AP234-2017(48127)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP234-2017  

Radicación N° 48127  

(Aprobado acta Nº 017)   

Bogotá,  D.C., veinticinco (25) de enero de  dos mil diecisiete (2017).   

Procede la Sala a verificar los requisitos de  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora de  VÍCTOR    MANUEL   LERICIT   RODRÍGUEZ.   

H E C H O S  

Fueron  expuestos  en  la  actuación  de la  siguiente manera:   

“El  día  4 de junio de 2014, a las 9:20  horas,  en  la  vía pública, carrera 20 con calle 19 del municipio de Luruaco,  agentes  de  la  policía  le  solicitaron  una  requisa  al señor VÍCTOR         MANUEL        LERICIT        RODRÍGUEZ,    quien  conducía  una  motocicleta de placas TEJ 41C y en el interior del casco, debajo  del  forro que trae por dentro, encontraron tres bolsas plásticas prensadas las  cuales  contenían  en  su  interior  una sustancia con color y características  similares  a  la  base  de coca que arrojaron peso neto de 440 gramos y positivo  para cocaína y sus derivados”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  El  5  de junio de 2014, ante el Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Luruaco  (Atlántico),  se  legalizó  la  captura  de  LERICIT  RODRÍGUEZ  y se le  formuló  imputación  a título de autor del delito de tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes  (artículo  376  del  Código  Penal),  cargo que no  aceptó,  imponiéndosele  medida  de  aseguramiento  consistente  en detención  domiciliaria.1    

2.  El  14  de  septiembre  de 2015, ante el  Juzgado   Tercero   Promiscuo   del  Circuito  de  Sabanalarga  y  previo  a  la  instalación  de  la  audiencia  de  formulación  de  acusación, el mencionado  manifestó  su  deseo  de  allanarse a los cargos. De este modo, dicho despacho,  después  de  verificar que esa aceptación fue libre, voluntaria y espontánea,  dictó  sentencia  el 21 de octubre siguiente a través de la cual le impuso las  penas  principales  de prisión por ochenta y cuatro (84) meses, multa por 108.5  salarios  mínimos  legales  mensuales y la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término de la  sanción  privativa de la libertad, como autor responsable de la citada conducta  punible,  concediéndole  la  prisión domiciliaria.2   

3.  Apelada  esta  determinación  por  la  Fiscalía,  fue  modificada  por  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Barranquilla  -Sala Penal- el 17 de febrero de 2016, en el sentido de revocar la  prisión  domiciliaria  y  ordenar  el  confinamiento  carcelario del procesado,  confirmando  en  lo  demás  el proveído impugnado.3   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

La     defensora    de    VÍCTOR       MANUEL       LERICIT      RODRÍGUEZ      interpuso  el  recurso  extraordinario para postular un cargo   único  en  contra  del  fallo  de  segunda  instancia,  denunciando  la violación directa de la ley sustancial por  falta  de  aplicación  de los artículos 314 y 451 de la Ley 906 de 2004, 13 de  la  Ley  1474  de  2011, 6º del Código Penal y por la aplicación indebida del  “artículo 286 de la misma obra”.   

Lo anterior, toda vez que, estima, al revocar  el   ad  quem  la  prisión  domiciliaria  concedida  por  el  juzgador  de  primer  grado a su prohijado, so  pretexto  de que el artículo 68 A de la última codificación la excluye cuando  se  procede  por  delitos relacionados con el tráfico de estupefacientes, dejó  de  lado  el  contenido  de  otros  preceptos,  más  favorables, en cuanto a su  situación.  En ese orden, se remite: i) al artículo 451 de la Ley 906 de 2004,  que  permite  otorgar  la  libertad  al  acusado privado de la libertad de tener  cabida  algún  subrogado  penal,  el cual, dice, opera en este caso tratándose  “de   la   prisión  domiciliaria”  atendiendo   el   quantum   punitivo   irrogado,   la   ausencia  de  antecedentes    de   LERICIT   RODRÍGUEZ,  su arraigo y que se encarga de la manutención de su familia, ii)  al  artículo 13 de la Ley 1474 del 2011, “norma que  nadie  invoca,  como  si  estuviera  (sic) perdida por allá en el cuarto de San  Alejo”  y  que  prevé  salvedades  respecto  de  la  exclusión   de  beneficios  de  acudirse  al  principio  de  oportunidad  o  de  verificarse  preacuerdos  y  allanamientos, según aconteció en el sub   examine,   canon   aplicable   por  “analogía” al tenor del  artículo  6º  del Código Penal y iii) aquella disposición, también deja por  fuera  de  su  ámbito  las  hipótesis de sustitución de detención preventiva  contempladas  en  los numerales 2º, 3º, 4º, y 5º del artículo 314 de la Ley  906  de  2004, lo que, a su juicio, devela que está vigente en concordancia con  lo   señalado   en  el  parágrafo  del  artículo  1º  de  la  Ley  1760  del  2015.   

Así  las  cosas, opina, dicha norma emitida  para  conductas punibles cometidas contra la administración pública tenía que  ser  considerada  en  las  diligencias, ya que no puede asumirse que consagra un  beneficio  dirigido  de  forma  exclusiva  a los servidores estatales, por ende,  solicita   casar   la   sentencia  y,  en  su  lugar,  se  conceda  “el  mecanismo  sustitutivo  otorgado  en  el  fallo  de  primera  instancia”.   

  CONSIDERACIONES DE   LA  CORTE   

1.      La     Sala     inadmitirá   la  demanda  allegada.  Las  razones para ello, son las siguientes:   

1.1.  El  planteamiento a partir del cual la  libelista  presenta  su  tesis,  a  pesar  de  acertar en la vía de exposición  (violación  directa por falta de aplicación), resulta equívoco pues obedece a  una  percepción  errónea  con  relación  al  alcance  del  artículo 68 A del  Código  Penal,  al  matizarse  que  este  precepto ha sido objeto de múltiples  modificaciones  después  de  haber  sido  incorporado  por la Ley 1142 de 2007.   

Así,  al  cotejar la evolución legislativa  que  ha  recaído  en  el  artículo  en cuestión, se advierte que fue incluido  inicialmente  con  el  fin  de  excluir  subrogados  y  beneficios  “cuando  la  persona  haya  sido  condenada  por  delito doloso o  preterintencional  dentro  de  los  cinco  (5) años anteriores”. Con  posterioridad,  el  catálogo  de  exclusiones  se amplió para  abarcar   además   de   dicha   hipótesis,   no   solo   ilícitos  contra  la  administración  pública  (Leyes  1453  y  1474  de  2011), sino otros injustos  dentro  de  los  que  se  encuentra,  como  lo  precisó  el  Tribunal, aquellos  vinculados  con  “el  tráfico de estupefacientes y  otras  infracciones”  (Ley 1709 de 2014).   

En ese sentido, entonces, debe resaltarse que  el  artículo  13  de  la  Ley  1474  del  2011, al que acude la recurrente para  soportar  su postura, dejó de tener efectos desde el 20 de enero de 2014, fecha  en  la  que  entró  a  regir el artículo 32 de la Ley 1709 del mismo año y en  consecuencia,  en  virtud  del principio de legalidad, esta última disposición  debía  ser  considerada  por  el  a quo al  instante  de  cotejar  la  posible  concesión  de  la  prisión  domiciliaria,  atendiendo  que  se  trataba  de  la normatividad vigente para la  época  de  comisión  de los sucesos que dieron paso al ejercicio de la acción  penal.   

Por  consiguiente,  no  puede  pregonarse la  comisión  de  infracción  alguna  por  el  hecho  de  no  tenerse en cuenta el  contenido  de  un  precepto  que fue retirado del ordenamiento jurídico, ni hay  lugar  a  predicar  violación de la ley sustancial por la corrección del yerro  por  parte  del  Tribunal,  lo que ocurrió ante la inconformidad fundada que en  este    aspecto   manifestó   la   Fiscalía   a   través   del   recurso   de  apelación.   

1.2. De otro lado, se indica en el libelo que  era   viable   examinar   en   este  asunto  la  procedencia  del  principio  de  favorabilidad,  no obstante, se deja de considerar que ello supone la sucesión,  tránsito  o  coexistencia  de  dos  o más leyes con efectos sustanciales en el  tiempo  siempre  y  cuando  alguna  de ellas en algún momento haya regido en la  actuación  (Cfr.  CSJ  AP,  20  Nov 2013, Rad. 42111), lo que no ocurre en este  caso,  descartándose  así, por contera, la hipotética analogía deprecada por  la demandante.   

De igual manera, es latente la confusión de  la  censora  en  lo  atinente  a  la  definición que presenta de los subrogados  penales,  porque  estos los constituyen en esencia la suspensión condicional de  la   ejecución   de  la  pena  y  la  libertad  condicional,  por  tratarse  de  alternativas  al  cumplimiento  intramural  de  la  condena  impuesta  luego  de  agotarse  un  proceso  como es debido, noción que no es extensiva a la prisión  domiciliaria  en  tanto  la  misma acarrea restricción física en la residencia  del                   sentenciado.4      

En  esa secuencia, resulta equívoco afirmar  que  en el trámite era aplicable: i) el artículo 451 de la Ley 906 de 2004, ya  que  este  se  refiere  a  la  procedencia de la libertad del acusado una vez se  emite  el sentido del fallo de tener cabida la concesión de un subrogado penal,  lo  que,  como  se  vio, no se configura, ii) el 314 ibídem, al relacionar este  canon  circunstancias  taxativas  respecto  de  las  cuales  no se acreditó que  LERICIT   RODRÍGUEZ   se  encontrare  en  una  de ellas y iii) mucho menos el artículo 1º de la Ley 1760  de  2015,  al  estar  vinculado  este  precepto  con  el término máximo de las  medidas  de  aseguramiento  privativas  de  la libertad.       

1.3.  Por  último,  valga  anotar  que  el  reproche,  al  aludir  a  la  aplicación  indebida  de  la ley sustancial, hace  mención  del  artículo  286  del  Código  Penal,  consagratorio del delito de  falsedad  ideológica  en  documento  público,  sin  que se avizore cuál es el  vínculo  de  este  ilícito  con  los  acontecimientos por los que cursaron las  diligencias.   

2.  En  suma,  al  partir  la  demanda  de  presupuestos   equívocos  con  respecto  al  presunto  vicio  que  denuncia  es  ostensible  su inadecuado desarrollo, lo que conduce, según se anticipó, a que  sea  inadmitida.  De  igual  modo,  al  no advertirse la necesidad de abordar de  oficio  su  estudio con el objeto de corregir alguna violación a las garantías  fundamentales,  ni  percibirse  de  su  contexto que se precise de un fallo para  cumplir  con  alguna de las finalidades del recurso (artículo 184 de la Ley 906  de 2004).   

3.  Por último, debe recordarse que frente  a  esta  decisión  procede  el  mecanismo  de  insistencia,  de acuerdo con los  lineamientos  señalados  en  la  providencia  del  12  de  diciembre  de  2005,  proferida en el radicado 24322.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por la           defensora  de  VÍCTOR  MANUEL LERICIT RODRÍGUEZ.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia   

Cópiese,        comuníquese y cúmplase   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cfr. Folio 25 cuaderno Fiscalía   

2  Cfr. Fl. 32 cuaderno juicio   

3  Cfr. Fl. 13 cuaderno Tribunal   

4  Sobre  el  alcance  de  los  subrogados penales puede  consultarse,  entre otros, la sentencia C-679 de 1998 de la Corte Constitucional     

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