CP184-2016(47940)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado Ponente  

CP184-2016  

Radicación No. 47940  

Aprobado Acta No. 387  

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de noviembre de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS:  

Procede  la  Corporación  a  emitir concepto  sobre  la  solicitud  del  Gobierno  de  la  República  Federativa  del  Brasil  orientada  a  obtener  la extradición del ciudadano colombiano JUAN EVANGELISTA  RUIDÍAZ   MAYA1.   

ANTECEDENTES:  

Mediante  Nota Verbal 50 del 1º de marzo de  2016,  la  Embajada  de  la  República  Federativa  del  Brasil  formalizó  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano colombiano JUAN EVANGELISTA RUIDÍAZ  MAYA,   requerido   para  comparecer  a  juicio por delitos relacionados con (i)  «el  reclutamiento  de  trabajadores,  mediante  fraude, con el fin llevarlos a  territorio      extranjero»     y     (ii)  «contribuir,  de  cualquier manera, a fomentar o difundir el  uso  indebido o el tráfico ilícito de estupefacientes o sustancias que generan  dependencia física o síquica».   

Documentos  aportados  con  la solicitud de  extradición:   

Para  formalizar  la petición de entrega de  RUIDÍAZ   MAYA  se  incorporaron  al  presente  trámite,  por  intermedio  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  y  provenientes  de  la  Embajada  de la  República Federativa de Brasil, los siguientes documentos:   

(i)  Solicitud  de  Asistencia  Judicial  en  Materia  Penal  suscrita  en  enero  de  2015  por el Doctor Marllon Sousa, Juez  Federal  de  la 2ª Vara Criminal del Tribunal Regional de la Primera Región de  la  Justicia  Federal de Primer Grado, Sección Judicial del Estado de Amazonas,  a  través  de  la  cual  solicita la captura y extradición de JUAN EVANGELISTA  RUIDÍAZ MAYA.   

(ii) Nota Verbal 50 del 1º de marzo de 2016,  por la cual se protocolizó la petición de extradición.   

(iii)  Denuncia  penal  interpuesta  el  22  de  enero  de  2001 por el  Ministerio  Público Federal del Estado de Amazonas ante los Jueces Federales de  las  Varas  de  la  Sección Judicial Federal del Estado de Amazonas contra JUAN  EVANGELISTA  RUIDÍAZ  MAYA  y  otros  ciudadanos, por hechos ocurridos el 16 de  noviembre de 1998.   

(iv)  Datos  de  identidad  de     JUAN     EVANGELISTA     RUIDÍAZ  MAYA.   

(v) Auto del 23 de enero de 2009 suscrito por  el  Doctor  Alcioni  Escobar  de Costa Alvim, Juez Federal Sustitutivo de la 3ª  Vara  del  Estado  de Amazonas, mediante el cual decretó la prisión preventiva  respecto  del  requerido  y libró órdenes a la Superintendencia de la Policía  Federal en Manaus para que trámite las órdenes internacionales.   

(vi)  El  auto  a  través del cual la misma  autoridad  judicial decretó la prisión preventiva de JUAN EVANGELISTA RUIDÍAZ  MAYA  el  23  de  enero  de  2009,  así como el mandamiento de prisión 03/2009  proferido el 26 de ese mes y año.   

(vii)  Auto  del  18 de noviembre de 2011, a  través  del cual el Juez Federal de la 2ª Vara Criminal del Estado de Amazonas  mantiene   la   orden   de   prisión   preventiva   en   desfavor  de  RUIDÍAZ  MAYA.   

(viii)  Traducción  de  las  disposiciones  aplicables  al  caso, esto es, artículos 206 del Código Penal Brasileño y 12,  § 2º, III, de la Ley 6.368 de 1976.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas:   

Recibida  la Nota Verbal 50 del 1º de marzo  de  2016,  la  Fiscalía  General  de  la Nación decretó la captura del señor  RUIDÍAZ  MAYA  a  través  de Resolución del 18 de marzo siguiente, la cual se  hizo    efectiva    el    7   de   abril   siguiente   en   vía   pública   de  Cartagena.   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  envió  la  documentación  reunida a su homólogo de Justicia y del  Derecho  con oficio DIAJI 0506 del 4 de marzo de 2016, dirigido a la Cartera del  Interior y de Justicia, conceptuó:   

Conforme  a  lo  establecido  en  nuestra  legislación  procesal  penal  interna,  se informa que es del caso proceder con  sujeción  a  los  instrumentos  internacionales vigentes entre la República de  Colombia y la República Federativa de Brasil.   

En  consecuencia,  y  una  vez  revisado el  archivo  de  tratados  de  este  Ministerio,  es  de  indicar  que se encuentran  vigentes   los   siguientes   tratados   de  extradición  y  multilaterales  de  Cooperación entre las Partes:   

    

* El  “Tratado de  extradición”  entre  la  República  Federativa del Brasil y la República de  Colombia, suscrito en Río de Janeiro, el 28 de diciembre de 1938.     

    

* La “Convención de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias  Sicotrópicas”,  adoptada  en  Viena,  el  20 de diciembre de 19882.     

A  su turno, el Ministerio de Justicia y del  Derecho  revisó  la  actuación  y, con base en la citada normativa, determinó  que  la  documentación  requerida  se  encontraba reunida. En consecuencia, con  oficio  OFI16-0009273-OAI-1100 del 14 de abril de 2016, el Jefe de la Oficina de  Asuntos  Internacionales envió el expediente a la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia para lo de su competencia.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación:   

El  20  de abril de 2016 la Corte asumió el  conocimiento  del  trámite y requirió la designación de defensor, el cual fue  nombrado  por  el  reclamado.  Surtidos los traslados correspondientes, el 24 de  agosto  de 2016 la Sala denegó el decreto de las pruebas solicitadas, decisión  confirmada  el  5  de  octubre  siguiente.  Finalmente, se corrió traslado para  presentar alegatos finales.   

Alegatos de conclusión:  

La defensa solicitó  emitir  concepto  desfavorable  al  requerimiento  y para ello argumentó que se  configuran varias causales de improcedencia:   

(i)  La  orden  de  captura  emitida  por la  Fiscalía  General  de  la  Nación  se  adoptó  conforme  con  las previsiones  contenidas  en  la  Ley  906 de 2004, pese a que el trámite se encuentra regido  por    la   Ley   600   de   2000,   irregularidad   que   vulnera   el   debido  proceso.   

(ii)  El  Tratado  de  extradición suscrito  entre  la  República  Federativa  del  Brasil  y  la República de Colombia fue  aprobado  con la Ley 512 de 1999, esto es, después de la presunta ocurrencia de  los   hechos   sustento   del   pedido  en  extradición.  En  consecuencia,  es  inaplicable.   

(iii)  En el 2014 RUIDÍAZ MAYA fue detenido  y,  posteriormente,  puesto  en libertad por parte de las autoridades judiciales  peruanas,  tras  considerar improcedente acceder a una petición de extradición  elevada  por  el  Gobierno de Brasil con fundamento en los mismos hechos. En ese  orden,   se   evidencia   la   trasgresión   a   la   prohibición   de   doble  incriminación.   

(iv) Las conductas atribuidas al requerido en  extradición  ocurrieron  íntegramente  en el territorio peruano, pues allí se  encontraba  ubicada  la pista clandestina de aterrizaje Sacambú. Por ello, JUAN  EVANGELISTA  sólo  puede  ser  juzgado  por  las  autoridades competentes en el  mencionado  país,  y  no  por  sus  homólogas  en la República Federativa del  Brasil.  En  camino  a sustentar la censura, planteó que acceder a la petición  de  extradición  implica un desconocimiento a la soberanía de la República de  Perú.   

(v)  Los supuestos fácticos datan del 16 de  noviembre  de  1998  y, por tanto, los delitos derivados de éstos se encuentran  prescritos.   

(vi)  El artículo 511 de la Ley 600 de 2000  prevé  que  para  que  la extradición proceda el delito que la motiva debe ser  reprimido  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo no sea  inferior  a  cuatro  años,  en  tanto, el mínimo para los punibles atribuidos,  según  el  Decreto  100  de  1980  y  la  Ley  30  de 1986, es inferior a dicho  lapso.   

El    Ministerio    Público,   representado   por  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  realizó  un  recuento  de  las  exigencias  previstas en los  instrumentos  internacionales  aplicables para la emisión de concepto por parte  de  la  Corte,  resumió  la  actuación  adelantada  y  reseñó los documentos  aportados  por  el país requirente a partir de las Notas Verbales 253 del 15 de  agosto  de  2014  y 278 del 10 de septiembre de 2015, a través de las cuales el  país  requirente  elevó una primera solicitud de extradición respecto de JUAN  EVANGELISTA  RUIDÍAZ MAYA, pese a que éstas fueron canceladas el 27 de octubre  del mismo año con la Nota Verbal 334.   

En  ese  orden,  abordó  el  estudio  de la  validez  formal de la documentación allegada, señalando los requisitos para su  expedición  y  el cumplimiento del trámite diplomático para su presentación,  todo  lo cual le permite concluir que esas exigencias se encuentran satisfechas.  Igual  criterio  expresó  acerca  de la demostración plena de la identidad del  requerido.   

Respecto de la equivalencia de la providencia  proferida  en  el extranjero señaló que el acta de cargos proferida por la 2ª  Vara  Criminal  del  Tribunal  Regional  de  la  Primera  Región de la Justicia  Federal  de  Primer  Grado,  Sección  Judicial  del  Estado de Amazonas, guarda  correspondencia   con  la  resolución  de  acusación  del  ordenamiento  penal  colombiano.   

En   cuanto   al   principio   de   doble  incriminación,   determinó  que  el  delito  de  tráfico  de  estupefacientes  atribuido  por  la  autoridad  extranjera  se  actualiza en el artículo 376 del  Código Penal.   

Con  fundamento  en  lo  expuesto, solicitó  conceptuar    favorablemente    sobre   la   petición   de   extradición   del  requerido.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

Tratándose   de   un  concepto  sobre  la  viabilidad  de una extradición, acorde con lo previsto en en los artículos 508  a  520  de  la  Ley  600  de  2000, la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  (i)  demostración  de la plena identidad del solicitado;  (ii)  validez  formal  de  la  documentación  presentada  como  soporte  de  la  solicitud;  (iii)  principio  de  doble  incriminación; (iv) equivalencia de la  providencia   extranjera  con  la  resolución  de  acusación  colombiana;  (v)  cumplimiento de los tratados, si fuere el caso.   

En  el evento bajo examen, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia conceptuó que el  instrumento   internacional   aplicable   es   «[e]l  “Tratado  de  extradición”  entre  la República Federativa del Brasil y la  República  de Colombia […]», razón por la cual son  las  exigencias  allí contenidas las que en este caso la Corte debe corroborar.   

El   artículo  I  del  referido  acuerdo  prevé  que  cada  uno  de los Estados signatarios:   

«[…]  se  obligan  en  las  condiciones  establecidas  por el presente  Tratado,  y  de  acuerdo  con  las  formalidades vigentes en cada uno de los dos  países,    a    la    entrega    recíproca  de los individuos que, habiendo sido procesados o condenados  por  las  autoridades  judiciales de una de ellas, se  encontraren en el territorio de la otra».   

Además,   el  artículo  II  exige  que  las  conductas desplegadas por el requerido comporten  una  pena  superior  a  un año de prisión  en el país  requirente.   

Por   su   parte,   el  artículo             III  señala  que  no  procede  la  extradición  en los siguientes  eventos:   

     

a. Cuando el  Estado   requerido   fuere   competente,   según  sus  leyes,  para  juzgar  el  delito;   

b. Cuando, por  el  mismo  hecho,  el  delincuente  haya  sido  ya, o esté siendo juzgado en el  Estado requerido;   

c. Cuando la  acción   o   la   pena   hubiere   prescrito   ya,  según   las   leyes   del   Estado   requirente   o  requerido;   

d. Cuando la  persona  reclamada  tuviere  que  comparecer,  en  el  Estado  requirente,  ante  tribunal o juzgado de excepción;   

e. Cuando el  delito  fuere  puramente  militar o político,  o  de  naturaleza  religiosa,  o dijere relación a manifestaciones del pensamiento en esos asuntos.     

Parágrafo  1º La alegación del fin o  motivo     político    no    impedirá    la   extradición   si   el   hecho  constituyere  principalmente  infracción  de  la ley  penal común.   

En    este    caso,    concedida    la  extradición,  la  entrega  de  la  persona reclamada  quedará  pendiente  del  compromiso,  por  parte del  Estado  requirente,  de  que el fin o motivo político  no concurrirá a agravar la pena.   

Parágrafo  2º   No   se  reputarán  delitos   políticos  los  hechos  delictuosos  que  constituyeren manifestación  franca   de   anarquismo,   o   fueren   subversivos   de   las  bases  de  toda  organización  social,  ni tampoco el atentado contra  el Jefe del Estado o las personas de su familia.   

Parágrafo  3º  La  apreciación  del  carácter   del   crimen  corresponderá  exclusivamente  a las autoridades del  Estado requerido.   

A    su   vez,   el   artículo    VI  dispone  que  cuando  los hechos tengan lugar fuera del territorio de Colombia y  Brasil,   la   petición  de  extradición     será    procedente    si    las  leyes  de  ambos  países  así lo autorizan.   

Por         último,     el     artículo   V  prevé  que  la solicitud de extradición    debe    formularse    por    el    respectivo   representante  diplomático  o,  en  su  defecto,  por  los agentes  consulares  o  directamente por el Gobierno. Además,  dispone     que     dicha    petición  deberá  estar acompañada     de     los     documentos     que    se    relacionan    a  continuación:   

a)  Cuando  se  trate de simples acusados:  copia  o  traslado  auténtico  del  mandamiento  de prisión o de auto procesal  criminal equivalente, emanado de juez competente;   

b)  Cuando se trate de condenados: copia o  traslado auténtico de la sentencia condenatoria.   

Estas   piezas   deberán   contener  la  indicación  precisa  del  hecho  incriminado,  el  lugar  y  la fecha en que se  cometió  el  mismo,  e  ir  acompañados  de  copia  de los textos de las leyes  aplicables  al caso y de los referentes a la prescripción de la acción o de la  pena,  como  también  de  los  datos necesarios para comprobar la identidad del  individuo reclamado.   

Parágrafo 1º Las piezas justificativas de  la  petición  de  extradición  se  acompañarán,  cuando fuere posible, de su  traducción a la lengua del Estado requerido.   

Parágrafo  2º  La  presentación  de  la  solicitud  de  extradición por vía diplomática constituirá prueba suficiente  de  la  autenticidad  de  los  documentos  presentados  en apoyo de aquella, los  cuales se tendrán, por tal modo, como legalizados.   

De esta manera, los aspectos que la Corte  debe   constatar   en   punto   de   emitir   concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  presentada  por  el  Gobierno  de  la  República   Federativa   del  Brasil  en   relación  con  JUAN  EVANGELISTA  RUIDÍAZ MAYA son los siguientes:   

1.     Que     el     pedido     de  extradición  se  haya formulado por vía    diplomática    y    se    haya  acompañado  de  la  sentencia  condenatoria  si  el  prófugo  hubiese  sido juzgado y condenado o, en el  caso    de    personas    procesadas,   de   copia  auténtica   del   auto   de  detención  emanado  de  juez  competente  con  la  designación   exacta   del   delito   que   lo   motiva   y   su   fecha  de  perpetración,  así como  las  señas  de la persona reclamada y de       las       normas       sobre      prescripción,        debidamente traducidas;   

2. Que el hecho por el que se solicita la  extradición       tenga      carácter  delictivo  y  una  pena  mínima  superior   a   1   año   de  privación   de   la   libertad   en  el  país  requirente       (principio       de       doble       incriminación);   

3. Que no esté  prescrita  la acción o la  pena, conforme a las leyes de cualquiera de los Estados parte;   

4. Que el reclamado no haya sido juzgado y  puesto  en  libertad, cumplido su condena o haya sido amnistiado o indultado por  el   delito   base  del  requerimiento  por       parte       del       Estado       requerido;   

5.  Que no se  trate  de  un  delito  político  o  actos conexos o  delitos  contra  la  religión  o  faltas  puramente  militares;   

6.  Que  el  Estado  requerido  no  sea  competente,  según sus leyes, para juzgar el delito  que motiva el pedido, y   

7.   Que   la   persona   reclamada  no  tenga  que  comparecer  ante  Tribunal  o Juzgado de  excepción  en  el  país  solicitante.   

Conducto     diplomático       y       documentación  necesaria   

Con  fundamento  en  lo preceptuado en el  artículo  IV       del       Tratado       de  Extradición suscrito en  Río  de  Janeiro el 28 de diciembre de 1938,   la   solicitud   debe   efectuarse   por   vía    diplomática   aportando   copia  o traslado auténtico del  mandamiento  de  prisión o de auto procesal criminal  equivalente   proferido   por   la   autoridad  judicial  competente, debidamente traducido.   

A   su   vez,   el   parágrafo  2º de dicho instrumento refiere  que   la   presentación   de   la   solicitud   de  extradición  por  vía  diplomática  constituye  prueba  suficiente  de  la  autenticidad de los documentos que la soportan.   

Siendo     ello    así,   la   Corte   constata   el   cumplimiento   de  tal  exigencia  toda  vez  que  la  solicitud  fue presentada por la  vía  diplomática, esto  es,  fue  radicada  por conducto de la Embajada de la  República   Federativa   del  Brasil  en     Colombia     ante     el     Ministerio    de    Relaciones  Exteriores.   

La  petición  fue  acompañada  de  copia  autorizada y      traducida      del     auto    de    23      de     enero     de   2009  proferido  por  el  Juzgado  Federal Sustituto de la  3ª  Vara  del Estado de  Amazonas,  por  cuyo  medio  se decretó    la    prisión   provisional   de  JUAN EVANGELISTA RUIDÍAZ  MAYA   y  del  mandamiento  de  prisión  03/2009  del  26  del  mismo  mes y  año. De igual forma, se  aportó copia de las disposiciones legales sobre los  delitos   imputados,  la  prescripción     de     la    acción     y     la     existencia    de  disposición  legal  que  autoriza  al  Gobierno  de  Brasil   para   investigar   y   castigar  infracciones  cometidas  fuera de su territorio.   

Identificación  del requerido en extradición.   

Esta exigencia se orienta a establecer si  la   persona   procesada   (acusada   o   condenada)   en   el  país   extranjero,   es   la   misma   sometida  al  trámite  de  extradición, lo cual implica  conocer   su  verdadera  identidad,   por   lo   tanto,  el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el individuo solicitado y aquél  cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

Confrontada  la  información   contenida   en   la   solicitud   de   extradición     y     sus    documentos  adjuntos, advierte la Corte que  el  reclamado  responde al nombre de JUAN EVANGELISTA  RUIDÍAZ MAYA,  identificado  con la cédula    de    ciudad    85.160.517,        hijo   de   José  Ruidíaz  y  Clara  Maya, datos que coinciden  con    los    que    a   ese   nombre   reposan   en   la   Registraduría    Nacional    del    Estado  Civil    y    con   los  suministrados  por  el  requerido  al  serle  notificada la orden de captura con  fines  de  extradición, sin que, además,   haya  sido  cuestionada  por  la  defensa  o  el  solicitado.   

Así  mismo,  en  el informe rendido el  7    de    abril    de    2016    el   perito   en  dactiloscopia   de  la  Policía         Nacional        concluyó     que     las  huellas  del  capturado  concuerdan con las que reposan en el  registro     decadactilar     impreso      en     la     tarjeta     de  preparación     de  su    documento   de  identidad.  Por  ende, también se cumple este requisito.   

Principio     de     la     doble  incriminación   

Frente    a    esta    exigencia   la  Corporación   examina   si   los   comportamientos  atribuidos   al   requerido  como  ilícitos  en  el  país   extranjero  tienen  en  Colombia  la  misma  connotación,   es   decir,   si  son  considerados  delitos  y,  de ser así,  si   conllevan   la  pena  mínima  señalada  en el tratado o en el Código de  Procedimiento Penal, según sea el caso.   

Para  el  caso examinado, debe precisarse  que       el       artículo       II        del       Tratado   de  Extradición   suscrito  entre  la  República  de  Colombia  y la República  Federativa      de      Brasil      prevé   la   extradición  para  los  delitos  sancionados  con  una  pena privativa de la  libertad    superior   a   un   año   en  el  país solicitante y,  por  tanto,  no  son  de  recibo  los argumentos de la defensa  relacionados  con  el  incumplimiento  del  artículo  511    de   la   Ley  600  de  2000,  conforme  con  el cual la conducta  debe  ser  reprimida  en la legislación nacional con  una   pena   mínima   de   cuatro  años.   

En   otra  palabras,  para que se entienda satisfecho el principio  de  doble  incriminación  el  análisis de la Corte se restringe a verificar la  concurrencia  de  dos  presupuestos  contenidos en los mecanismos multilaterales  pertinentes,     a    saber:    (i)    que  los  hechos que motivan la petición de extradición sea delito  tanto  en  Colombia  como  en Brasil y (i)  que en el país solicitante tal conducta implique una pena mínima  no inferior a 1 año de prisión.   

Ahora     bien,     según  tiene  establecido  la  Corte,  tal  comparación  debe  realizarse  respecto  de  las   normas  de  orden  interno  vigentes  al momento de emitir el respectivo  concepto,  para  el caso  concreto   la   Ley   599   de   2000.  Así  lo  ha  indicado  y  ahora  lo  reitera:   

[P]or  tratarse  la  extradición  de  un  mecanismo  de cooperación internacional de carácter eminentemente contingente,  en  cuanto  hace  a  su  modalidad  pasiva,  esa  confrontación  normativa debe  realizarse,  como  también ha sido reiterado por la Sala, con fundamento en las  disposiciones  de  orden  interno  vigentes  al  momento  de rendir el concepto,  razón  por  la  cual  el  principio de favorabilidad que podría argüirse como  producto  natural  de  la sucesión de leyes no sería aplicable, por cuanto las  normas  del país requerido no son las que regirán el caso en el extranjero. Lo  que   a   este  propósito  determina  el  concepto  es  que,  sin  importar  la  denominación  jurídica ni el bien jurídico afectado, el acto desarrollado por  el  ciudadano cuya extradición se demanda sea considerado como delictuoso en el  territorio  patrio. (CSJ CP, 18 junio 2014, rad. 43592.  CP102-2014).   

Los sucesos por los cuales el Juez  Federal  de  la  2ª Vara Criminal de la Sección Judicial del  Estado       de       Amazonas      adelanta    la    acción     penal     2001.32.00.000708-9  contra  JUAN EVANGELISTA  RUIDÍAZ MAYA y otros, se  sintetizan así:   

Según  la  denuncia  ofrecida  por  Ministerio (sic)   Público  Federal,  basada  en  la  averiguación  policial,  en la fecha de 16/11/1998,  la    Policía   Nacional   de   Perú  sorprendió  cerca  de diez personas  realizando  reparos  en la pista clandestina de aterrizaje denominada     SOCAMBU     (sic),  localizada  em  (sic)  territorio    peruano,    capturando  así   el   brasileño  Paulo  Raimundo  da  Silva  Pinto, que declarou      (sic)     haber  sido  contratado por Raimundo Salino de Alegría.   

Raimundo   Salino   de   Alegría,  por      su     vez,     declaro     (sic)  que  fue  procurado  por Edison  Valderrama   Vega,  vulgo  “Churria”     y     por     Juan     Evangelista    Ruidiaz    (sic)   Maya,  vulgo  “Pepe”,     para     justo     con  más  (sic) diez       (10)       personas,       reparar      huecos  en  dicha pista de aterrizaje. El  declarante   se   había   encargado   de  reclutar  los  demás,  entre  los  cuales Paulo Raimundo da Silva Pinto.   

Edinson Valderrama Veja y Juan Evangelista  Ruidiaz   (sic)   Maya  procuraron                (sic)     Raimundo     Salido    de  Alegría, por indicación  de   Jaime   Alonso   Betancourt   Marín,   conocido   como  “Soraya”,       persona      que  administra  y  explota  la pista clandestina SACAMBU  (sic) y vive maritalmente  con   una   de  las  hijas  de  Raimundo Salino de Alegría.   

Raimundo  Salino  de  Alegría  alega  haber  sido  la  primera vez que prestaba servicios a su  yerno,    por    estar    sin    trabajo    y   pasando   por   dificultades    financieras    pero    que    nunca   habría  recibido ayuda del mismo.   

Las  investigaciones desarrolladas por la  Policía  Federal  de  Brasil  apuntan  que  en  el  trasporte     de     narcóticos    oriundos    de  Perú  destinados  a  los  laboratorios de refino en  Colombia,     dada     la    distancia  entre  los  dos  países, surgen las  pistas     de     aterrizaje     clandestinas,    que    son    necesarias    al  reabastecimiento.   

En  las  construcciones  de  estas pistas  clandestinas,  los  traficantes  ingresan  por  Tabatinga/AM, se desplazan a las  ciudades  ribereñas  y  atraen  el cabloco pescador  y  el  indígena para tal  fin.   

El presente caso viene confirmar este tipo  de       operación,       ou      (sic)           sea,  colombianos o peruanos practican  crímenes    en    tierra    brasileña y vuelven a sus países.   

La  materialidad y la autoría  están  demostradas  y (sic)  indiscutibles, ya que confirman  robustamente  la  atracción de ribereños      brasileños     para     la  construcción  de  pistas  clandestinas            destinadas            al           narcotráfico.   

En   así  procediendo    (sic),  atrayendo     ribereños    brasileños  para  la construcción de la pistas  clandestina     de    SACAMBU    (sic),      objetivando     viabilizar     el     narcotráfico,   bien   como  utilizando  (sic)  local     con     vigilancia    e    (sic)           administración      para      el  tráfico   ilícito  de  narcóticos               (sic).   

Con   fundamento  en  esos  hechos,  el  23  de  enero de 2006 ese  Juzgado   decretó  la  aprehensión    de  JUAN EVANGELISTA RUIDÍAZ  MAYA   con  el  fin  de  procesarlo   por   relacionados   con  (i)  «el  reclutamiento  de  trabajadores, mediante fraude, con el  fin  llevarlos a territorio extranjero» y (ii)  «contribuir,  de  cualquier manera, a fomentar o difundir el  uso  indebido o el tráfico ilícito de estupefacientes o sustancias que generan  dependencia   física  o  síquica».  En  concreto,  le  atribuye la comisión  de  las  conductas descritas en los artículos    206    del   Código   Penal  Brasileño       y      12,      §2º,  III  de  la  Ley   6.368 de  1976, que literalmente disponen:   

Código Penal  Brasileño:   

Artículo 206  –   Contratar   los  trabajadores  por  el fraude, con el fin de llevarlos  a un país extranjero.   

Pena         –         prisión  de  1  (un)  a  3  (tres)  años  y  multa.   

Ley n° 6.368,  de 21 de octubre de 1976:   

Artículo  12    –      Importar      o      Exportar,      remetir     (sic),  preparar,  producir, fabricar,  comprar,  vender,  ofrecer  o  exponer para la venta,  fornecer  aunque de forma gratuita, tomar depósitos,  transportar,   traer  consigo,  guardar,  prescribir,  administrar  o  entregar,  cualquier  forma,  a  consumo  narcótico que provoca  dependencia    física    o   psicológica,     sin     autorización    o  incumpliendo  determinación legal o reglamentaria;   

Pena         –         Prisión,  tres  (3) a quince (15) años, y el  pago   de   cincuenta   (50)   a   360   días   de  multa.   

§2º.  Las  mismas  penas  se  aplican  también a quien:   

[…]  III  – contribuye de alguna  manera  a  fomentar  o  difundir  el  uso indebido o  tráfico   ilícito  de  sustancias   estupefacientes   o   que   provoca   dependencia   física o psicológica.   

En  ese orden,  el   primero   de   los   cargos   señalados    en    la    petición   de  extradición se actualiza  en   el   artículo   188   de   la   Ley   599  de  2000:   

Del tráfico de  migrantes.  El  que  promueva,  induzca,  constriña,  facilite,  financie,  colabore o de cualquier otra forma participe en la entrada  o  salida  de personas del país, sin el cumplimiento  de  los requisitos legales, con el ánimo de lucrarse  o  cualquier otro provecho  para  sí  o  (sic) otra  persona,    incurrirá    en   prisión  de noventa y seis (96) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses y  una  multa  de  sesenta  y  seis punto sesenta y seis (66.66) a ciento cincuenta  (150)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes  al momento de la sentencia condenatoria.   

Ahora  bien,  la  descripción    fáctica   y   jurídica   del   segundo  cargo  imputado  guarda  correspondencia  con  el  delito  descrito  en  el  artículo            378   de  la  Ley 599 de  2000:   

Estímulo  al  uso   ilícito.   El   que   en   cualquier   forma  estimule   o   propague   el  uso  ilícito   de   drogas   o   medicamentos  que  produzcan  dependencia  incurrirá en prisión de  cuarenta  y  ocho  (48) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses y multa de ciento  treinta   y   tres   punto   treinta   y   tres   (133.33)   a   mil  quinientos  (1.500)    salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

Lo  anterior, por cuanto la modalidad del  delito  imputado  por  las  autoridades  extranjeras  se  restringe  a reprochar  cualquier  actividad  que  contribuya,  fomente  o  difunda el uso indebido o el  tráfico   ilícito  de  sustancias que producen dependencia. Por tal motivo,  contrario  a  lo  señalado por el representante del  Ministerio     Público,     no     procede    su  equiparación  con  el  delito  de  tráfico   de   estupefacientes   descrito   en  el  artículo 376 del estatuto de las penas.   

Sumado  a  lo  anterior,              dichas         actividades           ilícitas  son    sancionadas  en   Brasil  con  pena  privativa  de  la  libertad no inferior a    un    año,    razón   por   la  cual  se  colman  los  requisitos  contenido  en  el  Tratado           de           Extradición    respecto   de   tales        imputaciones.   

Prescripción  de la acción y de la pena   

De   acuerdo   con   el   literal   c)  del  canon  III       del       Tratado   de  Extradición         aplicable,    no    habrá    lugar    a   la  extradición               «Cuando    la    acción   o   la   pena   hubieren   prescrito   ya,   según   las   leyes  del  Estado  requirente  o  requerido».   

La  anterior  exigencia impone a la Corte  examinar     la     configuración     de     esa  categoría  jurídica en  Colombia,   con   la   salvedad   de  que  sólo  se  revisará      la      prescripción   de   la   acción  por  cuanto  el  requerimiento   tiene  como  propósito  obtener  la  entrega  del  solicitado  para lograr su juzgamiento  por  las autoridades judiciales brasileñas.   

De   acuerdo   al   artículo    83   de   la   Ley   599   de  2000,    la   acción  prescribe  «…  en  un  tiempo  igual al máximo de la pena fijada en la ley,  si  fuere  privativa  de la libertad, pero en ningún  caso  será  inferior  a  cinco    (5)    años,   ni   excederá    de    veinte    (20).…».   

Siendo     ello    así,       la      acción    penal    frente    a    las    actividades   ilícitas  imputadas se encuentra prescrita  conforme    las    leyes   colombianas,   por   cuanto   desde   la   fecha  de    los    hechos,  16   de   noviembre  de  1998,    al    momento    actual    han     transcurrido     18       años,      lapso    superior    a    la    pena  máxima de 12        años       prevista      para     los         delitos    de  estimulación      o     propagación  del uso de drogas y tráfico   de   migrantes.   Siendo  ello  así,     resulta  inviable   ejercer  la  potestad        punitiva        estatal.   

Ante      tal      circunstancia,  deberá   la  Corte  emitir  concepto  desfavorable  respecto    de    los  aludidos  cargos,  porque       no  están  satisfechos  los  requisitos previstos en el  Tratado      de  Extradición suscrito    entre    la    República  Federativa   del   Brasil   y  la  República    de    Colombia.  Por ello,  no  es  procedente acceder  a la solicitud.   

En  mérito de  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN      PENAL,      CONCEPTÚA     DESFAVORABLEMENTE     a    la  extradición   del   ciudadano   JUAN   EVANGELISTA  RUIDÍAZ     MAYA,     solicitada    al       Gobierno      de      Colombia      por      República      Federativa      de  Brasil   para   ser   procesado   por  los         delitos  de  (i)  «reclutamiento  de  trabajadores,  mediante  fraude,  con  el  fin  llevarlos a  territorio      extranjero»     y     (ii)  «contribuir,  de  cualquier manera, a fomentar o difundir el  uso  indebido o el tráfico ilícito de estupefacientes o sustancias que generan  dependencia física o síquica».   

La  Secretaría de la Sala comunicará esta  determinación  al requerido, a su defensor, al Agente del Ministerio Público y  al  Fiscal  General de la Nación para lo de su cargo y devolverá el expediente  al    Ministerio    de    Justicia    y   del   Derecho   para   los   trámites  subsiguientes.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 En el  presente  caso  se aplica la Ley 600 de 2000 por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de extradición se concretaron el 16 de noviembre de 1998, época  en   la   cual  estaba  vigente  ese  ordenamiento  procesal  penal.  Así mismo, se consultan las exigencias  previstas      en      el      “Tratado      de  extradición”   suscrito   entre   la   República  Federativa  del Brasil y la República de Colombia el 28 de diciembre de 1938 en  Río  de Janeiro, aprobado a través de la Ley 85 de esa misma anualidad, según  conceptuó   el   Ministerio   de  Relaciones  Exteriores  durante  el  presente  trámite.   

2 Folios  103 y 104 carpeta anexa.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *