii)  Jorge  Enrique  Carrascal  Salcedo  $29’141.801,41,  (iv)        Aurys       Estela       Salcedo       Pacheco       $29’814.100,1   ,y   (iv)   cien  (100)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes por daño moral a Eider Eliécer  Carrascal Caicedo y Aurys Estela Salcedo Pacheco.   

6.-  MODIFICAR  parcialmente  el  numeral  13,  literal  i,  de la providencia, para reconocer a  favor     de     (i)     Danny     Luz     Ortiz     Lázaro     $21’472.219,35,  por lucro cesante, (ii)  Gilberto  Antonio  Ortiz  Lázaro $26’855.216.16  por  lucro  cesante,  (iii) Jesús Alberto Ortiz Lázaro  $34’190.238.56 por lucro  cesante,  y  (iv) cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes por el  daño moral a cada uno de ellos.   

7.-  MODIFICAR  parcialmente  el  numeral  13,    literal    l,    de   la   providencia,   para   negar   a   Jesica    Patricia    Molina  Medrano  y  Mirlenys  Molina  Medrano  indemnización  por    perjuicios    materiales    y   morales.   En   su   lugar   reconocer   a   Cristian   Alberto   Medrano   Molina  la  cifra  de  $83’993.341,14   como  indemnización  por  lucro  cesante  y  100  salarios mínimos legales mensuales  vigentes, a título de perjuicios morales.    

8.-            ADICIONAR  el  numeral  13 de la parte resolutiva de la providencia,  literal  m,  para  reconocer  a  favor  Nohora Alba  Vargas  Castro  25 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  por concepto de daño moral.   

9.-  MODIFICAR  parcialmente  el  numeral 13, en su literal n, para en  su   lugar  condenar  al  pago  de  indemnizaciones  a  favor  del  grupo  familiar  de  la  víctima  Germán  Antonio  Mercado  Ramos,  así:  a  (i)  su compañera  permanente  Aracellys  de  Jesús  Hoyos Vásquez la suma total de $192´520.711  pesos  por  daño  emergente y lucro cesante y el valor equivalente a cien (100)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes por daño moral y a sus hijos (ii)  María    de    los    Ángeles    Mercado   Hoyos   la   suma   $19’646.583,45  por lucro cesante, (iii)  María     Camila     Mercado     Hoyos     un    valor    de    $62’002.489,77  por  lucro cesante, (iv)  Germán  Antonio  Mercado  Hoyos  $12’992.484,82,  por  lucro  cesante,  (v)  Rina  Marcela  Mercado Hoyos  $4’431.567,7, por lucro  cesante  y un valor equivalente a cien (100) salarios mínimos legales mensuales  vigentes  por  daño  moral  a  cada uno de ellos. Así mismo, a cada uno de sus  hermanos  (vi)  Doris  Isabel  Mercado Ramos, (vii) Gladys del Carmen Mercado de  Oyola,  (viii) Nilda Rosa Mercado de Domínguez, ix) Jorge Eliecer Mercado Ramos  y  (x)  Miriam del Socorro Mercado López, un valor equivalente a cincuenta (50)  salarios mínimos legales mensuales vigentes por daño moral.   

10.-  ADICIONAR  el  numeral 13 de la parte  resolutiva  de  la  providencia, literal ñ, para reconocer a favor Argemiro      Antonio      Macea  Peña 50 salarios mínimos  legales mensuales vigentes  por concepto de daño moral.   

11.-  REVOCAR  el  numeral  16  de la parte  resolutiva  de  la  decisión  relativo al plazo y al cronograma de pagos de las  indemnizaciones ordenadas.   

