CP011-2017(48707)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

CP011-2017  

Radicado N° 48707.  

Aprobado acta N° 37.  

Bogotá,  D.C., quince (15) de febrero de dos  mil diecisiete (2017).   

V I S T O S  

Vencido  el  término  para  alegar, se emite  concepto   en   relación   con  la  extradición  de  la  nacional  ecuatoriana  Bridgett    Soraya    Cortés    Vinueza,  la  cual  es  requerida  por  el  Gobierno  de  la  República de  Ecuador.   

A N T E C E D E N T E S  

1.   Mediante  las    Notas  Verbales  Nº 4-2-183/2016  del   23   de   mayo  y  4-2-260/2016  del  27  de  junio  siguiente,  la  Embajada de la República de Ecuador solicitó al Ministerio  de   Relaciones  Exteriores  de  Colombia,    la   detención   preventiva   con   fines   de   extradición  de     la  ciudadana Bridgett Soraya Cortés        Vinueza,  quien  fue  condenada  por  la  Corte  Provincial  de  Justicia  de  Pichincha a la pena de 6 años de reclusión mayor  ordinaria   por   el   delito   de   «elaboración,  producción,   fabricación  o  preparación  de  sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas».   

2. Con resolución  del  25  de  mayo  de 2016, el señor Fiscal General de la Nación ordenó, para  los   fines   indicados,   la   captura   de  Cortés  Vinueza,  quien  había sido retenida el día  18 de ese  mismo  mes  en los filtros de migración de la Unidad  Administrativa      Especial      –Migración  Colombia-  del  Aeropuerto  Internacional  José María  Córdoba  de  Rionegro  (Antioquia),  con  fundamento  en  la  Circular  Roja de  Interpol  Nº A-2471/3-2016, cuando se disponía a salir del país con destino a  México.   

3. Por   medio   de  la  Nota  Verbal   Nº   4-2-359/2016  del  11  de  agosto,  la representación diplomática del gobierno  de   Ecuador   envió  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  Dirección  de  Asuntos  Jurídicos Internacionales, el cuaderno de extradición  activa   de  la   ciudadana  ecuatoriana  y  americana  Bridgett    Soraya    Cortés   Vinueza,        formalizando        así       el       pedido.   

4.  La Oficina de  Asuntos  Internacionales  del Ministerio de Justicia y  del  Derecho  remitió  la  actuación  a  esta  Sala,  incorporando  el concepto  emitido  por  su  homólogo  de  Relaciones  Exteriores relativo a que entre las  Repúblicas  de  Colombia  y  Ecuador está vigente el  «Acuerdo  sobre  extradición», adoptado  en  Caracas  (Venezuela)  el 18 de julio de 1911, en el marco del  Congreso  Bolivariano,  así  como  la «Convención  de  las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de  Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas»   suscrita en Viena, el 20 de diciembre de 1988.   

5.  Recibida  la  carpeta  en  la  Corte  el  19  de agosto de 2016   y     habiéndose     garantizado    la    defensa  técnica,   el   día  29  siguiente  se  ordenó  correr  traslado a  los intervinientes para peticiones  de  prueba, término dentro del  cual     la    abogada  defensora    formuló  una  solicitud.   

6.  Por  auto del  2    de   noviembre     de    2016,  la  Sala decidió negar la    práctica   de   las   pruebas  solicitadas, decisión  que  confirmó  el  5  de  diciembre  siguiente ante el  recurso  de  reposición  que     interpuso  la peticionaria.   

7.    Durante    el    traslado   para  alegar,  se pronunciaron  el Ministerio Público y la defensa.   

A L E G A T O S  

1. Defensa  

Consideró   que  no  se  cumple  con  los  requisitos  establecidos  en  el  artículo  502  de la Ley 906 de 2004, pues la  sentencia  del  18  de  agosto  de  2012  que  allegó  el  Estado requirente no  individualizó  ni  identificó  plenamente a la solicitada en extradición. Esa  deficiencia,  asegura,  implica  una  violación  al  derecho  a la personalidad  jurídica  y  al  debido  proceso, así como el incumplimiento de los requisitos  formales  de la documentación. Además, considera que se violó la «convención  interamericana sobre extradición del 25 de febrero  de  1981»,  al  haber transcurrido 100 días desde la  detención   de   la   requerida   hasta  cuando  se  formalizó  el  pedido  de  extradición.   

