CP183-2016(47241)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

CP183-2016  

Radicación Nº 47241  

(Aprobado mediante Acta Nº 387)  

Bogotá,  D.C., treinta (30) de noviembre de  dos mil dieciséis (2016).   

Atendiendo  lo dispuesto en el artículo 502  de  la  Ley  906  de  2004,  procede la Sala a rendir el concepto que en derecho  corresponda  en relación con el pedido de extradición del ciudadano colombiano  WILQUIN   ALEXANDER   ROA,   efectuada   por   la   República   Bolivariana  de  Venezuela.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  Nota  Verbal  003916  de  9  de  septiembre  de  2015,  la  República  Bolivariana de  Venezuela,  a  través  de  su  embajada  en  Colombia,  solicitó la detención  provisional   con   fines  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  WILQUIN  ALEXANDER  ROA,  titular  de la cédula de ciudadanía No. 88.253.017, requerido  por  el  Juzgado  Tercero  de  Primera  Instancia  en  Funciones  de Control del  Circuito  Judicial  Penal del Estado del Táchira, por la presunta comisión del  delito  homicidio calificado1.   

2.  En cumplimiento  de  lo dispuesto en el artículo 509 de la Ley 906 de 2004, el Fiscal General de  la  Nación  mediante resolución de 10 de septiembre de 2015 dispuso la captura  con    fines   de   extradición   del   requerido2, la cual le fue notificada ese  mismo  día  en  las  Instalaciones  del  Complejo  Carcelario  y  Penitenciario  Metropolitano    de   Cúcuta   «Cocuc»,  al  encontrarse  allí  detenido  por un proceso penal seguido en  Colombia3.   

3. Por medio de la  Nota  Verbal  No.  004958 de 20 de noviembre de 2015,  el  Estado  requirente  formalizó  la  solicitud  de  extradición  de  WILQUIN  ALEXANDER  ROA4, aportando   la   documentación   pertinente   para   el  trámite,  debidamente apostillada.   

4.  A  su  vez, el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  DIAJI  No.  2676  de 23 de  noviembre  de ese mismo año, dirigido a su homólogo de Justicia y del Derecho,  conceptuó  que  el  tratado  aplicable  al  presente  caso  es  el «‘Acuerdo  sobre    extradición’  adoptado  en  Caracas,  el  18  de  julio  de  1911»5.   

5. Por su parte, la  Jefe  de  la Oficina de Asuntos Internacionales del Ministerio de Justicia y del  Derecho,   con   oficio  No.  OFI15-0030402-OAI-1100  de  1°  de  diciembre  de  20156,  remitió  a esta Corporación la solicitud de extradición con la  documentación reunida.   

6. Una vez la Sala  reconoció  personería  para actuar al defensor del requerido WILQUIN ALEXANDER  ROA,  ordenó  surtir  el  respectivo  traslado  para  la  petición de pruebas,  previsto en el artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

Al  respecto, el Ministerio Público indicó  que  no  se hace necesario exigir algún elemento de prueba.  Por su parte,  la  defensa  pidió  oficiar  a  la  Fiscalía  General  de  la Nación para que  informara  el  estado  actual  del  proceso  No.  110016000000201501468  que  se  adelantó en su contra, entre otras peticiones.   

7. La Corte mediante  auto  AP3538-2016  de 8 de junio de 2016 accedió a la pretensión probatoria de  la   defensa,  relacionada  con  la  supuesta  vulneración  del  principio  del  non  bis  in  ídem, mientras  que  negó las determinadas a demostrar la ausencia de responsabilidad penal del  implicado.   

8.   Contra  la  anterior   determinación,   la   defensa   entabló   recurso  de  reposición,  insistiendo  en  la  necesidad  de  decretar  las  pruebas  negadas, el cual fue  resuelto  por  esta  Sala  en auto AP4179-2016 de 13 de julio del año en curso,  dejando incólume la providencia impugnada.   

9.  En  firme  lo  anterior,  se  ordenó  correr  traslado por el término de cinco (5) días para  que   los  intervinientes  presentaran  los  alegatos,  de  conformidad  con  lo  preceptuado  en  el inciso 3° del artículo 500 de la Ley 906 de 2004, término  dentro  del  cual,  se  pronunciaron  el  defensor  y el Delegado del Ministerio  Público.   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN  

1.  La Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal  inicialmente  recordó  tanto  la  actuación  surtida  con  ocasión  de  este  trámite  como  la  documentación  aportada  por  el  Gobierno requirente, tras lo cual señala que la normatividad  que  debe  aplicarse  en  este  caso  es el Acuerdo sobre Extradición de 1911 y  precisa  los  requisitos  que  corresponde  examinar  a  la  Corte  en  orden  a  determinar la procedencia o no de la entrega del solicitado.   

Sobre la validez formal de la documentación  presentada  por  el  Estado  reclamante,  indica  que  ésta se allegó por vía  diplomática  y  que  se remitió con el cumplimiento de los requisitos legales,  por tanto, concluye que este requisito se encuentra satisfecho.   

Respecto  de  la  demostración  de la plena  identidad  del  solicitado,  sostiene  que se encuentra acreditada al confrontar  los  documentos  aportados  para  el  efecto  por el Gobierno requirente con los  recaudados a partir de su captura en Colombia.   

Ahora,   como   el  hecho  que  motiva  la  extradición   debe   estar   previsto   en   la  legislación  colombiana  como  delito, «y tenga señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo  no  sea  inferior a cuatro (4)  años»,  la Procuradora Delegada hace referencia a la  conducta  por  la  cual  es solicitado WILQUIN ALEXANDER ROA para determinar que  tiene  en  nuestra  normatividad  su  equivalente  jurídico en el tipo penal de  homicidio  agravado, descrito  en  los artículos 103 y 104 numeral 4° del Código Penal, con penas superiores  a esa proporción.   

En punto de la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero,  aduce  que este requisito por igual se satisface  pues     la    decisión    aportada    se    asimila    a    la    «acusación» de nuestro sistema procesal  penal.   

Refiere   adicionalmente   que  aunque  el  requerido  fue  condenado  en Colombia por el delito de concierto para delinquir  agravado,  de  allí  no  puede  concluirse que con el pedido en extradición se  esté  vulnerando  el  principio  del nos bis in ídem,  en  tanto  que  la  solicitud  es  por  el  delito  de  homicidio  calificado  con  alevosía  y  por  motivo  fútil,   sobre   el   cual   no  obra  jurisdicción  previamente ejercida.   

Así  las  cosas, pide que el concepto de la  Corte  sea  favorable  a  la  solicitud  de  extradición  del requerido WILQUIN  ALEXANDER  ROA  y  agrega  que de ser así, se exhorte al Gobierno Nacional para  que  su entrega se condicione a que solamente se le juzgue por las conductas que  le  sirven  de  sustento  e,  igualmente,  no  sea  sometido  a  pena de muerte,  desaparición  forzada, tortura, tratos o penas crueles inhumanas o degradantes,  destierro, prisión perpetua o confiscación.   

2. Por su parte, la  defensa  solicitó  conceptuar  desfavorablemente  el  pedido  diplomático,  al  considerar  que  los  hechos por los cuales está siendo solicitado su apoderado  ya  fueron  judicializados  en  Colombia, incluidos en la sentencia condenatoria  que  pesa  en  su contra de 7 de julio de 2016, emitida por el Juzgado 2º Penal  del  Circuito  Especializado  de Cúcuta, en razón del preacuerdo celebrado con  la  Fiscalía,  en la que le fue impuesta la pena de 144 meses de prisión, como  autor   responsable   del  delito  de  concierto  para  delinquir   agravado,   artículo   340   inciso   3°   y   4°,   por  darse  para  fines de extorsión y ser  dirigente de la organización.   

Relata  que  el  fallo de condena incluye el  reato  por  el  que  es  solicitado  en  extradición,  precisamente  por ser el  Comandante  de  un  grupo  armado  al  margen de la ley, denominado «Los    Urabeños»    o   «Clan  Úsuga»; además, que la Fiscalía  General  de la Nación está adelantando otra serie de indagaciones en la que se  está  investigando  su  participación  en  diferentes  homicidios  al  parecer  cometidos  durante  su  pertenencia  a la citada organización delincuencial, en  las  que WILQUIN ALEXANDER ROA está colaborando con la justicia, situación que  no  solo  afectaría el principio del non bis in ídem,  sino  adicionalmente  el  derecho  que le asiste a las  víctimas a lograr la verdad, justicia y reparación en Colombia.   

Finalmente, argumentó que debía prevalecer  el  orden  y  la  seguridad  jurídica  interna  del  país,  en  especial a las  víctimas,   máxime   cuando   el  sistema  judicial  penal  en  la  República  Bolivariana  de Venezuela, no ofrece plenas garantías de respeto a los derechos  humanos,  el debido proceso, ni a la presunción de inocencia, lo cual impone la  negativa de la extradición pretendida.   

CONSIDERACIONES  

          1. Aspectos generales   

          Según  la  preceptiva  contenida  en  el  artículo  35 de la Carta  Política,  modificada  por  el Acto Legislativo No. 01 de 1997, la extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de  conformidad  con  los tratados  públicos  y,  a  falta  de éstos, acorde con lo establecido en la legislación  interna.   

Ahora  bien,  es  preciso  recordar  que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó  que en el presente caso debe  aplicarse  el  «Acuerdo sobre Extradición»,  suscrito  en  Caracas  el  18  de  julio  de 1911 y aprobado en  nuestro  país  a través de la Ley 26 de 1913, al cual debe acudir la Sala para  emitir  concepto, verificando los requisitos contenidos en el citado  instrumento  internacional,  los  que se  condensan así:   

1.- Que el pedido  se   haya  formulado  por  vía  diplomática   y   esté   acompañado,  en el caso de personas procesadas, de copia auténtica  del  auto de detención emanado de  juez  competente con la designación exacta del delito  que    lo    motiva    y    su    fecha    de    ocurrencia,   de   las  declaraciones  u  otras  pruebas en  virtud  de  las  cuales  se hubiere dictado, así como  las  señas  de  la persona reclamada y de las normas  sobre prescripción;   

2.-    Que  las  pruebas  consideradas  por la autoridad judicial  del   Estado   requirente  para  dictar  el  auto  de  detención    o    la    sentencia    condenatoria  también  puedan  justificar similares medidas, si la  comisión  del  punible  se  hubiese  verificado  en  él;   

3.-  Que el hecho  por  el  cual  se solicita tenga carácter delictivo y  una   pena   mínima   superior   a  seis  meses  de  privación  de la libertad  en  el  país requirente y en el requerido (principio  de doble incriminación);   

4.-   Que  no  esté  prescrita la acción  o la pena, conforme a las leyes del Estado requerido;   

5.-   Que  el  individuo   no   haya   cumplido   su   condena   o  haya  sido  amnistiado  o  indultado  en  el país donde  hubiere   cometido   la   conducta;   y;p   

6.-  Que  no  se  trate   de   un   delito   político   o   conexo  a  él.   (Cfr.  CSJ  AP179  – 2015)   

El citado Acuerdo, artículo I, que cada uno  de los Estados signatarios:   

[C]onvienen  en  entregarse  mutuamente, de  acuerdo  con lo que se estipula en este Acuerdo, los individuos que procesados o  condenados  por las autoridades judiciales de cada uno cualquiera de los Estados  contratantes,  como  autores,  cómplices  o encubridores de alguno o algunos de  los  crímenes  o  delitos  especificados  en  el  artículo  2,  dentro  de  la  jurisdicción  de  una de las partes contratantes, busquen asilo o se encuentren  dentro  del  territorio de una de ellas. Para que la extradición se efectúe es  preciso  que  las  pruebas de la infracción sean tales, que las leyes del lugar  donde  se  encuentren  el  prófugo  o  enjuiciado justificaría su detención o  sometimiento  a  juicio,  si la comisión, tentativa o frustración del crimen o  delito se hubiese verificado en él.   

         Por   su   parte,   el   artículo  IV  establece  que  «no  se  acordará  la  extradición» por  delitos  políticos  y  el  canon  V  preceptúa  que  tampoco procederá en los  siguientes casos:   

a) Si con arreglo a las leyes de uno u otro  Estado  no excede de seis meses de privación de libertad el máximum de la pena  aplicable  a la participación que se imputa a la persona reclamada, en el hecho  por el cual se solicita la extradición.   

b)  Cuando  según  las leyes del Estado al  cual  se  dirige  la  solicitud,  hubiere  prescrito  la acción o la pena a que  estaba sujeto el enjuiciado o condenado.   

c)  Si  el  individuo cuya extradición se  solicita  ha  sido  ya  juzgado y puesto en libertad o ha cumplido su pena, o si  los   hechos   imputados   han   sido   objeto   de   una   amnistía  o  de  un  indulto.   

        A  su  vez, el artículo VI dispone que la solicitud de extradición  «deberá   hacerse   precisamente   por   la   vía  diplomática»  y el canon VIII regula lo concerniente  a   los   requisitos   de   la   solicitud   de   extradición   y   al   efecto  señala:   

La solicitud de extradición deberá estar  acompañada  de  la sentencia condenatoria si el prófugo hubiese sido juzgado y  condenado;  o  del auto de detención dictado por el Tribunal competente, con la  designación  exacta  del  delito o crimen que lo motivaren, y de la fecha de su  perpetración,  así  como de las declaraciones u otras pruebas en virtud de las  cuales  se  hubiere  dictado  dicho  auto,  en  caso  de  que  el fugitivo sólo  estuviere procesado.   

Estos documentos se presentarán originales  o  en copia, debidamente autenticada, y a ellos se agregará una copia del texto  de  la  ley aplicable al caso, y en cuanto sea posible, las señas de la persona  reclamada.   

La extradición de los prófugos, en virtud  de  las  estipulaciones  de  este Tratado, se verificará de conformidad con las  leyes de extradición del Estado al cual se haga la demanda.   

En   ningún   caso  tendrá  efecto  la  extradición  si  el  hecho  similar  no  es  punible  por  la ley de la Nación  requerida.   

En este asunto se aplican las disposiciones  del  Código  de  Procedimiento  Penal  colombiano  que  no  se  opongan  a  los  instrumentos  internacionales citados, según se desprende de lo dispuesto en el  inciso  3º  del  artículo  VIII  del  citado  convenio  de 1911, al prever que  «[l]a  extradición  de  los prófugos, en virtud de  las  estipulaciones  del presente Tratado, se verificará de conformidad con las  leyes  de  extradición  del  Estado  al  cual  se haga la demanda».   

Así  las  cosas,  y  expuesto  el  marco  normativo,  entrará  la  Sala  a  estudiar  la  solicitud  de  extradición del  ciudadano   colombiano  WILQUIN  ALEXANDER  ROA,  verificando  para  el  efecto:  a)  la  validez formal de la  documentación       allegada      con      la      solicitud;      b)  la  identidad  plena  del  solicitado;  c)   el  cumplimiento  del  principio  de  la  doble incriminación; d)  la  equivalencia  de  la providencia proferida en el extranjero; y  e) examinará si con arreglo  a  los instrumentos internacionales aplicables al caso, existe alguna causal que  impida conceder la extradición.   

Por  lo que el cumplimiento de los aspectos  indicados se examinará en los siguientes acápites.   

         2. Validez formal de la documentación presentada   

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en el  artículo    V    del   Acuerdo   Bolivariano   sobre  Extradición,  la  solicitud  debe efectuarse por vía  diplomática  aportando  copia  auténtica del auto de detención dictado por el  Tribunal  competente  con  la  designación  exacta del delito que lo motiva, la  fecha  de  su  perpetración,  así como de las declaraciones u otras pruebas en  virtud  de  las  cuales  se  hubiere  dictado  dicho  auto y de las normas sobre  prescripción.   

Siendo  ello  así,  la  Corte  constata el  cumplimiento  de  tal  exigencia toda vez que la solicitud fue presentada por la  vía  diplomática,  esto  es,  fue  radicada  por conducto de la Embajada de la  República   de   Venezuela   en  Colombia  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores.   

La  petición diplomática realizada con la  Nota  Verbal  No.  004958  de 20 de noviembre de 2015, fue acompañada de copias  autenticadas de los siguientes documentos:   

     

i. Resolución de 6 de julio de 2015,  suscrita  por  la  Fiscalía  8ª  de la Circunscripción Judicial del Estado de  Táchira,  a  través  de  la  cual  solicita  al  Juez  de Primera Instancia en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial  Penal  de  esa circunscripción  judicial  la  detención  preventiva  del ciudadano colombiano WILQUIN ALEXANDER  ROA,    alias    «Care    E´   Niña»,   por   la   presunta   comisión   del   delito  de  homicidio   calificado   cometido   con   alevosía   y  por  motivo  fútil7.     

     

i. Orden   de   aprehensión  No.  SP11-P-2015-006816,  proferida  por  el  Juzgado Tercero de Primera Instancia en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Penal de la Circunscripción Judicial del  Estado  de  Táchira, de esa misma fecha, contra el procesado para responder por  el  citado reato8.     

     

i. Circular  Roja  de  INTERPOL  No.  A-7005/8-2015  publicada  el  27 de agosto de 2015, con los datos personales que  permiten  identificar  al  reclamado,  para  cumplir  la  orden  de  detención,  proferida   en   su   contra   por   las   autoridades   venezolanas9.     

     

i. Auto de 9 de septiembre de 2015 del  Juzgado  Tercero de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Penal  de  la  Circunscripción Judicial del Estado de Táchira, extensión San Antonio  de  Táchira,  por  el  cual  inicia el procedimiento de extradición activa del  colombiano  WILQUIN  ALEXANDER ROA, para responder por el delito de homicidio           calificado10.     

     

i. Resolución  No.  058296 de 16 de  octubre  de  ese  año,  suscrita  por  la  Fiscal  General  de la República de  Venezuela,  en  la que declara procedente la solicitud de extradición activa de  WILQUIN            ALEXANDER           ROA11.     

     

i. Providencia  No.  565  de  23  de  octubre  siguiente,  emanada  de la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo  de  Justicia   de  Venezuela,  por  medio  de  la  cual  declara procedente  solicitar  al  Gobierno  colombiano  la  extradición  del  procesado,  para  su  enjuiciamiento   penal  por  el  delito  de  homicidio  calificado  con alevosía y por motivo fútil, previsto  en   los   numerales   1   y   2   del   artículo   406   del   Código   Penal  venezolano12.     

     

i. Textos de las disposiciones legales  penales  aplicables,  esto es, artículos 96, 108, 110 y 112 de Código Penal de  Venezuela,  modificados  por  la Ley de Reforma Parcial, y los artículos 405 al  412,       421       al       426       ibídem13.     

Por tanto, se verifica la validez formal de  la   documentación   presentada   con   el   pedido   formal  de  extradición,  cumpliéndose  a  cabalidad este condicionamiento. Así, desde esta perspectiva,  los  documentos  allegados por el país extranjero se tornan aptos y suficientes  para  ser considerados por la Corte en el estudio que debe preceder su concepto.   

3.    Identificación    plena    del  requerido.   

En  la  documentación  aportada  por  el  Gobierno  venezolano,  se  indicó  que el requerido en extradición responde al  nombre   de   WILQUIN   ALEXANDER  ROA,  alias  «Care  E´Niña»,  identificado con la cédula de ciudadanía  No.  88.253.017,  nacido  el  9  de  octubre  de  1980  en  Cúcuta – Norte de Santander.   

Específicamente,  en el proveído de 23 de  octubre  de  2015, dispuesto por la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo  de  Justicia   de  Venezuela,  que  concretó la solicitud de extradición,  claramente  se  identificó al requerido como «WILQUIN  ALEXANDER  ROA,  de  nacionalidad Colombiana, nacido el 9 de octubre de 1980, de  34  años  de  edad  y  titular  de  la  Cédula  de  Ciudadanía Colombiana No.  88.253.017»,  datos que coinciden en su integridad con  los   demás   aportados   en   sustento   del  pedido  diplomático.   

Desde  ahora,  vale la pena precisar que la  mención  del  requerido  como  «WILKIN»,  en  el  auto  de  detención  de  6 de julio de 2015 relacionado,  cuando   en   realidad   corresponde   a   WILQUIN   ALEXANDER   ROA,  en  momento  alguno  afecta  la  plena  identificación  del  mismo,  dado  que  de los demás elementos de conocimiento  allegados, se logró determinar claramente al sujeto.   

Ahora  bien,  al  momento de su captura las  autoridades  policiales  advirtieron  que  la persona aprehendida se identificó  con  los  mismos  datos, tal como quedó plasmado en el acta de los derechos del  capturado14  y  en  las  diligencias  de  notificaciones  de  la  Circular Roja  Interpol  y  de  la  orden  de  captura  expedida  por  el  Fiscal General de la  Nación.   

Del  mismo  modo,  mediante  el  Informe de  Investigador  de  Laboratorio  de  la  DIJIN de la Policía Nacional15,    se  constató   la   plena   identidad  de  WILQUIN  ALEXANDER  ROA,  a  través  de  confrontación  dactiloscópica  hecha  entre  las  huellas  del capturado y las  obtenidas  del  informe de consulta web de la Registraduría Nacional del Estado  Civil,  correspondientes  al número de identidad 88.253.017, concluyendo que se  trata de la misma persona.   

De la documentación reunida en Colombia se  infiere  que  se  trata  del  mismo  sujeto  a  que  alude  aquella petición de  extradición,  sin  que  haya  lugar a cuestionar los demás datos exigidos para  dar por acreditada la exigencia bajo examen.   

        Así  las  cosas,  y  observando  que  durante el presente trámite  nunca  fue  cuestionada la identidad del requerido, este requisito, al igual que  el anterior, también se cumple.   

4.     Principio    de    la    doble  incriminación   

Frente  a  esta  exigencia  la Corporación  examina  si  los  comportamientos  atribuidos  al reclamado como ilícitos en el  país  extranjero  tienen  en  Colombia  la misma connotación, es decir, si son  considerados  delitos  y, de ser así, si conllevan la pena mínima señalada en  el   tratado   o   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal,  según  sea  el  caso.   

En   tal  sentido,  el  artículo  I  del  Acuerdo  sobre  Extradición  prevé  la  entrega  en  los  eventos  donde el reclamado es procesado o ha sido  condenado  por  un hecho de connotación delictual tanto en el Estado requirente  como  en  el  requerido,  sancionado  con privación de la libertad cuyo máximo  exceda   de   seis   (6)   meses,   según   el   literal  a)  del  artículo  V  ibídem.   

Pues  bien,  la  relación  fáctica  que  presenta  el Estado requirente en el proveído de 23 de octubre de 2015, emitido  por  la  Sala  de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela,  al   solicitar   la   extradición   del   implicado   WILQUIN   ALEXANDER  ROA,  señala:   

DE LOS HECHOS  

Los   hechos   por   los   cuales   la  representación  fiscal  solicitó  al  Juzgado  Tercero de Primera Instancia en  Funciones  de  Control  del  Circuito Judicial Penal del Estado de Táchira, con  sede  en  San  Antonio  del  Táchira, la aplicación de la Medida de Privación  Judicial  Preventiva de libertad, en contra del ciudadano WILQUIN ALEXANDER ROA,  por     la     presunta     comisión     del     delito     de     ‘HOMICIDIO  CALIFICADO  COMETIDO  CON  ALEVOSIA    Y   POR   MOTIVO   FÚTIL’,     en     perjuicio     de     los    ciudadanos    ‘Brayan   Esneider   Durán  Carrero,  S.L.P.V,  L.F.M.E,  E.R.V.G,  Nelson  Javier  Sandoval  Suárez  y  Eider Rangel  Sáenz’,   son   los  siguientes:   

Del  contenido  de  las diversas actas que  conforman   la   presente   causa,   signada   con  el  número  MP-203563-2015,  nomenclatura  de  ese  Despacho  Fiscal,  se  lee: Consta Acta de Investigación  Penal  de  fecha 5 de mayo de 2015, el Comisario Héctor Gámez, Jefe del Eje de  Homicidios    del    Cuerpo   de   Investigaciones   Científicas,   Penales   y  Criminalísticas,  Sub  delegación San Cristóbal, recibió llamada telefónica  por  parte  del  General  de  División  José  Morantes Torres, Jefe de la ZODI  Táchira,  informando  que  en  una zona boscosa del sector La Mulata, Municipio  Pedro  María  Ureña, Estado Táchira, comisiones militares tienen un ciudadano  que  está aportando información sobre una fosa común en dicho sector donde se  encuentran  varios cadáveres, los cuales fueron dados de baja presuntamente por  grupos  paramilitares  (Los Urabeños), desconociendo más detalles al respecto,  motivo  por  el  cual  solicitaba apoyo en esa institución a fin de realizar el  levantamiento  de  los  referidos  cadáveres…  Una  vez presentes  en la  población  de  La  Mulata,  municipio  Pedro María Ureña, Estado Táchira, se  encontraba  comisión  de  efectivos  militares… en compañía de un ciudadano  (…)  procediendo a sostener entrevista verbal con el mismo, manifestando éste  tener  conocimiento  que  en  la zona boscosa se encontraba una fosa donde yacen  siete  cadáveres,  los  cuales  fueron  dados de baja en el mes de diciembre  del año 2014 por miembros del  grupo   paramilitar  al  mando  de  un  ciudadano  apodado  «ALEX  CARENIÑA»,  mencionando  a  cuatro  de  los  occisos con los siguientes apodos: ‘La         Pájara’,             ‘El          Wicho’,             ‘Cuartinaja’,             ‘El         Antiguo’,  todos  estos  pertenecientes  a la  referida   organización,   los   cuales  fueron  asesinados  por  el  ciudadano  ‘ALEX  CARENIÑA’, conjuntamente  con  otros miembros del grupo subversivo motivado a una rivalidad por obtener el  liderazgo  y  el  poder.  Obtenida  dicha  información la comisión procedió a  internarse  en  la  zona  boscosa,  tomando  las  previsiones  del caso a fin de  salvaguardar  su  integridad  física,  así  como  la del sujeto en cuestión y  siendo  guiado por el prenombrado, y luego de caminar aproximadamente por veinte  minutos,  el  sujeto  en  cuestión señaló el sitio exacto donde se encuentran  los  cadáveres;  motivo  por  el  cual  se  procede a realizar una excavación,  logrando  observar  luego  de  la  remoción  de la tierra un conjunto de huesos  (osamenta)  de  diferentes  tamaños  y  formas, así mismo se localizaron siete  cráneos,  apéndices  pilosos  de diferentes tamaños y… prendas de vestir…  Es  de  hacer notar que no se logró ubicar testigo alguno, motivado a que en el  sitio  del  hecho  es una zona montañosa y no existen viviendas en la cercanía  del  sitio. Posteriormente la comisión se trasladó hasta la Subdelegación San  Antonio  del  Táchira  a  fin de continuar con las investigaciones relacionadas  con  lo antes expuesto, donde una vez presentes, se le preguntó al ciudadano en  cuestión   sobre   hechos   delictivos,  personas  desaparecidas  y  homicidios  ocurridos  en  las  poblaciones  fronterizas  de  Rubio,  San  Antonio y Ureña,  manifestando  que  tenía  conocimiento  que  en  el sector El Taladro, vía Los  Tanques,  finca  Los  Naranjos,  zona  montañosa Municipio Pedro María Ureña,  estado  Táchira,  se  encontraban  los cadáveres de cinco personas enterradas,  las  cuales  había  desaparecido  de  la  población  de  Ureña,  y que tenía  conocimiento  de  eso,  motivado  a  que  hace  aproximadamente  un  año atrás  trabajaba  para  la banda de ALEX CARENIÑA, realizándole varias diligencias en  la  referida  población, por lo que luego de analizar la información aportada,  dada  las  altas  horas  de la madrugada que eran, la oscuridad de la noche y el  difícil  acceso  a  la  zona  donde  presuntamente se encontraba dicha fosa, la  comisión  decide  trasladarse  al  sitio a tempranas horas de la mañana de ese  mismo  día. (Negrilla fuera  de texto)   

Igualmente,  consta Acta de Investigación  Penal,  suscrita  por  los  funcionarios…  mediante  la  cual  señalan que se  trasladaron  al  SECTOR  EL  TALADRO,  VÍA  LOS  TANQUES,  FINCA  LOS NARANJOS,  MUNICIPIO  PEDRO  MARÍA UREÑA, ESTADO TÁCHIRA, lugar donde fueron localizados  dos  fosas  comunes  en las que yacen varios cuerpos enterrados de quienes hasta  la  presente  no  han  parecido,  y  ya  fueron denunciados por familiares y los  mismos  residían  en  la población de Ureña Estado Táchira, por tal motivo y  en  vista  de  la  información  aportada (…) procedieron dicho funcionarios a  trasladarse…  hacia la dirección antes aludida, donde una vez en el sector…  realizaron  entrevistas  con  dos  personas  residentes  del mismo a quienes les  solicitaron  que  sirvieran  de  testigos  en  el presente acto a realizar (…)  procediendo  a  trasladarse  exactamente  hacia  el lugar donde presuntamente se  encuentran  sepultados  los  restos  de las personas desaparecidas y luego de un  recorrido  por  los  predios de la finca Los Naranjos de la localidad de Ureña,  estado  Táchira,  el ciudadano antes referido (…) les señaló el lugar donde  se  hayan  (sic)  sepultados los cadáveres desaparecidos, siendo ésta una zona  montañosa   con   vegetación   xerófila,  en  un  área  con  un  mínimo  de  inclinación…  se procedió a excavar hasta con un profundidad de un metro con  veinte  centímetros  de  ancho y dos metros con veinte centímetros de largo, a  un  metro  con  sesenta  centímetros de profundidad… se logró corroborar que  dentro  del  mismo  emana  un  olor  putrefacto localizando restos óseos de los  comúnmente    denominados   (osamenta),   los   cuales   conforman   o   poseen  características  semejantes  a  la  de  un  esqueleto  humano  apreciándose el  cráneo,   tronco,  extremidades  superiores  e  inferiores…  no  fue  posible  apreciársele  características individualizantes, ni heridas visibles debido al  avanzado   estado   de   descomposición  en  que  se  encontraban  los  cuerpos  esqueléticos.  Seguidamente  a setenta y cinco metros… aproximadamente, luego  de  este  hallazgo  en  medio de unos arbustos del tipo silvestre, se observa un  área  con  piso  de tierra, que al ser removida el follaje y la tierra abriendo  un  orificio  de  ochenta  centímetros de profundidad y de un metro con sesenta  centímetros  de  ancho, se localizan varias piezas óseas, los cuales emanan un  olor  putrefacto,  que según sus características corresponde a una persona del  género  masculino,  conformada  por  un  cráneo, cara, caja torácica, con sus  costillas,  columna  vertebral, cintura pelviana, clavícula, omoplato, húmero,  cubito,   radio   y   manos,   fémur,   rótula,   tibia,  peroné,  talones  y  pies…16.        

Y  es que precisamente el cargo atribuido a  WILQUIN  ALEXANDER ROA ante el Juzgado Tercero de Primera Instancia en Funciones  de  Control  del  Circuito  Penal  de la Circunscripción Judicial del Estado de  Táchira,  en el auto de 6 de julio de 2015, por el que se ordenó la privación  preventiva  de  la  libertad  del  implicado,  se  refiere  al  mismo  reato  de  homicidio  calificado  cometido  con  alevosía  y por  motivo  fútil,  en razón de los hechos ya descritos,  al  parecer,  a  manos  del reclamado en extradición. Así, decretó la captura  del implicado, argumentando:   

1.  LA  EXISTENCIA DE UN HECHO PUNIBLE, EL  CUAL  NO  SE ENCUENTRA EVIDENTEMENTE PRESCRITO, QUE MERECE UNA PENA PRIVATIVA DE  LIBERTAD:   En  el  caso  sub  judice,  presuntamente  el  delito  de  HOMIDICIO  CALIFICADO  COMETIDO  CON ALEVOSIA Y POR MOTIVO FÚTIL, previsto y sancionado en  el  artículo  406  numeral  1  y  2  del  Código  Penal,  en  perjuicio de los  ciudadanos  BRYAN  ESLEIDER  DURÁN  CARRERO,  S.L.P.V, L.F.M.E, E.R.V.G, NELSON  JAVIER SANDOVAL SUÁREZ y EIDER RANGEL SAÉNZ.   

2.  COMO  ELEMENTOS  DE  CONVICCIÓN:  Se  ratifica  el  contenido  de todas las actas procesales que contienen actuaciones  que  demuestran  no  solamente  la  presunta  comisión  del delito de HOMICIDIO  CALIFICADO  COMETIDO  CON   ALEVOSÍA  Y  POR  MOTIVO FÚTIL (…), sino la  presunta  autoría  de  la  perpetración  de  los  mismos que se le atribuye al  ciudadano     WILKIN     (sic)     ALEXANDER     ROA,     alias     ‘CARE     E´     NIÑA’  de  nacionalidad   Colombiana,  nacido  el 09/10/1980, de 34 años de edad, titular de la cédula de ciudadanía  Nro.  88.253.017,  soltero de profesión indefinida, residenciado en la Calle 8,  carrera  0,  casa  s/n.  Barrio  El  Cementerio,  Ureña, Municipio Pedro María  Ureña,           Estado           Táchira17.      

De lo anterior, se tiene que las autoridades  judiciales   de   la  República  de  Venezuela  calificaron  el  comportamiento  endilgado  a  WILQUIN ALEXANDER ROA como constitutivo del delito de homicidio   calificado   cometido   con   alevosía   y  por  motivo  fútil, previsto en los artículo 405 y 406, numerales  1  y  2  del  Código  Penal  venezolano,  los cuales conforme la documentación  adjunta, prevén:   

Artículo  405.     El    que    intencionalmente  haya  dado  muerte  a alguna persona será penado con presidio de  doce a dieciocho años.   

Artículo 406. En  los  casos  que  se  enumeran  a  continuación  se  aplicarán  las  siguientes  penas:   

    

1. Quince  años  a  veinte  años  de  prisión  a  quien  cometa el  homicidio   por  medio  de  veneno  o  de  incendio,  sumersión  u otro de los delitos previstos en el Título VII de este Libro, con  alevosía   o   por   motivos   fútiles  o  innobles,  o  en  el  curso  de  la  ejecución   de   los   delitos  previstos  en  los  artículos 449, 450, 451, 453, 456 y 458 de este Código.   

2. Veinte  años  a  veintiséis  años de  prisión  si concurrieren en el hecho dos o más de las circunstancias indicadas  en     el    numeral    que    antecede    (…)18.     

Ahora    bien,    el    anterior   cargo   encuentra   correspondencia  en  el  delito  de  homicidio    agravado  descrito y sancionado en  el    Código   Penal  colombiano,   específicamente,   en  los  artículos  103  y  104  numeral  4°  (modificado  por  el artículo 14 de la  Ley  890  de  2004) de esa  normatividad, así:   

Artículo       103.   HOMICIDIO.   El   que  matare  a  otro,  incurrirá  en  prisión  de  trece  (13)  a  veinticinco (25) años de prisión.   

Artículo   104.   La   pena  será  de  cuatrocientos  (400)  a  seiscientos  (600)  meses  de  prisión, si la conducta  descrita en el artículo anterior se cometiere:   

(…)   4.   Por   precio,    promesa   remuneratoria,   ánimo   de   lucro   o     por     otro    motivo    abyecto    o    fútil.     (Negrilla    fuera    de  texto).   

Se colige entonces, que la conducta punible  atribuida  a WILQUIN ALEXANDER ROA está tipificada penalmente en nuestro país,  y  sancionada  con  pena  privativa  de  la  libertad  que supera ampliamente el  término  de  seis  (6) meses exigido en la convención aplicable. Por tanto, el  presupuesto de la doble incriminación se satisface.   

Ahora  bien, respecto de este tópico, cabe  mencionar  que se equivoca la Delegada del Ministerio Público cuando afirma que  el  hecho  que  motiva  la  solicitud  de  extradición  «tenga  señalada pena privativa de la libertad cuyo  mínimo   no  sea  inferior  a  cuatro  (4)  años»,  pues  esta  preceptiva  corresponde a lo normado en el  numeral  1º  del  artículo 493 del Código de Procedimiento Penal, que no rige  para  el  presente  asunto pues, tal y como fue conceptuado por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  al  caso sub examine le es aplicable el “Acuerdo  sobre extradición”, adoptado en Caracas, el 18 de julio  de  1911, cuyo artículo 2º establece que el hecho por  el  que se solicita la extradición se encuentre tipificado en los ordenamientos  jurídicos  de  Colombia  y  Venezuela,  y en ambos el  «máximum   de   la   pena  aplicable»   sea   superior   a   seis   (6)   meses   de   privación  de  la  libertad.   

Lo   anterior,   porque   «para   el   caso,   el  Código  de  Procedimiento  Penal  tiene  un carácter supletorio,  razón  por  la  cual  deben aplicarse las normas de esa codificación que no se  opongan  al  referido  instrumento  internacional,  según  se  desprende  de lo  dispuesto  en  el  artículo  490  de  la  Ley  906 de 2004, que prevé que «la  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de  acuerdo  con los  tratados  públicos  y,  en  su defecto con la ley»,  tal  y  como  lo explicó la Sala en providencia CSJ  AP3872       –  2015.   

5.   Equivalencia   de  las  providencias  proferidas en el extranjero   

El  artículo  VIII,  del  Convenio  sobre Extradición suscrito en Caracas el 18 de julio de  1911,  dispone  que  el  país  reclamante  deberá  aportar  la  sentencia  condenatoria  si  el  prófugo  hubiese  sido  juzgado y  condenado;  o  cuando se trate de una persona no condenada, original o copia del  auto    de    detención    dictado   ppor  el tribunal competente, con la designación exacta del delito  o  crimen  que  lo  haya  motivado, así como la fecha de su perpetración y las  declaraciones  u  otras pruebas en virtud de las cuales se hubiere dictado dicho  auto,  en  el  caso de que el fugitivo solo estuviere procesado.   

En este caso,  dicho  requerimiento  se  encuentra  más  que  satisfecho,  como  quiera que el  sustento  de  la solicitud de extradición de WILQUIN  ALEXANDER     ROA     radica    en    la  orden  de  aprehensión  No.  SP11-P-2015-006816,  proferida  por  el Juzgado Tercero de  Primera   Instancia  en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Penal  de  la Circunscripción  Judicial  del Estado de Táchira, de  6   de   julio   de   2015,  contra  el  procesado,  en    el    que   se   le   sindica   por  el  delito de homicidio calificado  cometido  con alevosía y  por motivo fútil, de  acuerdo con los sucesos descritos con antelación.   

En   esa  determinación  se  concretan  los  hechos imputados  -destacando  las  circunstancias  de  tiempo, modo y  lugar  que  los  rodearon-, el fundamento probatorio,  la  conducta  constitutiva del delito, las normas en que se encuentra previsto y  las  consecuencias del mismo, tal como sucede en nuestra legislación. Por ello,  para  la Sala es claro que también se cumple a cabalidad con el requisito de la  equivalencia.   

En  conclusión,  la determinación dictada  por  la  autoridad  judicial del Gobierno de la República del Venezuela, reúne  los   requisitos   formales   y   sustanciales   exigidos   en   el  instrumento  internacional,    por    lo    que    se   verifica   cumplido   también   este  condicionamiento.   

         

         6. Causales de improcedencia   

6.1.  Prevén los artículos IV y V del  Convenio  sobre  Extradición,  que  no  procederá  la  misma en los siguientes  casos:   

a)  si  el  hecho  por el cual se pide se  considera  en  el Estado requerido como delito político o hecho conexo con él;   

b) cuando la conducta esté sancionada con  pena privativa de la libertad menor a seis meses;   

c)  cuando  según  la  Legislación  del  Estado  al cual se dirige la solicitud, la acción o la pena hubieren prescrito;  y,   

d) cuando, por el mismo hecho, la persona  objeto  de  la  petición  ya hubiera sido juzgada, amnistiada o indultada en el  Estado requerido.   

         6.2.  Naturaleza  jurídica del hecho. Para  el  caso,  el  llamamiento  a  juicio  que  se le efectúa al requerido por vía  diplomática,  no  corresponde  a un delito de naturaleza política o conexa, en  tanto,  el  homicidio calificado cometido con alevosía  y    por   motivo   fútil,   no   ostenta   tal  connotación,    al    ser    una   infracción   penal   ordinaria   o   delito  común.   

         6.3.  De  la  pena a imponer. De otro lado,  encuentra  la  Sala,  que  la  pena  privativa  de  la libertad a imponer por el  punible  en razón del cual fue solicitado en extradición WILQUIN ALEXANDER ROA  es superior a seis (6) meses, como se explicó en antecedencia.   

        6.4.              Prescripción.   Ahora,   frente   a   la  prescripción  de  la  acción  penal, el Convenio impone a la Corte examinar la  configuración  de  esa  categoría  jurídica  en  Colombia,  por  lo  que debe  observarse  que conforme al artículo 83 de la Ley 599 de 2000, la acción penal  prescribe  «en un tiempo igual al máximo de la pena  fijada  en la ley, si fuere privativa de la libertad, pero en ningún caso será  inferior   a   cinco   años,   ni   excederá  de  veinte  (…)».   

        Acorde  con  la  información  aportada  por el país requirente, se  advierte  que  la acción penal no ha prescrito en este asunto, por cuanto desde  la  materialización  del  punible  contra  la  vida  por  el  cual está siendo  procesado   el  requerido  ante  el Juzgado Tercero de Primera Instancia en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Penal de la Circunscripción Judicial del  Estado  de  Táchira  (diciembre de 2014),   no   ha  transcurrido el  término  máximo  previsto  en la ley  colombiana para que opere tal fenómeno jurídico.   

6.5. Non  bis  in ídem. Desde ahora, anuncia la  Sala  que  del  material  documental  allegado,  no  se observa que por el mismo  delito  WILQUIN ALEXANDER ROA ya hubiera sido juzgado, amnistiado o indultado en  Colombia.   

En  este  aspecto,  se  debe  realizar  un  análisis  de  cara  al  alegato  del  defensor  sobre  un doble juzgamiento del  implicado,   porque   en   su  parecer,  los  hechos  que  motivaron  el  pedido  diplomático  ya fueron objeto de sentencia condenatoria en Colombia, en calidad  de     comandante    del    grupo    ilegal    «Los  Urabeños»    o   «Clan  Úsuga».   Además,   de   ser   sujeto   de  varias  investigaciones  por los homicidios acaecidos durante su pertenencia a la citada  organización,  en  las  que  ha  prestado efectiva colaboración, por lo que no  procede favorable el concepto a emitir.   

         De   la   información   allegada,   en  especial  de  la  sentencia  condenatoria  de  7  de  julio  de  2016,  emitida  por el Juzgado 2º Penal del  Circuito  Especializado  de  Cúcuta,  en  razón  del  preacuerdo celebrado por  WILQUIN  ALEXANDER  ROA y su defensor con la Fiscalía General de la Nación, se  conoce  que  el  implicado  fue  declarado  penalmente responsable del delito de  concierto  para  delinquir  agravado,  artículo  340  inciso  3° y 4°, por darse para fines de extorsión  y  ser  dirigente de la organización,  en razón de la siguiente situación fáctica:   

Narra  la  fiscalía,  que  en  el  área  metropolitana  de  Cúcuta  han  hecho presencia miembros del Clan Úsuga, ahora  Clan  del Golfo, antes Los Urabeños, así como también en diferentes zonas del  departamento   y   aunque  se  han  visto  debilitados  por  el  actuar  de  las  autoridades,  esto  no  ha hecho que abandonen sus ilícitas actividades, por el  contrario  aunque  con  bajo  perfil  siguen haciendo presencia con el fin de no  ceder  totalmente  espacio  frente a otros grupos armados ilegales, es así como  mediante  información  suministrada,  por la misma comunidad, las labores de la  Policía  Judicial  y  fuentes  humanas  que por temor a sus vidas se resisten a  descubrir  su  identidad,  se  tuvo  conocimiento  de un grupo de personas   pertenecientes  a  dicha  organización  que  habrían  estado  intimidando a la  población  cucuteña y su área metropolitana, ejecutando delitos como el porte  ilegal   de  armas  y  obviamente  el  concierto  para  delinquir  agravado,  la  extorsión  y  los  homicidios  gracias  a  las  interceptaciones  telefónicas,  declaraciones  juradas y labores de Policía Judicial, entre otras, se determina  que  los  presunto  integrantes  de  la  banda criminal Clan Úsuga, eran: alias  CARTAGENA,   alias   PRIMO,   alias   CABEZÓN,   DIABLO  SHOPER,  EL  COSTEÑO,  ALEX  NIÑA,  EL  GRINGO,  entre  otros;  lográndose  establecer  que  desde  el  30 de septiembre de 2012  WILQUIN  ALEXANDER  ROA  se  vincula  con la banda criminal CLAN ÚSUGA quedando  bajo  el  mando  de alias VISAJE, quien le da la orden de asumir las finanzas en  el  Escobal  y Ureña, manteniendo su rol hasta el pasado mes de agosto de 2015,  fecha en la cual se produjo su entrega y captura.   

Arrojó  la  investigación  que  WILQUIN  ALEXANDER  ROA  junto con otras personas, venía concertándose para integrar la  banda  criminal «LOS URABEÑOS, CLAN ÚSUGA O EN LA ACTUALIDAD CLAN DEL GOLFO»  en  la  ciudad  de  Cúcuta,  sector  del  Escobal  y municipalidades aledañas,  extendiendo  su  actuar  hasta  el  municipio  de  Ureña  en el vecino país de  Venezuela,  colectivo  militar  que  entre  otros,  se  dedica a la comisión de  delitos  de  extorsión,  homicidios,  tráfico  de  estupefacientes  y porte de  armas,    entre    otros,    ostentado   continuidad   y   permanencia   en   el  tiempo.   

Recolectado    suficientes   elementos  materiales  probatorios,  la Fiscalía 70 Especializada solicita varias órdenes  de  captura, entre ellas, la de WILQUIN ALEXANDER ROA, la cual fue materializada  el  26 de septiembre de 2015, una vez se presentó este en las instalaciones del  CTI,  dándosele  a  conocer  que tenía orden de captura, siendo posteriormente  presentado  ante  el  Juez  Octavo  Penal Municipal con Control de Garantías de  Cúcuta,  ambulante, ante quien se legalizó su captura, se le formularon cargos  por  el  delito  de concierto para delinquir agravado tipificado en el artículo  340  del  Código Penal, incisos 2° y 3° respectivamente, se le impuso medidas  de aseguramiento intramural.   

El  17  de  septiembre  del  año 2015, la  fiscal  70  Especializada  contra  bandas emergentes, WILQUIN ALEXANDER ROA y su  defensor,  suscribieron  acta  de  preacuerdo con el objeto de terminar de forma  anticipada  el  proceso,  donde  él  mismo  acepta  su  responsabilidad  en  la  ejecución de la conducta punible ya descrita.      

         En  el  acuerdo celebrado, se determinó claramente que el implicado  aceptó  su  culpabilidad «en cuanto a la imputación  fáctica  y  jurídica de la conducta punible que le fue imputada, en calidad de  autor  responsable  del  delito  de concierto para delinquir agravado, artículo  340  inc.  2  y 3», pactando  como  único  beneficio  la  pena mínima prevista para ese reato, por lo que le  fue  impuesta  en  el fallo de condena, luego de ser avalada la negociación, la  pena  de  144  meses  de  prisión  y  multa  de 2.700 salarios mínimos legales  mensuales      vigentes,     como     «autor  penalmente  responsable  en  la  ejecución  del delito de  concierto  para  delinquir  agravado  descrito  en el  artículo  340  del  código  penal,  inciso  2°  y 3° por darse para fines de  extorsión    y    por    ser    cabecilla   de   la   organización»19,    siendo    negada    la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria,    

         Providencia  contra  la  cual  no  fue  presentado  recurso  alguno,  quedando  ejecutoriada  ese  mismo día (7 de julio de  2016)20.   

         De  lo  anterior,  refulge  evidente  que en Colombia obra sentencia  condenatoria    contra    el   implicado   por   el   delito   de   concierto  para delinquir agravado por fines de extorsión y por ser  cabecilla  de  la  organización,  con  ocasión de su  pertenencia  al  grupo  armado  al  margen  de  la  ley, denominado «Los  Urabeños  o  Clan Úsuga», sin que  ello,  en  momento  alguno,  implique ni fáctica ni jurídicamente un juicio de  responsabilidad     por    las    actuaciones    concretas    de    homicidio  por  las que es requerido en el  vecino  país,  concretamente,  por  la  muerte de varias personas, cuyos restos  fueron  hallados  en  tres fosas comunes en el municipio Pedro María Ureña, en  el Estado Táchira de Venezuela.   

         El  juicio  de reproche en Colombia se concretó por un reato contra  la  seguridad  pública, el cual, por su naturaleza óntica y jurídica, difiere  diametralmente  del punible contra la vida por el que se le llama a responder al  requerido.   

         En  otras  palabras,  no obra algún elemento de conocimiento dentro  de  este  trámite  que  exhiba  un  juzgamiento contra WILQUIN ALEXANDER ROA en  Colombia,  que tenga decisión en firme con carácter de cosa juzgada, en razón  de los hechos en que se funda el pedido diplomático.   

         Tampoco,  es una circunstancia ponderativa de la procedencia o no de  la  extradición,  la  colaboración  que  esté prestando el implicado en otros  procesos      penales      -por     demás     no  determinados-,  o  la eventual reparación que pudiese  brindar  a  las  víctimas, cuando tales aspectos no hacen parte de análisis de  Sala  para  conceptuar  la  extradición  de cara a las previsiones del convenio  aplicable.   

         De  ahí,  que contrario a las apreciaciones de la defensa, no puede  derivarse  la existencia de una trasgresión al non bis  in ídem, por lo anteriormente anotado.   

6.6. En síntesis,  no  se configura ninguna de las causales de improcedencia de la extradición, en  los términos del aludido instrumento internacional.   

       7.   Exigencia   del  artículo  I  del  Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición   

         

        Según  el  aparte final del canon I del Acuerdo sobre Extradición,  «para  que la extradición  se  efectúe  es  preciso  que las pruebas de la infracción sean tales, que las  leyes  del  lugar  donde  se encuentre el prófugo o enjuiciado justificaría su  detención  o  sometimiento  a juicio, si la comisión, tentativa o frustración  del    crimen    o   delito   se   hubiese   verificado   en   él», situación que impone a la Corporación  examinar   las  pruebas  consideradas  por  las  autoridades  judiciales  de  la  República  Bolivariana  de  Venezuela  para  proferir  el  auto  de  detención  provisional en contra del requerido.   

         De  conformidad  con  la  documentación aportada con la solicitud y  del  auto  de  6  de  julio de 2015, proferido por el Juzgado Tercero de Primera  Instancia  en  Funciones  de  Control  del Circuito Penal de la Circunscripción  Judicial  del  Estado  de  Táchira,  por  medio  del  cual  se  dictó orden de  detención  contra  WILQUIN  ALEXANDER  ROA,  se tiene que esa determinación se  adoptó   con   fundamento   en   los   siguientes   elementos   de  convicción  relacionados:   

        (i).  Acta  de  investigación  de  5  de  mayo  de  2015, en el que funcionarios policiales dan  cuenta  de la información obtenida de un ciudadano, para dar con el paradero de  las  fosas  comunes  donde yacían varias personas enterradas, de quienes relata  que    fueron    aniquiladas    por    alias   «Alex  Careniña»  en  conjunto con otros miembros del grupo  paramilitar  al  que  pertenecen,  «motivado  a  una  rivalidad  por  obtener  el  liderazgo  y  el poder»,  en    las    zonas   de   Rubio,   San   Antonio   y  Ureña.   

        (ii).  Informe  de  Inspección No. 2144 y Fijaciones Fotográficas que describen el lugar de la  fosa  No.  1  en  el  sector  Los  Tanques del municipio de Pedro María Ureña,  Estado Táchira.   

        (iii). Acta de  Investigación  de  esa  misma  fecha  en  la que agentes relatan el traslado al  sector  El  Taladro,  finca  Los Naranjos de ese municipio donde localizaron dos  fosas comunes.   

        (iv). Informes  de  Inspección  Técnica  Nos.  2145  y  2143  y  fijaciones  fotográficas que  describen    las    características    de    las    fosas    Nos.    2    y   3  respectivamente.   

        (v).  Entrevistas   rendidas  por  los  ciudadanos  José  Esteban,  Nilson  Pinillos,  Fernando   Maldonado,   Nely  Suárez,  Sofía  Carrero,  Ana  Guerrero,  Blanca  Valderrama y Yefry Arias.   

        (vi). Informes  de  Protocolo  que  describen las causas de la muerte de Edder Rolando Valbuena,  Brayan  Esleider  Durán  Carreño,  Luis Fernando Maldonado Estupiñán, Nelson  Javier  Sandoval  Suárez,  Sergio  Leonardo  Parra  Valderrama  y  Edier  David  Rangel.    

        (vii). Informes  de  Experticia  de  Reconocimiento  Legal y Física Nos. 2423, 147 -2460 y   2459  que  describe  las  características  de  las evidencias localizadas en la  fosas   Nos.  1,  2  y  3,  respetivamente.   

        (viii).  Experticia  Odontológica No. 9700-164, en la que se reconocen los restos óseos  de  Brayan  Esleider  Durán  Carreño,  Edder  Ronaldo Valbuena Guerrero y Luis  Fernando Maldonado Estupiñán.   

        (ix).  Informe  Pericial  de  Análisis  de  Perfiles Genéticos para estudio de identificación  por  Filiación  Heredo-biológica,  en  el  que  se idéntica a Brayan Esleider  Durán  Carreño,  Sergio  Leonardo  Parra  Valderrama,  Luis Fernando Maldonado  Estupiñán,  Nelson  Javier Sandoval Suárez, Edder Ronaldo Valbuena Guerrero y  Edier David Rangel.    

        A  partir  de  tales elementos de convicción, el Juzgado Tercero de  Primera   Instancia   en   Funciones   de  Control  del  Circuito  Penal  de  la  Circunscripción     Judicial     del     Estado     de     Táchira,  coligió  la probable existencia de la  conducta  reprochada  y la participación de WILQUIN ALEXANDER ROA en los hechos  materia  de  requerimiento,  tras  advertir  que durante su pertenencia al grupo  ilegal      «Los     Urabeños»,     presuntamente  está  involucrado  en la ejecución de seis personas  identificadas,  cuyos  restos  óseos  fueron hallados en las tres fosas comunes  descubiertas  por  la  autoridad  en  el  municipio  Pedro María Ureña, Estado  Táchira  de  Venezuela,  en  razón  de  la  violencia  ejercida  en el sector,  «motivado a una rivalidad por obtener el liderazgo y  el poder».   

        Así  mismo,  tal  autoridad  judicial consideró necesario decretar  orden  de  detención  preventiva  contra  el implicado, por la naturaleza de la  conducta  investigada  y  por  representar  un  peligro  de  obstaculización  y  fuga.      

         Observa   la   Sala   que   los   elementos  materiales  probatorios  relacionados  como  soporte a la orden de aprehensión del requerido, dentro del  sistema  procesal  penal  acusatorio  contemplado en la Ley 906 de 2004, serían  suficientes  para  que  la  Fiscalía  le  imputara  la comisión del punible de  homicidio  agravado,  con la  consecuente  imposición  de  medida  de aseguramiento privativa de la libertad,  por  razón  de  la  entidad  de  la  conducta reprochada al ahora solicitado en  extradición  y  por  la cual es requerido, ante un soporte probatorio serio que  sustenta  la  tesis de que presuntamente el requerido participaba activamente en  la   organización   delictiva   «Los   Urabeños»,  como  comandante de la misma en la zona de los hechos,  involucrado en la muerte de las seis personas identificadas.   

        Lo   anterior,   considerando   además   que   se   satisfacen  los  presupuestos  del  artículo  308 del Código de Procedimiento Penal, según los  cuales  la  medida  de  aseguramiento  se  decretará  cuando  de  los elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  obtenidos  legalmente,  se pueda  inferir  razonablemente  que  el  imputado  pudo  ser  autor  o partícipe de la  conducta  delictiva,  siempre  y  cuando  se  cumpla  alguno  de  los siguientes  requisitos:   

i)  Que  sea  necesaria para evitar que el  imputado obstruya el debido ejercicio de la justicia;   

ii)  Que el imputado constituya un peligro  para la seguridad de la sociedad o de la víctima y,   

iii)  Que resulte probable que el imputado  no comparecerá al proceso.   

        Con  sustento  en  la  disposición  en  comento,  la Sala colige el  cumplimiento  de  los  fines constitucionales de la medida de aseguramiento para  la  solicitud formulada por el Juzgado Tercero de Primera Instancia en Funciones  de  Control  del  Circuito  Penal  de la Circunscripción Judicial del Estado de  Táchira,  de  disponer  la  detención  preventiva  del  requerido,  por  cuanto  éste  puede constituir un  peligro  para  la  comunidad  y es probable que no comparezca voluntariamente al  proceso,  dada  la  gravedad  de las conductas que se le atribuyen y la falta de  arraigo  en  el  país requirente, con altas probabilidades de evadir el llamado  de la justicia venezolana.   

        Incluso,  también  se  satisface la exigencia del artículo 313 del  Código  de  Procedimiento  Penal  colombiano,  el cual prevé que: «satisfechos  los  requisitos  señalados  en  el  artículo  308,  precederá  la  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario,  en los  siguientes  casos:  2. En los delitos investigables de oficio, cuando el mínimo  de  la  pena  prevista  por  la  ley sea o exceda de 4 años (…)»,  pues  como  quedó  anotado la pena de  prisión  mínima para el punible de homicidio agravado  supera los 4 años exigidos, además, de ser un delito  investigable   de  oficio,  por  lo  que  se  entiende  superada  tal  exigencia  normativa.   

        8.  Concepto.   

Los razonamientos expuestos en precedencia,  acordes  con  lo  señalado  por  el  Ministerio  Público,  permiten  tener por  acreditadas  las  exigencias  legales  para  conceptuar de manera favorable a la  solicitud   de  extradición  formalizada  por  el  Gobierno  de  la  República  Bolivariana  de  Venezuela,  a través de su Embajada en nuestro país, respecto  del  nacional  colombiano WILQUIN ALEXANDER ROA, por el cargo que se le atribuye  en  el  auto  de  detención  provisional,  emitido  el  6 de julio de 2015, por  Juzgado  Tercero de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Penal  de la Circunscripción Judicial del Estado de Táchira.   

La  Corte considera pertinente precisar, en  orden  a  proteger  los  derechos  fundamentales  del  requerido  que  el Estado  solicitante  deberá  garantizarle  la  permanencia  en el país extranjero y el  retorno  al  de  origen  en  condiciones  de  dignidad  y respeto por la persona  humana,  cuando  llegare  a  ser  sobreseído, absuelto, declarado no culpable o  eventos  similares,  incluso  después  de  su liberación por haber cumplido la  pena  que  le  fuere impuesta en razón de los cargos que motivaron la solicitud  de extradición.   

Igualmente,  surge necesario indicar que la  extradición  de  WILQUIN  ALEXANDER ROA debe supeditarse a los hechos ocurridos  con  posterioridad  al  17 de diciembre de 1997, de acuerdo a lo dispuesto en el  artículo 35 de la Constitución Política.   

Del  mismo modo, atendiendo lo dispuesto en  el  artículo  494  de la Ley 906 de 2004, el Gobierno Nacional puede subordinar  la  concesión  de  la  extradición  a las condiciones consideradas oportunas y  exigir  que  el  solicitado  no  sea  juzgado  por  hechos  diversos  de los que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a sanciones distintas de  las  impuestas en la eventual condena, ni a penas de muerte, destierro, prisión  perpetua  o  confiscación,  desaparición  forzada,  torturas,  tratos crueles,  inhumanos  o  degradantes,  por el país solicitante21,   como   lo   sugiere   la  Procuraduría General de la Nación a través de su Delegado.   

Así  mismo, debe condicionar la entrega de  WILQUIN     ALEXANDER    ROA    a    que    se    le    respeten    –como  a  cualquier  otro nacional en  las  mismas condiciones –  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular  a  que  tenga  acceso  a  un  proceso público sin  dilaciones  injustificadas,  se presuma su inocencia, cuente con un intérprete,  tenga  un  defensor designado por él o por el Estado, se le conceda el tiempo y  los   medios   adecuados  para  que  prepare  la  defensa,  presente  pruebas  y  controvierta  las que se aduzcan en contra, a que su situación de privación de  la  libertad  se desarrolle en condiciones dignas, a que la eventual pena que se  le  imponga  no  trascienda  de su persona, a que la sentencia pueda ser apelada  ante  un  tribunal superior, a que la sanción privativa de la libertad tenga la  finalidad    esencial    de    reforma    y   readaptación   social22.   

Además,  no  puede ser condenado dos veces  por  el  mismo  hecho,  por  mandato  de  la  Carta  Política,  ni dársele una  denominación jurídica distinta a la misma circunstancia fáctica.   

Igualmente, el Gobierno debe condicionar la  entrega  a que el país solicitante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo   esencial  de  la  sociedad,  y  garantiza  su  protección23.   

Como  se admitió en el numeral 6.5 se debe  advertir  al  Presidente  de la República que como el requerido está condenado  en  nuestro  país  por  el  delito  de  concierto para  delinquir  agravado,  tiene  la  opción de diferir la  entrega  hasta  cuando cumpla la pena, o hasta que haya terminado el proceso por  otra causa.   

Aunado  a lo anterior, advertirá al Estado  requirente,  que  en  caso  de un fallo de condena, deberá computarse el tiempo  que  el  requerido  ha  permanecido  privado de la libertad con ocasión de este  trámite de extradición.   

Por todo lo anterior, de conformidad con lo  establecido  por el numeral 2º del artículo 189 de la Constitución Política,  al  Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del señor Presidente de la República como  supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales,  le  corresponde  hacer estricto seguimiento del cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo, las consecuencias de su inobservancia.   

CONCEPTO FAVORABLE  

Por lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de   la   Corte   Suprema   de   Justicia   CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a la extradición de WILQUIN ALEXANDER  ROA  solicitada  por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, para  responder   por  el  delito  de  homicidio  calificado  cometido  con  alevosía  y por motivo fútil, conforme  con  los  hechos señalados en el proveído de 6 de julio de 2015, proferido por  el  Juzgado  Tercero  de  Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito  Penal  de  la  Circunscripción Judicial del Estado de Táchira, conforme quedó  anotado en precedencia.   

        En  consecuencia,  por  Secretaría  de la Sala se deberá comunicar  este  concepto  al  requerido,  a su defensor, al Ministerio Púbico y al señor  Fiscal General de la Nación, para lo de su cargo.   

        Devuélvase  el  expediente  al Ministerio de Justicia y del Derecho  para lo de su competencia.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Folio  39 carpeta adjunta.   

2 Folio  19 ibídem.   

3  Folios 26 a 28 ibídem   

4 Folio  89 ibídem.   

5 Folio  87 carpeta adjunta.   

6 Folio  1 cuaderno Corte.   

7 Folio  3 cuaderno adjunto   

8 Folio  16 ibídem.   

9 Folio  53 ibídem.   

10  Folio 38 cuaderno adjunto.   

11  Folio 55 ibídem.   

12  Folio 65 ibídem.   

13  Folio 110 ibídem.   

14  Folio 7 carpeta adjunta.   

15  Folio 9 ibídem.   

16  Folio 68 cuaderno adjunto.   

17  Folio 35 cuaderno adjunto.   

18  Folio 111 cuaderno adjunto.   

19  Folio 134 cuaderno Corte.   

20  Folio 135 ibídem.   

21 De  conformidad  con  lo  dispuesto  por  los artículos 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

22  Como  lo  disponen  los  Artículos  29  de  la  Constitución;  9  y  10  de la  Declaración  Universal de los Derechos Humanos; 5-3.6, 7-2.5, 8-1.2 (a) (b) (c)  (d)  (e)  (f)  (g) (h).3.4.5, 9 de la Convención Americana de Derechos Humanos;  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y  Políticos).   

23  Postulado  que  encuentra  respaldo  en  la Convención Americana sobre Derechos  Humanos   (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos (artículo 23).     

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