12.- REVOCAR integralmente el literal a. del  numeral  19  de  la  parte resolutiva de la sentencia impugnada. MODIFICAR   parcialmente el literal c. el mismo aparte, que quedara así:   

c) Ordénase la  realización  de una ceremonia de reconocimiento y recordación de las víctimas  en  los  municipios  de  Montería  y Sahagún con la presencia de las víctimas  reconocidas  en  esta  sentencia.  Allí tendrá lugar un acto de desagravio por  parte  de  los postulados José Luis Hernández Salazar y Dovis Grimaldi Núñez  Salazar  en  Montería  y Jorge Eliecer Barranco Galván e Iván David Correa en  Sahagún,  a  raíz  de  los  abusos  cometidos  por el Bloque Córdoba en estos  municipios,   quienes   deberán   hacer   un   reconocimiento  público  de  su  responsabilidad,  manifestar  su  arrepentimiento  por  tales  actos,  solicitar  perdón  a  las  víctimas  y  la  sociedad  por  el daño causado y expresar su  sincero  compromiso  de  no  volver a cometer esas conductas y en especial a las  personas señaladas en la parte motiva de esta decisión.   

Los   actos  serán  coordinados  por  la  Gobernación  de  Córdoba,  la  Alcaldía  de  cada  municipio  y  la Unidad de  Atención  y  Reparación Integral a las Víctimas en los términos del párrafo  884  de  la  sentencia de la Sala de Conocimiento de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  y  deberá  realizarse en un plazo no mayor de 6 meses a  partir de su ejecutoria.   

13.- REVOCAR parcialmente el literal a. del  numeral  20  de la sentencia, sobre medidas de no repetición, específicamente,  la  reiteración de las órdenes impartidas en los literales e), f), g), h) y j)  del   numeral   11   del  acápite  «medidas  de  no  repetición» de la parte resolutiva del fallo emitido  el   9  de  diciembre  de  2014  contra  el  postulado  Jesús  Ignacio  Roldán  Pérez.   

14.-  REVOCAR  el  numeral  22  del  fallo  apelado.   

15.- DECLARAR LA NULIDAD PARCIAL del fallo a  efectos  de  que  el  Tribunal  proceda a decidir las pretensiones oportunamente  radicadas por:   

(i)   El   representante   judicial   de  Miriam   del   Socorro  Ayala  Borja  ,y          Carlos  Antonio y Carlos Andrés Barrera  Ayala,  explicada  en el literal a, del numeral 2.4  de      la      parte     considerativa     de     esta     decisión.   

(ii)  El  representante  judicial de Nohora  Alba  Vargas  Castro, según lo indicado en el literal d, del numeral 2.4. de la  parte motiva de este proveído.   

(iii) Gloria Elisa Paternina Espinosa acorde  con   lo   expuesto   en   el   numeral   3.1   de   la  parte  motiva  de  esta  providencia.   

(iv)  El  representante  del  Ministerio  público  respecto  de  medidas  de  reparación  colectica,  de  acuerdo con lo  señalado en el numeral 4 de la decisión.   

Determinación  que  se  integrará  a  la  sentencia materia de este recurso.   

16.- CONFIRMAR en  todo lo demás la providencia recurrida.   

17.-  DEVOLVER la  actuación al Tribunal de origen.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Es de  aclarar  que  el  recurso de apelación presentado por el representante judicial  de  la Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación Integral a  las  víctimas  fue  negado  por  extemporáneo  en audiencia del 12 de junio de  2015   

2  Prorrogada  por  Resolución No. 300  del 14 de diciembre de 2004. Folios 6  a  12  de  la  carpeta requisitos de elegibilidad de postulados bloque Córdoba.   

3  Ubicado  en  el puesto 361. Folios 6 a 12 carpeta de elegibilidad postulados del  Bloque Córdoba   

4  Ubicado  en  el puesto 457. Folios 6 a 12 carpeta de elegibilidad postulados del  Bloque Córdoba   

5  Ubicado  en  el  puesto  No. 391. Folios 4 a 16. Carpeta No. IV. Postulado José  Luis Hernández Salazar.   

6  Ubicado en el puesto No. 410. Ibídem   

7  Previamente  fue  remitida  a  la  Sala  de  Conocimiento  de  Justicia y Paz de  Bogotá,  autoridad  que  lo  remitió  por competencia a la referida autoridad.   

8 Una  vez  definida  la  competencia  para  conocer  el  asunto por esta Corporación.   

9  10%   

10  16.667%   

11  Caso 7.2.2.4   

12  Caso 7.2.2.7   

13  Caso 7.2.3.2.   

14  Caso 7.2.4.16   

15  Folio 119 No. 4  del Tribunal   

16  Caso  7.2.4.22   

17  Caso 7.2.5.1.   

18  Caso 7.2.4.3.   

19  Caso 7.2.4.15   

20  Caso 7.2.4.12   

21  Caso 7.2.4.10.   

22  Caso 7.2.4.9.   

23  Caso 7.2.4.7.   

24  Caso 7.2.4.4.   

25  Caso 7.2.4.2.   

26  Caso 7.2.3.3.   

27  Caso 7.2.2.5.   

28  Caso 7.2.2.3.   

29  Caso 7.2.2.1.   

30  Caso 7.2.1.6   

31  Caso 7.2.1.5   

32  Caso 7.2.2.6   

33  Trascribió el escrito allegado por aquélla como recurso.   

34  Cfr. CSJ SP-7609-2015. 17 jun.2015. Radicado 43195   

35 CSJ  SP8854-2016,   en   similar  sentido  CSJ    SP,   19   mar   2014,   rad.   39045,   reiterada   en   SP  17444-2015   

36  Página 571 de la providencia.   

37 (i)  29   homicidios   en  persona  protegida;  (ii)  4  conductas  de  deportación,  expulsión,  traslado  o  desplazamiento  forzado  de  población civil; (iii) 2  tentativas  de  homicidio;  (iv) despojo en campo de batalla, sobre 4 víctimas;  (v)  tortura,  (v)  2  lesiones  personales;  y  (vi)  concierto para delinquir.   

38  Véase páginas 582 y 584 de la providencia   

39  Páginas 586 y 588 de la providencia   

40  Páginas 593 y 595 de la providencia.   

41  Página 603 y 604 de la providencia   

42 A  Jorge  Eliécer  Barranco  Galván:  74 años, 2 meses de prisión, a José Luis  Hernández  Salazar 55 años, a Dovis Grimal  Núñez Salazar: 58 años y 2  meses.   

43 Una  sola conducta   

44 Una  sola conducta   

45  Véase páginas 583 y 584 de la providencia   

46 De  similar forma se procedió en CSJ SP17467-2015   

47  CSJ SP 27 Abr. 2011. Rad. 34547   

48  Artículo 1613 del Código Civil   

49  Artículo 1613 del Código Civil   

50  Cfr. CSJ SP 27 Abr. 2011. Rad. 34547   

51  Cfr. CSJ SP16258-2015 y SP14206-2016   

52  La  tasa  de  interés parte del límite legal del 6%  anual   de   acuerdo   al   artículo   2232   del   Código  Civil,  convertido  financieramente a mensuales así:   

i=  (1+ip) n-1   

i=          (1+0.06)1/12  – 1   

i=  0.004867   

53Página 313 de la providencia   

54  Folio 31 del incidente   

55  Folio 27 del cuaderno del incidente   

56  Folio 26 del cuaderno del correspondiente incidente   

57  Sobre   este   principio  véase  CSJ  SP12180-2016,  SP8854-2016,  SP5831-2016,  SP17091-2015, SP, 27 Abr. 2011, Rad. 34547, entre otras.   

58 CSJ  AP 6961-2015, reiterado en SP9567-2015   

59  Página 333 de la providencia   

60  Página 347 de la providencia   

61  Página 358 de la providencia   

62 En  el  incidente  se  tuvo noticia de 6 hijos, no obstante sólo cuatro acreditaron  en  debida  forma  su  parentesco  y  actuaron  a través de apoderado judicial.  Véase folios 9,11, 13, 15 del incidente.   

63  Página 389 de la providencia   

64 Es  de  anotar  que  se  indicaron  que 5 eran los hijos de la víctima, no obstante  sólo  4  de ellos demostraron su grado de parentesco y actuaron en el incidente  de reparación.   

65  Página 492 de la providencia   

66  Página 502 de la providencia   

67  Páginas 514 y 515 de la providencia   

68  Folios 10, 11, 12 y 13 del incidente   

69  Página 543 de la providencia   

70  Cfr. SP 17091-2015 y SP 13669-2015   

71  Cfr. CSJ SP 17 Abr. 2013, Rad. 40559 y SP 17091-2015   

72  “2.  Citará a los padres, representantes legales  o  a las personas con quienes convivan, cuando no sean estos los agresores, para  que lo asistan en la reclamación de sus derechos (…)”   

73  Certificado   de   registro  civil  de  matrimonio  a  folio  15  del  incidente   

74  Registro civil a folio 16 del incidente   

75  Registro civil a folio 17 del incidente   

76  Registro civil a folio 18 del incidente   

77  Registro civil a folio 19 del incidente   

78  Registro civil a folio 20 del incidente   

79  Registro civil a folio 21 del incidente   

80 17  años   

81  Folio 61 del incidente   

82 CSJ  SP,  27  Abr.  2011. Rad. 34547. Decisión en la que se citan además SP 10 Nov.  2004.   Rad.   21726,   23   Sep.   2003.   Rad.   14003  16.  Mar.  2005.  Rad.  21595   

83  Páginas 479 y 480 de la providencia   

84  Extractos bancarios a folios 49 y ss. del incidente.   

85  Declaración jurada, folio 38 del incidente de reparación   

86  $1’383.464,286  x  120,98456 (IPC vigente  al   23   abril   de   2015)    =$2’156.294,87   

       77,62288  (IPC vigente a la 12 de marzo 2002)   

87  Y no 5 como se indica en la providencia   

88  Folios 13, 15, 17 y 29 del incidente   

89  folios 106 y ss. del incidente   

90 CSJ  SP8854-2016   

91  Página 477 de la providencia   

92  Prueba    documental    de   identificación   de  afectaciones. Folio 29 del incidente.   

93  Páginas 308 de la providencia   

94 CSJ  SP5831-2016   

95 Por  el homicidio de Sebastián de las Mercedes Franco Rodríguez   

96 Por  el homicidio de José Manuel Alvarado Bohórquez   

97 Por  el homicidio de Pablo Andrés Díaz Cárdenas   

98 Por  el homicidio de Pedro Gabriel Domínguez Arrieta   

99 Por  el homicidio de Jhon Dairo Ruíz Vergara   

100  Por el homicidio de Luis José Molina Valeta   

101  Por el homicidio de Uber José Mercado Villalobos   

102  Por el homicidio de William Alberto Ortíz Padilla   

103  Por el homicidio de Eduardo Ramón Paternina de la Ossa   

104  Por el homicidio de William Rafael Guzmán Oyola.   

105  Por el homicidio de Samir Antonio López Flórez   

106  Por el homicidio de Carlos Antonio Barrera Sánchez   

107  Por el homicidio de José Manuel Alvarado Bohórquez   

108  Por el homicidio de Pablo Andrés Díaz Cárdenas   

109  Por el homicidio de Germán Ovidio Berna Prasca.   

110  Por el homicidio de José Joaquín Sabogal Arévalo   

111  Por el homicidio de Pedro Gabriel Domínguez Arrieta   

112  Por el homicidio de Fredy Manuel Macea Peña   

113  Por el homicidio de Esteban Manuel Verbel Guerra.   

114  Por el homicidio de Jorge Eliécer Carrascal Acevedo.   

115  Por el homicidio de Javier de Jesús Suárez Carvajal   

116  Por el homicidio de Jaime Elías Bula Espinosa   

117  Por el Homicidio de Carlos Antonio Barrera Sánchez   

118  Por el homicidio de William Alberto Ortiz Padilla   

119  Folio 69 del incidente   

120  Según  se explicó en el acápite c. del numeral 2.1. de la parte considerativa  de esta decisión   

121  Folio 13 del incidente   

122  Cfr. CSJ SP17444-2015   

123  Página 431 de la providencia   

124  Folio 82 del incidente   

125  Según  se explicó en el acápite c. del numeral 2.1. de la parte considerativa  de esta decisión   

126  Folio 80 del incidente   

127  Folio 2 del incidente   

128  Audiencia del 27 de octubre de 2014. Hora 4:18:00   

129  Página 268 de la providencia.   

130  Página 388 de la providencia   

131  Folios 6 y 7 del incidente   

132  Página 428 de la providencia   

133  Véase página 424 de la providencia.   

134  Página 436 de la providencia   

135  Página 477 de la providencia   

136  Folio 5 del incidente   

137  Página 537 de la providencia   

138  Numerales 10, 11, 12 y 13 de la parte resolutiva.   

139  Cfr.  CSJ  27  Abr. 201, Rad. 34547, SP 24 Oct. 2012, Rad. 39957, SP12969-2015 y  SP14206-2016   

140  CSJ SP14206-2016   

141  CSJ SP16258-2015   

142  Segunda sesión. Minuto 8:57   

143  Páginas 562 y 563 de la providencia   

144  La     sentencia    objeto    de    alzada,    radicaba    bajo    el    número  110016000253-2006-82611,   puede   consultarse   en   http://www.fiscalia.gov.co/jyp/wp-content/uploads/2015/04/09-12-2014-Sentencia-Jesus-Ignacio-Roldan-Perez.pdf   

145  El    objetivo   de   la   Ley   975   de   2005,   artículo   1   “facilitar   los   procesos   de   paz  y  la  reincorporación  individual  y  colectiva a la vida civil de miembros de grupos armados al margen  de  la  ley, garantizando los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia  y la reparación”   

146  artículo 46 de la Ley 975 de 2005.   

147  artículo 44 de la Ley 975 de 2005.   

148  artículo 47 de la Ley 975 de 2005.   

149  artículo 48 de la Ley 975 de 2005.   

150  artículo 8, inciso 8, de la Ley 975 de 2005.   

151  Numeral 49.4. del artículo 48 de la Ley 975 de 2005   

152  Numeral 49.6. del artículo 48 de la Ley 975 de 2005   

153  “20.   Ordenar  las  siguientes  medidas  de  No  repetición.         a)         Ratificar  y  reafirmar las órdenes impartidas y/o realizadas en  la  parte  resolutiva  de  la sentencia de esta Sala del 9 de diciembre de 2.014  contra  el postulado Jesús Ignacio Roldán Pérez, numeral 11 literales c), e),  f),  g),  h),  i), j), k), l), m), p), r) y s), pero entendiendo que allí donde  se  menciona  a  la región de Urabá y a los municipios de San Pedro y Valencia  debe  entenderse  referido  al  Departamento  de  Córdoba y a los municipios de  Montería  y  Sahagún,  con el fin de superar las situaciones descritas en esta  sentencia    y   garantizar   que   los   hechos   no   se   repitan.   Página  642  de  la  providencia   

154  CSJ SP17444-2015   

«155  ARTICULO  113.  Son Ramas del Poder  Público,  la  legislativa, la ejecutiva, y la judicial. Además de los órganos  que   las   integran   existen  otros,  autónomos  e  independientes,  para  el  cumplimiento  de  las  demás  funciones del Estado. Los diferentes órganos del  Estado   tienen  funciones  separadas  pero  colaboran  armónicamente  para  la  realización de sus fines.   

156  ARTICULO  1º. Colombia  es  un  Estado  social  de  derecho, organizado en forma de República unitaria,  descentralizada,  con  autonomía  de sus entidades territoriales, democrática,  participativa  y  pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el  trabajo  y  la  solidaridad  de las personas que la integran y en la prevalencia  del interés general.   

157  Sobre   el  principio  de  separación  de  poderes  pueden  consultarse,  entre  otras,   las  sentencias  de  la  Corte Constitucional  C-141 de 2010,  C-588 de 2009 y C-1040 de 2005».   

158  CSJ AP17444-2015   

159  Cfr. SP 12 dic. 2012 Rad. 38222, SP395-2014 y AP2226-2014.   

160  Página 605 de la providencia   

161  “22.  Los   Fiscales  que  conocen  o  conozcan  de  las  investigaciones  iniciadas  por las copias expedidas y enviadas por la Fiscalía  13  Delegada  de  Justicia  y  Paz o por esta Sala deberán presentar un informe  cada  4  meses a la Sala sobre las actuaciones adelantadas dentro de éstas y su  estado  actual,  como  se  estableció  en  los  párrafos 928 y 929 de la parte  motiva  de  esta  decisión.”  Página  645  de  la  providencia   

162  Folio  208  del cuaderno No. 4 del Tribunal. Leído en audiencia del 12 de junio  de 2015.   

163  CSJ SP17444-2015     

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