Por todo ello, solicita se emita un concepto  negativo respecto de la solicitud del gobierno extranjero.   

2. Ministerio Público  

Luego de sintetizar la actuación, relacionar  los   documentos   aportados   con   la  solicitud  de  extradición,  citar  la  normatividad  aplicable  y  precisar  cuáles son los fundamentos del concepto a  cargo  de  la  Corte; el Procurador 2º Delegado para la Casación Penal, expuso  que:  i)  la  documentación  aportada  es  válida;  ii)  la  persona  que  fue  notificada  de la resolución de captura de la Fiscalía General de la Nación y  que  fue  plenamente  identificada en ese momento, es la misma solicitada por el  Gobierno  Ecuatoriano;  iii)  la  conducta  imputada  por el país requirente se  encuentra  tipificada  en  Colombia  como  tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes y satisface el  límite  punitivo mínimo exigido para la procedencia de la extradición; y, por  último,   iv)   el   pronunciamiento   judicial   remitido  se  asimila  a  una  acusación.   

En  virtud  de  lo anterior, el Delegado del  Ministerio  Público  pidió  a  la  Corte emitir concepto favorable, sugiriendo  exhortar  al Gobierno Nacional para que advierta al país reclamante en cuanto a  que  se  respeten  los  derechos  de  la  extraditable, en especial que no se le  juzgue  por  hechos  diferentes a los que motivaron su pedido, ni se le someta a  pena  de  muerte,  desaparición  forzada,  tortura,  tratos  o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni a las sanciones de destierro, prisión perpetua y  confiscación.   

C O N C E P T O  

1.  Inexistencia de motivos impedientes de  la solicitud de extradición   

El  artículo  35  de  la  Carta  Política,  modificado  por  el artículo 1° del Acto Legislativo No. 01 de 1997, establece  que  la  extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer de acuerdo con los  tratados  públicos  y  en  su defecto con la ley, por delitos considerados como  tales  dentro  de la legislación penal interna, que no ostenten el carácter de  políticos  y  que  hayan  sido  cometidos  en  el  exterior  a partir del 17 de  diciembre  de  1997,  fecha  en  la  que  entró  a  regir  la  aludida  reforma  constitucional.   

Sobre  este  aspecto, debe observarse que el  delito   de   tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes   no   tiene   carácter   político,  situación  que  impide  se  configure  la  prohibición  referida;  además, de  acuerdo  con  la  documentación  aportada  por  el país requirente, los hechos  materia  de  investigación  ocurrieron  el 3 de noviembre de 2011 en territorio  ecuatoriano.   

Por  lo anterior, frente a estos aspectos no  aparece motivo constitucional impediente de la extradición.   

2. Aspectos generales  

La  Corte  tiene  sentado que su competencia  dentro  del trámite de extradición está enfocada a expresar un concepto sobre  la  procedencia  de  entregar  o  no  a  la  persona  solicitada  por  un  país  extranjero,  después  de  examinar los puntos a que se refiere el artículo 502  de  la  Ley  906  de  2004,  sin  dejar  de considerar que el artículo 35 de la  Constitución  Política,  en su inciso 2, reformado por el Acto Legislativo No.  1  de  1997,  autoriza  la  extradición  por  delitos cometidos en el exterior,  siempre  que  las  conductas  también se consideren punibles en la legislación  penal colombiana.   

De  conformidad  con  el  artículo 35 de la  Constitución  Política,  modificado  por el 1º del Acto Legislativo Nº 01 de  1997,  la extradición se solicitará, concederá u ofrecerá de acuerdo con los  tratados públicos y, en su defecto, con la ley.   

En  este  orden,  en el caso bajo examen, el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  precisó  que  entre  los  gobiernos  de  Colombia   y   Ecuador   se  encuentran  vigentes  los  siguientes  tratados  de  extradición:  (i)  el «Acuerdo sobre extradición»  adoptado  en Caracas el 18 de julio de 1911, y (ii) la  «Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Trafico  Ilícito  de  Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas» adoptada   en   Viena   el   20  de  diciembre  de  19881.   

Siendo  así, ninguna aplicabilidad tiene al  presente   asunto  la  «Convención  Interamericana  sobre  Extradición»,  con  base  en la cual alega la  defensora  la  violación  de  derechos  fundamentales  por  haber  transcurrido  «100  días  para  que  se formalizara el pedido de  extradición  ».  Cierto es que el artículo 14 de la  citada  convención  prescribe  que  si el Estado requirente no allega el pedido  formal  de  extradición  dentro  de  los  60  días siguientes a la fecha de la  detención  provisional,  la  persona  reclamada  será  dejada en libertad. Sin  embargo,  ninguna  obligación  para  el Estado colombiano puede derivarse de un  tratado  internacional  que,  según  se  infiere  de  la  certificación  de la  Cancillería,  no  ha ratificado, menos aun cuando esa previsión normativa nada  tiene  que  ver con el concepto que debe rendirse acerca de la procedencia de la  solicitud de extradición.   

Pues  bien,  el artículo I del «Acuerdo  sobre Extradición», también  conocido     como    Acuerdo    Bolivariano    sobre    Extradición,  celebrado  entre  Colombia  y  varios  países  americanos, entre ellos, la República del Ecuador, prevé que cada uno  de los Estados signatarios:   

(…)  convienen en entregarse mutuamente,  de  acuerdo  con  lo  que  se  estipula  en  este  Acuerdo,  los  individuos que  procesados  o  condenados  por las autoridades judiciales de cada uno cualquiera  de  los  Estados contratantes, como autores, cómplices o encubridores de alguno  o  algunos de los crímenes o delitos especificados en el artículo 2, dentro de  la  jurisdicción  de  una  de  las  partes  contratantes,  busquen  asilo  o se  encuentren  dentro  del  territorio de una de ellas. Para que la extradición se  efectúe  es preciso que las pruebas de la infracción sean tales, que las leyes  del  lugar  donde  se  encuentren  el  prófugo  o  enjuiciado  justificaría su  detención  o  sometimiento  a juicio, si la comisión, tentativa o frustración  del crimen o delito se hubiese verificado en él.   

          Por   su   parte,   el   artículo  IV  establece  que  «no  se  acordará la extradición» por  delitos  políticos  y  el  canon  V  preceptúa  que  tampoco procederá en los  siguientes casos:   

a) Si con arreglo a las leyes de uno u otro  Estado  no excede de seis meses de privación de libertad el máximum de la pena  aplicable  a la participación que se imputa a la persona reclamada, en el hecho  por el cual se solicita la extradición.   

b)  Cuando  según las leyes del Estado al  cual  se  dirige  la  solicitud,  hubiere  prescrito  la acción o la pena a que  estaba sujeto el enjuiciado o condenado.   

c)  Si  el  individuo cuya extradición se  solicita  ha  sido  ya  juzgado y puesto en libertad o ha cumplido su pena, o si  los   hechos   imputados   han   sido   objeto   de   una   amnistía  o  de  un  indulto.   

          A  su  vez, el artículo VI dispone que la solicitud de extradición  «deberá   hacerse   precisamente   por   la  vía  diplomática»  y el canon VIII regula lo concerniente  a   los   requisitos   de   la   solicitud   de   extradición   y   al   efecto  señala:   

La solicitud de extradición deberá estar  acompañada  de  la sentencia condenatoria si el prófugo hubiese sido juzgado y  condenado;  o  del auto de detención dictado por el Tribunal competente, con la  designación  exacta  del  delito o crimen que lo motivaren, y de la fecha de su  perpetración,  así  como de las declaraciones u otras pruebas en virtud de las  cuales  se  hubiere  dictado  dicho  auto,  en  caso  de  que  el fugitivo sólo  estuviere procesado.   

Estos documentos se presentarán originales  o  en copia, debidamente autenticada, y a ellos se agregará una copia del texto  de  la  ley aplicable al caso, y en cuanto sea posible, las señas de la persona  reclamada.   

La extradición de los prófugos, en virtud  de  las  estipulaciones  de  este Tratado, se verificará de conformidad con las  leyes de extradición del Estado al cual se haga la demanda.   

En   ningún   caso  tendrá  efecto  la  extradición  si  el  hecho  similar  no  es  punible  por  la ley de la Nación  requerida.   

De  esta  manera,  los aspectos que la Corte  debe   constatar  para  emitir  concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  presentada  por  la  República  del  Ecuador  en  relación  con  la  condenada  Bridgett    Soraya    Cortes    Vinueza,   son   los  siguientes:   

i)  Que  el  pedido  de extradición se haya  formulado  por vía diplomática y esté acompañado de la respectiva sentencia;   

ii)  Que  el hecho por el que se solicita la  extradición  también  ostente  carácter delictivo en el país destinatario de  la  solicitud,  esté  enlistado  en  el  artículo  2  del convenio  internacional  y  tenga  prevista pena  mínima  superior  a  6  meses  de  privación  de  la  libertad  en los países  involucrados (principio de doble incriminación);   

iii) Que no esté prescrita la pena, conforme  a las leyes del Estado requerido;   

iv)  Que  el  individuo  no haya cumplido su  condena  o  haya  sido  amnistiado  o  indultado  en el país del delito por los  hechos base del requerimiento;   

v)  Que no se trate de un delito político o  conexo a él.   

         

3.  Conducto diplomático y documentación  necesaria   

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en  el  artículo   V   del   Acuerdo   Bolivariano   sobre  Extradición,  la  solicitud  debe efectuarse por vía  diplomática  aportando,  en  caso  de persona condenada, copia auténtica de la  sentencia dictada por el Tribunal competente.   

Siendo  ello  así,  la  Corte  constata  el  cumplimiento  de  tal  exigencia toda vez que la solicitud fue presentada por la  vía  diplomática,  esto  es,  fue  radicada  por conducto de la Embajada de la  República   del   Ecuador   en   Colombia  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores.   

Además,  la  petición  fue  acompañada de  copias autenticadas de las siguientes providencias judiciales:   

(i) Sentencia dictada el 18 de agosto de 2012  por  cuyo  medio el Primer Tribunal de Garantías Penales de Pichincha absolvió  a    Bridgett   Soraya   Cortes   Vinueza2;   

(ii)  Sentencia  proferida  el  17 de octubre de 2014 por la Sala Penal de  la  Corte  Provincial  de Justicia de Pichincha, en sede de apelación, mediante  la  cual  revocó  la  anterior  absolución  y,  en  su lugar, condenó a dicha  ciudadana  como  cómplice  del delito prescrito en el artículo 60 de la Ley de  Sustancias  Estupefacientes y Psicotrópicas, a la pena de 6 años de reclusión  mayor                   ordinaria3.   

(iii)  Sentencia emitida el 29 de octubre de  2015  por  la  Sala  Especializada  de lo Penal, Penal Militar, Penal Policial y  Tránsito  de  la  Corte  Nacional  de  Justicia,  que  declaró improcedente el  recurso    de    casación    interpuesto    por    la    requerida    y   otros  procesados4.   

De  igual forma, el país reclamante aportó  copia  de  las  disposiciones normativas aplicables al caso, así: artículos 60  (delito  y  pena)  y  88  (prescripción  de  la  pena)  de la Ley de Sustancias  Estupefacientes  y Psicotrópicas; y de los artículos 43 y 47 del Código Penal  relativas al grado de participación en el delito.   

Por  tanto, se verifica la validez formal de  la  documentación  presentada  en  la  Nota  Verbal  Nº 4-2-359/2016 del 11 de  agosto,  cumpliéndose  a  cabalidad  este  condicionamiento.  Así,  desde esta  perspectiva,  los documentos allegados por el país extranjero se tornan aptos y  suficientes  para  ser considerados por la Corte en el estudio que debe preceder  su concepto.    

          4. Identificación de la requerida en extradición   

Esta exigencia se orienta a establecer si el  país   requirente   suministró   información  que  permita  individualizar  e  identificar  a la persona reclamada, de suerte que cuando se produzca su captura  no exista duda sobre su correspondencia.   

Pues   bien,   con   la  Nota  Verbal  Nº  4-2-359/2016  del  11  de agosto, la Embajada ecuatoriana aportó el Certificado  Biométrico  CB-120-0038203-01  a  nombre  de  Bridgett  Soraya  Cortés Vinueza en el que se incluyen datos que  permiten  su  plena  identificación, como son: que su cédula de ciudadanía es  la  número  1721427555,  que es nacional ecuatoriana, que es casada, que nació  el  10  de  marzo  de  1971  en  Nueva  Jersey, E.U.A., que sus padres son Jorge  Vicente  Molina  Llerena  y Ligia Fabiola Vinueza Mantilla, y que su cónyuge es  el   colombiano  Héctor  Jairo  Cortés.  Además,  ese  documento  incluye  la  fotografía,  la  firma y las impresiones dactilares de la requerida5.   

Por su parte, la mujer capturada en Colombia,  con  motivo  del  trámite  de  extradición,  se  identificó como Bridgett  Soraya  Cortés,  con cédula de  ciudadanía  del  Ecuador  No 1721427555 y de nacionalidad estadounidense, tal y  como  consta  en  el «acta de notificación derechos  del  retenido»6.  Adicionalmente, presentó ante la autoridad policial el pasaporte  de  los  Estados  Unidos de América No 506040290 en el que consta que su nombre  es  como  antes  se  indicó  y que nació el 10 de marzo de 1971 en New Jersey,  U.S.A.,   del  cual  se  aportó  una  fotocopia  en  la  actuación7.   

Además,  la  identidad  de la capturada fue  corroborada  a través del informe de la misma fecha, rendido bajo juramento por  un    perito   de   dactiloscopia   de   la   Policía   Nacional   –   SIJIN-DEANT,   sobre   el  cotejo  realizado  con  la tarjeta decadactilar de reseña a nombre de la requerida y el  Certificado   Biométrico   CB-   120-0038203-01   a   nombre   de  Bridgett    Soraya    Cortes    Vinueza,  identificada  con  la  C.C.  No.  1721427555,  con  documento  (NUIP) 1721427555  expedido  en Ecuador, concluyéndose que se trata de la misma persona titular de  la  cédula  de  ciudadanía  arriba  especificada8.  En consecuencia, no hay duda  alguna  en  cuanto  a  que  la  mujer requerida por el Gobierno de Ecuador es la  misma que fue capturada en Colombia con motivo de esa solicitud.   

Queda así desvirtuado el planteamiento de la  defensora   consistente  en  la  deficiente  identificación  de  la  persona  a  extraditar.  Es  más,  falta  a  la  verdad  cuando afirmó que en la sentencia  dictada  el 18 de agosto de 2012 por el Primer Tribunal de Garantías Penales de  Pichincha,  su  poderdante  no  fue individualizada, pues en el segundo folio de  aquélla   se   observa   consignada  la  siguiente  información:  «5.  Bridgett  Soraya Cortes, de nacionalidad estadounidense, con  cédula  de  ciudadanía  No  172142755-5,  de 41 años de edad, de estado civil  casada,    de    ocupación   comercializadora   de   flores,   domiciliada   en  Quito».   No   sobra   agregar   que   estos  datos,  evidentemente,  coinciden  con  los de la mujer detenida por virtud del presente  trámite.   

5. Doble incriminación  

Según el artículo VIII del citado Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición,  “En ningún caso  tendrá  efecto  la extradición si el hecho similar no es punible por la ley de  la  Nación  requerida”,  y  de conformidad con el  artículo  V  ibídem,  la  medida no procede “Si con  arreglo  a  las leyes de uno u otro Estado no excede de seis meses de privación  de  libertad  el máximun de la pena aplicable a la participación que se imputa  a   la   persona   reclamada,   en   el   hecho  por  el  cual  se  solicita  la  extradición”.   

En este orden de ideas, la Corte tiene dicho  que  para  establecer  si  la  conducta  por  la  cual  es  procesada la persona  requerida  en  el país solicitante es considerada como delito en Colombia, debe  hacerse  una comparación entre las normas que allí sustentan la sindicación y  las   de   orden  interno,  para  establecer  si  éstas  también  recogen  los  comportamientos  contenidos  en  cada  uno  de los cargos. Tal confrontación se  hace  con  la  normatividad que está en vigor al momento de rendir el concepto,  puesto   que   se   emite  en  el  trámite  de  un  mecanismo  de  cooperación  internacional,  razón por la cual la aplicación del principio de favorabilidad  que  podría  argüirse  como  producto  natural  de  la  sucesión  de leyes no  entraría  en  juego,  por cuanto las domésticas no son las que operarán en el  extranjero.   

En fin, lo que a este propósito determina el  concepto  es  que, sin importar la denominación jurídica, el acto desarrollado  por  el  ciudadano  cuya extradición se demanda sea igualmente considerado como  delictuoso   en   el  territorio  patrio.  En  tales  condiciones,      se     aprecia     que     Bridgett     Soraya    Cortes  Vinueza  fue enjuiciada y  condenada    por   los  siguientes hechos:   

(…)  Sin  la  participación   indirecta   y   secundaria   de   los   cónyuges  Bridgett   Soraya  Cortés  y  Héctor  Jairo  Cortés,  el  delito  sencillamente  no  se  ejecuta, pues a su propiedad  arribó   el   vehículo   contaminado  de  la  sustancia  prohibida  [435.601  gramos  de  cocaína],  en  donde  se  encontró  gatas  hidráulicas  para  subir  el  cajón  y  sacar  el  estupefaciente,  para  luego  bajo  un  modus  operandi  de  simple  deducción,  proceder  a su secamiento a través de las planchas encontradas en esa propiedad  y  empaquetarla  en las fundas continuas a fin de ser camufladas en los cartones  corrugados  que  eran  enviados  al  exterior  a  través  de las Florícolas de  propiedad  de los señores Cortés, coadyuvando al hecho punible… (Negritas   y  corchetes  fuera  del  texto  original)9   

Esos  supuestos fácticos fueron calificados  por  las  autoridades  judiciales  ecuatorianas  como  complicidad  en  tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas,  con  base  en las  siguientes normas:   

Ley  de  Sustancias  Estupefacientes  y  Psicotrópicas   

Art  60.  Sanciones  para  el  tráfico  ilícito  Quienes  compren  vendan  o  entreguen  a  cualquier  título, distribuyan, comercialicen importen, exporten o, en general,  efectúen  tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes, psicotrópicas y  otras   sujeto   a   fiscalización,  serán  reprimidos  con  reclusión  mayor  extraordinaria  de  doce  a  diez  y  seis  años  y multa de sesenta a ocho mil  salarios mínimos vitales generales.   

Se  entenderá  por  tráfico ilícito de  sustancias  estupefacientes,  psicotrópicas  u  otras  sujetas a fiscalización  toda  transacción  mercantil  o  toda  entrega,  a cualquier título, de dichas  sustancias,    realizada   en   contravención   a   los   preceptos   de   esta  Ley.   

Código Penal  

Art  43.- Son  cómplices  los  que  indirecta  y  secundariamente cooperan a la ejecución del  acto punible, por medio de actos anteriores, o simultáneos.   

Si  de las circunstancias particulares de  la  causa  resultare  que el acusado de complicidad no quiso cooperar sino en un  acto  menos  grave  que  el  cometido  por  el  autor, la pena será aplicada al  cómplice solamente en razón del acto que pretendió ejecutar.   

Art  47.- Los  cómplices  serán  reprimidos  con  la  mitad  de  la  pena  que se les hubiere  impuesto en caso de ser autores del delito.   

La  conducta  por  la  cual  fue  condenada  Bridgett    Soraya    Cortes    Vinueza   tiene   su   correspondencia   en   el   delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes con    circunstancia    de    agravación   punitiva,   según   las  prescripciones  de  los  artículos  376  y  384-3 del Código Penal colombiano.  Estas normas disponen que:   

Art.  376.- El  que  sin  permiso  de  autoridad competente, salvo lo dispuesto sobre dosis para  uso  personal,  introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito o saque de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia,  incurrirá  en  prisión  de ciento veintiocho (128) a trescientos  sesenta  (360)  meses  y multa de mil trescientos treinta y tres punto treinta y  tres  (1.333.33)  a  cincuenta  mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes.   

Si la cantidad de droga no excede de …,  cien  (100)  gramos de cocaína o de sustancia estupefaciente a base de cocaína  …,  la  pena  será  de  sesenta  y  cuatro  (64) a ciento ocho (108) meses de  prisión  y  multa  de  dos punto sesenta y seis (2.66) a ciento cincuenta (150)  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Si  la  cantidad  de  droga  excede  los  límites  máximos  previstos  en  el  inciso  anterior sin pasar de…, dos mil  (2.000)  gramos de cocaína o de sustancia estupefaciente a base de cocaína, la  pena  será  de  noventa  y  seis (96) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses de  prisión  y  multa  de  ciento  treinta y tres (133.33) a mil quinientos (1.500)  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Art.  384.- El  mínimo  de  las  penas  previstas en los artículos anteriores se duplicará en  los siguientes casos:   

(…).  

3.  Cuando  la  cantidad  incautada  sea  superior a… cinco (5) kilos si se trata de cocaína…   

Art.  30.- Son  partícipes el determinador y el cómplice.   

(…).  

Quien  contribuya a la realización de la  conducta  antijurídica  o  preste  una  ayuda posterior, por concierto previo o  concomitante  a la misma, incurrirá en la pena prevista para la correspondiente  infracción disminuida de una sexta parte a la mitad.   

(…).    

Se colige, entonces, que la conducta punible  atribuida  a Bridgett Soraya Cortes Vinueza  está tipificada penalmente en nuestro país y sancionada con pena  privativa  de  la  libertad que supera ampliamente el término de 6 meses. Ahora  bien,  debe  advertirse  que  si  bien  el delito de  tráfico  ilícito  de  estupefacientes    no    se   encuentra  contemplado  en  el  Acuerdo Bolivariano sobre Extradición como  delito  que  viabiliza  este  mecanismo;  la Convención de las Naciones Unidas  de  1988,  también  aplicable al presente trámite,  obligó  a  los  Estados  partes  a  incluir esa conducta punible entre las que  admiten  la medida de cooperación internacional. En efecto, en el artículo 6º  de  dicho  tratado  así  se  dispuso  en  relación  a  las  conductas punibles  previstas   en   el   párrafo   1   del   artículo  3,  entre  las  cuales  se  enlistan:   

     

a. i)  La producción, la fabricación, la  extracción,   la   preparación,  la  oferta,  la  oferta  para  la  venta,  la  distribución,  la  venta, la entrega en cualesquiera condiciones, el corretaje,  el  envío,  el  envío  en  tránsito,  el  transporte,  la  importación  o la  exportación  de  cualquier estupefaciente o sustancia sicotrópica en contra de  lo  dispuesto  en  la Convención de 1961, en la Convención de 1961 en su forma  enmendada o en el Convenio de 1971;     

(…).  

     

a. iv)  La  participación  en  la comisión de alguno de los delitos  tipificados  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  presente artículo, la  asociación  y  la confabulación para cometerlos, la tentativa de cometerlos, y  la  asistencia, la incitación, la facilitación o el asesoramiento en relación  con su comisión     

En  síntesis, la conducta consistente en  contribuir   a   la   realización   del   tráfico   ilícito   de   sustancias  estupefacientes  constituye  delito  tanto en Colombia como en Ecuador. Además,  como  es  evidente,  las  legislaciones  de  ambos  países  contemplan una pena  máxima   aplicable   a   ese   comportamiento  que  supera  ampliamente  los  6  meses.   

6.  Equivalencia  de  las  providencias  proferidas en el extranjero   

De acuerdo con el artículo VIII del Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición  suscrito  en  Caracas  en 1911, el presupuesto  mínimo   exigido   para   solicitar   la   extradición   es   la  «sentencia  condenatoria  si  el  prófugo hubiese sido juzgado y  condenado». Ya antes se advirtió la satisfacción de  esta  exigencia, por cuanto el gobierno extranjero allegó copia de la sentencia  de  segunda  instancia del 17 de octubre de 2014, mediante la cual la Sala Penal  de  la  Corte  Provincial  de  Justicia  de  Pichincha  condenó  a Bridgett   Soraya   Cortes   Vinueza  como  cómplice  del  delito  prescrito  en  el  artículo  60 de la Ley de Sustancias  Estupefacientes  y  Psicotrópicas,  a  la  pena  de 6 años de reclusión mayor  ordinaria.  Así  mismo, aportó la providencia dictada el 29 de octubre de 2015  por  la  Sala  Especializada  de  lo  Penal,  Penal  Militar,  Penal  Policial y  Tránsito  de  la  Corte  Nacional  de Justicia, declarando la improcedencia del  recurso de casación contra la primera en mención.   

7. Prescripción de la pena  

De acuerdo con el literal b) del artículo V  del       Acuerdo       Bolivariano       sobre  Extradición,  el Estado requerido no estará obligado  a  conceder  la  extradición  «b) Cuando según las  leyes  del  Estado  al cual se dirige la solicitud, hubiere prescrito la acción  o  la  pena a que estaba  sujeto el enjuiciado o condenado».   

          La  anterior  exigencia  impone  a  la  Corte  examinar  la eventual  prescripción  de  la  sanción  penal,  por  cuanto el requerimiento tiene como  propósito  obtener  la  entrega  de  Bridgett  Soraya  Cortes  Vinueza  para que purgue la pena de reclusión  que le fuere impuesta por los jueces ecuatorianos.   

         

Pues  bien,  de acuerdo con el artículo 89  del  Código  Penal  nacional,  la  pena  privativa de la libertad, «salvo   lo  previsto  en  tratados  internacionales  debidamente  incorporados  al  ordenamiento  jurídico,  prescribe en el término fijado para  ella  en  la  sentencia  o  en  el  que falte por ejecutar, pero en ningún caso  podrá ser inferior a cinco (5) años».   

          En  el  presente  evento,  se  infiere que la sentencia condenatoria  adquirió  ejecutoria,  por lo menos, el 29 de octubre de 2015, fecha en la cual  la  Corte  Nacional de Justicia, Sala de lo Penal, Penal Militar, Penal Policial  y  Tránsito,  declaró  improcedente el recurso de casación interpuesto, entre  otros,   por   Bridgett   Soraya  Cortés10.  Evidente  resulta,  entonces,  que  desde  aquél día no han transcurrido los 6 años que  constituyen  el  término de la pena impuesta a la requerida, lo cual ocurriría  en el año 2021.   

          8.   Naturaleza   jurídica   de   los   hechos  fundantes  de  la  solicitud   

          El  artículo  IV del Acuerdo Bolivariano  sobre   Extradición   proscribe  la  extradición  de  personas  acusadas  de  delitos  políticos  y  conexos,  situación que en este  evento    no    se    configura    porque    el    punible    de    tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,   objeto  del  requerimiento,  no  ostenta  tal  connotación  por  tratarse de una infracción penal ordinaria o delito común.   

Las restantes limitantes de la extradición,  relativas  al  cumplimiento  de la condena u otorgamiento de amnistía o indulto  en el país donde se cometió el delito, no se configuran.   

9. Conclusión y advertencias  

Los razonamientos expuestos en precedencia,  permiten  tener  por acreditadas las exigencias legales para emitir concepto   favorable  a  la  extradición  solicitada  por el Gobierno de la República de Ecuador, respecto de la nacional  de     ese     país    Bridgett    Soraya    Cortes  Vinueza,  con  el  objeto  de  que cumpla la pena de 6  años  de  reclusión  ordinaria  que  le impuso la Sala de lo Penal de la Corte  Provincial   de   Justicia   de  Pichincha,  como  cómplice  en  el  delito  de  «elaboración,  producción,    fabricación   o   preparación   de   sustancias   estupefacientes y psicotrópicas».   

En todo caso, así como lo sugiere el agente  del  Ministerio  Público,  le  corresponde al Gobierno Nacional, en caso de que  conceda  la  entrega  requerida,  imponer las exigencias que considere oportunas  para  que la ciudadana ecuatoriana no sea sometida a tratos crueles, inhumanos o  degradantes.  Del mismo modo, para que se le reconozca como parte cumplida de la  pena  impuesta,  el  tiempo que ha permanecido privada de la libertad por razón  de este trámite.   

Asimismo,  se  deberán  acatar  los demás  derechos    y    garantías    consagrados    en   el   denominado   bloque   de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia  que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas emana del artículo 2º ibídem.   

Por  esa  razón,  de  conformidad  con  lo  establecido  por  el  artículo 189-2 de la Constitución Política, al Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las relaciones internacionales, le  corresponde  hacer  estricto  seguimiento  del  cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo, las consecuencias de su inobservancia.   

La  Secretaría de la Sala comunicará este  concepto   a   la  requerida  Bridgett  Soraya  Cortes  Vinueza    y    demás  intervinientes en el trámite de extradición.   

Devuélvase  el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para lo de su competencia.   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Cuaderno Corte Suprema de Justicia. Ver folio 1.   

2Cuaderno   Ministerio   de  Justicia  y  del  Derecho.  Ver  folio  85.   

3Ibídem. Ver folio 114   

4  Ibídem. Ver folio 130   

5  Ibídem. Ver folio 84   

6  Ibídem. Ver folio 8   

7  Ibídem. Ver folio 13   

8  Ibídem. Ver folio 17   

9  Página  27  de la sentencia de segunda instancia proferida por la Sala Penal de  la Corte Provincial de Pichincha.   

10  Ibídem. Ver folios 131 a 143     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *