SP2903-2016(47362)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado Ponente  

SP2903-2016  

Radicación: 47362  

Aprobado Acta N° 071  

Bogotá  D.C.,  marzo  nueve  (09) de dos mil  dieciséis (2016).   

VISTOS  

Revisa  la  Sala  si la demanda de casación  promovida  por  la  defensa  de  Luis  Alberto  Delgado  Cortés  y Rene Antonio  Tordecilla  Reina  en  contra  de  la  sentencia  del 1º de septiembre de 2015,  proferida  por  el Tribunal Superior de Bucaramanga, confirmatoria de la emitida  por  el Juzgado Penal del Circuito de Descongestión de Barrancabermeja, que los  condenó  como autores de los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales  y  peculado  por  apropiación,  cumple  las  exigencias argumentativas  necesarias para ser admitida.   

ANTECEDENTES  FÁCTICOS   

          Los  hechos  que  motivaron  la  sentencia  condenatoria  contra los  procesados  se  sintetizan  como  sigue, según se extrae de las consideraciones  contenidas en las sentencias de primera y segunda instancia:   

Para  el año 2001, René Antonio Tordecilla  Reina   se   desempeñaba   como   Presidente   del  Concejo  del  municipio  de  Barrancabermeja,   cargo   que  venía  ejerciendo  desde  enero  de  ese  año.   

Por  su  parte, Luis Alberto Delgado Cortés  para  esa  misma  anualidad  se vinculó al concejo del municipio en el cargo de  Asesor  III,  pero  a  partir del 18 de julio de 2001 asumió como pagador de la  Corporación,  siendo designado por su presidente para encargarse de lo relativo  a   la  contratación  de  la  entidad,  función  que  era  hasta  ese  momento  desempeñada por el secretario general.   

Según  denuncia  presentada  por  la red de  veedurías,  estos  dos funcionarios venían realizando varias contrataciones en  detrimento  del patrimonio del municipio. Es así que por labores investigativas  desplegadas  por  el  CTI  de la Fiscalía General de la Nación, se advirtieron  una  serie  de  irregularidades  en la celebración y posterior autorización de  pago  de  contratos  de personal para el apoyo de las labores de los concejales,  el  arrendamiento  de  vehículos  para  prestar  el  servicio  de  transporte y  contratos de publicidad.   

De dichas irregularidades se precisaron en la  sentencia las siguientes:   

Respecto  de  las órdenes de prestación de  servicios  N.  0012  por $1.500.000, N. 0015 por $800.000, N. 0083 por $500.000,  N.  0041 por $1.200.000, N. 0098 por $500.700, N. 0624 por $120.400, N. 0637 por  $325.500  y  N.  0689  por  $300.500  se  concluyó  que  algunas  de  ellas  se  contrataron  sin  que  previamente  se contara con certificado de disponibilidad  presupuestal,  no  tenían  relación  con  la  función  de la corporación, se  realizaron  por  fuera  de  sus instalaciones y para beneficio particular de los  concejales  y,  frente  a  otras, no se verificó su cumplimiento como requisito  previo para el pago.   

En  cuanto  al  arrendamiento de vehículos,  cinco  contratos  se  celebraron  con  ese  objetivo,  ascendiendo  a la suma de  $83.261.000,  valor  con  el  que  se  hubieran podido adquirir por lo menos dos  vehículos   que  prestaran  directamente  el  servicio  al  concejo  municipal.   

También  se  incurrió en infracción de la  ley  penal  al  realizar  varios  contratos  de publicidad por un valor total de  $76.100.000,  siendo  el  valor  más  alto  de  estos contratos individualmente  considerados  el de $4.800.00, dado que se infringió la prohibición que en tal  sentido prevé el Decreto 26 de 1998.   

ANTECEDENTES    PROCESALES    RELEVANTES   

    

1. Por  los hechos antes narrados, la  Fiscalía  abrió  investigación  contra  René Antonio Tordecilla Reina y Luis  Alberto  Delgado  Cortés, a quienes les resolvió situación jurídica el 30 de  julio   de   2004,   imponiéndoles   medida   de  aseguramiento  de  detención  domiciliaria.     

La  resolución  de situación jurídica fue  impugnada,  siendo  modificada  por la segunda instancia, que el 3 de septiembre  de 2004, le otorgó a los procesados la libertad provisional.   

    

1. Culminado el ciclo instructivo, el  27  de  septiembre  de  2006 se profirió resolución de acusación en contra de  los   procesados   como  presuntos  autores  de  los  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  y peculado por apropiación, descritos en  los  artículos  410 y 397 inciso tercero del Código Penal, respectivamente, en  concurso homogéneo y heterogéneo.     

    

1. El pliego  acusatorio  fue  apelado  por  la  defensa,  siendo  confirmado por la Fiscalía  Delgada  ante  el Tribunal Superior de Bucaramanga, en decisión de 18 de julio de 2008.     

          4.  El  juicio  fue  adelantado por el Juzgado Penal del Circuito de  Descongestión  de  Barrancabermeja  que,  el  23  de noviembre de 2012, emitió  sentencia  en la que condenó a los acusados a la pena de 130 meses de prisión,  multa  de  $159.411.000  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y  funciones  públicas  por el mismo término de la pena de prisión, como autores  de  los  delitos  de  contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado  por apropiación a favor de terceros.   

          5.  La  sentencia  de  primer grado fue impugnada por el defensor de  los  procesados;  sin  embargo,  el expediente se extravío durante su envío al  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga, situación que se advirtió hasta el 1º de  septiembre  de  2014,  razón  por  la  que  se ordenó su reconstrucción y las  investigaciones penales y disciplinarias pertinentes.   

          6.  Una  vez  se  reconstruyó  el  proceso, el Tribunal Superior de  Bucaramanga  decidió  el  recurso de apelación que tres años atrás se había  interpuesto  contra  el fallo condenatorio de primer grado, confirmándolo en su  integridad en sentencia de septiembre 1º de 2015.   

          7.  La  defensa  presentó  a  nombre de los dos acusados demanda de  casación cuyo estudio es el objeto el actual pronunciamiento.   

LA DEMANDA  

    

1. Como primer  cargo  e invocando la causal tercera del artículo 207  de  la Ley 600 de 2000, se indica en el libelo que el fallo se produjo dentro de  un   proceso   viciado   de  nulidad  ante  la  inadecuada  reconstrucción  del  expediente.     

Lo  anterior  debido  a que no se siguió el  procedimiento  previsto   en  el artículo 155 del Código de Procedimiento  Penal  para  casos  de  extravío  de  expedientes,  lo  cual  condujo  a que se  presentaran  una  serie  de  irregularidades como, por ejemplo, que la Fiscalía  remitiera  un documento como si fuera la acusación cuando éste no es el pliego  de  cargos,  sino   el  proyecto  que  se  elaboró  en su momento y que no  coincide con el aportado por el defensor.   

También,    aquella   relativa   a   la  incorporación  de  una  serie  de  informes policiales del año 2002, que no se  acompañaron  de  los  documentos  anexos  que  se  tuvieron  en  cuenta para su  elaboración.   

Se  llama la atención frente a la orden que  dio  el  Tribunal  Superior  de Bucaramanga que, como juez de segunda instancia,  dispuso  que se incorporara al proceso la actuación disciplinaria que adelantó  la  Procuraduría  contra  los  procesados, sin que la práctica de tal probanza  hubiera  sido  ordenada  por  el  a  quo,  como  tampoco  la información que se  solicitó   a   las   contralorías   regional   de  Santander  y  municipal  de  Barrancabermeja,   así   como  a  la  Dirección  Seccional  de  Fiscalías  de  Bucaramanga.   

El  agravio  derivado de las irregularidades  denunciadas  se  hace consistir en que no se logró recaudar la totalidad de las  actuaciones  surtidas  en  este  proceso,  concretamente las indagatorias que no  lograron  recopilarse a pesar de que a través de ellas es que se materializa el  derecho de defensa.   

Añade  el  recurrente  que  como  solo  se  lograron  acopiar  nuevamente  los  informes de policía judicial, los cuales no  constituyen  prueba  y  son  el  resultado  de  la  actividad  probatoria  de la  Fiscalía,  el  Tribunal  fundó  la sentencia en la prueba aportada por el ente  acusador,  sin  considerar  el  abundante  material  probatorio que se recopiló  luego de muchos años de litigio.   

           

1. La  segunda censura tiene que ver  con  la presunta infracción al principio de congruencia, para cuya postulación  se acude a la causal segunda de casación.     

Tal  violación la deriva de la discordancia  que  existe  entre los hechos atribuidos en la acusación y aquellos por los que  se  condenó al acusado, para lo cual se hace un ejercicio de comparación entre  los  consignados en la resolución de acusación  y aquellos narrados en el  fallo,  así como las consideraciones que hizo el juzgador de segundo grado para  concluir  la  cuantía  del  peculado  en  el monto de $159.411.000, producto de  sumar  el valor de varios contratos de prestación de servicios, de impresión y  de  publicaciones,  cuando  la  presunta defraudación derivada de ellos no hizo  parte  de  los  cargos  de  la  acusación,  en  la que solo se les reprochó lo  relativo  a  los contratos de prestación de servicios números 02, 083, 015, 08  y  441,  cuyas  cuantías  sumadas  no  superan  los  cinco  millones  de pesos.   

Con  base  en  este reproche solicita que se  decrete la nulidad del proceso.   

    

1. El tercer  reparo  se  postula  como  subsidiario  por vía de la  causal  primera  de  casación,  cuerpo  primero,  violación  directa de la ley  sustancial  por  indebida  interpretación  del artículo 410 del Código Penal,  que  tipifica  el  delito  de  contrato  sin cumplimiento de requisitos legales.     

Lo anterior habida cuenta que en criterio del  casacionista,  si  bien  por  razón  de la austeridad del gasto público, regla  consagrada  en  el  Decreto  026  de 1998, no es permitido celebrar contratos de  publicidad  o  de  carácter  propagandístico,  se  desconoce  el  principio de  autonomía  de  las  entidades  territoriales previsto en el artículo 1º de la  Constitución  Política, adicional a que el citado decreto solo se aplica a las  entidades del orden nacional y no municipal.   

En sustento de tal planteamiento se citan las  sentencias  de  la  Corte Constitucional C-643 de 1999, C-579 de 2001 y C-931 de  2006, así como el artículo 25 del decreto en mención.   

Y como conclusión de este reparo se afirma:  «Así  las  cosas,  si  el Decreto 026 de 1998 no era  aplicable  al  municipio de Barrancabermeja no puede predicarse como lo hicieron  las instancias, tipicidad objetiva de la conducta».   

La  solicitud del demandante se circunscribe  principalmente  a  que se decrete la nulidad del proceso o,  en su defecto,  se revoque la condena por peculado por apropiación.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

    

1. Cargos principales     

     

1. Nulidad     

Esta   causal   de  casación  implica  la  demostración   de   cualquier  tipo  de  irregularidad  que  afecte  de  manera  trascendente  las  garantías  fundamentales  de  partes  e  intervinientes, que  imponga   rehacer   el  trámite  como  única  solución  para  restablecerlas.   

De  todas  formas,  su  acreditación  debe  desarrollarse  de  acuerdo  con  los  principios que regulan el instituto de las  nulidades,  los cuales, ante la falta de consagración legal, han sido objeto de  desarrollo              jurisprudencial1   y   por  tanto,         de         obligatorio  acatamiento.   

Al respecto la jurisprudencia de la Sala ha  dicho:   

Tales axiomas se concretan en los siguientes  postulados:  sólo  es posible solicitar la nulidad por los motivos expresamente  previstos      en     la     ley     (principio   de  taxatividad);  quien  alega  la  configuración  de  un  vicio  enervante  debe  especificar  la  causal  que  invoca  y  señalar  los fundamentos de hecho y de  derecho   en   los   que   se   apoya  (principio  de  acreditación);  no  puede  deprecarla  en  su  beneficio  el  sujeto  procesal  que  con  su  conducta  haya  dado lugar a la configuración del yerro  invalidante,  salvo  el  caso  de  ausencia  de  defensa  técnica  (principio  de  protección);  aunque  se  configure  la irregularidad, ella puede convalidarse  con  el consentimiento expreso o tácito del sujeto perjudicado, a condición de  ser      observadas      las      garantías      fundamentales     (principio               de              convalidación); no procede la invalidación cuando el  acto  tachado  de  irregular  ha  cumplido  el  propósito  para  el cual estaba  destinado,   siempre  que  no  se  viole  el  derecho  de  defensa  (principio              de             instrumentalidad);   quien  alegue    la   rescisión   tiene   la   obligación  indeclinable   de   demostrar   no  sólo  la  ocurrencia  de  la  incorrección  denunciada,   sino   que  ésta  afecta  de  manera  real  y  cierta  las  bases  fundamentales  del  debido  proceso  o las garantías  constitucionales         (principio         de  trascendencia) y, además,  que  para  enmendar  el  agravio  no  existe  remedio  procesal  distinto  a  la  declaratoria      de     nulidad     (principio  de  residualidad).  (CSJ SP, 30  sep. 2015 rad. 46280)   

En   el   presente   asunto,  uno  de  los  motivos que sustenta el  pedido   de   nulidad   consiste   en   que  debido  a  la  reconstrucción   que   hubo   de   hacerse  del  expediente,  no          se          incorporaron         importantes    piezas    procesales,  como  por  ejemplo, el original de la  resolución  de  acusación  y de las indagatorias de  los    acusados;   sin  embargo,    la   queja  propuesta   es  meramente  enunciativa  en  tanto no se  acredita  que  las  exculpaciones  de  los procesados  hubieran  sido  desconocidas en la sentencia y que las  mismas  fueran  suficientes  para  reafirmar      la     inocencia  de  aquellos  en los hechos que se les atribuyen.   

Adicionalmente, si  bien     es     cierto,     las    indagatorias  no  lograron  incorporarse al expediente reconstruido, de  todas  formas en el fallo de primer grado (folios 32 a  34),    el   juez   se  refirió  a  lo  dicho  en  ellas  por  los  acusados,  desestimando     las  explicaciones    que   éstos   suministraron   para  justificar     las    irregularidades    que    se  advirtieron   en   la   contratación   del  Concejo  Municipal de Barrancabermeja.   

En esa decisión  el  a  quo proporciona las  razones     por     las     cuales    Tordecilla  Reina  y  Delgado  Cortés  incurrieron   en   los   delitos   por   los   que  se  les  acusó,            argumentos     que     no    fueron  modificados   en   la  sentencia   de   segunda   instancia,   que   junto   con   la  de  primera constituyen una unidad inescindible.   

A lo anterior se suma que ningún reparo en  tal  sentido  planteó  el  aquí  recurrente cuando  apeló  el  fallo  de  primer  grado,  todo  lo cual  permite    afirmar   que   no   se   acreditó   la  trascendencia  de  la irregularidad denunciada y por  el  contrario  lo  que  se  advierte  es  su  falta  de  interés jurídico para  proponer  en  esta  sede  el  debate  en torno a esa  específico aspecto.   

Y  ante la ausencia de la resolución de  acusación     original,    no    se    pone    de  presente  que el documento aportado por la Fiscalía  al  ordenarse  la  reconstrucción  del  expediente,  hubiera  sido  cambiado,  mutando  los  cargos  que sustentaron el llamamiento a juicio de los procesados.   

Ahora        bien,  en  cuanto  a  la  queja  planteada  en  este  primer  cargo  de  nulidad,  consistente   en   la   forma   como  se  acopiaron  los  informes  policiales,  la  cual el defensor considera equivocada al no haberse acompañado  de  los  documentos  anexos, tal censura se encuentra  indebidamente  propuesta,  habida  cuenta  que  se  refiere  a  la  legalidad  de  ese medio de convicción  y en ese orden debió, en  cargo  separado y a través de la causal primera  cuerpo  segundo,  proponer  un error de derecho por falso  juicio  de  legalidad,  precisando  la norma o normas  que  regulan  lo  relativo  a  los  informes  de  policía judicial y    su    apreciación   probatoria,  acreditando  de  qué  forma  esos  preceptos  fueron  trasgredidos  por  el  Tribunal,  ejercicio que fue del todo pretermitido por el  demandante.   

En  similar desatino incurre al sostener que  el  ad quem, al disponer la reconstrucción del expediente, ordenó una serie de  pruebas  que  nunca  fueron  ordenadas por el juez de primera instancia como por  ejemplo,  la  incorporación  del  proceso disciplinario que se adelantó contra  los  acusados,  toda  vez  que  no  demuestra  que  alguna  de las probanzas que  hicieron  pate  de  la  actuación  disciplinaria hubieran sido valoradas por el  juez  de  segundo  grado y que las mismas fueran determinantes para confirmar la  condena  en  contra  de Tordecilla Reina y Delgado Cortés, como tampoco aquella  información  suministrada  por  la contraloría departamental y municipal y por  la  Fiscalía  Seccional, además que tampoco precisa el demandante de qué tipo  de  información se trata, en orden a acreditar que en realidad son elementos de  juicio nuevos.   

Y si la intención del casacionista era la de  reprochar  que  en  la sentencia se tuvieran en cuenta medios de convicción que  no  hicieron  parte  del  conjunto  probatorio,  tal  inconformidad  debió  ser  postulada   como   un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  por  suposición,  acreditando  además que las probanzas supuestas fueron el soporte  del fallo.   

En  últimas, resulta fallido el intento del  censor  para que se invalide el proceso a partir de la pérdida del expediente y  su  posterior  reconstrucción,  en  tanto  si  bien  no  se logró recuperar la  totalidad  de  la  foliatura  original, omite identificar cuál o cuáles de los  elementos  que  dice  no lograron rescatarse, son suficientes para desvirtuar la  conclusión   del  fallador  y  resquebrajar  la  sentencia  condenatoria.    

     

1. incongruencia     

Respecto  del reparo derivado de la presunta  trasgresión  al  principio  de  congruencia  y que se postula por la vía de la  causal  segunda de casación, tampoco acredita el recurrente que el sentenciador  hubiera  desconocido los hechos atribuidos en la acusación, condenando por unos  diferentes,  en tanto sostiene que el soporte fáctico que sirvió para acusar a  los  procesados  por  el  delito de peculado por apropiación se enmarcó en los  contratos  de  prestación  de  servicios  y  no  en  los  de  arrendamiento  de  vehículos y publicidad, lo cual resulta desacertado.   

Véase  como en la resolución de acusación  la  Fiscalía  se  refirió  al  incumplimiento  de varios de los principios que  regulan  la contratación pública en los contratos de prestación de servicios,  publicidad  y arrendamiento de vehículos, sin que el reproche se limitara a las  órdenes  de  prestación  de  servicios como erradamente lo presenta el censor,  para  con  base  en ello sostener que el juzgador varió los hechos que soportan  el   tipo   de   peculado,   incluyendo   otros   que   no   fueron  materia  de  acusación.   

Para mayor claridad se cita el marco fáctico  narrado  en  la  resolución  acusatoria  en el que de manera clara y expresa se  alude   a   los  contratos  de  prestación  de  servicios,  publicidad  de  las  actividades del Concejo Municipal y arrendamiento de vehículos:   

«Siendo  para  (sic)  la  época  de 2001,  Presidente  del  Concejo  Municipal de Barrancabermeja, René Antonio Tordecilla  Reina,  contrató  los servicios del abogado Luis Alberto Delgado Cortés, quien  por  la  misma  época fue encargado de asesorar al primero para la celebración  de  múltiples contratos, entre otros, de prestación de servicios con el objeto  de  apoyar  a  concejales  de  Barrancabermeja  en sus funciones a través de la  llamada  Unidad  Corporativa,  a  la  vez  que desempeñó funciones de pagador,  estableciéndose   que   algunos   contratos  no  fueron  ejecutados,  pero  fue  certificado  su  cumplimiento  y en consecuencia se hizo el pago en beneficio de  particulares  contratistas  lesionando  el  patrimonio  público  municipal.  Se  celebraron   contratos  para  publicitar  las  actividades  del  mismo  concejo,  promocionar  eventos  ajenos  a  la  actividad  del  concejo,  pagar almuerzos y  refrigerios  y  el  arrendamiento de vehículos en contravía de la austeridad y  la    prudente    administración    de    los    bienes   públicos».   

Se evidencia entonces, que en manera alguna  la  acusación  se  refiere  exclusivamente  a  las  órdenes  de prestación de  servicios  como  los contratos a partir de los cuales se causó detrimento a las  finanzas  públicas,  solo  que  en  las  consideraciones  se  abarca  un  mayor  análisis  de  éstos  con  el  fin  de  identificar  la irregularidad de la que  adolece  cada  uno  y  su  monto,  pues  respecto  de  los  de  arrendamiento de  vehículos  y  publicidad, la irregularidad es genérica, ya que en los primeros  se  trata  de  la  trasgresión  a  la  austeridad  en el manejo de las finanzas  públicas,  mientras  que  en los segundos se alude a la prohibición que impide  realizar  este  tipo  especial de contratos y cuya cuantía no fue discriminada,  sino  que  se  conglobó en una sola como si se tratara de un contrato singular,  estableciendo  el  a  quo  una  única  cuantía para el punible de peculado por  apropiación.   

Claramente,  en  lo  que  atañe  al reparo  propuesto,  tanto la acusación como la sentencia son armónicas al señalar que  el  proceso  de  contratación  adelantado por los procesados para el año 2001,  estuvo  mediado  por  irregularidades  y  en  el  mismo  se dio la violación de  principios  que  regulan  la  contratación  estatal  (austeridad), así como el  desconocimiento  de  la  prohibición  de  celebrar  cierto  tipo  de  contratos  (publicidad),  situación que condujo a la pérdida de recursos públicos de los  que  se  apropiaron terceros, de donde se desacreditan los argumentos del censor  para señalar la incongruencia del fallo.   

La  pretensión  del  casacionista es que a  partir  de  una presunta falta de congruencia, se ajuste la sentencia declarando  que  la  responsabilidad de los acusados se remonta a los contratos N. 012, 083,  015,  08  y 041 y, en consecuencia, dada la cuantía que suman todos, se fije la  pena  para  el delito de peculado de acuerdo con el inciso tercero del artículo  397  del Código Penal, apreciación que resulta del todo equivocada por cuanto,  como  quedó  evidenciado,  los  hechos  por  los que se acusó a los procesados  abarcan  mucho  más  que  los  contratos enumerados por el impugnante, quien al  plantear  el  cargo  ofrece  una  visión  sesgada  del  marco  fáctico  de  la  acusación sin que se evidencie la disonancia que denuncia.   

Adicionalmente,  incurre  en un desatino al  señalar  que  la  cuantía  del  peculado  se fija haciendo la sumatoria de los  contratos  indebidamente  celebrados  y  que  permitieron la apropiación de los  dineros   del   municipio   a  favor  de  los  terceros  contratistas.  Ello  en  consideración  a  que  la  realización  de  cada  contrato  y  su  consecuente  detrimento  al  patrimonio  público constituye un hecho independiente y, por lo  mismo,  un  delito  autónomo,  cuya cuantía se establece a partir del valor de  cada contrato.    

Lo  que  acontece  en  casos como el que se  estudia,  en  los  que  se  celebran  varios  contratos  sin cumplimiento de los  requisitos  de  ley y se vulnera en más de una ocasión el patrimonio público,  es  un  concurso  de  conductas  delictivas  que  deben  sancionarse  de  manera  individual  y  tasarse  la  pena  de conformidad con los parámetros que fija el  artículo 31 del Código Penal.   

De  haber  sido  adecuadamente entendido el  yerro  en  el  que  incurrió  el  fallador,  su  corrección tenía que haberse  demandado  por  vía  de la causal primera, cuerpo primero, del artículo 207 de  la  Ley  600  de  2000,  esto  es,  violación  directa  de la norma sustancial,  demostrando  que  el  juzgador  interpretó en forma equivocada el artículo 397  del  Código  Penal,  así  como  aquellas  normas  que  regulan  el concurso de  conductas punibles.   

          Empero,  el  recurrente  acudió  sin  éxito a la causal segunda de  casación,  sin  poner  de  manifiesto que como consecuencia del desconocimiento  del  principio  de  congruencia,  el fallador erró en la selección de la norma  que   regula   el   peculado   en   la   cuantía   que  correspondía  al  caso  concreto.   

          Con  todo, advierte la Sala que el ad quem incurrió en una indebida  tasación  de la pena y que, además, tuvo en cuenta una calificación jurídica  del  delito  de  peculado  por  apropiación,  diferente  a  la  atribuida en la  acusación,  motivo  por  el  que  la  Corte casará parcialmente y de oficio el  fallo impugnado.   

    

1. Cargo   Subsidiario-violación   directa   de   la   ley  sustancial     

El  último  reparo consiste en la indebida  interpretación  de  la  norma que regula el delito de contrato sin cumplimiento  de  requisitos legales, al estimar el demandante que el Concejo Municipal podía  celebrar  contratos de publicidad, dado que la prohibición que prevé la ley al  respecto,  no  es  aplicable  a  entidades  territoriales  del  orden municipal.   

Desde  ya debe anunciarse la inadmisión de  esta  censura,  toda  vez  que  la queja se sustenta en la mera apreciación del  censor  acerca  de  cuál  es la interpretación del Decreto 026 de 1998, habida  cuenta   que   simplemente  afirma  que  esa  norma  no  es  aplicable  a  entes  territoriales  del  orden  municipal,  y los soportes jurisprudenciales que trae  como  sustento  de  su  tesis  ninguna  referencia  contienen  en  tal  sentido.   

Adicionalmente,   tal   interpretación  subjetiva  de  la  norma  pretende  que  sea  tenida  en  cuenta respecto de los  contratos  de  publicidad,  demandando  la casación de la sentencia para que se  emita  un fallo de absolución pero olvida que la condena contra los acusados lo  fue  también por la indebida celebración de varios contratos de prestación de  servicios  y  arrendamiento  de vehículos, respecto de los cuales ningún error  de aplicación del derecho propone.   

Por  todo  lo  expuesto,  la  demanda  de  casación  presentada  en favor de René Antonio Tordecilla Reina y Luis Antonio  Delgado  Cortés  será  inadmitida y, como se anunció en párrafos anteriores,  la  Corte  casará de oficio y parcialmente la sentencia al advertir un error en  la misma que no fue adecuadamente propuesto en el libelo.   

    

1. casación oficiosa     

Observa la Sala que los jueces de instancia  vulneraron  el  principio  de  congruencia  al  incluir  en la condena contratos  indebidamente   celebrados  que  no  fueron  atribuidos  en  la  resolución  de  acusación,  distintos  de  aquellos referenciados por el demandante en el cargo  segundo.   

También  se  realizó una variación de la  calificación  del  tipo  penal  de  peculado  por apropiación que resulta más  gravosa  para  los  procesados,  toda vez que en la resolución de acusación la  apropiación  de  los  recursos  públicos a favor de terceros se adecuó dentro  del  inciso  3º  del  artículo  397 del Código Penal, que prevé una sanción  privativa  de  la  libertad  de  4  a  10 años, mientras que en la sentencia se  seleccionó  el inciso segundo, el cual contempla una pena de prisión de 6 a 22  años y medio de prisión.   

En  efecto,  como  claramente se extrae del  contenido  del  fallo  recurrido, el reproche para los acusados se enmarca en la  indebida  celebración  de  varios  contratos  que conllevaron a la apropiación  ilegítima   de  recursos  públicos  en  beneficio  de  terceros  contratistas,  decisión  en  la  que  se  especificó que tales contratos correspondían a los  números    012,    008,    015,    0083,    00412,  0098,  0624,  0637  y  0689  relativos  a  la  prestación de servicios; los números 0231, 0641, 0761, 0242,  0230,  0236,  0430,  0569, 0510, 0441, 0651, 0090, 0239, 0092, 0699, 0281, 0640,  0176,  0146,  0490,  0279, 0329, 0388, 0652, 0300, 0145, 0698, 0171, 0241, 0375,  0301,  0580,  0489, 0603, 0204, 0736, 0110, 0221, 0225, 0540, 0482, 0223 y 0777,  relacionados  con publicidad, los que sumados ascienden a $76.150.000; así como  cinco  contratos  que  tuvieron como objeto el arrendamiento de vehículos en un  total de $83.261.000.   

En  ese  orden,  la  cuantía  del peculado  atribuida  a los procesados fue la de $159.411.000, la cual resultó de sumar la  totalidad  del  valor  de  los  contratos  de  publicidad  con  el  monto de los  contratos de arrendamiento de vehículos.   

Por  su parte, en la resolución acusatoria  la  Fiscalía  concluyó  que  existieron  irregularidades  en  los contratos de  prestación       de       servicios       0123,   0083,  008,  0041  y  015,  discriminando   el   valor   de   cada  uno;  también  en  cinco  contratos  de  arrendamiento  de  vehículos  que sumados equivalen a $83.000.261, así como en  los  de publicidad número 0641, 0761, 0242, 0230, 0236, 0430, 0569, 0510, 0441,  0651,  0090,  0239,  0092, 0699, 0281, 0698, 0171, 0241, 0375, 0301, 0580, 0489,  0603,  0204,  0736,  0110,  0221,  0225,  0540,  0482,  0223 y 0777 que en total  corresponden al valor de $50.000.000.   

Cabe reiterar que tanto en la resolución de  acusación  como en el fallo, el soporte fáctico de los delitos de contrato sin  cumplimiento  de requisitos legales y peculado por apropiación consistió en la  indebida   celebración   de  varios  contratos  de  prestación  de  servicios,  publicidad  y  arrendamiento  de  vehículos  y en la autorización de su pago a  terceros,   a   pesar   de   las  claras  irregularidades  en  su  realización.   

La  diferencia  se advierte en el número e  identidad  de  contratos  cuya  incorrecta celebración se atribuye, pues véase  como  respecto de los de prestación de servicios en la sentencia se adicionaron  cuatro  contratos  que  no fueron referidos en el pliego acusatorio  (0098,  0624,  0637 y 0689); y frente a los de publicidad también se sumaron varios que  no  hicieron  parte  del  pliego  de cargos (0231, 0640, 0176, 0146, 0490, 0279,  0329, 0388, 0652, 0300, 0145).   

Como bien lo ha indicado la Sala en diversas  oportunidades,  entre  ellas, en CSJ AP, 21 oct. 2015, rad. 42339, la dimensión  fáctica  de  la acusación se torna inmodificable, de allí que la sentencia se  deba  enmarcar  de manera estricta en los hechos atribuidos en la acusación. Al  respecto señaló:   

En ese sentido, es necesario recordar que el  principio  o  garantía  de congruencia entre sentencia y acusación, constituye  base  esencial  del  debido proceso, de una parte, porque el pliego de cargos es  el  marco  conceptual,  fáctico  y  jurídico  de  la  pretensión punitiva del  Estado,  y  de  otra,  porque  a  partir  de  la  acusación  el procesado puede  desplegar  los mecanismos de oposición inherentes al ejercicio de su derecho de  defensa,  amen  que  con base en esta obtiene la confianza de que, en el peor de  los  eventos, no recibirá un fallo de responsabilidad por aspectos no previstos  en esa resolución.   

(…)  

Ciertamente,  la  congruencia  implica  la  conformidad  entre  la  sentencia  y  la  acusación, fundada en la relación de  causalidad  que  debe existir entre ellas, tanto en el aspecto fáctico, como en  el  personal  y  jurídico.  La  personal exige que exista conformidad entre los  sujetos  a  que  se  refiere  la  acusación y los de la sentencia; la  fáctica hace referencia a la identidad que debe existir entre  los  hechos  consignados en la acusación y la sentencia, es el núcleo esencial  de   la  acusación  y  no  puede  ser  cambiado  ni  extralimitado;  y  la  jurídica  impone la correspondencia entre la calificación  expuesta en la acusación y la sentencia.   

La congruencia fáctica es una condición  absoluta, en la medida que los sujetos y los supuestos  de  hecho  de la sentencia deben ser necesariamente los mismos de la acusación;  en   cambio,   la  jurídica  es  relativa,  por  cuanto  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  en nuestro país ha permitido que el fallador pueda condenar por  una  especie  delictiva  distinta  de  la  imputada en el pliego de cargos, pero  siempre  y  cuando  pertenezca  al  mismo  género  (Título  y Capítulo), y la  situación  del  procesado  no se vea desmejorada a consecuencia de una sanción  mayor. (Negrilla fuera del texto original)   

En  ese  orden,  la  Sala  siguiendo  los  derroteros  fijados  en  el  artículo  217  de  la  Ley  600  de  2000, una vez  verificado  que  para  el presente caso concurre la causal segunda de casación,  esto  es,  cuando la sentencia no esté en consonancia con los cargos formulados  en  la resolución de acusación, procederá a casar de oficio y parcialmente la  sentencia  profiriendo  el  fallo  de  reemplazo  en  consonancia con los cargos  atribuidos en la pieza acusatoria.   

En  tal  medida,  René  Antonio Tordecilla  Reina  y  Luis  Antonio  Delgado  Cortés  son  responsables  de incurrir en los  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales y peculado por  apropiación  en  cuantía  inferior  a  50  salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  en  concurso  homogéneo  y heterogéneo, tal y como se indicó en la  acusación,  al  celebrar  el  primero  y  autorizar  el segundo, el pago de los  siguientes contratos:   

Número    y  tipo             

Valor             

Fecha  

012  –prestación servicios             

$1.500.000             

Enero   5   de  2001  

008-prestación  servicios             

$1.200.000             

Enero   3   de  2001  

0083-prestación  servicios             

$500.000             

Febrero   5   de  2001  

0041-prestación  servicios             

$1.200.000             

Febrero   1   de  2001  

015-prestación  servicios             

$800.000             

Enero   5   de  2001  

007-alquiler  vehículo             

$24.000.000             

Enero   3   de  2001  

0027-alquiler  vehículo             

$10.800.000             

Febrero   1   de  2001  

0028-alquiler  vehículo             

$13.200.000             

Febrero   1   de  2001  

0451-alquiler  vehículo             

$9.000.000             

Agosto  6  de  2001  

0111-alquiler  vehículo             

$26.261.000             

Marzo   1   de  2001  

0641-publicaciones             

$400.000             

Octubre   8   de  2001  

0761-publicaciones             

$300.000             

Noviembre  26  de  2001  

0242-publicaciones             

$450.000             

Mayo    2   de  2001  

0230-publicaciones             

$150.000             

Abril  23  de  2001  

0236-publicaciones             

$1.600.000             

Abril   25   de  2001  

0430-publicaciones             

$3.950.000             

Julio   11   de  2001  

0569-publicaciones             

$3.950.000             

Septiembre  12  de  2001  

0510-publicaciones             

$1.600.000             

Agosto   27   de  2001  

0441-publicaciones             

$1.600.000             

Julio  26  de  2001  

0651-publicaciones             

$3.700.000             

Octubre  18  de 2001  

0090-publicaciones             

$1.000.000             

Febrero  7  de  2001  

0239-publicaciones             

$2.500.000             

Abril  25  de  2001  

0092-publicaciones             

$4.000.000             

Febrero   7   de  2001  

0736-publicaciones             

$1.000.000             

Noviembre  9 de 2001  

0281-publicaciones             

$600.000             

Mayo  7  de  2001  

0698-publicaciones             

$600.000             

Noviembre   1  de  2001  

0699-publicaciones             

$1.200.000             

Noviembre  1 de 2001  

0171-publicaciones             

$2.000.000             

Marzo  7  de  2001  

0241-publicaciones             

$2.500.000             

Abril  27  de  2001  

0301-publicaciones             

$1.900.000             

Mayo  11  de  2001  

0580-publicaciones             

$1.400.000             

Septiembre 17 de 2001  

0489-publicaciones             

$1.200.000             

Agosto  15  de  2001  

0603-publicaciones             

$1.000.000             

Octubre   1   de  2001  

0204-publicaciones             

$1.500.000             

Abril  2  de  2001  

0375-publicaciones             

$4.800.000             

Junio  15  de  2001  

0736-publicaciones             

$1.000.000             

Noviembre   9  de  2001  

0110-publicaciones             

$1.500.000             

Febrero   9   de  2001  

0221-publicaciones             

$2.000.000             

Abril  10  de  2001  

0225-publicaciones             

$1.000.000             

Abril  16  de  2001  

0540-publicaciones             

$600.000             

Septiembre 4 de 2001  

0482-publicaciones             

$2.000.000             

Agosto  6  de  2001  

0223-publicaciones             

$2.000.000             

Abril  16  de  2001  

0777-publicaciones             

$700.000             

Febrero   2   de  2001  

Valga  aclarar  que  se  especifican  y  se  incluyen  cinco  contratos  de arrendamiento de vehículos, habida cuenta que en  la  resolución  de  acusación,  si  bien  no se enumeraron sí se indicó que:   

«Es  demostrable  ese  despropósito  en  relación  con  la defensa del interés público, que no más mediante contratos  de    arrendamiento    de    vehículos    usados,    por   el   monto   de   la  contratación, por el monto  de  ochenta  y  tres  millones  doscientos  sesenta y un mil pesos ($83.000.261)  podrían  haber  adquirido vehículos en propiedad. Así que principios como los  de  economía  y  planeación  para  nada  fueron  tenidos  en  cuenta por parte  de…».   

Y  en  la  sentencia  se tomó como base la  relación  efectuada  en el informe 2045 del 8 de julio de 2002, el cual alude a  los contratos 0027, 0451, 007, 0111 y 0028 de 2001, así:   

«Informe  UB  N.2045  del  CTI  (fls 66-70) en el que se realiza un análisis detallado de los  contratos  de  arrendamiento  de cinco (5) vehículos que sumados todos alcanzan  un  valor  de  ochenta  y  tres  millones  doscientos  sesenta  y  un  mil pesos  ($83.261.000),  suma  que  según  advirtió el denunciante hubiera servido para  adquirir  por  lo  menos  dos vehículos para el servicio del concejo Municipal,  desconociéndose      así     el     principio     de     economía.   

(…)  

En  este punto al realizarse la valoración  del   acopio   probatorio  reseñado  hasta  el  momento,  resulta  evidente  la  responsabilidad  de  René  Antonio  Tordecilla  Reina  y  Luis  Alberto Delgado  Cortés  en  las  conductas  punibles  por  las  que se procede, toda vez que se  pretendió  dar  un  marco  de aparente legalidad a los contratos celebrados con  particulares     en     la     prestación     de     servicios,    arrendamientos  y  publicidad,  pues  de  ellos   se   advirtieron  irregularidades  que  desconocen  fehacientemente  los  principios  fundamentales  que  rigen  la contratación, situación que llevó a  los  procesados  a  disponer  en favor de terceros de dineros del ente municipal  con pleno conocimiento de la autoridad de la ley.   

(…)  

Respecto  de  Tordecilla  Reina  por  haber  celebrado  en  el  año  2001,  los contratos relacionados con la prestación de  servicios   profesionales,  impresos  y  publicaciones,  órdenes  de  servicio,  material  y  suministro, arrendamiento de vehículos,  comunicación  y transporte y publicidad, mientras que  Delgado  Cortés por no verificar o exigir la certificación de cumplimiento del  contrato  a  pesar  de  lo cual ordenó el pago en contraprestación».   

De la anterior relación se advierte que dos  de  los contratos de arrendamiento de vehículos superan el monto de 50 salarios  mínimos  legales  mensuales para la época de los hechos, lo que daría lugar a  tipificar  estos  peculados  dentro  del  supuesto que predica el inciso 1º del  artículo  133 del Código Penal de 1980 por haberse celebrado los contratos que  dieron  lugar  a la apropiación indebida en enero y marzo de 2001; sin embargo,  tal  modificación  sería  en  desmedro  de  los  procesados,  por implicar una  sanción  más  gravosa  que  no fue imputada en la acusación o en los alegatos  previos  a  la sentencia por parte de la Fiscalía, motivo por el que en aras de  preservar  la  congruencia,  la Sala mantendrá la calificación jurídica de la  resolución  acusatoria,  que en lo que corresponde al peculado por apropiación  es  aquella  cuya  cuantía no supera los 50 salarios mínimos legales mensuales  vigentes.   

Cabe  aclarar que la acción penal respecto  del  delito  de  peculado  por apropiación derivado de los contratos No. 0011 y  No.  007, se encuentra vigente, toda vez que la calificación jurídica que debe  considerarse  para  efectos  de  prescripción  es  la  que  resulta conforme al  principio  de  legalidad  de  la sanción, que en este caso es la indicada en el  primer  inciso  del  artículo  133  del  Código  Penal de 1980, el cual tenía  prevista  una  sanción  privativa  de  la libertad de 6 a 15 años, es decir el  término  de  prescripción  para  este caso, una vez interrumpido, al quedar en  firme  la acusación el 18 de julio de 2008, sería la mitad de la pena máxima,  esto  es,  7  años  y medio, a los cuales se les debe hacer el incremento de la  tercera  parte  dada  la  condición  de servidores públicos de ambos acusados,  según  lo  indica  tanto  el  artículo 82 del Decreto Ley 100 de 1980, como el  artículo 83, inciso 5, del actual Código Penal.   

Este  ha  sido  el criterio reiterado de la  Sala  en  torno a que es la calificación jurídica correcta la que debe tomarse  como  base para determinar el término prescriptivo de la acción penal. Así se  ha señalado, por ejemplo, en CSJ SP 29 jul. 2009, rad 31743:   

(…)  Por  manera  que  los  cómputos  de  interrupción  de la prescripción de la acción penal son los que se derivan de  la  imputación  correcta  y no los de las erróneas calificaciones en la medida  que  ello implicaría prohijar una decisión ilegal, declarando la prescripción  de  unos  hechos  que  revisten mayor gravedad, que se quedarían sin acusación  con una medida de esa naturaleza.   

(…) Dicho en otros términos, resultaría  ilegítimo  que  un  procesado  aspire  a  la prescripción dela acción penal a  partir  de  la  expectativa  de  una  manipulación errónea, porque ello sería  tanto  como  dar  efectos  vinculantes  a  una  imputación ilegal, tesis que de  ninguna manera puede avalar la Sala:   

«Lo ilegal no tiene fuerza normativa, ni  puede  llegar  a  tenerse  en cuenta para los cómputos de prescripción, efecto  que  no  se  puede  repetir, pues de acogerse sería contrariar el derecho en lo  que  corresponde  al principio de legalidad de la pena y la jurisprudencia de la  Corte4».   

Corolario  lo expuesto, se redosificará la  sanción   

Tasación de la pena  

       Son   dos  los  delitos de peculado  por    apropiación   y   múltiples   los  de  contrato  sin cumplimiento de  requisitos  legales, cuya  acción   penal   no   ha  prescrito,  los  cuales se cometieron en  distintas fechas del año 2001, es  decir,  unas en vigencia  del   Código   Penal  de  1980  y  otras en vigor de la Ley 599 de 2000.   

       El  delito de contrato sin cumplimiento  de  requisitos legales, de  acuerdo   con   el   artículo   146   del  Código  Penal  de  1980,             establecía  una  sanción  de  4 a 12  años   de   prisión  y  multa  de  20  a  150  salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

       Por      su      parte,   el   artículo   410   de   la   Ley  599  de  2000,     sin     el    incremento  de penas generalizado a que se  refiere  el  artículo  14 de la Ley 890 de 2004, el  cual no resulta aplicable  a  este  caso  dada  la  fecha  de  comisión de los  hechos,  establece  para  este     comportamiento     una   sanción de 4 a 12 años de         prisión,  multa  de  50 a 200 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones públicas de 5 a 12 años.   

       Respecto  del  punible  de  peculado  por apropiación,    el  artículo     133,     inciso    1º,    del    Decreto    Ley   100   de  1980,  modificado por la  Ley    190    de    1995,    art.   19,   fijaba  una  sanción de 6 a 15  años  de prisión, multa equivalente al valor de lo apropiado e inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas  de  6  a  15 años, pero si la cuantía es inferior a  50     salarios     mínimos    legales   mensuales  vigentes,  la  pena  se  disminuye de la mitad a las tres cuartas partes.   

         

       Este  último  precepto es     aplicable     al     caso     de    la    especie,  toda vez  que  los  dos delitos de  peculado  por  apropiación  cuya acción penal se encuentra vigente  y  por los que procede condena contra los acusados, se describen  en   dicho   inciso   del   art.  133  del  Código  Penal  de  1980,   por  tratarse   de   contratos  suscritos  en  enero  y  marzo  de  2001,   es   decir,  antes  de  la  entrada  en  vigencia  de  la  Ley  599  de  2000,  y  como  se  indicó  en  párrafos  anteriores,  para  efectos  punitivos  se  tendrá en cuenta la sanción para el  peculado   en  cuantía  inferior  a  50  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  en  aras  de  preservar  la  congruencia  entre  la  acusación  y  sentencia.   

       Ahora, para  el delito de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales  cometido  con  posterioridad  a la entrada en vigencia de la Ley 599 de  2000,  que  siguiendo las  reglas  del  concurso  de  conductas  punibles  es la  sanción  base  por ser la de mayor gravedad frente a  la  de  los  delitos  del  mismo tipo cometidos en  vigencia  del  Código  Penal  de  1980,      el     artículo     410    del    actual    Código  Penal  contempla una pena  que    oscila    entre    4    y   12   años   de  prisión,  multa  de  50 a 200 salarios mínimos legales mensuales vigentes e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas de 5 a 12  años.   

       Siguiendo   los   criterios   fijados   en   la   sentencia   para  individualizar  la  sanción,  se tiene que el juez seleccionó el primer cuarto  de   movilidad   del   tipo   base   que   tuvo  en  cuenta  (peculado  por  apropiación)  y  al  partir  del  mínimo  hizo  un  incremento            del           75.2%5,  pero  como  aquí el tipo base es el de contrato sin  cumplimiento    de    requisitos   legales,   cuyo  rango  punitivo  en  el  primer  cuarto es de 4 a 6  años  de  prisión,  multa  de  50  a  87.5 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  de  5  a  6.75  años,  el  porcentaje de aumento de  acuerdo  con  los  criterios  del  artículo  61  del Código Penal debe  ser aquel tenido en cuenta por el  a   quo   para el tipo base.   

       En     ese    orden,    a   la   diferencia  que  surge  entre  los     extremos    mínimo    y    máximo  del  primer cuarto,  que es de  dos   años,   los  que  equivalen al 100% posible  de   incremento,   se   le   aplica  el  75.2%  y  se  obtiene como resultado  18     meses     1  día,  los  que deben  sumarse a los 48 meses o 4 años que es la  sanción  mínima,  quedando  como  monto de la pena  privativa  de  la  libertad  66  meses  y  1 día de  prisión.   

       Esa   misma   operación  se  realiza  respecto  de  los  rangos  punitivos   de   la   pena  pecuniaria  y    de   inhabilitación      de      derechos,  cuyas  diferencias dentro de los extremos punitivos del  primer  cuarto  son 37.5 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  y 1.75 años,  respectivamente,          quedando    una   sanción   de  multa  de  78.2  salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones públicas por 6.3 años.   

           

       El    aumento    por   el   concurso   de   delitos   de       distinta       especie6         en  la  sentencia  fue  del  70.4%, al incrementar 50 meses por la  conducta  concurrente,  frente a los 71 que había fijado al momento de calcular  la  pena  para  tal  punible  en  forma  individual.   

       Es  así  que al determinar la sanción  para       el       punible       de       peculado       por       apropiación,     respetando     la  imputación     contenida     en    la    acusación,    es    decir,    un  peculado  inferior  a  50  salarios  mínimos legales mensuales, se tiene que la  norma   aplicable   es   la   vigente   para  la  época  de  comisión  del hecho, esto es el artículo  133  del  Código  Penal de  1980,    inciso   2º,  que  fijaba  una disminución de la mitad a las tres  cuartas  partes sobre la pena base de 6 a 15 años de prisión e inhabilitación  para   el   ejercicio   de   derechos   y   funciones  públicas  por  el  mismo  término,    que   es  la  sanción indicada en  el inciso primero de dicho artículo.   

         

       En  tal  medida,  la sanción para este  punible  corresponde al rango de 18 meses a 90 meses  de     prisión7,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo término y  multa  por  el  valor de apropiado8.         Es   así   que  el  primer  cuarto  de  punibilidad  para    la    pena   privativa   de   la   libertad   es  de  18 meses a 36 meses y aplicando  la  proporción  que  el  sentenciador  tuvo  en cuenta para individualizar  la  sanción  acorde con los  criterios   que   fija   el   artículo   61   del  Código  Penal  que  fue  del  75.2%,  la pena para el  delito     de    peculado    individualmente    considerado    sería     la     de    31.53    meses    (2    años,    7   meses,   1   día)  de prisión, inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso   y   multa   por  el  valor  de  lo  apropiado.   

       Aquí  debe  indicarse  que  existe un  concurso  homogéneo  sucesivo  de  delitos  de  peculado  por  apropiación, en  concreto,     dos  conductas  de  este tipo que superan la cuantía  de  los  50  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, pues respecto de los  que  son  inferiores  a  dicho  monto  se decretará la extinción de la acción  penal  por  prescripción  de  la misma como se verá  más  adelante, motivo por  el   que   de   acuerdo  con  las  previsiones  del  artículo  31  del  Código  Penal, se impone hacer un  incremento  de  la  sanción  derivado  del  concurso  de  conductas delictivas.   

         

       Lo  anterior  no  implica  una  trasgresión  del  principio de no  reforma  en  peor  al  haber tasado el fallador la pena como si se tratara de un  único   peculado   en  cuantía   superior  a  200  SMLMV,  puesto  que  al  ajustar   la   Sala   la   dosificación   de   la  sanción     a     su    estricta    legalidad,  de   todas   formas   resulta  una  sanción  inferior  a  la  irrogada  en  las  instancia,  que será la  que en definitiva se impondrá a los procesados.   

       Es     así     que     a    los    31.53    meses    correspondientes  a la pena de prisión por el punible de peculado  por     apropiación,     se     sumarán    16.47  meses  por  el  delito  concursal  del  mismo  tipo,  quedando  una  sanción  para  estos punibles de 48 meses de prisión,  o  4  años, inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  término  y  multa  por  el  valor  de  lo  apropiado.   

       El   quantum   de  la  multa  se  toma  de   sumar   el  valor  de    los   dos  contratos  de arrendamiento de vehículo que son  $26.261.000     y  $24.000.000    que    fue    el    monto   de   lo  apropiado,   pero   como   ese   monto  supera  los  50 salarios mínimos legales mensuales vigentes que es el límite que fija la  norma  para  establecer  la  tipicidad  del hecho, además de que esta es la que  corresponde  seleccionar  a efectos de preservar el principio de congruencia, la  multa    se   fija   en   este   valor,  que para el año 2001 correspondía a  $14.300.000  por  ser  el  valor  del  salario  mínimo  para  ese  data  el  de  $286.000.   

       Para  efectos del concurso   de   conductas   punibles  como  el  aumento    hecho   por   el   fallador  fue  del  70.4%,  a los 66    meses    1    día  por el delito de contrato sin cumplimiento de requisitos       legales,       deben      adicionarse      33.7929     meses    por   el   delito   de   peculado  por  apropiación,  quedando  como pena definitiva la de  99.79 meses de prisión o  lo  que  es  lo  mismo, 8  años,       3  meses     y     23  días de prisión, inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por 10 años,  3    meses    y   15  días10  y multa de $14.300.000 y 78.2    salarios   mínimos   legales  mensuales vigentes.   

       Frente  a  la  pena de inhabilitación  para    el    ejercicio   de   derechos  y  funciones  públicas que se impuso  en  el  fallo  como si fuera una pena accesoria y no  principal,  fijándose en  el  mismo  término  de  la  sanción de prisión (10  años,  10 meses), es preciso indicar que el fallador  no  tuvo  en  cuenta  que  para  la  fecha  de  emisión  de  la sentencia ya se  encontraba   vigente  el  inciso  5º  del  artículo  122  de  la  Constitución       Política, el cual establece que:   

«Sin  perjuicio  de las demás sanciones  que establezca la ley, no podrán ser inscritos como  candidatos  a  cargos  de  elección  popular,  ni  elegidos  ni designados como  servidores  públicos,  ni  celebrar personalmente o  por    interpuesta    persona,    contratos    con   el   estado,   quienes    hayan    sido    condenados   en   cualquier  tiempo, por la comisión de delitos  que  afecten  el patrimonio del Estado. Tampoco quien  haya  dado  lugar  con  su conducta dolosa o gravemente culposa, así calificada  por   sentencia   judicial  ejecutoriada,  a  que  el  Estado  sea  condenado  a  una  reparación patrimonial, salvo que asuma con su  patrimonio  el  valor  del  daño»     

       En      ese      orden,  la  inhabilidad para el ejercicio de los derechos políticos que  allí  se  enumeran  es  intemporal  para  los aquí  acusados,  sin  que  sea  trascendente  la  falta  de  pronunciamiento en tal  sentido  por  parte de los jueces de instancia, dado que la norma constitucional  impone  tal  inhabilidad  respecto  de condenados en  cualquier  tiempo  y  como en varias ocasiones lo ha  indicado  la Sala, opera de pleno derecho11.   

       Y  frente  a  la  suspensión de los demás derechos políticos no  incluidos  en  la  norma constitucional, su duración  se  fija  de  acuerdo  con  los  cuartos punitivos del tipo base de contrato sin  cumplimiento  de  requisitos  legales, artículo 410  Código  Penal de 2000, que es de 5 a 12 años y cuyo  primer  cuarto  corresponde  al  rango  de  5 a 6.75  años.  Es  así  que  teniendo  en  cuenta  el porcentaje de aumento estimado por el a quo, esta sanción  se    fija    en   6.3  años,   la   cual  se  incrementa  en 4 años por  razón  del  concurso  con  el delito de peculado por  apropiación  quedando  como monto de dicha  pena  principal  la de 10 años y 3  meses   y   15   días  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones públicas.   

       De  otro  lado, si bien es cierto se trató del concurso de varios  delitos   de   contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  tal  y  como  se  atribuyó en el pliego acusatorio,  situación que conllevaría al incremento de pena de acuerdo con  las  reglas  del  artículo  31 del Código Penal, la  Sala   se   abstendrá  de  realizar  el  respectivo  aumento  en  la  medida  en  que  en  el fallo no se  realizó,  debiendo  en  consecuencia privilegiarse la garantía de no  reformatio  in  pejus, dado  que los procesados son recurrentes únicos y de aplicarse el  incremento  que  en  estricto derecho corresponde por el concurso homogéneo del  delito  en  mención, se  agravaría su situación.   

         

       No  sucede  lo  mismo  en  torno a los  delitos    de   peculado,   toda   vez   que   el   fallador   estimó   que   eran   varios  los  comportamientos  de esta naturaleza y los conglobó  en  uno  solo,  seleccionando  una  tipicidad   mucho   más   gravosa   lo  que  implicó que eligiera como tipo  base  el  de peculado  por  apropiación, partiendo de una pena ostensiblemente  superior  a la que realmente correspondía a la del delito más grave que era el  de  contrato  sin cumplimiento de requisitos legales.   

       En      ese      orden,  haciendo  el  incremento de pena por  razón  del concurso de los dos peculados por apropiación cuya acción penal no  ha  prescrito,  no  se  está  irrogando  una pena superior a la derivada en los  fallos  de instancia y por  tanto, no se trasgrede el  principio  de  no  reformatio  in  pejus    en    lo   que   atañe   a   este   tipo   penal.    

       En   síntesis  la  pena  para  Rubén  Antonio    Tordecilla    Reina    y   Luis  Antonio  Delgado Cortés es la de  8  años  y  3  meses  y  23  días  de  prisión  multa  de  78.2  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes  y $14.300.000 e  inhabilitación             intemporal    para    el   ejercicio  de   los   derechos  y  funciones  públicas  a  que se refiere el artículo  122  constitucional, inciso 5º, pues respecto de los demás derechos políticos  su  suspensión  se fija en el término de 10 años y  3    meses    y   15  días.   

       En   lo   demás  el  fallo  no  sufre  modificación.                    

       Cuestión final   

       La  Sala advierte que la acción penal  frente  a  los  delitos  de  peculado por apropiación en cuantía inferior a 50  salarios   mínimos   legales  mensuales  vigentes  se  encuentra  prescrita,  toda  vez  que  la  sanción máxima indicada para este  delito  en el Código Penal de 1980 es  de 90 meses de prisión y en la Ley  599  de  2000,  es de 10  años    de    prisión,   montos   que   reducidos   a   la   mitad,     dada     la     interrupción    del   término   de  prescripción,       arrojan       4  años y  medio   y   5   años,  respectivamente,  que en  todo  caso  no  pueden ser  inferiores a cinco años,  a  los  cuales  se les debe hacer el incremento de la  tercera  parte,  dada la  condición   de   servidores   públicos   que  para  la  fecha  de  los  hechos  desempeñaban  los  acusados  y  que  les  permitió  realizar  las  conductas  delictivas,   lo   cual   establece   un   término  prescriptivo de 6 años y 8 meses.   

       Teniendo  como  referente  la fecha en la que cobró ejecutoria la  resolución  de  acusación, 18 de julio de 2008, se  observa  que  ya  trascurrió  el tiempo para que el Estado ejerciera la acción  penal,  pues  este  feneció  el 18 de marzo de 2015.   

       Así     las     cosas,  se decretará la cesación de procedimiento por prescripción de  la   acción   penal   frente   a   los   múltiples  delitos  de  peculado  por  apropiación,  excepto  aquellos  derivados  de  los  contratos  007  y 0111 de  2001,  los cuales por superar el valor de 50 salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  se  sancionan  con una pena superior y por  tanto la acción penal respecto de ellos se encuentra vigente.   

       No  habrá  lugar  a redosificar la sanción, pues como se indicó  en  párrafos  anteriores el fallador dosificó la pena como si se tratara de un  delito  de  peculado  en  cuantía  superior  a  200  salarios  mínimos   legales   mensuales   vigentes,   motivo   por  el  que  la  declaratoria  de  extinción  de la acción penal no genera ningún efecto en la  pena.   

       En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE  SUPREMA   DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia a nombre de la República de  Colombia y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE   

         PRIMERO:  INADMITIR la demanda de casación  presentada  por  el  defensor de los procesados René Antonio Tordecilla Reina y  Luis Antonio Delgado Cortés.   

       SEGUNDO:          DECRETAR la  extinción  de la acción penal por prescripción de  la  misma  respecto  de  los delitos de peculado por  apropiación  en  cuantía  inferior  a  50  salarios mínimos legales mensuales  vigentes.  En  consecuencia, cesar procedimiento por  tales conductas punibles.   

       TERCERO:   CASAR  PARCIALMENTE  y  DE  OFICIO,  la  sentencia de  1º  de  septiembre  de  2015,   proferida   por   el   Tribunal   Superior  de     Bucaramanga  que       los  condenó  como autores de  los  delitos  de  contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por  apropiación.     En     consecuencia,  fijar la  pena  para  cada  uno en 8  años,   3   meses   y  23  días  de  prisión  multa  de  78.2   salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes  y   $14.300.000   e   inhabilitación  intemporal  para  el  ejercicio  de  los derechos y funciones públicas a que se  refiere  el  artículo  122  constitucional,  inciso  5º,  pues respecto de los  demás  derechos políticos su suspensión se fija en  el   término   de   10  años,  3  meses y 23 días.   

En  lo  restante,  la  sentencia  no  sufre  ninguna modificación.   

        Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ  

JOSE LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Entre  otras,  sentencias  de  18  de  noviembre  de 2008 y 18 de marzo de 2009,  radicaciones Nº 30539 y 30710, respectivamente.   

2  Tanto  en  la  resolución  de  acusación como en la  sentencia  se  alude al contrato 0441 suscrito con Sandra Patricia Montoya, pero  al  verificar  en  la relación de los cientos de contratos efectuada por el CTI  se  advierte  que  el  número correcto del contrato corresponde al 0041, motivo  por el que la Sala citará éste último y no el 0441.   

3 En el  pliego  acusatorio  se numera este contrato como el 002 celebrado con Floromaria  Rojas  Durán,  pero  en  realidad  corresponde al contrato 012 según relación  hecha en el informe de 13 de junio de 2002.   

«4 Corte Suprema de Justicia, sentencia  de 5 de marzo de 1996»   

5  Este  porcentaje resulta de tomar la diferencia entre la pena mínima fijada por  el  a  quo  para el delito de peculado, seleccionado como tipo base, la cual fue  de  36  meses, y 94.5 meses que fue el extremo máximo dentro del primer cuarto,  esto  es,  58.5  meses equivalentes al 100% posible de aumentar; de los 80 meses  impuestos  se  restan  36  meses  para  saber  de  cuánto  fue  el  incremento,  resultando  44  meses,  los  cuales  corresponden al 75.2% de 58.5 meses que era  viable imponer.   

6  Recuérdese  que  el  fallador tasó la sanción como si se tratara de un único  delito  de contrato sin cumplimiento de requisitos legales, al igual que lo hizo  respecto del peculado por apropiación.   

7  Este  rango  resulta  de  aplicar  la  proporción  más alta que es de las tres  cuartas  partes, al extremo mínimo y la mitad que es la menor, al máximo (Art.  60 numeral 5º del C.P)   

8 Si  bien  es  cierto,  el  inciso segundo del artículo 133 del Código Penal impone  una  reducción de pena de la mitad a las tres cuartas partes cuando la cuantía  del  peculado es inferior a 50 salarios mínimos legales mensuales vigentes, esa  rebaja  solo aplica para la pena de prisión e inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas, puesto que para la multa, su monto siempre  equivale  al  valor  de  lo apropiado. Al respecto ver CSJ SP, 4 feb. 2003, rad.  16481.   

9  Este  monto  resulta  de  aplicar  la  proporción de 70.4% sobre 48 meses; este  último  corresponde  al  monto  de  la  pena  por el concurso de los delitos de  peculado por apropiación.   

10  Este   valor   resulta  de  sumar  6.3  años  que  corresponde  a  la  pena  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  punible  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  con 48 meses  correspondientes   a   la   misma   pena   para   el   delito  de  peculado  por  apropiación.   

11  CSJ AP, 30 sep. 2015, rad.46511.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *